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jueves, 15 de octubre de 2026

Pablo García y Lola Sánchez tienen 6 hijos, 3 de ellos adoptados con necesidades especiales: «Abrazamos el plan de Dios, el plan B, de bueno; ojalá cada día podamos abandonarnos más a la voluntad del Señor»

Pablo García y Lola Sánchez con sus seis hijos / Foto: Elena M. Tascón - ECCLESIA

* «Nunca me he enfadado con Dios. He sufrido, pero he dicho: ‘Dios sabrá’. Recuerdo una vez que una catequista me dijo: ‘Estás amargada porque quieres ser madre de hijos perfectos, y a lo mejor Dios te llama a ser madre de los que nadie quiere’... Ojalá cada vez seamos un poco menos yo y más Dios. Porque donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia»

Vídeo de 13 TV en el que Lola Sánchez cuenta su testimonio en marzo de 2025, cuando todavía tenía 5 hijos y estaba cercana la adopción del sexto

Camino Católico.-  Durante el encuentro del Papa con los presidentes de conferencias episcopales se escucharán varios testimonios de familias. Luis Rivas en ECCLESIA ha acompañado una tarde a los García Sánchez, testimonio de vida cristiana. Tienen seis hijos, tres con discapacidad: «Abrazamos el plan de Dios. El plan B, de bueno»

En el amplio y luminoso salón de un piso en Madrid, el silencio no es ni tan siquiera un recuerdo. El espacio, organizado de manera impecable y desahogada, permanece saturado de voces en sus diferentes etapas de la infancia, el arrastrar rítmico de un andador y risas imprevistas. Es una tarde cualquiera. Pablo García, director de Tecnología de una compañía de reciclaje, cruza el umbral de su hogar tras una intensa y estimulante jornada laboral. Viene de un entorno profesional dinámico y exigente, donde prima la eficiencia.

Pero en esta casa, esa lógica se desmorona de inmediato. Desde el pasillo, Bubi, su hija china con síndrome de Down, se acerca y le grita «¡Hola, papá!» con la voz más graciosa que uno pueda imaginar. Bubi lanza besos, aplaude y choca. Las fatigas y enfados de su padre se deshacen en una sonrisa. Lola Sánchez, la mamá, reconoce que «es la única persona en el mundo capaz de quitarle un cabreo a mi marido a las 12 de la noche».

En el hogar de los García Sánchez, seis hijos —Teresa (19), Pepe (14), Juan (13), Roque (9), Bubi (4) y Marifree (3), «más uno que está en el cielo» desde las ocho semanas, como apunta siempre Teresa—, conviven desafiando las convenciones sociales y los proyectos de vida. Lola define estas vueltas de tuerca como su motor personal: «Mis redes sociales —que utiliza para dar testimonio de su vida familiar en Cristo y de que se puede ser plenamente feliz en las necesidades especiales— se llaman Abrazando el plan B, porque, en nuestro caso, nada ha sido el plan A, el mío. Todo ha sido un plan B, el de Dios. El bueno».

En su matrimonio de dos décadas —Lola acaba de cumplir 43 años y Pablo tiene 44—, la gracia ha transformado el desorden en gloria de Dios, a través de una fe de cada día en la debilidad y el disfrute, en la autenticidad y los imprevistos. Porque la historia de Pablo y Lola no escapa a los pecados de juventud.

Él, quinto de 11 hermanos y «un desastrillo en los estudios», jamás pensó en familias, y mucho menos numerosas. Lola, en cambio, procedía de un hogar pequeño de dos hermanos y tenía un solo sueño en la vida: «Ser madre». Ambos coincidían en encuentros del Camino Neocatecumenal, donde se encontraban y desencontraban sin mayor compromiso. «Hacíamos lo que nos daba la gana», recuerda ella. «Estábamos, por así decirlo, desordenados, porque, cuando no sabes usar tu libertad, acabas en el libertinaje, y todos sabemos que esto no te encamina a la felicidad».

El cambio

Y así, hasta que, sobre los 18 años, una convivencia sobre la encíclica Humana Vitae y la Teología del Cuerpo de san Juan Pablo II les despejó el horizonte. Lejos de sonarles a exhortación, les voló la cabeza como una liberación hermosa. «Me sentí muy querido por la Iglesia», recuerda Pablo, «al tomar conciencia de cómo mi cuerpo está habitado por el Espíritu Santo». Les cambió la vida: iniciaron «un noviazgo realmente sanador», en el que la Iglesia actuó como madre: «Cuando has hecho de tu libertad y de tu capa un sayo, tienes muchas heridas, y curar eso requiere mucha misericordia», admiten los dos.

Se casaron jóvenes, abriéndose camino en el mundo laboral desde muy pronto con gran esfuerzo. Pablo metía cable para una empresa de telecomunicaciones, mientras Lola era secretaria. Pero tenían claro su faro y destino: querían formar una familia cristiana. Su evolución y crecimiento profesional con el paso de los años —con Lola forjando una sólida carrera en una gestora de fondos de inversión, y Pablo como director de tecnología— lo interpretan como una clara provisión de Dios: «Todo es por un sí con rectitud de corazón».

La familia García Sánchez al completo / Foto: Elena M. Tascón - ECCLESIA

Los hijos

Teresa, la primogénita, nació pronto. Un regalo del Señor al que no acompañaron más. «Los hijos no llegaban», cuenta Pablo, visiblemente afectado. Tuvieron un diagnóstico médico de esterilidad y tres años de sufrimiento conyugal, hasta que descubrieron un don entre tanto dolor: «Nunca me he enfadado con Dios. He sufrido, pero he dicho: “Dios sabrá”», reconoce Lola. «Recuerdo una vez que una catequista me dijo: “Estás amargada porque quieres ser madre de hijos perfectos, y a lo mejor Dios te llama a ser madre de los que nadie quiere”. No le di mucha importancia, pero aquello fue madurando en mi corazón y acabó encendiendo el deseo de adoptar niños con necesidades especiales», agrega.

En un primer momento, Pablo se resistió con las dudas habituales sobre su capacidad para querer del mismo modo a un niño adoptado y, además, uno de los no llamados a «triunfar» en el mundo. Pero Lola, «que puede llegar a ser tremendamente insistente», inició entonces una campaña de «publicidad subliminal» dejando folletos y revistas estratégicamente por todos los lugares que frecuentaba su marido. Finalmente, «pudiendo negarme una vez más, acabó respondiéndole: “Lo voy a rezar durante un fin de semana”. No sé por qué dije aquello, pero lo dije», rememora él. Y se retiró a un convento en Córdoba para discernirlo. Allí, el prior, sin saber lo que traía en su corazón, le espetó: «La voluntad de Dios nunca es fácil, pero te da la paz». Esa paz de la aceptación le acompañó durante todo el viaje de vuelta en el tren. Entregaron los papeles para la adopción el 1 de febrero de 2012. El 20 de julio de 2012 llegó Pepe. «El Señor siempre te supera: mi gran sueño había sido tener un hijo rubio y de ojos azules. Pues toma: Teresa era —y es— supermorena. Y ahí, al ver a su bebé de cuatro meses, rubio, con ojos azules y síndrome de Down, me sentí desbordada por la emoción. Tanto que no pude sostenerlo y tuvo que cogerle Pablo», relata Lola.

«Cuando me dieron a Pepe», recuerda Pablo, «sentí que el fracasado era yo. Sentí que la paz volvía a mí, que todas esas ideas malas que había ido acumulando se iban volando y que las piezas del puzle recobraban su sitio». A sus 14 años, Pepe juega al rugby y se acaba de apuntar a fútbol, superando barreras que su padre nunca logró traspasar.

Al mes y medio de la adopción de Pepe y, para total pasmo de la ciencia médica, Lola se quedó nuevamente embarazada. Dios daba otra vuelta de tuerca: «Con ese embarazo, el Señor parecía querer decirme: “Confía, porque mi proyecto es mejor… Hago lo que quiero, soy el dueño de la vida y de la muerte”». Al año de nacer Juan, llegaría Roque, el tercer hijo natural de la familia, mientras las pruebas confirmaban el diagnóstico de infertilidad de la pareja. 

En esta especie de juego de los planes, durante la pandemia de 2020 fue Pablo quien sugirió volver a adoptar. Pero en esta ocasión, Lola, quien se veía con la vida ya encarrilada, ofreció resistencia: «Me salió mi pereza, mi egoísmo… ya tenía la faceta de madre cubierta con cuatro hijos. Además, iban creciendo y ya empezaba a ver la luz». El combate entre inquietud y resistencia fue intenso en la pareja, hasta que, de nuevo, unas palabras providenciales movieron la voluntad. Una noche, ante sus negativas, Pablo le dijo a su mujer: «Qué fácil es abortar a los hijos del corazón, porque, total, no estás matando a nadie».

Fragilidad y confianza en Dios

La respuesta a la caída del caballo fue Bubi, una niña china con síndrome de Down y problemas importantes: sonda, hipertensión pulmonar y una cardiopatía incurable. Padece disfagia y se ahoga con su saliva, requiriendo reanimaciones serias. «Yo he visto a mi hija azul hasta el cuello, eso no me echa para atrás», afirma Lola. En 2024, tras una sedación rutinaria en el hospital para una infección de oído, Bubi sufrió una crisis de hipertensión pulmonar al ser desentubada. Lola vio a su hija ponerse azul y fría: «Fue el minuto más largo de mi existencia —relata entre lágrimas—. Le dije a la Virgen María: “Yo ya no puedo hacer nada. O lo haces tú, o yo hasta aquí he llegado”».

Pablo, que se encontraba de viaje de trabajo, recibió las noticias con angustia: «En ese momento, depositas tu falta de fuerza donde ya no llegas. Personalmente, sentí una paz profunda al decir: “Señor, tú sabrás. Nuestra misión es llevar a nuestros hijos al cielo”». Bubi sobrevivió, y aquella experiencia traumática supuso una liberación para su madre: «Ahí descubrí que Dios también está detrás del sufrimiento. Aprendí a dejarlo en sus manos, a confiar… y a vivir».

El último giro de guion llegó el año pasado con Marifree. Durante sus oraciones, y a pesar de o precisamente por su conocimiento de la discapacidad, Lola siempre le había pedido al Señor: «Lo que tú quieras, Dios mío, pero no me des una parálisis cerebral». Tras comprometerse, a la niña le fue diagnosticada, precisamente, una parálisis cerebral pocos días antes de la entrega. 

La de Marifree está siendo su adopción más difícil. Como su madre intuía al querer evitar esta situación, la niña arrastra frustraciones por una rigidez física que exige disciplina constante. Lola asume el papel, durísimo, de ser «la mala de la película» para exigirle avances que le hagan bien. «Me ha costado mucho aceptar esto. Pero un sacerdote durante una confesión me dijo una vez: “El bien que hagas y el mal que recibas te sirvan como redención”. Y es exactamente esto, porque esta niña es una oportunidad de hacer el bien. Yo no siento que haga el bien por amar a mis hijos o adoptar niños con necesidades especiales, pero con Marifree estamos sufriendo mucho. No es fácil amar sufriendo, por eso estamos haciendo un bien». Esta hija los ha despojado del orgullo que pudiera quedarles, pues sacarla adelante «es para la gloria de Dios, no para la nuestra», afirma Lola. 

La prueba de la enfermedad

El pasado 16 de julio, la realidad de los García Sánchez volvió a sacudirse. De manera providencial, tras un dolor estomacal fortuito, los médicos descubrieron un tumor maligno en el riñón de Lola. Un cáncer silencioso, que nunca da la cara y que, gracias a esa «diosidad» que llevó al enfermero a hacer una prueba que no debía hacer y que nunca se hace, fue descubierto. Del dolor de barriga nunca más se volvió a saber.

«Podría pensar que Dios me ha elegido para tener un cáncer, y podría enfadarme. Pero no me he enfadado. Soy la mimada del Señor a la que se lo encuentran, la mimada de los planes b», relata Lola. Al quirófano entró con una estampa de la oración «Ocúpate tú», que invita a descargar las angustias de la vida en Cristo. «Cuando ya no dominaba mi pensamiento por la anestesia, vi un monte, al buen ladrón y a Jesucristo crucificado. No vi a nadie más y me dormí», narra. «Al despertar, me encontré ante un fondo blanco de resplandor cegador. Volví a ver a Dimas y a Jesús. El buen ladrón repetía: “Acuérdate de mí”, mientras Cristo, desclavando sus brazos, se inclinaba con ternura y tiraba de él hacia arriba. Durante esta experiencia que vieron mis ojos cuando no controlaba mi mente, sentí la presencia de Chema, nuestro párroco —fallecido una semana antes—, que me susurraba: «¿Te das cuenta de lo que hace Dios contigo? Dios no solo te recoge porque eras la oveja perdida, también te da pasto verde. Él se supera siempre».

Al subir a planta, lloró ante su madre y su esposo. No por dolor, sino por la revelación: «Dios me ha hablado y me ha contestado a aquello que llevo toda la vida queriendo saber», les dijo. Había vivido bajo la tensión de tener que «hacer» cosas para Dios, de justificar su salvación con sus propias fuerzas. En el quirófano, la respuesta fue: «Solo necesito que tengas la suficiente humildad para decirme: “Acuérdate de mí”». «No eligió a un apóstol. Me presentó al buen ladrón, a mí, con todos mis pecados. Él no era un santo; solo reconoció que Jesús era Dios y que lo necesitaba. Eso es lo único que Dios espera de mí», reconoce.

Esta es la teología cotidiana de su casa. Aprendida con sangre en el cuidado de los hijos y en la aceptación de los límites. Para Pablo y Lola, la adopción y la apertura a la vida no son heroísmo, sino el camino para experimentar una alegría que el mundo, con sus promesas de felicidad fácil y descarte del débil, es incapaz de comprender. «Ojalá cada día podamos abandonarnos más a la voluntad de Dios», concluye ella. «Ojalá cada vez seamos un poco menos yo y más Él. Porque donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia».

Jim Murphy tuvo una experiencia mística que lo transformó, caminó 6.300 km con una cruz evangelizando y vuelve a Madrid a predicar: «Veía a Jesús en la Cruz y me dijo: ‘Pasé esto para ser parte de tu vida’»

Jim Murphy lleva desde 1969 hablando del amor de Cristo y de su Cruz

* «Era de noche. Yo estaba en mi habitación, con la puerta cerrada, y lloraba, porque no veía qué sentido tenía la vida. Entonces sentí una presencia, real. Supe que alguien estaba allí, conmigo. Era una presencia de gran poder y de gran amor. No vi luces, no hubo sonidos, pero en mi interior sentí paz y amor. Supe que era Jesús. Tuve la sensación de que Dios me estaba ofreciendo su ayuda para mi vida. Y tuve una visión, muy clara. Era como ver un vídeo. Jesús estaba vivo en la Cruz, sufría de forma horrible, yo veía la sangre y las heridas, era terrible… Tiempo después, Sentí que Dios me decía que hay muchos tesoros que rescatar, que no están bajo el mar sino en los corazones de la gente»

 

Vídeo del testimonio de Jim Murphy en 2012 en Madrid predicando a los carismáticos

Camino Católico.-  Una noche de Pascua de 1969 cambió para siempre la vida de Jim Murphy. Tenía 17 años, estaba solo en su habitación y lloraba porque no encontraba sentido a su existencia. Entonces, según ha relatado él mismo, sintió una presencia llena de poder y amor y tuvo una visión de Jesucristo crucificado. «Era como ver un vídeo. Veía a Jesús en la Cruz. Estaba vivo en la Cruz, sufría de forma horrible», recordó en 2012 predicando en Madrid y en una entrevista con Religión en Libertad. 

Aquella experiencia le hizo comprender el cristianismo de una manera completamente nueva: Cristo no quería simplemente que cumpliera unas prácticas religiosas, sino entrar verdaderamente en su vida. «Entendí que ser cristiano no es hacer cosas», explicaba Murphy. Desde aquel momento comenzó un camino que le ha llevado a dedicar 57 años de su vida a la evangelización.


Ahora, más de medio siglo después de aquella experiencia, Jim Murphy regresará a Madrid los próximos 17 y 18 de octubre para predicar el Encuentro Nacional de grupos de oración de la Renovación Carismática Católica en el Espíritu (RCCeE). El encuentro se celebrará en el Colegio Nuestra Señora del Recuerdo, en Madrid, y tendrá como lema «Vive en mí», inspirado en el capítulo 6 del Evangelio de San Juan.


Jim Murphy nació en 1952 en una familia católica en Detroit, Michigan. Estudió en un colegio católico, y con sus dos hermanos acompañaba a sus padres a misa cada domingo. En casa, solían rezar juntos por la noche. Como es común, a los 16 años empezó a cuestionarse su relación con la fe. "¿Creo en esto por mí mismo?", se preguntaba. Y ¿qué sentido tenía vivir? ¿Para qué? Inició una búsqueda y "pronto me di cuenta de que buscaba algo que el mundo no podía darme". Pero eso no era ningún consuelo.

Jim Murphy predicando en 2024

Una experiencia mística en la noche

Y en la noche de Pascua de 1969, con 17 años, Jim tuvo una experiencia mística que cambió su vida para siempre.

"Era de noche. Yo estaba en mi habitación, con la puerta cerrada, y lloraba, porque no veía qué sentido tenía la vida. Entonces sentí una presencia, real. Supe que alguien estaba allí, conmigo. Era una presencia de gran poder y de gran amor. No vi luces, no hubo sonidos, pero en mi interior sentí paz y amor."

"Y entonces noté en mi corazón una voz que me hablaba. No era una imagen o una sensación. Eran palabras. Era un mensaje con palabras, muy claras, precisas. Me decían: "Has intentado encontrar la forma de ser feliz, pleno. Siempre tú, tú, tú. Nunca me dejaste ser parte de tu vida".

"Supe que era Jesús. Tuve la sensación de que Dios me estaba ofreciendo su ayuda para mi vida. Y tuve una visión, muy clara. Era como ver un vídeo. Veía a Jesús en la Cruz. Estaba vivo en la Cruz, sufría de forma horrible, yo veía la sangre y las heridas, era terrible. Y me dijo: "cuando pasé por esto, no pensaba que tu respuesta sería, simplemente, ir a misa o ayudar en la parroquia. No pasé esto sólo para que vayas a misa. Pasé esto para que seamos amigos y para ser parte de tu vida".

"Y toda mi comprensión de lo que era ser cristiano cambió. Entendí que ser cristiano no es hacer cosas. Entendí que es una actitud. Que Jesús quería más. Sí, claro que es bueno ir a misa. Él no estaba criticando la misa o la Iglesia: me estaba reclamando a mí."

Predicador desde los 17 años

Jim pudo hablar de su experiencia con su hermana, dos años mayor que él. "Ella había tenido una experiencia de conversión en la Renovación Carismática, que acababa de nacer en 1967 y se extendía por Michigan, y me la había contado, pero yo no entendí nada de lo que me contaba ella ni le presté ninguna atención. Hasta que me pasó a mí", explica Murphy. A través de su hermana, empezó a tratar con grupos carismáticos. Ese mismo año, invitaron a Jim a dar una charla en la parroquia, a cinco adolescentes. Desde entonces, no ha dejado de predicar.

Jim Murphy en un retiro en 2018

Durante mucho tiempo intentó compaginar su llamado a la predicación y evangelización con sus otras pasiones. "Mi padre era capitán de barco. Yo quería dedicarme a rescatar tesoros submarinos, hacer arqueología... ¡Conocí España leyendo de sus galeones! Yo tenía barco para practicar". Se sacó un título de graduado social, pero trabajó en mil cosas asombrosas: prospecciones en Alaska, investigación arqueológica en Hispanoamérica, guitarrista en una banda, conductor de camión, conductor de barco en viajes charter, trabajó en una tienda de verduras... y una vez fue guardaspaldas de la Madre Teresa de Calcuta. Y sin dejar de predicar.

Pero llegó un momento en que decidió dedicarse al Evangelio a tiempo completo. "Sentí que Dios me decía que hay muchos tesoros que rescatar, que no están bajo el mar sino en los corazones de la gente", explica.

Cruzando EEUU a pie con la cruz

En 1992, con 40 años, después de leer una carta de la Conferencia Episcopal de EEUU titulada "Herencia y esperanza", Jim tomó una cruz de madera de 1,8 metros y se puso a caminar por Estados Unidos, de Florida a California, viviendo de la Providencia y la caridad, y durmiendo en cualquier sitio. "A menudo venía gente a pedirme que rezara por ellos, por sus parientes enfermos, etc...", explica. "El hombre que camina con la cruz", titulaba la prensa. Caminó 6.300 kilómetros: el equivalente a 8 veces el Camino de Santiago desde Roncesvalles. Le costó 18 meses y gastó 14 pares de zapatos.

Jim Murphy peregrinando con su cruz cuando tenía 40 años

Poco después de acabar su gran viaje evangelizador, con 42 años, se casó. "Tenemos un hijo de 30 años, y vivimos de la providencia de Dios. Yo voy a donde me invitan a predicar y predico. Si me pagan, ¡gloria a Dios!, puedo pagar mis facturas. Pero no siempre me pagan. Mi mujer, Susan, lleva la casa y atiende a nuestro hijo. Yo viajo mucho. Yo ya se lo dije: mira, Susan, mi vida es así, este soy yo, y ella dijo, OK, quiero sumarme. A veces ha sido duro, claro, pero ya lo sabíamos".

Perspectiva para evangelizar

Jim ha cumplido 74 años el viernes 9 de octubre de 2026 y 57 años de experiencia como predicador itinerante. Fue presidente durante un tiempo de la Renovación Carismática Católica en EEUU (que implica a unos 9 millones de personas), presidente de una asociación ecuménica de evangelización de jóvenes y posteriormente llegó a presidir el ICCRS, el antiguo organismo internacional de servicio de la Renovación Carismática.

Madrid, además, no le resulta desconocida. Ya participó en 2012 en la asamblea anual de la RCCeE celebrada precisamente en el Colegio del Recuerdo.

Entonces explicó a algunas de las convicciones que han marcado sus décadas como evangelizador.

Una de ellas es que la evangelización no depende fundamentalmente de técnicas o programas. Hay que «dejar espacio al Espíritu Santo, dejar que Jesús actúe, confiar en Él más que en el método, por bueno que sea».

Murphy insiste también en la necesidad de establecer una relación personal con quienes están alejados de la fe. Los encuentros, retiros y actividades son útiles, pero considera que sin esa conexión personal resulta difícil llegar a quienes todavía están lejos de la Iglesia.

Catorce años después de aquella visita, Jim Murphy vuelve al mismo lugar de Madrid para dirigirse a los grupos y comunidades de la Renovación Carismática de toda España. Será los días 17 y 18 de octubre, bajo un lema que resume precisamente buena parte de la experiencia que transformó su propia vida cuando tenía 17 años: «Vive en mí».

Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Misa de hoy, jueves, santa Teresa de Jesús, 15-10-2026

15 de octubre de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Santa Misa de hoy, jueves de la 28ª semana del Tiempo Ordinario, santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid. 

Santa Misa de hoy, jueves, santa Teresa de Jesús, 15-10-2026

15 de octubre de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, jueves de la 28ª semana del Tiempo Ordinario, santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia, presidida por el P. Heliodoro Mira, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Luminosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 15-10-2026

15 de octubre de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Luminosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, jueves, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero. 

Palabra de Vida 15/10/2026: «Soy manso y humilde de corazón» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 15 de octubre de 2026, jueves de la 28ª semana del Tiempo Ordinario, santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

 

Evangelio: San Mateo 11, 25-30:

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:

«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 15-10-2026

15 de octubre de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Oremos con santa Teresa de Jesús el ‘Nada te turbe’ e invoquemos su intercesión con la plegaria de San Alfonso María de Ligorio para que nos capacite para cumplir la voluntad de Dios

Camino Católico.- Cada 15 de octubre, la Iglesia Católica celebra la fiesta de Santa Teresa de Ávila, Virgen y Doctora de la Iglesia (1515-1582); fundadora de la Orden de las Carmelitas Descalzas y reformadora de la vida religiosa. En virtud al nombre que adoptó al consagrarse, también se le conoce como Santa Teresa de Jesús.

Esta valiente mujer impulsó una de las reformas más impresionantes de la historia de las órdenes religiosas: la reforma del Carmelo. Mística y escritora de ascendencia judía es reconocida tanto por su contribución a la espiritualidad católica como a las letras españolas.

Dada su santidad y sus dotes teológicos, Teresa ostenta la condición de ser la primera mujer declarada ‘Doctora de la Iglesia’. Y puede decirse, sin caer en exceso alguno, que fue ella la gran reformadora del siglo XVI.

Santa Teresa nació en Ávila (España) el 28 de marzo de 1515. Su nombre completo fue Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada, aunque se hizo llamar generalmente ‘Teresa de Ahumada’.

A los 18 años ingresó al Carmelo. Y muchos años después, a los 45, buscando responder a las gracias extraordinarias que recibía del Señor, emprendió la reforma de su propia Orden. Teresa de Jesús, como empezó a hacerse llamar, estaba llena de ansias de una auténtica renovación que recuperara el espíritu original del Carmelo, en buena parte perdido por esos años. Los monasterios carmelitas se hallaban, en su mayoría, contagiados de cierto aburguesamiento, y lejos de estar sometidos al mandato de Cristo, sus puertas y ventanas dejaron pasar vientos mundanos que soplaron por pasadizos y celdas, apoderándose de muchos corazones.

Así, apoyada en otro exponente máximo de la mística española, San Juan de la Cruz, amigo y director espiritual, Teresa dio inicio a la reforma carmelitana. 

A pesar de las incomprensiones, el rechazo inmediato de muchos, las habladurías y las falsas acusaciones -algo que llevaría a la santa a comparecer ante la Inquisición-, Teresa no se detuvo en el proyecto que el Señor le había encomendado.

Siempre con la orientación y guía de las autoridades eclesiales así como de los directores espirituales que tuvo, Santa Teresa se empeñó en la fundación de nuevos conventos en los que reorganizó la vida de las religiosas de claustro, optando por un espíritu más austero, sin vanidades ni lujos.

Teresa tuvo tanto un corazón apasionado como una inteligencia vivaz. Sin embargo, aun con eso, no se libró de pasar gran parte de su vida religiosa sumida en la mediocridad y el desasosiego, acentuados por enfermedades y dolencias físicas. Y cuando quiso hacer las cosas mejor, tampoco pudo evitar eso que San Juan de la Cruz llamó místicamente “la noche oscura del alma”. Dios permitiría que experimente todo esto en carne propia por largos periodos, aunque no sin sentido.

A la mitad de sus cuarenta, cuando Teresa por fin se dejó conducir de veras por Dios, sea a través de la oración o la lectura espiritual, su interior empezó a redescubrir el primer amor al Crucificado. Y eso sería solo el primer paso.

En las largas horas de contemplación de cara a su amado Jesús, Teresa empezó a experimentar éxtasis y arrebatos místicos. Y, contra lo que algún prejuicio podría sugerir, jamás perdió el sentido práctico ni la habilidad para atender situaciones cotidianas. Es cierto que, como la mayoría de mujeres de su tiempo, tuvo escasa educación, pero eso no pareció ser impedimento alguno para mostrar un talento y sabiduría singulares.

Tal era ese “saber” proveniente de Dios que personajes ilustres y poderosos se rendían ante ella y le pedían consejo. Al locutorio acudieron obispos, autoridades y miembros de la nobleza. Muchos de ellos, en gratitud, se hicieron sus cooperadores: cierto caudal de recursos materiales y financiamiento a su “reforma” empezarían a llegar.

Dentro del corazón de Teresa, se iba confirmando eso que ella definió alguna vez como “el llamado dentro del llamado”. La santa carmelita sabía muy bien que toda obra de Dios es una tarea conjunta -Dios y su creatura- y que se requiere de mucha generosidad en todo sentido. Ella misma lo dice sin rodeos:

"Teresa sin la gracia de Dios es una pobre mujer; con la gracia de Dios, una fuerza; con la gracia de Dios y mucho dinero, una potencia".

Los escritos de Santa Teresa de Ávila son guía segura en el camino de la vida espiritual y la virtud  cristiana, una invitación a la perfección de la caridad: la santidad. Baste recordar algunos de sus títulos fundamentales: Vida (su autobiografía), Fundaciones, Camino de perfección, y, Las moradas del castillo interior.

El Papa Benedicto XVI lo recordaba hace ya más de una década: “Santa Teresa de Jesús es verdadera maestra de vida cristiana para los fieles de todos los tiempos. En nuestra sociedad, a menudo carente de valores espirituales, Santa Teresa nos enseña a ser testigos incansables de Dios, de su presencia y de su acción” (Audiencia general, 2 de febrero de 2011).

Teresa de Jesús partió a la Casa del Padre el 15 de octubre de 1582. Fue canonizada en 1622 y declarada Doctora de la Iglesia por San Pablo VI en 1970.

Oremos con santa Teresa de Jesús el ‘Nada te turbe’ e invoquemos su intercesión con la plegaria de San Alfonso María de Ligorio para que nos capacite para cumplir la voluntad de Dios:

Oración ‘Nada te turbe’ de Santa Teresa de Jesús 



Nada te turbe,

Nada te espante,

Todo se pasa,

Dios no se muda,


La paciencia

Todo lo alcanza;

Quien a Dios tiene

Nada le falta:

Sólo Dios basta.


Eleva el pensamiento,

al cielo sube,

por nada te acongojes,

Nada te turbe.


A Jesucristo sigue

con pecho grande,

y, venga lo que venga,

Nada te espante.


¿Ves la gloria del mundo?

Es gloria vana;

nada tiene de estable,

Todo se pasa.


Aspira a lo celeste,

que siempre dura;

fiel y rico en promesas,

Dios no se muda.


Ámala cual merece

Bondad inmensa;

pero no hay amor fino

Sin la paciencia.


Confianza y fe viva

mantenga el alma,

que quien cree y espera

Todo lo alcanza.


Del infierno acosado

aunque se viere,

burlará sus furores

Quien a Dios tiene.


Vénganle desamparos,

cruces, desgracias;

siendo Dios su tesoro,

Nada le falta.


Id, pues, bienes del mundo;

id, dichas vanas,

aunque todo lo pierda,

Sólo Dios basta.

Santa Teresa de Jesús

Oración a Santa Teresa de Jesús de San Alfonso María de Ligorio

Oh, Santa Teresa, Virgen seráfica, querida esposa de Tu Señor Crucificado, tú, quien en la tierra ardió con un amor tan intenso hacia tu Dios y mi Dios, y ahora iluminas como una llama resplandeciente en el paraíso, obtén para mí también, te lo ruego, un destello de ese mismo fuego ardiente y santo que me ayude a olvidar el mundo, las cosas creadas, aún yo mismo, porque tu ardiente deseo era verle adorado por todos los hombres. 

Concédeme que todos mis pensamientos, deseos y afectos sean dirigidos siempre a hacer la voluntad de Dios, la Bondad suprema, aun estando en gozo o en dolor, porque Él es digno de ser amado y obedecido por siempre.

Obtén para mí esta gracia, tú que eres tan poderosa con Dios, que yo me llene de fuego, como tú, con el santo amor de Dios. 

Amén.

San Alfonso María de Ligorio