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sábado, 4 de julio de 2026

Papa León XIV en homilía en Lampedusa, 4-7-2026: «No hay amor de Dios sin amor al prójimo y no hay prójimo si yo no me acerco; llorar ante el dolor de otros como Jesús es entrar en el movimiento del amor, en el que Dios se ha revelado»

* «Quien se deja llevar por esta dinámica de compasión, de misericordia, comienza a vivir de un modo diverso, a ser ciudadano de un modo diverso, a trabajar de un modo diverso. Entonces puede surgir verdaderamente la civilización del amor, propuesta por mis santos predecesores Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II. Junto con un gran número de profetas y mártires del siglo pasado, ellos comprendieron que a los abismos del corazón humano y a los horrores de la guerra, únicamente sabe responder la misericordia mediante nuevos comienzos. Ahora, sobre los hombros de estos gigantes, hemos entrado en un milenio en el cual dar forma espiritual, cultural, jurídica, política y económica a la civilización del amor. Que la inmensidad del dolor que observamos nos haga acoger la radicalidad de esta llamada» 

  

Vídeo de la transmisión en directo de Vatican News, traducido al español, con la omilía del Papa León XIV 

* «Tenemos aquí junto al altar la imagen de la Virgen de Porto Salvo, patrona de Lampedusa. Tal vez ustedes sepan que a san Agustín le gustaba describir la vida humana como navegación por un mar en tempestad y su destino como un puerto firme y seguro. No nos dejemos vencer por el miedo, sino consideremos las dificultades cotidianas como un tiempo de oportunidad y testimonio. Que su fe, queridos amigos, sea intensificada por estos años de prueba y de compromiso generoso. Que esta venerada imagen vuelva a hablarles con la fuerza de un tiempo en el que, cuantos les han transmitido la devoción, se confiaban a la intercesión de la Virgen con radical sinceridad. Todos tenemos en Dios un puerto seguro, del cual cada comunidad cristiana está llamada a ser un reflejo en la tierra. Y a ustedes, comunidad de Lampedusa y Linosa, que no les falte nunca el respiro de la fe, de la esperanza y de la caridad» 


 

4 de julio de 2026.- (Camino Católico)  “No hay amor de Dios sin amor al prójimo y no hay prójimo si yo no me acerco. Detenerse, conmoverse, abajarse, llorar ante el dolor de otros —como ha hecho Jesús— significa entrar en el movimiento del amor, en el que Dios se ha revelado” ha subrayado el Papa León XIV en su homilía de la santa Misa, que ha celebrado en el Campo Deportivo "Arena", durante la visita pastoral a Lampedusa, en la mañana de este sábado 4 de julio de 2026.




El Papa León XIV ha reflexionado sobre el evangelio de la parábola del Buen Samaritano como la clave para interpretar la realidad que vive esta isla mediterránea y llamó a transformar la compasión en decisiones concretas. Al inicio de la homilía, el Pontífice ha recordado que "Dios siempre es el primero en amarnos" y ha afirmado que "la belleza del mar, de esta isla y de sus rostros es un reflejo de esa iniciativa gratuita". Asimismo, ha evocado la visita que realizó el Papa Francisco a Lampedusa el 8 de julio de 2013, en su primer viaje  como Sucesor de Pedro.



León XIV ha asegurado que la parábola del Buen Samaritano sigue describiendo la realidad contemporánea. "Hoy Lampedusa y Linosa se encuentran en un camino peligroso, como el que bajaba de Jerusalén a Jericó".



El Sucesor de Pedro afirma que la isla ha contemplado durante años el sufrimiento de miles de personas víctimas de las redes de explotación y de los peligros del Mediterráneo. "Aquí no sólo han visto uno, sino a miles de seres humanos caídos en las manos de bandidos que los despojan de todo, los apalean y se van, dejándolos medio muertos". 


Recuerda también a quienes nunca lograron alcanzar tierra firme. "El mar se ha quedado con los otros, aquellos que no han conseguido llegar a donde esperaban". Y añade: "Los muertos en este mar son víctimas ya sea de decisiones tomadas o de decisiones omitidas".



Un pasaje particularmente significativo de la homilía ha estado dedicado al reconocimiento de los habitantes de la isla. "He venido a agradecerles, hermanos y hermanas de Lampedusa, por la proximidad que muchos entre ustedes han decidido ejercitar", afirma.



El Papa ha dado las gracias a voluntarios, asociaciones, Guardia Costera, autoridades civiles, personal sanitario, sacerdotes, religiosos, fuerzas de seguridad y a todos aquellos que "han decidido amar juntos".


También dirigió un saludo especial a los migrantes presentes. "Ellos mismos no han simplemente recibido, sino que muchas veces han ejercitado la solidaridad en su viaje, como pobres que ayudan a los más pobres".



Desde "este borde de Europa en el Mar Mediterráneo", Prevost dirige un llamamiento particular al continente europeo. Afirma que Europa posee "un potencial único" derivado de su historia y de su cultura y, precisamente por ello, "una equivalente responsabilidad". Pide afrontar la crisis migratoria mediante un proyecto de largo alcance que sea capaz de: "acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes y, al mismo tiempo, trabajar por el desarrollo, de tal forma que nadie se vea obligado a emigrar". Subrayó que todo ello debe realizarse "velando por el respeto de la dignidad de cada persona". En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la homilía del Papa, cuyo texto completo es el siguiente:




VISITA PASTORAL DEL SANTO PADRE LEÓN XIV

A LAMPEDUSA


SANTA MISA


HOMILÍA DEL SANTO PADRE


Campo deportivo “Arena”, Salina

Sábado, 4 de julio de 2026



Queridos hermanos y hermanas:

Dios siempre es el primero en amarnos. La belleza del mar, de esta isla y de sus rostros es un reflejo de esa iniciativa gratuita: el amor nos precede, nos rodea y nos reúne. Estoy agradecido al Señor por poder visitarles, siguiendo las huellas del Papa Francisco, que el 8 de julio de 2013 quiso venir a Lampedusa en su primer viaje como Sucesor de Pedro.

Los apóstoles, como saben, navegaron por el Mediterráneo y experimentaron la hospitalidad de los habitantes de sus islas y de sus costas, encrucijada de civilización desde hace milenios. El Evangelio resuena donde los pueblos se encuentran, las personas son acogidas, sus vidas se entrecruzan, las diversas culturas se ponen en diálogo. Se silencia, sin embargo, donde cada uno hace de sí mismo una isla, donde se evita el contacto y el intercambio se interrumpe. En este sentido, la parábola del buen samaritano, que se acaba de proclamar, describe una historia que continúa (cf. Lc 10,25–37) y la Encíclica Fratelli tutti nos ha ayudado a releerla en las dramáticas circunstancias históricas en las que todavía estamos inmersos. La Palabra de Dios es siempre actual y nos lleva a una conversación de la cual salir transfigurados. ¿Cómo responderemos, pues, al amor de quien nos ha amado primero?

Queridos amigos, hoy Lampedusa y Linosa se encuentran en un camino peligroso, como el que bajaba de Jerusalén a Jericó (cf. v. 30). Aquí no sólo han visto uno, sino a miles de seres humanos caídos en las manos de bandidos que los despojan de todo, los apalean y se van, dejándolos medio muertos (cf. Lc 10,30). El mar se ha quedado con los otros, aquellos que no han conseguido llegar a donde esperaban. Sin embargo, sentimos su presencia, que nos interpela tanto como la de aquellos que han desembarcado, necesitados de atención y ayuda. Antes de cualquier otra consideración intelectual o convicción ideológica, el impacto con quien yace delante de nosotros, despojado de todo, llama a la proximidad. La Carta a los Hebreos nos ha dicho «Acuérdense […] de los maltratados, como si estuvieran en sus cuerpos» (Hb 13,3). ¡Es el centro de la parábola evangélica: nos hacemos próximos, nos volvemos prójimos (cf. Lc 10,36-37)!

He venido a agradecerles, hermanos y hermanas de Lampedusa, por la proximidad que muchos entre ustedes han decidido ejercitar. Ha sucedido una vez más el milagro de la compasión —«al verlo, se conmovió» (v. 33)— una revolución interior que hace brotar en nosotros el “sentir” de Dios y ensancha los pensamientos, el corazón y la vida. Doy las gracias a los voluntarios, a las asociaciones reunidas en el “Forum Lampedusa Solidario”, a las instituciones civiles, a la Guardia Costera, a los alcaldes y a las administraciones que se han sucedido en el tiempo; gracias a los diáconos, a los sacerdotes, a las religiosas, a los médicos, a los psicólogos, a los educadores; gracias a las fuerzas de seguridad y a todos aquellos que, con o sin el don de la fe, han decidido amar juntos. Sí, porque entre ustedes se organiza el amor, aquel amor del cual la compasión, que ve al hermano en el mar, es como el primer estremecimiento, la llamada profunda a atreverse a aquello que nunca se hubiese pensado. Saludo a las personas migrantes que están aquí: ellas mismas no han simplemente recibido, sino que muchas veces han ejercitado la solidaridad en su viaje, como pobres que ayudan a los más pobres. Gracias, hermanos y hermanas, porque no hay nada que se pueda dar por sentado en su gesto de hacerse prójimos, nada que sea automático.

La parábola nos lo relata: el amor está siempre en la libertad y la libertad está en las decisiones. Hay también quien elige no hacerse prójimo y quien decide no decidir. Los muertos en este mar son víctimas ya sea de decisiones tomadas o de decisiones omitidas. El desinterés por el bien común y la corrupción en los lugares de proveniencia, un sistema económico mundial que genera pobreza y exclusión, el miedo que fomenta prejuicios y desprecio, el pensamiento de que estos problemas no nos competen, los cálculos criminales de quien se lucra a costa del drama de otros, el paso lento y difícil de una mera gestión de las emergencias a la elaboración de políticas orgánicas y compartidas: todo esto reproduce, hoy, el apresurado “pasar de largo” (cf. vv. 31.32) del relato evangélico.

En la parábola, un sacerdote se encuentra allí «por casualidad» (v. 31) y, después de él, un levita. Los dos ven, pero pasan de largo. Desgraciadamente, nunca falta quien teme contaminarse por entrar en contacto con los demás, negando así —incluso ante el sufrimiento y la muerte— el origen común en Dios, la infinita dignidad de cada ser humano y la llamada al amor sin límites. Es tiempo de reconocer y afirmar que la pertenencia religiosa no debe convertirse jamás en motivo de discriminación, como si la fe tuviera límites y no fuera, en cambio, llamada universal a la salvación. Donde existían muros de separación, Cristo los ha derribado (cf. Ef 2,14). No hay amor de Dios sin amor al prójimo y no hay prójimo si yo no me acerco. Detenerse, conmoverse, abajarse, llorar ante el dolor de otros —como ha hecho Jesús— significa entrar en el movimiento del amor, en el que Dios se ha revelado.

Queridos amigos, quien se deja llevar por esta dinámica de compasión, de misericordia, comienza a vivir de un modo diverso, a ser ciudadano de un modo diverso, a trabajar de un modo diverso. Entonces puede surgir verdaderamente la civilización del amor, propuesta por mis santos predecesores Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II. Junto con un gran número de profetas y mártires del siglo pasado, ellos comprendieron que a los abismos del corazón humano y a los horrores de la guerra, únicamente sabe responder la misericordia mediante nuevos comienzos. Ahora, sobre los hombros de estos gigantes, hemos entrado en un milenio en el cual dar forma espiritual, cultural, jurídica, política y económica a la civilización del amor. Que la inmensidad del dolor que observamos nos haga acoger la radicalidad de esta llamada.

Al igual que el samaritano podemos cambiar programa y dirección. Tenemos más recursos y oportunidades que el samaritano para dar concreción histórica a la esperanza. Él «se acercó y le vendó sus heridas, curándolas con aceite y vino. Después lo cargó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un albergue y se quedó cuidándolo» (Lc 10,34). También nosotros tenemos que reconocer que «la civilización del amor no nace de un gesto único y espectacular, sino de una suma de fidelidades pequeñas y tenaces, que hacen frente a la deshumanización» (Carta enc. Magnifica Humanitas, 213). De esto, amigos de Lampedusa, ¡ustedes son testigos! Aquí, al confrontarse con ustedes, se entiende mejor nuestro tiempo y cada uno puede verificar la dirección de la propia vida. «Claro, no todos tienen el mismo poder de influir sobre la realidad […]. Sin embargo, nadie está exento de responsabilidad. Cada uno dispone de un ámbito propio de acción, y ahí —no en otro lugar— está llamado a elegir si alimenta la lógica de la fuerza —aunque sea sólo con indiferencia, cinismo, mentira y odio—; o si promueve la lógica de la paz —con verdad, sobriedad, cercanía y cuidado—» (ibíd., 212).

Por ello, desde este borde de Europa en el Mar Mediterráneo, se ve mejor la llamada que el fenómeno migratorio dirige a la sociedad europea. Tanto por este aspecto –como por lo que se refiere a la transición ecológica y de la promoción de la paz– Europa posee un potencial único, que deriva de su historia y de su cultura y, por eso mismo, una equivalente responsabilidad. Por su posición geográfica y por su estructura institucional, Europa tiene la capacidad —en esta área— de afrontar la crisis de modo orgánico, insertando los primeros auxilios en un plan estratégico de larga duración, que sea capaz de acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes y, al mismo tiempo, trabajar por el desarrollo, de tal forma que nadie se vea obligado a emigrar. Todo esto velando por el respeto de la dignidad de cada persona. Es un deber de las instituciones públicas, pero también de toda la sociedad civil y de la Iglesia.

Hermanas y hermanos, como decía recientemente en Tenerife, durante el viaje apostólico a España, también en Lampedusa la cultura de la acogida tiene una vocación turística que, por desgracia, puede sentirse amenazada por las rutas migratorias y desarrollarse en la indiferencia o incluso en contraposición a sus aspectos más dramáticos. Para muchos, de hecho, las vacaciones solamente implican distracción, ligereza, despreocupación. Incluso parece que se deba elevar un muro invisible entre el mar de los náufragos y el de los veraneantes. Tengan la audacia de pensar de modo diferente. Poco a poco, con creatividad, conseguirán que todo aquel que venga a pasar un período, incluso de descanso en esta isla, pueda volverse más humano al medirse con la caridad de ustedes, con aquello que el mar les ha enseñado y con los encuentros que los han educado. Hay auténtico descanso allí donde se reencuentra el sentido de la vida; hay verdadero bienestar cuando la economía es justa y fraterna. En esta economía, el cuidado de la creación y la amistad social se unen en una síntesis que la humanidad busca hoy.

La primera lectura nos ha recordado que practicando la hospitalidad, «algunos sin saberlo hospedaron a ángeles» (Heb 13,2). Sean pues, en lo pequeño, profecía de aquello que podemos alcanzar juntos a gran escala. Los primeros beneficiados serán ustedes y sus familias, superando las divisiones y las divergencias que solo la caridad puede disolver. Que la parroquia, en particular, sea una comunidad en la que, como en la escuela del Evangelio, se aprenda conjuntamente a acoger, acompañar e integrar, en un estilo de comunión.

Tenemos aquí junto al altar la imagen de la Virgen de Porto Salvo, patrona de Lampedusa. Tal vez ustedes sepan que a san Agustín le gustaba describir la vida humana como navegación por un mar en tempestad y su destino como un puerto firme y seguro. No nos dejemos vencer por el miedo, sino consideremos las dificultades cotidianas como un tiempo de oportunidad y testimonio. Que su fe, queridos amigos, sea intensificada por estos años de prueba y de compromiso generoso. Que esta venerada imagen vuelva a hablarles con la fuerza de un tiempo en el que, cuantos les han transmitido la devoción, se confiaban a la intercesión de la Virgen con radical sinceridad. Todos tenemos en Dios un puerto seguro, del cual cada comunidad cristiana está llamada a ser un reflejo en la tierra. Y a ustedes, comunidad de Lampedusa y Linosa, que no les falte nunca el respiro de la fe, de la esperanza y de la caridad: “O’scià!” [Saludo típico de Lampedusa].

PAPA LEÓN XIV




Fotos: Vatican Media, 4-7-2026

Santa Misa de hoy, sábado, 13ª semana del Tiempo Ordinario, presidida por el Papa León XIV, en Lampedusa, 4-7-2026


Foto: Vatican Media, 4-7-2026

4 de julio de 2026.- (Camino Católico)  Lampedusa ha vuelto a convertirse este sábado 4 de julio de 2026 en el corazón de la reflexión de la Iglesia sobre el drama de las migraciones durante la visita pastoral del Santo Padre. En la Santa Misa celebrada en el Campo Deportivo "Arena", el Papa León XIV ha presentado la parábola del Buen Samaritano como la clave para interpretar la realidad que vive esta isla mediterránea y en su homilía ha llamado a transformar la compasión en decisiones concretas y ha subrayado que "Dios siempre es el primero en amarnos" y "la belleza del mar, de esta isla y de sus rostros es un reflejo de esa iniciativa gratuita". Asimismo, ha evocado la visita que realizó el Papa Francisco a Lampedusa el 8 de julio de 2013, en su primer viaje  como Sucesor de Pedro. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha toda la celebración.

Homilía del P. José Aurelio Martín y lecturas de la Misa de hoy, sábado de la 13ª semana del Tiempo Ordinario, 4-7-2026

4 de julio de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. José Aurelio Martín Jiménez y lecturas de la Santa Misa de hoy, sábado de la 13ª semana del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, sábado de la 13ª semana del Tiempo Ordinario, 4-7-2026

4 de julio de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, sábado de la 13ª semana del Tiempo Ordinario, presidida por el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Gozosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 4-7-2026

4 de julio de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gozosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, sábado, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero. 

Palabra de Vida 4/7/2026: «¿Pueden guardar luto mientras el esposo está con ellos?» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 4 de julio de 2026, sábado de la 13ª semana del Tiempo Ordinario, santo Tomás, apóstol, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: san Mateo 9, 14-17:

En aquel tiempo, los discípulos de Juan se acercan a Jesús, preguntándole:

«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»

Jesús les dijo:

«¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos?


Llegará días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán.

Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor.

Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque revientan los odres; se derrama el vino y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan».

Misterios Gozosos del Santo Rosario en la Parroquia Asunción de Nuestra Señora, Torrelodones, 4-7-2026

4 de julio de 2026.- (Camino Católico) Misterios Gozosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, sábado, en la parroquia Asunción de Nuestra Señora, Torrelodones, emitido por 13 TV.

Virgen María ayúdanos a adorar y valorar la Preciosísima Sangre de Cristo que es signo del amor infinito de Dios, derramada para nuestra redención / Por P. Carlos García Malo

 


viernes, 3 de julio de 2026

Christophe Flippo ha sido 21 años masón y ha vuelto al catolicismo al pedírselo su esposa Claire : «En la fe cristiana, eres salvado por la redención de Jesucristo. En la masonería y la alquimia, intentas salvarte a ti mismo»

Christophe Flippo junto a su esposa Claire que cuando pasaban por un a crisis le pidió que dejará la masonería y volviera al catolicismo

* «Ese día que lo dejé recibí un signo: leí un texto de san Atanasio de Alejandría en una revista que decía: Tu hermano es Dios`’. Fue un mensaje para dejar de buscar ‘hermanos’ en mi anterior comunidad; ahora mi hermano es Cristo. Lo que cambió mi vida fue volver a ser cristiano. Dejas de juzgar. Antes, si veía a alguien pidiendo en la calle, juzgaba que era su culpa por beber o no trabajar; ahora simplemente le ayudo porque necesita ayuda. Ser cristiano te da esperanza y alegría»

Camino Católico.-  “Practiqué la masonería durante 21 años. Pasé por todos los niveles y capas. Me siento legitimado para hablar de ello porque tengo una gran experiencia. Trabajé en París en los rituales de la masonería y fui varias veces lo que llamamos “Venerable”, que es el maestro de una logia. Sobre por qué entré: como la mayoría de la gente, buscaba un sentido a la vida. Mucha gente que entra viene de una cultura cristiana, pero no es practicante. Puede que Dios esté muy lejos de ellos, y ese era mi caso”, dice Christophe Flippo a Omnes, quien asegura que “en apenas unos segundos y por petición de mi mujer, dejé la logia y volví de nuevo al catolicismo”. Además, precisa que “en la fe cristiana, eres salvado por la redención de Jesucristo. En la masonería y la alquimia, intentas salvarte a ti mismo para volver a ser el ‘Adán perfecto’ previo a la caída. Es una vía para perderse totalmente”.

Hoy, a punto de jubilarse con 66 años, cuenta su testimonio para desmitificar algunos conceptos sobre esta organización y explicar las razones por las que es imposible conjugar la fe católica con la masonería. 

Christophe Flippo explica que “en el pasado, mi mujer y yo teníamos fe y educamos a nuestros hijos en la fe cristiana, pero progresivamente nos fuimos alejando de ella debido a la propia masonería. Personalmente, siempre he tenido en mente la pregunta de Leibniz: “¿Por qué hay algo en lugar de nada?”. Es decir, ¿por qué tenemos un mundo, personas en él y conciencia de quiénes somos en medio de un universo lleno de violencia y explosiones nucleares? Me parecía increíble y buscaba respuestas en libros esotéricos antes de ser masón. Al final, entré porque alguien de mi entorno me lo propuso”.

Dos tipos de masonería: atea y deísta

“No se puede entender la francmasonería como una sola organización; hay dos tipos. Una es atea o laica y la otra es deísta, que cree en un dios genérico o un “arquitecto” que creó el mundo, pero nada más”, dice Christophe.

Y precisa que “la parte atea es muy importante en Francia. Su objetivo es construir un mundo nuevo y mejor, lo cual trae consigo el modernismo y cuestiones sociales como el aborto. Toda la “evolución” de la sociedad está liderada principalmente por esta parte atea. Hubo una época, en la Tercera República francesa de 1870, en la que el 80 % de los diputados eran masones, por lo que su influencia fue enorme hasta la Segunda Guerra Mundial”.

Christophe Flippo ha vuelto a Cristo después de 21 años en la masonería 

En ese sentido señala que “los masones ateos hacen mucha política porque quieren promover su visión de la sociedad. Por eso, cuando ves a alguien hablando de masonería en la televisión o periódicos, casi siempre es de este lado. Toda la red de negocios y política está en ese lado, porque para ser político necesitas dinero y contactos”.

“La otra parte, la deísta, se basa en la tradición del Reino Unido y su constitución se estableció en el siglo XVIII, hacia 1715. Fue creada por dos pastores protestantes con la idea de buscar la paz, en una época de guerras entre católicos y protestantes. Querían sentar a la gente a la mesa para discutir sobre filosofía con tolerancia, sin la Iglesia de por medio. Cuando el Imperio Británico se expandió, reclutaron a personas locales en India o China para apoyarlos y manipularlos. Para que esto funcionara entre diferentes religiones, eliminaron cualquier mención a la fe cristiana. Así, un musulmán, budista o hinduista puede ser masón porque el único punto común es el ‘Gran Arquitecto del Universo’”, reflexiona Christophe.

Rituales que te alejan del Dios único y te llevan al paganismo

La praxis de la masonería genera estas consecuencias: “El problema es que construyen rituales y una historia basada en una mezcla de muchas culturas: alquimia, ritos griegos, egipcios, templarios y también la Biblia. En el rito de emulación, que es el más conocido, el nombre del ‘Gran Arquitecto’ cambia en cada nivel. Empieza como arquitecto, luego geómetra, y en un nivel llega a llamarse “divinidades”, en plural, lo cual ya es un problema para una fe monoteísta. Al final, el nombre es una concatenación de tres dioses: Jehová, Baal (el dios sirio) y On o Ra (el dios egipcio del sol). Te alejas del Dios único y terminas en un punto plenamente pagano”.

Por eso advierte que “la masonería deísta es totalmente incompatible con la fe cristiana, porque relativiza. Todo es igual: desde el mito de Isis y Osiris hasta la resurrección de Cristo. En resumen, a los masones les cito la primera frase de Cristo en el Evangelio de Juan: ‘¿Qué buscáis?’”.

“Ahora mi hermano es Cristo”

Después de 21 años en la masonería llegó el momento de volver a Jesucristo y según Christophe sucedió así: “Me fui en unos pocos segundos, aunque amaba la masonería. Me fui porque mi mujer me lo pidió. Estábamos redescubriendo la fe cristiana en una peregrinación en Francia y atravesábamos una crisis. Mi esposa dijo que la crisis se debía a que yo era masón, y como esposo, mi prioridad es ella”.

Christophe Flippo con su esposa Claire que le pidió que dejará la masonería y volviera al catolicismo

Pero al dar ese paso, “ese día que lo dejé recibí un signo: leí un texto de san Atanasio de Alejandría en una revista que decía: Tu hermano es Dios`’. Fue un mensaje para dejar de buscar ‘hermanos’ en mi anterior comunidad; ahora mi hermano es Cristo”.

Y el fruto de volver al catolicismo es perceptible en su manera de actuar:”Lo que cambió mi vida fue volver a ser cristiano. Dejas de juzgar. Antes, si veía a alguien pidiendo en la calle, juzgaba que era su culpa por beber o no trabajar; ahora simplemente le ayudo porque necesita ayuda. Ser cristiano te da esperanza y alegría”.

Dificultades para vivir el matrimonio si uno de los dos es masón

La espiritualidad que cada persona se construye para sí en la masonería provoca serias dificultades para la vida matrimonial: “Es un problema para las parejas porque construyes tu espiritualidad solo. Tu esposa no puede entender los rituales, que son extraños y progresivos. Se crea una brecha. Una mujer me contó una vez que su marido, que era masón, le pidió el divorcio durante una cena simplemente diciendo: ‘No tenemos nada más que compartir’. Él estaba construyendo algo por su cuenta y ella estaba sola.

Para Christophe Flippo “la masonería no es una secta. Es difícil entrar, pero es fácil irse. No se bebe sangre, ni se escupe sobre Cristo. Pero sí es un extravío filosófico. Una búsqueda progresiva que aleja de Cristo en favor de las tradiciones paganas. Sin embargo, la ‘fraternidad’ es falsa. El día que te vas, desapareces para ellos. Yo estaba llorando en mi última reunión porque estaba triste por dejar a mis hermanos, pero al día siguiente nadie me llamó. La relación es con el grupo, no entre individuos”, concluye.

Homilía del P. Félix Castedo y lecturas de la Misa de hoy, viernes, santo Tomás, apóstol, 3-7-2026

3 de julio de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Félix Castedo y lecturas de la Santa Misa de hoy, viernes de la 13ª semana del Tiempo Ordinario, santo Tomás, apóstol, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, viernes, santo Tomás, apóstol, 3-7-2026

3 de julio de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, viernes de la 13ª semana del Tiempo Ordinario, santo Tomás, apóstol, presidida por el P. Félix Castedo, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Dolorosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 3-7-2026

3 de julio de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Dolorosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, viernes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero. 

Palabra de Vida 3/7/2026: «¡Señor mío y Dios mío!» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 3 de julio de 2026, viernes de la 13ª semana del Tiempo Ordinario, santo Tomás, apóstol, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Juan 20, 24-29:

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:

«Hemos visto al Señor».

Pero él les contestó:

«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:

«Paz a vosotros».

Luego dijo a Tomás:

«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».

Contestó Tomás:

«¡Señor mío y Dios mío!».

Jesús le dijo:

«¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto».

Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 3-7-2026

3 de julio de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Contemplar la Preciosa Sangre de Cristo nos invita a agradecer el don de la redención, a confiar en la misericordia de Dios y a vivir con un corazón reconciliado / Por P. Carlos García Malo

 


jueves, 2 de julio de 2026

Reza con el Papa León XIV en julio de 2026: «Por el respeto de la vida humana, don de Dios»

Foto: “Reza con el Papa”, 2-7-2026

* «Señor Jesús, que amemos la vida como Tú la amas: con ternura, fidelidad y entrega. Que sepamos proclamar, con palabras y gestos, que cada vida humana vale el don total de sí mismo»

2 de julio de 2026.- (Camino Católico) “”Señor de la vida, hoy te pedimos la gracia de reconocer y custodiar el valor único e irrepetible de cada ser humano. Que aprendamos a acoger la vida sin condiciones, a sostener con ternura la fragilidad, a acompañar con respeto cada etapa, y a defender con valentía a quienes no tienen voz”, ora el Papa León XIV en su vídeo “Reza con el Papa” del mes de julio de 2026. El texto íntegro de la oración del Santo Padre es el siguiente:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.


Señor de la vida,

Tú nos creaste por amor y nos llamaste a vivir en plenitud.

Cada persona es un don sagrado que refleja tu rostro,

desde el primer instante de su existencia

hasta el último respiro de su camino en la tierra.


Hoy te pedimos la gracia de reconocer y custodiar

el valor único e irrepetible de cada ser humano.

Que aprendamos a acoger la vida sin condiciones,

a sostener con ternura la fragilidad,

a acompañar con respeto cada etapa,

y a defender con valentía a quienes no tienen voz.


Perdónanos, Señor,

cuando caemos en la indiferencia o en la cultura del descarte,

cuando dejamos de ver en el otro a un ser digno de amor.

Danos un corazón nuevo, capaz de elegir siempre la vida,

y manos generosas que la protejan con gestos concretos.


Haz de tu Iglesia un testimonio vivo del Evangelio de la vida,

un hogar abierto donde toda existencia sea celebrada,

donde nadie se sienta sobrante,

y donde la dignidad sea respetada y cuidada siempre.


Amén. 

León XIV

Antonio Merino, bailaor: «Tenía pánico a conducir, el Señor me llevó a trabajar a Almería y en mis viajes rezaba; Gracias a la oración, he superado mi fobia»

Para Antonio Merino la oración lo es todo y reza danzando

* «La oración para mí es todo; es mi mejor herramienta para estar anclado al Padre; es mi ‘pozo de sabiduría’ del cual bebo continuamente. La oración está presente en mi día a día: por la mañana oro al Padre, a mediodía a María, ‘madre de la Esperanza’ y por la noche hago mi acción de gracias al Padre por todo lo vivido, recibido y sentido. La Oración es una de las cosas más maravillosas que nos dejó el Padre, con la oración siempre estás protegido, hace que te sientas cerca de Él, es también un modo de iluminar tu vida, de poner color y amor con ella. La recomiendo porque la siento como una divina serenidad sostenida»

Camino Católico.-   Antonio Merino es bailaor y participó en el Festival del Espíritu junto a la banda de Zamarrilla en el año 2022. Está convencido de la fuerza de la oración y a ella dedicó su Trabajo Fin de Grado en Pedagogía de la Danza Española, con un estudio sobre la danza en las Sagradas Escrituras.

«En casa siempre se ha vivido un ambiente de oración», explica Antonio a la Diócesis de Málaga, «recuerdo de pequeño a mamá rezando conmigo en la cama la oración de los cuatro angelitos. Era un niño muy miedoso y eso me calmaba. También recuerdo acompañar a papá a Misa y cómo, mientras rezábamos a su nazareno, me cogía de la mano. Y no me olvido de mi abuela a la que recuerdo en los días de tormenta como me animaba a que le rezáramos a santa Bárbara para que parasen los truenos. Sería difícil decir quién fue quien me inició, ya que la oración ha estado en mi vida desde siempre». 

Y es que, la oración para él es «todo; es mi mejor herramienta para estar anclado al Padre; es mi “pozo de sabiduría” del cual bebo continuamente. La oración está presente en mi día a día: por la mañana oro al Padre, a mediodía a María, “madre de la Esperanza” y por la noche hago mi acción de gracias al Padre por todo lo vivido, recibido y sentido».

Antonio Merino reza siempre y en todo lugar perseverando en determinados momentos de la jornada con distintas oraciones

Y reconoce que tiene pánico a conducir y en 2022 vivió una experiencia que le ha hecho crecer: «el Señor me llevó a trabajar a Almería y todos mis viajes comenzaban con la invocación al Espíritu Santo, continuaban con la Santa Misa en Radío María y concluían con mis conversaciones con la Virgen de la Esperanza; y gracias a la oración, he superado mi fobia».

Antonio reconoce que, en todos los momentos se ha agarrado a la oración: «en los buenos, en los dulces, en los de despedida, en los momentos de dar gracias y en los más duros de mi vida, como la pérdida de mi padre. Es un “chollo” el que tenemos los cristianos en la fuerza de la oración».

La danza en la Sagrada Escritura

Su trabajo fin de grado versó sobre la danza en la Sagrada Escritura y es que, en palabras de Antonio, «orar es hablar con Dios y meditar es escuchar a Dios; y para poder bailar tienes que meditar y estar en ti. Desde ese estado, yo conecto con el Padre, lo escucho y le ofrezco mi oración en forma de baile. ¡Cuántas veces me ha salvado la danza en oración! Siempre que bailo le digo al Señor: recuerda que cada vez que suba mis brazos al cielo es para decirte que te quiero, cada vez que me envuelvo en el mantón es como si enviara flores a María y los repiqueteos de castañuelas son vítores al Señor. Ya los primeros Padres de la Iglesia nos hablaban de baile y oración. También encontramos la danza en los salmos: Salmo 30, 11, “has trocado mi lamento en una danza, me has quitado el sayal y me has ceñido de alegría”, Salmo 149, 3 “¡alaben su nombre con la danza, con tamboril y cítara salmodien para él!».

Antonio Merino dice que orar es hablar con Dios y meditar es escuchar a Dios

Antonio recomendaría la oración a alguien que no la tuviera presente en su vida porque «sin duda, es una de las cosas más maravillosas que nos dejó el Padre, con la oración siempre estás protegido, hace que te sientas cerca de Él, es también un modo de iluminar tu vida, de poner color y amor con ella. La recomiendo porque la siento como una divina serenidad sostenida».

Para él es difícil elegir sólo una oración: «no puedo pasar sin la invocación al Espíritu Santo, al rezar el rosario se me eriza la piel con las letanías a María y el Ángelus es imprescindible para mí».