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jueves, 14 de mayo de 2026

María Olguín, ilustradora, no creía en Dios: «A los 26 años increpé al Señor: ‘Si existes, sal del sagrario’. Un seminarista vino, invocó al Espíritu Santo y supe que Dios existía»

María Olguín, ilustradora, miembro de la familia Valiván / Foto: Fotografía: Dani García - Misión

* «Yo pensaba que Dios y la Virgen me miraban mal por mis pecados. Así que un día pedí a Dios que me concediese el compromiso de rezar 15 minutos diarios de por vida. El día que se lo pedí, estuve media hora, que me resultó larguísima y aburrida. Pero por la noche empecé a sentir una sed superfuerte de Dios. Necesitaba físicamente estar ante el sagrario, aunque estaban las iglesias cerradas. Fui literalmente corriendo a casa del párroco, le dije que no sabía qué me pasaba, pero que necesitaba estar ante el sagrario, y en lugar de pensar que estaba loca, me abrió la iglesia y me dejó a solas. Al entrar, caí de rodillas… y entendí que dentro del sagrario estaba, está Dios. Mi Dios de amor infinito. La fuente del amor, metido en una cajita. Entendí que Él es Dios. Que si he tenido amor en mi vida ha sido porque Él lo puso en mi corazón el día de mi bautismo. Aunque sé que suena raro, entendí como por ciencia infusa su entrega en la cruz, su presencia en la Eucaristía, por qué hacen falta sacerdotes para los sacramentos… Fue como entender de golpe la fe católica»

Camino Católico.- Sus imágenes de ángeles cuidando a enfermos y médicos en plena primera ola del COVID-19 hicieron que María Olguín pasara, en días, de 700 a 7.000 seguidores. Actualmente tiene 49.600 en Instagram. Ella ya había sido pionera de una corriente de ilustradores católicos, cuyas imágenes ayudan a rezar a miles de personas en todo el mundo. Pero lo más interesante de este miembro de la familia Valiván no es su trayectoria profesional, ni su creatividad artística, sino una vida interior fuera de lo común, que muestra, desde la suave fragilidad de su sensibilidad, cómo actúa hoy “la mano poderosa de Dios”. La entrevista José Antonio Méndez en Misión

Nosotros veníamos a charlar con María Olguín sobre temas de actualidad, como el boom de las ilustraciones católicas, o cómo se plantea el futuro una persona que quiere dedicarse profesionalmente a evangelizar. A fin de cuentas, eso es lo que ella hace no solo con sus imágenes, sino también como parte de Valiván, la empresa familiar en la que trabaja junto a sus padres y hermanos, y cuya serie infantil La casita sobre roca ven millones de personas en YouTube y EWTN. Bueno, veníamos a eso y a aprovechar que bajaba a Madrid desde su casa en mitad de la montaña asturiana, para compartir juntos un pedazo de un famoso pastel de limón. Pero aunque terminamos por hacerle esas preguntas y ella, que no es muy de dulces, se animó con el merengue flambeado, la conversación fue por otros derroteros, de una hondura espiritual impactante. “Soy muy tímida pero no me voy a cortar, porque el Señor me ha dicho que te abra el corazón de par en par”, nos dice apenas nos sentamos, con una libertad propia de quien mantiene una inusual inocencia de espíritu. 

Y es que María Olguín Mesina no es una dibujante más que pinta imágenes sagradas con un toque naíf, dentro de esa llamativa corriente de creación artística que crece en redes sociales como Instagram, sino una mujer tocada por Dios de un modo muy singular, que plasma en sus láminas las visiones interiores que le regala la Providencia. “Intento pintar lo que el Señor y la Virgen me muestran. Pero no puedo y me frustro mucho, porque son imágenes que veo, no con los trazos con los que pinto, sino de verdad. ¡Y son de una belleza increíble!”, nos confiesa. 

Sin afectaciones, sin aspavientos, ni rarezas, vive con naturalidad y alegría un misticismo auténtico y sincero. Por eso, durante la conversación le brotan, de modo irrefrenable, palabras, ideas y vivencias sobre la fe que no tienen nada que ver con frases hechas, ni con los ardores típicos de los conversos. Y eso que ella misma experimentó una conversión profunda, pues aunque fue criada en la fe, a los 9 años descubrió, en plena misa, que ni creía en Dios, ni podía comprender cómo alguien podía aguantar en aquellos bancos…

María Olguín, ilustradora, transparenta su camino espiritual / Foto: Fotografía: Dani García - Misión

- Después de esa experiencia con 9 años, ¿cómo se vive la adolescencia en una familia que lo fía todo a Dios, como la suya?

- Muy mal. Yo viví una adolescencia y una primera juventud muy difíciles. Esos años estuvieron marcados por una muy baja autoestima. No me quería interiormente y me odiaba exteriormente. Estaba obsesionada con la ropa, con el físico, me veía fea, me despreciaba. Tuve problemas con la alimentación, una crisis afectiva fortísima… Y no creía en Dios. 

- Y eso que trabajaba con su familia en Valiván, que es un proyecto de evangelización para jóvenes… 

- Sí. Yo me sabía las cosas de la fe, y en la vida de mis padres había visto cosas increíbles, en las que ahora reconozco la mano poderosa de Dios, como cuando estuvimos a punto de perderlo todo por una deuda grande y nos llegó una donación por el importe exacto necesario. Por mucho que me sintiera seca, me aburriera en misa o me enfadara, veía que algo raro pasaba. Pero cuando nos poníamos a rezar o pasaba por el Santuario Hogar que teníamos en casa, era una tortura.

- ¿Y qué le ocurrió para cambiar?

- Con 26 años fui a Brasil, a la boda de una amiga. Allí vi a un grupo de personas enamoradas de Cristo, que vivían su fe con auténtica felicidad. Iban a las favelas a ayudar, me hablaban de Jesús y de la Virgen como si estuvieran vivos… Y me dio una rabia enorme.

- ¿Rabia? ¿Por qué?

- ¡Porque reconocí que tenían razón! En esta época en la que estamos viviendo cosas muy duras y momentos históricos muy importantes y muy graves, cosas de una trascendencia espiritual inmensa, en las que Dios no deja de mandarnos señales que ve cada vez más gente, lo que tenemos que hacer es ser santos. No sabemos qué nos va a venir, pero sí que tenemos que estar preparados para vivir lo que sea con Él. Tal y como está el mundo, solo podemos ser santos. Y no se puede ser santo sin tener una relación personal, auténtica, con Cristo. Dios quiere esa vida íntima con cada uno. Él nos quiere místicos, esto no es para cuatro gatos. Y por eso en el fondo todos deseamos esa relación intensa e íntima con Él. Lo que pasa es que, o nos perdemos con las cosas del mundo, o no nos fiamos de Dios. Y nos quiere fieles a la fe de la Iglesia, que está muy herida y muy postrada, y solo se mantiene en pie porque la sostiene el Señor. No soy nada intelectual, pero el otro día leí una frase de Karl nosequé [Rahner]: “El cristiano del siglo XXI será místico o no será”. ¡Y es tal cual! 

- Creo que nos hemos ido un poco. Estábamos en Brasil… ¿Qué hizo al sentir aquella rabia?

- Me fui a un sagrario y empecé a gritar en mi corazón: “Trabajo para Ti desde hace años, he pasado muchísimos aprietos por Ti… ¡pero no tengo fe, no creo en Ti, no te siento! Y mira a esta gente: tienen fe, están enamorados de Ti, les pasan cosas sobrenaturales y son felices aunque tienen problemas”. Y empecé a increparle en mi interior: “Si de verdad estás ahí, ¿por qué no te conozco? Eres injusto. Te has pasado de la raya. Esta gente te conoce y yo no. Si de verdad existes, sal del sagrario. ¡Hazme algo! ¡Lo necesito!”. 

- ¿Y lo hizo?

- (Ríe). En ese momento llamó a la puerta de la capilla un seminarista y me preguntó si podía rezar por mí, imponiéndome las manos. Yo no sabía qué era eso y dije que sí. Me puso las manos en la espalda, empezó a invocar al Espíritu Santo, y al rato me dijo: “El Señor quiere que sepas que esta sequedad que sientes no es para toda la vida, solo es para fortalecerte”. Esa fue la primera vez que supe que Dios existía y, tal vez, me hablaba a mí. 

- La conversión, aún mayor, que vino después da para un libro más que para una entrevista…

- ¡Totalmente!  Y eso que he alternado años de sequedad con momentos en los que, por decirlo de alguna forma, me pasaban cosas. Yo no soy nada especial. Si te contara mis pecados, fliparías. Lo único que he hecho ha sido pedirle al Señor que se me mostrase, pero tratando de estar cerca de Él por si eso ocurría. La gente tiene que pedir a Dios con confianza y sin alejarse. Si le pidiéramos más, nos daría más.

- Como le dio con el seminarista…

- Sí. Cuando volví a España seguí en contacto con él. En un momento en el que había entrado de nuevo en una espiral autodestructiva, él me recomendó escribir la historia de mi vida, leer Historia de un alma, de Teresa de Lisieux, y, si quería cambiar mi vida, comprometerme a hacer 15 minutos de oración diarios para toda la vida. Hice las dos primeras, pero con la tercera no podía. ¡No aguantaba ni 5 minutos!  Yo pensaba que Dios y la Virgen me miraban mal por mis pecados. Así que un día pedí a Dios que me concediese el compromiso de rezar 15 minutos diarios de por vida.

- ¿Y así ocurrió?

- El día que se lo pedí, estuve media hora, que me resultó larguísima y aburrida. Pero por la noche empecé a sentir una sed superfuerte de Dios. Necesitaba físicamente estar ante el sagrario, aunque estaban las iglesias cerradas. Fui literalmente corriendo a casa del párroco, le dije que no sabía qué me pasaba, pero que necesitaba estar ante el sagrario, y en lugar de pensar que estaba loca, me abrió la iglesia y me dejó a solas. Al entrar, caí de rodillas… y entendí.

María Olguín, ilustradora, le pidió a Dios que le concediera rezar 15 minutos cada día / Foto: Fotografía: Dani García - Misión

- ¿Qué es lo que entendió? 

Que dentro del sagrario estaba, está Dios. Mi Dios de amor infinito. La fuente del amor, metido en una cajita. Entendí que Él es Dios. Que si he tenido amor en mi vida ha sido porque Él lo puso en mi corazón el día de mi bautismo. Aunque sé que suena raro, entendí como por ciencia infusa su entrega en la cruz, su presencia en la Eucaristía, por qué hacen falta sacerdotes para los sacramentos… Fue como entender de golpe la fe católica. Solo podía reírme y llorar. Allí mismo compuse la canción Que se quiebre. 

- ¿Y al salir?

- Me vi como la mujer más guapa del mundo. Me miraba y pensaba: “¿Qué me ha pasado, que ahora soy así de guapa?”.  Yo, que no me había valorado nunca, que detestaba mi cuerpo, después de eso incluso dejé durante años de maquillarme y ponerme pendientes porque me parecía demasiado guapa (ríe).  Él me cambió la mirada hacia mí, y también hacia la naturaleza y hacia los demás.

- En los 12 años siguientes no volvió a tener experiencias de fe tan fuertes. Sin embargo, muchas de sus láminas (no las que hace por encargo, por ejemplo, para Misión) nacen en su oración…

- El Señor, por pura gracia, me ha hecho conservar la paciencia y me ha dado muchas ocasiones para ejercitar la fortaleza y la confianza en que Él es el único pilar. La oración me da muchos momentos de consuelo, pero en la vida de fe no podemos vivir solo de sensaciones sobrenaturales, porque nos romperíamos físicamente.

- Me dejo en el tintero un sinfín de preguntas, pero ¿cómo desea terminar la entrevista?

- Mi deseo más grande es que cada uno de los hijos de Dios le pida más: que le pida fuego en el corazón, que le pida incluso dones sobrenaturales. Porque Él está deseando concedérnoslos.

“Quien se acerque a la Virgen María, se encontrará con Jesús”

María Olguín acaba de publicar en instagram una ilustración de una joven llevando flores a la Virgen. Junto al video, comparte un testimonio en el que reconoce con claridad la presencia de María a lo largo de su vida.

La ilustradora señala que gran parte de su niñez transcurrió en el colegio “Corazón de María” en Barcelona, donde no todos vivían la fe con la misma intensidad.

“¡Me encantaba ese colegio! Era un colegio de monjas. Monjas por las que yo me sentía muy muy querida. Mi familia, era una de las pocas familias del colegio católica practicante. Vamos, que éramos casi los únicos que íbamos a misa los domingos. Quizá por eso, esas monjas nos querían especialmente.

He de reconocer, que desde niña yo me sentía un poco ‘la rara’. La que se sabía todas las respuestas en las pocas Eucaristías que había en el colegio, la que respondía (siempre poniéndome muy muy roja) en las clases de religión”.

Sin embargo, había un momento del año en el que todo cambiaba: el mes de mayo.

“En Mayo TODOS llevábamos flores a la Vírgen. No recuerdo cuántas veces, quizá una por semana. Y cantabamos: ‘Venid y vamos todos, con flores a María, con flores a María, que Madre nuestra es’”.

Años después, a los 26, Olguín vivió su encuentro personal con Cristo que marcó un antes y un después. Fue un momento de gracia que renovó profundamente su fe. Con el tiempo, comprendió algo que antes no veía con claridad: la Virgen había estado presente en todo su camino.

“Hubo un milagro en mi corazón. Tiempo más tarde me di cuenta de lo importante que había sido la Virgen en ese encuentro. Ella había estado detrás de todo. Quien se acerque a María, se encontrará con Jesús. Ella es el camino más rápido, corto y seguro para llegar a Él”.

Hoy, desde su vocación como ilustradora, busca transmitir esta verdad y animar a otros a acercarse a la Virgen con confianza. “¡Este mes llevémosle flores! ¡Cantémosle mil canciones! Ella nos espera para regalarnos su amor”.

Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Misa de hoy, jueves, San Matías, apóstol, 14-5-2026

14 de mayo de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Santa Misa de hoy, jueves de la 6ª semana de Pascua, San Matías, apóstol, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, jueves, San Matías, apóstol, 14-5-2026

14 de mayo de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, jueves de la 6ª semana de Pascua, San Matías, apóstol, presidida por el P. Heliodoro Mira, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Luminosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 14-5-2026

14 de mayo de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Luminosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, jueves, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 14/5/2026: «No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 14 de mayo de 2026, jueves de la 6ª semana de Pascua, San Matías, apóstol, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Juan 15, 9-17:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.

Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.

Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.

Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.

Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca.

De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé.

Esto os mando: que os améis unos a otros».

Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 14-5-2026

14 de mayo de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

El Espíritu consuela, corrige y conduce suavemente al alma hacia Cristo, que es la Verdad plena / Por P. Carlos García Malo

 


miércoles, 13 de mayo de 2026

Papa León XIV en la Audiencia General, 13-5-2026: «Al dejarse moldear por la obra de la Gracia y al acoger el don del Altísimo con su fe y su amor virginal, la Virgen María es el modelo de lo que toda la Iglesia está llamada a ser»

* «Dejémonos pues interpelar por tal modelo sublime que es María, Virgen y Madre, y pidámosle a Ella que nos ayude con su intercesión a responder a cuanto se nos pide a través de su ejemplo: ¿vivo con fe humilde y activa mi pertenencia a la Iglesia? ¿Reconozco la comunidad de la alianza que Dios me ha donado para corresponder a su amor infinito? ¿Miro a María como modelo, miembro excelente y madre de la Iglesia, y le pido a Ella que me ayude a ser discípulo fiel de su Hijo?»

Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News con la catequesis del Papa León XIV

* «En este día, fiesta litúrgica de Nuestra Señora de Fátima, dirigimos nuestra mirada al Santuario donde la Virgen María entregó un mensaje de paz a los tres pastorcitos. Encomendemos al Inmaculado Corazón de María el clamor por la paz y la concordia que surge de todas partes del mundo, especialmente de los pueblos afligidos por la guerra. Tal día como hoy, hace cuarenta y cinco años, se intentó asesinar al Papa Juan Pablo II, y por ello, dedico mi catequesis de hoy a la Santísima Virgen María. Asimismo, pronto celebraremos la Ascensión del Señor, que marca la entrada de su humanidad al cielo. Mientras esperamos la segunda venida de Jesús en gloria, que, como los Apóstoles, nos encomendemos a la Santísima Virgen. Sobre ustedes y sus familias, invoco con alegría la paz y el gozo de Cristo el Señor»

 


13 de mayo de 2026.- (Camino Católico).- “Al dejarse moldear por la obra de la Gracia, venida a cumplirse en Ella, y al acoger el don del Altísimo con su fe y su amor virginal, María es el modelo perfecto de lo que toda la Iglesia está llamada a ser: criatura de la Palabra del Señor y madre de los hijos de Dios, generados en la docilidad a la acción del Espíritu Santo”, ha dicho el Papa León XIV en la Audiencia General de este miércoles, 13 de mayo, ante decenas de miles de fieles, continuando con su ciclo de catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II, en esta ocasión reflexionando sobre el capítulo VIII de la Constitución dogmática Lumen Gentium, dedicado a la Virgen María, modelo de la Iglesia.

El Papa León ha señalado que, el Concilio nos ha dejado una clara enseñanza sobre el lugar reservado a la Virgen María en la obra de la Redención (cfr Lumen gentium, 60-62): “Ha recordado que el único Mediador de salvación es Jesucristo y que su Madre Santísima «no oscurece ni disminuye en modo alguno esta mediación única de Cristo, antes bien sirve para demostrar su poder» (LG, 60). Al mismo tiempo, «la Santísima Virgen, predestinada desde toda la eternidad como Madre de Dios juntamente con la encarnación del Verbo, […] cooperó en forma enteramente impar a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por eso es nuestra madre en el orden de la gracia» (ibid., 61)”.

Antes de su catequesis el Papa León XIV protagonizó un momento profundamente simbólico al recordar el atentado contra san Juan Pablo II ocurrido hace cuarenta y cinco años, en el mismo lugar donde hoy el Pontífice recorre en papamóvil para saludar a los fieles. En medio del ambiente de oración y recogimiento, León XIV descendió del vehículo y caminó hacia el punto exacto donde el Papa polaco fue herido en 1981. Allí, a pocos pasos de la Puerta de Bronce, se encuentra una placa de mármol blanco que marca el sitio del atentado. El Papa se detuvo ante la baldosa incrustada entre los adoquines, permaneció unos instantes en silencio y oración, y finalmente se arrodilló para acariciar el escudo de Karol Józef Wojtyła, gesto que conmovió a los presentes y evocó el doloroso episodio que sacudió al mundo entero. En sus saludos en inglés y portugués, el Pontífice ha vinculado la memoria del hecho con la festividad de Nuestra Señora de Fátima y encomendó a la Virgen el clamor de paz de los pueblos golpeados por la guerra. En el vídeo superior de Vatican News se visualiza y escucha la catequesis traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Vídeo del momento en que León XIV se detiene en el punto donde san Juan Pablo II fue herido en 1981

LEÓN XIV

AUDIENCIA GENERAL

Plaza de San Pedro

Miércoles, 13 de mayo de 2026


Los documentos del Concilio Vaticano II. II. Constitución dogmática Lumen gentium. 9. La Virgen María, modelo de la Iglesia

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

El Concilio Vaticano II quiso dedicar el último capítulo de la Constitución dogmática sobre la Iglesia a la Virgen María (cfr Lumen gentium, 52-69). Ella «proclamada como miembro excelentísimo y enteramente singular de la Iglesia y como tipo y ejemplar acabadísimo de la misma en la fe y en la caridad» (n. 53). Estas palabras nos invitan a comprender cómo en María, que bajo la acción del Espíritu Santo ha acogido y generado al Hijo de Dios hecho carne, se puedan reconocer tanto el modelo, como el miembro excelente y la madre de toda la comunidad eclesial.

Al dejarse moldear por la obra de la Gracia, venida a cumplirse en Ella, y al acoger el don del Altísimo con su fe y su amor virginal, María es el modelo perfecto de lo que toda la Iglesia está llamada a ser: criatura de la Palabra del Señor y madre de los hijos de Dios, generados en la docilidad a la acción del Espíritu Santo. En cuanto que, además, es la creyente por antonomasia, donde se nos ofrece la forma perfecta de la apertura incondicional al misterio divino en la comunión del pueblo santo de Dios, María es miembro excelente de la comunidad eclesial. En cuanto que, finalmente, genera hijos en el Hijo, amados en el eterno Amado venido entre nosotros, María es madre de toda la Iglesia, que a Ella puede dirigirse con filial confianza, en la certeza de ser escuchada, custodiada y amada.

Se podría expresar el conjunto de estas características de la Virgen María hablando de Ella como de la mujer icono del Misterio. Con el término mujer se evidencia la concreción histórica de esta joven hija de Israel, a quien se le ha dado la extraordinaria experiencia de convertirse en madre del Mesías. Con la expresión icono se subraya que en Ella se cumple el doble movimiento de descenso y ascenso: en Ella resplandecen tanto la elección gratuita por parte de Dios, como el libre consentimiento de la fe en Él. María es por tanto la mujer icono del Misterio, es decir del diseño divino de salvación, en una época oculto y revelado en plenitud en Jesucristo.

El Concilio nos ha dejado una clara enseñanza sobre el lugar reservado a la Virgen María en la obra de la Redención (cfr Lumen gentium, 60-62). Ha recordado que el único Mediador de salvación es Jesucristo (cfr 1 Tm 2,5-6) y que su Madre Santísima «no oscurece ni disminuye en modo alguno esta mediación única de Cristo, antes bien sirve para demostrar su poder» (LG, 60). Al mismo tiempo, «la Santísima Virgen, predestinada desde toda la eternidad como Madre de Dios juntamente con la encarnación del Verbo, […] cooperó en forma enteramente impar a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por eso es nuestra madre en el orden de la gracia» (ibid., 61).

En la Virgen María se refleja también el misterio de la Iglesia: en Ella el pueblo de Dios encuentra representado su origen, su modelo y su patria. En la Madre del Señor la Iglesia contempla el propio misterio, no solo porque se reencuentra el modelo de la fe virginal, de la caridad materna y de la alianza esponsal, a la que está llamada, sino también y sobre todo porque reconoce en ella el propio arquetipo, la figura ideal de lo que está llamada a ser.

Como se puede ver, las reflexiones sobre la Virgen María recogidas en la Lumen gentium, nos enseñan a amar a la Iglesia y a servir en ella al cumplimiento del Reino de Dios que está por venir y que se realizará plenamente en la gloria.

Dejémonos pues interpelar por tal modelo sublime que es María, Virgen y Madre, y pidámosle a Ella que nos ayude con su intercesión a responder a cuanto se nos pide a través de su ejemplo: ¿vivo con fe humilde y activa mi pertenencia a la Iglesia? ¿Reconozco la comunidad de la alianza que Dios me ha donado para corresponder a su amor infinito? ¿Miro a María como modelo, miembro excelente y madre de la Iglesia, y le pido a Ella que me ayude a ser discípulo fiel de su Hijo?

Hermanas y hermanos, el Espíritu Santo, que descendió sobre María e invocado por nosotros con humildad y confianza, nos done vivir plenamente estas realidades maravillosas. Y, después de haber profundizado en la Constitución Lumen gentium, pidamos a la Virgen que nos conceda este don: crezca en todos nosotros el amor por la Santa Madre Iglesia. ¡Así sea!

Después, al saludar a los peregrinos de lengua española, el Papa ha dicho:

La catequesis de hoy la dedicaremos a meditar en la particular relación que existe entre la Virgen María y la Iglesia, expresada en el último capítulo de la Constitución conciliar Lumen gentium. En efecto, María, dócil a la acción del Espíritu Santo, es el modelo perfecto de lo que toda la Iglesia está llamada a ser; ella, con su incondicional apertura al misterio divino, es también miembro excelente de la Iglesia, porque es la creyente por antonomasia; y en cuanto a que genera hijos en el Hijo, María es madre de toda la Iglesia, la cual se puede dirigir a ella con confianza filial, y con la certeza de ser escuchada y amada.

La Iglesia, consciente de que el único Mediador del misterio de la salvación es Jesucristo, reconoce que la figura de su Madre Santísima, lejos de oscurecer este misterio, lo ilumina; pues es la Virgen María quien, por un designio divino, con obediencia y con fe cooperó de manera singular en la obra del Salvador (cf. LG 60-61).

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Pidamos a nuestra Madre Santísima que interceda por nosotros para que, como ella, vivamos con fe humilde, obediente y operante nuestra pertenencia a la Iglesia. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

El Santo Padre ha dicho en otros idiomas:

En este día, fiesta litúrgica de Nuestra Señora de Fátima, dirigimos nuestra mirada al Santuario donde la Virgen María entregó un mensaje de paz a los tres pastorcitos. En ese lugar, tan querido por todos los cristianos, se congregan hoy numerosos peregrinos de los cinco continentes: su presencia es signo de la necesidad de consuelo, unidad y esperanza entre los pueblos de nuestro tiempo. Encomendemos al Inmaculado Corazón de María el clamor por la paz y la concordia que surge de todas partes del mundo, especialmente de los pueblos afligidos por la guerra.

Tal día como hoy, hace cuarenta y cinco años, se intentó asesinar al Papa Juan Pablo II, y por ello, dedico mi catequesis de hoy a la Santísima Virgen María. Asimismo, pronto celebraremos la Ascensión del Señor, que marca la entrada de su humanidad al cielo. Mientras esperamos la segunda venida de Jesús en gloria, que, como los Apóstoles, nos encomendemos a la Santísima Virgen. Sobre ustedes y sus familias, invoco con alegría la paz y el gozo de Cristo el Señor.

Finalmente, mis pensamientos se dirigen a los jóvenes, los enfermos y los recién casados. Les agradezco su presencia e invoco sobre ustedes y sus familias los dones del Espíritu Santo para que mantengan un compromiso cristiano constante en los diversos llamados y situaciones que la Providencia nos reserva a cada uno.

¡Mi bendición para todos!

Papa León XIV





Fotos: Vatican Media, 13-5-2026

Homilía del P. Jesús Luis Sacristán y lecturas de la Misa de hoy, miércoles, la Virgen de Fátima, 13-5-2026

13 de mayo de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Jesús Luis Sacristán y lecturas de la Santa Misa de hoy, miércoles de la 6ª semana de Pascua, la Virgen de Fátima, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.