10 de mayo de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Ramón Navarro Gómez y lecturas de la Misa de hoy, VI domingo de Pascua, emitida por 13 TV, desde la Catedral de Murcia.
domingo, 10 de mayo de 2026
Santa Misa de hoy, VI domingo de Pascua, en la Catedral de Murcia, 10-5-2026
10 de mayo de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, VI domingo de Pascua, presidida por el P. Ramón Navarro Gómez, emitida por 13 TV desde la Catedral de Murcia.
Palabra de Vida 10/5/2026: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos» / Por P. Jesús Higueras
Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 10 de mayo de 2026, domingo de la 6ª semana de Pascua, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Juan 14, 15-21:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros.
No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
Homilía del evangelio del domingo: Jesús por el Espíritu se hace presente dentro de nosotros, nos santifica, nos inspira, nos mueve: Él está en nosotros y nosotros en Él / Por P. José María Prats
* «Dios es Señor, y cuando viene a habitar en nosotros a través de los sacramentos, viene a reinar en nosotros. Y no puede hacerlo si negamos su voluntad en algún aspecto importante de nuestra vida. Si no aceptamos incondicionalmente sus mandamientos, Él nos atraerá desde fuera con su Espíritu moviéndonos a la conversión, pero no vendrá a habitar en nosotros»
Domingo VI de Pascua – A
Hechos 8, 5-8.14-17 / Salmo 65 / 1 Pedro 3, 15-18 / San Juan 14, 15-21
P. José María Prats / Camino Católico.- Dentro de dos semanas celebraremos la gran solemnidad de Pentecostés y las lecturas de hoy nos invitan a prepararla meditando sobre el Espíritu Santo.
En el evangelio, Jesús nos ha dicho: «Yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad ... Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros». Es decir, después de su muerte, Jesús sigue estando presente en los que creen en Él a través del Espíritu Santo. Vimos el domingo pasado que, por el amor, las tres personas divinas se inhabitan mutuamente. Por ello, al recibir al Espíritu Santo, recibimos también en Él al Padre y al Hijo. Pero esta presencia de Jesús por el Espíritu es mucho más intensa y profunda que antes de su muerte, porque no es una presencia frente a nosotros, sino dentro de nosotros, que nos santifica, nos inspira, nos mueve: Él está en nosotros y nosotros en Él.
Pero es importante notar que tanto antes como después de estas palabras, Jesús insiste en que “si le amamos, guardaremos sus mandamientos”. Es decir, solo podemos recibir al Espíritu Santo y en Él al Padre y al Hijo, si guardamos los mandamientos de Jesús. A partir de aquí se entiende muy bien que la Iglesia, para poder recibir cualquier sacramento, nos pida que aceptemos y estemos decididos a guardar los mandamientos. Dios es Señor, y cuando viene a habitar en nosotros a través de los sacramentos, viene a reinar en nosotros. Y no puede hacerlo si negamos su voluntad en algún aspecto importante de nuestra vida. Si no aceptamos incondicionalmente sus mandamientos, Él nos atraerá desde fuera con su Espíritu moviéndonos a la conversión, pero no vendrá a habitar en nosotros. En el texto que sigue inmediatamente al fragmento del evangelio que hemos proclamado, Jesús vuelve a insistir sobre esto de manera aún más clara: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él» (Jn 14,23).
En la primera lectura, tomada del libro de los Hechos de los apóstoles, se nos dice que Pedro y Juan bajaron a Samaría, oraron e impusieron las manos a los que habían creído en Jesús para que recibieran al Espíritu Santo y así ocurrió. En aquellos primeros tiempos, la venida del Espíritu se manifestaba en signos externos como que los que lo habían recibido se pusieran a profetizar o a alabar a Dios en lenguajes misteriosos. La Iglesia sigue invocando la venida del Espíritu Santo con la oración y la imposición de manos en los sacramentos de la Confirmación, el Orden y la Unción de los enfermos.
En este sexto domingo de Pascua, con motivo de la celebración de la Pascua del enfermo, se ofrece a las personas ancianas o que tienen una enfermedad grave, recibir el sacramento de la Unción de los enfermos. Por ello, a continuación impondremos sobre ellas las manos pidiendo que descienda el Espíritu Santo y les conceda la fortaleza, la sabiduría y los demás dones que necesitan para vivir con sentido y con paz su enfermedad o debilidad y los una íntimamente a Jesucristo en su pasión para que sus dolores y limitaciones se conviertan en fuente de santificación y redención.
P. José María Prats
Evangelio:
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros. No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero vosotros sí me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis. Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él».
San Juan 14, 15-21
Damian Sylwestrzak, el árbitro FIFA que estudió teología, que quería ser profesor de religión y reza en el vestuario: «En los momentos difíciles voy a la iglesia, me arrodillo y encomiendo a Dios todo lo que estoy viviendo»
A Damian Sylwestrzak, árbitro FIFA, la fe lo llevó a matricularse en la Facultad de Teología de Wrocław (Polonia) / Foto: Archivo
* «Tengo mis rutinas antes de un partido, que no llamaría rituales, sino más bien hábitos. Gracias a ellos, puedo entrar en ritmo y concentrarme. También tengo un momento para rezar antes de salir del vestuario, algo que siempre hago. Siempre llevo conmigo una imagen de Jesús Misericordioso con la inscripción "Jesús, en ti confío", que está muy desgastada, pero por el gran cariño que le tengo, no pienso en cambiarla. Con el primer silbato hago la señal de la cruz, agradeciendo por mi pasión y poniendo en manos de Dios todo lo que hago… A menudo pienso en lo que sucederá después de la muerte. A veces me preocupa este tema, y cuando surgen esas inquietudes, la fe me tranquiliza. Es mi consuelo y mi guía en la vida. Sé que a veces, gracias a la fe y a las enseñanzas de la Iglesia, mi esposa y yo vamos en contra de lo que el mundo ofrece. Pero estoy feliz con nuestras decisiones; nunca me he arrepentido de ellas, e incluso me siento orgulloso de muchas»
Camino Católico.- Damian Sylwestrzak estudió teología, consideró la posibilidad de enseñar religión en la escuela y hoy es árbitro de la Ekstraklasa, la máxima categoría de fútbol profesional en Polonia, e internacional de la FIFA. En una entrevista con Karolina Binek en Misyjne, Damian Sylwestrzak habla sobre la fe, la familia, las decisiones difíciles en el campo y la importancia de la oración, incluso antes de un partido.
- ¿Cómo es posible que alguien que hoy es árbitro en la Ekstraklasa e internacional de la FIFA haya estudiado teología?
- Siempre me han interesado estos temas. Desde niño, quise profundizar en la teología para comprender mejor. También sentía la necesidad de obtener un título universitario tradicional, que requiere libros y una inmersión profunda en su contenido. Fue allí donde conocí a mi esposa. Finalmente, completé otros estudios.
- En aquel entonces, cuando comenzaste tus estudios, ¿existía algún plan para enseñar religión en la escuela?
- Me preguntaba qué haría profesionalmente después de estudiar teología. Consideré la posibilidad de dar clases de religión en una escuela. Pero no empecé a pensar seriamente en mi futuro después de graduarme hasta que conocí a mi esposa. Al mismo tiempo, ya era árbitro en una liga regional, así que estaba muy lejos de donde estoy hoy. En secreto, esperaba que el arbitraje fuera mi profesión. Mirando hacia atrás, puedo decir que fue una idea descabellada, pero fue fantástico que se hiciera realidad.
- ¿La fe siempre ha sido importante y ha estado presente en tu vida?
- Sí. Me hice monaguillo en cuanto alcancé la edad requerida para ese papel en mi parroquia, o incluso un poco antes. Lo disfrutaba. A veces incluso participaba en varias misas los domingos. La liturgia y el servicio me fascinaban profundamente. Sin embargo, durante mi juventud, viví diferentes momentos. A veces me sentía más cerca de Dios, a veces más lejos. Pero la fe siempre estuvo presente. Al tomar diversas decisiones importantes en mi vida, uno de los factores clave que consideraba era la fe y qué sucedería después de mi muerte.
- ¿Sueles rezar antes de un partido o tienes algún otro ritual?
- Tengo mis rutinas antes de un partido, que no llamaría rituales, sino más bien hábitos. Gracias a ellos, puedo entrar en ritmo y concentrarme. También tengo un momento para rezar antes de salir del vestuario, algo que siempre hago. Siempre llevo conmigo una imagen de Jesús Misericordioso con la inscripción "Jesús, en ti confío", que está muy desgastada, pero por el gran cariño que le tengo, no pienso en cambiarla. Con el primer silbato hago la señal de la cruz, agradeciendo por mi pasión y poniendo en manos de Dios todo lo que hago.
- ¿Alguna vez has sentido un conflicto interno entre tu conciencia, tu fe y las reglas del juego?
- No, nunca he tenido ese tipo de conflicto. Tomo decisiones automáticamente en el campo. Ese es mi trabajo. Sin embargo, ha habido situaciones en las que sentí lástima por alguien, mucha lástima. Tuve que mostrarle la tarjeta roja, aunque sabía que el jugador no tenía intención de cometer la falta; simplemente sucedió así.
- ¿Cómo lidias con la presión de los aficionados y las críticas posteriores al partido? Porque a veces se critica a los árbitros por decisiones como mostrarle una tarjeta roja a alguien.
- No hay una única solución para estas situaciones. Por un lado, a lo largo de los años arbitrando, he aprendido un poco a lidiar con ellas. He desarrollado mecanismos de defensa que me ayudan a bloquear lo que sucede a mi alrededor. A menudo, durante un partido, no puedo oír lo que sucede en las gradas. No puedo oír cuando alguien me grita o canta cánticos ofensivos sobre mí. Sin embargo, no me gusta que, después de un partido, mis hijos y mi esposa, por ejemplo, lean algo sobre mí en internet y luego lo revivan. Sucede rara vez, pero sucede. Siempre intento analizar mi trabajo y sacar conclusiones para el futuro. Aunque después de un partido en el que surgió alguna controversia, el desayuno siempre sabe un poco diferente durante unos días. Pero en esas situaciones, mi familia es un gran apoyo y una vía de escape para mí. Salimos a pasear en bicicleta, a caminar, al cine, a un restaurante. Me permite olvidarme del arbitraje por un tiempo. Elegí una profesión que tiene muchos aspectos hermosos, pero a veces también un precio alto, y lo acepto.
- ¿Sucede que en casa, con tus hijos y tu esposa, hablas del partido, de lo difícil que te resulta asimilar algo que ocurrió en el campo?
- Hablamos de ello a veces. Intento mostrarles a mis hijos que es imposible no cometer errores en la vida. Hay que aprender de ellos y seguir adelante. Si me hubiera rendido tras el primer error, no estaría donde estoy hoy. Lo más positivo de estos errores es probablemente que mis hijos lo ven todo desde la distancia y pueden observar cómo levantarse y no tener miedo a intentarlo y equivocarse. Esa es la única manera de crecer. Intentamos que no sea un tema tabú, así que hablamos de ello de vez en cuando. Aunque no soy de los que expresan sus sentimientos fácilmente. Así que mi mujer tiene un hueso duro de roer con este tema.
- Si alguien se comporta de forma agresiva contigo en el campo, ¿cómo reaccionas?
- Situaciones así no suelen ocurrir. Aunque después de tantos años en esta profesión, pocas cosas en el campo me sorprenden. La gran mayoría de mis relaciones con los jugadores son positivas y se basan en la confianza. Claro que hay momentos difíciles durante los partidos. Intento ser comprensivo y, al menos brevemente, explicar mi decisión, señalar algo, para que el jugador pueda entenderlo después. Pero cuando un jugador se pasa de la raya, doy un giro de 180 grados y marco una línea firme.
A Damian Sylwestrzak, árbitro FIFA, participaba en varias misas cada domingo y creció con una sensibilidad espiritual que nunca abandonó / Foto: Archivo
- En su opinión, ¿puede un árbitro dar testimonio de fe a través de su actitud en el terreno de juego o antes del partido?
- Creo que todos pueden dar testimonio de su fe, incluso un juez. Intento hacerlo con pequeños gestos. Sin embargo, lo más importante para mí es dar testimonio principalmente en el seno de mi familia. Tratamos de cultivar costumbres, como rezar juntos antes de acostarnos o persignarnos antes de comer. Lo mismo ocurre al persignarnos al pasar por delante de una iglesia.
- ¿Cómo logras compaginar el arbitraje con la vida familiar, siendo padre y esposo a tiempo completo?
- A veces lo consigo, y a veces no. Hay épocas en las que estoy mucho en casa, hablamos de muchos temas diferentes, bromeamos. Y luego hay épocas en las que simplemente llego a casa para volver a hacer la maleta. Es muy difícil porque a mis hijos les encanta que pase tiempo con ellos. Así que, a lo largo de los años, el papel de mi esposa ha sido muy importante. Ella consigue salvar la distancia entre las veces que estoy en casa y las veces que estoy fuera. Porque cuando estoy fuera, todo recae sobre sus hombros. Llevamos más de una década organizándonos así, aunque a veces es increíblemente difícil. Nuestra solución y remedio para estas dificultades son los viajes frecuentes juntos. Al menos una vez al trimestre, hacemos las maletas y nos vamos a algún sitio juntos. A veces son unas vacaciones más largas, a veces vamos a Casubia, adonde viajo para los partidos en verano.
- ¿Los niños te preguntan a menudo sobre Dios y la fe?
- Preguntan a menudo. Hacen preguntas cada vez más difíciles, y entre bromas y en serio, empiezo a lamentar no tener un título en teología, porque no siempre puedo responderlas. Una de mis hijas ya recibió su Primera Comunión, y mi hijo la recibirá este año. Aunque nuestra hija de ocho años es la que más pregunta sobre la fe y Dios. Son conversaciones muy profundas, porque los temas que le interesan son difíciles e incómodos. Pero mi esposa y yo estamos contentos de que nuestros hijos nos planteen estos dilemas y de que podamos hablar abiertamente de estos temas en casa. Esa es nuestra fortaleza.
- Mencionaste que rezas antes de un partido. ¿Alguna vez te han criticado por tu fe?
- No, nunca nadie me ha criticado. Aunque sí ha habido algunas bromas sobre mi visión del mundo. Una vez, incluso me aconsejaron que no me persignara antes de un partido. Siempre lo hice, y aún lo hago. Luego rezo, no necesariamente para que el partido salga bien (aunque me encantaría), sino simplemente para encomendarlo a Dios, agradeciéndole por estar aquí, por lo que hace y por haber encontrado en la tierra una pasión tan interesante que puedo cultivar.
- ¿Crees que el deporte puede contribuir al desarrollo espiritual?
- Creo que el deporte puede ayudar en todo. No le veo ninguna desventaja a una vida activa. ¿Pero puede ayudar al desarrollo espiritual? Por mi propia experiencia, puedo decir que sí. El deporte te enseña a ganar y a perder. Y las críticas y la presión que a veces cargo me llevan a la iglesia. En los momentos difíciles, me resulta más fácil ir a la iglesia, arrodillarme y encomendarle a Dios todo lo que estoy viviendo. También suelo ir para dar gracias por algo o simplemente para reflexionar.
- Para resumir nuestra conversación, me gustaría que me dijeras quién es Dios para ti hoy.
—Tengo esperanza en lo que vendrá después de esta vida terrenal. A pesar de mi corta edad, a menudo pienso en lo que sucederá después de la muerte. A veces me preocupa este tema, y cuando surgen esas inquietudes, la fe me tranquiliza. Es mi consuelo y mi guía en la vida. Sé que a veces, gracias a la fe y a las enseñanzas de la Iglesia, mi esposa y yo vamos en contra de lo que el mundo ofrece. Pero estoy feliz con nuestras decisiones; nunca me he arrepentido de ellas, e incluso me siento orgulloso de muchas.
José Luis Rubio Willen fue modelo en Cibeles, compañero de Almodóvar, empresario de la noche, locutor, cantante y hoy dirige la comisión para beatificar a Isabel la Católica: «Dios tenía guardado para mí que moriré sacerdote»
José Luis Rubio Willen, director de la Comisión para la Causa de beatificación de la Reina Isabel la Católica / Foto: Cedida - El Debate
* «Fue en torno al año 2000. Yo estaba en el mundo de la noche, con mi discoteca, con mi novia, con una estructura mental totalmente diferente. Me avisaron para colaborar en la Comisión de Isabel la Católica; me dejé llevar y empecé a trabajar en temas de oficina. Yo entonces era como cualquier chico normal de ahora, pero mi familia era muy creyente, y ‘la leche que se mama nunca se derrama’. Al ir relacionándome de nuevo con las cosas de la religión, empecé a notar que me sentía muy a gusto. Y ahí, trabajando, es donde me viene la vocación y, oye, ¡qué cosa tan bonita!. Yo no quería ser sacerdote; ni lo deseaba ni lo pensaba, hasta me parecía una locura. Pero estaba en un momento propicio, había terminado una relación larga, y ahí se produce el cambio. Fui a pedirle orientación a la Reina Isabel y también a santa María de la Alhambra, y la respuesta fue clara. Yo lo considero un milagro moral; desde entonces estoy aquí y soy feliz»
Vídeo de la parte central del programa “Cuanto te quiero”, emitido el 4 de julio de 2013 por Radio Televisión de Castilla y León, en el cual el padre José Luis Rubio Willen cuenta su historia con testimonios de sus feligreses y cuantos colaboran con él
Camino Católico.- Granadino de origen, aunque afincado en Valladolid desde los nueve años, José Luis Rubio Willen se ordenó sacerdote a los 60 años. Antes tuvo otra vida: fue locutor de radio, cantante de un grupo de música, director de documentales, modelo y fotógrafo en la Pasarela Cibeles, dueño de varias discotecas y tiendas de surf, pionero del tecno en Castilla León… Hoy, con 80 años, se reivindica como «cura de pueblo» tras su paso por parroquias como Carpio, Bobadilla, Brahojos o El Campillo. Desde esa experiencia, dirige la Comisión para la Causa de Beatificación de la Reina Isabel la Católica, a la que define como una figura de «gran fuerza contra el mal» y cuya santidad «nadie puede poner en duda».
«Este ha probado de todo, pero ya se cansará…», decían de él cuando se ordenó sacerdote, pero José Luis Rubio afirma a Alfa y Omega: «Dios tenía guardado para mí este final. Moriré sacerdote».
José Luis, en el centro, de azul, con los DJ’s de su Willen Project / Foto: Cedida - Alfa y Omega
En Valladolid, ya de joven empezaron a despuntar en él las inquietudes artísticas. «En 1967 se inauguró la emisora Cope en Valladolid, y me avisaron para llevar la parte juvenil, lo que después fue cadena 100, entrevistando a los grupos de entonces, Los Brincos, el Dúo Dinámico, Los Bravos… Desde la medianoche hasta las dos de la madrugada, donde presentábamos novedades musicales. Tenía mucho tirón, porque era la hora en la que la gente joven volvía de las discotecas o todavía estaba despierta. Además, fui cantante y formé parte de un grupo en aquellos años. Empecé a cantar en la universidad, en colegios mayores, en teatros… Era cantautor y luego formamos una banda, pero ahí entró la droga, y de todos los que estábamos, el único que queda soy yo», asegura a El Debate.
Y añade que «fue una época muy fuerte. Conocí a mucha gente. Recuerdo conversaciones con Nacho Cano en las que hablábamos de aquella etapa de la movida madrileña. Él era más joven, pero compartíamos ese ambiente. Yo me dejaba llevar por lo que me gustaba. Me gustaba la música, monté una tienda de música; me gustaba la discoteca, monté discotecas, introduciendo el tecno en Castilla León, y empecé en sitios como Alaejos, donde arranqué esa etapa. Era un ambiente muy fuerte, muy vivo».
Hay una anécdota muy significativa de su época como empresario de la noche relacionada con la construcción de una iglesia en Valladolid Que la relata así:
«Eso fue en el año 1975, cuando yo estaba montando una discoteca en Alaejos. Da la casualidad de que el constructor era el mismo que el de la iglesia de los Jesuitas, el Sagrado Corazón. Yo había elegido un tipo de techo para la discoteca y, en plena obra, me llamaron diciendo que habían medido mal y que necesitaban justo ese mismo techo. Entonces imagínese la situación: los dos proyectos en plena obra. Yo llamé al constructor porque aquello era una responsabilidad tremenda. Pero al final tomé la decisión de cederles todo el techo que tenía para la discoteca. Gracias a eso pudieron terminar la iglesia tal y como está hoy. Luego tuve que poner otro distinto en la discoteca, en blanco, que con el tiempo se amarilleaba y no era lo mismo. Pero, bueno, lo hice por mayor gloria de Dios. Siempre digo que los Jesuitas tienen una parte de techo de discoteca en su iglesia».
José Luis Rubio Willen durante su etapa de modelo, año 1982 / Foto: Cedida - El Debate
José Luis Rubio Willen también formó parte del ambiente creativo del mundo de la moda:«Estuve en la pasarela Cibeles con diseñadores como Francis Montesinos, Jesús del Pozo o Manuel Piña, que eran los grandes nombres en aquel momento. Trabajé en ese oficio, aunque no era lo que más me gustaba; lo hice para entender ese mundo, para ver cómo funcionaba. Luego me pasé a la fotografía, que me interesaba más. En paralelo estaba el cine. Yo trabajaba en documentales, en esa época en la que toda película tenía que llevar uno delante. Estaba contratado por una productora que se encargaba de eso y allí coincidí con los inicios de Pedro Almodóvar. Él llegó con su primera película, hecha prácticamente con sus propios medios, en 16 milímetros, y buscaba que se la distribuyeran. Era una película muy sencilla, pero ya se veía el talento que tenía».
No quería ser sacerdote, pero Isabel la Católica y un crimen lo cambiaron todo
Pero Dios tenía otros planes para José Luis Rubio Willen que llevaba una vida muy dinámica: «Fue en torno al año 2000. Yo estaba en el mundo de la noche, con mi discoteca, con mi novia, con una estructura mental totalmente diferente. Me avisaron para colaborar en la Comisión de Isabel la Católica; me dejé llevar y empecé a trabajar en temas de oficina. Yo entonces era como cualquier chico normal de ahora, pero mi familia era muy creyente, y ‘la leche que se mama nunca se derrama’. Al ir relacionándome de nuevo con las cosas de la religión, empecé a notar que me sentía muy a gusto. Y ahí, trabajando, es donde me viene la vocación y, oye, ¡qué cosa tan bonita!».
Y en este punto confiesa que «yo no quería ser sacerdote; ni lo deseaba ni lo pensaba, hasta me parecía una locura. Pero estaba en un momento propicio, había terminado una relación larga, y ahí se produce el cambio. Fui a pedirle orientación a la Reina Isabel y también a santa María de la Alhambra, y la respuesta fue clara. Yo lo considero un milagro moral; desde entonces estoy aquí y soy feliz».
José Luis Rubio Willen con el músico Hugues Aufray en la noche parisina en los años 80 / Foto: Cedida - El Debate
También influyó en su vocación un crimen que se cometió en Valladolid: «una persona cercana a un chico que había cometido un delito grave vino a verme para que hablara con él. Ese chico estaba pagando cárcel y le martilleaba la conciencia lo que había hecho; yo entonces le llevé a ver a un sacerdote, Francisco Cerro, hoy arzobispo de Toledo, y se confesó y se quedó tranquilo. Esto me hizo mucho pensar en lo que es la vida, lo seria que es la vida».
Poco después, y con ayuda de monseñor Cerro, entró en el seminario y al cabo de cuatro años recibió la ordenación sacerdotal, al convalidarle los estudios que había realizado de joven. «La verdad es que me salía de cualquier edad canónica para cualquier puesto y para cualquier deseo mundano, y la verdad es que me ha servido para ser más feliz.Reconoce también que «si de joven me lo pasé muy bien, de sacerdote sigo pasándomelo muy bien».
Respecto a su vida presbiteral dice que «he sido sacerdote en pueblos muy pequeños donde la gente no te olvida y te quiere. He estado en Carpio, Bobadilla, Brahojos, El Campillo... he sido tremendamente feliz. Me considero cura de pueblo y creo que los curas no nos jubilamos. Mientras tenga salud, sigo entregando mi vida a la Iglesia».
José Luis Rubio Willen en su época de cantante, año 1983 / Foto: Cedida - El Debate
La beatificación de Isabel la Católica pendiente de un milagro
El padre José Luis Rubio Willen dirige actualmente la Comisión para la Causa de Beatificación de Isabel la Católica, un proceso que se remonta a los años 50 y que ha pasado por distintas fases: «El proceso empieza a caminar en 1958, con motivo de la apertura de la Causa de Canonización de Isabel I de Castilla. En noviembre de 1972 se presentan ante Roma los trabajos de la fase diocesana y se inicia allí el proceso apostólico. Desde entonces ha habido distintas etapas: una primera, con Vicente Rodríguez Valencia y su equipo, con un estudio histórico muy profundo; luego una segunda, con Vicente Vara Sanz, en la que se continúa ese trabajo y se difunde más la figura de Isabel; y luego la etapa actual, que es la que me toca a mí, donde asumo la dirección tras su fallecimiento. Ahora mismo, el proceso está terminado, en Roma, con un milagro pendiente de estudiar».
En cuanto a si la beatificación pueda salir adelante en un plazo cercano, dice que «en la reciente visita del nuncio de Su Santidad en España, monseñor Piero Pioppo, dijo ‘pronto la veamos beata’, y lo dijo claro y sin complejos. Ahora bien, hay que tener en cuenta que este es un proceso de gran envergadura; ella traspasa diócesis, naciones y continentes. Como yo digo, Isabel la Católica es santa sin altar y también es sierva de Dios, lo que significa que nadie puede poner en duda que está ante la presencia de Dios y que es intercesora privada entre lo divino y lo humano. Es importante también entender una cosa: los santos no los hacen ni los papas, ni los cardenales, ni los obispos; los santos los da Dios en el momento en que más se necesitan. Para mí, entre los milagros más grandes de la Reina Isabel destaca la fuerza que tiene contra el mal. Es una fuerza, créame, igual que la que pueda tener la Virgen María o el Padre Pío».
En cualquier caso, al echar la vista atrás, José Luis reconoce que «yo duraba poco en las cosas, y he conocido la causa después, ya de sacerdote: que lo que me tenía guardado Dios en mi vida era este final. Como con San Agustín».
Paloma Carmona González y Luis Ángel Soler Areta, padres de 15 hijos: «Son un don de Dios y me casé confiando en que el Señor actuara en nuestro matrimonio; nunca nos planteamos tener X hijos y pensamos que lo que viniera del cielo, iba a ser bueno»
Paloma Carmona González, su marido y sus quince hijos forman la familia más numerosa de la Comunidad de Madrid / Foto: Cedida por Paloma Carmona González
* «Para mí ser madre es una carrera sin meta en la que he tenido que saltar muchos obstáculos siempre con la ayuda de mi esposo Luis y de Dios que siempre llega donde yo no puedo. Tengo a la Virgen María como Madre y referente, porque me ha ayudado mucho en todo lo que he necesitado»
Vídeo del testimonio de Paloma Carmona González y Luis Ángel Soler Areta en el programa 'Ecclesia es Domingo' de 13 TV
Camino Católico.- «Mi familia nace hace 41 años cuando mi marido, Luis Ángel Soler Areta, y yo decidimos casarnos por la Iglesia y confiando que Dios siempre estuviese en medio de nuestro matrimonio. Él ha sido fiel, ha estado grande y estamos alegres, aunque también hemos tenido dificultades» afirma Paloma Carmona González, madre de 15 hijos, de entre 39 y 16 años, que forma parte del Camino Neocatecumenal, a Sandra Madrid en Infomadrid.
Tener hijos, asegura Paloma Carmona González, fue algo que ella y su marido Luís nunca se plantearon, sino que se fiaban de lo que Dios les iba indicando / Foto: Cedida por Paloma Carmona González
El Señor siempre ha sido fiel
Sin embargo, lo que no es tan natural es tener 15 hijos. Algo que, según asegura Paloma, su marido y ella nunca se plantearon, sino que se fiaban de lo que el Señor les fuera trayendo. «Los dos venimos de familias grandes, los dos tenemos nueve hermanos, y nos educaron igual dentro de la Iglesia. Yo me casé muy jovencita confiando en que el Señor actuara en nuestro matrimonio. Nunca nos planteamos tener X hijos. Pensamos que lo que viniera del cielo, iba a ser bueno para nosotros», explica a Paula Baena en El Debate.
“No me siento especial, me siento agradecida por haber hecho esta obra que Dios me ha dado. No me planteé cuando me casé en tener muchos hijos, me fié del Señor y he tenido 18 embarazos, tres no llegaron a término, y estos quince hijos son un don del Señor que he recibido bien”, ha explicado Paloma en 'Ecclesia, es domingo' de 13 TV.
Luis Ángel reconoce que el peor momento llegó con el tercer hijo: “Yo decía que si Paloma tiene a uno en brazos y yo a otro, ¿qué hacemos con el tercero que nace? Era una montaña. Pero poco a poco, a lo largo de la historia el Señor, nos fue enseñando a no temer, no hay nada imposible para Dios. Yo decía cómo lo vamos a hacer, el piso... y Paloma me decía alégrate, no temas, nada es imposible para Dios”.
El matrimonio, que pertenece al Camino Neocatecumenal, se conoció en la parroquia. Paloma en un primer momento no veía a su futuro marido como el padre de sus hijos, aunque reconoce que “me atrajo su voz, su forma de cantar”.
Luis Ángel, en cambio, pronto se enamoró de Paloma, que era hija del responsable del Camino Neocatecumenal en su comunidad parroquial. Para la familia, esta realidad eclesial “ha sido la base de nuestro acompañamiento” y el canal para traspasar la fe a sus hijos. “La mayor herencia que nos han dejado nuestros padres es que estamos aquí de paso, que nuestra vida tiene un fin que es el Cielo”.
Para Paloma, la cofundadora de los 'kikos', Carmen Hernández, fue también inspiración en la maternidad: “Ella decía que la mujer tenía el útero, que es la fabrica de la vida”. De ahí que para ella sea doloroso que haya mujeres que rechacen ese don.
Paloma, que estudió Administrativo, explica que decidió no trabajar para cuidar de su familia. Su primer hijo nació a los 15 meses de casarse, «y a partir de ahí empezaron a llegar los demás». Asimismo, destaca que «ha sido fantástico no perderme ni un momento de sus vidas». En este sentido afirma que ha renunciado a mucho pero que ha recibido más.
Rememora sus inicios como madre -tuvo a sus primeros nueve hijos en nueve años- como complicados, también da gracias porque han sido «muy buenos». «El sueño lo respetaban. Hemos dormido muy bien. Seis horas pero muy bien dormidas», celebra.
Aunque reconoce que a lo largo de la crianza de sus hijos -de los cuales seis todavía siguen bajo el techo paterno, mientras que el resto ya les han dado 28 nietos, y otros cuatro en camino. “Se sabe hasta la fecha de nacimientos de cada uno”, comenta Luis Ángel refiriéndose a su mujer en 'Ecclesia, es domingo' de 13 TV , donde han contado como es la vida en una familia tan numerosa.
Ha habido dificultades y momentos complicados, como cuando su marido se quedó en paro estando ella embarazada de su décimo tercer hijo, subraya que al final el Señor siempre les ha dado lo que han necesitado. «Quiero decir que nunca nos ha faltado de nada. Hemos comido todos los días», subraya.
Paloma Carmona González y su marido con todos sus hijos y nietos / Foto: Cedida por Paloma Carmona González
«Educarlos en el amor y en el perdón»
También explica que su oficio- vocación es ser madre. «Para mí ser madre es una carrera sin meta en la que he tenido que saltar muchos obstáculos», siempre con «la ayuda de Luis», que es el padre de familia, y de «Dios que siempre llega donde yo no puedo».
Como familia, Paloma destaca que viven muchas alegrías, por ejemplo, cuando ves cómo tus hijos «se quieren, se perdonan, se aman, se ayudan y se aconsejan». En definitiva, «disfrutan unos de los otros». Además destaca que su familia «es una piña». Somos 53 entre hijos, nietos, nueras, yernos. En este sentido recuerda que su marido y ella han intentado «educarlos en el amor y en el perdón», y así que lo hagan con los demás. Y nos da la clave: «fiarnos de Dios». En este aspecto recuerda también a la Virgen María como «Madre y referente», porque «me ha ayudado mucho en todo lo que he necesitado».
Loa comentarios de las personas
Interrogada sobre qué comentarios ha recibido de la gente a lo largo de su vida por tener tantos hijos, Paloma sentencia que le han dicho «muchas tonterías». «¡Me han llegado a decir que si era una equivocación! Pero nosotros siempre hemos dado testimonio de nuestra fe», señala.
Con todo, admite que, al principio, lo pasaba mal porque la gente se metía mucho con ella. «Yo pensaba, '¿pero me meto yo en su vida, señora?'», evoca. «Íbamos en la furgoneta y veías a la gente contando cabezas, y yo salía y les decía ¡vamos diez! o los que fuéramos», cuenta, divertida.
Pero las críticas por sus 18 embarazos, dieron paso a muestras de admiración. «Madres del cole se quedaban asombradas y yo les daba hasta envidia. Me decían 'si yo hubiera hecho como tú, Paloma, y hubiera tenido otro hijo...», declara.
Paloma Carmona González y su marido con todos sus nietos / Foto: Cedida por Paloma Carmona González
Paloma señala que su familia llama la atención. Lo que más suele preocupar a la gente es la organización, pero cuando vienen a casa y nos conocen, lo que más les sorprende «es la relación que tenemos entre todos».
Sobre el descenso de la natalidad generalizada que existe en España, esta madre de familia numerosa cree que se debe, en parte, a que «la sociedad ha apartado a Dios de sus vidas y, si apartas al dueño de la vida, ¿para qué vas a dar vida?». Al mismo tiempo, también apunta a que esta generación «valora mucho el trabajo y el dinero, que está muy bien valorarlo, pero no te puede manipular ni condicionar para una serie de cosas».
En este sentido, sostiene que ellos nunca han «hecho las cosas sobre el papel, tipo en agua gastamos X... porque si realmente lo hiciéramos así, no podríamos vivir». «Mi marido, además, ahora está jubilado y todavía tenemos seis hijos en casa, o sea que sería imposible. Pero bueno, de todas hemos salido», agrega.
“Vivimos con un engaño de la sociedad, de que un hijo cuesta tanto, de que si el trabajo, todo se hace un mundo, tienes un hijo y le tienes que llevar a mil cosas... Mis hijos han hecho el deporte que han querido, no les he llevado a mil cosas, y mis hijos son felices. No hay que dar caprichos absurdos a los hijos”, afirma.
Pero esto no significa que todo haya sido un camino de rosas, como sostiene Luis Ángel: “Hemos recibido de nuestros hijos mucho más de lo que hemos dado, pero hemos dormido poco muchas noches, las enfermedades, accidentes, penurias económicas... tantas cosas que hemos tenido pero en todos los acontecimientos ha habido una palabra de esperanza y un mirar al cielo”, ha aseverado.
La educación tampoco es tarea sencilla con quince hijos, pertenecientes a generaciones distintas. El matrimonio tuvo un apoyo importante en sus hijos mayores. “Cuando tuve mi primer hijo y empezó la adolescencia, no había móviles todavía. A mi los móviles no me gustan mucho porque tienen muchos peligros. Viendo la sociedad les vas educando según ves lo que hay. Los mayores me han ayudado en muchos temas como la organización de la casa”, ha expresado Paloma.
Para Luis Ángel, lo más importante es que sus hijos “son buenas personas y se quieren”. De hecho, la relación tan cercana que mantiene la familia genera extrañeza en su entorno: “Somos una piña, con los mayores sobre todo tengo una confianza que no es normal. Yo veo compañeros de trabajo con problemas con sus hijos y es una bendición”.
En este sentido, Paloma asegura no haber sentido ninguna frustración como consecuencia de la maternidad: “Yo tengo una fortaleza fuera de lo normal, he podido con todo y no me he quejado de nada. Eso lo aprendí de mi madre. No me siento frustrada para nada, me siento muy realizada teniendo tantos hijos. No cambiaría nada de lo vivido y hemos pasado situaciones de sufrimiento”.
Una forma de vivir que no ha estado exento de críticas en el exterior: “Cuando iba al colegio con los niños, las mamis se metían conmigo y yo le dije una vez a una: '¿yo me meto con usted? Pues respéteme'. Yo he sido feliz con mi vida”, afirma convencida.
















