Camino Católico.- ‘Santa Clara de Asís y el camino de la pobreza’, película de dibujos animados para niños de la serie “Mi familia católica” de EWTN.
jueves, 13 de agosto de 2026
Que Dios nos dé la gracia de perdonar de corazón, así como Él nos perdona cada día, y nos ayude a vivir siempre en paz y amor / Por P. Carlos García Malo
miércoles, 12 de agosto de 2026
Papa León XIV en la Audiencia General, 12-8-2026: «Llamados a santificar el domingo con la celebración de la Eucaristía de manera presencial, atentos a la escucha de la Palabra y la comunión del Cuerpo de Cristo»
* «Para santificar el domingo es fundamental celebrar la Eucaristía. La escucha de la Palabra y la participación en el Cuerpo de Cristo implican, según los Padres conciliares, el convenire in unum (cf. SC, 106), es decir, la convocación festiva de los fieles. En dicha asamblea, la comunidad cristiana hace visible su comunión con el Señor y da testimonio de su pertenencia a Cristo y de su fidelidad a la Iglesia. Esta asamblea no puede sustituirse por una presencia meramente virtual, ni se reduce a una reunión meramente pasiva. La asamblea litúrgica se realiza, en efecto, en la participación activa de hermanos y hermanas, convocados juntos para que ‘den gracias a Dios, que los hizo renacer a la viva esperanza por la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos’ (1Pe, 1,3)»
Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News con la catequesis del Papa León XIV y la síntesis que ha hecho en nuestro idioma
* «Deseo expresar mi cercanía a las hermanas y hermanos colombianos que sufrieron los efectos del reciente terremoto que causó numerosas víctimas y heridos, así como grandes daños materiales. Mientras ruego al Señor por el eterno descanso de los fallecidos, aseguro mis plegarias por sus familias y todos los que han sido golpeados por esta tragedia. Manifiesto mi gratitud a cuantos trabajan en las labores de rescate y de asistencia a los damnificados»
12 de agosto de 2026.- (Camino Católico).- “El domingo ocupa un lugar preponderante en el año litúrgico y en cada semana, es ‘el día del Señor’, que estamos llamados a santificar con la celebración de la Eucaristía, reunidos de manera presencial en asamblea, atentos a la escucha de la Palabra y participando de la comunión del Cuerpo de Cristo” ha subrayado el Papa León XIV en su catequesis de este miércoles, 12 de agosto, del año litúrgico, contenido en el quinto capítulo de la Constitución conciliar Sacrosanctum Concilium, poniendo de relieve que a lo largo de los años, el ciclo de celebraciones cristianas se ha convertido en un modo de actualizar la obra de salvación de Cristo en la historia, de hacer visible la comunión de los creyentes con el Señor, de dar testimonio de su pertenencia a Cristo y de su fidelidad a la Iglesia.
El Papa, ante unos cinco mil fieles reunidos en la Basílica de San Pedro, ha abierto su reflexión recordando que el término de “año litúrgico” para definir la sucesión anual de las celebraciones cristianas se extendió en el lenguaje eclesial por el Siervo de Dios, el abad Prosper Guéranger, en el siglo XIX, y desde entonces, ha sido definido y explicado a lo largo de los magisterios pontificios. y ha explicado que “el año litúrgico propone así, de forma sacramental, la pedagogía de la historia de la salvación, guiando a los fieles desde la espera del Mesías hasta la plenitud del misterio pascual y la anticipación de la gloria futura. En él, la Iglesia celebra la actualidad salvífica del misterio de Cristo, permitiendo a los creyentes participar en él cada vez más profundamente”.
Al finalizar su saludo a los fieles españoles, León XIV ha manifestado su cercanía a “nuestros hermanos y hermanas colombianos que sufrieron las consecuencias del reciente terremoto, que causó numerosos fallecidos y heridos, así como cuantiosos daños materiales”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la catequesis traducida al español y la síntesis que el Santo Padre ha hecho en nuestro idioma, cuyo texto completo es el siguiente:
LEÓN XIV
AUDIENCIA GENERAL
Basílica de San Pedro
Miércoles, 12 de agosto de 2026
Ciclo de catequesis – Los documentos del Concilio Vaticano II III. Constitución Sacrosanctum Concilium 6. El año litúrgico
Queridos hermanos y hermanas,
el quinto capítulo de la Constitución conciliar Sacrosanctum Concilium (SC) está dedicado al año litúrgico, tema sobre el cual hoy queremos deternos, para explicar su importancia en la vida de todo creyente.
En primer lugar, hay que recordar que esta manera de definir el ciclo de las celebraciones cristianas “año litúrgico” se extendió en el lenguaje eclesial gracias a la obra del Siervo de Dios, el abad Prosper Guéranger (1805-1875).
En la encíclica Mediator Dei, Papa Pio XII afirma que «no es una representación fría e inerte de cosas que pertenecen a tiempos pasados, ni un simple […] recuerdo de una edad pretérita. Más bien, el año litúrgico es Cristo mismo que persevera en su Iglesia y que prosigue aquel camino de inmensa misericordia que inició en esta vida mortal […] con el bondadosísimo fin de que las almas de los hombres se pongan en contacto con sus misterios y por ellos en cierto modo vivan; misterios que están presentes y obran constantemente» (III Divinum Officium et Annus Liturgicus, II Cyclus Mysteriorum). Por lo tanto, el año litúrgico debe entenderse como constante actualización de la obra de salvación que Cristo realiza en la historia. A lo largo de este ciclo temporal, la Iglesia permanece en contacto con la acción redentora del Señor, para que puedan los fieles llenarse de la gracia de la salvación (cf. SC, 102c). El encuentro con Jesús, que murió y resucitó por nosotros, es el fin que la Iglesia persigue siempre, situando en el centro de cada momento la celebración del acontecimiento pascual.
Por esta razón, los padres conciliares consideran «fundamento y el núcleo de todo el año litúrgico» precisamente el domingo «el día de la fiesta primordial» (cf. SC, 106). En varios idiomas modernos, su nombre atestigua que es el “dies Domini”, “el día del Señor”. Incluso en aquellas lenguas en las que ha prevalecido la referencia al “día del sol” (Sunday, Sonntag), se vislumbra el vínculo con Cristo: ¡Cristo es el verdadero “sol de justicia” que ilumina a todo hombre!
San Juan Pablo II, en la Carta apostólica Dies Domini (31 de mayo de 1998), enseña que el domingo es el día del Señor, el día de la Iglesia, el día del hombre y, por último, “el día de los días”: «Al ser el domingo la Pascua semanal, en la que se recuerda y se hace presente el día en el cual Cristo resucitó de entre los muertos, es también el día que revela el sentido del tiempo. […] Brotando de la Resurrección, atraviesa los tiempos del hombre, los meses, los años, los siglos como una flecha recta que los penetra orientándolos hacia la segunda venida de Cristo. El domingo prefigura el día final, el de la Parusía» (n.75), cuando todos resucitaremos.
Para santificar el domingo es fundamental celebrar la Eucaristía. La escucha de la Palabra y la participación en el Cuerpo de Cristo implican, según los Padres conciliares, el convenire in unum (cf. SC, 106), es decir, la convocación festiva de los fieles. En dicha asamblea, la comunidad cristiana hace visible su comunión con el Señor y da testimonio de su pertenencia a Cristo y de su fidelidad a la Iglesia. Esta asamblea no puede sustituirse por una presencia meramente virtual, ni se reduce a una reunión meramente pasiva. La asamblea litúrgica se realiza, en efecto, en la participación activa de hermanos y hermanas, convocados juntos para que «den gracias a Dios, que los hizo renacer a la viva esperanza por la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos (1Pe, 1,3)» (ibid.).
En este sentido, os animo a todos a crear las mejores condiciones posibles para que también puedan participar en la Santa Misa aquellos que los domingos no tienen la posibilidad de ausentarse del trabajo.
Queridos hermanos, el año litúrgico, marcado por los domingos, tiene una historia interesante, en la que se entrelazan la fe y la devoción de la Iglesia. De hecho, ya desde el siglo II d. C., a la celebración de la Pascua semanal se añadió la de la Pascua anual, «la máxima solemnidad» (SC, 102), que se extendía a lo que se denomina el «tiempo de gran alegría» de cincuenta días, que culminaba en Pentecostés y se preparaba mediante el tiempo de Cuaresma con su carácter penitencial (cf. SC, 109). El desarrollo del ciclo natalicio, que tuvo lugar posteriormente siguiendo el modelo del ciclo pascual, ha permitido revivir los misterios de la encarnación del Verbo de Dios, de su nacimiento y de su manifestación al mundo. La Iglesia ha incorporado además en los distintos tiempos la veneración de la Santísima Virgen María, «unida con lazo indisoluble a la obra salvífica del su Hijo» (SC, 103), y «el recuerdo de los mártires y de los demás santos […] cantan la perfecta alabanza a Dios en el cielo e interceden por nosotros» (SC, 104).
El año litúrgico propone así, de forma sacramental, la pedagogía de la historia de la salvación, guiando a los fieles desde la espera del Mesías hasta la plenitud del misterio pascual y la anticipación de la gloria futura. En él, la Iglesia celebra la actualidad salvífica del misterio de Cristo, permitiendo a los creyentes participar en él cada vez más profundamente. Por eso, el año litúrgico constituye el principio inspirador y el marco de referencia esencial de toda acción pastoral.
Después, al saludar a los peregrinos de lengua española, el Papa ha dicho:
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy he querido hablar del “año litúrgico”, para continuar nuestras catequesis sobre la Sacrosanctum Concilium. Como explicaba mi Predecesor, el Papa Pío XII, “el año litúrgico no es una representación de hechos del pasado, sino que es Cristo mismo, que nos quiere hacer participar de sus misterios, permanentemente presentes y operantes” (cf. Mediator Dei, 140). En otras palabras, es una actualización de la obra de salvación que Cristo realiza en la historia.
La finalidad de la Iglesia es que los fieles se encuentren con Cristo, poniendo al centro de cada momento la celebración del evento pascual. Por eso, el domingo ocupa un lugar preponderante en el año litúrgico y en cada semana, es “el día del Señor”, que estamos llamados a santificar con la celebración de la Eucaristía, reunidos de manera presencial en asamblea, atentos a la escucha de la Palabra y participando de la comunión del Cuerpo de Cristo.
Deseo expresar mi cercanía a las hermanas y hermanos colombianos que sufrieron los efectos del reciente terremoto que causó numerosas víctimas y heridos, así como grandes daños materiales. Mientras ruego al Señor por el eterno descanso de los fallecidos, aseguro mis plegarias por sus familias y todos los que han sido golpeados por esta tragedia. Manifiesto mi gratitud a cuantos trabajan en las labores de rescate y de asistencia a los damnificados.
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Pidámosle a la Virgen María, quien llevó a Cristo en su seno, que interceda por nosotros para que, también como ella, podamos participar de los misterios de Cristo, especialmente en la celebración dominical de la Eucaristía.
Que Dios los bendiga. Muchas gracias.
El Santo Padre ha dicho en otros idiomas:
Finalmente, mis pensamientos se dirigen a los jóvenes, los enfermos y los recién casados. En pocos días celebraremos la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María. Me complace animarlos a orar constantemente a la Madre de Dios, siguiendo su ejemplo al abrazar plenamente la vocación a la cercanía con el Señor y a la preocupación por los demás.
¡Mi bendición para todos!
Papa León XIV
Fotos: Vatican Media, 12-8-2026
Emilio Ferrando: «Llevaba 35 años alejado de Dios y tuve una vida de éxito, pero todo se desmoronó; era adicto a la cocaína e intenté suicidarme; mi cuñado me trajo a Medjugorje engañado, conocí a Dios y dejé la adicción»
Emilio Ferrando fue para tres días a Medjugorje y lleva viviendo allí ahora hace doce años y medio desde su conversión
* «El Señor lo encajó todo para que entrase en la iglesia de Santiago Apóstol en Medjugorje. Cuando lo hice, tras más de 20 años adicto, mi problema con las drogas se acabó de golpe: nunca tuve síndrome de abstinencia y el Señor me libró de la droga en ese mismo momento… Me encontré con un sacerdote croata que hablaba español y me acabé confesando con él. Fue mi resurrección: lo primero que hice al volver fue hacer las paces con mi familia, contarles mi problema y confesé que lo único en lo que pensaba era en volver: tenía que regresar solo»
Vídeo del testimonio de Emilio Ferrando en 2016 en H.M. Televisión
Camino Católico.- Cuando Emilio Ferrando tenía 13 años, la muerte de su padre fue traumática para toda la familia. Se adentró precozmente "en un infierno" en el que la droga se apoderó de su vida durante décadas. Un día, iba a saltar por la ventana cuando su perro lo impidió. Pronto supo que Dios y la Virgen María querían devolverle a la vida. Él, doce años y medio después lo resume así: "Llevaba 35 años alejado de Dios. Tuve una vida de éxito, pero todo se desmoronó. Era adicto a la cocaína. Tuve un intento de suicidio. Mi cuñado me trajo a Medjugorje engañado”.
La muerte del padre y el alejamiento de Dios
Tenía 13 años y su padre, un prestigioso arquitecto, acababa de inaugurar la Obra Social de la Caixa, en Madrid. Era Navidad, y volvía junto a su familia en Valencia cuando tuvo un mortal accidente de tráfico.
"Mi vida cambió en cuestión de 1 segundo. Mi madre pasó de ser ama de casa con 42 años y 8 hijos a dirigir una empresa de más de 70 trabajadores. Su muerte fue traumática, no entendía nada. No es lo mismo que una enfermedad, que te da tiempo a despedirte de él. No lo acepté y saqué a Dios de mi vida y dejé de ir a misa", explica.
El hecho de que su colegio fuese católico no era obstáculo para que un verdadero alijo de drogas fuese una de las principales distracciones en la hora del descanso. "Con 14 años empecé a tener mis primeros flirteos con la droga, tenía una compañera de 15 que en vez de tomarse `el típico bocata se fumaba dos porros en media hora".
Emilio Ferrando en la adolescencia cuando se alejó de Dios
La doble vida y la adicción
Emilio no tardó en seguir a su compañera. Empezó a fumar porros con ella, "iba a clase colocado" y todo empezó a complicarse. Eran los años 80, tiempos de la "ruta del bakalao" y la movida, y Emilio seguía en el colegio cuando empezó a experimentar con drogas químicas, mescalina y ácidos "para poder estar hasta 72 horas sin parar".
Cuando viajó a Nueva York, su "Sodoma y Gomorra particular", el joven se sumergió "en una vorágine de promiscuidad sexual" y drogas en la que el LSD la heroína y otras drogas psicodélicas eran parte de su día a día. "Al principio las utilizaba para divertirme pero llegado un momento, se apoderaron de mi vida", afirma.
Pero Emilio siempre pudo mantener "una doble vida" con su familia y un trabajo de éxito sin que se viesen afectados. "Tenía un cargo de responsabilidad en una multinacional americana, ganaba muchísimo dinero y compraba lo más caro", explica.
Ese puesto le permitía tener una vida "absolutamente superficial". Podía irse a Ibiza y gastar 6000 euros en un fin de semana, yendo a fiestas "con gente muy importante de Madrid donde todo el mundo consumía, daba igual del partido político que fuesen".
Pero la droga tuvo consecuencias. "Empecé a tener problemas de comunicación, dejé de salir y relacionarme, un camello me traía la droga a casa y me ponía `hasta las cejas´", admite.
El dinero también comenzó a ser un problema, ya que "si lo primero que haces al despertarte es meterte una raya y consumes 2 o 3 gramos al día, las consecuencias económicas son enormes".
Emilio aún podía compaginar su adicción con un buen nivel de vida cuando empezó a tener graves problemas de salud, contrajo hepatitis c y le tuvieron que ingresar sucesivamente en multitud de hospitales.
Emilio Ferrando con la imagen de la Virgen en Mejugorje
El desmoronamiento y el intento de suicidio
En 2008, Emilio estaba cerca de tocar fondo. "Era la crisis, había dejado la multinacional y me costaba encontrar trabajo", explica.
Durante un tiempo pudo emprender y comenzar sus propios proyectos, pero los costes de su adicción comenzaban a ser insostenibles: "Empecé a tener problemas económicos, impagos de la hipoteca, el banco se me echó encima y perdí la casa. Estaba arruinado".
Emilio cuenta que en ese momento su vida no tenía ningún sentido, tenía a "todo el mundo encima" y la relación con su familia estaba prácticamente rota. Con el último dinero que le quedaba compró 5 gramos de cocaína y empezó "a esnifar una raya detrás de otra". Tenía que estar muy drogado para lo que iba a hacer.
Emilio abrió la ventana de su balcón, se preparó para coger carrerilla y lo único en lo que podía pensar era en el tiempo que iban a tardar en desatar a su mascota. "Cuando iba a lanzarme para suicidarme, mi perro empezó a ladrar, se puso delante de mí y me empujó hacia atrás sobre sus dos patas. Le abracé y entendí que Dios le había utilizado para que no lo hiciese", explica.
La transformación en Medjugorje
El mismo día, cuenta Emilio años después, su cuñado soñó que debía llevarle a Medjugorje y para lograrlo le ofreció un puesto en su empresa con la condición de que le acompañase.
"Siempre dije que fue un complot familiar en el que todos sabían a dónde iba menos yo, y cómo última esperanza de mi familia, decidieron enviarme a Medjugorje", comenta.
Nada más llegar, Emilio solo quería dar marcha atrás, volver a su casa y abandonar "aquel pueblo frío y oscuro, pero solo tenía 1 euro en el bolsillo y dependía completamente de mi cuñado".
Tras 25 años metido en las drogas, hostil a la fe desde grupos de extrema izquierda y abortistas y con "una vida precoz en todo", Emilio comenzó su viaje pensando que "era el peor caso para ir a Medjugorje".
Sin embargo, lo que ocurrió al llegar le mostró lo equivocado que estaba. "El Señor lo encajó todo para que entrase en la iglesia de Santiago Apóstol. Cuando lo hice, tras más de 20 años adicto, mi problema con las drogas se acabó de golpe: nunca tuve síndrome de abstinencia y el Señor me libró de la droga en ese mismo momento", relata.
Pasado el tiempo, Emilio cuenta que de no haberse confesado su vida no habría sido la misma. Pero entonces no lo sabía, y en un principio se negó a ponerse de rodillas tras 35 años de oscuridad y de pecado.
"Me encontré con un sacerdote croata que hablaba español y me acabé confesando con él", explica. "Fue mi resurrección: lo primero que hice al volver fue hacer las paces con mi familia, contarles mi problema y confesé que lo único en lo que pensaba era en volver: tenía que regresar solo", explica.
Pero esta vez volvería solo y sin límite de tiempo, y lo primero que hizo al volver fue visitar la estatua blanca de la virgen. "Me puse de rodillas y le dije: `Me han dicho que eres madre. Si eres madre de todos, también eres mi madre. No sé cómo encontrar sentido a mi vida ni cómo llegar a tu hijo, pero si eres madre me tienes que ayudar a llegar a tu hijo y conocerle´".
Sus palabras fueron escuchadas. Emilio comenzó a trabajar en la delegación de Radio María de Medjugorje y la Virgen le ayudó "a conocer a su hijo. Yo se lo pedí, ella lo ha hecho y me ha hecho un hombre nuevo", afirma.
Pasado el tiempo Emilio comenzó a organizar peregrinaciones para visitar el centro de apariciones, y una de sus conocidas le confesó que siempre ponía su ejemplo cuando le preguntaban por Medjugorje. "Cuando intento explicar qué es, enseño una foto tuya del primer día que viniste y otra con tu cara sonriente y tus ojos diferentes de los últimos días: eso es Medjugorje".
Emilio fue para tres días a Medjugorje. Doce años y medio después, continúa viviendo en la localidad bosnia, que es lugar de peregrinación de millones de católicos de todo el mundo. “No tenía ni idea de lo que era Medjugorje. Llevaba 35 años alejado de Dios y de la fe”, reconoce.
Edith Stein – Película de Dibujos animados
Camino Católico.- Edith Stein, película de dibujos animados para niños de la serie “Mi familia católica” de la EWTN.
Homilía del P. Jesús Luis Sacristán y lecturas de la Misa de hoy, miércoles, Santa Juana Francisca de Chantal, 12-8-2026
12 de agosto de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Jesús Luis Sacristán y lecturas de la Santa Misa de hoy, miércoles de la 19ª semana del Tiempo Ordinario, Santa Juana Francisca de Chantal, religiosa, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
Santa Misa de hoy, miércoles, Santa Juana Francisca de Chantal, 12-8-2026
12 de agosto de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, miércoles de la 19ª semana del Tiempo Ordinario, presidida por el P. Jesús Luis Sacristán, Santa Juana Francisca de Chantal, religiosa, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
Misterios Gloriosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 12-8-2026
12 de agosto de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gloriosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, miércoles, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.
Palabra de Vida 12/8/2026: «Si te hace caso, has salvado a tu hermano» / Por P. Jesús Higueras
Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 12 de agosto de 2026, miércoles de la 19ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Mateo 18, 15-20:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano.
En verdad les digo que todo lo que aten en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en los cielos.
Os digo, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».



























