Camino Católico

Mi foto
Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida poniendo en el centro a Jesucristo.

Elige tu idioma

Síguenos en el canal de Camino Católico en WhatsApp para no perderte nada pinchando en la imagen:

Mostrando entradas con la etiqueta tetraplejia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tetraplejia. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de abril de 2026

Eduardo Fuentes quedó tetrapléjico al caer de un caballo: «Dios pasó de mi cabeza a mi corazón en Emaús y su ‘gracia’ me condujo a convertirme en un “alma de oración al confiar en Él»

La vida de Eduardo Fuentes Alonso (Jaén, 1969), dio un giro radical tras un accidente a caballo que le dejó tetrapléjico en 2014. De un sufrimiento prolongado (espasticidad, dolores neuropáticos), pasó a poder respirar, y encontrar al Señor a través de Jesús Eucaristía / Foto: Omnes

* «Hoy sé que no tengo que preocuparme de nada, tan sólo de aceptar su invitación y darle todos los días un sí incondicional y sin reservas, y Cristo ya se ocupa de todo. Simplemente, me abandono en Él y le digo: ‘Jesús, ¡pilota Tú!’. Tengo la garantía -certeza experimentada-, de que donde acaban mis fuerzas, Él pone las suyas. Sé que el don que me regala –la instantánea alegría de vivir bajo el Espíritu Santo-, es inmerecido y, por eso, se lo agradezco infinitamente. He entendido que no hay que temerle a la cruz…. ¡La cruz sana! –siempre da más de lo que quita…, y es el mundo quien nos sube a la Cruz y Jesús el que nos baja! Si abandono la oración, no se pierde Él, me pierdo yo. Agarrarse a Él con abandono e infinita confianza convierte cualquier desierto en un continuo y precioso Oasis. Él es mi guía diaria»

Camino Católico.- A raíz de una caída a caballo en 2014, “un providente viernes de Dolores”, Eduardo Fuentes Alonso, abogado jienense casado con Guadalupe, “un ángel”, y con “dos maravillosos hijos, Eduardo y Ángela”, quedó tetrapléjico, tras veinte años como letrado en el ámbito privado y la Administración Pública.

Transcurrido un año, le quedaron como principales y crónicos problemas “la Movilidad Reducida por la Espasticidad –esa camisa de fuerza que se cose a la piel, te atormenta y desafía tus límites- y los dolores neuropáticos”. Y como “gracia divina”, tener como nuevo amigo la “pequeña compañía de mi bastón celeste y plata”.

Después, tras miles de horas de sufrimiento y dolor, “Él me buscó a mí”, hasta poder decir que “la respiración sin Él era sólo soledad, pero la respiración con Él se convertía en oración”. “Cuando Dios pasó de mi cabeza a mi corazón, fue en Emaús”, asegura respondiendo a Francisco Otamendi en una entrevista en Omnes.

–Eduardo, usted afirma que su trayectoria vital se divide en un “antes” y un “después”, tras el accidente de 2014

—Efectivamente, tras ocho años y medio de lucha, un libro providencial (Tómate un Respiro, de Mario Alonso Puig), me introdujo en la práctica de la respiración, erradicando el sufrimiento, aunque no el dolor. El libro me lo envió, ¡sin decirme nada!, mi amigo Agustín.

El libro sobre la respiración me quitó el sufrimiento, pero lo que me devolvió las ganas de todo fue el Señor. Me fui acordando de lo que decía santa Teresa sobre la oración, “es un plan que me ha ido trazando el Señor, no es mío. Me decía: espérate, primero te voy a limpiar”.

Yo siempre he creído, siempre he practicado la fe de modo “heredado”. Pero para mí el salto importante, cuando Dios pasó de mi cabeza a mi corazón, fue en Emaús. Fue a través, primero, de cuando hice el camino, me emocionaba cuando veía ese cuadro tan bonito que hay del Sagrado Corazón de Jesús, con las llagas en las manos, y luego sirviendo.

En Emaús se camina sólo una vez, pero se sirve –se ayuda- las veces que quieras. Yo he servido muchas veces ya, y también siendo servidor comencé a tener mucha más presencia de lo que es Jesús Eucaristía, con un Dios vivo. El Señor se sirvió de Emaús para encontrarse conmigo y ahí comenzó mi amistad con Él. Sé explicarme mejor con una frase bíblica: “antes te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos” (Job 42, 5).

Con Él el dolor y el sufrimiento cobraron sentido y propósito en mi vida. Su “gracia” me condujo a convertirme en un “alma de oración”, pues al confiar ya en Él, puso en mi camino unas hermosas palabras: “La oración hecha con Fe salva al enfermo”. Y desde entonces, mi perseverancia y fidelidad a la oración es otro firme propósito al que doy cumplimiento cotidianamente. La oración –“El lenguaje del Amor de Dios”- fue mi raíz de salvación y me sostiene.

Hoy sé que no tengo que preocuparme de nada, tan sólo de aceptar su “invitación” y darle todos los días un sí incondicional y sin reservas, y Él ya se ocupa de todo. Simplemente, me abandono en Él y le digo: “Jesús, ¡pilota Tú!”

–¿Hasta dónde llega la certeza de su fe?

—Tengo la garantía -certeza experimentada-, de que donde acaban mis fuerzas, Él pone las suyas. Sé que el don que me regala –la instantánea alegría de vivir bajo el Espíritu Santo-, es inmerecido y, por eso, se lo agradezco infinitamente.

He entendido que no hay que temerle a la cruz…. ¡La cruz sana! –siempre da más de lo que quita…, y es el mundo quien nos sube a la Cruz y Jesús el que nos baja! Si abandono la oración, no se pierde Él, me pierdo yo. Agarrarse a Él con abandono e infinita confianza convierte cualquier desierto en un continuo y precioso Oasis. Él es mi guía diaria.

–Dos palabras sobre la oración del abandono, de san Charles de Foucauld.

—Una persona muy querida para mí me la mostró y, al levantarme, ¡desde hace casi tres años ya!, llevo rezándola a diario. Es la siguiente: “Padre mío, me abandono a ti, haz de mí lo que quieras, lo que hagas de mí te lo agradezco, estoy dispuesto a todo, lo acepto todo, con tal de que se haga tu voluntad en mí y en todas tus criaturas, no deseo nada más Dios mío, pongo mi vida en tus manos, te la doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón porque te amo, y porque para mí amarte es darme, entregarme en tus manos sin medida, con infinita confianza, porque tú eres mi padre!”.

–Precisamente se acaba de publicar el libro Retiros de Emaús. Ha hecho usted en Córdoba el V retiro de Emaús de hombres, en la parroquia de Belén. Dígame una frase sobre ese retiro.

—Sólo una cosa: confía,  abre y descansa tu corazón en la quietud y en el silencio y siéntate, en un abandono paciente, a su “escucha”, delante de Él.

–En el libro Elica, tu amigo Elías Cabrera destaca que “hay personas que llegan a tu vida de golpe y lo ordenan todo”. Y añade que usted es ejemplo de esfuerzo porque no ha permitido que el dolor le vuelva amargo.

—Mira, si miro hacia atrás, el esfuerzo siempre ha estado ahí, pero de formas diferentes. Al principio era ese esfuerzo voluntario, lleno de ilusión, como cuando me lanzaba a retos en la naturaleza, senderismo por Cazorla o Segura, o en deportes como el baloncesto o la equitación. Luego vino el esfuerzo necesario, como en mi profesión de abogado. Y ahora, el vital-trascendente, después del accidente que me dejó tetrapléjico.

Para mí, esfuerzo es no rendirse, no ser tóxico para uno mismo ni para otros. Me ha llevado a ser quien soy, simplemente, una persona feliz que busca hacer felices a los demás. Bendito sea el esfuerzo que me trajo mi “ser” actual.

–¿Qué siente al reflexionar sobre su vida?

—Siento estupor y gratitud por esta vida, “regalo inmerecido”. Gratitud a mi amigo Elías por incluirme en su libro (Elica), pero sobre todo a Él, por mover hilos –mueve nuestros hilos mejor que nadie, nos hace valientes y quita nuestros miedos, que nunca nacen del Señor–, por elegirme –don inmerecido- para su Equipo. 

Me gustaría que algún día hubiera en cualquier hospital de España un Área de “Respiroterapia” –a mí me gusta llamarla así-, donde se preocupen, incluso antes de pautar cualquier tratamiento médico, incluido aliviar el dolor, de suprimir el “sufrimiento” del paciente, de, simplemente, “cuidar su alma”. Mi próxima ilusión: subir a Medjugorje con mi familia, entrenando, pese a las limitaciones que me harán necesitar del prójimo, por amor a María.


–¿Quién le enseñó a esforzarse y qué referentes ha tenido?

—Al principio, la ilusión fue mi maestra, sin grandes figuras como referente. Mi familia es y fue clave en la rehabilitación. Guadalupe como ángel, mis hijos como razón para no rendirme.

Hoy me apoyo en el beato Lolo –Manuel Garrido Lozano- de Linares (Jaén), que vivió muy dolorido y limitado físicamente, pero con una alegría desbordante; mi -ya en el cielo- amigo Rafa Benavides, cuyo sufrimiento expandió amor y legado; y el doctor Mario Alonso Puig, cuya “chispa” en su libro me ayudó a erradicar, no el dolor, pero sí el sufrimiento, en poco más de tres meses.

jueves, 3 de agosto de 2023

Fernando Baena  en un accidente de coche quedó tetrapléjico y todo cambió al clamar: «¡Dios,  ayúdame! Haré lo que Tú me digas»


 * «Me colé en una convivencia de Kiko Argüello, pidiéndole permiso a él, y oí que existía Dios y que existía el Reino de los Cielos. Eso fue una luz interior y me di cuenta que algo cambiado en mí. Tuve conciencia que todo no se acaba con la nada. De inmediato en la convivencia y al volver a casa me sentía contentísimo, me encontraba con mi padre con el que tenía muchas broncas hasta entonces y no me enfadaba con él y me di cuenta que el odio que me tenía a mí mismo por haberme quedado discapacitado había desaparecido absolutamente. Encontré a quien es mi esposa, me casé, tengo cinco hijos y encontré un buen trabajo… Vivir en la cruz significa vivir en la verdad. Yo veo que el sufrimiento sin Dios no tiene ningún sentido y sin embargo con Jesucristo en el sufrimiento ves a Dios y que existe el amor y te dejas amar»

Testimonio de conversión, de Fernando Baena, en el programa ‘Ecclesia’ de 13 TV

Camino Católico.- Fernando Baena es un laro ejemplo de cómo la vida te puede cambiar en un instante. Eso le pasó a Fernando, su vida dio un giro hace 50 años cuando tuvo un accidente de tráfico con tan solo 20 años que le dejó severas secuelas: una tetraplejia que le tiene en silla de ruedas. Todo por una imprudencia. Así lo ha contado en el programa ‘Ecclesia’ de 13 TV.

Leer más...

sábado, 13 de enero de 2018

A Laura Salafia una bala perdida la dejó tetrapléjica, habló sobre sus ganas de vivir y ahora inspira conversiones hasta de peligrosos asesinos escribiendo en un periódico

* «Estoy convencida de que el Señor me ha dado un gran regalo: la capacidad de nunca darme por vencida. El Papa Francisco me recordó cuando me abrazó: ‘No te rindas, lleva tu cruz con fe’. Siempre tengo hambre de vivir y esta hambre nunca me ha fallado»

miércoles, 13 de febrero de 2013

Javier María Pérez-Roldán, abogado: «Cada misterio del Rosario tiene una aplicación directa en cada uno de nuestros días»

* "Si el hombre es digno por ser hijo de Dios, andar o no andar o tener cualquier tipo de defecto no es un problema que te pueda coartar”
* “La fe se transmite en la familia, es donde se produce el encuentro con el sentido de la vida y el misterio de la vida”
13 de febrero de 2013.- (A.L.M. / Intereconomia TV / Camino Católico) Javier María Pérez-Roldán, madrileño de 40 años, abogado, padre de tres hijos y presidente del Centro Jurídico Tomás Moro desde el año 2006, ha sido entrevistado por Gonzalo Altozano para el programa “No es bueno que Dios esté solo” de Intereconomia TV, en el que habla de cómo vive la fe en Dios en todo cuanto hace.
En el vídeo se visualizan los momentos más importantes de este testimonio, en el cual Javier María Pérez-Roldán rememora un momento que transformó su vida, cuando les comunicaron a Fuensanta, su mujer, y a él que Blanca, su primera hija, nacería con espina bífida. Los médicos les aconsejaron abortar porque vendría al mundo "tetrapléjica". Javier y su esposa trabajaban en grupos próvida y "nunca se nos pasó por la cabeza que a nosotros nos pudiera tocar". Leer más...

sábado, 18 de junio de 2011

María Luisa Ruiz Jarabo, tetrapléjica: “Dios me ha regalado una vida más completa que la anterior”

* ”Recuerdo un día que mi padre me dijo las palabras mágicas: “No sabemos lo que va a pasar, estás en las manos de Dios”. Y yo pensé: “¿De verdad?, ¡qué suerte tengo!””

* ”A partir de ahí viví con una paz increíble porque estaba en manos de Quien más me quiere. Cualquier cosa que me pudiera pasar a partir de entonces estaba claro que sería lo mejor para mí. Asimilé mi tetraplejia sin dramas gracias a una serenidad que me vino de Dios, quizá en el mismo momento del accidente. Me he vuelto modelable a lo que Dios me tenía preparado”

* ”He conocido a Dios. Él ha entrado en mi vida. Yo era católica pero no practicaba demasiado; lo tenía algo aparcado. Le rezaba en época de exámenes pero poco más. Era muy tibia”

18 de junio de 2011.- Hace 13 años sufrió un accidente esquiando en Sierra Nevada. María Luisa Ruiz Jarabo se quedó tetrapléjica a los 33 años de edad. Pero ella no mira atrás. Dice que la silla de ruedas ha mejorado su vida porque le ha permitido conocer a mucha gente especial y también conocer “lo mejor”: a Dios. Todos los veranos ayuda a mutilados por las minas en Camboya. No teme a nada y hasta ha vuelto a esquiar. La suya es la historia de una “vida digna”. Leer más...

viernes, 28 de agosto de 2009

María Luisa Ruiz-Jarabo, tetrapléjica: “Mi silla de ruedas no es ninguna cruz”

"Nunca he rezado para un milagro"
28 de agosto de 2009.-
La entrevista es en la sede de Cidon, empresa especializada en proyectos y suministros para la decoración de hoteles y de la que Ruiz Jarabo es socia activa y fundadora. María Luisa acepta con humor la ocurrencia de la siempre imprev
isible Carmen G. Benavides: fotografiarla entre un montón de sillas embaladas. El lector habrá de afinar la vista para descubrir parte de las ruedas de la silla sobre la que nuestra entrevistada se mueve desde hace años, once ya, cuando aquel accidente de esquí le seccionó la médula espinal entre la cuarta vértebra y la quinta. De la charla con María Luisa el entrevistador sale avergonzado de lo poco que le sirvió la mili en San Fernando y con el firme propósito de no volver a quejarse nunca. ¡La de gente increíble que hay suelta por el mundo! Leer más...