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martes, 17 de diciembre de 2024

Fede Carranza, cantante de Jésed: «era inseguro, me aboqué en la pornografía, la sexualidad y el alcohol hasta que dije: ‘Señor, ya no quiero estar lejos de ti. Extraño vivir en paz. Quiero corregir el rumbo’»


Fede Carranza, cantante del Ministerio de Música católico Jésed

* «Dios no es un padre de acuerdos. Dios sale a buscarte. Toma tu corazón y lo exprime, te convierte, te sostiene y te da vida. Recuerdo que Tomás mete su mano y toca el costado de Cristo y le dice “Señor mío y Dios mío…mi Dios”. Pensé: “Tengo que hablar con San Francisco de Asís”» 

Testimonio de Fede Carranza entrevistado en un vídeo por Veronica Brunkow 

Camino Católico.- Fede Carranza, cantante del Ministerio de Música católico Jésed, hasta poder testimoniar a Cristo ha tenido que recorrer un largo camino no exento de dificultades: “De adolescente andaba con inseguridades y las tapaba, no las sanaba; empiezo a incursionar en la pornografía y en la impureza”, dice entrevistado en un vídeo por Veronica Brunkow.  También la promiscuidad sexual y su embriaguez reiterada con alcohol le determinaron la vida. 

El inicio de su conversión se produjo cuando tocó fondo estudiando en la universidad y despertó después de una noche de alcohol. Se encontraba tan mal que fue a buscar silencio en la capilla y  “le dije al Señor: ‘Ya no quiero estar lejos de ti, Señor. Me hartan las cosas, extraño vivir en paz. Quiero corregir el rumbo’”. Así empezó su combate para descubrir el amor de Dios. Esta es una síntesis de su historía de vida que cuenta en el vídeo:    


Fede Carranza estuvo en Asís orando durante su camino de conversión

«Dios no quiere un contrato contigo, o tu servicio. Dios te quiere a ti. Dejé que el Señor me mostrara cómo manejar mi vida»       
   
 

Mi historia es la historia del hijo pródigo. Nací en Monterrey. De adolescente, quería explorar otras cosas y descubrir más sobre mí mismo. Yo tenía todo en la casa de mi padre. Tenía amigos a raíz de su interés por la música. Yo andaba con inseguridades y las tapaba, no las sanaba; así que empiezo a incursionar en la pornografía y en la impureza para tapar mi inseguridad. Si no ves la muerte como natural, todo se distorsiona y se contamina. Varias personas cercanas murieron. Termine la Preparatoria y me fui de casa, lleve una vida muy mundana. Ya no quería tapaderas para mi inseguridad. Empecé a andar con amigos que traían la misma crisis que yo.

Mi rompimiento con Dios fue lento, pero salir de casa de mi padre fue como un símbolo. Cuando me embriagaba en compañía de amigos, sacaba mis inseguridades y eso te acaba de romper porque nadie te arropa. Hacer confidencias en ese estado te lleva a caer en vacíos. Cuando tropiezas en vacío no ves el piso, es como tropezar en la noche: No sabes con qué te vas a golpear ni de dónde cogerte. Eso pasa en las relaciones sexuales fuera del matrimonio: crees que tienes todo bajo control y no es así, caes en el vacío. Vuelven a mi mente pensamientos deprimentes.

Estaba en segundo año de universidad, estaba reprobando. No me interesaba nada el estudio; no sabía cuánto gastaba mi papá en mí. Un día me dijo mi padre: ¿No te gustaría estudiar en Estados Unidos en Stubenville? Yo le dije que sí, me fui un verano, me encantó. En enero del 2008 me fui a estudiar la carrera de Comunicación. Allí toqué fondo. Desperté en la casa de un amigo, nos habíamos emborrachado, yo tenía la camisa sucia y me estallaba la cabeza. Me fui a mi habitación y no podía dormir. Pensé: “Me tengo que ir a un lugar silencioso”. Busqué la capilla, era domingo y había Misa. Me quedé y le dije al Señor: “Ya no quiero estar lejos de ti, Señor. Me hartan las cosas, extraño vivir en paz. Quiero corregir el rumbo”.


Fede Carranza, cantando con el Ministerio de Música católico Jésed

Me dije: “No tengo brújula. Estoy reventado. Ando en concupiscencias…”. Regresé a Monterrey y traté de portarme bien con algunas excepciones. Le dije al Señor: “Te sirvo pero te deshonro”. Me di cuenta de que me estaba dañando, había una rotura entre mi alma y mi cuerpo. Esto duró cuatro años, hasta que una amiga me dijo: “No te veo contento, andas deprimido y no eres de una pieza. Necesitas ayuda profesional”. Después de cuatro sesiones me dice la psicóloga: “El problema es que no te amas, no te has aceptado, rechazas tu infancia”. Había empezado a hablar con un sacerdote y le dije; “No quiero orar”. Me dijo: “Lo entiendo, porque no conoces a Dios”. Me hirió, y era verdad, me hirió Dios con la llama de amor viva. Sentí el amor paternal de Dios que exprimía mi corazón con amor, te quebranta y te cura.

Dios no es un padre de acuerdos. Dios sale a buscarte. Toma tu corazón y lo exprime, te convierte, te sostiene y te da vida. Recuerdo que Tomás mete su mano y toca el costado de Cristo y le dice “Señor mío y Dios mío…mi Dios”. Pensé: “Tengo que hablar con San Francisco de Asís”.

Decidí ir dos semanas a Europa y aprovechar para ver a mi hermana que vive en Holanda.

En el primer día del viaje fui a Segovia, donde está enterrado San Juan de la Cruz. En el altar hay una oración que dice: “No me quitarás Dios mío lo que una vez me diste en tu único Hijo Jesucristo, en que me diste todo lo que quiero, por eso me holgaré que no tardarás si yo espero. Míos son los cielos y mía es la tierra; mías son las gentes, los justos son míos, y míos los pecadores; los ángeles son míos y la Madre de Dios y todas las cosas son mías y el mismo Dios es mío y para mí, porque Cristo es mío y todo para mí. Entonces ¿qué pides?, ¿qué buscas alma mía? Tuyo es todo esto y todo es para ti. No te pongas a menos ni repares en migajas que se caen de la mesa de tu Padre. Sal fuera, gloríate en Su gloria, escóndete en ella y goza y alcanzarás las peticiones de tu corazón”.

Fede Carranza

Comprendí que, si alguien sabe historias de amor es Dios.

Decido pasar tres días en Asís, apagar teléfonos y guardar silencio. Llegué a Asís, a rezar ante la tumba de San Francisco. Me dije a mí mismo: “Dios no quiere un contrato contigo, o tu servicio. Dios te quiere a ti”.

Comprendí que la mística católica se ha perdido en estos tiempos. La vida mística va a salvar a la humanidad porque es la única manera en que vamos a amarnos a nosotros mismos y a los demás. Si supiéramos lo que valemos, amaríamos la vida… Los que abortan o matan es porque ellos mismos no saben lo que valen.


Fede Carranza

Cuando regresé dejé que el Señor me mostrara cómo manejar mi vida. Fui con la psicóloga y me dijo: “Ya dejaste de ser niño. Ahora hablas como hombre. Ya no necesitas mi ayuda”.

Volví con el sacerdote y le dije: “Descubrí que no sé nada”. El comentó: “Este es el mejor momento para conocer a Dios”.

Lo primero que descubres cuando Dios te quebranta es que Él siempre ha estado siempre allí, contigo. Ahora sirvo al Seños sin condiciones. Estoy feliz, estoy pleno en Él. Me agarro de tres cosas: de la lectura inteligente de los evangelios, que son un mapa para conocer a Jesucristo. Me apoyo en los santos, en sus escritos, y en los sacramentos.

 Fede Carranza

Ministerio de Música católico Jésed

Homilía del P. José Blanco y lecturas de la Misa de hoy, martes de la 3ª semana de Adviento, 17-12-2024

17 de diciembre de 2024.- (Camino Católico) Homilía del P. José Blanco y lecturas de la Santa Misa de hoy, martes de la 3ª semana de Adviento, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid. 

Santa Misa de hoy, martes de la 3ª semana de Adviento, 17-12-2024

17 de diciembre de 2024.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, martes de la 3ª semana de Adviento, presidida por el P. José Blanco, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Dolorosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 17-12-2024

17 de diciembre de 2024.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Dolorosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy martes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 17/12/2024: «Genealogía de Jesucristo, hijo de David» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 17 de diciembre de 2024, martes de la 3ª semana de Adviento, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Mateo 1, 1-17:

Libro del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.

Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés engendró a Esrón, Esrón engendró a Arán, Arán engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.

David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amós, Amós engendró a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.

Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquín, Eliaquín engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquín, Aquín engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo catorce.

Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 17-12-2024

17 de diciembre de 2024.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Adviento es un tiempo para anhelar con confianza el nacimiento de Jesús, sabiendo que Su presencia nos transforma nuestro corazón / Por P. Carlos García Malo

 


lunes, 16 de diciembre de 2024

Homilía del P. Carlos Martínez y lecturas de la Misa de hoy, lunes de la 3ª semana de Adviento, 16-12-2024

16 de diciembre de 2024.- (Camino Católico) Homilía del P. Carlos Martínez Oliveras y lecturas de la Santa Misa de hoy, lunes de la 3ª semana de Adviento, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid. 

Santa Misa de hoy, lunes de la 3ª semana de Adviento, 16-12-2024

16 de diciembre de 2024.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, lunes de la 3ª semana de Adviento, presidida por el P. Carlos Martínez Oliveras, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Gozosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 16-12-2024

16 de diciembre de 2024.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gozosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy    lunes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.


Palabra de Vida 16/12/2024: «El bautismo de Juan ¿de dónde venía?» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 16 de diciembre de 2024, lunes de la 3ª semana de Adviento, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Mateo 21, 23-27:

En aquel tiempo, Jesús llegó al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle:

«¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?».

Jesús les replicó:

«Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres?».

Ellos se pusieron a deliberar:

«Si decimos “del cielo”, nos dirá: “¿Por qué no le habéis creído?”. Si le decimos “de los hombres”, tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta».

Y respondieron a Jesús:

«No sabemos».

Él, por su parte, les dijo:

«Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».

Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 16-12-2024

16 de diciembre de 2024.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

La alegría espiritual nace en el corazón que confía en Dios y se alimenta de su paz / Por P. Carlos García Malo

 


domingo, 15 de diciembre de 2024

Papa Francisco en homilía en Córcega, 15-12-2024: «En todo tiempo y tribulación, Cristo es la fuente de nuestra alegría, tengámosla siempre en el corazón y seremos testigos de la esperanza que no defrauda»

* «La venida del Señor trae la salvación, por eso es motivo de alegría. La Escritura refiere que Dios es “potente”, ¡Él puede redimir nuestra vida porque es capaz de realizar lo que dice! Así que nuestra alegría no es un consuelo ilusorio para sobrellevar las tristezas de la vida. No, no es un consuelo ilusorio. Nuestra alegría es fruto del Espíritu Santo por la fe en Cristo Salvador, que llama a nuestro corazón, para liberarlo de la tristeza y del tedio. Así pues, la venida del Señor se convierte en una fiesta llena de futuro para todos los pueblos; en compañía de Jesús descubrimos la verdadera alegría de vivir y de transmitir los signos de esperanza que el mundo anhela»

    

Vídeo de la transmisión en directo de Vatican News, traducido al español, con la homilía del Papa 

* «No estén afligidos, decepcionados o tristes. ¡Cuán difundidos están hoy estos males espirituales, especialmente donde se propaga el consumismo! Una sociedad así, envejece insatisfecha porque no sabe dar; quien vive para sí mismo nunca será feliz. Como aconseja el Apóstol: ‘en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias’» 

15 de diciembre de 2024.- (Camino Católico)  "En todo tiempo y en cualquier tribulación, Cristo es la fuente de nuestra alegría. Para llevarla adondequiera, tengámosla siempre en el corazón. Entonces, seremos testigos de la esperanza que no defrauda", este el mensaje de Francisco para los corsos, en su viaje en Córcega, que les ha transmitido en la homilía en la misa en la Plaza de Austerlitz.

Durante este tiempo de Adviento tengamos la valentía de preguntar, sin miedo: “¿qué debemos hacer?”, agrega Francisco, pidámoslo con sinceridad para preparar en nosotros un corazón humilde y confiado al Señor que viene. Las lecturas que hemos escuchado nos señalan dos maneras de esperar al Mesías, dice: la espera desconfiada y la espera gozosa. Y ha reflexionado sobre estas dos actitudes espirituales.

Rezar el Rosario dice, si se descubre y practica en su “verdadero sentido, nos enseña a mantener el corazón centrado en Jesucristo, con la mirada contemplativa de María”. Por otra parte, señala que las cofradías pueden educar a los demás, en la gratuidad del servicio, tanto espiritual como material.

A pesar de los "graves momentos de dolor entre las naciones: miseria, guerras, corrupción, violencia, no olvidar que la Palabra de Dios nos conforta siempre. Ante las devastaciones que oprimen a los pueblos, la Iglesia anuncia una esperanza segura, que no desencanta, porque el Señor viene a habitar entre nosotros. Por eso, nuestro compromiso por la paz y la justicia encuentra, en su venida, una fuerza inagotable”. 

El Papa, al final de la misa, agradece las palabras del cardenal Bustillo que piden una sociedad que redescubra el gusto por la vida y la esperanza, a todos los que hicieron posible este viaje, los anima a seguir adelante con armonía; en la distinción, que no comporta separación; colaborando siempre por el bien común, afirmó. Que el Evangelio de Jesucristo, dice, los ayude a tener el corazón abierto al mundo; “porque las tradiciones de ustedes son una riqueza que hay que proteger y cultivar, pero nunca para que ustedes se aíslen sino, más bien, para el encuentro y el compartir”.  En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la homilía del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD PAPA FRANCISCO
A AJACCIO
CON MOTIVO DEL CONGRESSO
“LA RELIGIOSITÉ POPULAIRE EN MÉDITERRANÉE”

SANTA MISA

HOMILÍA DEL SANTO PADRE 

“Place d’Austerlitz” (“U Casone”) - Ajaccio
Domingo, 15 de diciembre de 2024

La gente le pregunta a Juan el Bautista: «¿Qué debemos hacer entonces?» (Lc 3,10). ¿Qué debemos hacer?  Es una interrogante que se debe escuchar con atención, porque expresa el deseo de renovar la vida, de mejorarla. Juan anuncia la venida del tan esperado Mesías; quien escucha la predicación del Bautista, quiere prepararse para este encuentro, para el encuentro con el Mesías, para el encuentro con Jesús.

El Evangelio según san Lucas manifiesta que son precisamente los más lejanos los que expresan esta voluntad de conversión. No aquellos que socialmente parecían estar más cerca, no son los fariseos ni los doctores de la ley, sino los lejanos, los publicanos, que eran considerados pecadores, los que preguntan: «Maestro, ¿qué debemos hacer?» (Lc 3,12).Esta es una buena pregunta, que quizás hoy, antes de ir a dormir, cada uno de nosotros puede decir: "Señor, ¿qué debo hacer para preparar el corazón para la Navidad?". Quien se cree justo no se renueva. En cambio, los que eran considerados pecadores públicos, querían pasar de una conducta deshonesta y violenta a una conducta nueva. Los lejanos se vuelven cercanos cuando Cristo se hace cercano a nosotros. De hecho, Juan respondió a los publicanos y a los soldados de este modo: practiquen la justicia, sean rectos y honestos (cf. Lc 3,13-14). Incluyendo especialmente a los más pobres y a los marginados, el anuncio del Señor, despierta las conciencias, porque Él viene a salvar y no a condenar al que está perdido (cf. Lc 15,4-32).Lo mejor que podemos hacer para ser salvados y buscados por Jesús es decir la verdad sobre nosotros mismos, "Señor, soy pecador". Aquí todos lo somos. "Señor, soy un pecador". Así nos acercamos a Jesús con la verdad, no con el maquillaje de una falsa justicia. Porque Él viene a salvar precisamente a los pecadores.

Por eso, también nosotros hoy asumamos la pregunta que la muchedumbre hacía a Juan el Bautista. Durante este tiempo de Adviento tengamos la valentía de preguntar, sin miedo: “¿qué debo hacer?”,“¿qué debemos hacer?”. Pidámoslo con sinceridad para preparar en nosotros un corazón humilde, un corazón confiado al Señor que viene.

Las lecturas que hemos escuchado nos señalan dos maneras de esperar al Mesías: la espera desconfiada y la espera gozosa. Se puede esperar la salvación con estas dos actitudes: la espera desconfiada y la espera gozosa. Reflexionemos, pues, sobre estas dos actitudes espirituales.

La primera manera de esperar ―la manera desconfiada― está llena de recelo y ansiedad. El que tiene la mente ocupada en pensamientos egocéntricos pierde la alegría del ánimo; en vez de velar con esperanza, duda sobre el futuro. Interesado sólo en proyectos mundanos, no aguarda la obra de la Providencia. No puede esperar con la esperanza que nos da el Espíritu Santo. Y así, las palabras de san Pablo nos llegan como una bendición, porque nos despiertan de ese sopor: «No se angustien por nada» (Flp 4,6). Cuando la angustia nos toma, siempre nos arruina. Una cosa es el dolor, el dolor físico, el dolor moral por alguna calamidad en familia y otra cosa es la angustia. Los cristianos no deben vivir con angustia. No estén afligidos, decepcionados o tristes. ¡Cuán difundidos están hoy estos males espirituales, especialmente donde se propaga el consumismo! Yo veía en estos días por las calles de Roma, tanta gente que va a hacer las compras, con la ansiedad del consumismo, que luego se desvanece y no deja nada. Una sociedad así, que vive del consumismo, envejece insatisfecha porque no sabe dar; quien vive para sí mismo nunca será feliz. Quien vive así [mano cerrada] y no hace así [mano abierta] no es feliz. Quien tiene las manos así [manos cerradas], para mí, y no tiene manos para dar, para ayudar, para compartir, nunca será feliz. Y este es un mal que todos nosotros podemos tener, todos los cristianos, también nosotros, los sacerdotes, los obispos, los cardenales, todos, incluso el Papa.

Pero el Apóstol nos da una medicina eficaz cuando escribe: «en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias» (Flp 4,6). ¡La fe en Dios da esperanza! Justo en estos días, en el Congreso que se ha llevado a cabo aquí, en Ajaccio, se destacó la importancia de cultivar la fe, valorando el papel de la piedad popular. Pensemos en el rezo del santo Rosario: si este se descubre y se practica en su verdadero sentido, nos enseña a mantener el corazón centrado en Jesucristo, con la mirada contemplativa de María. Consideremos también a las cofradías que pueden educar en la gratuidad del servicio, tanto espiritual como material, a los demás. Esas asociaciones de fieles, tan ricas en historia, participan activamente en la liturgia y en la oración de la Iglesia, a las que embellecen con los cantos y las devociones del pueblo. Exhorto a los miembros de las cofradías a mostrarse siempre cercanos y disponibles, especialmente con los más vulnerables, haciendo a la fe activa en la caridad.Y esa cofradía que tiene una devoción especial se acerque a todos, se acerque a los demás para ayudarlos.

Ahora pasemos a la segunda manera, que es la espera gozosa. La primera actitud era la espera desconfiada, esa espera que es "para mí" con las manos cerradas. La segunda actitud es la espera gozosa. Y no es fácil tener alegría. La alegría cristiana, de hecho, no es apática ni superficial, como una alegría de carnaval. No es así. Es, en cambio, un regocijo del corazón asentado sobre un sólido fundamento, que el profeta Sofonías describe, dirigiéndose a la ciudad santa: regocíjate porque “el Señor, tu Dios, en medio de ti, es un Salvador poderoso” (cf. So 3,17). La confianza en el Señor que está entre nosotros. Muchas veces no recordamos esto, Él está en medio de nosotros, cuando hacemos una buena obra, cuando educamos a los hijos, cuando cuidamos a los ancianos. En cambio, no está entre nosotros cuando somos chismosos, cuando hablamos mal de los demás. Allí no está el Señor, estamos solo nosotros. La venida del Señor trae la salvación, por eso es motivo de alegría. La Escritura refiere que Dios es “potente”, ¡Él puede redimir nuestra vida porque es capaz de realizar lo que dice! Así que nuestra alegría no es un consuelo ilusorio para sobrellevar las tristezas de la vida.No, no es un consuelo ilusorio. Nuestra alegría es fruto del Espíritu Santo por la fe en Cristo Salvador, que llama a nuestro corazón, para liberarlo de la tristeza y del tedio. Así pues, la venida del Señor se convierte en una fiesta llena de futuro para todos los pueblos; en compañía de Jesús descubrimos la verdadera alegría de vivir y de transmitir los signos de esperanza que el mundo anhela.

El primero de estos signos de esperanza es la paz. Aquel que viene es el Emanuel, el Dios con nosotros, que da la paz a los hombres amados por el Señor (cf. Lc 2,14). Que mientras nos preparamos a recibirlo en este tiempo de Adviento, puedan nuestras comunidades crecer en su capacidad de acompañar a todos, particularmente a los jóvenes que se encaminan hacia el Bautismo y los demás Sacramentos;y de un modo especial también los ancianos. Los ancianos son la sabiduría de un pueblo. ¡No los olvidemos! Y cada uno de nosotros puede pensar ¿cómo me comporto delante de los ancianos? ¿Voy a verlos? ¿Pierdo el tiempo con ellos? ¿Los escucho? "¡Oh no, son aburridos, con sus historias!". ¿Los abandono? ¿Cuántos hijos abandonan a sus padres en geriátricos? Recuerdo una vez, en la otra diócesis, fui a una de estas residencias a visitar a la gente. Y había una señora que tenía tres o cuatro hijos. Le pregunté: "¿Y sus hijos?" —"¡Están bien! Tengo muchos nietos"— "¿Y vienen a verla?" —"Sí, siempre vienen"— Cuando salí la enfermera me dijo, "Ellos vienen una vez al año". Pero la mamá cubría los defectos de los hijos. Muchos dejan a los ancianos solos. Los saludan por teléfono para la Navidad o la Pascua ¡Cuiden de los ancianos, que son la sabiduría de un pueblo!


Pensamos en los jóvenes que van hacia el bautismo y los demás sacramentos. ¡Gracias a Dios en Córcega hay muchos! ¡Felicitaciones! ¡Nunca he visto tantos niños como aquí! ¡Es una gracia de Dios! Y solo he visto dos perritos. Queridos hermanos, tengan hijos que serán vuestra alegría y consuelo en el futuro. Esta es la verdad, nunca he visto tantos niños. Solo en Timor-Leste había tantos como aquí, pero en otras ciudades no hay tantos. Esta es vuestra alegría y gloria.

Hermanos y hermanas, lamentablemente sabemos bien que no faltan grandes motivos de dolor entre las naciones: miseria, guerras, corrupción, violencia. Les diré una cosa, a veces vienen a las audiencias niños ucranianos, que por la guerra han sido refugiados allí. ¿Saben qué? ¡Esos niños no sonríen! Han olvidado la sonrisa. Por favor, pensemos en esos niños en las zonas de guerras, en el dolor de tantos niños.

Sin embargo, la Palabra de Dios nos conforta siempre. Ante las devastaciones que oprimen a los pueblos, la Iglesia anuncia una esperanza segura, que no desencanta, porque el Señor viene a habitar entre nosotros. Por eso, nuestro compromiso por la paz y la justicia encuentra, en su venida, una fuerza inagotable.

Hermanas y hermanos, en todo tiempo y en cualquier tribulación, Cristo está presente, Cristo es la fuente de nuestra alegría. Tengamos siempre en el corazón esta alegría, esta seguridad de que Cristo está con nosotros y camina con nosotros. ¡No lo olvidemos! Así, con esta alegría, con esta seguridad de que Jesús está con nosotros, seremos felices y haremos felices a los demás. Este debe ser nuestro ejemplo.

Francisco



Fotos: Vatican Media, 15-12-2024