15 de enero de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Luminosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, jueves, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.
jueves, 15 de enero de 2026
Palabra de Vida 15/1/2026: «No se lo digas a nadie; la lepra se le quitó, y quedó limpio» / Por P. Jesús Higueras
Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 15 de enero de 2026, jueves de la 1ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Marcos 1, 40-45:
En aquel tiempo, se acerca a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:
– «Si quieres, puedes limpiarme».
Compadecido, extendió la mano y lo tocó, diciendo:
– «Quiero: queda limpio».
La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.
Él lo despidió, encargándole severamente:
– «No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu, purificación lo que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».
Pero, cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a el de todas partes.
Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 15-1-2026
15 de enero de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
miércoles, 14 de enero de 2026
Papa León XIV en la Audiencia General, 14-1-2026: «Dios se nos revela por su Palabra y nos invita a la escucha, para que penetre en nuestros corazones; Solo cuando hablamos con Dios podemos también hablar de Él»
* «Estamos llamados a hablar con Dios, no para comunicarle lo que Él ya sabe, sino para revelarnos a nosotros mismos. De ahí la necesidad de la oración, en la que estamos llamados a vivir y a cultivar la amistad con el Señor. Esto se realiza, primeramente, en la oración litúrgica y comunitaria, en la que no somos nosotros quienes decidimos qué escuchar de la Palabra de Dios, sino que es Él mismo quien nos habla por medio de la Iglesia. Además, se cumple en la oración personal, que tiene lugar en el interior del corazón y de la mente. Durante la jornada y la semana del cristiano no puede faltar el tiempo dedicado a la oración, a la meditación y a la reflexión»
Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News con la alocución Papa León XIV ha hecho en nuestro idioma
* «En Jesús, Dios nos hace hijos y nos llama a hacernos semejantes a Él a pesar de nuestra frágil humanidad. Nuestra semejanza con Dios, entonces, no se alcanza mediante la transgresión y el pecado, como sugirió la serpiente a Eva (cfr. Gen 3,5), sino en la relación con el Hijo hecho hombre. Las palabras del Señor Jesús que hemos recordado – “Yo los llamo amigos” – son retomadas en la Constitución Dei Verbum, que afirma: ‘Por esta revelación, Dios invisible (cfr. Col 1,15; 1Tm 1,17) habla a los hombres como amigos, movido por su gran amor, y mora con ellos (cfr. Bar 3,38), para invitarlos a la comunicación consigo y recibirlos en su compañía’ (n. 2)»
14 de enero de 2026.- (Camino Católico).- “Dios se nos revela a sí mismo por medio de su Palabra y, como sucede en una relación de amigos, se alimenta y consolida mediante el intercambio de palabras sinceras. Por eso, el Señor nos invita a la escucha, para que su Palabra penetre en nuestras mentes y en nuestros corazones… Solo cuando hablamos con Dios podemos también hablar de Él”, ha subrayado León XIV en la audiencia general de hoy, 14 de enero, en el Aula Pablo VI, en la que ha dedicado su catequesis al tema “Dios habla a los hombres como amigos” y a la Constitución dogmática sobre la divina Revelación, en el marco del nuevo ciclo dedicado a “Los documentos del Concilio Vaticano II”, que inició la semana pasada.
La amistad, el diálogo y la oración son los elementos que deben distinguir la relación con Dios, indica el Pontífice, quien partió de una premisa: la “gracia” de “hacernos amigos de Dios en su Hijo”, como explica San Agustín comentando el Evangelio de Juan. Porque “no somos iguales a Dios, pero Dios mismo nos hace semejantes a Él en su Hijo”, continua el Papa. Si en la Alianza entre Dios y el hombre “hay un primer momento de distancia” y “el pacto” es “asimétrico” - “Dios es Dios y nosotros somos criaturas” -, “con la venida del Hijo en la carne humana”, “en Jesús, Dios nos hace hijos y nos llama a hacernos semejantes a Él a pesar de nuestra frágil humanidad”.
“Nuestra semejanza con Dios, entonces, no se alcanza mediante la transgresión y el pecado, como sugirió la serpiente a Eva, sino en la relación con el Hijo hecho hombre”, explica el Papa León XIV. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la catequesis traducida al español y la síntesis que el Santo Padre ha hecho en nuestro idioma, cuyo texto completo es el siguiente:
LEÓN XIV
AUDIENCIA GENERAL
Aula Pablo VI
Miércoles, 14 de enero de 2026
Catequesis: Los documentos del Concilio Vaticano II.
I. Constitución dogmática Dei Verbum. 1. Dios habla a los hombres como amigos
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!
Hemos iniciado el ciclo de catequesis sobre el Concilio Vaticano II. Hoy comenzamos a profundizar en la Constitución dogmática Dei Verbum sobre la divina Revelación. Se trata de uno de los documentos más bellos y más importantes de la asamblea conciliar; para introducirnos en él, puede sernos útil recordar las palabras de Jesús: «Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre» (Jn 15, 15). Este es un punto fundamental de la fe cristiana que nos recuerda la Dei Verbum: Jesucristo transforma radicalmente la relación del hombre con Dios; de ahora en adelante, será una relación de amistad. Por eso, la única condición de la nueva alianza es el amor.
Al comentar este pasaje del cuarto Evangelio, San Agustín insiste en la perspectiva de la gracia, que es la única que puede hacernos amigos de Dios en su Hijo (Comentario al Evangelio de Juan, Homilía 86). Efectivamente, un antiguo lema decía: “Amicitia aut pares invenit, aut facit”, “la amistad o nace entre iguales o los hace tales”. Nosotros no somos iguales a Dios, pero Dios mismo nos hace semejantes a Él en su Hijo.
Por eso, como podemos ver en todas las Escrituras, en la Alianza hay un primer momento de distancia, ya que el pacto entre Dios y el hombre permanece siempre asimétrico: Dios es Dios y nosotros somos criaturas. Pero con la venida del Hijo en la carne humana, la Alianza se abre a su fin último: en Jesús, Dios nos hace hijos y nos llama a hacernos semejantes a Él a pesar de nuestra frágil humanidad. Nuestra semejanza con Dios, entonces, no se alcanza mediante la transgresión y el pecado, como sugirió la serpiente a Eva (cfr. Gen 3,5), sino en la relación con el Hijo hecho hombre.
Las palabras del Señor Jesús que hemos recordado – “Yo los llamo amigos” – son retomadas en la Constitución Dei Verbum, que afirma: «Por esta revelación, Dios invisible (cfr. Col 1,15; 1Tm 1,17) habla a los hombres como amigos, movido por su gran amor, y mora con ellos (cfr. Bar 3,38), para invitarlos a la comunicación consigo y recibirlos en su compañía» (n. 2). El Dios del Génesis ya se manifestó a nuestros primeros padres, dialogando con ellos (cfr. Dei Verbum, 3); y cuando este diálogo se interrumpió a causa del pecado, el Creador no dejó de procurar encontrarse con sus criaturas y establecer una alianza con ellas cada vez. En la Revelación cristiana, es decir, cuando Dios se hace carne en su Hijo para venir a buscarnos, el diálogo que se había interrumpido se restablece de manera definitiva: la Alianza es nueva y eterna, nada nos puede separar de su amor. La Revelación de Dios, por tanto, posee el carácter dialógico de la amistad y, como sucede en la experiencia de la amistad humana, no soporta el mutismo, sino que se alimenta del intercambio de palabras verdaderas.
La Constitución Dei Verbum nos recuerda también esto: Dios nos habla. Es importante comprender la diferencia entre la palabra y la charla: esta última se detiene en la superficie y no realiza una comunión entre las personas, mientras que en las relaciones auténticas, la palabra no solo sirve para intercambiar informaciones y noticias, sino también para revelar quiénes somos. La palabra posee una dimensión reveladora que crea una relación con el otro. Así, hablándonos, Dios se nos revela como Aliado que nos invita a la amistad con Él.
Desde esta perspectiva, la primera actitud que hemos de cultivar es la escucha, para que la Palabra divina pueda penetrar en nuestras mentes y en nuestros corazones. Al mismo tiempo, estamos llamados a hablar con Dios, no para comunicarle lo que Él ya sabe, sino para revelarnos a nosotros mismos.
De ahí la necesidad de la oración, en la que estamos llamados a vivir y a cultivar la amistad con el Señor. Esto se realiza, primeramente, en la oración litúrgica y comunitaria, en la que no somos nosotros quienes decidimos qué escuchar de la Palabra de Dios, sino que es Él mismo quien nos habla por medio de la Iglesia. Además, se cumple en la oración personal, que tiene lugar en el interior del corazón y de la mente. Durante la jornada y la semana del cristiano no puede faltar el tiempo dedicado a la oración, a la meditación y a la reflexión. Solo cuando hablamos con Dios podemos también hablar de Él.
Nuestra experiencia nos dice que las amistades pueden terminar a causa de algún gesto clamoroso de ruptura, o también por una serie de desatenciones cotidianas que desgastan la relación hasta romperla. Si Jesús nos llama a ser sus amigos, intentemos no desoír su llamada. Acojámosla, cuidemos esta relación, y descubriremos que la amistad con Dios es nuestra salvación.
Después, al saludar a los peregrinos de lengua española, el Papa ha dicho:
Queridos hermanos y hermanas:
La catequesis de hoy está dedicada a la Constitución dogmática Dei Verbum, sobre la divina revelación. Este documento conciliar nos recuerda un punto fundamental de la fe cristiana: Jesucristo transforma radicalmente las relaciones del ser humano con Dios. Nuestro vínculo con Él consiste en una relación dialógica de amistad, cuya única condición es el amor.
Dios se nos revela a sí mismo por medio de su Palabra y, como sucede en una relación de amigos, se alimenta y consolida mediante el intercambio de palabras sinceras. Por eso, el Señor nos invita a la escucha, para que su Palabra penetre en nuestras mentes y en nuestros corazones. Al mismo tiempo, estamos llamados a hablar con Él. Podemos hacerlo en la oración litúrgica y comunitaria —donde nos habla por medio de la Iglesia— y en la oración personal. Sólo cuando hablamos “con” Dios, podemos también hablar “de” Él a quienes nos rodean.
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Los animo a cultivar la amistad con el Señor, que es fuente de gozo y salvación, dedicando momentos serenos de oración y meditación de la Palabra, para escucharlo y hablar con Él en el silencio y la intimidad del corazón. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.
El Santo Padre ha dicho en otros idiomas:
Mi saludo se extiende también a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. Que la fiesta del Bautismo del Señor, que celebramos el domingo pasado, reavive en todos el recuerdo de nuestro Bautismo. Que sea para cada uno de nosotros un estímulo para dar siempre testimonio de la alegría de pertenecer a Cristo, el Hijo amado del Padre y nuestro Hermano que ilumina el camino de la vida.
¡Mi bendición a todos!
Papa León XIV
Fotos: Vatican Media, 14-1-2026
Laetitia Plass, testigo del incendio de Nochevieja en Suiza: «Un amigo no podía salir, se sentó, sostuvo un crucifijo y el fuego no lo tocó y yo cogí mi cruz y grité: ‘¡No me quiero morir!’; sobrevivimos gracias a Dios»
Laetitia Plass sobrevivió al fuego, como su amigo, agarrándose a su crucifijo
* «Yo sólo quiero agradecerle al Señor por haberme salvado y también le pediría que salve a mis amigos que están desaparecidos, porque es horrible, porque los extraño. No quiero perder a más personas, porque ya he perdido a algunas y seguimos buscando. Estaba muy asustada, asustada por mí, por mis amigos, por todos los que estaban dentro. Tengo amigos en el hospital, tengo amigos en todas partes»
Camino Católico.- En un acontecimiento que muchos califican como milagroso, un joven atrapado en el devastador incendio de un bar en una estación de esquí suiza logró sobrevivir después de sentarse con un crucifijo en la mano mientras las llamas se propagaban a su alrededor, según cuenta la testigo Laetitia Plass en un vídeo de Razón más Fe. Ella también pudo salir del bar “Le Constellation” de la estación de esquí de Crans-Montana en Suiza donde al menos 40 jóvenes murieron en la celebración de la Nochevieja y un centenar resultaron heridos graves.
“Yo sólo quiero agradecerle al Señor por haberme salvado y también le pediría que salve a mis amigos que están desaparecidos, porque es horrible, porque los extraño. No quiero perder a más personas, porque ya he perdido a algunas y seguimos buscando. Estaba muy asustada, asustada por mí, por mis amigos, por todos los que estaban dentro. Tengo amigos en el hospital, tengo amigos en todas partes”, dice Laetitia Plass.
La joven también revela una experiencia que vivió junto a un amigo suyo en el interior del bar y que le marcó profundamente. Según detalla, su amigo, que estaba atrapado por las llamas, se sentó en el suelo y se aferró a su crucifijo, mientras el fuego se extendió a su alrededor sin apenas tocarlo.
Laetitia Plass explicando lo que vivió emocionada
“Tengo un amigo que no podía salir. Entonces simplemente se sentó y sostuvo un crucifijo en la mano, y el fuego lo esquivó, el fuego no lo tocó”, a pesar de que “estaba todo a su alrededor, pero no sobre él. Sobrevivió, gracias a Dios. Logró salir rompiendo una ventana para escapar. Y ayudar a otras personas que intentaban salir del establecimiento”.
Posteriormente, en declaraciones al medio suizo SWI Laetitia Plass cuenta que mientras intentaba salir del bar ella también agarró la cruz que llevaba colgada del cuello y gritó: “¡No me quiero morir!”. “Y un chico, no sé quién, me cogió y me llevó fuera muy rápido”, explica.
“Ser luz frente al eclipse” que oscurece Suiza
Durante una Misa celebrada el pasado 4 de enero en memoria de las víctimas en la capilla de San Cristóbal de Crans-Montana, Obispo de Sion, Mons. Jean-Marie Lovey, invitó a los fieles a ser luz frente “al eclipse que oscurece el cielo” de Suiza.
“Resulta insoportable que tantas familias, tantas personas, permanezcan en la oscuridad del sufrimiento o de la muerte, en las tinieblas del sinsentido. La cuestión de una luz que atraiga y que ilumine se vuelve fundamental”, dijo el prelado en su homilía.
Mons. Lovey, a quien el Papa León XIV dirigió un telegrama de condolencias el pasado 2 de enero, recordó a los católicos que la luz que ilumina verdaderamente es aquella que viene de Dios.
La Diócesis de Sion ha puesto a disposición de quien lo necesite un servicio de atención y escucha las 24 horas del día, a través del Servicio Diocesano para la Juventud. El viernes 9 de enero se ha declarado luto nacional. A las 14:00 horas, las campanas de las iglesias en toda Suiza sonarán durante cinco minutos como signo de reflexión y solidaridad nacional.





















