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domingo, 1 de marzo de 2026

Papa León XIV en el Ángelus, 1-3-2026: «Dios Padre responde al ateísmo con el don del Hijo Salvador; el Espíritu Santo rescata de la soledad agnóstica ofreciendo una comunión eterna de vida y de gracia»

* «Esto es lo que los discípulos habían visto en el fulgor de Cristo, pero para comprenderlo se necesita tiempo (cf. Mt 17,9). Tiempo de silencio para escuchar la Palabra, tiempo de conversión para gustar de la compañía del Señor. Mientras experimentamos todo esto durante la Cuaresma, pidamos a María, Maestra de oración y Estrella de la mañana, que custodie nuestros pasos en la fe» 

    

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Sigo con profunda preocupación lo que está sucediendo en Oriente Medio y en Irán en estas horas dramáticas. La estabilidad y la paz no se construyen con amenazas mutuas, ni con armas, que siembran destrucción, dolor y muerte, sino solo a través de un diálogo razonable, auténtico y responsable. Ante la posibilidad de una tragedia de enormes proporciones, hago un llamamiento encarecido a las partes implicadas para que asuman la responsabilidad moral de detener la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable. Que la diplomacia recupere su papel y se promueva el bien de los pueblos, que anhelan una convivencia pacífica, basada en la justicia. En estos días llegan además noticias preocupantes de enfrentamientos entre Pakistán y Afganistán. Elevo mi súplica por un urgente retorno al diálogo. Recemos juntos para que prevalezca la concordia en todos los conflictos del mundo. Solo la paz, don de Dios, puede sanar las heridas entre los pueblos. Estoy cerca de la población del estado brasileño de Minas Gerais, afectada por violentas inundaciones. Rezo por las víctimas, por las familias que han perdido sus hogares y por todos los que participan en las operaciones de socorro» 

1 de marzo de 2026.- (Camino Católico)  “El Padre responde a la desesperación del ateísmo con el don del Hijo Salvador; el Espíritu Santo nos rescata de la soledad agnóstica ofreciéndonos una comunión eterna de vida y de gracia; frente a nuestra fe débil, se encuentra el anuncio de la resurrección”, ha reflexionado León XIV en el Ángelus de esta mañana, 1 de marzo, segundo domingo de Cuaresma, en el que el evangelista Mateo (17,1-9) narra el episodio de Jesús en el monte Tabor mostrando su gloria divina a los discípulos Pedro, Santiago y Juan.

Hablando desde la ventana de su estudio privado del Palacio Apostólico a los miles de fieles presentes en la Plaza de San Pedro en un día de invierno y a quienes lo seguían a través de los medios de comunicación, el Pontífice destaca el corazón del relato evangélico, cuando el Espíritu Santo envuelve a Jesús con una «nube luminosa», con el rostro resplandeciente «como el sol» y las vestiduras «blancas como la luz», permitiendo a los discípulos admirar el «esplendor humano» de Dios. “Pedro, Santiago y Juan contemplan una gloria humilde, que no se exhibe como un espectáculo para las multitudes, sino como una solemne confidencia.”

A partir de este gesto, Jesús transfigura las «llagas de la historia» e «iluminando nuestra mente y nuestro corazón» revela con su revelación «una sorpresa de salvación». “¿Nos sentimos fascinados por ello? ¿El verdadero rostro de Dios encuentra en nosotros una mirada de asombro y amor?”, pregunta León XIV.

En sus saludos tras el Ángelus, el Papa León XIV expresa su preocupación por lo que está sucediendo en Oriente Medio y pide que se evite un «abismo irreparable» actuando con diplomacia y promoviendo el bien de los pueblos «que anhelan una convivencia pacífica».En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente: 

PAPA LEÓN XIV

ÁNGELUS

Plaza de San Pedro

Domingo, 1 de marzo de 2026

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

El Evangelio de la liturgia de hoy compone para todos nosotros un icono lleno de luz, narrando la Transfiguración del Señor (cf. Mt 17,1-9). Para representarlo, el evangelista sumerge su pluma en la memoria de los apóstoles, pintando a Cristo entre Moisés y Elías. El Verbo hecho hombre se encuentra entre la Ley y la Profecía; él es la Sabiduría viviente, que lleva a cumplimiento cada palabra divina. Todo lo que Dios ha mandado e inspirado a los hombres encuentra en Jesús su manifestación plena y definitiva.

Como en el día del bautismo en el Jordán, también hoy escuchamos la voz del Padre en el monte, que proclama: «Este es mi Hijo muy querido», mientras el Espíritu Santo cubre a Jesús con una «nube luminosa» (Mt 17,5). Con esta expresión, realmente singular, el Evangelio describe el estilo de la revelación de Dios. El Señor, cuando se manifiesta, nos revela su magnificencia; frente a Jesús, cuyo rostro brilla «como el sol» y cuyas vestiduras se vuelven «blancas como la luz» (cf. v. 2), los discípulos admiran el esplendor humano de Dios. Pedro, Santiago y Juan contemplan una gloria humilde, que no se exhibe como un espectáculo para las multitudes, sino como una confidencia solemne.

La Transfiguración anticipa la luz de la Pascua, acontecimiento de muerte y de resurrección, de tinieblas y de luz nueva que Cristo irradia sobre todos los cuerpos flagelados por la violencia, sobre los cuerpos crucificados por el dolor, sobre los cuerpos abandonados en la miseria. En efecto, mientras el mal reduce nuestra carne a una mercancía o a una masa anónima, precisamente esta misma carne resplandece con la gloria de Dios. El Redentor transfigura así las llagas de la historia, iluminando nuestra mente y nuestro corazón. ¡Su revelación es una sorpresa de salvación! ¿Aún nos atrae? El verdadero rostro de Dios, ¿encuentra en nosotros una mirada de admiración y de amor?

El Padre responde a la desesperación del ateísmo con el don del Hijo Salvador; el Espíritu Santo nos rescata de la soledad agnóstica ofreciéndonos una comunión eterna de vida y de gracia; frente a nuestra fe débil, se encuentra el anuncio de la resurrección futura. Esto es lo que los discípulos habían visto en el fulgor de Cristo, pero para comprenderlo se necesita tiempo (cf. Mt 17,9). Tiempo de silencio para escuchar la Palabra, tiempo de conversión para gustar de la compañía del Señor.

Mientras experimentamos todo esto durante la Cuaresma, pidamos a María, Maestra de oración y Estrella de la mañana, que custodie nuestros pasos en la fe.

Oración del Ángelus:  

Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.

Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave Maria…


Ecce ancílla Dómini.

Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave Maria…


Et Verbum caro factum est.

Et habitávit in nobis.

Ave Maria…


Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.

Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.


Orémus.

Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,

méntibus nostris infunde;

ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.


Amen.


Gloria Patri… (ter)

Requiem aeternam…


Benedictio Apostolica seu Papalis


Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.

Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,

Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.


Amen.



Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:


Sigo con profunda preocupación lo que está sucediendo en Oriente Medio y en Irán en estas horas dramáticas. La estabilidad y la paz no se construyen con amenazas mutuas, ni con armas, que siembran destrucción, dolor y muerte, sino solo a través de un diálogo razonable, auténtico y responsable.


Ante la posibilidad de una tragedia de enormes proporciones, hago un llamamiento encarecido a las partes implicadas para que asuman la responsabilidad moral de detener la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable. Que la diplomacia recupere su papel y se promueva el bien de los pueblos, que anhelan una convivencia pacífica, basada en la justicia.


En estos días llegan además noticias preocupantes de enfrentamientos entre Pakistán y Afganistán. Elevo mi súplica por un urgente retorno al diálogo. Recemos juntos para que prevalezca la concordia en todos los conflictos del mundo. Solo la paz, don de Dios, puede sanar las heridas entre los pueblos.


Estoy cerca de la población del estado brasileño de Minas Gerais, afectada por violentas inundaciones. Rezo por las víctimas, por las familias que han perdido sus hogares y por todos los que participan en las operaciones de socorro.


Saludo con afecto a todos ustedes, romanos y peregrinos de diversos países, en particular al grupo de cameruneses que viven en Roma, acompañados por el presidente de la Conferencia Episcopal de ese país, que, si Dios quiere, tendré la alegría de visitar en el mes de abril.


Doy la bienvenida a los fieles de la diócesis de Iaşi, en Rumanía; a los de Budimir cerca de Košice, en Eslovaquia; a los de Massachusetts, en Estados Unidos; y a la Cofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, de Jaén, en España.


Saludo a los fieles de Nápoles, Torre del Greco y Afragola, de Caraglio y Valle Grana, de Comitini, Crotone, Silvi Marina y de la parroquia de San Luigi Gonzaga en Roma; así como a los jefes scouts del grupo “Val d'Illasi”, cerca de Verona, y a los jóvenes de Faenza que han recibido la Confirmación.


¡A todos les deseo un buen domingo!



Papa León XIV







Fotos: Vatican Media, 1-3-2026

Homilía del P. Manuel Montilla y lecturas de la Misa de hoy, II domingo de Cuaresma, 1-3-2026

1 de marzo de 2026.-  (Camino Católico) Homilía del P. Manuel Montilla Caballero y lecturas de la Misa de hoy, II domingo de Cuaresma, emitida por 13 TV desde la Catedral de Córdoba.

Santa Misa de hoy, II domingo de Cuaresma, en la catedral de Córdoba, 1-3-2026

1 de marzo de 2026.-  (Camino Católico) Celebración de la santa Misa de hoy, II domingo de Cuaresma, presidida por el P. Manuel Montilla Caballero, emitida por 13 TV desde la Catedral de Córdoba.

Misterios Gloriosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 1-3-2026

1 de marzo de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gloriosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, domingo, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero. 

Palabra de Vida 1/3/2026: «Su rostro resplandecía como el sol» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 1 de marzo de 2026, domingo de la 2ª semana de Cuaresma, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Mateo 17, 1-9:

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.

Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.

Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:

«Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía:

«Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo».

Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.

Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:

«Levantaos, no temáis».

Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.

Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó:

«No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».

Homilía del evangelio del domingo: Se nos llama, como a Abrán, a desmontar nuestras tiendas y, abrazando la cruz, ponernos en camino hacia una tierra desconocida / Por P. José María Prats

* «Cuando descubrimos por primera vez la belleza radiante de Jesucristo, nuestra vida se llena de bienestar, ilusión y armonía porque en Él encontramos la respuesta a nuestras inquietudes y la posibilidad de compartir su santidad y su poder sobre el mal. Pero poco a poco el Señor nos va introduciendo en la densa nube luminosa y nos invita a escucharle y a seguirle también en su condición de Siervo sufriente para purificar nuestra vanidad y suficiencia. Y al recibir esta revelación tendemos, como los discípulos, a caer de bruces llenos de espanto. Como Pedro, quisiéramos instalarnos para siempre en esa primera experiencia de gloria donde nos sentimos tan seguros y a gusto»

Domingo II de Cuaresma – A

Génesis 12, 1-4 / Salmo 32 / 2 Timoteo 1, 8-10/ San Mateo 17, 1-9  

P. José María Prats / Camino Católico.-  La Transfiguración del Señor narrada en este pasaje es una experiencia mística donde se revela a los discípulos la identidad de Jesús. Esto ocurre en un momento decisivo del evangelio, cuando Jesús emprende el camino hacia Jerusalén que culminará con su pasión, muerte y resurrección.

Si nos fijamos un poco, vemos que esta revelación tiene dos partes que provocan en los discípulos reacciones muy diferentes. En un primer momento Jesús se transfigura delante de sus discípulos y aparecen Moisés y Elías conversando con Él. Esta revelación resulta tan atractiva para los discípulos que Pedro intenta hacer todo lo posible por perpetuarla, ofreciéndose para construir tres tiendas. Sin embargo, cuando a continuación aparece la nube luminosa que los cubre con su sombra y se oye la voz del Padre que dice: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco. Escuchadlo», la reacción es totalmente distinta: «cayeron de bruces, llenos de espanto». ¿Cómo podemos explicar estas reacciones tan diferentes?

En la primera revelación Jesús muestra a sus discípulos su santidad, su poder y su gloria y se presenta como el Mesías prometido por Dios a través de Moisés y los profetas, que aparecen en la visión conversando con Él. Es una síntesis de lo que los discípulos han experimentado hasta ese momento: un Jesús que sana a los enfermos, resucita a los muertos, expulsa a los demonios, perdona los pecados y predica con una autoridad sin precedentes. Todo ello lo acredita –como Pedro confiesa en el capítulo anterior– como el Mesías anunciado desde antiguo. Lógicamente, los discípulos están encantados de contemplar y participar de esta gloria y desean que esta situación se prolongue indefinidamente.

La segunda revelación, sin embargo, va a ahondar en el misterio de Jesús. La nube luminosa que los cubre con su sombra evoca la imponente teofanía del Sinaí, que estuvo acompañada de truenos, rayos y una densa nube, y ante la cual los israelitas temblaron de espanto (Ex 19,16 - 20,21). Se nos quiere así anticipar la profundidad y la trascendencia del misterio que el Padre va a revelar a continuación: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco. Escuchadlo». 

Estas palabras evocan el primer canto del Siervo sufriente del Señor: «Éste es mi siervo a quien sostengo, mi elegido en quien me complazco» (Is 42,1), e identifican a Jesús con ese personaje misterioso profetizado por Isaías, que fue traspasado por nuestros pecados y cargó sobre sí la culpa de todos (Is 53,5-6). Esto explica la reacción de los discípulos, pues para un judío esta afirmación era impensable, más aún, escandalosa. El mismo San Pablo nos lo confirma: «nosotros predicamos a un Mesías crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles» (1 Cor 1,23). Y también explica que Jesús prohibiera a sus discípulos contar esta visión antes de su resurrección, pues nadie habría dado crédito a semejante despropósito. Era necesario ver y tocar las llagas del resucitado para poder asumir el escándalo de un Mesías crucificado.

Esta doble revelación del misterio de Cristo que vemos en la Transfiguración acontece también en la vida de los cristianos. Cuando descubrimos por primera vez la belleza radiante de Jesucristo, nuestra vida se llena de bienestar, ilusión y armonía porque en Él encontramos la respuesta a nuestras inquietudes y la posibilidad de compartir su santidad y su poder sobre el mal. Pero poco a poco el Señor nos va introduciendo en la densa nube luminosa y nos invita a escucharle y a seguirle también en su condición de Siervo sufriente para purificar nuestra vanidad y suficiencia. Y al recibir esta revelación tendemos, como los discípulos, a caer de bruces llenos de espanto. Como Pedro, quisiéramos instalarnos para siempre en esa primera experiencia de gloria donde nos sentimos tan seguros y a gusto y, en cambio, se nos llama, como a Abrán, a desmontar nuestras tiendas y, abrazando la cruz, ponernos en camino hacia una tierra desconocida.

Hay al menos dos buenos motivos para vencer nuestro espanto y ponernos en camino tras las huellas del Siervo sufriente. Por una parte la seguridad de que el Señor caminará siempre a nuestro lado y, como hizo con sus discípulos, en los momentos de desfallecimiento se acercará a nosotros, nos tocará y nos dirá: «levantaos, no temáis». Por otra parte, la certeza de que esa tierra desconocida a la que Dios quiere llevarnos es aún más bella que la cima del Monte Tabor, porque «ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman» (1 Cor 2,9). 


P. José María Prats


Evangelio: 

En aquel tiempo, Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con Él. 


Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: 


«Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».


Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: 


«Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle». 


Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: 


«Levantaos, no tengáis miedo». 


Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: 


«No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos».


San Mateo 17, 1-9

«Éste es mi Hijo amado, escuchadlo» / Por P. Carlos García Malo

 


Izarelly Rosillo, madre a los 15 años y huérfana: «Estuve enojada con Dios y fui al Santísimo y dije: 'Yo no puedo abandonar a mi hijo, a mis hermanitos, quiero amar todo como tú’; y Él se valió del amor de mi pequeño»

Izarelli Rosillo siendo menor de edad tuvo que afrontar momentos muy difíciles en su vida y asegura que “la fe es lo que me ha salvado” / Foto: Cortesía de Izarelly Rosillo - Aleteia

* «Lo más importante para mí es la fe. Ser católica ha sido el mayor regalo que me han dado mis padres, mis abuelos y mi bisabuela. Y la fe es lo que me ha salvado… Cuando yo llegaba triste, angustiada, la madre María me decía: 'Ve a la capilla y platica con Dios'. Yo siento que eso que hizo la madre María conmigo me sembró una semilla de esperanza, resiliencia y amor en mi corazón… Ahora sé que Dios me quería para algo distinto… amar la vida, a mí y a mi prójimo»

Camino Católico.-  Originaria de la capital del estado de Querétaro (México), Izarelly Rosillo Pantoja es Licenciada en Derecho, especializada en Constitucional y Amparo, así como en Derecho notarial. Además, cuenta con una Maestría en Administración Pública Estatal y Municipal, y con un Doctorado en Derecho. Pero, sobre todo, es católica. Y aunque eso no estaba en sus sueños, hoy sabe que esa es su vocación.

"Lo más importante para mí es la fe. Ser católica ha sido el mayor regalo que me han dado mis padres, mis abuelos y mi bisabuela. Y la fe es lo que me ha salvado", asegura Izarelly a Jesús V. Picón en Aleteia 

La maternidad, el cáncer y la orfandad

La juventud de Izarelly fue sorpresiva en muchos aspectos. Se convirtió en mamá cuando tenía 15 años de edad; por otro lado, su madre enfermó de cáncer siendo una mujer muy joven, lo cual la llevó a someterse a 50 quimioterapias y 25 radiaciones. Tras el extenso tratamiento, la enfermedad de su madre las llevo a ella y a sus tres hermanos a la orfandad, lo cual cambió abruptamente los anhelos de Izarelly.

Este destino la llevaba a renegar de la vida, de la sociedad y, por supuesto, de Dios.

"Fui muchas veces a hablar con el Santísimo y dije: 'Yo no puedo abandonar a mi hijo, a mis hermanitos, mi vida se va a convertir en algo que no quiero, pero quiero amar todo como tú'".

La Doctora Izarelly cuenta que esto se lo debe a la guía espiritual de una religiosa: "Yo tuve una maestra -en sexto año de primaria- sumamente alegre, hermosa de espíritu; hoy entiendo que esa luz en sus ojos era el Espíritu Santo. Estudié en una escuela de religiosas, el Instituto José Guadalupe Velázquez. Mi maestra era la madre María, que siempre llegaba con esperanza y felicidad a darnos clases". 

"Cuando yo llegaba triste, angustiada, la madre María me decía: 'Ve a la capilla y platica con Dios'. Yo siento que eso que hizo la madre María conmigo me sembró una semilla de esperanza, resiliencia y amor en mi corazón".

Ahora bien, ¿qué tristezas podía estar viviendo esta niña? Izarelly responde: 

"La vida con mi madre tuvo muchas adversidades; era una mujer sola, con tres hijos, divorciada, estigmatizada, tachada y rechazada por el mundo. Y como yo era la mayor de todos, eso implicaba tener algunos retos y sacrificios en casa, desde cuidar a los hermanitos hasta llevar calificaciones de diez porque yo estaba becada". 

"La enfermedad de mamá fue un gran golpe al corazón para mis hermanitos, mis abuelitos y para mi alma".

Anhelos truncados

"Quería estudiar medicina pero cuando los médicos desahuciaron a mamá, mi vida se desplomó. Lloré demasiado, todo iba a cambiar; se convertiría en todo aquello que no hubiera querido, mami iba a morir y yo solo pensaba en dar mi propia vida por ella".

Izarelli Rosillo junto a su hijo / Foto: Cortesía de Izarelly Rosillo - Aleteia

Sus hermanitos y su hijo han tenido que caminar por sendas muy difíciles: "Cuando mi mamá me comparte que los médicos la habían desahuciado cruda y cruelmente, ella vivió un duelo y un agotamiento físico y emocional, no me imagino el dolor de saber que dejaría lo que más amaba"

Izarelly cuenta que escuchó a su mamá decirle: "Te vas a quedar huérfana, con tus hermanos. No puedes estudiar Medicina porque no habrá quién te pague la carrera y tampoco quién cuide de tus hermanos y de tu bebé. Yo te recomiendo que estudies Derecho".

Cáncer y tentaciones 

"Mi mamá murió muy joven, a los 38 años de edad", cuenta Izarelly, y por ello "estuve enojada con Dios mucho tiempo. Yo antes me había vuelto una adolescente rebelde, pero me reconcilié con mi mamá en su enfermedad; hicimos las paces y la cuidé hasta el último momento, le lavé sus heridas, le dije que la amaba y le cerré sus ojos".

"Después de que mi madre murió, yo también enfermé de cáncer, los abismos de la indolencia social, las injusticias en la salud pública, y por supuesto la soledad llenaron de frío la esperanza de mi corazón"

Cuando los médicos le dijeron que, debido a su enfermedad, no podría volver a ser mamá, apareció la falta de sentido y la tentación del suicidio. "Fue cuando sentí que era demasiado, nada tenía sentido".

Pero Dios se valió del amor de su pequeño hijo para acudir en rescate de Izarelly: "Mi hijo me dio palabras de niño, me abrazó cuando yo estaba triste, y me recordó cuánto me amaba cuando yo me quería ir. Y me dije: cómo lo voy a abandonar. Cómo es que este amor sublime me vea con toda esa luz que a mi me hace falta.  El hecho es que no sólo me recuperé, sino que hoy tengo otros dos bellos y grandiosos hijos".


Izarelli Rosillo actualmente ayuda a los mineros de la Sierra Gorda / Foto: Cortesía de Izarelly Rosillo - Aleteia

Izarelly se levantó para seguir adelante. "Hice un primer intento para ingresar a la carrera de Derecho, aunque en el fondo pensaba que iba a ser temporal porque me seguía diciendo que yo iba a lograr ser médico algún día".

Como no lo consiguió, buscó otra cosa. "Hice el curso propedéutico y el examen de admisión para la facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Querétaro; pero, cuando publicaron los resultados, mi número de folio no salió.  Me sentí sumamente frustrada".

Izarelly decidió no darse por vencida e ingresar a la Universidad, en una institución privada.

"Llegué al Centro Universitario México, lo que hoy es la Universidad Marista, pues vi que tenían una lona que promocionaba la carrera de Derecho. Pedí una cita con el rector y le dije: ‘Mi mamá murió, me dejó una deuda de colegiaturas con mis hermanitos, no tengo trabajo y quiero estudiar’. Entonces la Universidad me dio una beca del 90 por ciento para estudiar Derecho".

"Además, el rector me dio trabajo. Y no sólo eso: mi mamá debía colegiaturas en escuelas de religiosas, y yo estaba dispuesta a pagarlas; pero el rector les giró una carta pidiéndoles un plazo, diciendo que él iba a cubrir una parte de las colegiaturas de mis hermanos y yo otra parte con mi sueldo. ¡Fue un regalo increíble!".

Todo esto ocurrió mientras Izarelly aún no alcanzaba la edad adulta.

"Fui a la Preparatoria Norte de la Universidad Autónoma de Querétaro a recoger mis papeles, pero como yo era menor de edad, pues tenía 17 años, me enviaron a solicitar una autorización con la coordinadora del plantel".

«Ella, que fue una gran inspiración y ayuda cuando mamá enfermó, me preguntó: '¿Por qué no estás en Filosofía?', y yo le contesté: 'Es que no salió mi folio', y me dijo: 'Todos los que aplicaron el examen aprobaron'. Fue por el periódico y nos dimos cuenta de que mi folio estaba al revés".

Aún así, no ingresó en Filosofía, sino que se quedó en Derecho. "Y hoy puedo ver que fue la acción de la Divina Providencia, comprendí que mi vida tenía un propósito".

Una vocación hermosa pero peligrosa

Después de terminar la licenciatura, Izarelly realizó posteriormente todos sus postgrados en la Universidad Autónoma de Querétaro.

En 2012 recibió de Dios la sanación interior que necesitaba. Entonces Izarelly ingresó al Camino Neocatecumenal.

Izarelli Rosillo ante las Naciones Unidas / Foto: Cortesía de Izarelly Rosillo - Aleteia

En lo laboral, ahora es catedrática e investigadora. "Es un trabajo muy comprometido y hermoso; es una vocación, ser profesor en la universidad, acompañando a los jóvenes". 

"Estoy dando clases y escribiendo y haciendo vivo el acceso a la mejor calidad de vida de la población más vulnerable. Trabajo con grupos indígenas, mujeres, niños, migrantes y personas en situación de pobreza". 

En especial, busca ayudar a los mineros de la Sierra Gorda, lo que la ha llevado a estar, como ellos, intoxicada por mercurio. Pero ellos dicen: "Prefiero morir contaminado que morirme de hambre".  

Señala: "Tengo 20 años trabajando en Derecho Ambiental, y 12 años trabajando en el territorio. México suscribió un tratado que obliga a los países a no usar mercurio a partir de 2032; habrá un bloqueo comercial en todas las industrias y actividades que utilizan mercurio en sus procesos".

"Querétaro es el segundo lugar a nivel mundial en extracción artesanal en el mundo, así que decidí hacerle saber a los mineros qué es lo que va a pasar, y acompañarlos para que tengan una reconversión económica a través de otro sustento alternativo a la minería artesanal y a pequeña escala de mercurio".

Y termina diciendo: "Ahora sé que Dios me quería para algo distinto…amar la vida, a mí y a mi prójimo".