Camino Católico

Mi foto
Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida poniendo en el centro a Jesucristo.

Elige tu idioma

Síguenos en el canal de Camino Católico en WhatsApp para no perderte nada pinchando en la imagen:

martes, 29 de septiembre de 2026

Homilía del P. José Blanco y lecturas de la Misa de hoy, martes, santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, 29-9-2026


29 de septiembre de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. José Blanco y lecturas de la Santa Misa de hoy, martes de la 26ª semana del Tiempo Ordinario, santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid. 


Santa Misa de hoy, martes, santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, 29-9-2026

29 de septiembre de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, martes de la 26ª semana del Tiempo Ordinario, santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, presidida por el P. José Blanco, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Dolorosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 29-9-2026

29 de septiembre de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Dolorosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, martes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 29/9/2026: «Veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 29 de septiembre de 2026, martes de la 26ª semana del Tiempo Ordinario, santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

 

Evangelio: San Juan 1, 47-51:

En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:

«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño»

Natanael le contesta:

«¿De qué me conoces?». 

Jesús le responde:  

 «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».  

Natanael respondió:

«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel»  

Jesús le contestó:  

«¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».            

Y le añadió:      

«En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 29-9-2026

29 de septiembre de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Oración a los santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael para vivir cumpliendo la voluntad de Dios / Por P. Carlos García Malo

 

P. Carlos García Malo / Camino Católico.- Cada 29 de septiembre la Iglesia celebra la fiesta de los Santos Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel. Sus nombres permanecen grabados en el alma de los cristianos de todos los tiempos en virtud a su grandeza y obediencia a la voluntad de Dios.

A Miguel, Rafael y Gabriel los conocemos bien porque aparecen mencionados en la Sagrada Escritura, cada uno llevando a cabo misiones muy importantes, encomendadas por el Señor, dentro de la historia de la salvación.

San Miguel Arcángel es quien está al mando de los ejércitos celestiales. El nombre “Miguel” en hebreo significa “¡Quién como Dios!”, expresión que evoca la omnipotencia del Señor, así como su amor y justicia infinitos. Su nombre es el grito de guerra que resuena triunfante en la batalla contra el Adversario, Satanás, y su corte de ángeles caídos.

“Rafael”, por su parte, quiere decir “medicina de Dios” o “Dios ha obrado la salud”. San Rafael es el arcángel amigo de los caminantes y peregrinos; es también el médico de quienes padecen alguna enfermedad.


Por último, “Gabriel” significa “fortaleza de Dios”. A San Gabriel se le encomendó la misión de anunciar a la Virgen María que Ella era la elegida para ser la Madre del Salvador.

En una de sus homilías, el Papa San Gregorio Magno (c. 540-604), Padre y Doctor de la Iglesia, señala que Dios quiso revelar los nombres personales de estos tres arcángeles como una forma de conocer “cuál es la misión específica para la cual nos son enviados”. De esa manera, es posible acudir a ellos en situaciones particulares, de acuerdo al poder que Dios le dio a cada uno.

El 29 de septiembre de 2017, el Papa Francisco, con ocasión de la festividad que hoy se celebra, afirmó: «Hoy celebramos el día de tres de estos arcángeles porque han tenido un papel importante en la historia de la salvación. Y conmemoramos a estos tres porque también tienen un papel importante en nuestro camino hacia la salvación»

Pidamos a los santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, la gracias de vivir cumpliendo la voluntad de Dios:


San Miguel Arcángel, sal con las legiones de tu milicia; y como un escudo protector situaros en los cuatro puntos cardinales, vigilantes y reprendiendo toda actuación del enemigo. Lo mismo os pedimos para cada una de nuestras ciudades y pueblos así como vuestra asistencia personal en nuestras vidas…  

San Gabriel Arcángel, hoy acudimos pidiendo tu intercesión para no caer en trampa de este mundo que vive en el miedo de las malas noticias e incertidumbres y el hablar mundano; y sepamos vivir en la alegría de la Buena Nueva del Evangelio esparciendo por todas partes la certeza de que Cristo ha vencido al mundo y se puede vivir en la esperanza y en el júbilo que sólo da el Espíritu de Dios…. 

San Rafael Arcángel límpianos de cualquier ceguera que nos impida ver la voluntad de Dios y condúcenos de tu mano por todo sendero de bien y de amor.

Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, interceded por nosotros. Amén.

P. Carlos García Malo


Que San Miguel nos proteja, San Gabriel ilumine nuestras decisiones y San Rafael cure nuestras heridas del cuerpo y del alma / Por P. Carlos García Malo

 


lunes, 28 de septiembre de 2026

Papa León XIV en homilía en Metz, 28-9-2026: «Mientras somos testigos de tanta violencia, manipulación y arrogancia, Jesús nos indica el camino que pasa a través del perdón, la misericordia y la magnanimidad»

* «La paz, que es don de Dios, exige una respuesta por parte de los hombres en un esfuerzo compartido. Por otro lado, más que una simple construcción de piedras, la casa es un lugar de presencia humana y de amor. En este sentido, la Palabra profética nos recuerda cómo, en un mundo marcado por el límite, la concordia sólo se construye en la caridad, que sabe compartir alegrías y dolores, animar y perdonar, sin cálculos ni límites, como en una familia» 

Vídeo de la transmisión en directo de Vatican News, traducido al español, con la homilía del Papa León XIV 

* «Se necesita fuerza y gran equilibrio para no dejarse abrumar por el mal, sobre todo cuando las heridas sufridas son profundas. Pero, frente a la injusticia, el único camino de salvación para el hombre es el amor que se hace cargo del otro y que busca brindar confianza, independientemente de las circunstancias, incluso frente a los comportamientos más difíciles de aceptar (cf. Mt 5,42). Así, ley, justicia y paz son etapas de un camino de conversión que, siendo personal, se vuelve cada vez más comunitario, en favor de una civilización respetuosa del hombre y de su Creador» 


28 de septiembre de 2026.- (Camino Católico)  “Mientras que hoy, en el mundo, somos testigos de tanta violencia, manipulación y arrogancia, a diversos niveles, Jesús nos enseña a transformar el desierto en un oasis, a cultivar jardines y construir casas. Nos indica el camino que pasa a través del perdón, la misericordia y la magnanimidad”, ha reflexionado el Papa León XIV en su homilía de la Santa Misa por la paz y la justicia, que ha celebrado esta tarde en la Catedral Saint-Étienne de Metz, ante 35.000 personas, entre los que estaban en el interior del templo y los que la han seguido por las pantallas en el exterior. Ha sido el último acto de su viaje apostólico por Francia que ha durado cuatro días.


El Papa León XIV ha encomendado al Señor el camino de la comunidad diocesana de Metz y el de toda Europa, evocando la historia de una región marcada por conflictos y divisiones, pero también convertida en símbolo de reconciliación y construcción de la paz.




Citando a san Agustín, ha presentado la paz como una comunión armoniosa en la que los hombres gozan de Dios y, en Él, unos de otros, y ha evocado asimismo la tranquillitas ordinis, la «tranquilidad del orden», como expresión de una paz en la que cada persona reconoce y respeta en el otro una dignidad y un papel únicos y sagrados.



En este contexto, León XIV recuerda que Europa ha sido construida a lo largo de los siglos sobre un patrimonio espiritual y moral anterior incluso a su desarrollo económico y político. Cita el discurso pronunciado por san Juan Pablo II en Santiago de Compostela en 1982 y destacó la aportación de hombres y mujeres que vivieron, predicaron y compartieron las enseñanzas del Evangelio. 



El Pontífice enumera también principios que, forman parte de ese legado moral: «la primacía de la persona y el carácter sagrado e inviolable de la vida humana», la libertad de los individuos, la importancia de la familia, la atención a los pobres y necesitados, la acogida del extranjero y el respeto a los ancianos. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la homilía del Papa, cuyo texto completo es el siguiente:



VIAJE APOSTÓLICO DEL SANTO PADRE LEÓN XIV A FRANCIA

25-28 DE SEPTIEMBRE DE 2026


SANTA MISA

HOMILÍA DEL SANTO PADRE LEÓN XIV


Catedral de San Esteban (Metz)

Lunes, 28 de septiembre de 2026



Queridos hermanos y hermanas:


Estoy muy contento de presidir esta Eucaristía, durante la cual encomendamos al Señor el camino de la comunidad diocesana de Metz y el de toda Europa. En esta tierra histórica del río Mosela, que nunca ha dejado de ser una encrucijada de pueblos, y fue una frontera dolorosa en Europa, la promesa de Dios resuena hoy con una fuerza singular.


En la primera lectura (cf. Is 32,15-18), el profeta Isaías habla de la venida del Reino de Dios en términos de derecho, justicia y paz. Recurre a tres imágenes: el desierto, el jardín y la casa.


En el desierto, lugar de la sobriedad y del silencio, se instaura el derecho, es decir, la ley que ayuda al hombre a recorrer el camino del bien. Esta imagen austera nos recuerda la importancia de lo esencial y de la sencillez, que nos permiten atribuir el justo valor a las cosas, formándonos al mismo tiempo en la renuncia y el sacrificio.


La segunda imagen es la del jardín, donde reina la justicia. Si el desierto es el lugar de lo esencial, el jardín es el lugar de la belleza. Allí hay agua, las semillas se abren, despuntan los brotes y nacen las flores, cada una con su propia gracia particular. Este es el efecto de una vida recta, que permite a la persona realizarse plenamente, adhiriéndose libremente a los designios del Señor.


La tercera imagen es la de la casa, lugar de paz. Notamos que, si el desierto y el jardín son contextos en los que predomina la acción de Dios, que hace germinar y crecer, la construcción de una casa requiere, en cambio, una contribución más directa y más importante por parte del hombre, con el uso de fuerzas y competencias, a través de un esfuerzo común, una auténtica “obra en proceso”. Así la paz, que es don de Dios, exige una respuesta por parte de los hombres en un esfuerzo compartido. Por otro lado, más que una simple construcción de piedras, la casa es un lugar de presencia humana y de amor. En este sentido, la Palabra profética nos recuerda cómo, en un mundo marcado por el límite, la concordia sólo se construye en la caridad, que sabe compartir alegrías y dolores, animar y perdonar, sin cálculos ni límites, como en una familia.


También el Evangelio que acabamos de escuchar nos habla de esto (cf. Mt 5,38-48). Mientras que hoy, en el mundo, somos testigos de tanta violencia, manipulación y arrogancia, a diversos niveles, Jesús nos enseña a transformar el desierto en un oasis, a cultivar jardines y construir casas. Nos indica el camino que pasa a través del perdón, la misericordia y la magnanimidad. «Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él» (Mt 5,39-41).


Estas palabras podrían parecerles a algunos un signo de debilidad, o quizá una rendición frente al mal; pero no es así en absoluto. Miremos dentro de nosotros, profundamente, y miremos a nuestro alrededor: ¿qué producen, en el mundo y en nosotros mismos, actitudes como la venganza, la represalia y el rechazo? ¿Y qué futuro para la humanidad dejan entrever las relaciones y los sistemas impregnados por las lógicas despiadadas que derivan de estas actitudes? Ustedes que son los hijos de esta tierra, lacerada en el pasado por conflictos fratricidas, saben bien que no es verdad que el que comete venganza es más fuerte que el que perdona. No es verdad que el que no cede es más fuerte que el que busca la reconciliación. No es verdad que el que se marcha azotando la puerta es más fuerte que el que afronta el esfuerzo de caminar juntos.    


Metz y el río Mosela testimonian al mundo entero que la reconciliación es posible sólo cuando se tiene la valentía de romper las cadenas del resentimiento. Se necesita fuerza y gran equilibrio para no dejarse abrumar por el mal, sobre todo cuando las heridas sufridas son profundas. Pero, frente a la injusticia, el único camino de salvación para el hombre es el amor que se hace cargo del otro y que busca brindar confianza, independientemente de las circunstancias, incluso frente a los comportamientos más difíciles de aceptar (cf. Mt 5,42). Así, ley, justicia y paz son etapas de un camino de conversión que, siendo personal, se vuelve cada vez más comunitario, en favor de una civilización respetuosa del hombre y de su Creador.


No es casual que san Agustín definiera la paz de la ciudad celeste como una comunión armoniosa, en la que los hombres gozan de Dios y, en Él, los unos de los otros (cf. S. Agustín, De civitate Dei, XIX, 13.1). Él habla también de la paz entre los hombres como del fruto de una tranquillitas ordinis, en la que cada uno reconoce y respeta en el otro una dignidad y un rol únicos y sagrados.   


Aquí en Metz, es bueno recordar que estos son precisamente los valores sobre la cual ha sido construida, a lo largo de los siglos, la Europa que conocemos, con su patrimonio espiritual y moral, aun antes que económico y político. Como a san Juan Pablo II le gustaba recordar con emoción (cf. Acto Europeo en Santiago De Compostela, 9 noviembre 1982), Europa hunde sus raíces en la vida y en la obra de hombres y mujeres que han vivido, predicado y compartido las enseñanzas del Evangelio. Lo atestiguan la gran contribución espiritual, cultural e incluso agrícola y artesanal que el monacato ha aportado a la historia del continente, además de la obra de santos como el gran Crodegango, incansable Pastor de esta comunidad que, precisamente aquí, en la Regla de los canónigos, dio una forma visible a la comunión eclesial.  


De allí se han transmitido los fundamentos morales del mundo en el que vivimos: principios como la primacía de la persona y el carácter sagrado e inviolable de la vida humana, en todas sus fases y en toda circunstancia; la tutela de la libertad de los individuos; la importancia esencial de la familia como fundamento de la sociedad; la atención a los pobres y a los más necesitados; la acogida del extranjero y el respeto a los ancianos.


Esta Iglesia local, que conserva el legado único de un diálogo fecundo entre sociedad civil y fe, en virtud de su estatus particular, tiene la responsabilidad de ser un taller viviente de esa fidelidad. Permanecer fieles a esos pilares no ha sido fácil, ni siquiera para aquellos que nos han precedido. Sin embargo, con coherencia y perseverancia, nuestros antepasados nos los han dejado en herencia como tesoros, para transmitirlos a su vez a las generaciones futuras, enriquecidos por nuestra experiencia, por el valor de nuestros esfuerzos y de nuestras historias.


La magnífica Catedral de esta ciudad, en la que nos encontramos, ilustra muy bien todo eso; conocida como Lanterne du Bon Dieu por sus 6.500 metros cuadrados de vidrieras historiadas. Pareciera que los constructores hayan querido reducir al mínimo las paredes, que sin embargo permanecen sólidas, para que la luz pudiera llegar en abundancia a los fieles. Quien entra allí se encuentra de ese modo inmerso en una riquísima biblia pauperum, fuente de oración y meditación, a través de reflejos de miles colores. Y en este lugar de luz, el esplendor de las vidrieras históricas se ha enriquecido recientemente por el genio de Marc Chagall. Las obras de este gran pintor judío, colocadas en los muros de la Catedral, transforman la “Linterna del Buen Dios” en un extraordinario símbolo ecuménico y de diálogo interreligioso. Esta Catedral nos dice que la luz del Señor no suprime la especificidad, sino que une historias y culturas diferentes en un único y maravilloso mosaico de paz, necesario en nuestra época, azotada por nuevas divisiones y nuevos conflictos. Contemplando estas vidrieras, aprendemos que el futuro de Europa no reside en la uniformidad, sino en la armonía de las diferencias, donde la herida del pasado se convierte en una fisura que deja filtrar la luz.


En esto hay un símbolo de nuestra identidad como Iglesia. También nosotros utilizamos estructuras, que sólo tienen sentido en la medida en que nos ayudan a llevar al mundo la luz del Evangelio. Sin estas vidrieras, las ventanas de la catedral de Saint-Étienne no serían más que espacios inundados de una luz enceguecedora. Con las vidrieras, se convierten en libros que nos reúnen para recordar historias maravillosas, llenas de heroísmo, de bondad, de misericordia, de amor y de belleza moral, de las que a su vez debemos ser testigos generosos y valientes.


Este es el deseo que comparto con ustedes, con gratitud y confianza, al finalizar mi viaje a Francia, para su comunidad de Metz, llamada hoy más que nunca a ser un faro de esperanza para este país, para Europa y para el mundo, encomendándola a las oraciones de la Virgen María y de sus santos patronos.


PAPA LEÓN XIV



Fotos: Vatican Media, 28-9-2026

Santa Misa por la paz y la justicia, presidida por el Papa León XIV, en la Catedral de San Esteban de Metz, 28-9-2026

Foto: Vatican Media, 28-9-2026


28 de septiembre de 2026.- (Camino Católico) El Papa León XIV ha presidido este 28 de septiembre la Santa Misa por la paz y la justicia en la Catedral Saint-Étienne de Metz, ante 35.000 personas, entre los que estaban en el interior del templo y los que la han seguido por las pantallas en el exterior. Ha sido el último acto de su viaje apostólico por Francia que ha durado cuatro días. En el vídeo de 13 TV se visualiza y escucha toda la celebración.



En su homilía el Pontífice ha subrayado que “mientras que hoy, en el mundo, somos testigos de tanta violencia, manipulación y arrogancia, a diversos niveles, Jesús nos enseña a transformar el desierto en un oasis, a cultivar jardines y construir casas. Nos indica el camino que pasa a través del perdón, la misericordia y la magnanimidad”.

Padre Pio, película en dibujos animados sobre la vida del santo de Pietrelcina


Camino Católico.-  Este film animado, dirigido por Orlando Corradi y estrenado en 2006, narra en 90 min la biografía de San Pío de Pietrelcina, desde el compromiso que hizo con Dios en su niñez, hasta el momento de su retorno a la Casa del Padre.

La película destaca cómo el santo tuvo, a ejemplo de Cristo, una amistad y amor preferencial hacia los niños y los más necesitados de ayuda. Una excelente opción para ver en familia y evangelizar a los más chicos.

Adnaloy Estrada se alejó de Dios, se adentró en la New age, era proaborto, odiaba a su padre, en un Curso Alpha rezó, fue a Medjugorje y «me enamoré de Jesucristo»

Adnaloy Estrada pasó años lejos de Dios, sin poder perdonar, derrochando, lejos de Dios y buscando en la New Age, sin paz

* «En Medjugorje me confesé y al salir  era como si me hubiesen dado un baño de agua fresca, como si me hubiesen quitado muchísimo peso de encima. Me sentí totalmente renovada por el Señor. Llegué transformada de esa peregrinación, al punto que mi familia no me reconocía. Yo no lo entendía muy bien, pero era la Virgen que había sanado por fin mi corazón roto y herido. Mi párroco dijo en una homilía: tenemos que tender puentes. Y yo pensé en mi padre: tenía que buscarlo y hacer efectivo el perdón de mi corazón. Lo llame por teléfono y pude reconciliarme con él. He podido abrir mi corazón, que es nuevo, la Virgen lo sanó, estoy muy feliz y solo quiero hacer lo que el Señor me pida para transmitir ese amor a otras personas, el camino del perdón, que es muy hermoso»

Vídeo del testimonio de Adnaloy Estrada en el programa "Cambio de Agujas" de H.M. Televisión

Camino Católico.- Adnaloy Estrada, 49 años, madre de dos hijos, venezolana natural de Caracas, en España desde 2001, ha contado su testimonio de conversión a "Cambio de Agujas", el programa de testimonios de H.M. Televisión. Enfadada con su padre, que había llevado una doble vida, y volcada en una vida mundana, lejos de Dios, tres pasos la transformaron: un Camino de Santiago, acercarse a la oración en un Curso Alpha y un Via Crucis y una confesión en Medjugorje.

Una infancia tranquila, una adolescencia herida

Nació en el seno de una familia católica y de niña iba a un colegio religioso. "Desde niña me sentí muy querida por Dios; en el colegio visitábamos enfermos, barrios necesitados, ayudábamos en la catequesis en los barrios".

Adnaloy Estrada cuando era pequeña

Su madre era profesora y su padre se dedicaba a ventas. Pero cuando ella tenía 13 años, a partir del famoso Viernes Negro económico de Venezuela, en febrero de 1983, las cosas empezaron a ir muy mal y tuvieron que vender su piso e ir a vivir a casa de la abuela. "Ahora mis padres dormían en un colchón en el suelo y yo compartía habitación con mi hermano. Nunca nos había pasado eso", recuerda.

El padre de Adnaloy metió a la familia en graves deudas, con hipotecas y pisos que no pagaba. Los abogados venían a protestar. Y el padre pasaba muchos días fuera de casa. Luego pidió más dinero para sus negocios poco fiables. La familia le dijo que no, y él se enfadó y se fue.

Poco después descubrieron que él llevaba una doble vida desde hacía diez años. Tenía otra familia, tenía otra mujer e hija.

"Esa hija tenía la misma edad que habría tenido mi hermano si mi padre no hubiera llevado a mi madre a abortar", detalla Adnaloy. Saber todo eso, llenó a Adnaloy de "muchísimo odio". "Me sentí muy triste, me hizo una herida muy grande en el corazón que hizo que me separara de mi padre definitivamente, y también de mi abuela paterna, con la que tenía una relación bastante buena. Ella murió sin que yo llegara a perdonarla".

¿Y la fe de la familia en estos años? Iban a misa, pero en todas esas dificultades, de los 13 a los 23 años, ni ella ni la familia se apoyaban de verdad en Dios. Más allá de la misa, no había más experiencia de fe.

Adnaloy Estrada con su familia

Ruptura dolorosa y alejamiento de la fe

El divorcio de la madre de Adnaloy fue muy duro. "Ella lloraba y parecía que no tenían fin sus lágrimas", recuerda.

Un pariente les dejó dinero para pagar las deudas de hipotecas de su padre y ella ya pudo ponerse a estudiar medicina. Adnaloy se casó por la Iglesia porque era lo que siempre había soñado. "Mi hermano me llevó al altar, a mi padre ni le avisé ni lo invité".

Adnaloy Estrada el día de su boda

Entre la vida de casada y al estar muy centrada en los estudios de medicina, Adnaloy se alejó mucho de la práctica religiosa. Iba a misa alguna vez. Al cumplir 30 años, por la crisis política de Venezuela, ella, su hijita de un año y su marido, hijo de españoles, emigraron a España.

En España, por influencia de compañeros y profesores, adoptó una percepción no cristiana de la medicina. "Empecé a apoyar el aborto, la libertad de género, la decisión de cambiar de género... cualquier cosa que quiera la persona. Me alejé más del Señor". Ella estaba convencida de todo eso.

Una vida de gastos y un vagar por la New Age

"Dedicaba muchas horas a mi trabajo, a hacer guardias interminables para ganar mucho dinero y que a mi familia no le faltase nada. Llevé a mi marido a complacerme, a que me llevara de viaje, a gastar mucho dinero. Empecé a acumular una enorme deuda".

Alejada ya de Dios y sintiendo un cierto vacío, buscó apoyarse en terapias alternativas y en cosas de la Nueva Era o New Age.

"Estuve practicando el yoga. Estuve acercándome a cosas muy extrañas como registros akáshicos, el reiki, muchas otras cosas que entraron en mi vida porque yo permití que eso pasara", lamenta. También creía en la reencarnación y otras cosas confusas.

"Nada de eso me hacía feliz, mi corazón estaba cada vez más vacío", recuerda. "Yo buscaba a Dios pero no me daba cuenta de que lo estaba buscando", entiende hoy.

El Camino de Santiago: ¡acepta tu responsabilidad!

Volvía a tener problemas económicos, como en su dura adolescencia, y sentía rabia. Incluso empezó a pensar en separarse de su marido: quizá proyectaba contra él la rabia que había tenido contra su padre, el otro hombre de su vida que la había dañado económica y emocionalmente.

En esa fase, se animó a hacer el Camino de Santiago. Caminando con una amiga enfermera, hablando con ella, Adnaloy fue reconociendo una cosa: ella intentaba cargar contra su marido acusaciones que en parte eran también responsabilidad de ella. Ella también había sido derrochadora y descuidada en la economía familiar. Fue un primer paso hacia la mejoría: reconocer su parte de responsabilidad.

El esposo de Adnaloy Estrada con los hijos del matrimonio

Curso Alpha: ¡puedes orar por otros, tratar con Dios!

Un segundo paso llegó cuando una amiga la invitó a un Curso Alpha. "Son unas cenas, con una charla y luego en pequeños grupos se hace una discusión de la charla. Yo iba porque me invitó una amiga y por curiosidad, a ver qué era eso, sin expectativas".

Pero allí sucedió algo muy importante: la oración.

Un estudio descubrió hace unos años que es el doble de fácil conseguir que alguien rece por otro que conseguir que rece por uno mismo. Métodos de nueva evangelización hoy suelen animar a la gente a rezar, especialmente por otros. Y eso abre un canal con Dios.

En ese curso Alpha se hizo una oración de sanación invocando al Espíritu Santo. "Para mí eso fue muy novedoso, me llamó muchísimo la atención. ¡Se podía orar por otras personas! Para mí eso era, creo, desconocido o lo tenía olvidado. Me gustó mucho esa oración de sanación porque me hizo ver que la forma que tenemos de relacionarnos con el Señor es a través de la oración. Nos dijeron que es como cuando tienes una relación con alguien: has de tener detalles, escribirle cartas... la oración es así. Y allí empecé a orar por otras personas: ¡yo nunca había orado por otras personas!"

"Fue maravilloso, un milagro por intercesión de la Virgen"

Por esas fechas, su tío estaba muy enfermo, y Adnaloy y su familia no sabían muy bien qué decisiones médicas eran más adecuadas. "Ya estaba yo apegada a la oración, era el Año de la Misericordia, y empecé a rezar una versión mía del rosario de la Misericordia".

Los médicos les dijeron que su tío estaba a punto de morir. Adnaloy y su familia pidieron que lo pasaran a una sala, para acompañarlo en su tránsito. "Fue muy impresionante, porque lo dejaron sólo con la alimentación, lo básico, sin soportes, en pocos días empezó a mejorar y al final nos dijeron los médicos que estaba curado. ¡Para nosotros fue maravilloso, un gran milagro por intercesión de Nuestra Señora la Virgen! Creo que fue lo que más abrió mi corazón a Dios entonces".

Adnaloy Estrada y su esposo

En Medjugorje: "vi pasar mis pecados, me confesé"

Después, Adnaloy se sintió invitada por la Virgen a ir a Medjugorje. "Allí hicimos un Via Crucis tradicional en la montaña de Medjugorje. Allí conocí una persona que subía con nosotros, un chico que había estado 14 años en coma profundo. Su familia había orado con fe por él durante años, y él había despertado del coma tras 14 años y daba gracias a la Virgen, subiendo con nosotros".

Adnaloy habló allí con un sacerdote y "de una forma muy sencilla me explicó que yo estaba equivocada en muchas cosas. Fue como si viera pasar mi vida, con mis pecados, como si el Señor me diera el don de verme con mis pecados, lo alejada que estaba... y me sentí tan amada por el Señor, me sentía tan indigna... que tuve que ir corriendo, corriendo, al Sacramento de la Reconciliación".

Esa confesión en Medjugorje la cambiaría para siempre. "Fue salir de allí y era como si me hubiesen dado un baño de agua fresca, como si me hubiesen quitado muchísimo peso de encima. Me sentí totalmente renovada por el Señor. Fue como que me enamoré de Jesucristo. Un momento muy hermoso".

Poder para perdonar y reconstruir

De vuelta a España, ella no era ya la misma. "Llegué transformada de esa peregrinación, al punto que mi familia no me reconocía. Yo no lo entendía muy bien, pero era la Virgen que había sanado por fin mi corazón roto y herido".

Y la gran prueba de que Dios actuaba y transformaba se dio con el poder de perdonar en su vida familiar. "Mi párroco dijo en una homilía: tenemos que tender puentes. Y yo pensé en mi padre: tenía que buscarlo y hacer efectivo el perdón de mi corazón. Lo llame por teléfono y pude reconciliarme con él. Tras ese paso conseguí también que mi hermano y mi madre tuvieran con mi padre una relación cordial. Pude contactar con mi hermana allí, y hoy soy capaz de hablar con mi hermana, la llamo hermanita y le tengo mucho amor".

"He podido abrir mi corazón, que es nuevo, la Virgen lo sanó, estoy muy feliz y solo quiero hacer lo que el Señor me pida para transmitir ese amor a otras personas, el camino del perdón, que es muy hermoso", concluye, emocionada.