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jueves, 7 de noviembre de 2024

Catalina Davis se sumergió en la Nueva Era y el ocultismo y ha sido liberada del diablo con exorcismos: «Dios volvió a protegerme y nunca me ha soltado, Él está conmigo»  

 Hasta no hace mucho, Catalina Davis era mundialmente conocida por su experiencia en el hackeo mental y la Nueva Era: hoy, cientos se acercan a ella con la intención contraria, la de huir de esta espiritualidad y hallar la fe

* «Estaba literalmente rezando en el altar, acababa de tener una oración de liberación, había tenido un cuerpo a cuerpo con el demonio. Recuerdo haber abierto los ojos y al final estaba la escultura de la virgen María con Jesús en brazos… Han podido pasar las manifestaciones más fuertes que os imaginéis, pero nunca he tenido miedo. Sé que Dios es más fuerte, y que está conmigo. El mal puede intentarlo todo, pero tener esa fe es lo más bonito que puede pasarte. Basta con que le abras una pequeña rendija para que cree algo más bonito de lo que jamás hubieses imaginado»

Vídeo de El Rosario de las 11 PM en el que Catalina Davis cuenta su testimonio

Camino Católico.- Cuando Catalina Davis abrió los ojos un viernes del mes de mayo, estaba tendida en el suelo de la capilla de la Scala Santa, en Roma. Los bancos es lo primero que recuerda y, al fondo, una imagen de Jesús y María. En ese momento, apenas podía moverse, a consecuencia del "combate cuerpo a cuerpo" que acababa de librar "contra el demonio" en un nuevo exorcismo. Sabía que estaba mucho más cerca de ser liberada.

Pero aún hoy le cuesta explicar cómo, en apenas dos años, su vida ha pasado de pender de un hilo entre manifestaciones demoníacas indescriptibles a gozar de la paz y del amor de Dios.

Para comprenderlo es necesario remontarse a 1983, cuando poco después de nacer en el Chile de Pinochet tuvo que trasladarse a España con su familia por motivos de seguridad. Ni ella ni su familia creían en Dios, pero asegura en El Rosario de las 11 PM que Él ha estado siempre "salvando" a su familia. José María Carrera en Religión en Libertad sintetiza el testimonio.

Sus comienzos no fueron fáciles. Inestabilidad, bullying, problemas… Cuando no tienes a Dios, dice, "los problemas duelen demasiado y te hacen buscar soluciones en los sitios equivocados". "Sitios" que durante un año fueron para ella las drogas, de las que providencialmente logró escapar.

En el reiki: inquietantes episodios

Una mañana, cuando tenía 23 años, amaneció sin casi poder ver ni oír. Había perdido el 50% de ambos sentidos, a lo que se unieron grandes dolencias sin que la medicina convencional pudiese ofrecer solución alguna. 

Un año después probó con el reiki. "Cuando me introdujeron los símbolos, sentí algo muy fuerte y me desmayé. Sentí una mejoría, la sensación de que se me derretía la cabeza se me quitó… pero pasaron cosas muy extrañas". Entre ellas, recuerda ver su rostro deformado en el espejo o percibir inquietantes "risas" en su interior. 

Así pasaron cinco años. En alguna ocasión entró a una iglesia aún sin conocer a Dios, y siguió buscando ayuda en curanderos, chamanes y videntes. Y todo seguía igual, hasta que conoció una terapia que le cambiaría la vida. 

En lo más alto de la Nueva Era

Tenía 28 años cuando conoció la psicología holística, vinculada a las terapias alternativas y la Nueva Era, a través de un psicólogo que también le sometió a técnicas de "kinesiología" y "par biomagnético".

De repente, sus ojos y oídos se recuperaron, los síntomas desaparecieron, y creyó haber hallado "la misión" a la que dedicaría su vida.

Casi de inmediato, renunció a su empresa y se dedicó de lleno al estudio de las terapias alternativas: naturopatía, reiki, flores de Bach, homeopatía, constelaciones familiares… Lo investigó todo.

Sentía que "estaba sanando y que era bueno", pero no le quedaba mucho para saber que, en realidad, le estaba "destrozando la vida".

Aparentemente, lo tenía todo en ese nuevo mundo. Pronto llegó a lo más alto, acudía a medios como El Confidencial, Intereconomía y radios como especialista en terapias, hackeo mental y crecimiento personal. Compartía sus conocimientos con la Organización Mundial de Mujeres Sionistas, incluso con el Ministerio de Presidencia de la Moncloa o el Rotary Club. Sus ponencias llegaron a más de 40.000 personas.

"Todo el mundo quería saber lo que hacía, empecé a llenar escenarios y la gente pagaba barbaridades para que le hiciese terapia… pero el dinero se me iba entre los dedos y al final no tenía ni un euro", explica.


Catalina Davis, en una de sus ponencias 

"Intentan hacerte daño. El rosario te protegerá"

Desde ese momento, la barrera que aparentemente separa la espiritualidad de la Nueva Era y los peligros de determinados "contactos" e "invocaciones" comenzó a difuminarse.

Como ejemplo, habla de un compañero de piso que presumía de practicar magia negra y de "custodiar dos demonios", lo que entonces vio como "algo cool". O a un extraño personaje que se acercó a ella durante una conferencia y le ofreció dar "un viaje" en trance sobre una tabla. Ella accedió. Lo que no esperaba era que al despertar iba a ser encumbrada como "médium sensitiva".

Para Davis, todo aquello comenzó a cobrar sentido cuando la casa que compartía con su compañero ocultista "empezó a ser una locura": relojes sin cuerda que sonaban a su paso, calefacciones que se accionaban sin caldera, luces que se apagaban y encendían, la sensación de que le "cogían" de las piernas…

Recuerda que una noche, la hija de su compañero, de siete años se acercó a ella, le dio un rosario y le dijo: "Están intentando hacerte daño. Esto te va a proteger".



Uno de los libros de Catalina Davis, "Las 33 leyes del éxito según Dios"

Primer acercamiento a la Iglesia… ¿a través de la masonería?

Junto a su creciente fama en el mundo de la Nueva Era, Catalina estaba en pleno proceso de acceso a la masonería, así que lo usó como excusa para dejar unos días la casa e irse a buscar simbología masónica en las iglesias de Valencia.

Hacerse católica no entraba en sus planes. Pero nada más llegar, le invitaron a una misa en la iglesia del Carmen, recibió la bendición del sacerdote y por un momento pidió ayuda a la Virgen ante lo que estaba viviendo.

Otro día de su investigación, en la iglesia de San Lorenzo, la homilía del sacerdote durante la misa captó su atención hasta el final. Ese mismo día fue invitada a un retiro de tres días convocado por Verbum Dei, al que se inscribió. Incluso llegó a conocer a un sacerdote llamado Carlos, del Opus Dei, que escuchó su historia en la Nueva Era y le ofreció ayuda espiritual.

Pero su viaje terminaba y tenía que volver a la casa. Era martes, y recuerda aquel día como el primero que habló "con Dios Padre": "Sabes que no puedo volver a esa casa. Ayúdame".

Una pregunta de Dios y una misión

De inmediato, le llegó un mensaje al móvil de una persona con la que llevaba sin hablar durante meses. Le ofreció un apartamento gratis, en uno de los mejores barrios de Valencia y a solo siete minutos andando del padre Carlos, el que sería su amigo y primer director espiritual.

Así llegó el día que comenzaba el retiro de Verbum Dei. Nunca olvidará aquel sábado, cuando expusieron al Santísimo y escuchó interiormente una pregunta, la de "si quería dedicar la vida a la fe". También percibió "una misión, acercar a Dios a todas las personas que buscan una solución".

"Me enamoré de Dios, practiqué la castidad y dejé todo lo que no me hacía feliz, empecé una vida hermosa  y a darle forma a un primer evento de evangelización con Eva", a quien conoció en el retiro.

Pero entonces empezó "la batalla".

Contra el demonio: "La película `El Exorcista´ es real"

Las intervenciones demoníacas eran cada vez más fuertes y cotidianas en su vida. Una noche, relata, "perdí el control de mi cuerpo, tenía tres o cuatro voces diferentes y una risa que no era la mía, salían como piedras de mi boca y tomé conciencia de que estaba poseída".

Ya con un exorcista, Catalina comenzó formalmente una larga liberación que le llevó a perder la movilidad en las piernas, sin apenas poder salir de su casa o levantarse, pero también a que sus padres diesen sus primeros pasos de acercamiento a la fe.

"Casi todo lo que pasa en El exorcista y las películas es real", afirma.

La liberación concluyó poco después del exorcismo de la Scala Santa, de Roma, el día de su cumpleaños. Tras el proceso, Catalina afirma tener pruebas de que "Dios es todopoderoso", pero también dirige un mensaje a quienes subestiman los peligros de la Nueva Era: "Todas esas personas que piensan que no pasa nada o que ir a una sesión de reiki, tener un buda en casa o estrellas de 5 puntas no abre puertas al mal, lo hacen".

En Roma, con el Papa y dedicada a evangelizar

Lo cierto es que desde que fue liberada y prometió dedicar su vida a la transmisión de la fe, también ha sido testigo "de muchas cosas muy hermosas".

Recuerda, por ejemplo, cuando aún poseída, pudo ir a Roma y entregar al Papa Francisco uno de sus primeros libros escritos tras su conversión, Las 33 leyes del éxito según Dios.


Catalina Davis, dándole su libro al Papa Francisco, en la audiencia 

Una vez llegó a la Ciudad Eterna, aún sin tener trabajo, ingresos ni hogar, decidió que trabajaría allí dedicándose por entero a la evangelización: solo faltaba que Dios "actuase".

La respuesta llegó en la Capilla de la Reconciliación, a través de un sacerdote que ultimaba los detalles para abrir una misión católica en Roma.

"Te quiero contratar. Incluido en tu sueldo de voy a poner un piso aquí en el Vaticano", le dijo nada más conocerse.

De la noche a la mañana, no solo habían desaparecido las grandes tribulaciones de Davis, sino que habían sido reemplazadas con creces.

La fe, "lo más bonito que puedas imaginar"

Hoy, la que en su día fue una influyente gurú de la nueva era, "jamás habría imaginado que pudiese ser tan feliz trabajando rodeada de cosas del Señor", rezando con sus clientes y contemplando auténticos milagros.

También ha fundado Movimiento Creo, que como recoge su web, nació en respuesta a su promesa ante el Santísimo "para acercar el amor de Dios a los alejados de la Iglesia. Nuestro enfoque es simple y poderoso: entender y sanar heridas a través de la Pasión de Cristo. Encontramos fuerza para superar heridas profundas y abrazar la plenitud que Dios nos tiene".

"Dios volvió a protegerme y nunca me ha soltado. Han podido pasar las manifestaciones más fuertes que os imaginéis, pero nunca he tenido miedo. Sé que Él es más fuerte, y que está conmigo. El mal puede intentarlo todo, pero tener esa fe es lo más bonito que puede pasarte. Basta con que le abras una pequeña rendija para que cree algo más bonito de lo que jamás hubieses imaginado", concluye.

Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Misa de hoy, jueves de la 31ª semana del Tiempo Ordinario, 7-11-2024

7 de noviembre de 2024.- (Camino Católico) Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Santa Misa de hoy, jueves de la 31ª semana del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, jueves de la 31ª semana del Tiempo Ordinario, 7-11-2024

7 de noviembre de 2024.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, jueves de la 31ª semana del Tiempo Ordinario, presidida por el P. Heliodoro Mira, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Luminosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 7-11-2024

7 de noviembre de 2024.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Luminosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy jueves, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 7/11/2024: «Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 7 de noviembre de 2024, jueves de la 31ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Lucas 15, 1-10:

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos:

«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».

Jesús les dijo esta parábola:

«¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice:

“¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”.

Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.

O ¿qué mujer que tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice:

“¡Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido”.

Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».

Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 7-11-2024

7 de noviembre de 2024.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Pide el Espíritu Santo y sus dones de discernimiento y consejo para aquellas resoluciones que debes tomar / Por P. Carlos García Malo

 


miércoles, 6 de noviembre de 2024

Papa Francisco en la Audiencia, 6-11-2024: «El Espíritu Santo nos enseña a interceder por los hermanos y esta oración agrada a Dios; al rezar por los demás y los demás por nosotros, la oración se multiplica»

 * «El Espíritu Santo viene, sí, en auxilio de nuestra debilidad, pero hace algo aún más importante: nos confirma que somos hijos de Dios y pone en nuestros labios el grito: ‘¡Padre!’ (Rm 8,15; Gal 4,6). Nosotros no podemos decir “Padre, Abba” sin la fuerza del Espíritu Santo. La oración cristiana no es el ser humano que, a un lado del teléfono, habla con Dios que está al otro lado, no, ¡es Dios que reza en nosotros! Rezamos a Dios a través de Dios. Rezar es ponernos dentro de Dios y que Dios entre en nosotros. Recen con el corazón y no con los labios»

Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News de la catequesis traducida al español y de la síntesis que el Papa ha hecho en nuestro idioma

 * «He querido saludar a la Virgen de los Desamparados, la Virgen que cuida de los pobres, la patrona de Valencia, que sufre tanto, y también otros lugares de España, pero sobre todo Valencia, que está bajo el agua y sufre. Hoy, de manera especial, rezamos por Valencia y por otras zonas de España que están sufriendo a causa del agua.  Y oramos por la paz. No olvidemos a la martirizada Ucrania, que tanto sufre; No olvidemos a Gaza e Israel. El otro día, 153 civiles que caminaban por la calle fueron ametrallados. Es muy triste. No olvidemos a Myanmar»

 6 de noviembre de 2024.- (Camino Católico)  Durante la Audiencia General de este miércoles 6 de noviembre, el Papa Francisco continuó el ciclo de catequesis sobre el Espíritu Santo, destacando el aspecto santificador del Espíritu a través de la oración. El Pontífice subrayó que el Espíritu Santo es a la vez “sujeto y objeto” de la oración cristiana, indicando que es Aquel que reza en nosotros y Aquel que es recibido a través de la oración y ha subrayado la importancia de la oración de intercesión:

“El Espíritu Santo intercede por nosotros, y también nos enseña a interceder, a nuestra vez, por nuestros hermanos y hermanas; nos enseña la oración de intercesión: rezar por esta persona, rezar por aquel enfermo, por el que está en la cárcel, rezar...; rezar también por la suegra, y rezar siempre, siempre. Esta oración es especialmente agradable a Dios, porque es la más gratuita y desinteresada. Cuando cada uno reza por todos los demás, sucede – lo decía san Ambrosio – que todos los demás rezan por cada uno y la oración se multiplica”.


Las víctimas de la Dana en Valencia siguen inquietando el corazón del Papa, quien hoy, antes de dar inicio a su Audiencia General, ha pedido oración por los damnificados españoles que han perdido todo tras las fuertes inundaciones que han azotado varias zonas del país. Francisco ha depositado una flor ante la imagen de la «Virgen de los Desamparados», patrona de Valencia. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la catequesis traducida al español y la síntesis que el Santo Padre ha hecho en nuestro idioma, cuyo texto completo es el siguiente:



PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Plaza de San Pedro

Miércoles, 6 de noviembre de 2024


Palabras pronunciadas espontáneamente antes del inicio de la audiencia general:

 


Video de la transmisión en directo realizada por Vatican News con las palabras del Papa en que pide oración por los afectados de la DANA

He querido saludar a la Virgen de los Desamparados, la Virgen que cuida de los pobres, la patrona de Valencia, que sufre tanto, y también otros lugares de España, pero sobre todo Valencia, que está bajo el agua y sufre. He querido que esté aquí la patrona de Valencia, esta pequeña imagen que me regalaron los propios valencianos. Hoy, de manera especial, rezamos por Valencia y por otras zonas de España que están sufriendo a causa del agua.



Catequesis. El Espíritu y la Esposa. El Espíritu Santo guía al Pueblo de Dios al encuentro con Jesús, nuestra esperanza

12. «El Espíritu intercede por nosotros». El Espíritu Santo y la oración cristiana


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!


La acción santificadora del Espíritu Santo, además de en la Palabra de Dios y en los Sacramentos, se expresa en la oración, y es a ella a la que queremos dedicar la reflexión de hoy: la oración.  El Espíritu Santo es, al mismo tiempo, sujeto y objeto de la oración cristiana. Es decir, Él es el que dona la oración y Él es el que se nos dona mediante la oración. Nosotros oramos para recibir al Espíritu Santo, y recibimos al Espíritu Santo para poder orar verdaderamente, es decir, como hijos de Dios, no como esclavos.


Pensemos un poco en esto: rezar como hijos de Dios, no como esclavos. Hay que rezar siempre con libertad. «Hoy debo rezar esto, esto, esto, porque he prometido esto, esto, esto... ¡De lo contrario iré al infierno!». No, esto no es rezar. La oración es libre. Se reza cuando el Espíritu ayuda a rezar. Se ora cuando se siente en el corazón la necesidad de orar; y cuando no se siente nada, hay que detenerse y preguntarse: ¿por qué no siento el deseo de orar? ¿Qué está pasando en mi vida? La espontaneidad en la oración es siempre lo que más nos ayuda. Esto es lo que significa rezar como hijos, no como esclavos.


En primer lugar, debemos rezar para recibir el Espíritu Santo. A este respecto, hay unas palabras muy precisas de Jesús en el Evangelio: «Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del Cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!» (Lc 11,13). Todos nosotros sabemos darles cosas buenas a los pequeños, ya sean hijos, nietos, sobrinos o amigos. Los pequeños siempre reciben cosas buenas de nosotros. ¿Y cómo no nos va a dar el Padre el Espíritu? Esto nos anima y podemos seguir adelante.


En el Nuevo Testamento, vemos que el Espíritu Santo desciende siempre durante la oración. Desciende sobre Jesús tras el bautismo en el Jordán, mientras «estaba en oración» (Lc 3,21); y desciende sobre los discípulos en Pentecostés, mientras «todos ellos perseveraban juntos en la oración» (Hechos 1,14).


Es el único «poder» que tenemos sobre el Espíritu de Dios. El «poder» de la oración: Él no resiste a la oración. Rezamos y llega. En el monte Carmelo, los falsos profetas de Baal - recuerden ese paso de la Biblia - se agitaban para invocar fuego del cielo sobre su sacrificio, pero no ocurrió nada, porque eran idólatras, adoraban a un dios que no existe; Elías se puso a orar y el fuego descendió y consumió el holocausto (cfr. 1 Re 18,20-38). La Iglesia sigue fielmente este ejemplo: siempre tiene en los labios la invocación «¡Ven! ¡Ven!» cuando se dirige al Espíritu Santo. Y lo hace sobre todo en la Misa, para que descienda como rocío y santifique el pan y el vino para el sacrificio eucarístico.


Pero también existe el otro aspecto, que es el más importante y alentador para nosotros: el Espíritu Santo es el que nos dona la verdadera oración. San Pablo dice: «El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables; y el que escruta los corazones conoce cuál es la aspiración del Espíritu, y que su intercesión a favor de los santos es según Dios.» (Rm 8,26-27).


Es cierto, no sabemos rezar, no sabemos. Tenemos que aprender cada día. La razón de esta debilidad en nuestra oración se expresaba en el pasado en una sola palabra, utilizada de tres formas distintas: como adjetivo, como sustantivo y como adverbio. Es fácil de recordar, incluso para los que no saben latín, y merece la pena tenerla presente, porque ella sola encierra todo un tratado. Nosotros, los seres humanos, decía aquel dicho, “mali, mala, male petimus”, que significa: siendo malos (mali), pedimos cosas equivocadas (mala) y de la manera equivocada (male). Jesús dice: «Busquen primero el Reino y la Justicia de Dios, y se les darán también todas esas cosas por añadidura» (Mt 6,33); en cambio, nosotros buscamos en primer lugar “las añadiduras”, es decir, nuestros intereses - ¡muchas veces! -  y nos olvidamos totalmente de pedir el Reino de Dios. Pidamos al Señor el Reino, y todo vendrá con él.


El Espíritu Santo viene, sí, en auxilio de nuestra debilidad, pero hace algo aún más importante: nos confirma que somos hijos de Dios y pone en nuestros labios el grito: «¡Padre!» (Rm 8,15; Gal 4,6). Nosotros no podemos decir “Padre, Abba” sin la fuerza del Espíritu Santo. La oración cristiana no es el ser humano que, a un lado del teléfono, habla con Dios que está al otro lado, no, ¡es Dios que reza en nosotros! Rezamos a Dios a través de Dios. Rezar es ponernos dentro de Dios y que Dios entre en nosotros.


Es precisamente en la oración cuando el Espíritu Santo se revela como «Paráclito», es decir, abogado y defensor. No nos acusa ante el Padre, sino que nos defiende. Sí, nos defiende, nos convence del hecho de que somos pecadores (cfr. Jn 16,8), pero lo hace para hacernos experimentar la alegría de la misericordia del Padre, no para destruirnos con estériles sentimientos de culpa. Incluso cuando nuestro corazón nos reprocha algo, Él nos recuerda que «Dios es mayor que nuestro corazón» (1 Jn 3,20).


Dios es más grande que nuestro pecado. Todos somos pecadores... Pensemos: quizá algunos de ustedes -no lo sé- tienen mucho miedo por las cosas que han hecho, tienen miedo de ser reprendidos por Dios, tienen miedo de muchas cosas y no encuentran la paz. Pónganse en oración, invoquen al Espíritu Santo y Él les enseñará a pedir perdón. ¿Y saben qué? Dios no sabe mucha gramática y cuando pedimos perdón, ¡no nos deja terminar! «Perd...» y ahí, Él no nos deja terminar la palabra perdón. Él nos perdona primero, siempre está ahí para perdonarnos, antes de que terminemos la palabra perdón. Decimos «Perd...» y el Padre siempre nos perdona.


El Espíritu Santo intercede por nosotros, y también nos enseña a interceder, a nuestra vez, por nuestros hermanos y hermanas; nos enseña la oración de intercesión: rezar por esta persona, rezar por aquel enfermo, por el que está en la cárcel, rezar...; rezar también por la suegra, y rezar siempre, siempre. Esta oración es especialmente agradable a Dios, porque es la más gratuita y desinteresada. Cuando cada uno reza por todos los demás, sucede – lo decía san Ambrosio – que todos los demás rezan por cada uno y la oración se multiplica [1]. La oración es así. He aquí una tarea muy valiosa y necesaria en la Iglesia, especialmente en este tiempo de preparación al Jubileo: unirnos al Paráclito, cuya “intercesión a favor de todos nosotros es según Dios”.


Pero no recen como los loros, ¡por favor! No digan: «bla, bla, bla...». No. Digan «Señor», pero díganlo de corazón. «Ayúdame, Señor», «Te quiero, Señor». Y cuando recen el Padre Nuestro, recen «Padre, Tú eres mi Padre». Recen con el corazón y no con los labios, no sean como los loros.


Que el Espíritu nos ayude en la oración, ¡porque la necesitamos tanto! Gracias.



Después, al saludar a los peregrinos de lengua española, el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:


Hoy reflexionamos sobre el Espíritu Santo y la oración cristiana. El Espíritu de Dios es, al mismo tiempo, objeto y sujeto de la oración. Es objeto cuando rezamos para recibirlo; lo pedimos, lo invocamos —por ejemplo, la Iglesia lo implora en la Santa Misa, para que descienda y santifique el pan y el vino—. Y es sujeto cuando es Él mismo el que reza en nosotros, ayudándonos en nuestra debilidad, porque —como dice san Pablo— no sabemos orar como conviene.  


De ese modo, el Espíritu Santo se revela en la oración como “Paráclito”, es decir, abogado y defensor, que intercede ante el Padre para que podamos gustar la alegría de su misericordia. Pero, además de interceder por nosotros, el Espíritu Santo nos enseña a interceder por los hermanos. Esta oración de intercesión agrada a Dios, porque es gratuita y desinteresada. Cuando rezamos por los demás y los demás rezan por nosotros, la oración se multiplica.


Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. En este tiempo de preparación al Jubileo, pidamos al Espíritu Santo que interceda por nosotros, para que seamos peregrinos de esperanza dispuestos a seguir siempre a Jesús, que es camino, verdad y vida. Que Dios los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas gracias.



Además, en otras lenguas el Pontífice ha dicho: 


Por último, mi pensamiento se dirige a los jóvenes, a los enfermos, a los ancianos y a los recién casados. Animo a todos a vivir su vida cotidiana con fidelidad al Evangelio, sostenidos por la fe y la esperanza.


Y oramos por la paz. No olvidemos a la martirizada Ucrania, que tanto sufre; No olvidemos a Gaza e Israel. El otro día, 153 civiles que caminaban por la calle fueron ametrallados. Es muy triste. No olvidemos a Myanmar. Y no nos olvidemos de Valencia o España. Por ello, como decía, hoy preside la Virgen de los Desamparados, que es la patrona de Valencia. Os invito a rezarle un Avemaría por Valencia.


Y rogamos al Señor para vivir siempre con esperanza. ¡Mi bendición para todos!


Francisco

[1] De Cain et Abel, I, 39.

Fotos: Vatican Media, 6-11-2024