Camino Católico

Mi foto
Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida poniendo en el centro a Jesucristo.

Elige tu idioma

Síguenos en el canal de Camino Católico en WhatsApp para no perderte nada pinchando en la imagen:

jueves, 23 de julio de 2026

Luis Arroyo y Amparo Martínez, 60 años ayudando a personas con discapacidad: «Si no nos enamoramos de Jesucristo, ¿de qué nos vamos a enamorar? Y tenemos que dar a conocer que Jesucristo está vivo»

Amparo Martínez y Luis Arroyo, matrimonio y fundadores de la Fundación Juan XXIII   / Foto: Nicolás de Cárdenas - ACI Prensa

* «Toda esta labor está confiada a la Providencia: Nunca hemos tenido una peseta, pero nunca nos ha faltado una peseta. Nunca. Y el camino después de 60 años es muy largo. Tengo la seguridad del patronato que yo tengo arriba: el Señor, la Virgen, San José, mi banquero de ahora que no falla… Mi mayor preocupación es que todo el mundo conozca a Dios» 

 Vídeo de la EWTN con el testimonio de Luis Arroyo y Amparo Martínez

Camino Católico.-  Luis Arroyo y Amparo Martínez soñaban con ser misioneros lejos de España, pero la Providencia los unió para crear hace 60 años la Fundación Juan XXIII, al servicio de las personas con discapacidad. Casi nonagenarios, siguen al frente de esta misión que aborda una realidad: en España hay más de cuatro millones de personas que declaran tener una discapacidad, según el Instituto Nacional de Estadística. Y sólo uno de cada cuatro en edad de trabajar logra un empleo.

Luis y Amparo, junto a su hijo Javier, director general de la fundación, han comprobado a lo largo de su vida que, con la formación y los medios adecuados, estas personas pueden mejorar su calidad de vida, desarrollar su autonomía personal y, en muchos casos, obtener un empleo.

Un joven torero y una huérfana de guerra con alma de misioneros

Luis Arroyo iba para torero. Ganó un concurso para jóvenes talentos taurinos y cortó una oreja en la Plaza de Las Ventas. "Los toros en realidad fueron los que me llevaron a la fe. Claro, ante el miedo, pues 'bendito seas, Señor'", explica en conversación con ACI Prensa.

La experiencia de los ejercicios espirituales ignacianos transformó su vida: "Ahí tuve un impacto de fe muy fuerte y ya mi obsesión era las misiones", recuerda Así, ingresó en el Colegio Mayor de Vocaciones Tardías de Salamanca, donde estuvo cuatro años. Nunca llegó a ser misionero. Al menos, como lo soñó en un primer momento.

Amparo fue llevada en su infancia a un colegio religioso en Toledo donde iban hijas huérfanas tras la Guerra Civil española. Allí le dieron "una formación muy buena, tranquila, en época de postguerra, sin decir nada de la guerra ni nada de odios, nunca".

Al cumplir 12 años, se unió a un grupo de niñas comprometidas a "hacer cada día un sacrificio para la conversión de los pecadores", como pidió la Virgen María en Fátima. A los 19 decidió ingresar como novicia en una orden de religiosas misioneras. Su madre, pese a ser muy religiosa, no la acompañó. Allí fue feliz "Cuando ya hice el noviciado y el primer año en Cataluña, me dicen: usted no sirve para misionera", recuerda.

Así volvió a la vida secular a los 26 años con su título de pedagogía, con el que logró trabajo en un colegio para personas sordas durante un año. Poco después, puso en marcha un colegio de niñas al que le puso el nombre de Inmaculada Concepción.

Una misión confiada a la Providencia

En 1966 ambos fundaron el colegio de Educación Especial Juan XXIII. La humildad y la bonhomía del Papa les cautivó. Por eso eligieron su nombre, tres años después de fallecer el Pontífice que convocó el Concilio Vaticano II.

Allí acogieron a los primeros 50 alumnos con discapacidad y en un centro que es el origen de la actual fundación, que hoy abarca centros de día y de formación especial, servicios de empleo y pisos tutelados, entre otros servicios, que dan apoyo a más de 3.500 personas.

“Toda esta labor está confiada a la Providencia: Nunca hemos tenido una peseta, pero nunca nos ha faltado una peseta. Nunca. Y el camino después de 60 años es muy largo", detalla Amparo.

"Tengo la seguridad del patronato que yo tengo arriba: el Señor, la Virgen, San José, mi banquero de ahora que no falla", expone con humor.

"Señor, qué bonito, qué bien lo haces"

"Voy a hacer 91 y es como si tuviera 50", afirma Luis. A los 65 se jubiló, pero sólo de forma momentánea. Volvió porque “mi mayor preocupación es que todo el mundo conozca a Dios, porque todavía no dejo de sorprenderme el abandono en el que está la fe todavía en España".

"Cuanto más conozco a Jesucristo, más me enloquece", añade, antes de subrayar: "Si no nos enamoramos de él, ¿de qué nos vamos a enamorar? Y entonces eso es lo que tenemos que dar a conocer, que Jesucristo además está vivo" y que "va a venir en cualquier momento a preguntarnos a ver qué tal nos va".

La perspectiva de la muerte está muy presente también en Amparo, quien espera poder sumarse al "patronato del cielo" de la fundación: "Hasta tengo ganas de morir. Digo: ¡Ay!, voy a estar en el patronato de arriba, voy a continuar, pero desde arriba".

Ella afronta estos últimos años "aunque llore, alegre o tranquila, esperando con mi maleta lo que realmente me viene. Seguro, seguro, es la muerte".

¿Y cómo lo afronta?, le preguntamos. Amparo responde con serenidad y emoción contenida: "No digo gana, porque la vida es bonita. Pero voy diciendo: Señor, que me vas a venir a buscar: Que yo te he buscado a Ti y Tú me vas a venir a buscar a mí".

"Lo único que me llevo de verdad es lo que yo haya ayudado a la gente. No hay otra cosa. No queda nada. Ni dinero, ni bienestar", añade Amparo.

Luis, mirando el camino recorrido, añade: "¿Qué hemos hecho? Nada. Hacer bien, pero no hemos hecho nada. Venir, trabajar. Pero el camino ha sido un camino bonito, que te permite ver las situaciones de cada persona, masticarlas también y decir: Señor, qué bonito, qué bien lo haces".

Senad Mrkaljevic, 41 años, exrefugiado musulmán que escapó de la guerra en Bosnia, ha sido ordenado sacerdote: «Muchas personas temen que la fe les quite algo; mi experiencia es que Dios me da mucho más»

A la izquierda de imagen Senad Mrkaljevic, de 41 años, posando con la alegría de haber sido ordenado sacerdote / Foto: Facebook de Senad Mrkaljevic

* «Fue todo un reto para mí entrar en una Iglesia Católica. Me preguntaba: '¿Está bien lo que estás haciendo?' Al principio, lo hacía a escondidas. En aquel entonces vivía con mi hermano mayor. Cuando volvía de la iglesia, él todavía estaba dormido. No quería llevar una doble vida y por eso me bauticé. Mi conversión y mi decisión de ser sacerdote fueron reconocidas por mi familia musulmana en Bosnia y también por mis hermanos»

Camino Católico.- Un hombre que llegó a Alemania como refugiado tras huir de la guerra en Bosnia y Herzegovina ha sido ordenado sacerdote católico, convirtiéndose en un caso excepcional en el país por haber nacido en una familia musulmana y abrazado el cristianismo en la edad adulta. Según informa Katholisch.de, el sitio de noticias de la Iglesia Católica en Alemania, Senad Mrkaljevic, de 41 años, ha recibido la ordenación sacerdotal hace unas semanas de manos del Arzobispo de Berlín, Mons. Heiner Koch, en la Catedral de Santa Eduvigis.

“Muchas personas temen que la fe les quite algo. Mi experiencia es exactamente la contraria: Dios me da mucho más. Eso es lo que quiero transmitir a los demás”, afirma el nuevo sacerdote.

Senad Mrkaljevic, de 41 años, en el momento de ser ordenado sacerdote por el Arzobispo de Berlín, Mons. Heiner Koch, en la Catedral de Santa Eduvigis / Foto: Facebook de Senad Mrkaljevic

Nacido en 1984 en Brčko, en la entonces Yugoslavia, Mrkaljevic creció en una familia musulmana, donde la religión no ocupaba un lugar central.

“Católicos, ortodoxos y musulmanes vivían entonces pacíficamente unos con otros. De niño, vi una ceremonia cristiana ortodoxa en la televisión de nuestros vecinos serbios y exclamé: “¡Quiero ser imán!”. El vecino me contestó a modo de broma: “Mejor hazte pape” —que es como llaman allí al sacerdote católico—. En aquel momento nos reímos juntos; unos años más tarde, cuando estalló la guerra de los Balcanes, esa hermandad ya no habría sido posible”, recuerda.

Sin embargo, el estallido de la guerra en Bosnia en 1992 obligó a su familia a refugiarse primero en Austria y luego en Alemania.

“Cuando era niño fue difícil comprender lo que significaba huir y, en Alemania, rápidamente me sentí un extraño”, relata.

A estas dificultades se sumó una discapacidad visual congénita, que hizo más compleja que se integre en el colegio.

Su camino hacia la fe católica comenzó tiempo después. A los 23 años empezó a leer la Biblia y visitaba en secreto la iglesia cada domingo por la mañana. La primera vez que entró a un templo tuvo miedo. “Fue todo un reto para mí entrar allí. Me preguntaba: '¿Está bien lo que estás haciendo?' Al principio, lo hacía a escondidas. En aquel entonces vivía con mi hermano mayor. Cuando volvía de la iglesia, él todavía estaba dormido”, recuerda.

Senad Mrkaljevic, de 41 años, con su familia después de su ordenación sacerdotal / Foto: Facebook de Senad Mrkaljevic

Con el tiempo descubrió que no quería ocultarse más. “No quería llevar una doble vida”, explica. En 2009 recibió el bautismo durante la Vigilia Pascual, una decisión que al principio fue difícil para su familia.

“Para mi madre fue un problema. Intentó hacerme cambiar de opinión”, cuenta. Aun así, decidió seguir adelante.

Estudiando en una escuela nocturna para adultos, Senad logró recuperar los estudios: terminó la educación secundaria y luego obtuvo el Bachillerato Tecnológico. Después, completó una formación profesional en administración dentro de una empresa de asistencia médica a domicilio. Durante todo ese tiempo, su fe seguía madurando: quería ser sacerdote.

«Estuve dándole vueltas durante mucho tiempo a si este podría ser mi camino», explica. Tenía claro que debía mantener el contacto con su madre, quien seguía rechazando su decisión. «Sabía que, para mi salud mental y espiritual, romper la relación con ella habría sido destructivo. Mi camino no habría terminado bien».

Comenzó a estudiar Teología en Sankt Lambert, un seminario alemán muy conocido por especializarse en «vocaciones tardías» (adultos que deciden ordenarse tras haber tenido carreras civiles). Se graduó en 2023. Asegura que —«con la ayuda de Dios»— luchó contra todos los obstáculos del sistema educativo: rendirse no era una opción. «Esto es algo que, en mi labor actual, también quiero transmitir a los demás», afirma.

En 2023, fue destinado como diácono y luego como capellán a la parroquia Santa Edith Stein, en el distrito berlinés de Neukölln, donde reside una importante población musulmana.

Senad Mrkaljevic, de 41 años, en el centro, presidiendo una Misa / Foto: Facebook de Senad Mrkaljevic

Mrkaljevic considera que, gracias a su historia, puede convertirse en un constructor de puentes entre cristianos y musulmanes”.

También destaca que, con el paso del tiempo, su decisión fue recibida con respeto por sus seres queridos. “Mi conversión y mi decisión de ser sacerdote fueron reconocidas por mi familia musulmana en Bosnia y también por mis hermanos”, afirma. Su madre incluso asistió a su ordenación sacerdotal.

Mirando hacia su nuevo ministerio, Mrkaljevic expresa su deseo de acompañar espiritualmente “a las personas y anunciar la Buena Nueva”.

“Nunca es en vano, por pocos que seamos. Yo mismo he experimentado cuánto me ha enriquecido y eso es lo que quiero compartir con los demás”, concluye.

Clémence de Camaret quería ser arquitecta pero es escultora de arte sacro: «Para mí, la belleza es un pequeño rayo de luz que revela la verdad, quién es Dios y su amor; mí trabajo es una oración continua»

Clémence de Camaret con su escultura de Juana de Arco / Foto: Clémence de Camaret - Aleteia

Camino Católico.- Desde niña, Clémence de Camaret soñaba con ser arquitecta. Esta profesión reunía todo lo que le apasionaba: el dibujo, la observación, la creación y el patrimonio. Sin embargo, tras cinco años de estudio y varias experiencias profesionales, se dio cuenta de que algo le faltaba. El trabajo frente a la pantalla, el ritmo exigente y el difícil mercado laboral la llevaron gradualmente a considerar otro camino. Con el tiempo, fue principalmente la falta de trabajo práctico y concreto lo que empezó a pesarle.

Fue casi por casualidad que descubrió la escultura durante un año Erasmus en Roma. En la Ciudad Eterna, rodeada de las obras de Bernini y Miguel Ángel, Clémence compró plastilina, una arcilla para modelar que usan los escultores y que tiene la propiedad única de no secarse nunca, y comenzó a esculpir por su cuenta en su habitación de estudiante. En aquel momento, atravesaba un periodo personal difícil. "Necesitaba mantener las manos ocupadas", confiesa a Laura Marchais en Aleteia. Muy pronto, la joven descubrió una pasión y un verdadero talento para este arte.

Clémence, disléxica, explica que siempre ha aprendido más a través de la práctica y el movimiento que con los métodos escolares tradicionales. "Aprendo moviéndome, poniendo las cosas en práctica", afirma. La escultura surgió entonces como una elección natural, la síntesis perfecta de su amor por el dibujo, su sentido del espacio heredado de la arquitectura y su necesidad de trabajar con materiales.

De vuelta en Francia, Clémence completó su formación autodidacta en la Academia de Artes de Aviñón, una institución francesa especializada en la enseñanza de la escultura clásica. Durante unos meses, adquirió técnicas de modelado y descubrió el mundo de la restauración del patrimonio.

Los primeros pasos de una aventura artesanal

Con tan solo tres meses de experiencia como autónoma y apenas 25 años, Clémence se encuentra en los inicios de esta aventura artesanal. Sin embargo, ya recibe encargos. Todo comenzó con una estatua de la Virgen María creada como regalo de compromiso. Inspirada en una Virgen María del siglo XII que se conserva en el Louvre, la pieza cautivó rápidamente a quienes le pidieron que la reprodujera. Animada por su prometido, decidió lanzarse a la aventura.

Actualmente, sus clientes son principalmente particulares que descubren su obra en las redes sociales, que se han convertido en su principal plataforma de venta. Pero antes de llegar a sus dueños, cada una de sus esculturas requiere un proceso largo y meticuloso. Para dar vida a sus creaciones, Clémence comienza modelando una pieza original en arcilla. A esto le sigue un extenso proceso de moldeo, seguido de refinamientos y toques finales antes de que una estatua pueda salir de su taller. En total, cada pieza representa más de una semana de trabajo, sin contar las horas dedicadas a los detalles finales.

Clémence de Camaret esculpiendo en su taller / Foto: Clémence de Camaret - Aleteia


Sus precios siguen siendo intencionadamente asequibles: 230 € por su Virgen María de Bel-Amour, 265 € por su ángel sonriente inspirado en la catedral de Reims y 295 € por su Juana de Arco. "Actualmente estoy muy por debajo del precio de mercado", admite con humildad. "Sigo mejorando técnicamente". Sin embargo, su ambición no es crear una gran empresa. A pocas semanas de su boda, la joven desea principalmente forjarse una carrera compatible con la vida familiar que anhela. "Mi familia es lo primero", afirma con sencillez.

Para devolver un lugar a lo sagrado

Aunque Clémence se dedica principalmente a esculpir figuras religiosas, su elección va mucho más allá de lo artístico. Durante un viaje a Jordania para su proyecto de fin de carrera, le impactó la naturalidad con la que los cristianos manifestaban su fe en los espacios públicos. Esta reflexión sigue vigente en ella. "Lo que me conmueve es expresar mi fe a través de la belleza", explica. "Para mí, la belleza es un pequeño rayo de luz que revela la verdad, quién es Dios y su amor".

Poco a poco, los proyectos van tomando forma. Clémence ahora quiere crear más obras al aire libre, en particular para recuperar los nichos en las fachadas de los edificios que antaño ocupaban las estatuas de la Virgen María, a veces olvidadas hoy en día. Originaria de la Provenza, la escultora siente un profundo apego por estas Madonas que han velado por pueblos y barrios durante generaciones. "Son parte de nuestra historia. Es algo que me conmueve profundamente", subraya. "Mi objetivo es casi crear obras tan bellas que nadie se atreva a romperlas", añade la joven.

"Mi trabajo es una oración continua"

Detrás del lanzamiento de su taller se esconde una búsqueda más personal. Durante mucho tiempo, Clémence sintió que buscaba constantemente una nueva aventura. Viajes, proyectos y retos deportivos o profesionales se sucedían uno tras otro. Recuerda especialmente las largas horas que pasaba sola caminando o en bicicleta hasta Roma, como si algo aún se le escapara.

La escultura puso fin gradualmente a esta búsqueda constante. Por primera vez, la joven sintió que había encontrado una actividad que reunía todo lo que la definía profundamente: el trabajo manual, la contemplación, la creación artística, el compartir conocimientos y la fe. Esta actividad también satisfizo una necesidad muy personal de Clémence. "Soy una persona bastante activa", explica. "Nunca me ha atraído estar sentada en una silla. Hacer algo me mantiene con los pies en la tierra".

Así, en su taller, descubre un espacio singular donde sus manos están ocupadas mientras su mente permanece libre. Un lugar donde puede trabajar dejando que sus pensamientos divaguen. "Soy de las que tienen dificultades para rezar con constancia y regularidad", admite con franqueza. Mientras que otros encuentran su equilibrio de forma natural en la adoración o en el rezo diario del rosario, Clémence se siente más llamada a encontrarse con Dios en la acción.

Varias de las esculturas de Clémence de Camaret /  Foto: Clémence de Camaret 

La escultura le ofrece precisamente este tiempo de libertad interior. Durante horas, concentrada en el rostro de la Virgen o en los pliegues de una prenda, entra en un estado de silencio y contemplación. "Para mí, este trabajo es una oración continua", explica. "Es una especie de práctica meditativa, como la que los monjes siempre han utilizado para conectar con Dios".

Cada escultura se convierte entonces en algo más que un objeto o un encargo. Para Clémence, es un momento de presencia, un diálogo silencioso que se desarrolla al ritmo de los gestos repetidos y del material trabajado. "Siento que Dios no me llama a rezar de la forma tradicional", explica. "Hacer cosas que sirvan a Dios": eso es lo que le parece más apropiado.

A través de sus estatuas, Clémence busca menos producir objetos religiosos que ofrecer obras capaces de elevar la mirada. Esta convicción impregna ahora todo su proyecto. Detrás de la emprendedora que aprende a desarrollar su negocio se esconde una joven que finalmente ha encontrado lo que tanto anhelaba: una manera de unir su trabajo, su fe y su vida.

Palabra de Vida 23/7/2026: «El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 23 de julio de 2026, jueves de la 16ª semana del Tiempo Ordinario, santa Brígida, religiosa, patrona de Europa, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: san Juan 15, 1-8:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador.

A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.

Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.

Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada.

Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.

Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

La vida de santa Brígida nos recuerda que la santidad no depende de las circunstancias, sino de responder con fidelidad al llamado de Dios / Por P. Carlos García Malo

 


miércoles, 22 de julio de 2026

Homilía del P. José María Ruiz y lecturas de la Misa de hoy, miércoles, santa María Magdalena, 22-7-2026

22 de julio de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. José María Ruiz y lecturas de la Santa Misa de hoy, miércoles de la 16ª semana del Tiempo Ordinario, santa María Magdalena, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, miércoles, santa María Magdalena, 22-7-2026

22 de julio de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, miércoles de la 16ª semana del Tiempo Ordinario, santa María Magdalena, presidida por el P. José María Ruiz, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Gloriosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 22-7-2026

22 de julio de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gloriosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, miércoles, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero. 

Palabra de Vida 22/7/2026: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 22 de julio de 2026, miércoles de la 16ª semana del Tiempo Ordinario, santa María Magdalena, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: san Juan 20, 1-2. 11-18:

El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:

«Se han llevado del sepulcro al señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.

Ellos le preguntan:

«Mujer, ¿por qué lloras?».

Ella les contesta:

«Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».

Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.

Jesús le dice:

«Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?».

Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:

«Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».

Jesús le dice:

«¡María!».

Ella se vuelve y le dice:

«¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!».

Jesús le dice:

«No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero anda, ve a mis hermanos y diles: «Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro»».

María la Magdalena fue y anunció a los discípulos:

«He visto al Señor y ha dicho esto».

Adoración Eucarística con el P. Jesús Luis Sacristán en la Basílica de la Concepción de Madrid, 22-7-2026

22 de julio de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. Jesús Luis Sacristán, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa María Magdalena nos recuerda que el encuentro con Cristo transforma por completo la vida / Por P. Carlos García Malo

 


martes, 21 de julio de 2026

Homilía del P. José Blanco y lecturas de la Misa de hoy, martes de la 16ª semana del Tiempo Ordinario, 21-7-2026

21 de julio de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. José Blanco y lecturas de la Santa Misa de hoy, martes de la 16ª semana del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, martes de la 16ª semana del Tiempo Ordinario, 21-7-2026 #SantaMisa

21 de julio de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, martes de la 16ª semana del Tiempo Ordinario, presidida por el P. José Blanco, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Dolorosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 21-7-2026

21 de julio de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Dolorosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, martes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 21/7/2026: «Estos son mi madre y mis hermanos» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 21 de julio de 2026, martes de la 16ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: san Mateo 12, 46-50:

En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él.

Uno se lo avisó:

«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo».

Pero él contestó al que le avisaba:

«¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?».

Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo:

«Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y mi hermana y mi madre».