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lunes, 3 de agosto de 2026

Emilio Ferrando: «Llevaba 35 años alejado de Dios y tuve una vida de éxito, pero todo se desmoronó; era adicto a la cocaína e intenté suicidarme; mi cuñado me trajo a Medjugorje engañado, conocí a Dios y dejé la adicción»

Emilio Ferrando fue para tres días a Medjugorje y lleva viviendo allí ahora hace doce años y medio desde su conversión

* «El Señor lo encajó todo para que entrase en la iglesia de Santiago Apóstol en Medjugorje. Cuando lo hice, tras más de 20 años adicto, mi problema con las drogas se acabó de golpe: nunca tuve síndrome de abstinencia y el Señor me libró de la droga en ese mismo momento… Me encontré con un sacerdote croata que hablaba español y me acabé confesando con él. Fue mi resurrección: lo primero que hice al volver fue hacer las paces con mi familia, contarles mi problema y confesé que lo único en lo que pensaba era en volver: tenía que regresar solo»

Vídeo del testimonio de Emilio Ferrando en 2016 en H.M. Televisión  

Camino Católico.- Cuando Emilio Ferrando tenía 13 años, la muerte de su padre fue traumática para toda la familia. Se adentró precozmente "en un infierno" en el que la droga se apoderó de su vida durante décadas. Un día, iba a saltar por la ventana cuando su perro lo impidió. Pronto supo que Dios y la Virgen María querían devolverle a la vida. Él, doce años y medio después lo resume así: "Llevaba 35 años alejado de Dios. Tuve una vida de éxito, pero todo se desmoronó. Era adicto a la cocaína. Tuve un intento de suicidio. Mi cuñado me trajo a Medjugorje engañado”.

La muerte del padre y el alejamiento de Dios

Tenía 13 años y su padre, un prestigioso arquitecto, acababa de inaugurar la Obra Social de la Caixa, en Madrid. Era Navidad, y volvía junto a su familia en Valencia cuando tuvo un mortal accidente de tráfico.

"Mi vida cambió en cuestión de 1 segundo. Mi madre pasó de ser ama de casa con 42 años y 8 hijos a dirigir una empresa de más de 70 trabajadores. Su muerte fue traumática, no entendía nada. No es lo mismo que una enfermedad, que te da tiempo a despedirte de él. No lo acepté y saqué a Dios de mi vida y dejé de ir a misa", explica.

El hecho de que su colegio fuese católico no era obstáculo para que un verdadero alijo de drogas fuese una de las principales distracciones en la hora del descanso. "Con 14 años empecé a tener mis primeros flirteos con la droga, tenía una compañera de 15 que en vez de tomarse `el típico bocata se fumaba dos porros en media hora".

 Emilio Ferrando en la adolescencia cuando se alejó de Dios

La doble vida y la adicción

Emilio no tardó en seguir a su compañera. Empezó a fumar porros con ella, "iba a clase colocado" y todo empezó a complicarse. Eran los años 80, tiempos de la "ruta del bakalao" y la movida, y Emilio seguía en el colegio cuando empezó a experimentar con drogas químicas, mescalina y ácidos "para poder estar hasta 72 horas sin parar".

Cuando viajó a Nueva York, su "Sodoma y Gomorra particular", el joven se sumergió "en una vorágine de promiscuidad sexual" y drogas en la que el LSD la heroína y otras drogas psicodélicas eran parte de su día a día. "Al principio las utilizaba para divertirme pero llegado un momento, se apoderaron de mi vida", afirma.

Pero Emilio siempre pudo mantener "una doble vida" con su familia y un trabajo de éxito sin que se viesen afectados. "Tenía un cargo de responsabilidad en una multinacional americana, ganaba muchísimo dinero y compraba lo más caro", explica.

Ese puesto le permitía tener una vida "absolutamente superficial". Podía irse a Ibiza y gastar 6000 euros en un fin de semana, yendo a fiestas "con gente muy importante de Madrid donde todo el mundo consumía, daba igual del partido político que fuesen".

Pero la droga tuvo consecuencias. "Empecé a tener problemas de comunicación, dejé de salir y relacionarme, un camello me traía la droga a casa y me ponía `hasta las cejas´", admite.

El dinero también comenzó a ser un problema, ya que "si lo primero que haces al despertarte es meterte una raya y consumes 2 o 3 gramos al día, las consecuencias económicas son enormes".

Emilio aún podía compaginar su adicción con un buen nivel de vida cuando empezó a tener graves problemas de salud, contrajo hepatitis c y le tuvieron que ingresar sucesivamente en multitud de hospitales.

Emilio Ferrando con la imagen de la Virgen en Mejugorje

El desmoronamiento y el intento de suicidio 

En 2008, Emilio estaba cerca de tocar fondo. "Era la crisis, había dejado la multinacional y me costaba encontrar trabajo", explica.

Durante un tiempo pudo emprender y comenzar sus propios proyectos, pero los costes de su adicción comenzaban a ser insostenibles: "Empecé a tener problemas económicos, impagos de la hipoteca, el banco se me echó encima y perdí la casa. Estaba arruinado".

Emilio cuenta que en ese momento su vida no tenía ningún sentido, tenía a "todo el mundo encima" y la relación con su familia estaba prácticamente rota. Con el último dinero que le quedaba compró 5 gramos de cocaína y empezó "a esnifar una raya detrás de otra". Tenía que estar muy drogado para lo que iba a hacer.

Emilio abrió la ventana de su balcón, se preparó para coger carrerilla y lo único en lo que podía pensar era en el tiempo que iban a tardar en desatar a su mascota. "Cuando iba a lanzarme para suicidarme, mi perro empezó a ladrar, se puso delante de mí y me empujó hacia atrás sobre sus dos patas. Le abracé y entendí que Dios le había utilizado para que no lo hiciese", explica.

La transformación en Medjugorje

El mismo día, cuenta Emilio años después, su cuñado soñó que debía llevarle a Medjugorje y para lograrlo le ofreció un puesto en su empresa con la condición de que le acompañase.

"Siempre dije que fue un complot familiar en el que todos sabían a dónde iba menos yo, y cómo última esperanza de mi familia, decidieron enviarme a Medjugorje", comenta.

Nada más llegar, Emilio solo quería dar marcha atrás, volver a su casa y abandonar "aquel pueblo frío y oscuro, pero solo tenía 1 euro en el bolsillo y dependía completamente de mi cuñado".

Tras 25 años metido en las drogas, hostil a la fe desde grupos de extrema izquierda y abortistas y con "una vida precoz en todo", Emilio comenzó su viaje pensando que "era el peor caso para ir a Medjugorje".

Sin embargo, lo que ocurrió al llegar le mostró lo equivocado que estaba. "El Señor lo encajó todo para que entrase en la iglesia de Santiago Apóstol. Cuando lo hice, tras más de 20 años adicto, mi problema con las drogas se acabó de golpe: nunca tuve síndrome de abstinencia y el Señor me libró de la droga en ese mismo momento", relata.

Pasado el tiempo, Emilio cuenta que de no haberse confesado su vida no habría sido la misma. Pero entonces no lo sabía, y en un principio se negó a ponerse de rodillas tras 35 años de oscuridad y de pecado.

"Me encontré con un sacerdote croata que hablaba español y me acabé confesando con él", explica. "Fue mi resurrección: lo primero que hice al volver fue hacer las paces con mi familia, contarles mi problema y confesé que lo único en lo que pensaba era en volver: tenía que regresar solo", explica.

Pero esta vez volvería solo y sin límite de tiempo, y lo primero que hizo al volver fue visitar la estatua blanca de la virgen. "Me puse de rodillas y le dije: `Me han dicho que eres madre. Si eres madre de todos, también eres mi madre. No sé cómo encontrar sentido a mi vida ni cómo llegar a tu hijo, pero si eres madre me tienes que ayudar a llegar a tu hijo y conocerle´".

Sus palabras fueron escuchadas. Emilio comenzó a trabajar en la delegación de Radio María de Medjugorje y la Virgen le ayudó "a conocer a su hijo. Yo se lo pedí, ella lo ha hecho y me ha hecho un hombre nuevo", afirma.

Pasado el tiempo Emilio comenzó a organizar peregrinaciones para visitar el centro de apariciones, y una de sus conocidas le confesó que siempre ponía su ejemplo cuando le preguntaban por Medjugorje. "Cuando intento explicar qué es, enseño una foto tuya del primer día que viniste y otra con tu cara sonriente y tus ojos diferentes de los últimos días: eso es Medjugorje".

Emilio fue para tres días a Medjugorje. Doce años y medio después, continúa viviendo en la localidad bosnia, que es lugar de peregrinación de millones de católicos de todo el mundo. “No tenía ni idea de lo que era Medjugorje. Llevaba 35 años alejado de Dios y de la fe”, reconoce.

domingo, 10 de agosto de 2025

Gisela Barreto abortó cuando era famosa modelo, pero en Medjugorje se convirtió: «Mi vida es vivir para Dios; me arrepentí de todo lo que hice y Dios me perdonó; voy a misa y adoración diaria y a confesar habitualmente»


Gisela Barreto ante el Santísimo Sacramento al que va adorar diariamente

* «Cuando el avión aterrizó mi paz era infinita pero cuando llegué a Medjugorje la paz que sentía en mi corazón no era humana… La Virgen de Medjugorje fue la que me salvó la vida porque ella me tenía el gran regalo de la vida en Dios, de poder caminar, el vivir en castidad… El gran pecado de mi vida fue quitar la vida de mi hijo en un aborto. Todavía estoy en proceso de sanación. También gracias a eso Dios me dio la misión que tengo que es la de defender la vida, la familia, los valores, pedir a gritos con el corazón que no aborten, que no maten a sus hijos, que abortar no es librarse de algo sino asesinar a su hijo» 

Gisela Barreto cuenta su testimonio de conversión en Medjugorje en el vídeo de El Rosario de las 11 PM en el año 2020

Camino Católico.-   Gisela Barreto es una conocida exmodelo y presentadora de televisión argentina, que en la década de 1990 tuvo una gran fama y participó en programas de televisión en España, entre otros países, tanto Telecinco como en Televisión Española. Tras vivir de explotar su belleza ante las cámaras fue en 2010 cuando experimentó una profunda conversión en Medjugorje, y ahora se dedica a hablar del amor de Dios y de la Virgen habiéndose convertido en una comprometida activista provida tras haber ella misma abortado en su juventud. 

Barreto ha sido muy criticada por hablar claramente de Dios a través de las redes sociales ante la pandemia de coronavirus. Así, escribía que “¡la única forma de parar esta plaga es regresando al corazón de Dios! ¡La vida sin Dios es vacía, fría, árida, estéril! El pecado es extremo: aborto, eutanasia, degeneración, corrupción, manipulación de la ciencia, perversión en el clero. El mundo gira al revés y el Señor está purificando”.

Gisela Barreto en una de sus peregrinaciones a Medjugorje

Una carrera como modelo y presentadora desde muy joven

Tal y como explica en su testimonio en un vídeo emitido en febrero de  2020  por El Rosario de las 11 PM habla de todo este proceso de cambio desde la niña educada como católica, a la joven vedette y modelo hasta la mujer divorciada y que abortó que llegó a Medjugorje, lugar del que salió hace quince años siendo otra persona.

Gisela era la mayor de cuatro hermanos y fue a los 15 años cuando la empezaron a llamar para participar en concursos de belleza hasta que acabó mudándose a Buenos Aires donde comenzó a protagonizar portadas en revistas de moda y llegó a ser primera princesa de Miss Argentina.

Con 18 años empezó su carrera en televisión, donde consiguió fama internacional y dinero. Con la perspectiva que le dan los años y su conversión recuerda que aquel ambiente profesional en el que se movía era “frívolo, con valores totalmente equívocos… Dios pide humildad, modestia, compañerismo…”.

Toda la vida de Gisela Barreto se centra hoy en practicar y difundir la palabra de Dios. En la imagen el Miércoles de Ceniza, después de participar en la Misa, con la cruz en la frente

Dejarse llevar por el “querer, poder, tener”

En aquel momento todo le parecía “fantástico” porque podía “tener otra posición económica y ayudar a mi familia”. Pero su corazón iba poco a poco endureciéndose y se fue dejando llevar por el “querer, poder, tener” que le proporcionaba su belleza y la fama.

Ella misma se creía católica, “pero a la carta”, acomodaba “los mandatos de Dios a mi placer, a mi voluntad”. “Tenía todo lo material, viajes por el mundo, trabajé en 8 países, en España, pero nada de eso me daba ese esplendor, satisfacción y mi madre se daba cuenta”.

Gisela Barreto abortó pero después de su conversión asegura que "todavía estoy en proceso de sanación. También gracias a eso Dios me dio la misión que tengo que es la de defender la vida, la familia, los valores, pedir a gritos con el corazón que no aborten”

“Me sentía vacía”

Además, se casó el hijo de una persona muy famosa y después se separaron. “Me sentía vacía. Me sentía no satisfecha. Siempre faltaba algo. No me sentía enamorada de lo que hacía o tenía”, cuenta Gisela Barreto.

Esta exmodelo relata entre lágrimas que “el gran pecado de mi vida fue quitar la vida de mi hijo en un aborto. Todavía estoy en proceso de sanación. También gracias a eso Dios me dio la misión que tengo que es la de defender la vida, la familia, los valores, pedir a gritos con el corazón que no aborten, que no maten a sus hijos, que abortar no es librarse de algo sino asesinar a su hijo”.

 Gisela Barreto ante una imagen de la Virgen de Medjugorje

Ir a Medjugorje, siguiendo los consejos de su madre

Este aborto fue su mayor dolor, el segundo fue la muerte de su madre, una mujer de profunda fe que en todo momento intentó mostrarle el camino a Dios. Para intentar superar esta muerte intentó seguir los consejos que le dio en vida pero que nunca había escuchado.

“Mi madre cuando yo estaba en plena carrera me pedía que fuera a Medjugorje. Yo no quería. Ella había ido tres veces. Once años después de su muerte decidí ir a Medjugorje. Entonces vivía en Madrid trabajando en Telecinco”.

Gisela asegura que fue a Medjugorje porque “mi madre siempre me decía que era como tocar el cielo con las manos”. Y recuerda que cuando nacieron tanto ella como sus hermanos lo primero que hizo su madre fue consagrarlos a la Virgen. Y cree que fue su madre la que en ese momento “nos abrió el camino” de vuelta a Dios.

En esta experiencia en Medjugorje, esta exmodelo asegura que “cuando el avión aterrizó mi paz era infinita pero cuando llegué a Medjugorje la paz que sentía en mi corazón no era humana”.

Es muy habitual ver a Gisela Barreto  junto a sacerdotes y religiosas

La experiencia en la iglesia de Medjugorje

Recuerda especialmente un acontecimiento que le ocurrió en el interior de la iglesia de Santiago de esta pequeña aldea bosnia. “Me arrodille, me puse a rezar y al rezar sentí un olor a estiércol, abrí los ojos para ver quien olía así y cuando miré vi que no había nadie. La Madre me hizo ver que era yo quien olía así.

“Yo estaba sumergida en esto… Sabía que estaba en pecado, pero el mundo me decía: eres buena, nunca te prostituiste. Pero esto era para el mundo pero para ser de Dios y caminar con Él implica mucho más”, relata.

Gisela Barreto dice que su vida es hermosa desde que vive para Dios

Un cambio de vida radical

En Medjugorje “empezó mi cambio. Vivía en adulterio. Me había divorciado pero no había pedido la nulidad. Trabajaba explotando mi figura sexy. Todo eso lo comprendí entonces”. Y lo que brillaba para el mundo dejó de brillar y la luz de Dios y de María empezó a reflejarla.

Ahora cuenta que ya no trabaja en televisión ni tiene la fama que tenía antes. “Mi vida a día de hoy es lo más hermoso. Es misa diaria, confesión habitual, adoración todos los días. Mi vida es vivir para Dios. Conseguí la nulidad, me arrepentí de todo lo que hice. Dios me perdonó”, cuenta feliz.

Ella lo tiene claro: “La virgen de Medjugorje fue la que me salvó la vida” porque “la Virgen Maria me tenía el gran regalo de la vida en Dios, de poder caminar, el vivir en castidad”.

miércoles, 4 de septiembre de 2024

Gianluca Brusatore fue a Medjugorje alejado de la Iglesia y ahora es cura: «Experimente el amor de  Dios y vi cómo está vivo y presente y obra a través de los sacramentos»


Gianluca Brusatore creía en Dios a su manera, pero llevaba años lejos de la iglesia cuando un viaje a Medjugorje en 2014 le transformó por completo y ahora es sacerdote

* «Cuando regresé al trabajo ya no era la persona que era antes. Sentí en mi corazón la invitación del Señor a confiar en él y cambiar mi vida. Sentí claramente que el Señor, con infinito respeto por mi libertad, me pedía algo más. Después de unos meses renuncié y comencé un proceso de discernimiento para confiar a la Iglesia lo que sentía era una vocación al sacerdocio. Al final de este camino, a la edad de 37 años, comencé el seminario en Novara, donde nací»

Camino Católico.-  Gianluca Brusatore creía en Dios a su manera, pero llevaba años lejos de la iglesia cuando un viaje a Medjugorje en 2014 le transformó por completo. «Antes de verano de 2014, si me hubieran dicho que sería sacerdote, creo que me habría reído», ha comentado ahora que presenta su libro testimonio Sacerdote por milagro (en italiano, en Editorial San Paolo). Su historia la sintetiza Pablo J. Ginés en Cari Filii

Aquel viaje a Medjugorje cambió su alma y su vida: con 37 años entró en el seminario, y con 44 era ordenado sacerdote en la diócesis italiana de Novara, en 2022. Hoy es párroco ayudante en Gozzano, y en su libro cuenta su testimonio, además de dar algunos consejos espirituales para personas que van descubriendo la fe con sorpresa, como le pasó a él.

«Antes de empezar el seminario viví y trabajé en Milán. Después de graduarme en Relaciones Públicas trabajé durante un año en una agencia de comunicación y ocho años en el Instituto Europeo de Diseño, ocupándome principalmente de orientar a estudiantes que elegían sus carreras. Yo era un joven muy normal. Tuve un romance importante con una novia y luego varias relaciones más«, explica.

«Yo no era un modelo de vida cristiana típica«, dice, eufemísticamente. No le faltaba la fe, pero recuerda que era «una fe a mi manera». «Durante varios años me alejé de la Iglesia«, explica.

Sin embargo, a Gianluca le encantaba viajar, incluso solo. «Me gustaba la sensación de libertad al visitar lugares lejanos y conocer gente que no habría conocido si no hubiera ido solo», recuerda. «Pero ir a Medjugorje fue una decisión particular: recuerdo que mi madre me habló de eso, no sabía casi nada sobre ese lugar donde aparentemente no hay nada particularmente hermoso que ver. Y en cambio, durante ese viaje encontré al Señor», dice hoy en Famiglia Cristiana. ordenación sacerdotal en Novara en 2022


Gianluca Brussatore en su ordenación sacerdotal en Novara en 2022

Explica así lo que vivió en Medjugorje. «Fue una experiencia de amor como nunca antes había experimentado y comprendí con clara certeza que ese era el amor de Dios, que ese amor era Dios y lo reconocí presente de manera particular en los sacramentos. No había perdido la fe, había perdido la Iglesia y sólo en ese momento vi claramente cómo el Señor está vivo y presente y obra de manera especial precisamente a través de los sacramentos de la Iglesia«.

Lo describe como «la experiencia más increíble de mi vida, el encuentro con el Señor y con un amor nunca antes experimentado. Cuento los misteriosos acontecimientos que viví, las profundas consecuencias que esta experiencia tuvo en mí».

Después pasaron más cosas, dice: «Señales, episodios misteriosos y una presencia clara en mi corazón que me pedía confiar y cambiar mi vida».

¿Volver al mundo «como antes»? Ya no podía

«Cuando regresé al trabajo ya no era la persona que era antes. Sentí en mi corazón la invitación del Señor a confiar en él y cambiar mi vida», recuerda.

Pronto entendió que lo que Dios le pedía no era solo su amor y amistad, sino una entrega especial, algo más.

«Mucha gente, empezando por mi madre, me dijo que muy bien podía continuar con mi trabajo y mi vida, con una nueva perspectiva, sin necesidad de un cambio tan radical. Por supuesto que podría haberlo hecho y hubiera sido lindo, tal vez incluso más fácil, pero no era lo que sentía en mi corazón. En cambio, sentí claramente que el Señor, con infinito respeto por mi libertad, me pedía algo más. Después de unos meses renuncié y comencé un proceso de discernimiento para confiar a la Iglesia lo que sentía era una vocación al sacerdocio. Al final de este camino, a la edad de 37 años, comencé el seminario en Novara, donde nací».

Entrar en el seminario con 37 años, rodeado de veinteañeros, es una situación peculiar, aunque cada vez es más común. «No fue fácil volver a estudiar después de tantos años, pero una fuerza misteriosa pero real me acompañó, me guió en mi camino y me ayudó a superar dificultades que nunca hubiera podido afrontar por mi cuenta», asegura.


Gianluca Brussatore encontró su vocación sacerdotal después de viajar a Mejugorje

Con María, servir a los jóvenes

En su libro quiere compartir el tesoro de la fe y de la vocación y la Iglesia, «porque me siento como alguien que ha encontrado un tesoro preciado y quiere compartirlo con la mayor cantidad de personas posible».

Entre los temas espirituales que han llamado su atención destaca «las dificultades de la oración, del perdón, de perdonar a otros y a uno mismo». El libro incluye experiencias recientes, acompañando a jóvenes a la JMJ de Lisboa en 2023, y a campamentos juveniles.


Gianluca saluda al obispo de Novara en su ordenación en 2022… sin Medjugorje no habría llegado

Su fuerte espiritualidad mariana y su devoción por la pastoral juvenil (ya en su anterior vida era orientador de jóvenes) encuentran expresión en una oración mariana que él reza,  que escribió Ernesto Olivero, un padre de familia italiano que en 1964, con su mujer y unos jóvenes, fundó el Sermig (Servizio Missionario Giovani) para animar a la juventud a la generosidad social y evangelizadora.

«María: es en los jóvenes que comienza el futuro. Los jóvenes pueden tomar lo bueno del pasado y hacerlo presente.
En los jóvenes se siembra santidad, ingenio y coraje.
María, Madre de los jóvenes, cúbrelos con tu manto, defiéndelos, protégelos del mal, encomiéndalos a tu Hijo Jesús y luego envíalos a dar esperanza al mundo».

Esa es la oración con la que él presenta a tantos jóvenes a la Virgen María que tocó su corazón en el santuario de Bosnia.

lunes, 24 de junio de 2024

Aina Delgado usaba la ouija con 11 años, pasó al reiki y fue maltratada: «Pregunté que querría Dios y en Medjugorje sentí como el Señor me curaba y daba una nueva vida»

 


.* «Comencé a hacer la lectura, a ir a misa diaria, y a cantar para el Señor. Empecé a encontrar mi verdadera felicidad. En la Adoración y en la misa encontré mi sitio. En Medjugorje sentí como si el Señor me diese un abrazo, una nueva oportunidad. “Después de Medjugorje, me hice sierva de Dios. Sentía que me pedía que cambiara mi forma de vestir, mis faldas cortas… y empecé a cambiarlo todo. He pasado dos años sintiendo que el Señor hacia una mujer nueva en mí. Quiero ganar el cielo, y quiero empezar a ganarlo aquí. Durante muchos años he estado en `la parte oscura´ de Yoga, Reiki, fui a videntes… un mundo terrible. He buscado a Dios en los sitios y personas tan equivocadas que es un nuevo nacer. Ahora solo consulto mis cosas a Dios y a mi director espiritual. Soy feliz»

Camino Católico.-  Aina Delgado es la cuarta de cuatro hermanos de una familia católica. Aina recuerda su infancia como una época de grandes carencias afectivas por la educación de sus padres. “Mis padres eran hijos de militares por lo que mi madre nos hacía contestar de una forma disciplinada”, recuerda en un video de Mater Mundi TV. Esta disciplina ya era un obstáculo y un rechazo fuerte para Aina que se rebelaba antes las imposiciones que le hacían.

martes, 4 de junio de 2024

Ana, 29 años, sufrió bullying, anorexia, depresión e intentos de suicidio, fue a Medjugorje y la Virgen la cambió: «Soy monja contemplativa. Necesito estar con Cristo»

 


* «Todas las noches recuerdo llorar y le preguntaba a Dios ‘¿por qué me has hecho tan fea, tan horrible?’. Yo no quería vivir, quería irme con Dios, no quería estar aquí. No entendía nada, solo sentía vacío y ganas de morir. Pero algo o alguien me decía que había una esperanza…  En junio de 2019 me dieron el alta del hospital de día y no ha vuelto a pisar un hospital desde entonces. Me replanteé mi vocación porque me he dado cuenta en estos años que cuando estaba feliz era cuando estaba con Dios, en una adoración, en misa, cuando pasaba un ratito con Él… Quiero decir a todos los jóvenes que están pasando un mal momento que Dios está ahí y no nos abandona nunca porque él nos ha creado por amor y para amar. Y el vacío en tu corazón solo lo va llenar Él. Y con esto no quiero decir que tengan que dedicarse a la vida consagrada para nada. Cada uno tiene su camino y cada uno tiene que descubrir cuál es su camino su vocación. Dios tiene pensada una vida para cada uno de nosotros y si le dejamos hacer él puede hacer obras muy grandes con nosotros. Estoy segura»

A.L.M. / Camino Católico.- Cuando tenía 22 años y medio,  el 7 de abril de 2017, “me pareció una buena edad para morir” explica Ana, que actualmente tiene 26 años en un vídeo testimonial de Mater Mundi TV. Complejos, bullying y desorientación marcan su adolescencia y desembocan en diversos trastornos, desde anorexia, depresión y autolesiones, hasta intentos de suicidio, han sido su particular calvario de 10 años. En 2019 peregrina a Medjugorje y solo llegar sufre una transformación inmediata que ella atribuye a la Virgen María y Dios la ha llamado a ser monja:  El 17 de septiembre de 2021, una semana después de grabar este testimonio, Ana ha ingresado en una orden religiosa contemplativa.

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