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viernes, 24 de julio de 2026

Luis Arroyo y Amparo Martínez, 60 años ayudando a personas con discapacidad: «Si no nos enamoramos de Jesucristo, ¿de qué nos vamos a enamorar? Y tenemos que dar a conocer que Jesucristo está vivo»

Amparo Martínez y Luis Arroyo, matrimonio y fundadores de la Fundación Juan XXIII   / Foto: Nicolás de Cárdenas - ACI Prensa

* «Toda esta labor está confiada a la Providencia: Nunca hemos tenido una peseta, pero nunca nos ha faltado una peseta. Nunca. Y el camino después de 60 años es muy largo. Tengo la seguridad del patronato que yo tengo arriba: el Señor, la Virgen, San José, mi banquero de ahora que no falla… Mi mayor preocupación es que todo el mundo conozca a Dios» 

 Vídeo de la EWTN con el testimonio de Luis Arroyo y Amparo Martínez

Camino Católico.-  Luis Arroyo y Amparo Martínez soñaban con ser misioneros lejos de España, pero la Providencia los unió para crear hace 60 años la Fundación Juan XXIII, al servicio de las personas con discapacidad. Casi nonagenarios, siguen al frente de esta misión que aborda una realidad: en España hay más de cuatro millones de personas que declaran tener una discapacidad, según el Instituto Nacional de Estadística. Y sólo uno de cada cuatro en edad de trabajar logra un empleo.

Luis y Amparo, junto a su hijo Javier, director general de la fundación, han comprobado a lo largo de su vida que, con la formación y los medios adecuados, estas personas pueden mejorar su calidad de vida, desarrollar su autonomía personal y, en muchos casos, obtener un empleo.

Un joven torero y una huérfana de guerra con alma de misioneros

Luis Arroyo iba para torero. Ganó un concurso para jóvenes talentos taurinos y cortó una oreja en la Plaza de Las Ventas. "Los toros en realidad fueron los que me llevaron a la fe. Claro, ante el miedo, pues 'bendito seas, Señor'", explica en conversación con ACI Prensa.

La experiencia de los ejercicios espirituales ignacianos transformó su vida: "Ahí tuve un impacto de fe muy fuerte y ya mi obsesión era las misiones", recuerda Así, ingresó en el Colegio Mayor de Vocaciones Tardías de Salamanca, donde estuvo cuatro años. Nunca llegó a ser misionero. Al menos, como lo soñó en un primer momento.

Amparo fue llevada en su infancia a un colegio religioso en Toledo donde iban hijas huérfanas tras la Guerra Civil española. Allí le dieron "una formación muy buena, tranquila, en época de postguerra, sin decir nada de la guerra ni nada de odios, nunca".

Al cumplir 12 años, se unió a un grupo de niñas comprometidas a "hacer cada día un sacrificio para la conversión de los pecadores", como pidió la Virgen María en Fátima. A los 19 decidió ingresar como novicia en una orden de religiosas misioneras. Su madre, pese a ser muy religiosa, no la acompañó. Allí fue feliz "Cuando ya hice el noviciado y el primer año en Cataluña, me dicen: usted no sirve para misionera", recuerda.

Así volvió a la vida secular a los 26 años con su título de pedagogía, con el que logró trabajo en un colegio para personas sordas durante un año. Poco después, puso en marcha un colegio de niñas al que le puso el nombre de Inmaculada Concepción.

Una misión confiada a la Providencia

En 1966 ambos fundaron el colegio de Educación Especial Juan XXIII. La humildad y la bonhomía del Papa les cautivó. Por eso eligieron su nombre, tres años después de fallecer el Pontífice que convocó el Concilio Vaticano II.

Allí acogieron a los primeros 50 alumnos con discapacidad y en un centro que es el origen de la actual fundación, que hoy abarca centros de día y de formación especial, servicios de empleo y pisos tutelados, entre otros servicios, que dan apoyo a más de 3.500 personas.

“Toda esta labor está confiada a la Providencia: Nunca hemos tenido una peseta, pero nunca nos ha faltado una peseta. Nunca. Y el camino después de 60 años es muy largo", detalla Amparo.

"Tengo la seguridad del patronato que yo tengo arriba: el Señor, la Virgen, San José, mi banquero de ahora que no falla", expone con humor.

"Señor, qué bonito, qué bien lo haces"

"Voy a hacer 91 y es como si tuviera 50", afirma Luis. A los 65 se jubiló, pero sólo de forma momentánea. Volvió porque “mi mayor preocupación es que todo el mundo conozca a Dios, porque todavía no dejo de sorprenderme el abandono en el que está la fe todavía en España".

"Cuanto más conozco a Jesucristo, más me enloquece", añade, antes de subrayar: "Si no nos enamoramos de él, ¿de qué nos vamos a enamorar? Y entonces eso es lo que tenemos que dar a conocer, que Jesucristo además está vivo" y que "va a venir en cualquier momento a preguntarnos a ver qué tal nos va".

La perspectiva de la muerte está muy presente también en Amparo, quien espera poder sumarse al "patronato del cielo" de la fundación: "Hasta tengo ganas de morir. Digo: ¡Ay!, voy a estar en el patronato de arriba, voy a continuar, pero desde arriba".

Ella afronta estos últimos años "aunque llore, alegre o tranquila, esperando con mi maleta lo que realmente me viene. Seguro, seguro, es la muerte".

¿Y cómo lo afronta?, le preguntamos. Amparo responde con serenidad y emoción contenida: "No digo gana, porque la vida es bonita. Pero voy diciendo: Señor, que me vas a venir a buscar: Que yo te he buscado a Ti y Tú me vas a venir a buscar a mí".

"Lo único que me llevo de verdad es lo que yo haya ayudado a la gente. No hay otra cosa. No queda nada. Ni dinero, ni bienestar", añade Amparo.

Luis, mirando el camino recorrido, añade: "¿Qué hemos hecho? Nada. Hacer bien, pero no hemos hecho nada. Venir, trabajar. Pero el camino ha sido un camino bonito, que te permite ver las situaciones de cada persona, masticarlas también y decir: Señor, qué bonito, qué bien lo haces".

viernes, 14 de noviembre de 2025

Trini Cortés descubrió a Dios en un Hogar Don Orione: «Ves al Señor en cada uno de los discapacitados; con ellos, tan débiles, era con quienes más me acercaba a Cristo; peinándoles, sentía que estaba peinando a Jesús»

Trini Cortés tuvo su encuentro con Dios haciendo prácticas en un Hogar Don Orione que acoge a discapacitados / Foto: Cortesía de Trini Cortés

* «Miraba a los discapacitados y recordaba: 'todo lo que hicisteis por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicisteis'En el Hogar, se acababan mis problemas (familiares, del trabajo, angustias, miedos,…), había entrado en el cielo y muchas veces salía llorando de alegría”, destaca. Atender a estas personas no me da asco, me produce ternura.  Ellas dependen de ti, algunas no se pueden mover, otras comen por la barriguilla, gritan,… pero su existencia cambia los corazones de los que les conocen» 

Camino Católico.- Trini Cortés es Doctora en Geografía y trabaja en la Universidad Internacional de la Rioja desde hace 11 años. Pero un día se sintió llamada a formarse para cuidar a sus padres y estudió la FP de auxiliar de enfermería.

En el segundo año, tenía que trabajar en prácticas cuatro meses. Buscó un lugar que le quedara cerca de casa y encontró “un lugar lleno de alegría y amor”: el Hogar Don Orione de Pozuelo de Alarcón, en Madrid.

“Es lo más bonito que he hecho en mi vida -explica a Patricia Navas en Aleteia-. La labor de los orionistas con personas discapacitadas es impresionante”.

Respeto a todo ser humano

Trini se incorporó a una gran familia en la que se cuida a cada persona con un gran respeto a su dignidad.

“Muchos piensan que esas personas totalmente dependientes no sirven para nada, a algunas no las dejan ni nacer”, lamenta.

“Pero hay toda una congregación inspirada por san Luis Orione que se encarga de acogerlas -añade-. Y las cuidan con unos valores que transmiten a los trabajadores de sus centros”.

“Ves a Dios en cada uno de los discapacitados -asegura Trini Cortés-. Con ellos, tan débiles, era con quienes más me acercaba a Cristo”.

"Peinándoles, sentía que estaba peinando a Jesús; les miraba y recordaba: 'todo lo que hicisteis por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicisteis'", relata.

Y comparte una anécdota que le enseñó una gran lección: “Estaba cambiando el pañal a un señor en la enfermería y de repente un trabajador cerró la puerta”, recuerda. 

“Yo no había caído en que ese hombre no tenía por qué estar expuesto a que le viera cualquiera”, reconoce. 

“Ese trabajador me enseñó que toda persona tiene su dignidad, y que hay que respetar su intimidad -agradece. Y cuando está aseado, abrimos la puerta; son detalles que van calando en los hogares”. 

“En el Hogar, se acababan mis problemas (familiares, del trabajo, angustias, miedos,…), había entrado en el cielo y muchas veces salía llorando de alegría”, destaca.

“Atender a estas personas no me da asco, me produce ternura -subraya-.  Ellas dependen de ti, algunas no se pueden mover, otras comen por la barriguilla, gritan,… pero su existencia cambia los corazones de los que les conocen”. 

Una devoción “de facto”

Aunque no habla con Don Orione, Trini lo reconoce como uno de los santos que más le ha impactado. 

“Él ya se ha metido en mi corazón a través de los hechos y me ha llevado a vivir su carisma -afirma-. Y sin conocerlo en persona ni rezarle, su experiencia de vida ha calado en mi corazón”. 

“A veces descubres la maravilla de un santo a través de sus acciones -apunta-. He visto documentales y un libro sobre su vida pero lo que he vivido en el hogar con su gente es lo que me ha marcado, su legado está supervivo”.

domingo, 8 de diciembre de 2024

Gema de Beas: «Me quedé ciega, eché a Dios de mi vida, que fue lo peor que pude hacer, perdí trabajo y amistades, me regalaron un Niño Jesús, empecé a pedir fuerzas y a encontrar consuelo en la oración»


Gema de Beas

Camino Católico.- A los 29 años, Gema de Beas se enfrentó a un cambio drástico en su vida. Debido a complicaciones derivadas de la diabetes, una serie de operaciones oculares la dejaron completamente ciega. A través de su conmovedor testimonio, el cuál ha contado en 'Ecclesia Es Domingo' de 13 TV, explora las profundas crisis de fe que enfrentó, el gran apoyo de su familia y su esposo Ricardo, y el milagro del nacimiento de su hija, María.

Vídeo de 13 TV en el que Andrés Gema de Beas cuenta su testimonio

Una experiencia que de Beas describe como un proceso devastador que la llevó a una profunda crisis de fe, cuestionando por qué Dios le había permitido pasar por esa prueba. “Eché a Dios de mi vida, que fue lo peor que pude hacer", confiesa. Una pérdida de visión que desencadenó otras pérdidas. “Perdí trabajo, perdí amistades porque la gente, yo creo que porque no saben cómo dirigirse a ti, cómo tratarte”. 

El Regalo de la Fe y la Familia

Sin embargo, el apoyo incondicional de su familia, especialmente de su hermana, quien también quedó ciega poco después, fue muy importante para su recuperación. La fe de su hermana le hizo reflexionar sobre su propia actitud y le inspiró a afrontar su nueva realidad con valentía. "Mi hermana con una fe impresionante, una fortaleza, una entereza, un Dios ha querido esto. Yo alucinaba, pero también al mismo tiempo me ponía de mal humor porque yo decía, 'bueno, si él lo lleva tan bien, ¿por qué yo lo llevo tan mal?'"

De Beas encontró consuelo en la oración, especialmente a través de la imagen de un Niño Jesús que le regaló una monja. Aunque no recuperó la vista, encontró la fuerza necesaria para seguir adelante y reconstruir su vida. "Le empecé a pedir fuerzas, simplemente que me diera fuerzas para salir de aquello" cuenta.

En la ONCE, Gema encontró un nuevo círculo social y conoció a su futuro esposo, Ricardo. A pesar de un comienzo accidentado, su relación floreció y se casaron dos años y medio después. "Un mundo bueno, alegre y divertido" destaca. Y aunque Ricardo era agnóstico al principio, la influencia de Gema, su familia y un párroco lo llevaron a encontrar la fe. "Fue gracias a mi familia, a mi madre concretamente".

El Milagro de la Maternidad

La pareja deseaba tener hijos, pero los médicos le diagnosticaron a Gema otra enfermedad que hacía peligrosa la maternidad y le dijeron que no podría llevar un embarazo a término. Desolados, renunciaron a la idea de tener hijos biológicos y exploraron la adopción, pero se les negó debido a su discapacidad visual. "Si eres invidente, no te dejan adoptar", denuncia, sacando a relucir la discriminación que enfrentan las personas invidentes.

Sin embargo, el destino dio un giro inesperado, y Gema se quedó embarazada ocho meses después. Confiando en Dios y en un médico, dio a luz a una niña sana llamada María. "María llegó a término, cosa rara porque en embarazos de personas diabéticas los niños salen antes. Hay que programarlos porque salen más grandes de lo normal. Y María nació perfectamente" relata. 

Hoy en día, Gema, Ricardo y María viven una vida plena llena de fe. Participan en su parroquia y encuentran un gran apoyo la oración. "Nosotros procuramos rezar todas las noches juntos, tener ahí nuestra oración familiar y tener presente a Dios en nuestras vidas, a pesar de que somos humanos y fallamos mucho, pero para nosotros es muy importante tener a Dios en nuestro camino".

miércoles, 4 de diciembre de 2024

Sor Verónica Donatello, con padres sordos y una hermana discapacitada, atiende a discapacitados: «En un campamento con niños escuché la Palabra de Dios, mi mundo se vino abajo y me hice monja»


Sor Verónica Donatello es responsable del servicio nacional de pastoral de las personas con discapacidad en la Conferencia Episcopal Italiana

* «Trabajaba, viajaba constantemente, pero no asistía a la parroquia, hasta que un párroco me pidió que le ayudara con unos niños con discapacidad durante un campamento de verano. Después comencé a pensar que tal vez el Señor tenía algo reservado para mí, y acepté caminar con Él, aunque en ese momento no pensaba en la vida consagrada» 

Camino Católico.- “Soy hija y hermana de personas con discapacidad. Mis padres son sordos, Chiara tiene una situación muy grave que le ha quitado autonomía y que requiere de nuestra ayuda continua. En definitiva, la discapacidad está en mi ADN”, explica la hermana Verónica Donatello, franciscana alcantarina, que ya fue nombrada Caballero de la Orden del Mérito de la República de Italia por su contribución en la inclusión de las personas con discapacidad.

Sor Verónica siempre recuerda que “el italiano es mi segunda lengua. Mis padres son sordos, siempre me he comunicado, orado y soñado con la lengua de los signos”. Por ello, aprovechó esta experiencia familiar para, una vez descubierta su vocación religiosa, entregarse en esta misión tan específica de acompañar espiritualmente a los más débiles y frágiles de la sociedad.

Pero antes ella tuvo que revertir prejuicios contra la Iglesia, descubrir a Dios y enamorarse de Él. Trabajaba en una importante cadena de televisión en Milán como intérprete del lenguaje de signos. En aquellos años milaneses de libertad, autonomía, relaciones sentimentales y de no asistir a la Iglesia, empezó a madurar en ella la idea de que eso no era suficiente. El párroco de un oratorio le invitó a realizar actividades con niños con discapacidad y quedó impactada por la historia y el ejemplo de San Francisco. Entró en el convento a los 25 años, en la Congregación de las Hermanas Franciscanas Alcantarinas, segura de haber identificado el camino que podía darle felicidad y sentido.


Sor Verónica Donatello con el Papa Francisco y una pequeña con síndrome de Down

"El Señor es un pretendiente hábil”, confiesa Verónica Donnatello. En una entrevista con Famiglia Cristiana recuerda: “Trabajaba, viajaba constantemente, pero no asistía a la parroquia, hasta que un párroco me pidió que le ayudara con unos niños con discapacidad durante un campamento de verano. Allí, por casualidad, escuché la Palabra de Dios . Y todo mi mundo se vino abajo. Empecé a hacerme preguntas". Hoy Sor Verónica es responsable del Servicio Nacional de Pastoral de las Personas con Discapacidad de la Conferencia Episcopal Italiana, así como consultora del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede.

Dos tareas que, a primera vista, parecen no tener nada que ver entre sí, pero que tienen como matriz común la capacidad de saber comunicarse con todos, incluso con quienes no pueden oír o con quienes no pueden ver. Un don que se aprende primero en la familia y luego a través del estudio.

Aunque sus padres eran muy creyentes, Verónica se alejó de la Iglesia tras la Confirmación. “A mi hermana le negaron los sacramentos debido a su discapacidad. Evidentemente el párroco no estaba capacitado, pero me quedé con una sensación de gran injusticia”, afirma.

“Mis padres, sin embargo, no hicieron de este rechazo un problema personal, al contrario, lo hicieron un don en la Iglesia. Me dijeron: esto no debe volver a pasarle a nadie. He aprendido que tienes dos caminos en la vida: o eres parte del problema y te pasas el tiempo quejándote, o te conviertes en la solución. Ellos, con mucha sencillez, supieron convertir esta historia en buena. A lo largo de los años, afortunadamente se ha avanzado mucho, pero, sobre todo cuando las discapacidades son complejas o intelectuales, es difícil permanecer delante de los límites del otro, porque los límites del otro se refieren a los nuestros. A veces, incluso en la Iglesia persiste el prejuicio de pensar que el único acceso a los caminos de la fe es el intelecto", añade.


Sor Verónica Donatello quedó impresionada con la vida de San Francisco de Asís

Volviendo a su propia historia, sor Verónica relata que desde pequeña aprendió a hablar la lengua de signos italiana (ahora también internacional y francesa), por lo que el párroco le pidió que asistiera al oratorio para ayudar a los niños discapacitados. Dijo que sí de mala gana. En cambio, desde allí inició un camino de fe y de discernimiento , que la llevó a quedar "impresionada" por la vida de san Francisco: “Comencé a pensar que tal vez el Señor tenía algo reservado para mí, y acepté caminar con Él, aunque en ese momento no pensaba en la vida consagrada", dice.

“A mis familiares no les gustó mucho esta decisión. Sin embargo, las monjas que me acompañaron desde el discernimiento fueron muy acogedoras. En 2009, después de mi profesión perpetua, la familia también comprendió que mi alegría era plena. Si confías, el Señor no te quita los problemas, sino que también te da bendiciones".


Sor Verónica Donatello

Quienes la conocen dicen que sor Verónica es una fuerza de la naturaleza que logra unir a las personas y crear una red. En un momento se la puede ver jugando al baloncesto con niños en sillas de ruedas y al minuto siguiente traduciendo las palabras del Papa Francisco al lenguaje de señas.

Para ella, el verdadero paradigma es darse cuenta de que las personas con discapacidad también tienen deseos, no sólo necesidades. La perspectiva del deseo te devuelve tu personalidad, es un concepto más amplio, más bello. Y este enfoque crea la comunidad que somos nosotros. El eco del compromiso de Sor Verónica llegó al presidente Sergio Mattarella quien, en 2016, le otorgó el título de Caballero de la Orden del Mérito de la República.

lunes, 4 de septiembre de 2023

Lucia Otgongerel ante el Papa: «Comprendí que Jesús había sido crucificado por mí, sentí que esa era también mi Cruz, y así acepté con felicidad mi Cruz de discapacitada»



* «Por eso digo a muchos hermanos y hermanas creyentes discapacitados que Dios lo da todo, da oportunidades a todas las personas, y dependiendo de cómo veas y aceptes esta oportunidad, tu vida se llena del amor de Dios. A mí me faltan dos brazos y dos piernas, pero quiero decir que soy la persona más afortunada del mundo, porque tomé la decisión de aceptar plenamente el amor de Dios, el amor de Jesús»

Video completo de Vatican News del testimonio de ante el Papa Francisco en Mongolia traducido al español 

Camino Católico.-  En un emotivo testimonio ante al Papa Francisco, Lucia Otgongerel, laica de Mongolia, que carece de brazos y piernas, aseguró que la experiencia de comprender el sacrificio de Jesús en la cruz como un acto de amor la llevó a una profunda aceptación de su propia discapacidad.

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domingo, 15 de enero de 2023

Homilía del Evangelio del Domingo: Jesús ha dado al dolor sentido y fecundidad / Por Cardenal Raniero Cantalamessa, OFM Cap.

viernes, 2 de abril de 2021

Pedro San José, 20 años sin pisar una iglesia fue invitado a entrar y leer las lecturas: «Dije: ‘¡Ayúdame, Señor!’ y sentí un amor inmenso. Pregunté: ‘Señor, ¿dónde quieres que vaya?’»


 * «Vi que con un taxi podría estar con enfermos por el día y con los pobres por la noche… ¡Todo el día sirviendo! ¡Qué gozada!. Al Señor le gustó la idea. Trabajar con ellos es el mejor regalo que Dios me ha dado. Tiro semillas cuando Dios quiere que las tire. Hay que dejar que Dios actúe, lo hermoso es dejar que Dios haga las cosas. Con tanto ruido no se puede escuchar la voz de Dios. Hace falta apartarse, dar tiempo al Señor, para conocer su voluntad. Porque todos tenemos una misión que cumplir»

Camino Católico.- Pedro San José llevaba 20 años sin pisar una iglesia, vio en la calle a la que sería su mujer, se enamoró a primera vista, quedó con ella y una semana después tenían fecha de boda. Por tradición decidieron casarse por la Iglesia, pero eso sería determinante para la conversión de Pedro San José y como Cristo le salió providencialmente a su encuentro. Cuenta su cambio vital en el video de la serie de testimonios de “Contagiosos”, de Juan Manuel Cotelo. Pedro es taxista en Barcelona y su vida se centra en estos momentos en “servir a los demás”, tanto en su trabajo, donde es un “ángel” durante el día para personas discapacitadas, como en su apostolado que realiza por la noche con  los sin techo.

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sábado, 3 de septiembre de 2016

Milán Hlavác, alcohólico y mundano, fue sanado por Cristo después al ser interpelado: «¿has amado al prójimo como a ti mismo?»

Su padre lo echó de casa por una agredirlo y asegura que «fue un punto de inflexión, muy educativo. El Señor me liberó entonces de la esclavitud del alcoholismo. Mi padre, al cabo de un tiempo, me perdonó y me recibió de nuevo en casa. Desde entonces, nunca más me emborraché»

jueves, 21 de agosto de 2014

lunes, 5 de diciembre de 2011

Alison Lapper: Sin brazos y abandonada por su novio al quedarse embarazada, decidió tener a su hijo

5 de diciembre de 2011.-Alison Lapper, una mujer con un cuerpo pequeño y deforme que nació sin brazos, artista que pinta con la boca y trabaja con la fotografía artística y digital, fue abandonada por su novio cuando quedó embarazada en 1998. Alison decidió seguir adelante a pesar de las dudas y el temor de que el bebé heredara su deficiencia. Parys, su hijo, nació en 1999 perfectamente sano, ella le dio el pecho un buen tiempo y continuó con su trabajo como pintora y artista gráfica, como cualquier madre independiente. Ahora su hijo tiene 12 años. Al principio le preocupaba lo que pasaría con su hijo y se decía "algún día Parys se avergonzará de mí", más eso no ha pasado. Alison ha incluido a su hijo en varias de sus obras fotográficas.

Alison cuenta su testimonio de superación y en favor de la vidaen el vídeo que publicamos, un reportaje emitido en 2001 por el programa de RTVE “Documentos TV”.

Alison Lapper nació el 7 de abril de 1965 en Burton, Staffordshire, Inglaterra. Hasta el momento del parto sus padres y los médicos no detectaron ningún problema. Sin embargo, Alison nació perfectamente pero con una particularidad que le marcaría de por vida, no tendría brazos y sus piernas serían más cortas de lo normal. Leer más y ver vídeo...

sábado, 1 de octubre de 2011

Matt Lowell: “El aborto nunca tuvo una oportunidad con nosotros ante la experiencia de tener a Laci, hija discapacitada”

* “Así que aquí estamos hoy con nuestra bella Laci Faith Lowell. Estamos agradecidos que Dios nunca se la llevara de nosotros. Estamos agradecidos que ella se esté desenvolviendo tan bien. Estamos sorprendidos por Laci todos los días. Laci dice y hace cosas que otros niños no hacen”

* ”La forma en que miramos esto es que Dios nos dio a Jesús para estar más cerca de Él, y que Jesús nos dio Laci para poder estar más cerca de Jesús”

1 de octubre de 2011.- (Matt Lowell / Notifam) Permítanme comenzar diciendo que el aborto nunca tuvo una oportunidad con nosotros. Nos dimos cuenta en noviembre de 2005 que íbamos a tener un bebé. Yo acababa de salir del Ejército, y nos habíamos establecido en la ciudad de Cibolo en el Estado de Texas – muy cerca de la ciudad de San Antonio, en los Estados Unidos de América. Cuando empezamos a tratar de tener un bebé, nos sorprendió el tiempo que tomó. Siempre he bromeado acerca de mis pequeños “nadadores”, y la forma en que probablemente estuvieran nadando en círculos. Por eso rezamos, y dijimos a Jesús que si él nos bendecía con un bebé, educaríamos a nuestro hijo sobre Jesús y lo/la criaríamos como católica. Poco después, nos enteramos que Becky estaba embarazada. Leer más...

jueves, 1 de septiembre de 2011

Antonio Villuendas, con discapacidad auditiva, ante Bemedicto XVI en JMJ: “Doy gracias a Dios por darnos las virtudes y la fortaleza para salir adelan

“La Virgen María a la que fui consagrado al nacer nos indica el camino para acoger a los demás como son y construir juntos el Reino de Dios”

1 de septiembre de 2011.- Antonio Villuendas, con una discapacidad auditiva que estuvo al borde de la muerte en el momento del nacimiento, da la bienvenida al Papa Benedicto XVI en la visita que con motivo de la JMJ realiza a la Fundación Instituto San José para discapacitados y explicó cómo ha vivido con su minusvalía. Antonio relata que nació con "un problema que a todos pareció insuperable". A su juicio, el hecho de tener una discapacidad ayuda a él y a quienes la tienen a "ser mejores y superarse", a pesar de lo cual ha reconocido "sentirse apartado, solo y diferente". "Mamá siempre me ha dicho que si yo no fuera sordo, no sería como soy", afirma, al tiempo que ha asegura "sentirse integrado por la amistad de compañeros y familiares". Este es uno de los momentos más emotivos vividos por el Papa en Madrid durante la JMJ tal y como se aprecia en el vídeo.

Antonio Villuendas proclama: “Doy gracias a Dios por darnos las virtudes y la fortaleza para salir adelante. La Virgen María a la que fui consagrado al nacer nos indica el camino para acoger a los demás como son y construir juntos el Reino de Dios. Gracias Santo Padre por estar hoy con nosotros y ser tan cercano. Querido Santo Padre, gracias porque su presencia nos indica cual es el camino a seguir. Y este es Jesucristo, un amigo que te sostiene a lo largo del camino”.