16 de agosto 2026.- (Camino Católico) Homilía de Mons. Luis Ángel de las Heras, CMF, obispo de León, y lecturas de la Misa de hoy, XX domingo del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Catedral de León.
domingo, 16 de agosto de 2026
Santa Misa de hoy, XX domingo del Tiempo Ordinario, en la catedral de León, 16-8-2026
16 de agosto de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, XX domingo del Tiempo Ordinario, presidida por Mons. Luis Ángel de las Heras, CMF, obispo de León, emitida por 13 TV desde la Catedral de León.
Misterios Gloriosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 16-8-2026
16 de agosto de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gloriosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, domingo, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.
Palabra de Vida 16/8/2026: «Mujer, qué grande es tu fe» / Por P. Jesús Higueras
Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 16 de agosto de 2026, domingo de la 20ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Mateo 15, 21-28:
En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró a la región de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:
«Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo».
Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:
«Atiéndela, que viene detrás gritando».
Él les contestó:
«Sólo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel».
Ella se acercó y se postró ante él diciendo:
«Señor, ayúdame».
Él le contestó:
«No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».
Pero ella repuso:
«Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos».
Jesús le respondió:
«Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas».
En aquel momento quedó curada su hija.
Homilía del evangelio del domingo: Cada uno hemos recibido de Dios una vocación, pero lo importante es que Dios ha dispuesto que todos, de una u otra manera, alcancemos la salvación y la gloria / Por P. José María Prats
* «No debemos renegar jamás de nuestra vocación, ni pedir cuentas a Dios de lo que hemos recibido en comparación con otros. Desconocemos los designios misteriosos de Dios. Lo que sí sabemos, por la fe, es que estos designios están llenos de amor y de misericordia y que si los acogemos con obediencia y humildad nos llenaremos, como la mujer cananea, de sabiduría y audacia, y la salvación se manifestará en nosotros ahora y para siempre»
Domingo XX del tiempo ordinario – A
Isaías 56, 1. 6-7 / Salmo 66 / Romanos 11, 13-15. 29-32 / San Mateo 15, 21-28
P. José María Prats / Camino Católico.- Las lecturas de este domingo nos hablan del designio divino de salvación de todos los hombres y de la vocación de Israel y de los gentiles en relación a este designio.
Como dice San Pablo, «Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1Tim 2,4), y para ello, dispuso que el pueblo de Israel actuara como mediador de este designio salvador. Por su vida ejemplar, Israel debía mostrar la santidad de Dios ante todos los pueblos, invitándolos así a reconocer y adorar al Dios vivo y verdadero. Para llevar a cabo esta misión, Dios cuida, educa y adorna a su pueblo con innumerables dones: las promesas a los patriarcas, la liberación de Egipto, la Ley y la Alianza, la tierra prometida, los profetas y, finalmente, el Mesías.
Ésta es, pues, la vocación de unos y otros según el designio de Dios: Israel debía acoger la salvación directamente de Dios y mostrarla a todos los pueblos; éstos debían recibirla por mediación de Israel.
La historia nos dice que el pueblo de Israel no fue fiel a su vocación y, en cambio, los gentiles, sí. Israel es aquella viña que Dios plantó y cuidó con tanto esmero para que diese uvas y produjo agrazones (Is 5,2). Israel se apropió y corrompió los dones recibidos, menospreció a los gentiles hasta el punto de llamarlos perros y rechazó al Mesías. Los gentiles, en cambio, sí buscaron a Dios por mediación de Israel. Jesús mismo pone varios ejemplos, como la viuda de Sarepta, Naamán el sirio o el centurión romano que no se consideró digno de recibir a Jesús en su casa. Pensemos también en aquella multitud de prosélitos que frecuentaban las sinagogas de todo el imperio romano en busca del verdadero Dios.
El evangelio de hoy refleja estos hechos. Jesús se retira con sus discípulos a los territorios paganos de Tiro y Sidón y una mujer cananea empieza a seguirlo suplicándole que libere a su hija de un demonio. La reacción de los discípulos pidiendo a Jesús que la despache para que deje de molestarles refleja la actitud de rechazo de Israel hacia los gentiles. Jesús entonces les recuerda la misión que ha recibido del Padre: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel». Él ha venido a dar cumplimiento a las promesas de salvación que Dios hizo a su pueblo: no ha llegado todavía la hora según el designio del Padre de que esta salvación se derrame sobre los gentiles.
La cananea, entonces, insiste postrándose ante Él y Jesús, para mostrar a sus discípulos la fe y la humildad de aquella mujer, la pone a prueba recordándole el designio de Dios con el lenguaje despectivo propio de los judíos: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». La cananea le responde entonces con una fe y una audacia extraordinarias: «Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos». Le está diciendo: “Asumo mi vocación; sé que los judíos son los destinatarios inmediatos de tu salvación, pero Dios quiere que también a mí me llegue esa misma salvación que se desborda de Israel como migajas que caen de su mesa”. Y por la humildad y obediencia de esta mujer, Jesús cura a su hija como signo y anticipo de la salvación que llegaría los gentiles tras la resurrección del Señor por mediación del nuevo Israel, que es la Iglesia.
De todo esto se deriva una enseñanza importante para nosotros. Cada uno hemos recibido de Dios una vocación. Unas parecen más nobles y atractivas que otras, pero lo importante es que Dios ha dispuesto que todos, de una u otra manera, alcancemos la salvación y la gloria. Israel parecía haber recibido una vocación superior a los gentiles y, sin embargo, por su orgullo, se quedó al margen de la salvación. No debemos renegar jamás de nuestra vocación, ni pedir cuentas a Dios de lo que hemos recibido en comparación con otros. Desconocemos los designios misteriosos de Dios. Lo que sí sabemos, por la fe, es que estos designios están llenos de amor y de misericordia y que si los acogemos con obediencia y humildad nos llenaremos, como la mujer cananea, de sabiduría y audacia, y la salvación se manifestará en nosotros ahora y para siempre.
P. José María Prats
Evangelio:
En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró a la región de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:
«Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo».
Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:
«Atiéndela, que viene detrás gritando».
Él les contestó:
«Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel».
Ella se acercó y se postró ante él diciendo:
«Señor, ayúdame».
Él le contestó:
«No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».
Pero ella repuso:
«Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos».
Jesús le respondió:
«Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas».
En aquel momento quedó curada su hija.
San Mateo 15, 21-28
Dios mira el corazón y escucha a quien se acerca con fe y humildad / Por P. Carlos García Malo
San Roque santo del siglo XIII, peregrino y servidor de los enfermos nos enseña que la verdadera santidad nace de la caridad y de la confianza en Dios / Por P. Carlos García Malo
Karina y Joaquín: «Nos separamos a los 8 años de casados, recibimos la nulidad, pero al conocer al Señor todo cambió y nos volvimos a casar: nuestra roca es Jesús y nuestra relación es nueva, porque Dios nos hizo nuevos»
Karina y Joaquín se volvieron a casar, después de haber obtenido la nulidad matrimonial, porque la gracia de Dios actuó en sus vidas / Foto: Cortesía de Karina y Joaquín
* «Oramos y le entregamos la decisión a Dios, y Él hizo un milagro. Joaquín dice que se le quitó una venda de los ojos. Entendimos que Dios no quería que dejáramos la familia que Él había formado. Fue un nuevo sí, pero no fue fácil. Tuvimos que sanar, hacer mucha terapia, tener muchos encuentros personales con Dios. Tuvimos que morir a lo que fuimos, para que Él pudiera hacernos nuevos… Se necesita fe. Se necesita estar dispuestos a trabajar, a mirar hacia adentro, a dejarse moldear por Dios. La restauración es real, pero no sucede sin decisión, sin humildad y sin proceso. Sabemos que si lo amamos a Él, Él nos da el amor para amarnos entre nosotros»
Camino Católico.- Joaquín y Karina comenzaron su camino como esposos desde muy jóvenes; ella tenía 20 y él 24. Tras ocho años juntos decidieron separarse y comenzar el trámite de su nulidad matrimonial.
Karina cuenta a Majo Frias en Aleteia que, aunque al tomar la decisión de casarse había mucho amor y amistad, también había heridas muy profundas que no sabían que tenían, pero que necesitaban ser sanadas.
“Nos escondíamos detrás de la diversión y del alcohol. No teníamos idea de lo que significaba realmente el compromiso del matrimonio. Al llegar los problemas, no teníamos herramientas para enfrentarlos. No nos conocíamos a nosotros mismos, ni sabíamos por qué reaccionábamos de ciertas formas”.
Pronto se toparon con una realidad: no estaban listos para un amor maduro, ni para el compromiso que conlleva el matrimonio.
“Nuestras heridas no trabajadas comenzaron a chocar, y sin una relación viva con Dios, sin ese trabajo personal, simplemente no pudimos sostenernos. Fue necesario detenernos y que todo se rompiera para volver a construir”.
Karina y Joaquín con su hija / Foto: Cortesía de Karina y Joaquín
Tras un tiempo, y con una hija de ocho años, tomaron la decisión de separarse, manteniendo una relación de cuidado y respeto, aún cuando cada uno rehízo su vida con nuevas parejas.
Un encuentro con el Amor para aprender a amarse entre sí
Llegó entonces el momento que lo cambió todo. Conocieron al Señor.
“Al conocer al Señor, todo cambió. Dejamos nuestras relaciones porque queríamos vivir en gracia. Joaquín no quería regresar en ese momento, así que se inició el proceso de nulidad matrimonial”.
Sin embargo, al llegar a firmar su nulidad, tuvieron un encuentro poderoso con el Espíritu Santo.
“Oramos y le entregamos la decisión a Dios, y Él hizo un milagro. Joaquín dice que se le quitó una venda de los ojos. Entendimos que Dios no quería que dejáramos la familia que Él había formado. Fue un nuevo sí, pero no fue fácil. Tuvimos que sanar, hacer mucha terapia, tener muchos encuentros personales con Dios. Tuvimos que morir a lo que fuimos, para que Él pudiera hacernos nuevos”.
Karina reconoce que el proceso fue difícil, pues el enemigo usaba esos miedos y heridas para llenarlos de dudas, para hacerles creer que las cosas no cambiarían y que, de volver a elegirse, la historia se repetiría. “En mi caso, yo ya venía rota, con una depresión profunda aunque aparentaba estar bien. Cuando tuve un encuentro con el amor verdadero —el amor que es Dios— entendí que nunca había sabido amar porque nunca lo había conocido a Él. Al conocerlo, pude ver a Joaquín con Sus ojos, y empezar a amarlo como Él lo amaba”.
Guiados por Dios, decidieron volver a casarse, con Jesús en el centro.
Hoy su vida matrimonial es completamente diferente. “Sabemos que si lo amamos a Él, Él nos da el amor para amarnos entre nosotros”.
“Ahora no buscamos que el otro llene nuestros vacíos. Ante cualquier problema, vamos primero a Dios. Nuestra roca es Jesús, por eso nuestra relación es nueva. Dios nos hizo nuevos. No hay vuelta atrás a la antigua versión de nosotros”.
En su día a día buscan activamente el bien del otro, su crecimiento y desarrollo para que lleguen a convertirse en lo que Dios soñó y cumplan su propósito de vida. “Queremos ser ese faro, ese apoyo en los momentos difíciles, esa persona sana, que sostiene desde el amor, y no desde la necesidad”.
Ya no se trata solo de “nosotros”, aseguran, “sino de amar tanto al otro que anhelas que florezca, que cumpla su llamado. Y todo eso solo es posible porque el amor viene de Dios”.
Crisis como oportunidad para ser transformados por Dios
Desde esta experiencia, Karina enfatiza en que, si bien el matrimonio es de dos, el trabajo interior y la relación con Dios son personales, y sin estos aspectos individuales, la relación puede fracturarse.
“Si no hay un encuentro profundo con Él, si no se sanan las heridas internas con Su luz, es muy difícil sostener una relación sana y verdadera”.
“Las heridas más peligrosas son las heridas de la infancia no sanadas, porque las proyectamos en la relación. Esperamos que el otro las cure, pero eso solo puede hacerlo Dios. Si no las trabajamos, terminamos cargando al otro con algo que no le corresponde”, advierte Karina.
Y reconoce también que hacer un espacio para el divorcio, para otras personas, vicios o ídolos como el trabajo, divide al corazón y abre una puerta de entrada al enemigo.
Karina y Joaquín en el momento de volverse a casar después de haber firmado la nulidad / Foto: Cortesía de Karina y Joaquín
Karina y Joaquín volvieron a celebrar su matrimonio y animan a otras parejas en crisis a buscar un encuentro profundo con Dios, a buscar ayuda profesional y no perder la esperanza.
“Queremos decirles, desde nuestra experiencia, que sí hay luz al final del túnel. Aunque en este momento todo se sienta oscuro, aunque parezca que ya no hay salida, la hay. Pero se necesita valentía. Se necesita fe. Se necesita estar dispuestos a trabajar, a mirar hacia adentro, a dejarse moldear por Dios. La restauración es real, pero no sucede sin decisión, sin humildad y sin proceso.
Y si solo uno de los dos cree en la restauración, con uno basta. Uno que ore. Uno que se rinda. Uno que sane desde la raíz. Uno que busque a Dios con todo el corazón. Porque ese ejemplo transforma. Ese ejemplo arrastra. Ese ejemplo puede ser la chispa que despierte algo nuevo en el otro. El cambio no se impone, se inspira”.
Ambos enfatizan en que la crisis, más que un final, es una oportunidad, pues el punto de quiebre es el lugar perfecto para que Dios reconstruya desde cero.
“La crisis puede ser una puerta de salida o una puerta de entrada a una nueva historia, a una sanación más profunda de la que jamás imaginamos. Si la tomamos como camino, puede ser el inicio de algo muchísimo más bello de lo que fue antes. Pero tenemos que caminar juntos”.
Además, aconsejan: “En medio de la tormenta, no olviden lo bueno que han vivido. Es fácil ver lo negativo cuando todo duele, pero hagan memoria del amor que los unió. Escríbanlo, recen con eso y pídanle a Jesús que les muestre el camino. No se trata de volver solo por costumbre o necesidad; se trata de permitir que Dios haga nuevo ese matrimonio, que lo limpie, que lo purifique y lo eleve”.
Tras todo este camino, concluyen que "Dios es un Dios que cumple sus promesas y que hace todo nuevo, pero tenemos que dejarnos ser moldeados por El".
San Maximiliano Kolbe - Película de dibujos animados
Camino Católico.- La vida de San Maximiliano Kolbe, contada para niños de la serie “Mi familia católica” de EWTN.
Documental: ¿Quién es San Maximiliano María Kolbe?
Camino Católico.- Los Siervos del Hogar de la Madre han producido este documental sobre la vida de S. Maximiliano María Kolbe en H.M. Televisión, una figura grandiosa en el catolicismo del siglo XX. Kolbe fue un hombre de un celo apostólico extraordinario, un precursor en el uso de los medios de comunicación social para la transmisión del Evangelio y que consumó su vida con el testimonio del amor más grande: ser mártir de la caridad en Auschwitz.
El manantial de todo su dinamismo fue su amor apasionado a la Madre de Dios. Es conocido como «el loco de la Inmaculada». En medio de muchas dificultades exteriores, limitado físicamente por la tuberculosis, trabajó con pasión por la extensión del Evangelio.
Estuvo como misionero en Japón, y sus publicaciones llegaron a la India, a China, incluso a Arabia. Fundó en Polonia una ciudad para la Inmaculada: Niepokalanow. S. Maximiliano María es un ejemplo vivo de la generosidad apasionada en la entrega a Dios que puede suscitar la devoción a María, cuando es auténtica. Ser posesión de la Inmaculada era su ideal. Ella le llevó al don completo de sí mismo, a ser imitador perfecto de Jesucristo: nadie tiene amor más grande que aquel que da la vida por sus amigos.
Entrevistas que aparecen en el documental:
• P. Rafaelle di Muro O.F.M conv. — Asistente General de la Milicia de la Inmaculada (Roma).
• P. Francisco Nahoe O.F.M, conv. — Prior del Convento de Reno, Nevada (EEUU).
• D. Javier Paredes — Catedrático de Historia, Universidad de Alcalá de Henares
• P. Félix López S.H.M– Siervos del Hogar de la Madre.
Música : Dexter Britain
José Ricardo González del Alba, artista sacro: «Yo oro, hablo con Dios, le pido al Espíritu Santo su inspiración y siempre pinto rezando el rosario para que sea Él quien actúe a través de mis manos»
José Ricardo González, en su taller “Ars et Venustas” en Jinotepe antes de su viaje a España / Foto: Instagram de José Ricardo González del Alba
* «El talento lo considero como un regalo que se me dio y que en cualquier momento Dios, si así lo quiere, me lo puede quitar. En el mundo del arte, como en muchas ramas profesionales, el tema de la humildad es muy importante, como ser humano y como cristiano. Yo considero que un artista humilde es el que triunfa, y un artista humilde es el que más fácil escucha la voz de Dios»
Camino Católico.- Estar más cerca de Dios, aprender de los santos, ejercitar la humildad, animar a otros en su camino de fe, ayudar a la Iglesia de Nicaragua, expresar sus valores cristianos… todo esto es lo que el arte sacro significa para José Ricardo, un joven artista que reside en España.
José Ricardo González del Alba no procede de una familia de artistas. Tampoco creció en talleres de arte. Para él, la pintura comenzó dibujando en el preescolar. Sin embargo, como él mismo lo describe, Dios tocó su vida con el talento y sensibilidad que le regaló.
Hoy es especialista en plateado, dorado y policromía y estudiante de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla. Sus obras se encuentran tanto en Nicaragua, su país de origen, como en España, y ha tenido la oportunidad de pintar carteles para la Semana Santa de Madrid.
Pero González del Alba también es escultor. Su obra más grande es una Virgen con el niño de tamaño natural, que será bendecida en 2027 para exponerse en la Iglesia de Coria del Río, en Sevilla.
José Ricardo González del Alba modelando / Foto: Cortesía de José Ricardo González del Alba - Aleteia
Una oportunidad surgida de la prueba
“Todo ha surgido, en mi vida, a través de dolores agridulces”, comenta a Majo Frias en Aleteia. Al no pasar el examen de admisión a la universidad, vivió un momento de mucha angustia. “Éramos de familia muy sencilla, mis padres habían muerto y evidentemente tenía que salir adelante, ser el orgullo de esa memoria de mis padres; y para mí fue una decepción. Pero el Señor me dio el regalo de poder sentarme y empezar a pintar”.
Así fue como José Ricardo pudo dedicar un año entero a la pintura, una pasión y un talento que siempre lo habían acompañado pero que nunca había ocupado la totalidad de su tiempo.
Años después, dejó atrás el aprendizaje autodidacta y se encuentra en Sevilla, España, donde ha tenido la oportunidad de aprender de sus profesores -en especial de Jesús Romanov-y compañeros en la Escuela de Arte de Sevilla. Al ver el camino recorrido y la admiración que provoca su trabajo, González del Alba tiene una cosa clara: su talento es un regalo de Dios que lo invita a mantenerse humilde cada día.
“Lo considero como un regalo que se me dio y que en cualquier momento Dios, si así lo quiere, me lo puede quitar. En el mundo del arte, como en muchas ramas profesionales, el tema de la humildad es muy importante, como ser humano y como cristiano. Yo considero que un artista humilde es el que triunfa, y un artista humilde es el que más fácil escucha la voz de Dios”.
Para González del Alba, ponerse frente a un lienzo en blanco es “un retiro espiritual” pues es un proceso que va acompañado de mucha oración y cercanía con Dios. Este elemento, para él, es igual de importante que los pigmentos y pinceles.
“Yo oro, hablo con Dios, le pido al Espíritu Santo su inspiración y siempre pinto rezando el rosario para que sea Él quien actúe a través de mis manos”.
José Ricardo González del Alba creando / Foto: Cortesía de José Ricardo González del Alba - Aleteia
“El lienzo es la conexión entre Dios y el hombre. Cuando yo pinto, pienso que muchas personas van a poner ahí sus plegarias, su fe; y esto es algo que significa mucho”.
Esta experiencia de constante oración al momento de pintar no solo ha transformado su corazón y fortalecido su vida espiritual, sino que le ha permitido conocer más sobre la Iglesia y los santos. “Cuando pinto a un santo, conozco su vida”, admite.
¿Por qué arte sacro?
Desde muy pequeño, su madre sembró en él un amor hacia Dios que lo ha acompañado siempre. Por ello, su arte es una manera de expresar sus valores cristianos. “El arte sacro tiene sentido en mi vida. No es para vanagloriarme a mí, porque los aplausos no son para mí, sino para Dios; además, es para que la gente realmente encuentre esa cercanía a Dios por medio de un lienzo”.
Divina Pastora de las Almas. Imagen modelada por José Ricardo González del Alba en terracota policromada que recoge el espíritu devocional y la sensibilidad artística de Sevilla / Foto: Cortesía de José Ricardo González del Alba - Aleteia
“Nicaragua necesita del arte y nosotros necesitamos de la fe”
Además de ayudar a los demás en su camino de fe, José Ricardo busca que sus obras aporten algo a su país, Nicaragua, que a pesar de atravesar momentos complicados, mantiene su fe y esperanza.
Dos de sus pinturas -una Inmaculada Concepción y una Stella Maris- plasman la espiritualidad y devoción mariana de su país. Ambas fueron pintadas para Mons. Rolando Álvarez, un hombre que González del Alba admira y define como “un hombre de mucha fe, de mucho silencio espiritual y diálogo con Dios”.
Aunque sus estudios superiores en dorado, plateado y policromía ya terminaron -y ahora está por comenzar a estudiar restauración y conservación de patrimonio histórico en la Facultad de Bellas Artes- el sueño de este joven artista es regresar a su país para enriquecerlo con lo que ha aprendido.
Inmaculada Concepción de José Ricardo González del Alba en terracota policromada que recoge el espíritu devocional y la sensibilidad artística de Sevilla / Foto: Cortesía de José Ricardo González del Alba - Aleteia
“Estando en Nicaragua, uno de mis sueños era estudiar arte, formarme académicamente, profesionalizarme y ser un aporte para Nicaragua, un aporte a los jóvenes. Es triste para mí estar en un país tan rico en el arte como lo es en España, sin estar con muchos jóvenes nicaragüenses que quisieran estar aquí”.
Y continúa: “Todo lo que llegue a aprender aquí es para Nicaragua. Cuando yo regrese a Nicaragua, mi sueño es hacer el taller de arte sacro más grande en el país, y yo sé que lo voy a cumplir. Lo voy a cumplir para los jóvenes artistas, para que existan espacios artísticos religiosos; pero también para que genere trabajos y para aportar a la Iglesia de Nicaragua. Yo creo que en ese momento lo vamos a necesitar mucho como Iglesia”.

















