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domingo, 6 de octubre de 2024

Homilía del Evangelio del Domingo: Para vivir el matrimonio conforme al designio de Dios hay que abrirse a su gracia con la fe, los sacramentos y querer vivir conforme a su voluntad / Por P. José María Prats

* «Jesús, por su sacrificio redentor, nos ha reconciliado con Dios y nos ha devuelto la gracia por la comunicación del Espíritu Santo, que viene a habitar en nosotros y nos da la fuerza para vencer el egoísmo y amar como Dios ama… Esta es la invitación que hoy nos hace el Señor: ‘venid a mí, revestíos de la fuerza para amar como yo os amo y gozad de las delicias del verdadero amor'»

 El que no está contra nosotros, está por nosotros:   Domingo XXVII del tiempo ordinario – B:


Génesis 2,18-24  /  Salmo 127  /  Hebreos 2, 9-11 /  Marcos 10, 2-16


P. José María Prats / Camino Católico.- Las lecturas de este domingo dan mucha luz sobre la realidad del matrimonio, una realidad tan discutida y castigada en nuestros días.

Hemos escuchado que cuando los fariseos le dicen a Jesús que la ley de Moisés permitía el divorcio, éste les responde que esto fue permitido por la terquedad de los hombres, pero que al principio de la creación no fue así. ¿Qué está queriendo decir Jesús? Pues que –como hemos escuchado en la primera lectura– en el designio original de Dios para la creación, el hombre estaba llamado a unirse a su mujer para formar una sola carne, una unión indisoluble. Ésta es, pues, la verdad del amor conyugal, una verdad que está inscrita en la entraña de nuestro ser: el corazón nos dice que el verdadero amor es incondicional, que va más allá de cálculos e intereses, que permanece en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza. Un amor que sólo tiene intención de perdurar mientras todo nos sonríe, no es amor. Será tal vez un acuerdo para compartir experiencias durante algún tiempo, pero no amor verdadero. De hecho, estos acuerdos acaban siendo tristes y oscuros, porque no gozan de la luz divina del amor, que lo ilumina y ennoblece todo.

¿Por qué Dios permitió entonces el divorcio en la ley que dio a Israel por medio de Moisés? Por la terquedad de los hombres, dice Jesús: por su incapacidad de amar. Como consecuencia del pecado original el ser humano había perdido la gracia de Dios quedando sometido al poder del Maligno y del egoísmo. En estas condiciones no tenía la fuerza para vivir en la donación incondicional de sí mismo y Dios no podía exigirle algo que no estaba capacitado para cumplir.

Jesús, sin embargo, dice a sus discípulos que con Él las cosas vuelven a ser como en el principio, que el hombre y la mujer deben unirse indisolublemente para formar una sola carne y que «si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.» ¿Por qué? Pues porque Jesús, por su sacrificio redentor, nos ha reconciliado con Dios y nos ha devuelto la gracia por la comunicación del Espíritu Santo, que viene a habitar en nosotros y nos da la fuerza para vencer el egoísmo y amar como Dios ama.

Hoy en día, el matrimonio para toda la vida está muy desprestigiado ante los ojos del mundo. Muchas personas piensan que no es realista, que es una utopía. Y es normal que se piense así porque al apartarnos de Dios hemos perdido su gracia, y sin ella, efectivamente, no es posible vivir el matrimonio conforme al designio de Dios. Al rechazar al Espíritu Santo es como si hubiéramos vuelto a los tiempos de Moisés y por ello no nos debe extrañar que se haya generalizado nuevamente el divorcio en nuestra sociedad. 

Hay, sin embargo, una diferencia muy importante con los tiempos de Moisés: ahora la gracia para vivir el matrimonio como entrega mutua incondicional según el designio divino está ahí, manando del costado abierto de Cristo, disponible para todos. Tan sólo hace falta que nos abramos a ella mediante la fe, los sacramentos y el empeño sincero de vivir conforme a la voluntad de Dios.

Esta es la invitación que hoy nos hace el Señor: “venid a mí, revestíos de la fuerza para amar como yo os amo y gozad de las delicias del verdadero amor”. Lo hemos cantado en el salmo: «Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa.»

P. José María Prats

 

Evangelio

En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: 

«¿Puede el marido repudiar a la mujer?». 

Él les respondió: 

«¿Qué os prescribió Moisés?». 

Ellos le dijeron: 

«Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla». 

Jesús les dijo: 

«Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para vosotros este precepto. Pero desde el comienzo de la creación, Él los hizo varón y hembra. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre». 

Y ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre esto. Él les dijo: 

«Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquella; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».

Le presentaban unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: 

«Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él». 

Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos. 

Marcos 10, 2-16

Reflexionemos sobre Génesis 2, 18 de la primera lectura de hoy domingo: «No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle al­guien como él que le ayude»

 


sábado, 5 de octubre de 2024

Homilía del P. José Aurelio Martín y lecturas de la Misa de hoy, sábado, Témporas de acción de gracias y de petición, 5-10-2024

5 de octubre de 2024.- (Camino Católico) Homilía del P. José Aurelio Martín Jiménez y lecturas de la Santa Misa de hoy, sábado de la 26ª semana de Tiempo Ordinario, Témporas de acción de gracias y de petición, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, sábado, Témporas de acción de gracias y de petición, 5-10-2024

5 de octubre de 2024.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, sábado de la 26ª semana de Tiempo Ordinario, Témporas de acción de gracias y de petición, presidida por el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Palabra de Vida 5/10/2024: «Todo el que pide recibe» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 5 de octubre de 2024, sábado de la 26ª semana de Tiempo Ordinario, Témporas de acción de gracias y de petición, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Mateo 7, 7-11:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.

Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!».

Misterios Gozosos del Santo Rosario en la Parroquia Asunción de Nuestra Señora, Torrelodones, 5-10-2024

5 de octubre de 2024.- (Camino Católico) Misterios Gozosos del Santo Rosario en la parroquia Asunción de Nuestra Señora, Torrelodones, emitido por 13 TV.

Si te sientes tentado, triste, pesaroso, todo lo ves negro... acude a la Virgen María, aunque no tengas ganas de rezar / Por P. Carlos García Malo

 


viernes, 4 de octubre de 2024

Papa Francisco explica cómo reza en el prefacio de un libro: «La oración abre el corazón al Señor, y cuando el Espíritu entra, dentro te cambia la vida»

* «Así que hay que rezar, abrir el corazón y dejar espacio al Espíritu. Rezamos a Jesús, al Padre, a la Virgen, pero no solemos hablar al Espíritu Santo en la oración. En cambio, es el Espíritu Santo quien cambia nuestro corazón, entra en nuestro corazón y lo cambia. El Padre no nos unge, el Hijo no nos unge. Es el Espíritu quien nos unge con su presencia y es la unción del Espíritu Santo la que me hace comprender bien la realidad de la Iglesia y el misterio de Dios»

1 de octubre de 2024.- (Camino Católico) Publicamos el prefacio del Papa Francisco, anticipado por el diario «Avvenire», al libro titulado «Como Jesús nos enseñó. La oración de los peregrinos de la esperanza» (Ediciones San Pablo) que se publicará el miércoles 9 de octubre. El texto recoge las reflexiones, algunas inéditas, del Papa Francisco sobre la oración:

Aprendí a rezar de mi abuela. Mi abuela es la que me enseñó a rezar y también me dio la devoción a San José. Luego, los padres espirituales que tuve, tanto en el seminario como en la Compañía, me ayudaron a seguir adelante en la experiencia de la oración.

Entre ellos quiero mencionar al padre Miguel Ángel Fiorito, jesuita argentino, profesor de filosofía, pero también un entusiasta de la espiritualidad. Sus obras se han publicado ahora también en Italia: un gran maestro espiritual que me enseñó a crecer en mi modo de orar. Dio muchos cursos de espiritualidad. Me enseñó a rezar como hijo y no buscando los caramelos del consuelo: ¿cómo se reza? ¿Cómo acostumbrarse a rezar? ¿Qué hacer cuando hay consolación o incluso desolación, cuando no hay ganas de rezar? Ha sido para mí un maestro de vida espiritual. A lo largo del tiempo, mi formación en la oración sigue siendo la misma.

Incluso como Papa, nada ha cambiado: rezo como siempre, con los ritmos de siempre. A veces algunas oraciones vocales, a veces ante el Santísimo Sacramento soporto algunos momentos de aridez. Mi oración ha seguido con las cosas bellas y con las no tan bellas. A veces pienso que tengo que rezar más, esto sí. No hay tiempo, pero debo rezar más. Siempre, pues, estoy apegado a la Liturgia de las Horas, no la dejo nunca: por la tarde las Vísperas, luego más tarde el oficio de las Lecturas, por la mañana Laudes y luego la Misa. Y luego la oración mental, la oración de meditación, cuando tengo un poco de tiempo intento tener una pequeña conversación y pedirle algo al Señor, pero tengo miedo de que me responda...

Y luego está el Padre Nuestro, la Oración de Jesús. ¡Ahí está todo! Cuando los discípulos pidieron a Jesús que les enseñara a rezar, no llamó a un catequista para que los instruyera en alguna metodología de oración, o a algún especialista en el arte de la oración. Les dijo: «Digan así: Padre nuestro» (cf. Lc 11,2). El Padre nuestro es la oración universal, la oración de los hijos, la oración de la confianza, la oración de la valentía y también la oración de la resignación. Es la gran oración.

Y están las oraciones a María: yo también tengo una gran confianza en la Virgen, rezo siempre el Rosario. Me gusta sentirla cerca, porque es Madre y nos guía. Hay una historia muy bonita, por supuesto es una leyenda, que nos cuenta cómo la Virgen salva a todo el mundo. Es la historia de Nuestra Señora de los malandrines, protectora de los ladrones. Ellos roban, pero como le rezan, cuando uno de ellos muere, la Virgen, que está en la ventana del paraíso, le dice que se esconda. Y le dice que no vaya donde Pedro, que no le dejará entrar. Pero al atardecer, abre la ventana del paraíso y le deja entrar desde allí. Me gusta esto: la Virgen es la que te deja entrar por la ventana. Es casi de contrabando. Como en Caná. El Señor no tuvo la libertad de decir que no. Ella hace esto con su Hijo. Ella es así: omnipotencia suplicante.

También es por esta confianza por lo que siempre pido a la gente que rece por mí al final de mis discursos públicos. Necesito que la comunidad me apoye en este servicio a la Iglesia. Si la Iglesia no te apoya con la oración, estás acabado. La comunidad debe apoyar a su obispo y el obispo debe rezar por la comunidad.

La oración abre el corazón al Señor, y cuando el Espíritu entra, dentro te cambia la vida. Así que hay que rezar, abrir el corazón y dejar espacio al Espíritu. Rezamos a Jesús, al Padre, a la Virgen, pero no solemos hablar al Espíritu Santo en la oración. En cambio, es el Espíritu Santo quien cambia nuestro corazón, entra en nuestro corazón y lo cambia. El Padre no nos unge, el Hijo no nos unge. Es el Espíritu quien nos unge con su presencia y es la unción del Espíritu Santo la que me hace comprender bien la realidad de la Iglesia y el misterio de Dios.

Francisco

Stephen Lacey, ante el grave tumor de su hija, se convirtió en católico y ella también: «Como la iglesia estaba cerrada me arrodillé en la acera y recé como nunca lo había hecho»


Stephen Lacey, junto a su hija Daisy en el momento de su enfermedad /  Foto: Catholic Weekly

* «No traté de regatear. No hice promesas ridículas que no podría cumplir. Simplemente pedí en el nombre de Jesús que Daisy superara la operación y sobreviviera. Daisy tiene ahora 11 años. Sus ecografías anuales están bien y su ataxia es apenas perceptible. Es el ser humano más resistente que he conocido. Ella y yo nos bautizamos y asistimos a misa varias veces por semana»

Camino Católico.- Stephen Lacey se convirtió al catolicismo y fue bautizado, siendo esposo y padre, porque conoció a Dios durante el cáncer extremadamente grave que sufrió su hija Daisy. Un hombre que no sólo no creía, sino que no tenía buena opinión de la Iglesia se encontró arrodillado llorando en la puerta de un templo católico en Australia. Dios le consoló, le escuchó y además de realizar el milagro de la curación física, hizo otro de gran calado: su sincera conversión y la de su hija. Explica su testimonio en primera persona en Catholic Weekly,  semanario de la archidiócesis de Sídney: 

«El tumor de Daisy nos trajo a ambos a Cristo»

Cuando la primera persona que te recibe en el Hospital Infantil de Sydney en Randwick es un asistente social, no un médico, sabes que la situación es mala. Pero eso ya lo sabíamos. 


Durante seis meses, Daisy, nuestra hija de cinco años, sufrió fuertes dolores de cabeza y vómitos. Durante ese tiempo, visitamos a nueve médicos, entre ellos un pediatra y un neurólogo pediátrico. Todos nos aseguraron que tenía migraña infantil y que tendría que aprender a vivir con ella. Pero los dolores de cabeza empeoraron y se hicieron más frecuentes.

Busqué en Google Scholar las últimas investigaciones sobre la migraña infantil. No tardé mucho en descubrir que los dolores de cabeza de tres minutos que sufría Daisy (en los que se agarraba la nuca y gritaba de dolor) no cumplían los criterios de diagnóstico de la migraña. 

Ninguno de los médicos que visitamos recomendó una resonancia magnética, pero cuando Daisy sufrió uno de sus dolores de cabeza tan pronto como se despertó, eso encendió una señal de alerta que era imposible de ignorar.

La metí en el coche y la llevé a visitar a un amigo mío, el doctor Craig Dyer, que resulta ser uno de los radiólogos más respetados de Sydney. La colocó en una máquina de resonancia magnética y quince minutos después nos llamó a su despacho.  

—Lo siento —dijo, señalando la tomografía y el orbe del tamaño de un melocotón que había en su cerebelo. Una oleada de miedo recorrió mi cuerpo. Sentí ganas de vomitar. Nada parecía real—. Ve directamente a tu médico de cabecera. Ya la he llamado. 

Colocamos a Daisy en su asiento elevador y fuimos rápidamente a ver a nuestro médico de cabecera, uno de los médicos que había insistido en que no teníamos nada de qué preocuparnos. Ninguno de los dos habló mucho durante el viaje. 

La médica de cabecera tenía un aspecto pálido. “Bueno, esto no es lo que esperábamos”, dijo, apoyando los codos en el escritorio y sosteniendo su rostro entre sus manos.  

“Tienes que ir al Hospital Infantil de Sydney de inmediato, hay un equipo esperándote”, dijo la doctora.  

“¿Deberíamos ir a casa primero y preparar una maleta?” 

—No —dijo ella con firmeza.  

Daisy con neurocirujano que la operó / Foto: Catholic Weekly

Fuimos al hospital, tuvimos una reunión con la trabajadora social bien intencionada y luego conocimos al neurocirujano pediátrico asignado a Daisy, el Dr. Saeed Kohn. El Dr. Kohn es un cirujano increíble que se formó ampliamente en Australia y en el extranjero. Su trato con los pacientes es ejemplar, pero es alguien a quien esperas no tener que conocer nunca.  

El Dr. Kohn nos advirtió de los peligros de la cirugía, pero añadió que no teníamos muchas opciones. El tumor era tan grande que existía el riesgo de que se produjera una “conificación”, es decir, que la presión aumentara hasta tal punto que el cerebro se viera obligado a pasar por una pequeña abertura en la base del cráneo, lo que provocaría la muerte. Esa misma presión cerebroespinal era la que estaba provocando los dolores de cabeza de Daisy.  

La operación estaba prevista para la mañana siguiente. Afortunadamente, Daisy no comprendía muy bien lo que estaba pasando.

Esa tarde, caminé por Randwick y, al igual que Daisy, no podía entender bien la situación. Estas cosas solo les pasan a otras personas. No se supone que seamos las otras personas; esto es un error.  

Estaba caminando de regreso por la calle Avoca (en Sídney) hacia el hospital cuando vi una gran iglesia de estilo neogótico: Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Me crie en una familia de la Iglesia de Inglaterra, pero nunca me bauticé. Mi tatarabuelo era un ministro metodista que llegó de Inglaterra en la década de 1850 y se instaló en Hay, en Riverina. Mi abuela y mis padres eran de la época en que los católicos eran vistos con sospecha y se los llamaba “Tykes”. A mi abuelo, el único católico de la familia, se le negó la membresía de los masones de Gosford.

Pero esa noche de enero en particular, no me importaba nada de eso; no me importaba qué tipo de iglesia era. Solo necesitaba orar a Dios por mi pequeña niña.  

Como la iglesia estaba cerrada me arrodillé en la acera y recé como nunca antes lo había hecho. No traté de regatear. No hice promesas ridículas que no podría cumplir. Simplemente pedí en el nombre de Jesús que Daisy superara la operación y sobreviviera.  

Al día siguiente, mi esposa y yo volvíamos en coche al hospital por la calle Cleveland y sonó el teléfono. Era el doctor Kohn: “La operación fue un éxito y el tumor no parece muy grave”.  

El alivio fue instantáneo. Nuestros hombros se agitaron de tanto sollozar.  

Daisy en la actualidad / Foto: Catholic Weekly

Pero a Daisy aún le faltaban muchas pruebas y obstáculos que pasar. El gran tamaño del tumor (un astrocitoma pilocítico), su posición en el cerebelo y la operación en sí implicaban que Daisy tendría que pasar varios días en la unidad de cuidados intensivos.  Además, sufría del síndrome de la fosa posterior, un conjunto de síntomas que incluyen mutismo, irritabilidad e inestabilidad (ataxia).

“Es el peor caso que he visto jamás”, dijo su neurólogo, el Dr. John Lawson. Daisy ya no podía caminar ni hablar. Ni siquiera podía moverse.  

Después de sobrevivir a la UCI, Daisy pasó seis largos meses en la unidad de neurología. Mi esposa y yo nos turnábamos para quedarnos en la sala con Daisy, durmiendo en un colchón en el suelo junto a ella que yo ‘tomé prestado’ de una cama en el pasillo y al que las enfermeras hacían la vista gorda.

Cada mañana, Daisy tenía que soportar una serie de terapias y luego yo la dejaba descansar mientras yo subía a Nuestra Señora del Sagrado Corazón para rezar por ella. Incluso llegué a conocer al maravilloso padre Peter Hearn y tuvimos muchas conversaciones enriquecedoras. 

Finalmente, nuestra siguiente oración fue respondida. Daisy recibió el don de la voz. Para entonces, ya estaba lo suficientemente bien como para que yo pudiera llevarla en silla de ruedas a la iglesia, donde ella rezaba a mi lado. Más tarde, cuando finalmente regresamos a casa, comenzamos a visitar nuestra iglesia local, St. Brendan's, donde el padre John Milligan aceptó bautizarme.  

El siguiente milagro de Daisy fue poder volver a caminar y luego a correr. Un año después, fue bautizada por el nuevo sacerdote de St. Brendan, el padre Matthew Meagher, y confirmada por el propio arzobispo Anthony Fisher OP. 

Daisy tiene ahora 11 años. Sus ecografías anuales están bien y su ataxia es apenas perceptible. Es el ser humano más resistente que he conocido. Ella y yo asistimos a misa varias veces por semana.    

El año pasado, los dos organizamos una fiesta para que el artista Michael Galovic creara un icono para nuestra iglesia. Muestra a San Brandán luchando en un océano tormentoso. Mientras las olas se levantan a su alrededor, extiende su mano hacia Jesús para que lo salve.  Es algo que Daisy y yo conocemos muy bien.

Stephen Lacey

Misterios Dolorosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 4-10-2024

4 de octubre de 2024.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Dolorosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy viernes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Homilía del P. Jesús Luis Sacristán y lecturas de la Misa de hoy, viernes, San Francisco de Asís, 4-10-2024

 4 de octubre de 2024.- (Camino Católico) Homilía del P. Jesús Luis Sacristán y lecturas de la Santa Misa de hoy, viernes de la 26ª semana de Tiempo Ordinario, San Francisco de Asís, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, viernes, San Francisco de Asís, 4-10-2024

4 de octubre de 2024.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, viernes de la 26ª semana de Tiempo Ordinario, San Francisco de Asís, presidida por el P. Jesús Luis Sacristán, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Palabra de Vida 4/10/2024: «Quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 4 de octubre de 2024, viernes de la 26ª semana de Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Lucas 10, 13-16:

En aquel tiempo, dijo Jesús:

«¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Pues si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza.

Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.

Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo.

Quien a vosotros escucha, a mí me escucha; quien a vosotros rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado».

Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 4-10-2024

4 de octubre de 2024.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

La verdadera espiritualidad llena de alegría y gozo el alma y la contagia: es la llama del Espíritu Santo / Por P. Carlos García Malo

 


jueves, 3 de octubre de 2024

Misterios Luminosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 3-10-2024


3 de octubre de 2024.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Luminosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy jueves, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.