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sábado, 24 de mayo de 2025

Oraciones a María auxiliadora en el sufrimiento, para pedir un milagro, un trabajo, por los enfermos y por la vida interior

Camino Católico.- Cada 24 de mayo la Iglesia celebra a la Madre de Dios bajo la advocación de ‘Santa María, Auxilio de los cristianos’ [Maria Auxilium Christianorum], conocida popularmente como Santa María Auxiliadora, o, simplemente, María Auxiliadora.

“En el cielo nos quedaremos gratamente sorprendidos al conocer todo lo que María Auxiliadora ha hecho por nosotros en la tierra”, solía decir San Juan Bosco, fundador de la familia salesiana, y el más grande difusor del amor a la Madre de Dios bajo esta advocación.

Ciertamente, esta hermosa expresión de piedad filial ha estado presente en la vida de la Iglesia desde antiguo, cada vez que un cristiano, sabiéndose hijo de la Virgen María, invoca a su Madre del Cielo en medio de alguna dificultad.

Devoción de raíces profundas

Los cristianos de los primeros siglos invocaban a la Virgen con el nombre de “auxiliadora”.

Los dos títulos más frecuentes que podían leerse en las inscripciones de antiguas iglesias o monumentos de Oriente eran: “Madre de Dios” (Theotokos) y “Auxiliadora” (Boeteia). Grandes santos como San Juan Crisóstomo, San Sabas y San Sofronio hicieron uso con frecuencia de ambos títulos a la hora de referirse a la Madre de Dios.

San Juan Crisóstomo, Patriarca de Constantinopla y Padre de la Iglesia de Oriente, definía así a la Virgen María en el siglo IV: 

Auxilio potentísimo, fuerte y eficaz de los que siguen a Cristo”; por su parte, San Juan Damasceno, en el siglo VIII, fue el primero en difundir una jaculatoria dedicada a Ella: “María Auxiliadora, ruega por nosotros”.

En el mismo siglo, hacía el año 733, San Germán de Constantinopla escribió este bello texto, en plena coincidencia con el Damasceno: "Oh María, tú eres poderosa Auxiliadora de los pobres, valiente Auxiliadora contra los enemigos de la fe. Auxiliadora de los ejércitos para que defiendan la patria. Auxiliadora de los gobernantes para que nos consigan el bienestar, Auxiliadora del pueblo humilde que necesita de tu ayuda". Estas bellas líneas constituyen en sí mismas una oración filial.

María, Auxilio de los cristianos

En el siglo XVI, el Papa San Pío V (1504-1572), gran devoto de la Virgen, después de la victoria  cristiana sobre los ejércitos musulmanes en la batalla de Lepanto, ordenó que se incluya en el corpus de las letanías marianas la invocación a “María, Auxilio de los cristianos”.

Más de dos siglos después, en tiempos de Napoleón, el Papa Pío VII (1742-1823) fue apresado por órdenes del “emperador” francés. El Pontífice pidió el auxilio de María para superar la terrible situación que se había suscitado -una Iglesia secuestrada por el poder imperial-, prometiéndose que, una vez recuperada su libertad, decretaría una nueva fiesta mariana para la Iglesia Católica.

Una vez producida la caída de Napoleón, el Santo Padre retorna triunfante a la sede pontificia el 24 de mayo de 1814 y decreta que, a partir de entonces, esa fecha sea destinada para celebrar la fiesta de María Auxiliadora.

Don Bosco

Un año después de aquellos turbulentos acontecimientos, nacía Juan Bosco (1815-1888), a quien la Virgen se le aparecería en sueños años más tarde, para pedirle que construyera un templo en su honor, usando el título de “Auxiliadora”.

Por esta razón el santo italiano iniciaría la construcción de dos “monumentos”: uno físico, que es la Basílica de María Auxiliadora en Turín; y uno “vivo”, conformado por las religiosas que integran el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora.

¡Acógete a la Madre que siempre nos auxilia!

San Juan Bosco solía educar a los jóvenes contándoles historias en las que él y muchos otros fieles devotos de la Auxiliadora habían obtenido grandes favores del Cielo. Los medios por excelencia para obtener esas gracias -decía el santo- son el rezo de la novena a María Auxiliadora y la repetición constante de la jaculatoria de San Juan Damasceno.

“Confiad siempre en Jesús Sacramentado y María Auxiliadora y veréis lo que son milagros”, afirmaba, sin reparos, el padre fundador de los salesianos.

Pidamos la intercesión y pongámonos bajo el amparo de María Auxiliadora con las siguientes oraciones:

Oración en el sufrimiento

Madre y Auxiliadora, tú conoces bien mi dolor y mi sufrimiento en estos momentos de mi vida: (menciona la situación que atraviesas).

Siempre he confiado en ti, Virgen Auxiliadora. A ti acudo con confianza. Quiero que en todo se cumpla la voluntad del Padre. Imploro tu auxilio y protección porque tú sabes lo que me conviene, porque tú sabes presentar a tu Hijo mi sufrimiento y necesidad, porque tú sabes escuchar y consolar a tus hijos.

Quiero obedecer lo que tu Hijo me mande y espero que tu Hijo escuche mi necesidad cuando tú, Madre Auxiliadora, intercedas por mí como lo hiciste en Caná y en tantos momentos de la historia de los cristianos.

Tú siempre eres Auxiliadora de los cristianos. Amén.

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Oración para pedir un milagro urgente

Bendita Madre Auxiliadora, Princesa de los Cielos, oh, Madre María siempre Virgen, poderosa, grande y defensora de la Iglesia.

Singular Auxiliadora de los cristianos que acuden a la batalla como tú lo has hecho.

Bendita eres entre todas las mujeres por tu maravilloso ejemplo aquí en la tierra.

Sé de miles de milagros que Dios ha realizado a través de tu gracia divina, y es por eso, Madre Santa, hoy recurro ante ti para que escuches mi llamado.

Socórreme, escúchame, atiéndeme, ten piedad de mí, adorada Virgen María Auxiliadora.

En tus manos coloco mi cruz, cargada de angustias y dolores que aquejan mi alma y mi existir.

Ayúdame con este peso que interrumpe mi camino, aligera mis cargas y elimina mis penas, lléname de gracia y paz en estos momentos de adversidad.

Porque sé que he sido pecador, que las tentaciones me han llevado a lugares muy oscuros, pero me arrepiento de ello y pido perdón.

Además, perdóname, adorada Madre, no soy digno de tu atención, pero quiero que sepas que mi alma te admira, que te sigo día a día y que lucho por solventar los errores cometidos.

Igualmente, ten piedad de mi alma que se siente derrotada, de mi cuerpo que está cansado de andar, de mi corazón que está desolado y sin consuelo.

Arrópame con tu gracia, dame todo tu amor que lo necesito con ansias.

Concédeme la dicha de recibir tus bendiciones y que me concedas el preciado milagro que mi vida necesita.

Poderosa y Gloriosa Madre, lleva ante Dios mi humillante situación, me arrodillo pidiendo piedad y socorro, mi vida los necesita ahora más que nunca y sé que nunca me abandonan ni me desamparan.

Finalmente, que tu amor hacia mí te haga perdonarme, para que me concedas el favor y que bajo la voluntad de Dios me sea otorgado el milagro que te pido con todo mi corazón.

Sé que tu respuesta es rápida, por eso acudo a ti, bendita María Auxiliadora.

En tus manos dejo mi vida y te entrego toda mi confianza.

Amén.

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Oración para pedir trabajo

Madre y Auxilio nuestro, míranos aquí con los brazos cruzados por falta de trabajo. El trabajo humano es una participación en la obra de Dios y quien trabaja dignamente sirve a sus hermanos y contribuye de modo personal a que se cumplan los designios de Dios en la historia.

Hoy, por algunas leyes injustas, por la avaricia de unos pocos, por la miopía de egoísta que no nos deja ver en los demás a hermanos nuestros; muchos no tienen lugar en el mundo del trabajo y se sienten desplazados: ¡ayúdanos a no desesperar! Ilumina a los dueños del capital, para que creen nuevas fuentes de trabajo; auxilia a los gobernantes, para que descubran los medios para socorrer a los que menos tienen.

Procura que quienes trabajan sean honestos. Abre nuestros ojos para que descubramos que es más importante ser que tener y que hay más alegría en dar que en recibir. Y, cuando nuestros ojos se cierren para siempre, concédenos poder presentarnos ante nuestro Padre, con el corazón lleno de los rostros de las personas a quienes hemos auxiliado y el de los que nos ayudaron en nuestra aflicción. Amén.

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Oración por los enfermos

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios y Auxilio poderoso de los cristianos; no deseches las oraciones que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos, antes bien, líbralos de todo peligro, Virgen gloriosa y bendita.

Acompáñalo en su soledad, fortalécelos en su debilidad, sostenlos en los momentos de desesperación. Ayúdalos en su dolor, aliéntalos en su tristeza, confórtalos en sus penas. Acrecienta su fe, enciende su esperanza, aviva su caridad.

Llénanos de paciencia, concédeles optimismo, dales constante alegría y buen humor, Madre del Señor Jesús, fuente de eterna salud y causa de nuestra alegría. Y que podamos seguir diciendo que jamás se ha oído decir que ni uno sólo de cuantos han acudido a tu protección e implorado tu auxilio han sido desamparados en sus necesidades. Amén.

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Oración por la vida interior

Auxilio nuestro, Virgen de Nazaret, Maestra de silencio e interioridad, Nuestra Señora de la Anunciación: enséñanos el arte del recogimiento, acrecienta nuestra interioridad. Concédenos la disposición necesaria para escuchar las inspiraciones divinas y las palabras de los verdaderos maestros. Danos constancia y paciencia para preparar nuestro trabajo, nuestro estudio, nuestra oración y contemplación.

Introdúcenos en la oración profunda y madura, para que no nos quedemos en la superficialidad de las formas y aprendamos a hacer silencio para escuchar a Dios que habla al corazón. Que aprendamos a ser como niños, abandonados en los brazos misericordiosos del Dios que nos da amor y que, por amor, tomó carne humana en tus purísimas entrañas. Inspira nuestra oración de alabanza y gratitud, danos sentimientos de real arrepentimiento y enséñanos a pedir sólo lo que nos conviene cuando nos convenga.

Tú, que, al ser fecundada por la acción misteriosa del Espíritu Santo, no te demoraste en un intimismo estéril e individualista, sino que saliste de prisa a visitar a tu prima Isabel y ponerte a su servicio: haz que nuestra oración cristalice en caridad. Amén.

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Oración en el sufrimiento

Madre y Auxiliadora, tú conoces bien mi dolor y mi sufrimiento en estos momentos de mi vida: (menciona la situación que atraviesas).

Siempre he confiado en ti, Virgen Auxiliadora. A ti acudo con confianza. Quiero que en todo se cumpla la voluntad del Padre. Imploro tu auxilio y protección porque tú sabes lo que me conviene, porque tú sabes presentar a tu Hijo mi sufrimiento y necesidad, porque tú sabes escuchar y consolar a tus hijos.

Quiero obedecer lo que tu Hijo me mande y espero que tu Hijo escuche mi necesidad cuando tú, Madre Auxiliadora, intercedas por mí como lo hiciste en Caná y en tantos momentos de la historia de los cristianos.

Tú siempre eres Auxiliadora de los cristianos. Amén.

«El que me ama guardará mi Palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él» / Por P. Carlos García Malo

 


viernes, 23 de mayo de 2025

Fabrice Amedeo era agnóstico y navegando con su velero encontró la fe: «Cruzaba olas de seis metros de altura, recé ante la Virgen Negra y me sentí envuelto en un inmenso amor y protegido como nunca»


Fabrice Amedeo un agnóstico lobo de mar que abandonó la fe y su experiencia navegando 45.000 kilómetros le ha llevado a encontrarse con Dios por la mediación de la Virgen angustiado por tempestades y contrariedades

* «La noche del 1 de enero, estaba en mi camarote empezando a rezar cuando oí el aleteo de una vela. Subí a cubierta para trimarla. De pronto, al mirar hacia arriba, vi un gran círculo verde sobre mi cabeza, como una pupila. Sonrío, pensando que, si fuera un poco megalómano, ¡sería suficiente para creerme el elegido! Bajé a terminar mi oración. Cuando vuelvo a subir, el círculo verde sigue ahí, pero de él desciende una magnífica aurora austral. Al principio me conmueve la belleza de este cielo veteado de verde y púrpura, luego me siento envuelto en un inmenso amor. La ansiedad que me atenazaba el estómago desde que entré en los mares del Sur se calmó…  Contacto con el padre Florent Millet me responde: ‘Querido Fabrice, veo en esto la señal del manto de María que desciende para protegerte’. Las palabras suenan verdaderas y me conmueven. Sigo rezando, pero este encuentro ya no es supersticioso, se ha convertido en una verdadera oración de apoyo. Me prometo a mí mismo que seré un hombre mejor cuando vuelva a la tierra. Antes de cruzar la línea de meta, tras 114 días en el mar, bajo por última vez a rezar a la Virgen Negra, para darle las gracias. Por otra parte, no he faltado a misa desde que llegué. Soy muy bien acogido en mi parroquia y voy solo»  

Camino Católico.- La Vendée Globe es una legendaria regata de vela alrededor del mundo, en solitario, sin escalas y sin asistencia, que se celebra cada cuatro años. Se disputa en veleros monocascos IMOCA, cuyos 18 metros de eslora permiten la navegación oceánica extrema. Los patrones parten de Les Sables-d'Olonne, en Vendée (Francia), y navegan alrededor de 45.000 kilómetros alrededor del mundo, rodeando los tres cabos legendarios (Buena Esperanza, Leeuwin y finalmente el Cabo de Hornos) antes de regresar a Les Sables d'Olonne. 

Más allá de la competencia, es sobre todo una increíble aventura humana. Y en el caso de Fabrice Amedeo, un viejo lobo de mar, agnóstico, de 47 años, la Vendée Globe de 2024 lo llevaría a un inesperado encuentro con Dios, mediado por la presencia de una estatuilla de la Virgen Negra que por cortesía había aceptado recibir en su camarote. 

Esta es el testimonio de una conversión nacida en medio de los tempestuosos mares del Cabo de Hornos, al fin del mundo y narrada en primera persona por el hoy converso Fabrice Amadeo a La Vie:

Fabrice Amedeo en su velero en el que ha vivido su experiencia de conversión

Vendée Globe: Cómo Fabrice Amedeo encontró la fe en el fin del mundo

Estar en el agua es responder a la llamada del mar abierto, de su horizonte y, finalmente, cultivar un vínculo metafísico con el océano. Cuando estás solo en un Imoca, un barco de 18 metros de eslora, realizas el trabajo de cuatro marineros en ciertas maniobras. El reto es físico, la experiencia estimulante y este manejo del barco, y de uno mismo, requiere mucha humildad y atención. Esto provoca estados de fatiga que te hacen ser muy receptivo a un amanecer o a un cielo estrellado... Frente a la belleza del cosmos, las emociones se multiplican por diez.

Cuando era niño y salía a navegar con mis padres a Bretaña, me sentaba en el camarote para diseñar el barco con el que navegaría alrededor del mundo. Ya soñaba con cruzar los océanos y, sin embargo, no aspiraba inmediatamente a convertirme en regatista oceánico.

Fabrice Amedeo navegando con su velero

La llamada del mar y la carrera

Es cierto que acompañé a mi padre en sus regatas y siempre he navegado en paralelo con mis estudios de filosofía en Nantes, luego en Sciences Po en París. Al final de mis estudios, quise hacer investigación en ciencias sociales... Pero finalmente me convertí en periodista en Le Figaro. Economía, náutica, redactor jefe adjunto de digital... Doce años de periodismo, durante los cuales empecé a montar mis propios proyectos de regata: Route du Rhum, Transat Jacques-Vabre...

Al comienzo de esta Vendée Globe 2024, fui probado por los fracasos y por la muerte de mi madre, que se había ido un año antes.

En mi barco, que tiene todos los hándicaps de un viejo barco reformado, y cuyos fallos no hemos tenido tiempo de probar, solo tengo un objetivo: tomar la salida y cruzar la línea de meta. Aunque solo fuera para cerrar el círculo de las dificultades pasadas, para proporcionar datos a los científicos para los que había colocado sensores oceanográficos en mi barco y para redescubrir el placer, un poco perdido, de estar en el mar.

Un dios inmanente


Fabrice Amedeo, antes de iniciar la Vendée Globe 2024 aceptó la bendición de su barco y la imagen de la Virgen Negra de Rocamadour que le ofreció el rector del santuario de Rocamadour, Florent Millet,

En el pontón de salida, el rector del santuario de Rocamadour, Florent Millet, se ofreció a bendecir los barcos. Le seguí el juego, acepté la bendición y pedí a mi equipo que colocara en mi camarote la estatuilla de la Virgen Negra de Rocamadour que me había ofrecido. En ese momento, hice la apuesta de Pascal: en el peor de los casos, no podía hacerme ningún daño, en el mejor... ¿Por qué no?

Hay que decir que el catolicismo es la religión de mi infancia. Seguí un curso de catecismo hasta mi confirmación y, como muchos, me aparté de él en la adolescencia. Pero mis preguntas metafísicas no se agotaron: me llevaron a estudiar filosofía, que a su vez me llevó a abrazar un sistema filosófico que desafía a las religiones de Libro.

En aquel momento, me identificaba como un espinozista, conceptualizando a Dios como la totalidad de lo vivo, de la naturaleza. En 2013, durante la Transat Jacques-Vabre, tuve una experiencia con la que confirmé este punto de vista. Me encontraba frente a la costa de Brasil contemplando una magnífica puesta de sol. El tiempo parecía haberse detenido... Llamé a ese momento «mi crepúsculo eterno».

Una vez colocada la estatua de la Virgen Negra en mi camarote, me puse en marcha. La carrera pronto se complicó. Mientras navegaba por el Atlántico, me encontré con numerosos problemas eléctricos, electrónicos e hidráulicos... No había navegado ni el 10% del trayecto y ya navegaba con mi sistema de reserva.

Al entrar en el Cabo de Hornos, cuyos mares son particularmente complicados, mi confianza está por los suelos. Me encontré con una tempestad cada 48 horas, cruzaba olas de seis metros de altura... Así que empecé a rezar. Delante de la estatuilla, ritualicé una oración supersticiosa que, sin embargo, me ofreció un momento de interioridad, me abrió a una forma de espiritualidad y me tranquilizó.

Fabrice Amedeo actualmente asiste a Misa cada día después de su experiencia de conversión en medio de las tempestades del mar

Un guiño mariano

Llegando al Pacífico, las condiciones anticiclónicas eran increíbles. La tierra a la vista era magnífica. Aun así, seguí rezando para que este océano «pacífico» siguiera siéndolo. La noche del 1 de enero, estaba en mi camarote empezando a rezar cuando oí el aleteo de una vela. Subí a cubierta para trimarla. De pronto, al mirar hacia arriba, vi un gran círculo verde sobre mi cabeza, como una pupila. Sonrío, pensando que, si fuera un poco megalómano, ¡sería suficiente para creerme el elegido!

Bajé a terminar mi oración. Cuando vuelvo a subir, el círculo verde sigue ahí, pero de él desciende una magnífica aurora austral. Al principio me conmueve la belleza de este cielo veteado de verde y púrpura, luego me siento envuelto en un inmenso amor. La ansiedad que me atenazaba el estómago desde que entré en los mares del Sur se calmó y me sentí protegido como nunca.

Cogí el teléfono y escribí a un antiguo competidor, Sébastien Destremau, que sé que es creyente, pidiéndole que me diera los datos de Florent Millet. Estoy en el antimeridiano, al otro lado del globo. Es de día en Francia, así que, en plena noche, el padre Florent me responde: «Querido Fabrice, veo en esto la señal del manto de María que desciende para protegerte». Las palabras suenan verdaderas y me conmueven.

La Vendée Globe continúa, el confín del Pacífico es difícil, la remontada del Atlántico es interminable, y llevo tres semanas por encima de las provisiones que había previsto. A pesar de todo, me invade una serenidad y una paciencia que ni yo mismo conozco. Sigo hablando con Florent Millet, sigo rezando, pero este encuentro ya no es supersticioso, se ha convertido en una verdadera oración de apoyo. Me prometo a mí mismo que seré un hombre mejor cuando vuelva a la tierra. Antes de cruzar la línea de meta, tras 114 días en el mar, bajo por última vez a rezar a la Virgen Negra, para darle las gracias.

Hice la transición del mar a tierra muy fácilmente, tanto física como psicológicamente. Tres días después de mi llegada, estaba de vuelta al trabajo con mi equipo, listo para construir nuevos proyectos. Por otra parte, no he faltado a misa desde que llegué. Soy muy bien acogido en mi parroquia y voy solo.

También tuve la oportunidad de compartir mi testimonio con los seminaristas de la comunidad de Saint-Martin. Este encuentro, lleno de emoción y alegría, hizo añicos la imagen severa que aún tenía de la Iglesia. Es increíble la alegría que dan la espiritualidad y la oración. Espero tener muchos más encuentros espirituales maravillosos, tanto en tierra como en el mar.

Fabrice Amedeo

Homilía del P. Félix Castedo y lecturas de la Misa de hoy, viernes de la 5ª semana de Pascua, 23-5-2025

23 de mayo de 2025.- (Camino Católico) Homilía del P. Félix Castedo y lecturas de la Santa Misa de hoy, viernes de la 5ª semana de Pascua, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, viernes de la 5ª semana de Pascua, 23-5-2025

23 de mayo de 2025.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, viernes de la 5ª semana de Pascua, presidida por el P. Félix Castedo, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Dolorosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 23-5-2025

23 de mayo de 2025.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Dolorosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy, viernes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 23/5/2025: «A vosotros os llamo amigos» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 23 de mayo de 2025, viernes de la 5ª semana de Pascua, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Juan 15, 12-17:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Este es mí mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.

Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.

Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca.

De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros».

Adoración Eucarística con el P. Jesús Luis Sacristán en la Basílica de la Concepción de Madrid, 23-5-2025

23 de mayo de 2025.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. Jesús Luis Sacristán, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

«El que me ama guardará mi Palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él» / Por P. Carlos García Malo

 


jueves, 22 de mayo de 2025

Jeevan Kumar Suravarapu y su madre se convirtieron del hinduismo al catolicismo al morir el padre: «El único refugio que encontramos fue Jesús y nos bautizamos en 2005 y con 13 años Dios me llamó a ser sacerdote»

 

Jeevan Kumar Suravarapu junto a su madre Parvathi, que se convirtieron del hinduismo al catolicismo al morir el padre

* «Mi madre acogió con alegría mi deseo de ser sacerdote, pero me pidió que me tomara un tiempo y reflexionara porque era demasiado joven para tomar una decisión tan grande. Sin embargo, esa idea seguía en mi corazón mientras iba creciendo. Mi madre desempeñó un papel fundamental en mi vocación. Realmente le agradezco su valiente paso de ofrecer a su único hijo al servicio del Señor en una situación realmente complicada para una mujer en India, que ya ha perdido a su marido y que ahora vive sola sin su hijo cerca de ella» 

Jeevan cuenta su testimonio de conversión y vocación en este vídeo. Habilitar los subtítulos en español para ver la traducción

Camino Católico.-  Jeevan Kumar Suravarapu nació en 1998 en la India, en el estado de Andhra Pradesh. Su vida no ha sido fácil. La conversión al cristianismo desde el hinduismo en una provincia donde la gran mayoría de la población es de religión hindú (más del 90.89%) es incluso peligroso. Jeevan y su madre se convirtieron al catolicismo y él fue llamado por Dios a ser sacerdote.

Una tragedia originó su conversión al cristianismo

Cuando contaba con apenas 4 años la tragedia truncó la felicidad de su familia con el fallecimiento de su padre, Bhaskar. Su madre, Parvathi, y Jeevan, hijo único, se quedaron solos. «Nadie vino en nuestra ayuda». «El único refugio que encontramos fue Jesús» dice Jeevan a CARF.

Parvathi empezó poco a poco a ir a una iglesia protestante porque algunos familiares lejanos practicaban esta religión. Un encuentro providencial con un sacerdote la llevó junto a su pequeño hijo a la Iglesia Católica, donde encontró mucho consuelo y mucha ayuda, algo que nadie les daba.

Así comenzó su viaje del hinduismo al cristianismo. Su casta y la comunidad hindú desaprobaron su conversión al cristianismo. A día de hoy, Jeevan y su madre son los únicos cristianos en todo su clan y familia, que sigue siendo hindú. «Mi madre nunca se rindió ante las dificultades y continuó con su fe. Aprendí de ella a ir a la iglesia y luego a servir en la Misa. Nos bautizamos en 2005 – tenía yo 7 años – y, por fin, comenzamos nuestro camino como hijos de Dios y miembros de la Iglesia Católica».

«Mi madre, la persona a quien le debo todo»

Su felicidad era inmensa, aunque la vida siguiera llena de dificultades. Parvathi seguía siendo el único sustento de la familia. Pese a todo, consiguió dar a su hijo una buena educación y transmitirle la fe. «He aprendido mucho de sus prácticas piadosas y de sus valores morales».

El amor de su madre por la Santa Misa despertó en Jeevan la idea de hacerse sacerdote para servir al pueblo de Dios. Con 13 años se lo contó a su madre. «Ella acogió con alegría mi deseo, pero me pidió que me tomara un tiempo y reflexionara porque era demasiado joven para tomar una decisión tan grande. Sin embargo, esa idea seguía en mi corazón mientras iba creciendo».

«Mi madre desempeñó un papel fundamental en mi vocación. Realmente le agradezco su valiente paso de ofrecer a su único hijo al servicio del Señor en una situación realmente complicada para una mujer en India, que ya ha perdido a su marido y que ahora vive sola sin su hijo cerca de ella».

Jeevan Kumar Suravarapu junto a su madre Parvathi, en la imagen de la izquierda antes de su conversión  y en la de la izquierda siendo ya católicos

Choque de culturas y tradiciones

El comienzo en el seminario tampoco fue fácil. Jeevan tuvo muchas dificultades para aprender y ponerse al día con las asignaturas. Venía de una religión y de una cultura completamente diferentes. Sin embargo, por la gracia de Dios consiguió superarlas todas. Durante 3 años hizo el curso de discernimiento para el sacerdocio a la vez que terminaba los estudios seculares en Eluru. Los primeros años en el seminario fueron duros al dejar su hogar. Sin embargo, la nostalgia pasó con el tiempo y el deseo de ser sacerdote se hizo cada vez más fuerte.

Durante ese tiempo, su vocación sufrió también un tiempo de prueba. Los formadores del seminario le pidieron que se tomara un descanso de sus estudios al sacerdocio. Al ser hijo único y su madre viuda, le aconsejaron que volviera a casa por vacaciones para discernir con fortaleza su vocación al ministerio sacerdotal. Estas vacaciones se convirtieron en tres años de estudios seculares. Fue un periodo arduo que sirvió para fortalecer su vocación.

Finalmente, recibió una carta invitándole a ingresar de nuevo en el seminario. Después de dos años de licenciatura en Filosofía en Visakhapatnam, su obispo, Mons. Rayarala Vijay Kumar, le ofreció proseguir sus estudios de Teología en Roma.

Jeevan Kumar Suravarapu está en Roma estudiando para ser ordenado sacerdote

Un sacerdote hindú en Roma, cuna del cristianismo

«Nunca se me había pasado por la cabeza que pudiera llegar a estudiar en Roma, la ciudad eterna. Pero Dios sabe más y lo hace todo, así que llegué a Italia en agosto de 2022».

Al llegar al Collegio Ecclesiastico Internazionale Sedes Sapientiae hizo dos meses de curso intensivo de italiano, lo que no le libró de tener problemas con el idioma. Otra dificultad fue la comida, no es fácil adaptarse a un cambio tan radical. Después de unos meses, todo se hizo cada día más fácil.

Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Misa de hoy, jueves de la 5ª semana de Pascua, 22-5-2025

22 de mayo de 2025.- (Camino Católico) Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Santa Misa de hoy, jueves de la 5ª semana de Pascua, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, jueves de la 5ª semana de Pascua, 22-5-2025


22 de mayo de 2025.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, jueves de la 5ª semana de Pascua, presidida por el P. Heliodoro Mira, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.