1 de agosto de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. José María Calderón y lecturas de la Santa Misa de hoy, sábado de la 17ª semana del Tiempo Ordinario, san Alfonso Mª de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
sábado, 1 de agosto de 2026
Santa Misa de hoy, sábado, san Alfonso Mª de Ligorio, 1-8-2026
1 de agosto de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, sábado de la 17ª semana del Tiempo Ordinario, san Alfonso Mª de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia, presidida por el P. José María Calderón, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
Misterios Gozosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 1-8-2026
1 de agosto de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gozosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, sábado, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.
Palabra de Vida 1/8/2026: «Herodes mandó decapitar a Juan, y sus discípulos fueron a contárselo a Jesús» / Por P. Jesús Higueras
Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 1 de agosto de 2026, sábado de la 17ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: san Mateo 14, 1-12:
En aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus cortesanos:
«Ese es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él».
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le era lícito vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta.
El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes que juró darle lo que pidiera.
Ella, instigada por su madre, le dijo:
«Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey lo sintió, pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel.
Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre.
Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.
Misterios Gozosos del Santo Rosario en la Parroquia Asunción de Nuestra Señora, Torrelodones, 1-8-2026
1 de agosto de 2026.- (Camino Católico) Misterios Gozosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, sábado, en la parroquia Asunción de Nuestra Señora, Torrelodones, emitido por 13 TV.
La llamada de la Santísima Virgen a rezar el Rosario cada día es una invitación a permanecer unidos a Cristo por medio de María / Por P. Carlos García Malo
viernes, 31 de julio de 2026
Reza con el Papa León XIV en agosto de 2026: «Por la evangelización en la ciudad»
Foto: “Reza con el Papa”, 31-7-2026
* «Hoy te pedimos una mirada nueva, capaz de descubrir en la vida urbana el terreno fecundo para anunciar tu Evangelio.Danos una fe creativa y profunda, que no se quede en las palabras, sino que se encarne en gestos sencillos y cercanos. Haznos Iglesia en salida, capaz de tender la mano en las periferias, de dar consuelo en la soledad, y de sembrar fraternidad donde reina la indiferencia»
31 de julio de 2026.- (Camino Católico) “Haznos testigos tuyos en la ciudad, misioneros valientes y creativos, que anuncien con la vida tu Amor, capaz de superar la prisa, el ruido y el anonimato.”, ora el Papa León XIV en su vídeo “Reza con el Papa” del mes de agosto de 2026. El texto íntegro de la oración del Santo Padre es el siguiente:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Jesús, Buen Pastor,
Tú recorres nuestras calles y plazas,
entras en los edificios altos y en los barrios humildes,
acompañas silenciosamente a millones
que buscan sentido en medio del ruido y la prisa.
Tú conoces, Señor, el corazón de la ciudad:
sus luces y sombras, su bullicio y su soledad.
Sabemos que las ciudades están llamadas a ser lugares de libertad y oportunidad,
pero también pueden transformarse en espacios de anonimato y aislamiento.
Por eso hoy te pedimos una mirada nueva,
capaz de descubrir en la vida urbana
el terreno fecundo para anunciar tu Evangelio.
Danos una fe creativa y profunda,
que no se quede en las palabras,
sino que se encarne en gestos sencillos y cercanos.
Haznos Iglesia en salida,
capaz de tender la mano en las periferias,
de dar consuelo en la soledad,
y de sembrar fraternidad donde reina la indiferencia.
Señor, que nuestras comunidades urbanas
sean hogares abiertos y acogedores,
lugares donde se comparta la esperanza,
donde nadie se sienta invisible,
y donde la alegría de tu Evangelio ilumine
la vida escondida de tantos hermanos.
Haznos testigos tuyos en la ciudad,
misioneros valientes y creativos,
que anuncien con la vida tu Amor,
capaz de superar la prisa, el ruido y el anonimato.
Amén.
León XIV
Homilía del P. José Aumente y lecturas de la Misa de hoy, viernes, San Ignacio de Loyola, 31-7-2026
31 de julio de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. José Aumente y lecturas de la Santa Misa de hoy, viernes de la 17ª semana del Tiempo Ordinario, San Ignacio de Loyola, presbítero, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
Santa Misa de hoy, viernes, San Ignacio de Loyola, 31-7-2026
31 de julio de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, viernes de la 17ª semana del Tiempo Ordinario, San Ignacio de Loyola, presbítero, presidida por el P. José Aumente, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
Misterios Dolorosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 31-7-2026
31 de julio de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Dolorosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, viernes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.
Palabra de Vida 31/7/2026: «¿No es el hijo del carpintero? ¿De dónde saca todo eso?» / Por P. Jesús Higueras
Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 31 de julio de 2026, viernes de la 17ª semana del Tiempo Ordinario, San Ignacio de Loyola, presbítero, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: san Mateo 13, 54-58:
En aquel tiempo, Jesús fue a su ciudad y se puso a enseñar en su sinagoga.
La gente decía admirada:
«¿De dónde saca este esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?».
Y se escandalizaban a causa de él.
Jesús les dijo:
«Solo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta».
Y no hizo allí muchos milagros, por su falta de fe.
Adoración Eucarística con el P. José Aumente en la Basílica de la Concepción de Madrid, 31-7-2026
31 de julio de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aumente, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
San Ignacio de Loyola nos enseña que la verdadera libertad nace de buscar y cumplir la voluntad de Dios por encima de nuestros propios intereses / Por P. Carlos García Malo
jueves, 30 de julio de 2026
Samuel Brice Higginbotham: «Hacía tiempo que no me confesaba y en el acto de arrepentimiento, abrí mi corazón a Dios, y algo cambió en mí; me encontré con Jesús, mi vida tomó un nuevo rumbo y soy sacerdote»
Samuel Brice Higginbotham ha llegado a ser sacerdote después de una acción profunda de la gracia de Dios en una confesión
* «Huí de la llamada a ser sacerdote durante unos doce años. Hasta que participé en un retiro para jóvenes adultos al comienzo de la Cuaresma de 2009. Me arrodillé ante el Santísimo Sacramento... muchas veces... y entonces supe que Jesús se encargaría de todo lo que estaba dejando atrás, y seguí su llamada para someter mi discernimiento al de la Iglesia»
Camino Católico.- Como cada creatura es irrepetible al ser querida por el amor de Dios, así también de particular y trascendente es la experiencia de Dios de cada ser humano. Para Samuel Brice Higginbotham ese momento de encuentro llegaría cuando era apenas un adolescente.
Nació y creció Brice en Lusiana (U.S.A.), una tierra donde se fusionan las culturas francesa, española, alemana, africana y nativa, conocida como 'cultura Cajún'. Allí en Church Point, un pequeño pueblo de la pradera, vino a la vida.
De pequeño siempre fue un "buen chico", según él mismo testimonia en el portal Yes Catholic... "Intentaba hacer lo correcto porque era lo correcto, pero no puedo decir que hubiera conocido a Jesús «cara a cara», como decía la Madre Teresa, hasta que viví una experiencia en la confesión durante el instituto".
El suceso ocurrió al finalizar su primer curso de bachillerato. Había pasado bastante tiempo desde su última confesión y sin duda la necesitaba. De hecho, un buen amigo, preocupado por el rumbo que estaba tomando Brice en su vida, le planteó sin rodeos que bien haría en ir al sacramento de la Reconciliación.
“Hacía tiempo que no me confesaba nada, sin duda lo necesitaba, y un amigo me lo había dicho sin rodeos. Así que el sábado por la tarde me dirigí a la iglesia, confesé mis pecados, recibí una penitencia sencilla y Dios me perdonó mediante el ministerio del sacerdote (véase Juan 20:23). Ah, lo recuerdo muy bien.No hubo fuegos artificiales; no hubo sabios consejos; simplemente hubo mi arrepentimiento y la gracia del Sacramento. Fue muy sencillo. Pero en el acto de arrepentimiento, la gracia de Dios se hizo presente, o mejor dicho... En el acto de arrepentimiento, abrí mi corazón para recibir la gracia de Dios que Él siempre había querido darme, y algo cambió en mí. Sí, algo cambió en ese encuentro. Ese día me encontré con Jesús «cara a cara» y mi vida tomó un nuevo rumbo. No había terminado. Aún no era un santo. (Y sigo sin serlo, por supuesto). Pero iba por el buen camino”, comparte.
Samuel Brice Higginbotham poco después de su conversión
Al poco tiempo, Brice comenzó a asistir al estudio bíblico semanal. Luego sintió la necesidad de entrar de forma regular a la iglesia, de camino a casa desde el colegio, para rezar. También por entonces surgió su gusto por asistir a misa más veces que solo los domingos. "El Señor estaba paso a paso, despacio, pero con seguridad, y con muchos tropiezos de mi parte, cambiando mi vida, atrayéndome hacia el cielo. ¡En su gran misericordia, sigue haciéndolo!"
Brice confidencia que había sentido por primera vez el deseo de ser sacerdote cuando tenía seis años, mientras veía a su párroco celebrar la misa un miércoles en su escuela primaria. Pero “huí de esa llamada a ser sacerdote durante unos doce años. Hasta que participé en un retiro para jóvenes adultos al comienzo de la Cuaresma de 2009. Me arrodillé ante el Santísimo Sacramento... muchas veces... y entonces supe que Jesús se encargaría de todo lo que estaba dejando atrás, y seguí su llamada para someter mi discernimiento al de la Iglesia".
En 2009, al ingresar en el seminario, Dios le llevó a la diócesis que se asienta en los pantanos cajunes de Houma-Thibodaux. Posteriormente, tras ocho años de formación, fue ordenado sacerdote de Jesucristo el 3 de junio de 2017 en la Concatedral de St. Joseph, en Thibodaux, Luisiana.
Padre Samuel Brice Higginbotham
Luego de tres años de estudios en Roma obtuvo su doctorado en Sagradas Escrituras y regresó a Luisiana en el verano de 2024 para servir a Cristo pastoreando al pueblo de Dios en la parroquia Our Lady of Prompt Succor en Chackbay.
Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Misa de hoy, jueves de la 17ª semana del Tiempo Ordinario, 30-7-2026
30 de julio de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Santa Misa de hoy, jueves de la 17ª semana del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
Santa Misa de hoy, jueves de la 17ª semana del Tiempo Ordinario, 30-7-2026
30 de julio de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, jueves de la 17ª semana del Tiempo Ordinario, presidida por el P. Heliodoro Mira, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
Misterios Luminosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 30-7-2026
30 de julio de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Luminosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, jueves, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.
Palabra de Vida 30/7/2026: «Reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran» / Por P. Jesús Higueras
Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 30 de julio de 2026, jueves de la 17ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: san Mateo 13, 47-53:
En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.
Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
¿Habéis entendido todo esto?».
Ellos le responden:
«Sí».
Él les dijo:
«Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo».
Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.
Adoración Eucarística con el P. Jesús Luis Sacristán en la Basílica de la Concepción de Madrid, 30-7-2026
30 de julio de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. Jesús Luis Sacristán, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
miércoles, 29 de julio de 2026
Muere Ann Teresa O’Neill, con 78 años, curada de leucemia cuando tenía 4; este milagro hizo santa a Isabel Ana Seton: «‘¡La sangre se ha normalizado! ¡Está bien! ¡Está mejor que la mía!’»
Ann O'Neill en su jardín de flores en Easton, Maryland, en 2025. Su curación milagrosa en 1952 de una leucemia linfática aguda se atribuyó a la intercesión de Santa Isabel Ana Seton / Foto: Cortesía de Connie Connolly-The Dialog – Catholic Review
* «Cuando mi madre se enteró de que la Madre Seton estaba en Emmitsburg, mi padre me puso en un colchón de cuna en una camioneta familiar y condujo hasta allí desde Baltimore. El padre Charles Stouter se reunió con la familia allí, y me acostaron sobre la tumba de la Madre Seton. Luego me llevaron a la casa donde murió. Recuerdo que me colocaron en ese pequeño lugar donde murió la Madre Seton, porque tenía un poco de miedo. Después de este viaje se constató el milagro»
Camino Católico.- Ann Teresa O’Neill, cuyo milagro se produjo en 1952 y fue confirmado condujo a la canonización de Santa Isabel Ana Seton, murió el 17 de julio a los 78 años. O’Neill, residente de Easton, Maryland (Estados Unidos), padeció leucemia durante su infancia, y su curación fue reconocida en 1975 como parte de la causa de canonización de Seton.
El Arzobispo de Baltimore, Mons. William E. Lori, será el celebrante principal de la Misa funeral de O’Neill, que tendrá lugar el 25 de julio en la Basílica del Santuario Nacional de Santa Isabel Ana Seton, en Emmitsburg, Maryland. Posteriormente, sus restos serán sepultados en los terrenos del santuario.
“Ann O’Neill pasó más de setenta años respondiendo preguntas sobre un milagro”, declara Rob Judge, director ejecutivo del Santuario Nacional de Santa Isabel Ana Seton, en un comunicado publicado tras su muerte. “Sin embargo, si uno conversaba con ella durante un rato, descubría que en realidad no le interesaba hablar de milagros”. “Quería hablar de la fe de su madre. Quería hablar de la Madre Seton. Pero, sobre todo, quería hablar de Jesús”, afirma.
“Esa quizá sea la prueba más clara de por qué Dios eligió su vida para que formara parte de una de las historias más importantes del catolicismo en Estados Unidos”, añade.
En 2025, Ann O'Neill comparte con una visitante el significado de las imágenes religiosas que llenan su hogar. En el marco blanco se ve a su madre conociendo al Papa Juan XXIII en 1963 / Foto: Cortesía de Connie Connolly-The Dialog – Catholic Review
“Los santos son como nuestros amigos”, dice O’Neill en una entrevista concedida en 2025 a Catholic Review, publicación de la Arquidiócesis de Baltimore. “La Madre Seton era amiga de mi madre. Es mi amiga. Y como somos católicos, tenemos muchos amigos en el cielo. Aunque no podamos verlos físicamente, los conocemos. Y es maravilloso, porque uno conoce a gente nueva constantemente. Todos están conectados y nos ayudan”.
Nacida el 7 de octubre de 1947, O’Neill era hija de los fallecidos Felixena “Sis” O’Neill y William Richard O’Neill. Le sobreviven sus hijos Joseph Hooe, Gerard Hooe y Mary Alice Zawodny, además de varios nietos y bisnietos, según un aviso funerario. Su hijo Robert Eugene Hooe Jr. falleció antes que ella.
Un diagnóstico fatal
Aunque no solía hablar de sí misma, Ann prefería compartir historias sobre la profunda fe de su madre y la generosidad de la Madre Seton. Fue la confianza de Felixena “Sis” Phelps O’Neill en la ayuda divina lo que la animó cuando otros miembros de la familia perdieron la esperanza. Ann llamaba a su curación “el milagro de mi madre”.
Mucho se ha escrito sobre la milagrosa curación de Ann en 1952 de la leucemia linfática aguda, una enfermedad siempre mortal en aquellos tiempos. Ann rememoraba en 2025 fragmentos de recuerdos: la terrible varicela que agravó su sufrimiento, que ya se preveía fatal; el viaje desesperado, pero lleno de esperanza, a Emmitsburg; las oraciones en la habitación donde murió la Madre Seton; las temidas y dolorosas pruebas de médula ósea para verificar su curación.
Esos recuerdos son suyos, pero la fe de la madre de Ann y la intercesión de la Madre Seton son el fundamento de su asombro y gratitud.
Aunque su álbum de recortes favorito se exhibía el año pasado en el Santuario Seton de Emmitsburg con motivo del 50 aniversario de la canonización de la Madre Seton, Ann ojeó entonces otros álbumes de fotos y libros desgastados y amarillentos que narran el milagro y la vida de la Madre Seton. Era como si Ann fuera una espectadora, observando cómo se desarrollaban los acontecimientos de su vida. Abrió un libro de Mary Hilaire Tavenner y descubre un capítulo dedicado al relato de Sis sobre el milagro.
Ann O'Neill tenía solo cuatro años cuando le diagnosticaron leucemia linfática aguda, una enfermedad entonces incurable, en Baltimore / Foto: Cortesía de Ann Theresa O'Neill - Catholic Review
Nacida en octubre de 1947, Ann tenía cuatro años y medio cuando su madre Sis notó unas manchas de sangre en su piel en febrero de 1952, mientras Ann y su hermana menor, Jeanne, jugaban. Alarmada, Sis, que estaba embarazada de ocho meses, y su esposo Bill llevaron a Ann al médico de cabecera lo antes posible. Un análisis confirmó que su recuento sanguíneo era alarmantemente bajo.
Durante toda la noche, Sis se despertaba cada hora para rezar una novena al Niño Jesús de Praga. Esa estatua del Niño Jesús de Praga ha ocupado un lugar de honor en el salón de Ann.
Ann ingresó el 17 de febrero de 1952 en el Hospital St. Agnes, administrado por las Hijas de la Caridad, en Baltimore, para recibir transfusiones de sangre. El 28 de febrero, Ann fue trasladada al Hospital Universitario. Sis se vio obligada a dejar a su hija, magullada y con fiebre, para atender el parto de la recién nacida, Mary Margaret, quien quedó al cuidado de sus tíos.
Sis fue trasladada al Hospital Universitario para estar cerca de Ann. Fue entonces cuando el médico le dijo que Ann tenía leucemia, según contó Sis a Tavenner. «También me dijo que nunca se había registrado en la historia de la medicina un caso de supervivencia a la leucemia. Me dijo que no había ninguna esperanza de que Ann sobreviviera».
Sis recurrió a los santos, y a su propia madre fallecida, en busca de ayuda.
“Esto es lo que mi madre le dijo a su madre: ‘Ve a los santos. Madre, ve a los santos’. Y entonces apareció la Madre Seton”, dijo Ann.
Pero no sin que antes otro santo preparara el terreno para una serie de acontecimientos milagrosos.
Con un atuendo más informal, Ann O'Neill posa para una instantánea tomada en Roma en 1963 / Foto: Cortesía de Ann Theresa O'Neill - Catholic Review
El signo de la rosa roja
La salud de Ann empeoraba rápidamente. El Dr. Milton Sacks, un eminente experto en leucemia, probó un nuevo fármaco que solo empeoró su estado. Sus padres se cansaron del constante sufrimiento que Ann padecía a manos de médicos investigadores bienintencionados. Si bien su enfermedad era incurable, su sufrimiento llevó a su padre a perder la paciencia y finalmente exclamar: «¡Basta ya!». Ann fue dada de alta el 27 de marzo de 1952 por incurabilidad, pero permaneció bajo el cuidado del Dr. Sacks.
“Mi madre quería llevarme a Lourdes, pero no tenían los medios para hacerlo”, explicó Ann. “Pero mi hermana era muy devota de Santa Teresa de Lisieux, también conocida como la Pequeña Flor de Jesús, y ocasionalmente le enviaba dinero a su orden carmelita en Francia. Así que le rezaba a Santa Teresa de Lisieux para que le enviara la señal de la rosa si yo iba a curarme”, recordó Ann. “Pidió una rosa roja en la mano, y de repente alguien se le apareció con una rosa roja. Recibió la señal y supo que me iba a curar”.
Ann llevaba poco tiempo en casa cuando su estado se volvió tan crítico que tuvo que ser trasladada de urgencia al Hospital St. Agnes el 9 de abril, durante la Semana Santa, donde la hermana Mary Alice Fowler, de la congregación Hijas de la Caridad y supervisora de la sala infantil St. Louise, desempeñaría un papel fundamental.
Según un informe del Boletín de la Hermandad Madre Seton, la Hermana Mary Alice afirma: «Ann Theresa estaba en un estado lamentable. Estaba muy pálida, tenía la cara hinchada, estaba irritable y tan débil que no podía ni sentarse ni ponerse de pie». Como si las cosas no pudieran empeorar, contrajo varicela, el peor caso que el Dr. Sacks había visto jamás. “Recuerdo que me picaba. Era horrible. Tenía varicela sobre varicela”, dijo Ann. “Pero el sufrimiento te hace crecer”.
La hermana Mary Alice Fowler, a la izquierda, asiste a la primera comunión de Ann O'Neill / Foto: Cortesía de Ann Theresa O'Neill - Catholic Review
El Viernes Santo, Ann contó que su madre le pidió a Dios: “‘O la sanas o la llevas contigo’. Dijo: ‘Solo tú puedes ver lo que yo no veo. Si ella pierde su alma, entonces llévatela’. Eso me reconforta. Y así fue. Me sanó”.
El Sábado Santo, Ann fue readmitida en el Hospital St. Agnes.
El Domingo de Pascua, el padre de su madre Sis visitó a la familia en el hospital, afligido por la grave condición de su nieta y por la esperanza, a veces poco realista, de su hija. Más tarde esa misma noche, la hermana Mary Alice pasó a visitarlos.
“Vino y le contó a mi madre sobre la Madre Seton”, dijo Ann. “Y la Hermana Mary Alice le dijo: ‘Tienes que tener fe’, y mi madre respondió: ‘Tengo muchísima fe’. Entonces, fue a visitar a sus parientes, quienes la consideraron una excéntrica”.
La hermana Mary Alice y Sis recabaron las oraciones de las Hijas de la Caridad, sacerdotes de la zona, estudiantes católicos, familiares y feligreses, quienes iniciaron una novena de oración en nombre de Ann. Sis imploró a la Santísima Virgen "como una madre a otra... seguramente ella comprendió mi sufrimiento mientras yo intentaba reflexionar sobre el suyo", recordó.
Después de Pascua, Ann pareció recuperarse un poco e incluso pudo ponerse de pie. Sus padres pidieron permiso para hacer una peregrinación. No tenían nada que perder.
“Cuando mi madre se enteró de que la Madre Seton estaba en Emmitsburg, mi padre me puso en un colchón de cuna en una camioneta familiar y condujo hasta allí desde Baltimore”, relató Ann.
El padre Charles Stouter se reunió con la familia allí, y “me acostaron sobre la tumba de la Madre Seton», dijo ella. “Luego me llevaron a la casa donde murió. Recuerdo que me colocaron en ese pequeño lugar donde murió la Madre Seton, porque tenía un poco de miedo”.
La familia regresó a Baltimore para hacerse otro análisis de sangre. La hermana Mary Alice llamó a Sis para darle el resultado. “‘¡La sangre de Ann se ha normalizado! ¡Está bien! ¡Está mejor que la mía!’, exclamó», escribió Tavenner.
La salud de la pequeña Ann comenzó a mejorar. La hermana Mary Alice comentó: “Empezó a comer y a darse cuenta de lo que la rodeaba. Más tarde, comenzó a sentarse y, a los pocos días, ya podía levantarse y caminar. Ann siguió mejorando y el 27 de abril de 1952 recibió el alta; una recuperación que consideramos una respuesta a nuestras oraciones a la Madre Seton”.
La hermana Mary Alice siguió siendo amiga de la familia hasta su fallecimiento en 1994. Ann se graduó de la preparatoria Seton en Baltimore y asistió a una escuela de cosmetología. Trabajó como peluquera durante muchos años en la peluquería de JC Penney en el centro comercial Security Square de Baltimore. Estuvo casada con Robert Hooe, un mecánico automotriz, durante 25 años.
Verificando el milagro
Una década de análisis de médula ósea confirmaron la curación milagrosa de Ann. Ann admite que se resistió a las pruebas finales —todas administradas sin anestesia— exigidas por un tribunal vaticano que investigaba la causa de la canonización de la Madre Seton.
Ann era apenas una adolescente cuando, a regañadientes, aceptó someterse al procedimiento sumamente doloroso en Boston. "No quería hacerlo porque el dolor es horrible", dijo Ann. "No lo necesitaba porque ya no tenía cáncer". “Tenemos que hacerlo por la Madre Seton”, dijo la madre de Ann.
Ann O'Neill se reúne con el Papa Juan XXIII en Roma / Foto: Cortesía de Ann Theresa O'Neill - Catholic Review
La primera santa nacida en Estados Unidos
La mayoría de la gente nunca conocerá a un Papa. Ann besó los anillos de dos.
A los 15 años, asistió a la ceremonia de beatificación de la Madre Seton, presidida por San Juan XXIII el 17 de marzo de 1963. “¿Viste cómo me sonrió el Santo Padre cuando me llevaron ante él?”, preguntó Ann en aquel entonces. “Jamás lo olvidaré”.
Tenía 27 años y era madre de cuatro hijos cuando presenció la canonización de la Madre Seton, la primera santa proclamada nacida en Estados Unidos, el 14 de septiembre de 1975. San Pablo VI presidió la ceremonia. “El Papa Pablo VI era muy amable, un tipo encantador”, aseguró Ann.
En la década de 1960, Ann O'Neill contempla su figurilla de Santa Isabel Ana Seton / Foto: Cortesía de Ann Theresa O'Neill - Catholic Review
La curación de Ana, que fue considerada aceptable por la Sagrada Congregación de Ritos en 1959, contribuiría directamente a la canonización de la Madre Seton.
Isabel Ana Bayley nació en la ciudad de Nueva York el 28 de agosto de 1774, en el seno de una destacada familia episcopaliana, y perdió a su madre a los tres años. En 1794, a los 19 años, Elizabeth se casó con William Magee Seton, un acaudalado hombre de negocios con quien tuvo cinco hijos.
William falleció de tuberculosis en 1803, dejando a Isabel viuda a una edad temprana. Tras descubrir el catolicismo en Italia, donde había muerto su esposo, Isabel regresó a Estados Unidos y se convirtió al catolicismo en 1805 en Nueva York.
Isabel se mudó a Baltimore con sus tres hijas en 1808, donde fundó un internado para niñas. Al año siguiente, se trasladó a Emmitsburg, donde fundó las Hermanas de la Caridad de San José, la primera comunidad de religiosas apostólicas establecida en Estados Unidos. También fundó la Escuela de San José, sembrando así las semillas de la educación católica en el país. Su legado incluye ahora congregaciones religiosas en Estados Unidos y Canadá, cuyos miembros trabajan para atender las necesidades insatisfechas de las personas que viven en la pobreza en Norteamérica y otras regiones.
Al igual que la Madre Seton y su propia madre, Ann sufrió pérdidas trágicas en su vida adulta. La Madre Seton perdió a su esposo y a dos hijas adultas. Ann se divorció y sufrió la trágica pérdida de su hijo menor, Robert. Su madre Sis enviudó a principios de sus cincuenta, cuando su esposo tenía apenas sesenta años, y lamentó la pérdida de su nieto. A pesar de estas dificultades, la fe de las tres mujeres se fortaleció y perduró.
La oración de mi hermana el día de su boda fue escuchada. “Rezó para poder ver a sus descendientes, y pudo ver a sus tataranietos”, dijo Ann. «Dios respondió a su primera oración y a su oración por mi sanación porque soy yo la que tiene tantos hijos. Mis cuatro hermanas tienen hijos, pero no tienen tantos como yo”.
Ann O'Neill recibe la bendición del Papa Pablo VI en 1975 / Foto: Cortesía de Ann Theresa O'Neill - Catholic Review
Además de sus tres hijos y una hija, Ann tenía cinco nietos y tres nietas, cinco bisnietos y tres bisnietas. Su madre Sis vivió casi 101 años.
A pesar de un par de sustos de salud —Ann usaba un marcapasos para estabilizar su fibrilación auricular y se fracturó la pelvis hace varios años debido a la osteoporosis—, se mantuvo ocupada. Asistía a misa diariamente, peinaba ocasionalmente, horneaba pan de plátano para sus bisnietos, cuidaba su pequeño jardín de flores con su estatua de la Virgen María y comederos para colibríes, y alimentaba a los patos en un pequeño estanque al otro lado de la calle.
Ella contemplaba el Santísimo Sacramento que se muestra en YouTube antes de sintonizar su gran televisor con la gruta de Lourdes, que visitó cuando tenía 15 años. “Trae mucha tranquilidad a la casa”, dijo Ann. “Es tan reconfortante”.
Los santos son amigos que le hacían compañía cuando sus bisnietos regresaban a casa, y los conocía bien. Además de la Madre Seton y Santa Teresa, admiraba a San Juan Henry Newman, San Juan Diego, el Beato Stanley Rother y Santa Faustina, entre otros.
Ann siguió viajando a Emmitsburg siempre que ppodía hasta ahora que ha fallecido para visitar a su querida amiga, la Madre Seton.





























