viernes, 17 de enero de 2025
jueves, 16 de enero de 2025
Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Misa de hoy, jueves de la 1ª semana de Tiempo Ordinario, 16-1-2025
16 de enero de 2025.- (Camino Católico) Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Santa Misa de hoy, jueves de la 1ª semana de Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
Santa Misa de hoy, jueves de la 1ª semana de Tiempo Ordinario, 16-1-2025
16 de enero de 2025.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, jueves de la 1ª semana de Tiempo Ordinario, presidida por el P. Heliodoro Mira, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
Misterios Luminosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 16-1-2025
16 de enero de 2025.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Luminosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy jueves, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.
Palabra de Vida 16/1/2025: «No se lo digas a nadie» / Por P. Jesús Higueras
Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 16 de enero de 2025, jueves de la 1ª semana de Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Marcos 1, 40-45:
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:
«Si quieres, puedes limpiarme».
Compadecido, extendió la mano y lo tocó, diciendo:
«Quiero: queda limpio».
La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.
Él lo despidió, encargándole severamente:
«No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que sirva de testimonio».
Pero, cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a Él de todas partes.
Adoración Eucarística con el P. Heliodoro Mira en la Basílica de la Concepción de Madrid, 16-1-2025
16 de enero de 2025.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. Heliodoro Mira, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
miércoles, 15 de enero de 2025
Papa Francisco en la Audiencia, 15-1-2025: «Todo abuso infantil es una violación de los mandamientos de Dios y hay que denunciarlo y constituir espacios seguros, para que los menores puedan crecer sanos y felices»
* «Aún hoy, en el mundo, cientos de millones de menores se ven obligados a trabajar, a pesar de no tener la edad mínima para someterse a las obligaciones de la edad adulta, y muchos de ellos están expuestos a trabajos especialmente peligrosos. Por no hablar de los niños y niñas que son esclavos de la trata para la prostitución o la pornografía, y de los matrimonios forzados. Jesús nos quiere a todos libres y felices; y si ama a cada hombre y a cada mujer como a su hijo y a su hija, ama a los más pequeños con toda la ternura de su corazón. Por eso nos pide que nos detengamos a escuchar el sufrimiento de los que no tienen voz, de los que no tienen educación. Luchar contra la explotación, especialmente la infantil, es la manera principal de construir un futuro mejor para toda la sociedad»
Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News de la catequesis traducida al español y de la síntesis que el Papa ha hecho en nuestro idioma
* «También hay que recordar a las instituciones, incluidas las eclesiásticas, y a las empresas su responsabilidad: pueden marcar la diferencia dirigiendo sus inversiones a empresas que no utilicen ni permitan el trabajo infantil. Muchos Estados y organizaciones internacionales ya han promulgado leyes y directivas contra el trabajo infantil, pero se puede hacer más. También insto a los periodistas – aquí hay algunos periodistas - a que cumplan con su parte: pueden contribuir a concienciar sobre el problema y ayudar a encontrar soluciones. No tengan miedo, denuncien estas cosas»
15 de enero de 2025.- (Camino Católico) A los niños ha dedicado también hoy el Papa la catequesis de la Audiencia General, el miércoles 15 de enero. Como hizo hace una semana, encontrándose con peregrinos de todo el mundo en el Aula Pablo VI, Francisco ha clamado: “Cualquier tipo de abuso infantil es una violación de los mandamientos de Dios. Por eso es necesario despertar las conciencias, denunciar estos hechos atroces y constituir entre todos espacios seguros, para que los menores puedan crecer sanos y felices”.
Antes de saludar a los peregrinos de lengua italiana, volvió a actuar un circo en el Aula Pablo VI. Esta vez se trata de los Rony Roller, una antigua familia circense italiana, que en el pasado ya habían mostrado su arte al Papa Francisco.
Después, Francisco lanza de nuevo un llamamiento contra la guerra que "es siempre una derrota" y pide rezar por la conversión de quienes producen armas y por las víctimas del deslizamiento de tierra en Hpakant, Myanmar: "Que no falte el apoyo y la solidaridad de la comunidad internacional". En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la catequesis traducida al español y la síntesis que el Santo Padre ha hecho en nuestro idioma, cuyo texto completo es el siguiente:
PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA JUBILAR
AUDIENCIA GENERAL
Aula Pablo VI
Miércoles, 15 de enero de 2025
Ciclo de catequesis - Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza
Catequesis - Los más amados por el Padre. 2 -
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En la audiencia precedente hablamos de los niños, y hoy también vamos a hablar de los niños. La semana pasada nos detuvimos en cómo, en su misión, Jesús habló repetidamente de la importancia de proteger, acoger y amar a los más pequeños.
Sin embargo, aún hoy, en el mundo, cientos de millones de menores se ven obligados a trabajar, a pesar de no tener la edad mínima para someterse a las obligaciones de la edad adulta, y muchos de ellos están expuestos a trabajos especialmente peligrosos. Por no hablar de los niños y niñas que son esclavos de la trata para la prostitución o la pornografía, y de los matrimonios forzados. Y esto es algo amargo. En nuestras sociedades, lamentablemente, los niños sufren numerosas formas de abusos y malos tratos. El maltrato infantil, sea cual sea su naturaleza, es un acto despreciable, es un acto atroz. ¡No es simplemente una lacra de la sociedad, no, es un crimen! Es una gravísima violación de los mandamientos de Dios. Ningún niño debería sufrir abusos. Un solo caso ya es demasiado. Es necesario, por tanto, despertar nuestras conciencias, practicar la cercanía y la solidaridad concreta con los niños y jóvenes abusados y, al mismo tiempo, crear confianza y sinergias entre quienes se comprometen a ofrecerles oportunidades y lugares seguros en los que crecer serenos. Conozco un país de América Latina donde crece una fruta especial, muy especial, llamada arándano. Para cosechar el arándano se necesitan manos tiernas, y obligan a los niños a hacerlo, los esclavizan desde pequeños para que hagan la recolección.
Las pobrezas difusas, la escasez de herramientas sociales de apoyo a las familias, la marginalidad que ha aumentado en los últimos años junto con el desempleo y la precariedad laboral son factores que cargan sobre los más pequeños el precio más alto a pagar. En las metrópolis, donde «muerden» la disparidad social y la degradación moral, hay niños empleados en el tráfico de drogas y en las más diversas actividades ilícitas. ¡Cuántos de estos niños hemos visto caer como víctimas sacrificiales! A veces, trágicamente, son inducidos a convertirse en «verdugos» de otros compañeros de su misma edad, además a dañarse a sí mismos, su dignidad y su humanidad. Y, sin embargo, cuando en la calle, en el barrio de la parroquia, estas vidas perdidas se ofrecen a nuestra mirada, a menudo volvemos la cabeza hacia otro lado.
Hay un caso en mi país: un niño llamado Loan fue secuestrado y se desconoce su paradero. Y una de las hipótesis es que lo enviaron para extraerle órganos, para hacer trasplantes. Y esto se hace. Ustedes ya lo saben. ¡Esto se hace! Algunos vuelven con una cicatriz, otros mueren. Por eso me gustaría recordar hoy a este pequeño, Loan.
Nos cuesta reconocer la injusticia social que lleva a dos niños, que quizá viven en el mismo barrio o bloque de apartamentos, a tomar caminos y destinos diametralmente opuestos porque uno de ellos nació en una familia desfavorecida. Una fractura humana y social inaceptable: entre los que pueden soñar y los que deben sucumbir. Pero Jesús nos quiere a todos libres y felices; y si ama a cada hombre y a cada mujer como a su hijo y a su hija, ama a los más pequeños con toda la ternura de su corazón. Por eso nos pide que nos detengamos a escuchar el sufrimiento de los que no tienen voz, de los que no tienen educación. Luchar contra la explotación, especialmente la infantil, es la manera principal de construir un futuro mejor para toda la sociedad. Algunos países han tenido la sabiduría de escribir los derechos de los niños. Los niños tienen derechos. Busquen ustedes mismos en Internet cuáles son los derechos del niño.
Entonces podremos preguntarnos: ¿qué puedo hacer yo? En primer lugar, deberíamos reconocer que, si queremos erradicar el trabajo infantil, no podemos ser sus cómplices. ¿Y cuándo lo somos? Por ejemplo, cuando compramos productos que emplean mano de obra infantil. ¿Cómo puedo comer y vestirme sabiendo que detrás de esa comida o de esa ropa hay niños explotados, que trabajan en vez de ir a la escuela? Tomar conciencia de lo que compramos es un primer acto para no ser cómplices. Ver de dónde proceden esos productos. Algunos dirán que, como individuos, no podemos hacer mucho. Es cierto, pero cada uno puede ser una gota que, unida a muchas otras gotas, puede convertirse en un mar. Sin embargo, también hay que recordar a las instituciones, incluidas las eclesiásticas, y a las empresas su responsabilidad: pueden marcar la diferencia dirigiendo sus inversiones a empresas que no utilicen ni permitan el trabajo infantil. Muchos Estados y organizaciones internacionales ya han promulgado leyes y directivas contra el trabajo infantil, pero se puede hacer más. También insto a los periodistas – aquí hay algunos periodistas - a que cumplan con su parte: pueden contribuir a concienciar sobre el problema y ayudar a encontrar soluciones. No tengan miedo, denuncien estas cosas.
Y doy las gracias a todos aquellos que no miran hacia otro lado cuando ven a niños obligados a convertirse en adultos demasiado pronto. Recordemos siempre las palabras de Jesús: «Todo lo que hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo" (Mt 25,40).
Santa Teresa de Calcuta, alegre trabajadora en la viña del Señor, fue madre de los niños más desfavorecidos y olvidados. Con la ternura y el cuidado de su mirada, ella puede acompañarnos a ver a los pequeños invisibles, los demasiados esclavos de un mundo que no podemos abandonar a sus injusticias. Porque la felicidad de los más débiles construye la paz de todos. Y con Madre Teresa damos voz a los niños:
«Pido un lugar seguro
donde pueda jugar.
Pido una sonrisa
de quien sabe amar.
Pido el derecho a ser un niño,
a ser esperanza
de un mundo mejor.
Pido poder crecer
como persona.
¿Puedo contar contigo?» (Santa Teresa de Calcuta)
Gracias.
Después, al saludar a los peregrinos de lengua española, el Papa ha dicho:
Queridos hermanos y hermanas:
En esta catequesis continuamos reflexionando sobre los niños. Jesús en el Evangelio habla de la importancia de proteger, acoger y amar a los más pequeños. Sin embargo, hoy en el mundo millones de niños son obligados a convertirse en adultos antes de tiempo. Pensemos, por ejemplo, en los matrimonios forzados, en la prostitución, en la pornografía infantil.
No olvidemos que cualquier tipo de abuso infantil es una violación de los mandamientos de Dios. Por eso es necesario despertar las conciencias, denunciar estos hechos atroces y constituir entre todos espacios seguros, para que los menores puedan crecer sanos y felices.
Cada uno de nosotros puede preguntarse, ¿qué puedo hacer de manera concreta para cuidar y proteger a los niños y niñas que sufren o están en peligro de caer en redes de maltrato y de explotación?
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Pidamos a Jesús, por intercesión de los santos que dedicaron su vida al servicio de los más pequeños, que nos ayude a ser coherentes y valientes testigos del Evangelio. Que el Señor los bendiga y la Virgen los cuide. Muchas gracias.
Además, en otras lenguas el Pontífice ha dicho:
Anteayer, un deslizamiento de tierra arrasó varias viviendas en la zona minera del estado de Kachin en Myanmar, causando víctimas, desaparecidos y grandes daños. Estoy cerca de la población afectada por este desastre y rezo por los que perdieron la vida y por sus familias. Que el apoyo y la solidaridad de la comunidad internacional no falten a nuestros hermanos y hermanas que se encuentran en dificultades.
Y no olvidemos a la atormentada Ucrania, Myanmar, Palestina, Israel y muchos países que están en guerra. Oremos por la paz. ¡La guerra es siempre una derrota! Y por favor, oremos también por la conversión de los corazones de los fabricantes de armas, porque con sus productos ayudan a matar.
Me gustaría agradecer al circo que ahora regresará para la foto final. El trabajo circense es un trabajo humano, es un trabajo artístico, un trabajo que requiere mucho esfuerzo. ¡Cuando regresen, démosles un gran aplauso!
Por último, mi pensamiento se dirige a los jóvenes, a los enfermos, a los ancianos y a los recién casados. Animo a todos a testimoniar generosamente la fe en Cristo, que ilumina el camino de la vida.
¡Mi bendición para todos!
Francisco
Fotos: Vatican Media, 15-1-2025
Mary Rose Bratlien: «Mi familia abandonó la fe cuando yo tenía 3 años, iba a fiestas y bebía en exceso, comencé a leer la Biblia buscando la verdad y la voluntad de Dios, entendí que Dios me ama y soy monja»
Mary Rose Bratlien, religiosa de las Hermanas Franciscanas
Camino Católico.- La hermana Mary Rose Bratlien, integrante de las Hermanas Franciscanas, Tercera Orden Regular (T.O.R), de la Penitencia de la Madre Dolorosa, criada en San Diego (California), cuenta en el portal de su congregación que la familia al completo abandonó la fe cuando ella tenía solo 3 años. Aunque fue bautizada, también ella abandonó rápidamente la práctica religiosa y la “apariencia exterior” ocupó buena parte de sus esfuerzos.
“Estaba preocupada por encontrar un novio atractivo, ser popular, conducir un buen coche y comprar ropa bonita. Iba frecuentemente a fiestas y bebía en exceso, tratando ansiosamente de ocultar mis inseguridades. Esto me generó un mayor vacío interior y desánimo por la persona en la que me había convertido”, confiesa.
Recuerda como especialmente impactante el divorcio de sus padres, cuando ella tenía 13 años y la familia de ocho miembros. Pero también de ahí surgió una “transformación completa” en su madre, que regresó a la Iglesia y se dedicó desde entonces al apostolado.
“En mi último año de secundaria comencé a leer la Biblia, buscando vorazmente la verdad, anhelando la misma fe, el mismo amor misericordioso y la misma alegría que había visto en mi madre”, cuenta la hermana.
Mary Rose Bratlien en la imagen destacada, junto a las Hermanas Franciscanas a las que pertenece
Tenía 18 años cuando, tras un completo estudio de los templos protestantes y las iglesias católicas locales, Bratlien decidió unirse a la Iglesia, confirmarse y sumergirse de lleno en la fe. “Mi único objetivo era descubrir la voluntad y el propósito de Dios para mi vida. Ya no estaba atada por mis antiguas inseguridades y temores, sino que entendí profundamente que Dios me ama como a una hija preciosa”, agrega.
Recuerda una tarde cualquiera, volviendo a su casa en coche tras sus clases de estudio de la Biblia, cuando la palabra “consagrada” se le vino a la cabeza “de la nada”: “Sabía que no se me había ocurrido por mi cuenta, porque ni si quiera conocía su significado. Me pregunté si Dios querría que me consagrara y durante los siguientes años empecé a visitar conventos y a aprender sobre la vida religiosa”.
La confirmación de sus pronósticos fue durante sus estudios en la Universidad Franciscana de Steubenville, durante una sesión de discernimiento vocacional. Recuerda que al leer Isaías 62:5 fue “como si Dios me estuviera hablando directamente”, diciéndole: “Como un joven se desposa con una virgen, así se desposará contigo tu Dios; y como se regocija el esposo con su esposa, así se regocijará contigo tu Dios”.
Aquella fue la confirmación definitiva a una vida que comenzó en las Hermanas Franciscanas un año después de su fundación en 1989, con poco más de 26 años: “Ha sido un viaje emocionante como hermana religiosa, lleno de gracia sin medida, y ciertamente la mayor alegría de mi vida. ¡A Dios sea la gloria y la alabanza por siempre!”, agrega la religiosa.























