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viernes, 12 de septiembre de 2025

Palabra de Vida 12/9/2025: «No está el discípulo por encima de su maestro» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 12 de septiembre de 2025, viernes de la 23ª semana de Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Lucas 6, 39-42:

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: 

«¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo por encima de su maestro. Todo discípulo que esté bien formado, será como su maestro. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo’, no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano».

Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 12-9-2025

12 de septiembre de 2025.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

En cada comunión, Dios mismo entra en el corazón del hombre, no por mérito nuestro, sino por su infinita misericordia / Por P. Carlos García Malo

 


jueves, 11 de septiembre de 2025

Diane Foley cuenta al Papa León XIV cómo perdonó al asesino del ISIS que decapitó a su hijo: «El perdón implica misericordia, la misericordia de Dios. No puede haber perdón sin misericordia»

Diane Foley, cuyo hijo fue asesinado por el ISIS en 2014, se reúne con el Papa León junto con el escritor irlandés Colum McCann / Foto: @VATICAN MEDIA

* «La compasión forma parte de cómo debemos atrevernos a hablar con gente que no entendemos, o que quizá ni siquiera nos gusta. Necesitamos una forma de comunicarnos, de tener compasión los unos por los otros. Y ese fue el milagro de mi encuentro con Alexanda. Me escuchó de verdad, y yo recé para que me diera la gracia de escucharle. Y fue una gracia. El Espíritu Santo estuvo presente de una manera muy profunda. Fue una bendición. Muy triste, pero fue una bendición» 

Camino Católico.-  Diane Foley es madre. No hay definición más exacta para describir a esta mujer y su "historia de misericordia". Su hijo es James W. Foley, Jim, periodista secuestrado en el norte de Siria en 2012 y decapitado por el Isis dos años después.

En octubre de 2021, Diane tuvo la fuerza y la determinación de reunirse con Alexanda Kotey, uno de los asesinos de su hijo, para hablar con él, para hacerle saber quién era realmente Jim, aquel chico generoso y valiente, interesado en contar la vida y la verdad de las personas que conocía.

Diane ha fijado para siempre, en el libro que escribió con el escritor Colum McCann, Una madre, el retrato de este hijo amado, que le fue brutalmente arrebatado, pero también ha anclado con palabras perdurables su propio camino de dolor, de compasión, de comprensión para afrontar, sin renunciar nunca a la humanidad, la pérdida de Jim, para mirar a los ojos a quienes contribuyeron a su muerte, para no dejar de preguntar y de hacerse preguntas, sostenida por la fe, por la fuerza fundamental de la oración.

El 29 de agosto, Diane ha llevado la memoria de Jim al Papa León XIV, que la ha recibido en audiencia privada, otro signo de gracia en estos años difíciles, del que habla en esta entrevista a los medios vaticanos.

- Diane Foley, ¿qué significa para usted, para la historia de su hijo, haber conocido al Papa León XIV?

- Un regalo increíble. Como estadounidenses, nos sentimos muy honrados y agradecidos de tener un Papa nacido en Estados Unidos, porque necesitamos curación y esperanza en el mundo. Como ciudadano estadounidense, me sentí muy honrado de conocerle y rezaré por él porque necesitamos su guía para la paz y la esperanza en el mundo.

- Cuando decidió reunirse con Alexanda Kotey, uno de los asesinos de su hijo, sintió la necesidad de decirle quién era Jim. ¿Quién era Jim? ¿Por qué quería hablarle a Kotey de su hijo?

- Creo que cuando estás inmerso en la guerra y el odio, en la yihad con el Isis, no ves caras. No ves a la gente. Sólo piensas en tu odio. Quería humanizar a Jim, porque Jim era un inocente, era un periodista, un hombre de paz, muy interesado en contar las historias del pueblo sirio. Quería que Alexanda comprendiera que las personas atacadas intentaban dar esperanza al pueblo sirio: periodistas, trabajadores humanitarios. No eran combatientes. No llevaban armas. Quería que conociera a Jim, porque Jim también era profesor y realmente se preocupaba por los demás, le encantaba acompañar a los jóvenes en busca de su camino. Jim pasó muchos años en Teach for America, una organización que trabaja con hombres y mujeres jóvenes, enseñándoles, a menudo niños muy pobres o niños que luchan en zonas difíciles de nuestras ciudades. Quería que Alexanda supiera qué clase de persona era Jim, que en otra vida podrían incluso ser amigos. Podía imaginarme a Jim incluso acompañando a Alexanda cuando era joven. Porque la pobre Alexanda había perdido a su padre cuando era joven. Y creo que era una persona que buscaba, pero buscaba en los lugares equivocados.

- En el libro que escribió con Colum McCann se repite la palabra compasión. ¿A través de este sentimiento podemos evitar que actos inhumanos limiten nuestra humanidad?

- Por supuesto que podemos. Creo que Colum McCann, con su organización Narrative 4, habla de compasión radical. Y Jim aspiraba a ser un hombre de coraje moral, a marcar la diferencia en el mundo, a su pequeña manera. La compasión forma parte de cómo debemos atrevernos a hablar con gente que no entendemos, o que quizá ni siquiera nos gusta. Necesitamos una forma de comunicarnos, de tener compasión los unos por los otros. Y ese fue el milagro de mi encuentro con Alexanda. Me escuchó de verdad, y yo recé para que me diera la gracia de escucharle. Y fue una gracia. El Espíritu Santo estuvo presente de una manera muy profunda. Fue una bendición. Muy triste, pero fue una bendición.

Encuentro del Papa León con Diane Foley -a la derecha de la imagen-, cuyo hijo fue asesinado por el ISIS en 2014; y el escritor irlandés Colum McCann / Foto: @VATICAN MEDIA

- “Conocer el cómo de la muerte de un ser querido es conocer mejor la vida del ser querido", dice el libro. ¿Qué fue lo que más aprendió sobre su hijo y, en general, sobre la existencia al pasar por este dolor?

- Lo que más aprendí. Cuando mataron a Jim, nos quedamos en shock. Nunca esperamos tanto odio. Pero uno de sus amigos de la infancia hizo un documental sobre Jim, The James Foley Story. Y en ese documental entrevistó a los rehenes europeos que volvieron a casa. A través de esos rehenes descubrí lo que había ocurrido en los dos años que Jim estuvo cautivo, y cómo habían sufrido, pero también cómo habían hecho comunidad y cómo se habían animado unos a otros. Y me sentí agradecida porque pude darme cuenta de que Jim escuchaba nuestras oraciones, y de que Jim encontraba la manera de rezar, de sacar fuerzas de Dios. Estoy muy agradecida por eso y por la buena gente entre la que estaba: periodistas, cooperantes, con buen corazón y que realmente querían hacer el bien en el mundo.

- Es una mujer de fe. ¿Hasta qué punto fue importante la oración para vivir el encarcelamiento de su hijo y luego el duelo del día a día?

- Simplemente fundamental, fundamental. Quiero decir que estoy muy agradecida. En muchos sentidos, Dios me ha preparado para toda mi vida. Porque recibí el don de la fe cuando era adolescente, y mi fe en un Dios misericordioso y amoroso siempre ha sido muy importante para mí. Pero es un don, sólo un don. Así que sabía que Dios estaba presente. Y muchos, muchos ángeles fueron enviados a rodearnos después de que Jim fuera asesinado. Muchos ángeles, muchas bendiciones. Piensa en la bendición de hoy: conocer a Su Santidad. Dios ha sido muy bueno conmigo, y me ha sostenido junto con la Santísima Madre a través de todo esto. Ella me ha mantenido firme.

- Usted creó una fundación que lleva el nombre de Jim. ¿Cuáles son sus objetivos y qué resultados ha obtenido?

- Tres semanas después de que mataran a Jim, creamos la James W. Foley Legacy Foundation. La intención era inspirar el valor moral necesario para apoyar el regreso de nuestros ciudadanos estadounidenses cuando son capturados o detenidos injustamente en el extranjero, y promover la seguridad en general. Jim y los otros estadounidenses, los británicos, fueron asesinados porque nuestro gobierno decidió ni siquiera intentarlo. Nuestro gobierno ni siquiera negoció con los secuestradores. Así que sentí que era inmoral. Me enfadé y sentí que teníamos que desafiar a nuestro gobierno a su deber de proteger a sus ciudadanos, ciudadanos inocentes, cuando son capturados en el extranjero, no porque hayan cometido ningún delito, sino simplemente porque son estadounidenses. Así que, gracias a Dios y a mucha gente buena, más de 170 de nuestros ciudadanos han regresado a casa libres de su cautiverio en el extranjero. Y ahora los periodistas son más conscientes de la necesidad de protegerse y mantenerse a salvo, porque hoy están en el punto de mira. Paso la mayor parte de mis días intentando inspirar a otras personas para que utilicen sus dones para el bien, para que aspiren a tener valor moral, para que compartan sus dones con el mundo. Han pasado muchas cosas en once años, pero la mayoría vienen de Dios, porque cuando ocurren cosas malas suele ser entonces cuando la gente buena da un paso al frente y hace que ocurran cosas buenas. Estoy muy agradecida a Dios.

- ¿Qué significó para usted la cercanía del Papa Francisco tras el asesinato de su hijo?

- Su llamada fue un regalo profundo. Llamó muy pronto. Un par de días después de que mataran a Jim, antes de que llamara nadie de nuestro gobierno. Y fue muy conmovedor, porque unos familiares del Papa Francisco habían tenido un accidente de coche, y él estaba experimentando su propio dolor, pero decidió tendernos la mano. Nos sentimos conmovidos y honrados. Y mi cuñado, que es de Madrid, estaba presente, así que pudo hablarle en español. Todos entendemos el español, pero yo no lo hablo muy bien. Pero fue un regalo. Y el modelo del Papa Francisco también fue un regalo para mí. Escuché muchos de sus audiolibros.

- De su libro se desprende que el conocimiento del otro, el diálogo, el encuentro pueden producir grandes cambios. ¿Es una indicación que pueda aplicarse de forma más general a este complicado momento de la historia?

- Desde luego. Estoy aquí por el Meeting de Rímini, que tanto me impresionó, porque pretende reunir a personas de todos los países y de todo el mundo para dialogar, rezar, dejarse inspirar por el Espíritu Santo, aprender juntos y debatir juntos. Tenemos que hacerlo más, porque lo que está ocurriendo ahora en Gaza es inhumano y trágico. Y en Ucrania, y en Sudán, y en tantas partes del mundo. Por eso agradezco tanto el liderazgo del Papa León XIV y su llamamiento a la paz. Hay muchas exposiciones hermosas en Rímini, pero una era sobre los diecinueve mártires de Argelia. Fue muy conmovedora, y el cardenal Jean-Paul Vesco estuvo presente y habló sobre ella. Otra, muy bonita, era sobre las profecías de paz, en su mayoría de jóvenes, adolescentes, que habían sido desafiados a encontrar pacificadores en Gaza, en Sudáfrica, en lugares de conflicto, en Ucrania. Encontrar a las personas que trabajan por la paz en medio del conflicto fue muy, muy poderoso, porque esos son los héroes. Esas son las personas que plantan las semillas de la paz. Fue un honor estar en Rimini.

- Salman Ruhsdie definió su libro como "una historia espectacular de violencia y perdón". ¿Está de acuerdo con esta definición?

- El perdón implica misericordia, la misericordia de Jesús, la misericordia de Dios. No puede haber perdón sin misericordia. La justicia es necesaria, sí, pero lo más grande es la misericordia, que debemos tener los unos con los otros: perdonarnos, comprender que todos somos imperfectos, todos somos pecadores, y todos necesitamos la misericordia de Dios. Para mí, es una historia de misericordia.

Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Misa de hoy, jueves de la 23ª semana del Tiempo Ordinario, 11-9-2025

11 de septiembre de 2025.- (Camino Católico) Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Santa Misa de hoy, jueves de la 23ª semana del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, jueves de la 23ª semana del Tiempo Ordinario, 11-9-2025

11 de septiembre de 2025.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, jueves de la 23ª semana del Tiempo Ordinario, presidida por el P. Heliodoro Mira, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Luminosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 11-9-2025

11 de septiembre de 2025.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Luminosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy, jueves, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero. 


Palabra de Vida 11/9/2025: «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 11 de septiembre de 2025, jueves de la 23ª semana de Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Lucas 6, 27-38:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian.

Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo.

Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.

Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos.

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 11-9-2025

11 de septiembre de 2025.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

«Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian» / Por P. Carlos García Malo

 


miércoles, 10 de septiembre de 2025

Papa León XIV en la Audiencia General, 10-9-2025: «El crucificado nos enseña a ofrecerle nuestros gritos de dolor al Padre, gritos de esperanza en la prueba, que nos ayudan a confiar y a abrir el corazón al Dios que salva»

* «Aprendamos del Señor Jesús el grito de la esperanza cuando llega la hora de la prueba extrema. No para herir, sino para encomendarnos. No para gritar contra alguien, sino para abrir el corazón. Si nuestro grito es verdadero, podrá ser el umbral de una nueva luz, de un nuevo nacimiento. Como para Jesús: cuando todo parece acabado, en realidad, la salvación estaba a punto de iniciar. Si se manifiesta con la confianza y la libertad de los hijos de Dios, la voz sufriente de nuestra humanidad, unida a la voz de Cristo, se puede convertir en fuente de esperanza para nosotros y para quien está a nuestro lado»

Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News de la catequesis traducida al español y de la síntesis que el Papa León XIV ha hecho en nuestro idioma

* «Saludo a los fieles de lengua árabe, especialmente a los de Tierra Santa. Los invito a transformar su clamor en momentos de prueba y tribulación en una oración confiada, porque Dios siempre escucha a sus hijos y responde cuando considera que es mejor para nosotros. ¡Que el Señor los bendiga a todos y los proteja siempre de todo mal!»

 

10 de septiembre de 2025.- (Camino Católico).- “En el Crucificado podemos reconocer a un Dios que no permanece distante, sino que entra hasta lo más hondo de nuestro dolor. Su grito es un acto profundo de humanidad, y también es una forma extrema de oración. En ese grito Jesús clama al Padre porque cree en Él, porque lo ama y no ha perdido la esperanza. Así nos enseña, en nuestras noches oscuras, a ofrecerle nuestros gritos de dolor al Padre. Son gritos de esperanza en la hora de la prueba, que nos ayudan a confiar y a abrir el corazón al Dios que salva”, ha reflexionado el Papa León XIV en su catequesis en la Audiencia General, en la plaza de San Pedro, deteniéndose, este 10 de septiembre, en los últimos momentos de Jesús en la cruz, cuando Jesús grita en la cruz antes de regresar junto al Padre., narrados en el Evangelio de Marcos.

Desafiando las difíciles condiciones meteorológicas, con la fuerte lluvia que ha caido sobre la capital romana durante la noche y toda la mañana de este segundo miércoles de septiembre, 35.000 peregrinos y fieles se han congregado en la plaza de San Pedro y han seguido con entusiasmo la audiencia general semanal del Papa. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la catequesis traducida al español y la síntesis que el Santo Padre ha hecho en nuestro idioma, cuyo texto completo es el siguiente:

 LEÓN XIV

AUDIENCIA GENERAL

Plaza de San Pedro

Miércoles, 10 de septiembre de 2025

Ciclo de catequesis - Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza. III. La Pascua de Jesús. 6. La muerte. «Jesús, dando un fuerte grito, expiró» (Mc 15, 37)

Queridos hermanos y hermanas:

Buenos días y gracias por vuestra presencia, ¡un hermoso testimonio!

Hoy contemplamos la cumbre de la vida de Jesús en este mundo: su muerte en la cruz. Los Evangelios recogen un detalle muy valioso, que merece ser contemplado con la inteligencia de la fe. En la cruz, Jesús no muere en silencio. No se apaga lentamente, como una luz que se consume, sino que deja la vida con un grito: «Jesús, dando un fuerte grito, expiró» (Mc 15,37). Ese grito encierra todo: dolor, abandono, fe, ofrenda. No es solo la voz de un cuerpo que cede, sino la última señal de una vida que se entrega.

El grito de Jesús va precedido por una pregunta, una de las más lacerantes que se pueden pronunciar: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Es el primer versículo del Salmo 22, pero en los labios de Jesús adquiere un peso único. El Hijo, que siempre ha vivido en íntima comunión con el Padre, experimenta ahora el silencio, la ausencia, el abismo. No se trata de una crisis de fe, sino de la última etapa de un amor que se entrega hasta el fondo. El grito de Jesús no es desesperación, sino sinceridad, verdad llevada al límite, confianza que resiste incluso cuando todo calla.

En ese momento, el cielo se oscurece y el velo del templo se rasga (cf. Mc 15,33.38). Es como si la creación participara de ese dolor y al mismo tiempo revelara algo nuevo: Dios ya no habita detrás de un velo, su rostro es ahora plenamente visible en el Crucifijo. Es allí, en aquel hombre desgarrado, donde se manifiesta el amor más grande. Es allí donde podemos reconocer a un Dios que no permanece distante, sino que atraviesa hasta el fondo nuestro dolor.

El centurión, un pagano, lo entiende. No porque haya escuchado un discurso, sino porque vio morir a Jesús en ese modo: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios» (Mc 15,39). Es la primera profesión de fe después de la muerte de Jesús. Es el fruto de un grito que no se dispersó en el viento, sino que tocó un corazón. A veces, lo que no somos capaces de decir con palabras lo expresamos con la voz. Cuando el corazón está lleno grita. Y esto no siempre es una señal de debilidad, puede ser un profundo acto de humanidad.

Nosotros estamos acostumbrados a pensar en el grito como algo descompuesto, que hay que reprimir. El Evangelio confiere a nuestro grito un valor inmenso, recordándonos que puede ser una invocación, una protesta, un deseo, una entrega. Es más, puede ser la forma extrema de la oración, cuando ya no nos quedan palabras en ese grito, Jesús puso todo lo que le quedaba: todo su amor, toda su esperanza.

Sí, porque también hay esto en el grito: una esperanza que no se resigna. Se grita cuando se cree que alguien todavía puede escuchar. Se grita no por desesperación, sino por deseo. Jesús no gritó contra el Padre, sino hacia Él. Incluso en el silencio, estaba convencido de que el Padre estaba allí. Y así nos mostró que nuestra esperanza puede gritar, incluso cuando todo parece perdido.

Gritar se convierte entonces en un gesto espiritual. No es solo es primer acto de nuestro nacimiento – cuando llegamos al mundo llorando – : es también un modo para permanecer vivos. Se grita cuando se sufre, pero también cuando se ama, se llama, se invoca. Gritar es decir que estamos, que no queremos apagarnos en silencio, que tenemos todavía algo que ofrecer.

En el viaje de la vida, hay momentos en los que guardar todo dentro puede consumirnos lentamente. Jesús nos enseña a no tener miedo del grito, mientras sea sincero, humilde, orientado al Padre. Un grito no es nunca inútil si nace del amor. Y nunca es ignorado si se entrega a Dios. Es una vía para no ceder al cinismo, para continuar creyendo que otro mundo es posible.

Queridos hermanos y hermanas, aprendamos también esto del Señor Jesús: aprendamos el grito de la esperanza cuando llega la hora de la prueba extrema. No para herir, sino para encomendarnos. No para gritar contra alguien, sino para abrir el corazón. Si nuestro grito es verdadero, podrá ser el umbral de una nueva luz, de un nuevo nacimiento. Como para Jesús: cuando todo parece acabado, en realidad, la salvación estaba a punto de iniciar. Si se manifiesta con la confianza y la libertad de los hijos de Dios, la voz sufriente de nuestra humanidad, unida a la voz de Cristo, se puede convertir en fuente de esperanza para nosotros y para quien está a nuestro lado.

Después, al saludar a los peregrinos de lengua española, el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

En esta catequesis contemplamos la muerte de Jesús en la cruz. El Evangelio nos ofrece un detalle muy valioso, y es que Jesús no muere en silencio, sino que entrega su vida con un grito. Ese grito expresa dolor, abandono, fe, ofrenda total. El Hijo, que siempre ha vivido en comunión íntima con el Padre, experimenta ahora el silencio, la ausencia, el abismo. Pero el grito de Jesús no es de desesperación sino de sinceridad y verdad, y revela una profunda confianza, que resiste aun cuando todo calla. 

En el Crucificado podemos reconocer a un Dios que no permanece distante, sino que entra hasta lo más hondo de nuestro dolor. Su grito es un acto profundo de humanidad, y también es una forma extrema de oración. En ese grito Jesús clama al Padre porque cree en Él, porque lo ama y no ha perdido la esperanza. Así nos enseña, en nuestras noches oscuras, a ofrecerle nuestros gritos de dolor al Padre. Son gritos de esperanza en la hora de la prueba, que nos ayudan a confiar y a abrir el corazón al Dios que salva.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Pidamos al Espíritu Santo que nos ayude a dar voz a los sufrimientos de la humanidad a través de nuestra oración y de obras concretas de caridad, para que esa voz, unida a la Cristo, pueda convertirse en fuente de esperanza para todos. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

Además, en otras lenguas el Pontífice ha dicho: 

Saludo a los fieles de lengua árabe, especialmente a los de Tierra Santa. Los invito a transformar su clamor en momentos de prueba y tribulación en una oración confiada, porque Dios siempre escucha a sus hijos y responde cuando considera que es mejor para nosotros. ¡Que el Señor los bendiga a todos y los proteja siempre de todo mal!

Finalmente, mi pensamiento se dirige a los jóvenes, los enfermos y los recién casados. Aseguro mis oraciones por cada uno: por ustedes, los jóvenes, pido al Señor el don de una fe cada vez más madura; por ustedes, los enfermos, una fe cada vez más fuerte; y por ustedes, los recién casados, una fe cada vez más profunda. ¡Mi bendición para todos!

Papa León XIV













Fotos: Vatican Media, 10-9-2025