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martes, 24 de diciembre de 2024

Homilía del evangelio de la Natividad del Señor: Recibimos a Jesús de manos de María para que habite en nuestros corazones; somos portadores de Dios y templos vivos de su Santo Espíritu / Por P. José María Prats

* «Cada vez que acogemos a Cristo a través de la oración, de la meditación de su Palabra, de los sacramentos y de una vida entregada al servicio de los demás, Él revive en nosotros su existencia terrena divinizando todos nuestros pensamientos, palabras y acciones»

Navidad 

Isaías 9, 1-3.5-6 / Salmo 95 / Tito 2, 11-14 / San Lucas 2, 1-14

P. José María Prats / Camino Católico.- Hoy es Navidad, la fiesta más entrañable y más misteriosa del año.

Es entrañable, sobre todo, porque su protagonista es un Niño recién nacido, cuya debilidad e inocencia nos inspira espontáneamente sentimientos de ternura.

Y es misteriosa y desconcertante porque rompe todos nuestros esquemas sobre el modo en que habitualmente concebimos a Dios. Cuando pensamos en Dios, tendemos a verle como el Creador todopoderoso, revestido de gloria y majestad, que acude misericordioso a socorrer nuestra indigencia. En cambio hoy, Dios se nos presenta en la fragilidad de un Niño que llora reclamando nuestra atención y nuestro cuidado.

Y esta es, precisamente, la grandeza de la Navidad y de nuestra fe cristiana: Dios, infinito, omnipotente y eterno, nos ama tanto, que ha querido compartir la pobreza y la indigencia de nuestra condición humana para redimirla y divinizarla desde dentro.

El Hijo de Dios ha asumido toda nuestra existencia, desde su inicio escondido y humilde en el seno materno hasta su final en el dolor, el sufrimiento y la muerte. En Cristo, Dios ha reído y ha llorado, ha jugado y ha trabajado, ha sufrido y ha amado con un corazón humano; ha sido amado y perseguido, alabado e insultado, besado y abofeteado. Y porque Dios mismo las ha asumido y vivido, todas las realidades humanas han sido divinizadas para siempre.

Y cada vez que acogemos a Cristo a través de la oración, de la meditación de su Palabra, de los sacramentos y de una vida entregada al servicio de los demás, Él revive en nosotros su existencia terrena divinizando todos nuestros pensamientos, palabras y acciones.

«Un Niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado». Hoy recibimos a Jesús de manos de María para que habite en nuestros corazones. Somos portadores de Dios y templos vivos de su Santo Espíritu. Ojalá que sepamos atesorar su presencia en nosotros para que podamos así vivir y comunicar siempre su paz, su santidad, su victoria.

Termino con un himno precioso de la liturgia de las horas, un himno a Cristo recién nacido lleno de ternura y agradecimiento por este amor entrañable, misterioso y desconcertante que contemplamos hoy en la cueva de Belén.


Te diré mi amor, Rey mío,

en la quietud de la tarde,

cuando se cierran los ojos

y los corazones se abren.


Te diré mi amor, Rey mío,

con una mirada suave,

te lo diré contemplando

tu cuerpo que en pajas yace.

Te diré mi amor, Rey mío,

adorándote en la carne,

te lo diré con mis besos,

quizá con gotas de sangre.


Te diré mi amor, Rey mío,

con los hombres y los ángeles,

con el aliento del cielo

que espiran los animales.

Te diré mi amor, Rey mío,

con el amor de tu Madre,

con los labios de tu Esposa

y con la fe de tus mártires.


Te diré mi amor, Rey mío,

¡oh Dios del amor más grande!

¡Bendito en la Trinidad,

que has venido a nuestro valle!


P. José María Prats

 

Evangelio

Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Quirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.

Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El Ángel les dijo: 

«No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre».

Y de pronto se juntó con el Ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: 

«Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes Él se complace».

 San Lucas 2, 1-14

Camino Católico te desea que tengas una ¡feliz y santa Navidad y bendito año nuevo!

 


La Navidad es un tiempo de oración para compartir amor, como el niño Jesús hace con los pastores y los Magos / Por P. Carlos García Malo

 


Mons. Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, cumple 50 años de sacerdocio: «Contraje una enfermedad incurable y me preparé para la muerte, pero fui curado milagrosamente»

Mons. Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, cumple 50 años de sacerdocio

* «En el momento de la enfermedad, llevaba ya nueve años de cura, tenía 33 años, y me preparé para la muerte que llegaba inminente. El Dr. Pozuelo Escudero, gran endocrino discípulo del Dr. Marañón, acertó con el tratamiento, y fui recuperándome durante varios años, hasta que, por intercesión del venerable José María Garcia Lahiguera y la oración de sus hijas Oblatas, fui curado milagrosamente de la noche a la mañana. Era el 27 de septiembre, san Vicente de Paúl. Y aquí me tenéis» 

Vídeo de la Diócesis de Córdoba  en el que Mons. Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, cuenta su testimonio de 50 años de sacerdocio

* «La enfermedad fue una fuerte experiencia de impotencia, de postración, de despojamiento de todo proyecto de futuro, de preparación gozosa para la muerte. Aquel año 1982-1983 entendí como nunca y para siempre en medio de la enfermedad que mi vida era toda para el Señor, porque le sentí a él tan cercano y cariñoso como nunca. Fue verdaderamente un desposorio en la Cruz, que me ha marcado definitivamente»

Camino Católico.- Mons. Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, cumple 50 años de sacerdocio el 22 de diciembre de este año 2024. En una carta dirigida a sus fieles cuenta su testimonio de ordenación, da gracias y explica la curación de una enfermedad incurable con 33 años por por intercesión del venerable José María Garcia Lahiguera y la oración de sus hijas Oblatas. Lo hace por escrito y en vídeo. Esta es la carta que ha escrito:

50 años de sacerdote

Lo hemos venido anunciando durante todo este año 2024, la ordenación de diácono fue el 5 de mayo (domingo del buen Pastor, IV de Pascua) y la de presbítero fue el 22 de diciembre de 1974. Era cuarto domingo de adviento, como este año. Nos dieron a elegir tres fechas, y elegimos esta. Para mí, era una fecha entrañable y familiar: cumpleaños de mi padre y san Demetrio, su santo y el mío. Y a partir de ese año, aniversario de mi ordenación sacerdotal. Cuando llega esta fecha cada año, doy gracias a Dios y recuerdo el ambiente de mi casa familiar, donde todos confluíamos para anticipar la alegría de la Navidad y felicitarnos por haber sido tan agraciados (es el día de la Lotería nacional, y a mí me tocó el Gordo).

Mons. Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, hace 50 años, cuando fue ordenado sacerdote

Llegamos este año al 50 aniversario de aquel día feliz, frio con niebla desde la mañana en Toledo y hasta la tarde en Puente del Arzobispo, mi pueblo, donde celebré mi primera Misa el mismo día de la ordenación. Ya estaba destinado en la parroquia de El Buen Pastor, de Toledo. Pasé una semanita de vacaciones con mis padres, y me incorporé rápidamente a mi parroquia. Estaba deseando ejercer como cura, y disfruté mucho en aquella primera parroquia, en la que tenía mil niños de catequesis, doscientos cincuenta adolescentes de confirmación, y más de doscientos catequistas. En el confesonario, tarea interminable, y además ocho colegios, que visitaba todas las semanas. Comunión a enfermos, grupo de jóvenes, la Acción Católica, y todos los días varias Misas de exequias por la cercanía al hospital, cuando todavía no había tanatorios. Qué feliz he sido, ya desde aquellos primeros años de coadjutor con D. Justo Rey mi párroco, un buen párroco.

Quiero pediros que me ayudéis a dar gracias a Dios por este gran regalo para mí y para su Iglesia. Por el sacerdote pasan multitud de gracias a diario para repartir a todos los demás. Uno es consciente de cómo Dios se sirve de mi vida para acercar a muchos, para consolar a otros, para estimular a todos a continuar en el camino de la santidad. Mi vida quedó «expropiada para utilidad pública». Y a pesar de mis pecados, he vivido para los demás.

Alguno puede pensar que todo ha sido de color rosa en mi vida sacerdotal. No ha sido así, gracias a Dios. Enviado a estudiar a Roma por segunda vez en 1981 (la primera fue en 1977), contraje una enfermedad incurable, que me postró en cama durante un año completo. Llevaba ya nueve años de cura, tenía 33 años, y me preparé para la muerte que llegaba inminente. El Dr. Pozuelo Escudero, gran endocrino discípulo del Dr. Marañón, acertó con el tratamiento, y fui recuperándome durante varios años, hasta que, por intercesión del venerable José María Garcia Lahiguera y la oración de sus hijas Oblatas, fui curado milagrosamente de la noche a la mañana. Era el 27 de septiembre, san Vicente de Paúl. Y aquí me tenéis.

Mons. Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, en la Diócesis de Tarazona, primer destino episcopal en el cual inició su camino de servicio como Pastor de la Iglesia

La enfermedad fue una fuerte experiencia de impotencia, de postración, de despojamiento de todo proyecto de futuro, de preparación gozosa para la muerte. Aquel año 1982-1983 entendí como nunca y para siempre en medio de la enfermedad que mi vida era toda para el Señor, porque le sentí a él tan cercano y cariñoso como nunca. Fue verdaderamente un desposorio en la Cruz, que me ha marcado definitivamente. Quizá cuando llegue me eche a temblar, pero puedo afirmar que desde aquella experiencia (y han pasado más de 40 años) miro la muerte con deseo sereno, con alegría de encontrarme con el amor de mi vida, Jesucristo mi Señor. Y este deseo sereno relativiza todo cualquier otro sufrimiento, que no han faltado a lo largo de mi vida. Puedo decir por gracia de Dios que me he encontrado con el amor de mi alma precisamente en la Cruz compartida, la suya y la mía para la redención del mundo.

De todo lo realizado, o mejor de lo que Dios ha hecho a través de mí, señalo la ordenación de 75 presbíteros en Córdoba, además de otros 15 en Tarazona, diocesanos y religiosos. Ese es un momento culminante para el obispo. Y con ello los miles y miles de personas, niños, jóvenes, adultos y ancianos, cuyos ojos han brillado al predicarles y hablarles de Jesucristo. Para dar a conocer su amor quisiera vivir toda mi vida. A Él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

Recibid mi afecto y mi bendición, y rezad por mi:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

Homilía del P. José Blanco y lecturas de la Misa de hoy, martes de la 4ª semana de Adviento, 24-12-2024

24 de diciembre de 2024.- (Camino Católico) Homilía del P. José Blanco y lecturas de la Santa Misa de hoy, martes de la 4ª semana de Adviento, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid. 

Santa Misa de hoy, martes de la 4ª semana de Adviento, 24-12-2024

24 de diciembre de 2024.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, martes de la 4ª semana de Adviento, presidida por el P. José Blanco, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Dolorosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 24-12-2024

24 de diciembre de 2024.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Dolorosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy martes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 24/12/2024: «Nos visitará el Sol que nace de lo alto» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 24 de diciembre de 2024, martes de la 4ª semana de Adviento, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Lucas 1, 67-79:

En aquel tiempo, Zacarías, padre de Juan, se llenó del Espíritu Santo y profetizó diciendo:

«“Bendito sea el Señor, Dios de Israel”, porque ha visitado y “redimido a su pueblo”, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la “misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza” y “el juramento que juró a nuestro padre Abrahán” para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante “del Señor a preparar sus caminos”, anunciando a su pueblo la salvación por el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz».


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Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 24-12-2024

24 de diciembre de 2024.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Navidad, recordamos con gratitud el regalo más grande de todos: el amor de Dios hecho carne en el Niño Jesús ¡Feliz Navidad! / Por P. Carlos García Malo

 


lunes, 23 de diciembre de 2024

Homilía del P. Carlos Martínez y lecturas de la Misa de hoy, lunes de la 4ª semana de Adviento, 23-12-2024

23 de diciembre de 2024.- (Camino Católico) Homilía del P. Carlos Martínez Oliveras y lecturas de la Santa Misa de hoy, lunes de la 4ª semana de Adviento, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid. 

Santa Misa de hoy, lunes de la 4ª semana de Adviento, 23-12-2024

23 de diciembre de 2024.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, lunes de la 4ª semana de Adviento, presidida por el P. Carlos Martínez Oliveras, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid. 

Misterios Gozosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 23-12-2024

23 de diciembre de 2024.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gozosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy lunes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 23/12/2024: «Nacimiento de San Juan Bautista» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 23 de diciembre de 2024, lunes de la 4ª semana de Adviento, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Lucas 1, 57-66:

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella.

A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo:

«¡No! Se va a llamar Juan».

Y le dijeron:

«Ninguno de tus parientes se llama así».

Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos se quedaron maravillados.

Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.

Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo:

«Pues ¿qué será este niño?».

Porque la mano del Señor estaba con él.