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jueves, 16 de julio de 2026

Adoración Eucarística con el P. Heliodoro Mira en la Basílica de la Concepción de Madrid, 16-7-2026

16 de julio de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. Heliodoro Mira, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Oración a la Virgen del Carmen para pedir su protección compuesta por San Simón Stock

Camino Católico.- Cada 16 de mayo la Iglesia Católica celebra a Simón Stock, abad,  (1165-1265), que fue un religioso inglés, sexto prior general de la Orden del Carmen, conocido por su papel en la devoción al escapulario del Carmen. Según la tradición, recibió una visión de la Virgen María en la que ella le entregó el escapulario y le prometió la salvación eterna a quienes lo llevaran puesto.

Fue el principal reestructurador de la Orden del Carmelo en el siglo XIII. En tiempos anteriores, el Carmelo tuvo una estructura estrictamente eremítica.«Stock» –que significa tronco–, añadido al nombre, sobre todo a partir del siglo XV en que se hace ya común esta denominación, le viene –según una de las fuentes– por su anterior vida de eremita solitario que vivió en el tronco de un árbol seco de los bosques ingleses. Los biógrafos posteriores se sirvieron de esta cualidad y nombre para agigantar su ascetismo.

Alguna otra fuente hace a Simón proveniente de los cruzados o peregrinos de los Santos lugares, ya que no fue infrecuente que algunos de estos amadores de la aventura pidieran vestir el hábito de los carmelitas, influidos por la oración y soledad que aquellos monjes llevaban en las grutas del monte Carmelo del que recibían nombre.

Los cristianos palestinos tuvieron que decidirse a exponerse, a desaparecer a manos de los mahometanos, o animarse a salir hacia Europa, cuando terminó la tregua que habían pactado Federido II y el sultán de Egipto. En 1238 tomaron los del Carmelo la decisión de emigrar a Inglaterra, a pesar de que llevaban consigo el temor de que aquel cambio les trajera peligro para su oración y aislamiento.

Los nobles Guillermo Vescy y Ricardo Grey les facilitaron el establecimiento en los conventos de Hulne y Kent. Eran los años 1241 y 1242. Una de las versiones es en este momento donde señala la entrada de Simón en el Carmelo. El caso fue que, en el 1245, tuvieron los carmelitas un Capítulo General en Aylesford, en el que eligieron como prior mayor a Simón, dándole la plenitud de autoridad sobre la Orden.

Mucho tuvieron que sufrir aquellos buenos monjes. No conseguían adaptarse al nuevo ritmo de vida, con un clima tan poco propicio; no se sentían acogidos por la gente; la mayor parte de ellos comprobaba que sus temores eran bien fundados y que era poco menos que imposible seguir viviendo según la Regla de san Alberto. Simón hizo lo que pudo ante aquel cúmulo de dificultades de sus monjes; buscó apoyo en el papa Inocencio IV del que consiguió cartas de recomendación, y recurrió al rey Enrique III de Inglaterra para poder echar raíces; reformó la Regla para poder vivir en las ciudades y tomar parte en el servicio a las almas. Pero al descontento generalizado se añadió el mal de las deserciones de algunos monjes, y del paso que otros dieron a otras Órdenes en las que veían más garantías de salvación.

En medio de esta grave crisis tuvo lugar la aparición de la Virgen que mostraba por el Carmelo una protección especial. Se le apareció al bueno de Simón, rodeada de ángeles y llevando en sus manos el Escapulario de la Orden. Le dejó en regalo la promesa: «Quien lo lleve y muera con él, se salvará».

Acontecimiento tan singular sirvió para alentar a los desanimados carmelitas. Luego, el escapulario con la promesa de la Virgen trascendió a toda la Iglesia como manifestación de la maternidad universal de María, a través de la adscripción a la Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen.

De Simón Stock no hay mucho más; continuó en su esfuerzo de afianzar y consolidar la Orden en Europa hasta su muerte, ocurrida en Burdeos el 16 de mayo de 1265.

Hoy, parte de sus restos –milagrosamente salvados de la Revolución francesa– se conservan en el convento de Aylesford, a donde se trasladó su cabeza en 1951.

Mira por dónde lo bien que queda explicada la inmemorial y popularísima devoción al Escapulario de Nuestra Señora del Carmen que tantísimos fieles cristianos llevan impuesto desde la infancia, la niñez o la juventud –los menos lo reciben en la madurez o en la ancianidad–. Claro está que no es amuleto del que dependa una determinada suerte, ni una póliza de seguro –producto típico de nuestra sociedad tan exacta– que prescinde en fuerte grado de la Providencia de Dios, al tiempo que procura atar lo más posible todos los cabos aquí abajo. No. El escapulario del Carmen es, más bien, una señal de predilección de la Virgen que asegura proteger a quien ha acudido a Ella pidiendo su protección; por eso no deberá evitar –quien lo lleve de por vida– el esfuerzo por honrar a la Madre de Dios y por vivir según pide y enseñó su propio Hijo; el resto lo pondrá Ella, que nunca abandona. Quien pensara que llevar el Escapulario del Carmen es un pasaporte automático para el Cielo, algo mágico o automático, como cuando sale un botellín de refresco en la maquinita al pulsar el botón, se ha equivocado de ventanilla.

San Simón Stock le escribió esta piadosa oración a la Virgen del Carmen para pedir su protección. Pidamos con ella a la Virgen también su maternal protección:

Oración 

¡Oh Bellísima Flor del Carmelo, fructífera viña, resplandor del cielo, Madre singular del Hijo de Dios, Virgen siempre pura!

Madre Santísima, después de habernos traído el Hijo de Dios, permanecisteis intacta y sin mancha ninguna. ¡Oh bienaventurada siempre Virgen, asistidme en esta necesidad!

¡Oh Estrella del Mar, auxiliadme y protegedme! ¡Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos!

¡Madre y ornamento del Carmelo, rogad por nosotros! ¡Virgen, Flor del Carmelo, rogad por nosotros! ¡Patrona de los que visten el santo escapulario, rogad por nosotros!

¡San José, fiel amigo del Sagrado Corazón, rogad por nosotros! ¡San José, castísimo esposo de María Santísima, rogad por nosotros! ¡San José, nuestro gran protector, rogad por nosotros!

¡Dulce Corazón de María, sed nuestra salvación! Amén.

El escapulario de la Virgen del Carmen es un signo de amor, confianza y entrega a María que nos conduce a Jesús a quien lleva en sus brazos / Por P. Carlos García Malo

 


miércoles, 15 de julio de 2026

David Jasso fue expulsado del seminario y durante 7 años fue directivo de fútbol, sentía que el Señor lo llamaba y es sacerdote: «Dios me ha sostenido y no me ha pedido perfección, pero sí disponibilidad, confianza y fidelidad cotidiana»

David Jasso Ramírez es actualmente Vicario episcopal de Pastoral de la Arquidiócesis de Monterrey (México) y ha cumplido ocho años de sacerdocio a principios de este año 2026 

* «Ahí empezó el discernimiento en serio, cuando dejé Rayados. La espinita estuvo todo el tiempo, pero había momentos en que se iba. Tuve novias, viajé, me divertí, del Cielo a la tierra, del seminario a la cancha de fútbol, en un ambiente de lujos, de trato VIP en muchas partes, de estar cerca de los famosos, de estar ahí en el mejor momento del equipo… Después de 8 años de sacerdocio, no sé cómo serán los años que vienen. Tampoco lo sabía al inicio, pero si algo puedo decir hoy, con serenidad, es esto: no me arrepiento del camino. Y sigo creyendo que Dios actúa más en la fidelidad cotidiana que en los momentos extraordinarios. Ocho años después, no presumo logros. Agradezco la gracia de seguir caminando. Y eso, para mí, ya es mucho»

 En el vídeo, David Jasso Ramírez cuenta su testimonio de vida en 2019 a Desde la fe

Camino Católico.- Mientras el mundo vive la emoción del Mundial 2026, el Padre David Jasso Ramírez conoce muy bien lo que significa estar cerca de la pasión que despierta el fútbol.

Antes de convertirse en sacerdote, trabajó durante siete años en el Club de Futbol Monterrey Rayados, donde ocupó distintos cargos hasta llegar a ser gerente deportivo. Vivió campeonatos, viajes, decisiones importantes y la intensidad de uno de los entornos más competitivos y admirados del deporte profesional.

Sin embargo, detrás de los logros y la emoción de las canchas, Dios seguía escribiendo una historia diferente.

Lo que pocos saben es que antes de trabajar en el fútbol, David había pasado más de ocho años en el Seminario de Monterrey (México). En 2003 tuvo que dejar la formación sacerdotal para madurar aspectos importantes de su vida. Aquella salida fue dolorosa, pero con el tiempo comprendió que Dios no había dejado de acompañarlo.

David Jasso junto a su familia Ramírez en el tiempo que ingresó por primera vez en el seminario

Su camino vocacional inició como el de otros jóvenes que, al terminar la preparatoria, piden su ingreso al seminario para ser sacerdotes. No obstante, ocho años después, en 2003 tras un periodo de discernimiento, volvió a la vida laical.

“Llegué hasta tercero de Teología, me faltaba año y medio para terminar. Yo salí del seminario. Entré con 17 años y salí de 26, con 20 pesos en la bolsa”, recuerda en declaraciones a Desde la Fe.

“Me expulsaron porque no cumplía con el perfil. A lo largo de la formación hay varios momentos de revisión de vida y consideraron, los padres formadores, en ese momento, que yo no tenía vocación, que me faltaba madurar algunos aspectos de mi vida y que el perfil que yo tenía no correspondía a lo que se buscaba”, dice a Aleteia.


David Jasso cuando ejercía como directivo del Club de Futbol Monterrey

Un mes después se entrevistó con Jorge Urdiales, entonces presidente del Club de Futbol Monterrey, quien lo invitó a incorporarse a la institución como coordinador de Responsabilidad Social. Después fue Jefe de Prensa por un corto periodo hasta que fue nombrado Gerente Deportivo.

En ese momento su historia dio un vuelco que lo llevó a viajar durante años con el primer equipo, a convivir todos los días con los jugadores y el cuerpo técnico, a compartir sus logros y sus fracasos, las fiestas y reuniones familiares.

En esta época convivió con figuras del futbol mexicano, como Jesús «el cabrito» Arellano, Aldo de Nigris, Sebastian «el loco» Abreu, Victor Manuel Vucetich, Miguel Herrera y Ricardo Antonio Lavolpe, entre muchos más. 

El padre David Jasso con Gerardo ‘Tata’ Martino en 2019, a quien bendijo, cuando inició su trabajo de entrenador de la selección nacional de fútbol de México

Tenía el acceso a toda una institución poderosa del futbol mexicano y se codeaba con los futbolistas más famosos de toda la liga mexicana. Su talento y habilidades lo llevaron a tocar el cielo del futbol y pasó de ser un seminarista desconocido a un líder dentro del club.

«Cada vez que salíamos al campo, rezábamos un padrenuestro y un avemaría. Me acuerdo haber ayudado a Sebastián “loco” Abreu a restaurar una imagen de la Virgen que traía por todos lados», así recuerda el Padre David cómo su fe seguía intacta.

Los medios de comunicación resultaron ser para David un medio propicio para el éxito y la fama. Se movía como pez en el agua en ellos y descubrió una fascinación y una facilidad para dominar las relaciones públicas, el marketing, las cámaras de televisión y los micrófonos de prensa. Estaba anonadado, impresionado e impactado por las mieles del fútbol.

Orando en el vestidor

El padre Jasso recuerda dos momentos específicos durante su carrera como directivo, en los que se replanteó seriamente volver al seminario: el primero fue la muerte de Antonio de Nigris, en 2009. Aunque jugaba en Grecia, era un jugador muy querido por la afición, y su hermano Aldo jugaba en Rayados. Por ello, a él le tocó gestionar la repatriación del cuerpo y acompañar a la familia.

“Yo estaba en el vestidor y Chuy Arellano me pidió que dijera una oración. Solamente había jugadores y cuerpo técnico, yo era el único de pantalón largo. Entré, me puse a un lado de Aldo, él se hincó, puse la mano en su hombro y empezamos a rezar. No me acuerdo qué recé, pero traté de crear un ambiente de hermandad, de equipo y de comunidad”.

El padre David Jasso los jugadores del equipo le pidieron orar varias veces y eso le hizo presente que el llamado al sacerdocio seguía en el fondo de su corazón

El otro momento, durante el primer campeonato que vivió como Gerente Deportivo, de nueva cuenta los jugadores del Monterrey le pidieron que dirigiera una oración de agradecimiento a Dios.

“Fueron esos dos momentos, en la alegría y en el dolor, en que me pregunté ‘¿Qué ven en mí que yo no estoy viendo? ¿Qué estoy transmitiendo que yo no me doy cuenta?’”, recuerda.

Quizá por eso, el ahora técnico del Club América, Miguel Herrera, uno de sus amigos más entrañables en el mundo del futbol, siempre lo apodó El Curita.

Un alto en el camino

Pese a que la cosquillita por volver al seminario nunca desapareció en todos esos años, la intensidad del trabajo en el Monterrey no le permitió detenerse para discernir qué era lo que Dios quería de él, hasta que en 2011 dijo adiós a Rayados, fundó una empresa de mercadotecnia deportiva y comenzó a dar clases. Entonces, el llamado de Dios se hizo fuerte.

“Ahí empezó el discernimiento en serio, cuando dejo Rayados. La espinita estuvo todo el tiempo, pero había momentos en que se iba. Tuve novias, viajé, me divertí, del Cielo a la tierra, del seminario a la cancha de fútbol, en un ambiente de lujos, de trato VIP en muchas partes, de estar cerca de los famosos, de estar ahí en el mejor momento del equipo”.

A partir de su salida tuvo un año para discernir y en 2012 finalmente pidió su readmisión al seminario.

El camino para llegar al sacerdocio fue largo. No sólo su readmisión tomó tiempo. Además, durante su formación lo operaron a corazón abierto. El miedo hacía mella en su alma, pero su devoción a la Virgen María de Guadalupe lo inundó de paz, fe y esperanza para enfrentar esta cirugía.

Las pruebas aún no terminaban para el seminarista, ya que meses después, su padre enfermó y falleció, llevando al seminarista a forjarse en la paciencia y a entender esta etapa de su vida como el crisol de su alma y vocación.

El padre David Jasso para pasar del fútbol al seminario debió recorrer un largo camino lleno de pruebas

«No fue fácil regresar porque me habían expulsado. Yo toqué la puerta del seminario, no fue fácil, no había obispo en ese momento y tardaron un año en aceptarme. Entré condicionado y, aunque ya habían pasado 10 años, ahí seguían los expedientes; pero finalmente me ordenaron sacerdote», comparte con una sonrisa.

Sólo el inicio

Cinco años después, en enero de 2018, David Jasso fue ordenado sacerdote.

Si antes, a su llegada a Rayados, asumió el reto de aprovechar su experiencia como seminarista para aplicar esos valores en el club. Ahora, asegura, el camino es a la inversa. “Quizá ese es el mayor reto ¿Cómo integrar aquello que aprendí con la Iglesia y con mi ministerio?”.

El camino que David Jasso debió recorrer para convertirse en sacerdote fue muy distinto y mucho más largo que el de muchos de sus compañeros. Sin embargo, asegura, el día de su ordenación no lo vivió como el final del trayecto: “no es la meta, sino un nuevo inicio”.

Agradecimiento a Dios por 8 años de sacerdocio

David Jasso, Vicario episcopal de Pastoral de la Arquidiócesis de Monterrey (México), ha cumplido ocho años de sacerdocio a principios de este año 2026 y hace balance: “Ocho años no son muchos, pero tampoco son pocos. No alcanzan para hablar desde la nostalgia, pero sí para mirar atrás con verdad. Ocho años de sacerdocio dan para agradecer, para reconocer límites, para confirmar algunas intuiciones…” dice en Vida Nueva.

“Si algo me ha costado en estos ocho años ha sido aceptar mis propios límites sin endurecerme. No refugiarme en el activismo para no sentir. No anestesiar el corazón para poder seguir funcionando. No reducir el sacerdocio a lo que hago, a lo que produzco, a lo que se ve. Aprender que cuidar la interioridad no es un lujo, sino una necesidad vital para no perder el alma. En no pocas ocasiones, mi capilla, mi oficina, mi estudio y mi lugar de descanso ha sido un avión, un aeropuerto o un autobús”, asegura.

El padre David Jasso en Casa Lago, sede de la Conferencia del Episcopado Mexicano

Y subraya que “reconozco que he sido profundamente sostenido por personas concretas, por comunidades reales, por hermanos sacerdotes con los que se puede hablar sin máscaras. Por conversaciones sinceras con amigos de toda la vida y por la oración cuando ya no hay muchas palabras. Pero sobre todo, por Dios que no me ha pedido perfección, pero sí disponibilidad; no control, sino confianza; no dureza, sino fidelidad cotidiana”.

“Al cumplir ocho años de sacerdocio, no celebro haber llegado lejos. Celebro haber seguido y haber permanecido en el camino cuando fue luminoso y cuando fue cuesta arriba. Haber aprendido que el ministerio no consiste en hacerlo todo bien, sino en seguir diciendo sí, una y otra vez, en lo pequeño, en lo ordinario, en lo que no se ve. No sé cómo serán los años que vienen. Tampoco lo sabía al inicio, pero si algo puedo decir hoy, con serenidad, es esto: no me arrepiento del camino. Y sigo creyendo que Dios actúa más en la fidelidad cotidiana que en los momentos extraordinarios. Ocho años después, no presumo logros. Agradezco la gracia de seguir caminando. Y eso, para mí, ya es mucho”, concluye.

San Benito, el monasticismo y la espiritualidad benedictina / Película de Dibujos animados

 

Camino Católico.-  San Benito, el monasticismo y la espiritualidad benedictina, película de dibujos animados para niños de la serie “Mi familia católica” de  EWTN .

Homilía del P. José Aumente y lecturas de la Misa de hoy, miércoles, san Buenaventura, 15-7-2026

15 de julio de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. José Aumente y lecturas de la Santa Misa de hoy, miércoles de la 15ª semana del Tiempo Ordinario, san Buenaventura, obispo y doctor de la Iglesia, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, miércoles, san Buenaventura, 15-7-2026

15 de julio de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, miércoles de la 15ª semana del Tiempo Ordinario, san Buenaventura, obispo y doctor de la Iglesia, presidida por el P. José Aumente, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Gloriosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 15-7-2026

15 de julio de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gloriosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, miércoles, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero. 

Palabra de Vida 15/7/2026: «Nadie conoce al Padre sino el Hijo» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 15 de julio de 2026, miércoles de la 15ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: san Mateo 11, 25-27:

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:

«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

Adoración Eucarística con el diácono Bienvenido Nieto en la Basílica de la Concepción de Madrid, 15-7-2026

15 de julio de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el diácono Bienvenido Nieto, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Señor Jesucristo, que por amor a la humanidad derramaste tu Preciosísima Sangre para la redención del mundo, te adoro, te bendigo y te doy gracias por el inmenso don de tu misericordia / Por P. Carlos García Malo


 

martes, 14 de julio de 2026

Katie Flanagan: «Oraba con las Escrituras y escuche la llamada de Dios: 'deberías ser monja'; trabajaba de profesora pero me acompañaban esas palabras; ante el Santísimo Sacramento acepté la voluntad de Dios y soy religiosa»

Katie Flanagan profesó sus primeros votos como religiosa de las Hermanas Salesianas en agosto de 2016 y sus votos perpetuos el 5 de agosto de 2022 / Foto: Instagram Katie Flanagan

* «Cuando me senté allí, era la primera vez en años que rezaba ante el Santísimo Sacramento y no estaba luchando internamente. Me di cuenta de que algo había cambiado. Por primera vez en años, no estaba luchando con Dios. Simplemente sentí paz. Y creo que incluso lo dije en voz alta. Sabía que sentiría paz allí donde Dios me llamara a ir. Esa paz no eliminó mis miedos, pero me dio el valor para confiar en que Dios me guiaba hacia donde encontraría mi mayor alegría. Todavía me llevó dos años más ingresar al convento, pero decir sí al llamado de Dios ha sido el mayor regalo de mi vida, la mejor decisión que he tomado en mi vida: entregarme a Dios y a su voluntad. Dios rara vez grita. Más a menudo, susurra. Si permanecemos firmes en la oración, la Eucaristía, las Escrituras y la comunidad de fe, comenzaremos a reconocer su voz. Y cuando confiamos en Él, siempre nos guiará hacia algo mucho más grande de lo que podríamos haber imaginado» 

Camino Católico.- “Si de pequeña me hubieran dicho que algún día sería religiosa, me habría reído en su cara. Crecí en una comunidad de fe muy activa en Florida, donde mi familia participaba profundamente en la vida de la Iglesia. Pero ser religiosa simplemente no era una opción que me planteara.“Creo que, de niña, a veces bromeaba diciendo que pasaba más tiempo en la parroquia de Santa Rita que en mi propia casa. Era importante para nosotros y, en general, disfruté yendo a misa”, asegura Katie Flanagan a Yes Catholic.

“Como estudiante de la Universidad de Florida, mi fe se convirtió en algo personal. Me involucré en el ministerio universitario”, dice. Como estudiante de magisterio con planes de enseñar a niños de primaria, era idealista respecto al papel de los educadores y la necesidad de que estos se centren en el desarrollo integral del niño. Supo por sus amigas que las hermanas salesianas, que dirigen escuelas católicas en todo el estado y el país, comparten esa misma visión de la educación.

Durante su orientación espiritual en su último año en la Universidad de Florida, Katie Flanagan “mientras oraba con las Escrituras, experimenté algo inesperado. De repente un pensamiento me vino a la mente un pequeño pensamiento: 'Deberías ser monja'. Recuerdo que tenía los ojos cerrados, la Biblia en la mano, y de repente abrí los ojos y pensé: '¿Quién dijo eso? ¿Quién lo oyó?'. Mi respuesta inmediata fue: `No, gracias’”.

“Tras graduarme, trabajé varios años como profesora en escuelas públicas. Amaba a mis alumnos, pero cada vez que rezaba, sentía que Dios me invitaba suavemente a considerar la vida religiosa. No era una voz fuerte ni una experiencia dramática. Era un susurro silencioso y persistente que simplemente no desaparecía”, dice Katie.

Katie Flanagan en una graduación con sus alumnos / Foto: Instagram Katie Flanagan

Habló con un amigo que había sido seminarista y que ahora es el padre Daniel Daza-Jaller, director de vocaciones de la diócesis de Palm Beach. Él la animó a visitar a algunas religiosas y descubrir si lo que sentía era una verdadera vocación. “Me animó a visitar a las Hermanas Salesianas porque las recordé de la conversación que había tenido con mis amigas de la universidad. Así que me puse en contacto con ellas, reservé un vuelo a Nueva Jersey donde está la casa madre”.

“Había algo en mí que me decía que este era un momento decisivo. Como si a partir de ahí no hubiera vuelta atrás. Pero al mismo tiempo, durante todo el viaje oraba con más fervor que nunca: ‘Dios, por favor, por favor, si me amas, por favor, permíteme llegar allí y odiarlo’. Quería odiarlo porque sabía que Dios solo nos llama a aquello que nos traerá la felicidad más profunda”, relata.

Pero en su primer día con las hermanas, mientras rezaba en su capilla, encontró la respuesta. “Cuando me senté allí, era la primera vez en años que rezaba ante el Santísimo Sacramento y no estaba luchando internamente. Me di cuenta de que algo había cambiado. Por primera vez en años, no estaba luchando con Dios. Simplemente sentí paz. Y creo que incluso lo dije en voz alta. Sabía que sentiría paz allí donde Dios me llamara a ir”.

Pero comparte que “esa paz no eliminó mis miedos, pero me dio el valor para confiar en que Dios me guiaba hacia donde encontraría mi mayor alegría. Todavía me llevó dos años más ingresar al convento, pero decir sí al llamado de Dios ha sido el mayor regalo de mi vida, la mejor decisión que he tomado en mi vida: entregarme a Dios y a su voluntad”.

Katie Flanagan con chicas en el campamento de verano / Foto: Instagram Katie Flanagan

Ni en un millón de años, si hubiera planeado mi vida, ni siquiera en la última página habría escrito: ‘Y tal vez me haga monja’. No era algo que se me hubiera pasado por la cabeza. Pero seguía apareciendo y no desaparecía. Y eso, para mí, fue una confirmación”, asegura.

Katie reflexiona sobre su camino: “Mirando hacia atrás, puedo ver que Dios me habló a través de cuatro cosas: las Sagradas Escrituras, la Virgen María, los sacramentos y las personas que puso en mi vida. Estas se convirtieron en el fundamento de mi discernimiento y siguen sosteniendo mi vocación hoy en día”.

“En el instante en que recuerdo haber escuchado la llamada de Dios, estaba rezando con un pasaje bíblico. La palabra de Dios tiene que ser fundamental en nuestras vidas, algo que debemos asimilar, meditar y leer a diario”, comparte.

“Rezar el rosario y mantener una relación más fuerte con María me otorgó la gracia de abrirme a la voluntad de Dios”, señala.

Katie Flanagan en una reunión de grupo / Foto: Instagram Katie Flanagan

Respecto a los sacramentos subraya que “comencé a ir a misa diariamente cuando estaba en pleno discernimiento y la gracia de Dios empezó a obrar en mí como consecuencia de mi cercanía con Él”.

Su comunidad de familiares y amigos marcó una gran diferencia. “Creo que crecer en la familia en la que crecí, con padres que me amaban como lo hacen, me hizo receptiva al amor de Dios desde el principio. Pero también la comunidad de fe en la que crecí en St. Rita, y los amigos con los que elegí rodearme. Todos ellos me apoyaron y me animaron, y me dieron un buen empujón un par de veces cuando lo necesitaba y estaba acobardada”.

Katie Flanagan concluye con esta reflexión: “Dios rara vez grita. Más a menudo, susurra. Si permanecemos firmes en la oración, la Eucaristía, las Escrituras y la comunidad de fe, comenzaremos a reconocer su voz. Y cuando confiamos en Él, siempre nos guiará hacia algo mucho más grande de lo que podríamos haber imaginado”.

Katie Flanagan el 10 de septiembre de 2022 cuando impartió una reflexión al grupo Magníficat en la diócesis de Palm Beach / Foto: Diócesis de Palm Beach

La hermana Flanagan profesó sus primeros votos en agosto de 2016 y sus votos perpetuos el 5 de agosto de 2022. Ha ejercido como ministra pastoral y profesora de teología en la escuela secundaria St. John Neumann en Naples, y es profesora de teología y miembro del equipo de pastoral universitaria en la escuela secundaria Immaculata-La Salle en Miami.