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miércoles, 8 de abril de 2026

Papa León XIV en la Audiencia General, 8-4-2026: «La santidad es un don que compromete a todo bautizado a tender hacia la perfección de la caridad, la plenitud del amor a Dios y al prójimo»

* «Todos los sacramentos, de forma emitente la Eucaristía, son alimento que hace crecer una vida santa, asimilando cada persona a Cristo, modelo y medida de la santidad. Él santifica la Iglesia, de la cual es Cabeza y Pastor: la santidad es, en esta óptica, un don suyo, que se manifiesta en nuestra vida cotidiana cada vez que lo acogemos con alegría y le correspondemos con compromiso»

Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News con la alocución Papa León XIV ha hecho en nuestro idioma

* «Tras estas últimas horas de gran tensión para Oriente Medio y para todo el mundo, acojo con satisfacción y como señal de viva esperanza el anuncio de una tregua inmediata de dos semanas. Exhorto a acompañar este tiempo de delicado trabajo diplomático con la oración, auspiciando que la disponibilidad al diálogo pueda convertirse en el instrumento para resolver el resto de situaciones de conflicto en el mundo. Renuevo para todos la invitación a unirse a mí en la Vigilia de oración por la paz que celebraremos aquí en la Basílica de San Pedro el sábado 11 de abril»


8 de abril de 2026.- (Camino Católico).- “La santidad, según la Constitución conciliar, no es un privilegio para unos pocos, sino un don que compromete a todo bautizado a tender hacia la perfección de la caridad, es decir, hacia la plenitud del amor a Dios y al prójimo. La caridad es, de hecho, el corazón de la santidad a la que todos los creyentes están llamados”, ha dicho el Papa León XIV en su catequesis de hoy, 8 de abril, durante la audiencia general, en la que ha abordado los temas de la constitución conciliar Lumen gentium, donde se habla de la vocación universal a la santidad.


León XIV cita a San Pablo VI cuando afirma que todos los bautizados deben “ser santos, es decir, verdaderamente hijos suyos dignos, fuertes y fieles”. Y luego ensalza la vida consagrada, que tiene un “papel decisivo”. Recomienda, a este respecto, considerar la pobreza, la castidad y la obediencia no como prisiones: “Estas tres virtudes no son prescripciones que encadenan la libertad, sino dones liberadores del Espíritu Santo, a través de los cuales algunos fieles se consagran totalmente a Dios”.


Antes de rezar el Padre Nuestro, el Papa celebra la noticia del alto el fuego en Oriente Medio y pide a todas las partes que entablen un diálogo prolongado para poner fin al conflicto. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la catequesis traducida al español y la síntesis que el Santo Padre ha hecho en nuestro idioma, cuyo texto completo es el siguiente:

LEÓN XIV

AUDIENCIA GENERAL

Plaza de san Pedro

Miércoles, 8 de abril de 2026


Catequesis: Los documentos del Concilio Vaticano II

II. Constitución dogmática Lumen gentium 

7. La santidad y los consejos evangélicos en la Iglesia

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

La Constitución del Concilio Vaticano II Lumen gentium (LG) sobre la Iglesia dedica todo un capítulo, el quinto, a la universal vocación a la santidad de todos los fieles: cada uno de nosotros está llamado a vivir en la gracia de Dios, practicando las virtudes y conformándose a Cristo. La santidad, según la Constitución conciliar, no es un privilegio para unos pocos, sino un don que compromete a todo bautizado a tender a la perfección de la caridad, es decir, a la plenitud del amor hacia Dios y hacia el prójimo. La caridad es, de hecho, el corazón de la santidad a la que todos los creyentes están llamados: infundida por el Padre, mediante el Hijo Jesús, esta virtud «rige todos los medios de santificación, los informa y los conduce a su fin» (LG, 42). El nivel más alto de la santidad, como en el origen de la Iglesia, es el martirio, «supremo testimonio de fe y de caridad» (LG, 50): por este motivo, el texto conciliar enseña que todo creyente debe estar dispuesto a confesar a Cristo hasta el derramamiento de sangre (cf. LG, 42), como siempre ha sucedido y sucede también hoy. Esta disposición para el testimonio se hace realidad cada vez que los cristianos dejan señales de fe y de amor en la sociedad, comprometiéndose por la justicia.

Todos los sacramentos, de forma emitente la Eucaristía, son alimento que hace crecer una vida santa, asimilando cada persona a Cristo, modelo y medida de la santidad. Él santifica la Iglesia, de la cual es Cabeza y Pastor: la santidad es, en esta óptica, un don suyo, que se manifiesta en nuestra vida cotidiana cada vez que lo acogemos con alegría y le correspondemos con compromiso. A este respecto, San Pablo VI, en la Audiencia general del 20 de octubre de 1965, recordaba que la Iglesia, para ser auténtica, quiere que todos los bautizados deban «ser santos, es decir, verdaderamente sus hijos dignos, fuertes y fieles». Esto se realiza como una transformación interior, por lo que la vida de cada persona se conforma a Cristo en virtud del Espíritu Santo (cf. Rm 8,29; LG, 40).

La Lumen gentium describe la santidad de la Iglesia católica como una de sus características constitutivas, que debe acogerse en la fe, en cuanto se cree que es «indefectiblemente santa» (LG, 39): eso no significa que lo sea de forma plena y perfecta, sino que está llamada a confirmar este don divino durante su peregrinaje hacia la meta eterna, caminando «entre las persecuciones del mundo y las consolaciones de Dios» (S. Agustín, De civ. Dei 51,2; LG, 8).

La triste realidad del pecado en la Iglesia, es decir, en todos nosotros, invita a cada uno a emprender un serio cambio de vida, encomendándonos al Señor, que nos renueva en la caridad. Precisamente esta gracia infinita, que santifica la Iglesia, nos confía una misión que debemos cumplir día tras día: la de nuestra conversión. Por eso, la santidad no tiene solamente una naturaleza práctica, como si se pudiera reducir a un compromiso ético, por grande que sea, sino que concierne a la esencia misma de la vida cristiana, personal y comunitaria.

En esta perspectiva, un papel decisivo lo asume la vida consagrada, que se aborda en el capítulo sexto de la Constitución conciliar (cf. nn. 43-47). En el pueblo santo de Dios, esta constituye una señal profética del mundo nuevo, experimentado en el aquí y el ahora de la historia. De hecho, señales del Reino de Dios, ya presente en el misterio de la Iglesia, son aquellos consejos evangélicos que dan forma a toda experiencia de vida consagrada: la pobreza, la castidad y la obediencia. Estas tres virtudes no son prescripciones que encadenan la libertad, sino dones liberadores del Espíritu Santo, a través de los cuales algunos fieles se consagran totalmente a Dios. La pobreza expresa la plena entrega a la Providencia, liberando del cálculo y del interés; la obediencia tiene como modelo la entrega de sí mismo que Cristo hizo al Padre, liberando de la desconfianza y del dominio; la castidad es la entrega de un corazón íntegro y puro en el amor, al servicio de Dios y de la Iglesia.

Conformándose a este estilo de vida, las personas consagradas dan testimonio de la vocación universal a la santidad en toda la Iglesia, en la forma de un seguimiento radical. Los consejos evangélicos manifiestan la participación plena en la vida de Cristo, hasta la cruz: ¡es precisamente por el sacrificio del Crucificado que todos somos redimidos y santificados! Contemplando este evento, sabemos que no hay experiencia humana que Dios no redima: incluso el sufrimiento, vivido en unión con la pasión del Señor, se convierte en una vía de santidad. La gracia que convierte y transforma la vida nos refuerza así en toda prueba, indicándonos como meta no un ideal lejano, sino el encuentro con Dios, que se hizo hombre por amor. Que la Virgen María, Madre toda santa del Verbo encarnado, sostenga y proteja siempre nuestro camino.

Después, al saludar a los peregrinos de lengua española, el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

Reflexionamos hoy sobre el capítulo quinto de la Constitución dogmática Lumen gentium, dedicado a la universal vocación a la santidad en la Iglesia, y sobre el capítulo sexto, acerca de la vida consagrada. Según este documento conciliar, la santidad no es un privilegio de unos pocos, sino un don que compromete a todos los bautizados a vivir la plenitud del amor a Dios y a los hermanos. Los sacramentos, especialmente la Eucaristía, son el alimento para crecer en una vida santa, es decir, para configurarse con Cristo en virtud del Espíritu Santo.

Las personas consagradas dan testimonio de esta vocación universal a la santidad de toda la Iglesia siguiendo a Cristo de modo radical, por medio de los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia. La pobreza expresa la confianza total en la Providencia, la obediencia tiene como modelo el don de sí que Cristo hizo al Padre y la castidad es la entrega de un corazón íntegro y puro en el amor, al servicio de Dios y de su Iglesia.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Pidamos a la Bienaventurada Virgen María, Reina de todos los Santos, que interceda por nosotros, para que seamos perseverantes y alegres en el camino de la santidad, dando testimonio cada día de nuestra fe en Cristo resucitado. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

El Santo Padre ha dicho en otros idiomas:

Tras estas últimas horas de gran tensión para Oriente Medio y para todo el mundo, acojo con satisfacción y como señal de viva esperanza el anuncio de una tregua inmediata de dos semanas. Solo mediante la vuelta a las negociaciones se puede llegar al final de la guerra.

Exhorto a acompañar este tiempo de delicado trabajo diplomático con la oración, auspiciando que la disponibilidad al diálogo pueda convertirse en el instrumento para resolver el resto de situaciones de conflicto en el mundo.

Renuevo para todos la invitación a unirse a mí en la Vigilia de oración por la paz que celebraremos aquí en la Basílica de San Pedro el sábado 11 de abril.

Finalmente, mis pensamientos están con los enfermos, los recién casados ​​y los jóvenes, especialmente con los escolares, incluyendo a los alumnos de la Escuela Maraini de Rieti. Los animo a que permitan que la luz reconfortante del mensaje de Pascua ilumine sus corazones.

¡Mis bendiciones para todos!

Papa León XIV


Fotos: Vatican Media, 8-4-2026

Enkhjin Baatar, de 21 años: «Perdí el móvil en el autobús, fui a rezar al Niño Jesús ante el Belén, el teléfono no apareció; comprendí el poder de la oración Jesús escucha y responde a su manera; y me he bautizado católica»


Enkhjin Baatar posa para una fotografía frente a la Catedral de San Pedro y San Pablo en Ulán Bator, Mongolia / Foto: Cedida - UCANews

* «Lo que me atrae de la Iglesia Católica es el altar, donde el Cuerpo y la Sangre de Jesús son sacrificados y entregados a los fieles. Esto alimenta el alma. Quiero experimentarlo personalmente, Anhelaba el día en que iba a recibir por primera vez el Cuerpo y la Sangre de Jesús»

Camino Católico.- En una fría tarde de invierno en la capital de Mongolia, una estudiante universitaria se arrodilló en silencio ante un belén navideño en la Catedral de San Pedro y San Pablo. Había perdido su teléfono en un autobús abarrotado y se sentía impotente. Siguiendo la sugerencia de un amigo, había ido a rezar. Para Enkhjin Baatar, de 21 años, ese pequeño acto de confianza se convirtió en el punto de inflexión de un camino espiritual que aún continúa desarrollándose.

Enkhjin creció en la provincia de Hinti en el seno de una familia humilde y trabajadora. Sus padres, Uugan Baatar y Enkh Tuvshin, trabajan en una fábrica de procesamiento de carne para mantener a Enkhjin y a sus dos hermanas menores, Enkhguun, de 15 años, y Enkhmaa, de 13.

Al igual que muchos jóvenes de Mongolía de zonas rurales, se mudó a Ulán Bator para cursar estudios universitarios, llevando consigo la tranquila determinación de una estudiante de primera generación. Fue allí donde conoció a Khashdorj Michael Arvanai, un compañero de clase católico y monaguillo de la catedral.

Su familia —abuela, tía y primos— asisten regularmente a misa en la pequeña comunidad católica de Mongolia, que cuenta con poco más de 1.500 miembros en un país de más de tres millones de habitantes.

A través de la amistad, Enkhjin comenzó a encontrar una forma diferente de vivir la fe: “A través de él Khashdorj Michael Arvanai, comencé a conocer a Jesús de una manera más personal”, explica a UCANews

Una oración ante el pesebre

Tras perder su teléfono durante la Navidad, Enkhjin le confió su angustia a Arvanai. Él le sugirió rezar ante el pesebre, pidiendo la ayuda del Niño Jesús. “La experiencia fue profunda, No recuperé el teléfono gracias a las oraciones, pero sí obtuve mucha tranquilidad. “Fue entonces cuando empecé a comprender el poder de la oración. Jesús escucha. Cuando pedimos con fe y Él responde a su manera”, asevera.

Según ella, sus padres no tienen creencias religiosas y la dejaron en libertad de creer en la religión que quisiera. No se pudo contactar con sus padres, ya que viven en un pueblo remoto. “No hay razón para que rechacen mi decisión», añade. Mis padres confían en mí. Saben que las decisiones que tomo son buenas para mi vida”, añade.


Enkhjin, tercera por la derecha, posa para una fotografía con sus familiares / Foto: Cedida - UCANews

Atraída por el sacrificio de Cristo en el altar

Enkhjin había visitado previamente una iglesia protestante y notó su énfasis en las Escrituras. Sin embargo, según ella, lo que la atrajo al catolicismo fue el altar.

“Lo que me atrae de la Iglesia Católica es el altar, donde el Cuerpo y la Sangre de Jesús son sacrificados y entregados a los fieles. Esto alimenta el alma. Quiero experimentarlo personalmente, Anhelaba el día en que reciba por primera vez el Cuerpo y la Sangre de Jesús”, dice.

Fue aceptada oficialmente como catecúmena el año pasado, y en esta vigilia pascual fue bautizada en la Catedral de San Pedro y San Pablo.

La Iglesia de Mongolia, establecida apenas en 1992 tras la caída del comunismo, es todavía joven, compuesta en gran parte por conversos y sostenida por comunidades muy unidas y el acompañamiento personal.

La trayectoria de Enkhjin es emblemática de esa realidad: la evangelización a través de la amistad. Tuya, la abuela de Arvanai, ha observado con cariño el crecimiento espiritual de la joven: “Es una chica inteligente y devota. Todavía no comprende muchas enseñanzas de la Iglesia, pero dice: ‘Tengo fe en Jesús’”.



Enkhjin y su amigo Khashdorj Michael Arvanai que la invitó a ir a rezar ante el Belén (a la derecha) posan para una fotografía / Foto: Cedida -
UCANews

El llamado misionero 

En Mongolia, donde la práctica budista tradicional y las influencias seculares dan forma a gran parte de la sociedad, la conversión a menudo no comienza con la instrucción doctrinal, sino con la experiencia vivida. 

Cuando se le preguntó cómo esperaba servir a la Iglesia, Enkhjin respondió que quería convertirse en lectora, es decir, proclamar la Palabra de Dios a los demás.

Su imaginación está marcada por el Evangelio de Juan. Se ve reflejada en Andrés, quien lleva a su hermano, Simón Pedro, ante Jesús, diciendo: «Hemos encontrado al Mesías». 

“Al igual que el apóstol Andrés, mi amigo Arvanai me acercó a Jesús. Este es un momento muy importante en mi vida como joven mongola. En el futuro, también quiero convertirme en un ‘Andrés’ para muchos ‘Pedros’, llevándolos a Jesús. Entiendo que este es el papel de todo misionero en esta joven Iglesia en Mongolia”.

Homilía del P. Jesús Luis Sacristán y lecturas de la Misa de hoy, miércoles de la Octava de Pascua, 8-4-2026

8 de abril de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Jesús Luis Sacristán y lecturas de la Santa Misa de hoy, miércoles de la Octava de Pascua, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, miércoles de la Octava de Pascua, 8-4-2026

8 de abril de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, miércoles de la Octava de Pascua, presidida por el P. Jesús Luis Sacristán, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Gloriosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 8-4-2026

8 de abril de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gloriosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, miércoles de la Octava de Pascua, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 8/4/2026: «Lo reconocieron al partir el pan» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 8 de abril de 2026, miércoles de la Octava Pascua, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Lucas 24, 13-35:

Aquel mismo día, el primero de la semana, dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo:

– «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».

llos se detuvieron con aire entristecido. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:

– «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabe lo que ha pasado allí estos días?».

Él les dijo:

– «¿Qué?».

Ellos le contestaron:

– «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».

Entonces él les dijo:

– «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrará así en su gloria?»

Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.

Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él hizo simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:

– «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».

Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista.

Y se dijeron el uno al otro:

– «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».

Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:

– «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».

Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Adoración Eucarística con el P. Jesús Luis Sacristán en la Basílica de la Concepción de Madrid, 8-4-2026

8 de abril de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. Jesús Luis Sacristán, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

En este tiempo pascual somos llamados a reconocer y anunciar que Cristo ha resucitado transformando nuestras vidas / Por P. Carlos García Malo