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viernes, 13 de diciembre de 2024

Marita Bosch, misionera laica en la Amazonia: «En medio de un basural en Paraguay, junto a los pobres, encontré a Dios de ‘frente’, muy de cerca, y aquellos rostros despertaron mi vocación»


Marita Bosch, misionera laica en la Amazonia

* «Uno de los consejos que me dieron me ayudan como misionera laica: ‘Bajar al encuentro de Dios’ – este punto me ha dado mucha luz: ‘Marita, cuando sientas que te estás perdiendo, baja al encuentro del Señor en los pobres y excluidos’. Bajar a aquellos rostros concretos donde Dios se me ha hecho y se me sigue haciendo tan presente. Ellos me ayudan a reubicarme en el sentido profundo de mi vida y de mi misión en este mundo como mujer creyente, como mujer misionera, discípula del Señor… Y en todas esas experiencias tenía la pregunta y el discernimiento “clavado” profundamente en mi corazón y oración, ¿dónde me quieres Señor?  Y como toda vocación, ésta ha ido madurando poco a poco. ¡Dios es fiel! Veo cómo este largo proceso también fue necesario para discernir y preparar mi corazón para asumir hoy, con alegría y libertad, esta vocación, saliendo de mi zona de confort, dejando la seguridad que me daba mi trabajo en el Colegio San Ignacio de Loyola de Puerto Rico, en el área de la pastoral durante 6 años» 

Camino Católico.- Marita Bosch, misionera laica, lleva 9 años trabajando en la Amazonia con el Equipo Itinerante. Desde sus inicios en un basural de Paraguay, su vocación se ha centrado en servir a los más pobres. En la Amazonía, enfrenta desafíos ambientales y sociales, viviendo una espiritualidad de presencia gratuita y conexión con los excluidos. Cuenta su testimonio en primera persona en Omnes.

Mi nombre es María del Mar Bosch, pero me conocen por Marita. Nací en 1973 en Valencia, España, aunque crecí en Puerto Rico. Soy misionera laica y ya hace 9 años que estoy en la Amazonia como parte del Equipo Itinerante. 

Estudié pedagogía en la Universidad Loyola de Nueva Orleans, Estados Unidos (1991-1995). Desde el comienzo de mis estudios tenía una certeza interior que me daba paz: cuando me graduara, iba a tener una experiencia de misión. Era una intuición interna que me guiaba y que, aunque no sabía bien cómo se daría, me daba claridad. 

Pasaban los años de la universidad y yo cultivaba ese deseo en mi corazón y buscaba oportunidades queriendo responder a aquella profunda inquietud. En mi último semestre de estudios tuve la bendición de conocer a un jesuita, Fernando López, quien me invitó a ir a Paraguay donde él ya llevaba viviendo 10 años. Así que, después de graduarme con 21 años, fui a vivir durante seis meses a una comunidad con jesuitas, laicos y laicas, ubicada en el gran vertedero de basura de Cateura, en las favelas del Bañado Sur de Asunción, capital del país. 

Paraguay

El basural y las personas que trabajaban allí, sin decir muchas palabras, cuestionaban mi vida. Las personas del vertedero recogían la basura y separaban los materiales reciclables para venderlos. A menudo, también encontraban bebés dentro de las bolsas que llegaban en los camiones de basura que habían sido abortados o asesinados al nacer y arrojados como basura en los contenedores distribuidos por la ciudad, especialmente de los barrios más ricos… Los fetos eran recogidos por los recicladores, gente pobre, sencilla y humilde; limpiaban los cuerpecitos, los vestían con ropas blancas y los colocaban en un pequeño ataúd fabricado por ellos; los velaban y rezaban toda la noche; los “bautizaban” poniéndoles un nombre y, así, pasaban a ser sus «angelitos»; finalmente, los enterraban en el patio de sus casitas.  

De más está decir que toda aquella realidad me golpeó e interpeló. El olor fuerte que expelía la basura hacía reaccionar a mi cuerpo. Pero el impacto mayor fue que en medio de la basura, bajando junto a los pobres y empobrecidos, encontré a Dios de “frente”, muy de cerca. Aquellos rostros fueron despertando mi conciencia y mi vocación misionera. Seis meses allí me marcaron y me dieron el rumbo y los elementos fundantes y esenciales de mi vida. Me confronté con preguntas profundas: ¿qué voy a hacer con mi vida? ¿qué quieres de mí, Señor? Dentro de la basura, con los «desechados» por la sociedad, había encontrado el sentido de mi vida. 

Marita Bosch con la guitarra

Tocar a los pobres

Los pobres ya no eran abstractos, sino rostros concretos, amigas y amigos, familias queridas con las que había historias compartidas; tenían olores y colores, sonrisas y dolores; eran mis hermanos y hermanas. Y esto trastocaba mi día a día y daba profundidad a lo que vivía. Escuchar una petición en la misa “por los pobres”, ya no sería lo mismo. Ahora había un vínculo afectivo y efectivo con ellos; un compromiso vital con los pobres sellado por el Señor. 

Después de 6 meses en Paraguay, debía regresar a Puerto Rico. Primero, porque tenía que pagar los préstamos de la universidad. Segundo, porque le había prometido a mi familia (en especial a mi mamá) que regresaba. Sin embargo, lo que más pesó para mi regreso a Puerto Rico fue el cuestionamiento de un matrimonio de la Comunidad de Vida Cristiana Paraguay que colaboraba en la favela en la radio comunitaria “Solidaridad”.

Ellos adoptaron una bebé – bautizada como Mará de la Paz – encontrada viva en una cajita en medio de la basura. Ella fue presentada como signo de vida en la ordenación sacerdotal de Fernando López sj realizada en medio del basural. Un día el matrimonio me preguntó: “¿En tu país tú has visto una realidad como esta?” Y ante mi respuesta negativa, insistieron: “¿Pero, has buscado? “¡Pues no!” – les dije. Eso me hizo regresar a mi país con otra mirada y, sobre todo, con otras búsquedas.

Puerto Rico

El regreso a Puerto Rico era confrontarme con mi realidad. Me daba miedo. Pensaba que todo lo vivido en el basural podía quedar solo en una simple experiencia de juventud. Tres consejos me ayudaron y me ayudan hoy como misionera laica:

1) La oración, que hoy día, desde mi experiencia en la Amazonia y como parte de un equipo itinerante, me habla de una espiritualidad a la intemperie;

2) La comunidad, el “hacer comunidad en el camino” e ir compartiendo estas inquietudes y búsquedas con otras personas;

3) “Bajar al encuentro de Dios” – este punto me ha dado mucha luz: “Marita, cuando sientas que te estás perdiendo, baja al encuentro del Señor en los pobres y excluidos”. Bajar a aquellos rostros concretos donde Dios se me ha hecho y se me sigue haciendo tan presente. Ellos me ayudan a reubicarme en el sentido profundo de mi vida y de mi misión en este mundo como mujer creyente, como mujer misionera, discípula del Señor.

Marita Bosch, a la izquierda de la imagen

En esta nueva etapa de vida, de vuelta en Puerto Rico, mi corazón quedó movilizado y activamente inquieto, buscando cómo y dónde responder a lo que había «visto y oído». Así, abrí mi vida a varias experiencias cortas de voluntariado: El Salvador (1999), Haití (2001), Amazonia (2003), Nicaragua (2006) y nuevamente Amazonia (2015). También a varias experiencias de misión en mi país a lo largo de los años: en la cárcel, viviendo en barrios marginales con las Hermanas del Sagrado Corazón, en el grupo de canto de la parroquia, como ministra de la Eucaristía y ofreciendo clases de alfabetización.

Descubrir la vocación de misionera

Y en todas esas experiencias tenía la pregunta y el discernimiento “clavado” profundamente en mi corazón y oración, ¿dónde me quieres Señor?  Y como toda vocación, ésta ha ido madurando poco a poco. ¡Dios es fiel! Veo cómo este largo proceso también fue necesario para discernir y preparar mi corazón para asumir hoy, con alegría y libertad, esta vocación, saliendo de mi zona de confort, dejando la seguridad que me daba mi trabajo en el Colegio San Ignacio de Loyola de Puerto Rico, en el área de la pastoral durante 6 años.

Por fin, el Señor mostró el camino-río y llegué a la Amazonia en 2016. En los 9 años que llevo en la Amazonia como misionera laica, descubro que estar aquí es un privilegio. Es un privilegio poder unirme a esta diversidad de pueblos y culturas, diferentes formas de sentir, pensar, organizarse y vivir, de tener como mayor certeza la incertidumbre y de estar en el Equipo Itinerante frente a los desafíos y soluciones de los pueblos con los que estamos caminando y navegando con la intuición fundante del Equipo: «Anden por la Amazonia y escuchen lo que dice la gente; participen de la vida cotidiana de la gente; observen y registren todo cuidadosamente; sin preocuparse por los resultados y confíen en que el Espíritu mostrará el camino. ¡Coraje, comiencen por donde puedan!”. Claudio Perani SJ (fundador del Equipo Itinerante en 1998).

Impacto personal

Itinerando por los ríos y bosques de la Amazonia, por sus fronteras políticas impuestas, he visto una «radiografía» de este pulmón que se está enfermando a diario con la sequía extrema, los incendios, la tala, el agronegocio y los pesticidas, los grandes proyectos de puertos, carreteras, hidrovías e hidroeléctricas, minería y petroleras, garimpo y narcotráfico, etc. Quien manda es “don dinero”. Lo que importa es el lucro y beneficio de unos pocos sin importar la vida de los pobres, ni de los pueblos indígenas, ni de los otros seres que habitan en la Amazonia…

Marita Bosch está actualmente en el equipo itinerante de misioneros en la Amazonia

Estos años de misión me han ayudado mucho a crecer: encontrarme y enfrentarme con mis propios límites y contradicciones, fragilidades y vulnerabilidades, miedos y heridas que tengo que trabajar; vivir la misión desde una eficacia diferente, “eficacia de la presencia gratuita”; cultivar una espiritualidad a la intemperie que confía en que Dios nos espera a cada vuelta del río y en los otros diferentes; a rezar mi propia historia y sanarla. Es vivir en la (in)seguridad del Evangelio, en itinerancia geográfica e interior (que es la más difícil); con menos seguridad material, pero con mayor seguridad y alegría interior, llena de sentido y agradecimiento a Dios y a los pobres por haberme ayudado a encontrar mi camino.

Desde las itinerancias geográficas e interiores en esta Amazonia voy aprendiendo a caminar en eso que llamamos “sinodalidad”: caminar juntos en diversidad. Que solo es posible con la gracia de Dios y la “Alegría del Evangelio”; con la ayuda de mis hermanas y hermanos de misión-comunidad en el camino. Caminando juntos, confiando en el amor del Dios Padre-Madre, del Hijo y del Espíritu que nos acompaña en nuestras frágiles canoas.

Es una gracia estar aquí como misionera laica, pero es también una gran responsabilidad, sintiéndome como eterna aprendiz en el Equipo Itinerante, como parte y partera de estos nuevos caminos eclesiales de la REPAM, CEAMA, Red Itinerante de la CLAR-REPAM, etc. 

El Equipo Itinerante

En mis primeras experiencias de misión pensaba que yo iba sola. Yo, en carácter personal, sin ninguna institución, con mis propios medios y recursos. Mas cuando finalmente di el paso de formar parte del Equipo Itinerante, me dijeron que debía ser enviada y apoyada por una institución u organización.

El Equipo no es una institución, sino la suma de instituciones. Pero veo que, desde antes, ya fue con la mediación de otras personas que me ayudaron a hacer experiencias de misión: desde aquel jesuita que me invitó a aquella primera vez al basural de Cateura, donde me enamoré de la misión, pero también mi familia que supo acompañarme sin necesariamente entenderme, mi parroquia y amigos, familiares y personas que ni conozco… Gracias al apoyo de mucha gente, apoyo espiritual y económico, pero también de otras tantas formas de acompañamiento que he recibido, he podido llegar hasta aquí. Dios se sirve de muchas mediaciones.

Ha sido muy importante dejarme acompañar por el Dios presente en los pueblos diferentes con rostros concretos, que nos acogen en las otras orillas y en las distintas vueltas del río que no controlamos. Dios presente en las más diversas realidades y circunstancias: unas llenas de belleza, otras de injusticia, dolor y muerte, que agitan y empujan mi corazón para intentar ser instrumento dócil y fiel junto a los crucificados y los maderos cortados, “eficacia de la presencia gratuita” junto al Calvario de la Amazonia como las tres Marías y Juan (Jn 19,25). Solo así podremos ser semillas plantadas que hacen florecer la Ecología Integral que Dios soñó desde el principio y nos invita a cuidar. 

“Todo está interconectado” (LS, 16), nos dice el Papa Francisco en Laudato Si. Estoy segura de que todos estamos interconectados y que los problemas de esta selva tienen que ver con esa “otra selva de asfalto y hormigón”. También las soluciones están interconectadas. Y en la medida en que cada persona colocamos nuestra semilla, nuestros dones, en la selva donde Dios nos ha plantado, juntos construiremos esta Vida Abundante que Él nos ha prometido (Jn 10,10). Que seamos capaces de hacer silencio (como la semilla plantada) para escuchar Su Voz en el grito de los pobres y de la Madre Tierra violentada, en la voz de nuestros hermanos y hermanas más excluidos, vulnerables y olvidados. Ellos son los predilectos de Dios. Y Dios nos invita a ser misioneros y misioneras para, en el día-a-día, buscar, caminar, gastar y arriesgar nuestras vidas con ellos.

Marita Bosch

Misionera laica

Antonio Guillén padeció una meningitis, tuvo que dejar su trabajo de asesor financiero y ahora fabrica rosarios, orando y ofreciendo su enfermedad: «Dije: ‘Señor, si quieres esto para mí, yo lo acepto amorosamente»


Fotografía: Dani García - Misión

* «Vuelco mi cariño y los rosarios van cargados de mucha oración por la persona que me los pide y por su familia. No sé qué recorrido tendrá esta nueva actividad en la que estoy poniendo todo mi empeño, pero mi intención es contribuir para que el rezo del Rosario se ‘institucionalice’ en todos los hogares. Quiero extender esta devoción» 

Camino Católico.- Antonio Guillén sufrió una meningitis que lo dejó prácticamente sordo, lo que lo obligó a dejar su trabajo. En medio del sufrimiento y de la enfermedad halló una nueva misión. De asesor financiero ha pasado a fabricar rosarios: “Quiero extender esta devoción”, dice a Israel Remuiñán en la revista Misión.

ANTONIO GUILLÉN aprovecha que estamos en su casa para enseñarnos uno de sus rosarios. Lo muestra orgulloso: “Son de buena calidad, y lo mejor es que los hago con mucha oración”. Este es su trabajo ahora. Cualquiera que lleve más de un año y medio sin saber nada de su vida se sorprendería por dos cosas. La primera, por su nueva ocupación. La segunda, por verlo agradecido y contento. 

Una meningitis le cambió por completo la vida cuando menos se lo esperaba. La infección le atravesó el cráneo y le dejó prácticamente sordo: “No escucho nada de un oído y del otro sólo un 50%”. El golpe le llegó en el mejor momento de su vida, trabajaba como asesor financiero tecnológico y junto a su mujer Beatriz habían logrado ser padres, después de 16 años intentándolo.

“Es una niña milagro”, asegura Antonio refiriéndose a la pequeña de la casa. Desde que nos casamos, le pedimos al Señor ser padres. Pero llegó cuando él lo dispuso. Los médicos desde el primer día les dijeron que jamás podrían tener hijos: “Pero Dios siempre sabe más”. 

La pequeña Beatriz –que se llama como su madre– tenía seis años y ya había aprendido a rezar sola cuando la enfermedad golpeó a su padre. “Todo empezó por una otitis en la que el médico de cabecera me recetó un antibiótico y un analgésico para el dolor. Pasaban los días y no sólo no mejoraba, sino que iba a peor. Llegó un momento en que ya no comía y no me podía mantener en pie, y cuando hablaba, me costaba expresarme. Fue entonces cuando mi mujer me llevó al hospital. Ya estaba al límite. Allí entré semiinconsciente y tras varias analíticas me diagnosticaron una meningitis bacteriana. La infección me había atravesado el cráneo”, relata.

Ofrecer la enfermedad 

Al segundo día de estar ingresado descubrió que no oía nada del oído derecho, y muy poco del izquierdo. Antonio recuerda que su primera reacción fue decirle a su mujer que llamara a los médicos corriendo. “Estaba asustado. Ahí fue cuando me dijeron que no podría recuperar la audición. Al momento, sentí muchísima paz y lo primero que le dije a mi mujer fue que, si Dios quería esto para mí, yo lo acogía amorosamente. Nunca tuve miedo; empecé a rezar y ofrecer mi enfermedad por mis familiares, amigos y por toda la Iglesia”. 

Este padre de familia decidió abrazar su cruz desde el primer momento. Y eso que se trata de una cruz que inhabilita: vértigos, mareos y migrañas constantes que le obligaron a dejar su trabajo de toda la vida. La doctora le recomendó hacer alguna actividad manual porque era bueno que se concentrase en algo concreto. A Antonio se le ocurrió hacer rosarios. 

Su casa se ha convertido en un auténtico taller de rosarios de madera. “Se llama el taller de José, el nombre se le ocurrió a mi hija. Como san José era carpintero y nosotros trabajamos con madera, lo tenemos como protector”. Lo que empezó siendo una afición se ha convertido en su nueva ocupación: “Los vendo para cubrir los gastos del material”, explica Antonio. “Vuelco mi cariño y van cargados de mucha oración por la persona que me los pide y por su familia. No sé qué recorrido tendrá esta nueva actividad en la que estoy poniendo todo mi empeño, pero mi intención es contribuir para que el rezo del Rosario se ‘institucionalice’ en todos los hogares. Quiero extender esta devoción”, asegura. 

Un auténtico boom 

Lo que no se imaginaba Antonio es el boom que está experimentando en su taller. Cada vez recibe más pedidos. “Empecé haciendo rosarios poco a poco y ya empiezo a estar agobiado”, confiesa entre risas. También le llegan encargos de gente joven que “cada vez tiene más sed de Dios”. Hasta ahora ha hecho 30 rosarios y tiene pendientes otros 75 que le han encargado. Los hará. Ya va cogiendo velocidad de crucero y cada vez le cuesta menos.

“¿Sabe que cuando publiquemos este artículo le van a pedir más?”, le preguntamos. “Dios te oiga. Ya os pediré ayuda para llevar el gabinete de prensa”, responde con sentido del humor.

Dios en el sufrimiento 

Dice el pensador Fabrice Hadjadj que el hombre se encuentra con Dios en el desgarro, en su capacidad para pedirle explicaciones gritando en medio del sufrimiento. Es entonces cuando, según el intelectual francés, la persona siente la caricia amorosa del Señor en medio de la angustia y todo cobra sentido. Esto es precisamente lo que Antonio ha experimentado, la presencia de Dios en medio del sufrimiento: 

“Lo veo como un Padre amoroso, que quiere que todos sus hijos se salven. Sé que todo lo que ha puesto en mi camino no es para que sufra, sino un medio para que me una a Él en su cruz y llegar a ser cada día mejor hijo suyo”. 

El camino que le ha tocado a Antonio no es fácil. Los vértigos y las migrañas constantes hacen que sea una lucha diaria, para él y para su familia: “Hay días en los que me dan bajones y el demonio, que no es tonto, aprovecha para meterme estoques. Afortunadamente, vivir los sacramentos y rezar cada día el Rosario en familia me da la fuerza para levantarme y seguir luchando. No hay que tener miedo al sufrimiento”.

Homilía del P. Félix Castedo y lecturas de la Misa de hoy, viernes, Santa Lucía, 13-12-2024

13 de diciembre de 2024.- (Camino Católico) Homilía del P. Félix Castedo y lecturas de la Santa Misa de hoy, viernes de la 2ª semana de Adviento, Santa Lucía, virgen y mártir, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid. 

Santa Misa de hoy, viernes, Santa Lucía, 13-12-2024

13 de diciembre de 2024.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, viernes de la 2ª semana de Adviento, Santa Lucía, virgen y mártir, presidida por el P. Félix Castedo, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Dolorosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 13-12-2024


13 de diciembre de 2024.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Dolorosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy viernes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

 

Palabra de Vida 13/12/2024: «No escuchan ni a Juan ni al Hijo del hombre» / Por P. Jesús Higueras


Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 13 de diciembre de 2024, viernes de la 2ª semana de Adviento, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.



Evangelio: San Mateo 11, 16-19:

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:

«¿A quién se parece esta generación?

Se asemeja a unos niños sentados en la plaza, que gritan diciendo:

«Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado».

Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: «Tiene un demonio». Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: «Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores».

Pero la sabiduría se ha acreditado por sus obras».

Adoración Eucarística con el P. Jesús Luis Sacristán en la Basílica de la Concepción de Madrid, 13-12-2024

13 de diciembre de 2024.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. Jesús Luis Sacristán, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Sé consciente de la presencia de Dios, realiza todo para su gloria y honor / Por P. Carlos García Malo

 


jueves, 12 de diciembre de 2024

Papa Francisco en homilía, 12-12-2024: «El misterio guadalupano es para venerar a la Virgen que en las dificultades y durante la vida nos dice: ‘No tengas miedo, ¿acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?’»

12 de diciembre de 2024.- (Camino Católico)  Ante miles de fieles, presentes en la misa en la memoria de Nuestra Señora de Guadaluoe, en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, Francisco ha recordado en su homilía improvisada que el misterio guadalupano es para venerar a la Virgen que en las dificultades y los momentos felices de la vida nos dice: “No tengas miedo, ¿acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?”, pero "lamentablemente tantas ideologías han querido derivar para sacar provecho ideológico". En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la homilía del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Vídeo de la transmisión en directo de Vatican News, traducido al español, con la homilía del Papa 

BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA DE GUADALUPE

SANTA MISA

HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO

Basílica de San Pedro
Jueves, 12 de diciembre de 2024


Mirando la imagen de María, María de Guadalupe embarazada, que anuncia el nacimiento del Salvador, como madre.

Con qué ternura le dice al Indio: «No tengas miedo, ¿acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?» (Nican Mopohua, 118-119). Aquí se revela la maternidad de María. Y sobre este misterio de Guadalupe, que lamentablemente tantas ideologías han querido derivar para sacar provecho ideológico, me vienen en mente tres cosas sencillas, pero que hacen al mensaje: la tilma, la Madre y la rosa. Cosas muy sencillas.

La maternidad de María queda grabada en esa tilma sencilla. La maternidad de María se muestra con la belleza de las rosas que el Indio encuentra y lleva; y la maternidad de María hace el milagro de llevar la fe a los corazones, un poco incrédulos, de los prelados.

La tilma, la rosa, el Indio. Todo lo que se diga del misterio guadalupano, más allá de esto, es mentira, es querer usarlo para ideologías. El misterio guadalupano es para venerarla, y para escuchar en nuestros oídos: «¿acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?». Y eso hay que escucharlo en todos los momentos de la vida: los diversos momentos difíciles de la vida, los momentos felices de la vida, los momentos cotidianos de la vida. «No tengas miedo, ¿acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?». Y este es el mensaje guadalupano. Lo demás, son ideologías.

Nos vamos con la imagen de la Señora en la tilma del Indio; y escuchando, como en una cantinela, que con voz repetitiva nos dice: «No tengas miedo, ¿acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?». Que así sea.

Francisco



Fotos: Vatican Media, 12-12-2024


Foto: Vatican Media, 12-12-2024

12 de diciembre de 2024.- (Camino Católico) El Papa Francisco ha presidido esta tarde, en la Basílica de San Pedro, la misa en la memoria de Nuestra Señora de Guadalupe ante miles de fieles presentes. Francisco ha recordado en su homilía improvisada que el misterio guadalupano es para venerar a la Virgen que en las dificultades y los momentos felices de la vida nos dice: “No tengas miedo, ¿acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?”, pero "lamentablemente tantas ideologías han querido derivar para sacar provecho ideológico". En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha toda la celebración.

Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Misa de hoy, jueves, Nuestra Señora de Guadalupe, 12-12-2024

12 de diciembre de 2024.- (Camino Católico) Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Santa Misa de hoy, jueves de la 2ª semana de Adviento, Nuestra Señora de Guadalupe, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid. 

Santa Misa de hoy, jueves, Nuestra Señora de Guadalupe, 12-12-2024

12 de diciembre de 2024.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, jueves de la 2ª semana de Adviento, Nuestra Señora de Guadalupe, presidida por el P. Heliodoro Mira, Santa Maravillas de Jesús, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Luminosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 12-12-2024

12 de diciembre de 2024.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Luminosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy jueves, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 12/12/2024: «No ha nacido uno más grande que Juan el Bautista» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 12 de diciembre de 2024, jueves de la 2ª semana de Adviento, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Mateo 11, 11-15:

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:

«En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.

Desde los días de Juan el Bautista, hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan. Los profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo.

El que tenga oídos que oiga».