Camino Católico

Mi foto
Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida poniendo en el centro a Jesucristo.

Elige tu idioma

Síguenos en el canal de Camino Católico en WhatsApp para no perderte nada pinchando en la imagen:

domingo, 15 de febrero de 2026

María Belén Simmermacher pasó del Mundial de hockey a ser monja: «Dios nos prepara para la vida eterna, algo misterioso que solo vamos a entender en el Cielo; vi con claridad que Dios me llamaba a la vida religiosa»

María Belén Simmermacher, en la foto enmarcada en la fila de arriba en el centro, como jugadora de hockey. Y a la derecha, ya como religiosa con el nombre de Maria Vergine dei Tramonti en la Basílica de San Pedro, en 2025, durante el encuentro por el Jubileo en el Vaticano / Fotos: Clarín - Familia Simmermacher

* «Llegó un punto en el que interiormente no podía dudar: quería dar toda mi vida a Jesucristo. Fue una gracia muy fuerte y muy concreta que aún hoy recuerdo. Es como cuando uno se enamora y luego se casa… Es para siempre… Momentos difíciles los hay, pero Dios da la gracia y nos ayuda. Y lo que es más cierto todavía es que cuando nos decidimos a darle todo, no nos pide nunca cosas más grandes de las que podemos hacer, no nos pide cosas imposibles, aunque sí difíciles, heroicas, cosas altas. El llamado de Jesucristo es a “cargar la cruz” (Lc. 9, 23) y a seguirlo… El llamado a la santidad es algo para todos los cristianos, cada uno según su vocación. Pero a algunos los elige de un modo especial, que mediante los votos se obligan libremente a llevar una vida de mayor perfección, viviendo castos, pobres y obedientes, practicando las virtudes y buscando en todo momento la perfección de la caridad»

Camino Católico.- Nació como María Belén Simmermacher pero, en el noviciado, cambió de nombre a Maria Vergine dei Tramonti. Vive en Lausana (Suiza) desde 2006 y es una de las tres religiosas en la Residencia Universitaria Católica Foyer Bon Accueil. Clarín cuenta su historia. Maria disputó el Mundial Junior de hockey femenino  de Buenos Aires 2001, aunque casi no jugó: unas semanas antes, en la Copa América con la selección absoluta, se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla derecha y retrasó su operación para estar en el equipo juvenil. Simmermacher era una gran promesa de buen juego, que apuntaló a las titulares, aunque estuviera fuera del campo.

“Dios me llamaba a dejar todas las cosas ‘del mundo’”

María, monja desde hace 20 años, asegura que “fue una experiencia muy fuerte y muy linda de mi juventud. Tenía 17 años, estaba en el último año del colegio cuando fui convocada al seleccionado junior para jugar el Mundial Sub-21 de 2001, que se disputó en abril en Quilmes. Como equipo obtuvimos la medalla de plata, y para mí fue un momento de gran crecimiento humano y deportivo, compartiendo un nivel de exigencia muy alto y representando al país… sigo amando el hockey y estoy al tanto de los resultados. Además, mis sobrinas son fanáticas del hockey, así que tengo que estar actualizada”.


María Belén Simmermacher, arriba, la tercera por la izquierda en 2001 cuando se jugó el Mundial Sub-21 / Foto: Clarín - Familia Simmermacher

Nacida en Argentina el 4 de octubre de 1982, Maria compaginó el hockey con sus estudios y su trabajo como Asistente de Contabilidad Administrativa. Hasta que, a los 23 años, entró al noviciado de las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará y, después de un año, el 19 de marzo de 2007, tomó sus primeros votos religiosos. Su profesión perpetua llegó el 19 de marzo de 2013; tenía apenas 30 años.

“A fines de 2005 dejé voluntariamente el seleccionado y el hockey en el San Isidro Club. Fue una decisión ligada al proceso de discernimiento vocacional que estaba viviendo. Habiendo terminado la Licenciatura en Economía en la UCA, estando trabajando y jugando en el SIC y en el seleccionado, he visto muy claro que Dios quería otra cosa para mí, que me llamaba a dejar todas las cosas ‘del mundo’, para corresponder al llamado de amor y dilección que Él hace a las almas consagradas y que tiene pensado desde toda la eternidad. Para cada uno hay una vocación, al matrimonio, a la vida consagrada… y, según ese camino, Dios nos prepara para la vida eterna, es algo misterioso que solo vamos a entender en el Cielo. En ese momento vi con claridad que Dios me llamaba a la vida religiosa en el Instituto Servidoras del Señor y de la Virgen de Matara, al cual pertenezco hace 20 años”, explica.

El momento decisivo: los Ejercicios Espirituales de San Ignacio  

Y seguidamente relata cómo se gestó su vocación: “Por mi familia hemos tenido la gracia de siempre practicar nuestra fe, participar de la santa misa en familia, y realizar peregrinaciones. Recuerdo que todos los años esperábamos con ansias junto a mis hermanos las cabalgatas a caballo desde Luján a San Nicolás con la Virgen de Luján, patrona de la Argentina. Durante la universidad llevaba una vida normal: estudiaba, trabajaba, jugaba al hockey en la primera división, entrenaba a las divisiones más chicas del SIC y estaba en el seleccionado. El proceso vocacional comenzó después de recibirme, especialmente a partir de encuentros concretos con la vida religiosa. Conocí a las hermanas en Bariloche la primera vez en el verano de 2004, ¡y me invitaron a escalar una montaña! Durante el verano solemos hacer un tiempo de convivencia, en el sur de la Argentina o donde sea posible… Me llamó la atención el modo de vida, la sencillez y el espíritu de sacrificio y pobreza unido al clima de alegría”.

Durante un paseo con los jóvenes de la Residencia Foyer Bon Accueil / Foto: Clarín - Familia Simmermacher

El momento preciso en que tuvo claro que quería ser monja se produjo así: “Después de un tiempo de discernimiento, de conocer a las hermanas, participar en convivencias, visitar una casa de misericordia y hacer los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, que es un retiro en silencio para los laicos, adultos, religiosos, llegó un punto en el que interiormente no podía dudar: quería dar toda mi vida a Jesucristo. Fue una gracia muy fuerte y muy concreta que aún hoy recuerdo”.

Respecto a que sintió en ese momento, María cuenta que ”es como cuando uno se enamora y luego se casa… Es para siempre… Momentos difíciles los hay, pero Dios da la gracia y nos ayuda. Y lo que es más cierto todavía es que cuando nos decidimos a darle todo, no nos pide nunca cosas más grandes de las que podemos hacer, no nos pide cosas imposibles, aunque sí difíciles, heroicas, cosas altas. El llamado de Jesucristo es a “cargar la cruz” (Lc. 9, 23) y a seguirlo… El llamado a la santidad es algo para todos los cristianos, cada uno según su vocación. Pero a algunos los elige de un modo especial, que mediante los votos se obligan libremente a llevar una vida de mayor perfección, viviendo castos, pobres y obedientes, practicando las virtudes y buscando en todo momento la perfección de la caridad”.

“Uno de los regalos más grandes que Dios puede hacer a una familia”

Según relata, “más allá de las dificultades que una decisión de este tipo puede implicar en un primer momento", siempre se sintió muy acompañada por su familia. "Finalmente, es siempre una alegría que Dios bendiga las familias con un hijo religioso… A veces suena un poco 'chocante' en nuestra sociedad… Pero si lo miramos con fe, dejando de lado lo sentimental, entendemos que es uno de los regalos más grandes que Dios puede hacer a una familia. Nosotros somos 39 primos, 4 religiosos y dos de ellos son sacerdotes".

María, con sus seis hermanos y su extensa familia / Foto: Clarín - Familia Simmermacher

"Es gracioso a veces escuchar personas que se sorprenden y dicen: '¿Fulanita entró al convento? No puede ser'. Es así, es un misterio de amor de Dios. Pero, uno se da cuenta de las pequeñas cosas que providencialmente suceden en la vida de cada uno, van marcando ese camino y preparando esa vocación, como por ejemplo la familia, la educación, los sucesos a veces fuertes de conversión, o simplemente un amigo, un buen ejemplo de una hermana, o el color del hábito, o una búsqueda por internet… En fin, son muchas las historias", agrega.

Los 20 años de camino como monja

María Belén Simmermacher argumenta por qué eligió como religiosa el nombre de María Vergine dei Tramonti: “Cuando recibimos el santo hábito religioso, durante el tiempo del noviciado (primer año de la vida religiosa), también cambiamos nuestro nombre como un modo de ‘ocultarnos al mundo y consagrarnos a Dios’. Todas llevamos el nombre de María y luego un título o advocación de la Virgen. El fresco Madonna dei Tramonti se encuentra en Asís, Italia, más precisamente en la Basílica de San Francisco, mi patrono y protector pues he nacido en el día de su fiesta, 4 de octubre. Está sobre una de las paredes de la Basílica Inferior, cerca de la tumba del santo, y se ilumina a la hora del atardecer. En la imagen vemos cómo el niño parece preguntarle a la Virgen María quién de los dos personajes la amó más y resulta que indica con el pulgar a San Francisco; del otro lado se encuentra el discípulo amado, San Juan Evangelista”.

Así rememora su itinerario como religiosa: “Estuve cinco años en las casas de formación en San Rafael, Mendoza, donde nació nuestra congregación. Luego, mis superiores me enviaron a continuar y completar mi formación en Italia. En nuestra forma de vida religiosa, los superiores nos proponen una misión y nosotras la aceptamos libremente. En Italia terminé mis estudios en Filosofía y Teología y recibí también el encargo de ser Maestra de Novicias en el noviciado internacional Madonna di Loreto. Más adelante, por pedido de mis superiores, estudié el bachillerato en Filosofía en la Universidad Urbaniana, y luego realicé la Licencia en Derecho Canónico y el doctorado, que concluí en 2019”.

En el centro de la foto, María durante su último cumpleaños, festejado en la Residencia Universitaria Católica suiza  / Foto: Clarín - Familia Simmermacher

Desde 2020 es misionera en Suiza: “En pleno contexto de COVID, mis superiores me propusieron venir a comenzar con nuestra primera comunidad en Suiza. Fue un gran desafío la inculturación en un nuevo país, pero también una experiencia misionera con muchos frutos. Acepté con gran alegría ser la Directora de la residencia universitaria donde vivo (@foyerbonaccueil) desde hace seis años. Actualmente somos 3 religiosas y 22 jóvenes universitarias en nuestra residencia en Lausana, ciudad que se caracteriza por ser centro universitario. Además, realizamos otros apostolados con familias y con niños. En contextos particulares como el de Suiza y, en general, el de Europa, el anuncio de Jesucristo resulta hoy especialmente necesario. Aunque muchas veces no se manifieste de manera explícita, existe una profunda sed de Dios y una apertura silenciosa a la presencia y al testimonio de la vida religiosa. La misión es una aventura, ¡vale la pena! ‘Id a todo el mundo, anunciad el evangelio!’ (Mc 16,15)”.

Papa León XIV en mensaje para la Cuaresma 2026: «Renunciar a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias»

* «Esforcémonos por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz»     

Camino Católico.-  En su mensaje para la Cuaresma 2026, el Papa León XIV invita a pedir “la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás”. El Pontífice insta además a comprometerse “para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor”. El texto íntegro del Mensaje para la Cuaresma 2026 es el siguiente:

MENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV

PARA LA CUARESMA 2026

_________________________

Escuchar y ayunar.

La Cuaresma como tiempo de conversión

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.

Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.

Escuchar

Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.

Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.

Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad.

Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia». [1]

Ayunar

Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.

San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que: «es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos». [2] El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.

Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios». [3] En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que « sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana». [4]

Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.  

Juntos

Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3).

Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.

Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.

Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal. 

Vaticano, 5 de febrero de 2026, memoria de santa Águeda, virgen y mártir

Papa León XIV

_____________________________________

[1] Exhort. ap. Dilexi te (4 octubre 2025), 9.

[2] S. Agustín, La utilidad del ayuno, 1, 1.

[3] Benedicto XVI, Catequesis (9 marzo 2011).

[4] S. Pablo VI, Catequesis (8 febrero 1978).

Fotos: Vatican Media

Homilía de Mons. Jesús Fernández, obispo de Córdoba, y lecturas de la Misa de hoy, VI domingo del Tiempo Ordinario, 15-2-2026

15 de febrero de 2026.-  (Camino Católico) Homilía de Mons. Jesús Fernández, obispo de Córdoba, y lecturas de la Misa de hoy, VI domingo del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Catedral de Córdoba.

Santa Misa de hoy, VI domingo del Tiempo Ordinario, en la catedral de Córdoba, 15-2-2026

 

15 de febrero de 2026.-  (Camino Católico) Celebración de la santa Misa de hoy, VI domingo del Tiempo Ordinario, presidida por Mons. Jesús Fernández, obispo de Córdoba, emitida por 13 TV desde la Catedral de Córdoba.

Misterios Gloriosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 15-2-2026

15 de febrero de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gloriosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, domingo, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero. 

Palabra de Vida 15/2/2026: «Así se dijo a los antiguos; pero yo os digo» / Por P. Jesús Higueras


Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 15 de febrero de 2026, domingo de la 6ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.



Evangelio: San Mateo 5, 17-37:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.

En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.

El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.

Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.

Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.

Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.

Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo.

Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”.

Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.

Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”.

Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

Se dijo: “El que se repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”. Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer – no hablo de unión ilegítima – la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.

También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”.

Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».

Homilía del evangelio del domingo: Perseverar en la fidelidad al Señor en medio de este ambiente tan hostil guiados y fortalecidos por el Espíritu Santo / Por P. José María Prats

 


* «Aunque el Espíritu nos da el poder para vencer sobre el pecado, esta victoria se realiza en el contexto de una lucha constante contra las inclinaciones del hombre viejo, carnal, que todavía habita en nosotros. De hecho, como dice San Pablo, la vida aquí en la tierra es un combate permanente por ir dando muerte a este hombre viejo con el poder del Espíritu Santo: ‘Pues si vivís según la carne, moriréis; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis’ (Rm 8,13)»

Domingo VI del tiempo ordinario –  A

Eclesiástico 15, 16-21 / Salmo 118 /  1 Corintios 2, 6-10 / San Mateo 5, 17-37  

P. José María Prats / Camino Católico.-  El evangelio de hoy forma parte del llamado sermón del monte y nos presenta a Jesús como al nuevo Moisés que ha venido a dar plenitud a la ley: «Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado (...) Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón». Se trata de una ley mucho más exigente, que no se queda meramente en los actos externos, sino que llega hasta las actitudes más íntimas de la persona.

Pero, ¿por qué Dios viene a exigirnos con Jesús esta plenitud de la ley?, ¿por qué no lo hizo ya con Moisés? Pues porque en Jesús nos ha dado también al Espíritu Santo que nos capacita para cumplirla. La ley de Moisés se nos dio cuando todavía éramos esclavos del pecado. Era una ley escrita en tablas de piedra, exterior a nosotros, que servía para poner de manifiesto el pecado sin otorgarnos ningún poder sobre él. Pero el sacrificio de Cristo nos ha devuelto a la comunión con Dios por el Espíritu Santo derramado en nuestros corazones, que ha grabado en ellos una ley interior, profunda y perfecta, con la que podemos identificarnos existencialmente y que podemos cumplir.

Pero aunque el Espíritu nos da el poder para vencer sobre el pecado, esta victoria se realiza en el contexto de una lucha constante contra las inclinaciones del hombre viejo, carnal, que todavía habita en nosotros. De hecho, como dice San Pablo, la vida aquí en la tierra es un combate permanente por ir dando muerte a este hombre viejo con el poder del Espíritu Santo: «Pues si vivís según la carne, moriréis; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis» (Rm 8,13). Las palabras durísimas de Jesús que hemos escuchado en el evangelio de hoy son una invitación a tomarnos muy seriamente esta lucha que nos conduce a la vida eterna: «Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”».

La vida en este mundo supone una elección fundamental entre la carne y el espíritu, tal como hemos escuchado en la primera lectura: «Él te ha puesto delante fuego y agua, extiende tu mano a lo que quieras. Ante los hombres está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera». Vemos como, en general, la cultura emergente está optando por la carne y la muerte, promoviendo el hedonismo y la satisfacción inmediata de instintos y deseos contrarios a la ley de Dios, y persiguiendo incluso a los que trabajan por promover la vida según el espíritu.

Las lecturas de hoy nos animan a perseverar en la fidelidad al Señor en medio de este ambiente tan hostil guiados y fortalecidos por el Espíritu Santo, recorriendo el camino que conduce a un gozo inefable, tal como nos ha dicho San Pablo en la segunda lectura: «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman». 

P. José María Prats

 

Evangelio: 


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 

«No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos. Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.


Habéis oído que se dijo a los antepasados: 'No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal'. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego. Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.


Habéis oído que se dijo: 'No cometerás adulterio'. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrojala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna. También se dijo: 'El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio'. Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio.


Habéis oído también que se dijo a los antepasados: 'No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos'. Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo, porque es el trono de Dios, ni por la Tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. Sea vuestro lenguaje: "Sí, sí"; "no, no": que lo que pasa de aquí viene del Maligno».

San Mateo 5, 17-37