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lunes, 21 de septiembre de 2026

María Jesús Villanueva (Susi Profe), docente, ‘edutuber’: «El verdadero éxito humano para mí es encontrarte con Dios; encontrarme con Él me ha dado la felicidad; el Señor es mi fuerza, mi sostén, da sentido a cada día»

María Jesús Villanueva asegura que se puede llegar a Dios explicando ecuaciones 

* «Me levanto cada mañana y Dios es al primero que miro, al primero que hablo. En mi matrimonio es nuestra fuerza también, y con mis hijos y con mis amigos… Tengo suerte de estar rodeada de otros matrimonios que vivimos todos la fe, entonces no concibo el vivir sin Dios… Le doy gracias a Dios por existir. Yo por la mañana digo: ‘Gracias, Señor, por un día más, ayúdame con lo que tenga por delante, porque ‘tela’’. Sé cómo empieza el día pero nunca cómo acaba, pero eso también es bonito. Pero yo primero siempre he sentido que soy una mimada del Señor. Siempre. Porque he vivido cosas que digo: “estos son detalles del Señor, que no tenía por qué haberlos tenido y los ha tenido”. Y como que lo veo muy claro, entonces, también digo: ‘Gracias, Señor, por hacérmelo tan evidente, o por estos detalles, ¿por qué a mí? ¿Por qué me tienes que dar esto en concreto?’  También gracias por mi marido,  que fue un regalo del Señor, gracias por cada uno de mis hijos, no sé, gracias por estar cuidada desde pequeña. Me emociono por eso, porque me siento así,  muy bendecida. A veces mi oración es solo dar gracias, y “Señor, lo que tú quieras darme”. A veces es que no sé qué pedir, no sé qué pedir porque me parece hasta egoísta. He aprendido que el pedirse es más bien decir: “Señor, mira, te presento mi realidad, que es esta”.  Pero eso, me parece hasta egoísta pedir»

 Vídeo del testimonio de María Jesús Villanueva (Susi Profe) en el programa 'Ecclesia, es domingo' de 13 TV

Camino Católico.- “El verdadero éxito humano para mí es encontrarte con Dios, por supuesto. Y es lo que yo busco para mis alumnos. Yo creo que también mucha de la pasión en cómo vivo las cosas es precisamente por eso. Una vez que entiendes que Dios te ha amado con tanta locura, lo único que puedes es desbordarlo, ¿no? Encontrarme a Dios ha sido la clave de mi felicidad. Al final es mi fuerza, es mi sostén, el que da sentido a cada día”, asegura María Jesús Villanueva, originaria de Orense y profesora de Educación Primaria en un colegio de Madrid, vive su fe en la parroquia de la Natividad de Nuestra Señora de Mejorada del Campo, un municipio de la Diócesis de Alcalá de Henares, en cuyo portal cuenta su testimonio de de vida y fe. 

María Jesús es esposa, madre de tres, y docente. En 2017 dio el paso de lanzarse a YouTube con una serie de vídeos explicativos.  En sus canales de YouTube, TikTok e Instagram @susi.profe publica vídeos dedicados a la enseñanza de Matemáticas, Física, Química, e incluso Lengua y Literatura para Primaria, ESO y Bachillerato. A día de hoy tiene casi 2 millones de suscriptores en YouTube,  aunque su número de seguidores en el total de sus redes asciende a más de 2 millones y medio. Por eso algunos la llaman la profesora española más famosa de Internet.

Un encuentro con Dios en Lourdes con la Virgen de por medio

Respecto a qué lugar ocupa la Dios y la fe en su vida explica:

– «Lo he dicho ya, es mi fuerza. Me levanto cada mañana y es al primero que miro, al primero que hablo. En mi matrimonio es nuestra fuerza también, y con mis hijos y con mis amigos… Tengo suerte de estar rodeada de otros matrimonios que vivimos todos la fe, entonces no concibo el vivir sin Dios.

»¿Tener fe? Es verdad que yo he sido muy cuidada, he tenido suerte de tener una madre empeñadísima en que viviéramos la fe desde pequeñitos, entonces he ido a Misa, he tenido mis Sacramentos, el regalo de tenerlos desde pequeña…

»Pero empezar a ser yo consciente de que hay un Dios que me ama a mí, de que no es simplemente un cumplir, no es una tradición que estoy cumpliendo, fue con 15 años, además en Lourdes. Mi encuentro con Dios fue a través de la Virgen. Ahí fue donde empezó ya mi encuentro personal, y desde donde he tenido momentos, lógicamente, más de bajón, de subidón, pero desde ese momento ya no me he podido separar de Él».

En Lourdes, gracias a la Virgen María, Susi tuvo su primer encuentro personal con Dios

Diversas formas de relacionarse con Dios en la oración

La relación cotidiana con Dios en la oración, María Jesús la vive así:

– «Bueno, va por tiempos, y hay veces que soy “más fan” de Dios Padre, otras veces soy “más fan” -en el sentido de que rezo más- a Dios como Padre, o que rezo más a Jesús… Ahora mucho al Espíritu Santo, diariamente, la verdad.

»Y a la Virgen…tengo etapas. Es curioso porque hay veces que digo: “Madre, qué desagradecida porque… como que me estoy olvidando de ti.” El pasado mes de mayo fue un resurgir con ella, y además de pedirle mucho la ternura, porque con los peques en casa y muchos días de cansancio noto que es un don que me falta últimamente. Entonces ahora apoyándome mucho en ella, en cómo viviría ella la ternura.

»¿Y cómo rezo a Dios? Bueno, mi oración ahora, al ser madre y trabajando (que tenemos unos días que son una locura), hago mucho oraciones «del día a día», de «en este momento estoy agotada… pues ofrezco con mi cansancio», o «en este momento me tengo que quedar con el niño jugando, pues que este momento sea oración».

»Entiendo mucho que las Horas Santas que a lo mejor hacía antes, ante el Santísimo, ahora son con mis hijos jugando, o con mis hijos llevándoles a dormir. Pero luego aprovechando muchas opciones que tengo en el día a día; tengo un regalo de colegio en el que hay un templo enorme, y hay varias capillas dentro. Pues intento en el rato de la comida hacer tercia, me gusta mucho rezar la liturgia. Los salmos tienen mucho que ver conmigo, o sea, Dios me habla mucho a través de ellos. Y Laudes… no todos los días los rezo. Eso sí, el Evangelio diario. Y si no lo puedo rezar, pues a lo mejor con los niños leyéndolo por la noche. Siempre me gusta utilizar la tecnología para cosas así, y hay un sacerdote que me gusta mucho en YouTube que reza el Evangelio del día, hace una pequeña meditación… Intento cuidar la intimidad con el Señor pero en este entresijo de rutina que tenemos, que a veces es caótico y me cuesta encontrar esos momentos íntimos con Él.  Pero eso, aprovechando ahí como cada hueco, buscándolo como dice también el Salmo: La cierva que busca el agua… que tiene sed…

»Le doy gracias a Dios por existir. Yo por la mañana digo: ‘Gracias, Señor, por un día más, ayúdame con lo que tenga por delante, porque ‘tela’’. Sé cómo empieza el día pero nunca cómo acaba, pero eso también es bonito. Pero yo primero siempre he sentido que soy una mimada del Señor. Siempre. Porque he vivido cosas que digo: “estos son detalles del Señor, que no tenía por qué haberlos tenido y los ha tenido”. Y como que lo veo muy claro, entonces, también digo: ‘Gracias, Señor, por hacérmelo tan evidente, o por estos detalles, ¿por qué a mí? ¿Por qué me tienes que dar esto en concreto?’

»Mira, también gracias por mi marido,  que fue un regalo del Señor, gracias por cada uno de mis hijos, no sé, gracias por estar cuidada desde pequeña. Me emociono por eso, porque me siento así,  muy bendecida. A veces mi oración es solo dar gracias, y “Señor, lo que tú quieras darme”. A veces es que no sé qué pedir, no sé qué pedir porque me parece hasta egoísta. He aprendido que el pedirse es más bien decir: “Señor, mira, te presento mi realidad, que es esta”.  Pero eso, me parece hasta egoísta pedir.

María Jesús Villanueva (@susi.profe) en el Casco Histórico de Alcalá de Henares

Desbordar el amor de Dios 

Al preguntarle qué cree que Dios espera de ella especialmente en relación con la influencia digital que tiene reflexiona:

– «Cuando empezábamos con el proyecto rezamos mucho si salir adelante, porque era algo que veíamos que el Señor nos ponía en el corazón, pero había que discernir si era algo de Dios o no. A mí se me presentaba como algo que podía ser peligroso por el hecho de justo llevarlo a Redes Sociales, ¿no? Entonces, yo lo que sí que siento que me pide el Señor es que todo esto que yo vivo, esta belleza de vida, este encuentro que he tenido con Él, llevarlo,  llevarlo a Redes, llevarlo, a veces a lo mejor no es con la  palabra ‘Dios’ concretamente, pero sólo por la pasión con la que vives o por lo alegre que estás. Es que yo estoy alucinando, porque a veces simplemente por el hecho de cómo ríes llamas la atención. Pero es que esta sonrisa que llevo en la cara muestra algo que vivo, ¿no? Entonces eso: llevar eso con lo que me he encontrado yo, desbordar del amor de Dios».

María Jesús Villanueva explica también cómo evangeliza: 

– «Hago directos en YouTube en los que me pongo a estudiar con los alumnos porque les estoy enseñando un poco cómo generar rutina (les cuesta muchísimo) y a lo mejor en esos momentos salen conversaciones, pues por ejemplo, ven el anillo de casada, pues: ‘¡Ah, ya estás casada!’ ya solo eso está siendo un romper con lo que al final hoy en día la sociedad está desechando, ¿no? A los jóvenes les llama la atención que me casara tan joven.

»Y luego cuando voy a coles o cuando voy a universidades y ellos me preguntan ya más en concreto, en pequeños círculos, en pequeños grupos, pues sí, ahí no tengo ningún problema. El otro día, por ejemplo, me preguntaron unos alumnos de Magisterio con los que hablamos un poco de cómo está hoy el día el profesorado, y les angustiaba un poco porque ellos estaban de prácticas y veían que los profesores están agobiados, que muchos están incluso con depresión y que no saben cómo gestionar tanta burocracia o tantos problemas en el aula con muchas familias y alumnos. Claro, me pedían tips o consejos para llevar esos días duros. Yo ahí me preguntas eso y yo es que no te puedo mentir: ‘Mira, es que para mí, mi fuerza es Dios.’

»Ahí va surgiendo de forma natural, simplemente no callando cuando me preguntan concretamente.

María Jesús Villanueva asegura que se puede llegar a Dios explicando ecuaciones – Imagen cedida por María Jesús Villanueva

Empaparse de la mirada de Dios

»¿Qué he descubierto sobre Dios enseñando a millones de personas? Pues cómo mira a cada uno sin juzgarle. Mi misión como profe es justo dar esas segundas, terceras, cuartas, quintas, infinitas oportunidades. O sea, el empaparme yo de la mirada de Dios, de Él.

»¿Y se puede llegar a Dios explicando ecuaciones? Sí, llegar a Dios con la belleza del conocimiento… soy muy pro de ello. No es lo mismo, por ejemplo, explicar los números fraccionarios así porque sí, o explicarlos con la historia de cómo el ser humano fue teniendo una necesidad de contabilizar, y al contar empezó con los números naturales. Luego tuvo necesidad de contar no solo con naturales sino también con números enteros, y la necesidad de partir, entonces los fraccionarios. Vas hilando las Matemáticas con la humanidad, y la humanidad al final con esos inicios y con ese Dios creador, ¿no?

»Además creo que en Matemáticas, en las Ciencias en general, lo tenemos todavía más fácil porque conforme te vas adentrando en lo que tienes alrededor, en cómo funciona, en la exactitud y la belleza de las Matemáticas, estás entendiendo el lenguaje con el que Dios ha hecho la Creación. Eso es brutal».

Es muy concreta cuando cuenta cómo se levanta cuando se cae: 

– «Desahogándome mucho con Dios y entendiendo que al final Él cuenta conmigo. Esa es la forma en la que Dios me levanta».

«Susi Profe» fue una de las finalistas del premio Mujeres a Seguir 2024 en la categoría de Comunicación – © MAS2024 / Botán fotógrafos – Imagen cedida por Mª Jesús Villanueva

Dios le indicó su vocación a la docencia

La vocación a la docencia en María Jesús era un don natural pero no cursó Magisterio desde el primer momento hasta que lo discierne y Dios lo que quiere para ella: 

— «Es muy bonito mi camino porque yo de primeras no quería ser profe… o no me daba cuenta de que quería ser profe. Es verdad que he disfrutado siempre mucho de enseñarle a los demás todo lo que aprendía. Incluso yo con 15 años a mis compañeros siempre les enseñaba. Si tenían alguna dificultad me quedaba con ellos en los recreos. Lo típico ¿no? Era la de clase que ayudaba a los demás enseñándoles lo que les costaba. Y además era chulísimo que me decían: “Jo, es que me encanta cómo explicas.” Entonces a mí me gustaba que me dijeran eso. Decía: “Jo qué guay, no sé por qué razón resulta que les ayuda mucho cómo explico.” Ahí empezó a surgir un poco la semilla de esa vocación profesional, pero yo no le hacía mucho caso. Yo lo veía un poco como “tengo un don (que en ese momento no le ponía esa palabra), por lo que sea ayuda.”

»Con el tiempo me fui dedicando a dar clases particulares, un poco también para ayudarme en los estudios, por lo típico de sacarte tus primeros dinerillos. A la vez terminé Bachillerato. Yo siempre he sido una buena alumna de sacar muy buenas notas, que me ha gustado mucho aprender. Y el punto fue cuando yo me encontré en Segundo de Bachillerato con que me gustaba todo, pero no sé a qué dedicarme, no sé qué carrera elegir. Termino selectividad y no sabía cuál elegir.

»Claro, mis orientadores cercanos del cole me iban diciendo: ‘Susi, como eres un perfil así de buenas notas, vete a una carrera que tenga muchas salidas, que sea una carrera top‘. Entonces empecé a estudiar Derecho y ADE. Empecé y como todo, pues buenas notas, disfrutándolo, disfruté mucho todo lo que aprendí, pero no me veía. Era el punto ese de: ‘hay algo que rechina, hay algo en lo que me noto que no encajo.’

»Entonces ahí comenzó un momento muy bonito de discernimiento y además en ese momento empecé a tener director espiritual y aparte de apoyarme mucho en mis padres que me conocían, algún profesor que me conocía mucho y muy bien. Fue fundamental ahí la dirección espiritual. Entonces en dirección espiritual, trabajándolo mucho, estuve casi dos años discerniendo, hasta el punto de que hice hasta tercero de carrera, porque no quería tampoco dejarlo sin una opción ¿no? Y seguir cumpliendo un poco, pero viendo a qué me llamaba el Señor y qué bonito fue descubrir que me estaba llamando a la enseñanza pero no lo estaba viendo, claro, o me estaba resistiendo. Porque claro, además visto el panorama de todo lo que trabajamos los profes y que el salario pues no era lo que a lo mejor… Pero ya está, fue romper con eso.

»Yo llegaba tardísimo a casa, agotada porque tenía Universidad por la mañana, luego mis clases particulares que terminaba a las diez de la noche porque iba casa por casa -yo ahí con mi cochecito- y de repente llegar a casa agotada y decir: “ojo, estoy cansada pero contenta”. Eso era ya también una señal de que ese era mi talento, mi don que no tenía que frenar. Y mira qué bonito y qué pasada porque pude al final dar el salto a estudiar magisterio y darme a tope como profe,  y efectivamente es que me apasiona tanto y noto tanto que es mi vocación que menos mal ¿no? Y doy muchas gracias a que el Señor me pusiera en ese momento un director espiritual».

Susi Profe tiene alrededor de 2 millones de seguidores en las diferentes plataformas en las que publica vídeos explicativos de diferentes asignaturas

Entró en el mundo de la docencia y en 2017 dio el salto a YouTube, a la enseñanza online. Así tomó la decisión:

– Pues ese momento fue un momento súper bonito, ahora mirando hacia atrás, porque me coincidió a mí en una época en la que terminé la carrera (yo me casé a mitad de carrera con 23 añitos). Claro, seguía estudiando, yo empezando ahí mi matrimonio, mi casa sencillita… Y a casa era a donde venían mis alumnos de clases particulares. Teníamos el salón preparado, con la pizarra que es la que tengo ahora, que sigue siendo la misma, con la mesa típica extensible y con taburetes. Y eso ya también lo vivía mi marido. Claro, venían alumnos con muchas dificultades, que habían suspendido, que les faltaba motivación, y a lo mejor después de un año trabajando conmigo salían reforzados, y no solo eso, les encantaban las Matemáticas cuando venían de odiarlas.

Mi marido se dedica al mundo un poco técnico, le gusta mucho el tema de imagen, de sonido, y los dos veíamos que yo daba una clase, (y esto nos pasa mucho a los profes en el aula) pero se le llevaba el viento. Y luego además tenía alumnos que muchas noches me llamaban (porque yo les daba mi número) porque al día siguiente tenían un examen, y con los nervios: ‘Susi, es que no me sale este ejercicio y tengo mañana el examen, a ver si me ayudas’. Y yo ahí por la noche, como podía, por WhatsApp  explicándole con fotos, de aquella manera, y el ‘run run’ venía otra vez: ‘Jo, si esto lo tuviera en vídeo’. Entonces empezó ahí, se fue generando el caldo de cultivo para que un día entre los dos (mi marido y yo) dijéramos:  ‘oye, pues ¿podríamos hacer cápsulas explicativas en vídeo y de alguna manera mandárselo a los alumnos cuando tengan problemas?’

Y luego el siguiente paso fue por qué no hacerlo un proyecto ‘chulo’. En ese momento la plataforma que se nos ocurría era YouTube. Vídeos explicativos en YouTube, a los que cualquiera pueda acceder. Y así empezó todo.

Adnaloy Estrada se alejó de Dios, se adentró en la New age, era proaborto, odiaba a su padre, en un Curso Alpha rezó, fue a Medjugorje y «me enamoré de Jesucristo»

Adnaloy Estrada pasó años lejos de Dios, sin poder perdonar, derrochando, lejos de Dios y buscando en la New Age, sin paz

* «En Medjugorje me confesé y al salir  era como si me hubiesen dado un baño de agua fresca, como si me hubiesen quitado muchísimo peso de encima. Me sentí totalmente renovada por el Señor. Llegué transformada de esa peregrinación, al punto que mi familia no me reconocía. Yo no lo entendía muy bien, pero era la Virgen que había sanado por fin mi corazón roto y herido. Mi párroco dijo en una homilía: tenemos que tender puentes. Y yo pensé en mi padre: tenía que buscarlo y hacer efectivo el perdón de mi corazón. Lo llame por teléfono y pude reconciliarme con él. He podido abrir mi corazón, que es nuevo, la Virgen lo sanó, estoy muy feliz y solo quiero hacer lo que el Señor me pida para transmitir ese amor a otras personas, el camino del perdón, que es muy hermoso»

Vídeo del testimonio de Adnaloy Estrada en el programa "Cambio de Agujas" de H.M. Televisión

Camino Católico.- Adnaloy Estrada, 49 años, madre de dos hijos, venezolana natural de Caracas, en España desde 2001, ha contado su testimonio de conversión a "Cambio de Agujas", el programa de testimonios de H.M. Televisión. Enfadada con su padre, que había llevado una doble vida, y volcada en una vida mundana, lejos de Dios, tres pasos la transformaron: un Camino de Santiago, acercarse a la oración en un Curso Alpha y un Via Crucis y una confesión en Medjugorje.

Una infancia tranquila, una adolescencia herida

Nació en el seno de una familia católica y de niña iba a un colegio religioso. "Desde niña me sentí muy querida por Dios; en el colegio visitábamos enfermos, barrios necesitados, ayudábamos en la catequesis en los barrios".

Adnaloy Estrada cuando era pequeña

Su madre era profesora y su padre se dedicaba a ventas. Pero cuando ella tenía 13 años, a partir del famoso Viernes Negro económico de Venezuela, en febrero de 1983, las cosas empezaron a ir muy mal y tuvieron que vender su piso e ir a vivir a casa de la abuela. "Ahora mis padres dormían en un colchón en el suelo y yo compartía habitación con mi hermano. Nunca nos había pasado eso", recuerda.

El padre de Adnaloy metió a la familia en graves deudas, con hipotecas y pisos que no pagaba. Los abogados venían a protestar. Y el padre pasaba muchos días fuera de casa. Luego pidió más dinero para sus negocios poco fiables. La familia le dijo que no, y él se enfadó y se fue.

Poco después descubrieron que él llevaba una doble vida desde hacía diez años. Tenía otra familia, tenía otra mujer e hija.

"Esa hija tenía la misma edad que habría tenido mi hermano si mi padre no hubiera llevado a mi madre a abortar", detalla Adnaloy. Saber todo eso, llenó a Adnaloy de "muchísimo odio". "Me sentí muy triste, me hizo una herida muy grande en el corazón que hizo que me separara de mi padre definitivamente, y también de mi abuela paterna, con la que tenía una relación bastante buena. Ella murió sin que yo llegara a perdonarla".

¿Y la fe de la familia en estos años? Iban a misa, pero en todas esas dificultades, de los 13 a los 23 años, ni ella ni la familia se apoyaban de verdad en Dios. Más allá de la misa, no había más experiencia de fe.

Adnaloy Estrada con su familia

Ruptura dolorosa y alejamiento de la fe

El divorcio de la madre de Adnaloy fue muy duro. "Ella lloraba y parecía que no tenían fin sus lágrimas", recuerda.

Un pariente les dejó dinero para pagar las deudas de hipotecas de su padre y ella ya pudo ponerse a estudiar medicina. Adnaloy se casó por la Iglesia porque era lo que siempre había soñado. "Mi hermano me llevó al altar, a mi padre ni le avisé ni lo invité".

Adnaloy Estrada el día de su boda

Entre la vida de casada y al estar muy centrada en los estudios de medicina, Adnaloy se alejó mucho de la práctica religiosa. Iba a misa alguna vez. Al cumplir 30 años, por la crisis política de Venezuela, ella, su hijita de un año y su marido, hijo de españoles, emigraron a España.

En España, por influencia de compañeros y profesores, adoptó una percepción no cristiana de la medicina. "Empecé a apoyar el aborto, la libertad de género, la decisión de cambiar de género... cualquier cosa que quiera la persona. Me alejé más del Señor". Ella estaba convencida de todo eso.

Una vida de gastos y un vagar por la New Age

"Dedicaba muchas horas a mi trabajo, a hacer guardias interminables para ganar mucho dinero y que a mi familia no le faltase nada. Llevé a mi marido a complacerme, a que me llevara de viaje, a gastar mucho dinero. Empecé a acumular una enorme deuda".

Alejada ya de Dios y sintiendo un cierto vacío, buscó apoyarse en terapias alternativas y en cosas de la Nueva Era o New Age.

"Estuve practicando el yoga. Estuve acercándome a cosas muy extrañas como registros akáshicos, el reiki, muchas otras cosas que entraron en mi vida porque yo permití que eso pasara", lamenta. También creía en la reencarnación y otras cosas confusas.

"Nada de eso me hacía feliz, mi corazón estaba cada vez más vacío", recuerda. "Yo buscaba a Dios pero no me daba cuenta de que lo estaba buscando", entiende hoy.

El Camino de Santiago: ¡acepta tu responsabilidad!

Volvía a tener problemas económicos, como en su dura adolescencia, y sentía rabia. Incluso empezó a pensar en separarse de su marido: quizá proyectaba contra él la rabia que había tenido contra su padre, el otro hombre de su vida que la había dañado económica y emocionalmente.

En esa fase, se animó a hacer el Camino de Santiago. Caminando con una amiga enfermera, hablando con ella, Adnaloy fue reconociendo una cosa: ella intentaba cargar contra su marido acusaciones que en parte eran también responsabilidad de ella. Ella también había sido derrochadora y descuidada en la economía familiar. Fue un primer paso hacia la mejoría: reconocer su parte de responsabilidad.

El esposo de Adnaloy Estrada con los hijos del matrimonio

Curso Alpha: ¡puedes orar por otros, tratar con Dios!

Un segundo paso llegó cuando una amiga la invitó a un Curso Alpha. "Son unas cenas, con una charla y luego en pequeños grupos se hace una discusión de la charla. Yo iba porque me invitó una amiga y por curiosidad, a ver qué era eso, sin expectativas".

Pero allí sucedió algo muy importante: la oración.

Un estudio descubrió hace unos años que es el doble de fácil conseguir que alguien rece por otro que conseguir que rece por uno mismo. Métodos de nueva evangelización hoy suelen animar a la gente a rezar, especialmente por otros. Y eso abre un canal con Dios.

En ese curso Alpha se hizo una oración de sanación invocando al Espíritu Santo. "Para mí eso fue muy novedoso, me llamó muchísimo la atención. ¡Se podía orar por otras personas! Para mí eso era, creo, desconocido o lo tenía olvidado. Me gustó mucho esa oración de sanación porque me hizo ver que la forma que tenemos de relacionarnos con el Señor es a través de la oración. Nos dijeron que es como cuando tienes una relación con alguien: has de tener detalles, escribirle cartas... la oración es así. Y allí empecé a orar por otras personas: ¡yo nunca había orado por otras personas!"

"Fue maravilloso, un milagro por intercesión de la Virgen"

Por esas fechas, su tío estaba muy enfermo, y Adnaloy y su familia no sabían muy bien qué decisiones médicas eran más adecuadas. "Ya estaba yo apegada a la oración, era el Año de la Misericordia, y empecé a rezar una versión mía del rosario de la Misericordia".

Los médicos les dijeron que su tío estaba a punto de morir. Adnaloy y su familia pidieron que lo pasaran a una sala, para acompañarlo en su tránsito. "Fue muy impresionante, porque lo dejaron sólo con la alimentación, lo básico, sin soportes, en pocos días empezó a mejorar y al final nos dijeron los médicos que estaba curado. ¡Para nosotros fue maravilloso, un gran milagro por intercesión de Nuestra Señora la Virgen! Creo que fue lo que más abrió mi corazón a Dios entonces".

Adnaloy Estrada y su esposo

En Medjugorje: "vi pasar mis pecados, me confesé"

Después, Adnaloy se sintió invitada por la Virgen a ir a Medjugorje. "Allí hicimos un Via Crucis tradicional en la montaña de Medjugorje. Allí conocí una persona que subía con nosotros, un chico que había estado 14 años en coma profundo. Su familia había orado con fe por él durante años, y él había despertado del coma tras 14 años y daba gracias a la Virgen, subiendo con nosotros".

Adnaloy habló allí con un sacerdote y "de una forma muy sencilla me explicó que yo estaba equivocada en muchas cosas. Fue como si viera pasar mi vida, con mis pecados, como si el Señor me diera el don de verme con mis pecados, lo alejada que estaba... y me sentí tan amada por el Señor, me sentía tan indigna... que tuve que ir corriendo, corriendo, al Sacramento de la Reconciliación".

Esa confesión en Medjugorje la cambiaría para siempre. "Fue salir de allí y era como si me hubiesen dado un baño de agua fresca, como si me hubiesen quitado muchísimo peso de encima. Me sentí totalmente renovada por el Señor. Fue como que me enamoré de Jesucristo. Un momento muy hermoso".

Poder para perdonar y reconstruir

De vuelta a España, ella no era ya la misma. "Llegué transformada de esa peregrinación, al punto que mi familia no me reconocía. Yo no lo entendía muy bien, pero era la Virgen que había sanado por fin mi corazón roto y herido".

Y la gran prueba de que Dios actuaba y transformaba se dio con el poder de perdonar en su vida familiar. "Mi párroco dijo en una homilía: tenemos que tender puentes. Y yo pensé en mi padre: tenía que buscarlo y hacer efectivo el perdón de mi corazón. Lo llame por teléfono y pude reconciliarme con él. Tras ese paso conseguí también que mi hermano y mi madre tuvieran con mi padre una relación cordial. Pude contactar con mi hermana allí, y hoy soy capaz de hablar con mi hermana, la llamo hermanita y le tengo mucho amor".

"He podido abrir mi corazón, que es nuevo, la Virgen lo sanó, estoy muy feliz y solo quiero hacer lo que el Señor me pida para transmitir ese amor a otras personas, el camino del perdón, que es muy hermoso", concluye, emocionada.

John Edwards era Bautista, cambió la fe por las drogas y en prisión «Jesús habló a mi corazón: `lo intentaste, ahora tienes una nueva vida y te vas a ir de aquí conmigo’»   

 John Edwards, a punto de perder su matrimonio, pensando en el suicidio y atrapado en la pesadilla de las drogas, fue detenido por la DEA... y entre rejas le esperaba una propuesta de Dios

* «Me levanté después de la Misa para irme, llegué a la puerta, y de repente, sentí una mano en mi hombro. No conocía a nadie allí. Me di la vuelta y dije `padre´, refiriéndome al sacerdote, y me dijo: ‘Hola, John’. Recordó mi nombre, me había conocido una vez cinco años antes. Y dijo: ‘No sé por qué tu familia no está aquí, pero Dios quiere que te diga que todo va a estar bien’. Y lo miré y pensé, ‘¿cómo puede saber eso?’ Y él dijo: ‘John, disfruta tu día, feliz Pascua’. Se dio la vuelta y se fue. Fui y me senté en el auto de mi papá y dije: ‘Eso es todo, eso es todo. Voy a recuperar a mi familia. Voy a dar mi vida a ti, Señor’… Dios dice: ‘Oye amigo, solo necesito un poco de ti. Solo necesito tu corazón y tu confianza’. Estas cosas muy simples»

Camino Católico.- Cerca de cumplir los 45 años, John Edwards se define como felizmente casado con Ángela, padre de Jacob y dos gemelas, Caitlin y Allyson y, sobre todo, como "un discípulo de Jesucristo". Pero como ha relatado, "no siempre fue así".

Nacido en Midtown (Memphis), recuerda como una de sus grandes pasiones acudir a su iglesia bautista y pasar allí el mayor tiempo posible con su familia y amigos.

Pero al cumplir los 18 años y empezar la universidad, la estabilidad emocional que le proporcionaba su entorno, su propia iglesia y su propio grupo de amigos desapareció.

Tenía que comenzar solo, preguntándose cuál sería el nuevo lugar en el que encajar. Recuerda que finalmente se decidió por una fraternidad universitaria. Y también que el día que la visitó por primera vez como miembro sería también el último en pisar una iglesia durante años.

"En lo más bajo": LSD, marihuana y cocaína

La historia que sigue es similar a la que han relatado multitud de películas y series, pero consecuencias reales y sin final feliz.

Edwards lo probó todo, desde el LSD hasta pastillas y marihuana. Recuerda especialmente la noche en que tomó "una de las peores decisiones" de su vida al probar la cocaína.

Al principio, lo vivió como algo inocente, una novatada. "Podíamos beber mucho, salir de noche, era algo divertido. Pero como muchas cosas que empiezan pareciendo inocentes, no siempre lo son".

John tenía dinero suficiente como para permitirse "el lujo" para sí mismo y también para sus amigos. Invitaba a alcohol, gasolina y drogas, pero la escena pronto dejó de ser agradable.

"Todo acabó girando siempre en torno a dónde consumíamos, dónde conseguiríamos las drogas, en qué casa lo haríamos… pronto nos separamos", explica.

Enganchado, pero solo de nuevo, recuerda aquel momento como "el punto más bajo" en el que podía estar, consumiendo unos 20 gramos de cocaína y 30 cervezas al día.

Matrimonio, familia y acercamiento a la fe

"Pero Dios me visitó una noche cuando entré a un bar y conocí a Ángela. Ella trajo ese `algo´ a mi vida cuando necesitaba a alguien que se preocupara realmente por mí. Desde esa noche salimos, ella me aguantó y nos casamos poco después", recuerda.

Aquel fue su primer acercamiento al catolicismo. Pero él creía que "las drogas pararían, que se irían solas, que decirle `sí´ a alguien para toda la vida solucionaría los problemas"… y no fue así.

Comenzaron a llegar los hijos. Primero Jacob, al que "adoraba". Años después llegarían Caitlin y Allyson y Ángela, buscando llevar la fe a su marido, le perseguía para ir a misa en familia. Él, como cada domingo por la mañana, solo quería que pasase el tiempo… y la resaca.

Pero un día, en 2011, decidió ir a la parroquia de San Francisco, dirigida por el mediático sacerdote Larry Richards. Emocionado por su llamado a la acción, la virilidad y la virtud, empezó a leer sus libros y pareció que durante un par de semanas había cambiado de vida… "pero las drogas volvieron".

Primera recaída: "Quiero que Dios cambie mi vida"

Y lo hicieron con fuerza. Relata que, aunque no lo hacía a propósito, ni si quiera parecía importarle el hecho de tener hijos o una esposa maravillosa.

"Mi madre murió y lo único que me hizo sentir mejor fueron las drogas y el alcohol. No sentía nada. Me quedaba despierto hasta tarde, bebiendo entre 15 y 18 cervezas cada noche, fumando cigarrillos y consumiendo cocaína", relata.

Una de esas noches sintió algo raro. "Plap, plap, plap, plap… el corazón empezó a palpitar violentamente. Pero no quería despertar a Ángela y que me encontrara así porque sabía que podía dejarme… Pensé que iba a morir".

John Edwards, a la derecha de la imagen, entró a una fraternidad universitaria buscando apoyo y amigos... pero allí fue consciente de que "muchas cosas que empiezan pareciendo inocentes, no siempre lo son"

En pleno ataque, pensó en rezar y se dirigió a Dios prometiendo que si le salvaba, no volvería a consumir. Todo volvió a la normalidad. Se acostó y, por segunda vez, tomó la resolución de confesarse y recuperar su vida, entonces "fuera de control".

"Le dije al sacerdote que era un mal padre, un marido terrible, inmaduro y que no sabía como cambiar y ser diferente. Quiero que Dios cambie mi vida", suplicó.

Segunda caída, antes de Pascua y detenido

La Semana Santa estaba cerca y, una vez más, parecía que Edwards iba a cambiar de vida. Especialmente tras la absolución, cuando se sintió vulnerable por primera vez en su vida y decidió romper con sus adicciones y tirarlo todo, la cocaína, el alcohol… incluso el tabaco.

Pero cuando llegó el jueves santo, cayó de nuevo y antes de recoger a su hijo compró un nuevo cargamento del que consumir. Con lo que no contaba era que la DEA -la entidad federal que se encarga de combatir el tráfico y el consumo de drogas en Estados Unidos- le seguía. Segundos después, quedaba detenido y caminaba a prisión.

"Nunca olvidaré esa puerta gigante con barrotes, entrar y darme la vuelta mientras la puerta se cerraba lentamente con ese ruido característico", relata.

No paraba de pensar que su vida había terminado, a dónde iba a ir, cómo había llegado hasta ahí o qué pasaría con su mujer y sus hijos. "¿Qué he hecho? ¿Qué he hecho? ¿Qué he hecho?", se repetía. Y entonces, las palpitaciones volvieron, llevándole al borde de la desesperación y a pensar incluso en acabar con su propia vida.

Un mensaje de Dios: "Ahora tienes una nueva vida"

"Entonces sucedió lo más extraño. Estaba allí sentado y de repente me invadió la calma. Nunca había sentido algo así y me invadió el pensamiento de que no podía hacer nada salvo sentarme hasta que me dejasen ir", recuerda.

Edwards solo pasó unos días en prisión. Pero con esa celda cerrándose tras de sí por última vez, supo que había sucedido algo más relevante que salir de la cárcel.

"Recuerdo mirar hacia atrás, en la celda, donde Jesús acababa de hablar a mi corazón. Recuerdo haber pensado que lo tenía solo a él y me decía `lo intentaste, tu vida ha terminado, ahora tienes una nueva vida y te vas a ir de aquí conmigo´", relata.

Edwards acabó detenido por la DEA, a punto de perder su matrimonio. Entre rejas, un mensaje de Dios le motivó a cambiar de vida para siempre... y dedicársela a él

Aquel día era Pascua de Resurrección. En lo que parecía toda una analogía evangélica, Edwards se reconcilió con su padre cuando le recibió de su retención, le pidió perdón por sus errores y decidió acudir a una iglesia que visitó años atrás.


"Dios quiere que te diga que todo va a salir bien"

Tras la experiencia entre rejas, no dudó en entrar a misa y probar… y nuevamente, sucedió algo inexplicable: "Me levanté después de la Misa para irme y de repente, sentí una mano en mi hombro. No conocía a nadie allí. Me di la vuelta y dije `padre´, y me dijo: 'Hola, John'. Recordó mi nombre, me había conocido una vez cinco años antes. Y dijo: 'No sé por qué tu familia no está aquí, pero Dios quiere que te diga que todo va a estar bien. John, disfruta tu día, feliz Pascua'".

Fue el suceso que necesitó para tomar una resolución definitiva. "Voy a recuperar mi vida y a entregártela, Señor", prometió.

Su siguiente paso fue enfrentarse cara a cara con su adicción. Fue su padre el que le llevó al centro, pero lo que no esperaba era ver allí a Ángela. Él la miró de arriba abajo, atónito e incrédulo al escuchar que no iba a dejarle pasar solo por aquella situación.

Treinta días después, no quedaba nada del viejo Edwards. Se había desintoxicado, dejó las drogas y el alcohol y empezó a redirigir su día a día.

Nuevo mensaje, ahora a un dedicado evangelizador

Una mañana, entró a la Iglesia y Dios terminó por "cambiar" su vida y le permitió "ver la belleza de la Eucaristía. Sentí que estaba hablando a mi corazón, como dándome el regalo de conocer las claves para seguir a Cristo".

John se confesó, comenzó a frecuentar la comunión y supo que podía ser una mejor persona. Desde entonces, dedica su vida por entero a su familia, a su fe y la evangelización a través de varios apostolados. Se cuentan por cientos las personas a las que desde entonces sigue llegando a través de Just a Guy in the Pew, que dirige. Su apostolado tiene como fin ayudar a edificar en cada parroquia grupos de hombres que se sirvan de apoyo mutuo en la vida de la gracia y la lucha contra el pecado a través de cuatro pilares: la adoración, el compañerismo y la camaradería, la entrega y la formación.

Concluye con un mensaje a otros hombres que pueden ser víctima de las adicciones o la debilidad, invitándoles a "convertirse en los hombres por los que Él murió, para que sean lo que necesitan su familia e hijos y lo que todos necesitamos, porque nos necesitamos los unos a los otros".

Vídeo en inglés en el que John Edwards cuenta su testimonio