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viernes, 14 de agosto de 2026

Homilía de la Asunción de la Virgen: Para permanecer victoriosos en la corona de María tenemos que renovar continuamente nuestra unión a Cristo por la oración y la celebración de los sacramentos / Por P. José María Prats

* «La fiesta de hoy nos recuerda que por la fe y el bautismo hemos recibido una vida celestial; que formamos parte de la corona de la Virgen Asunta al cielo; que esta vida es una vida separada del mundo y de sus pasiones y llena del poder y de la victoria de Jesucristo, pero que es también una vida amenazada por el poder formidable de las fuerzas del mal que quieren precipitarnos nuevamente sobre la tierra»

La Asunción de la Virgen María

Apocalipsis 11, 19a;12,1.3-6a.10ab / Salmo 44 / 1 Corintios 15, 20-27a  / San Lucas 1, 39-56

P. José María Prats / Camino Católico.-  Celebramos hoy una fiesta muy importante de la Virgen María en la que contemplamos el misterio de su Asunción al Cielo en cuerpo y alma, misterio que nos habla de su victoria y de su gloria después de una vida consagrada por completo a Dios.

Vamos a profundizar en este misterio comentando la visión de la Mujer vestida de sol que hemos escuchado en la primera lectura tomada del libro del Apocalipsis.

«Apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas.»

Se nos dice en primer lugar de esta mujer que representa a la Virgen que está «vestida de sol». El evangelio de San Mateo, cuando narra el episodio de la Transfiguración, donde el Señor mostró anticipadamente a sus discípulos la gloria que tendría tras su resurrección, dice que «su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos  como la luz». María, por tanto, se nos presenta glorificada, compartiendo la gloria de su Hijo. Es la Virgen Asunta, la Virgen llevada al Cielo en cuerpo y alma que hoy estamos celebrando.

En segundo lugar, tiene «la luna por pedestal». El pueblo de Israel tenía un calendario lunar, por lo que la luna representaba el tiempo y sus fases, lo pasajero y mudable. La Virgen, pues, se nos presenta permaneciendo más allá del tiempo y de la historia, ejerciendo sobre ellos un poder soberano. Ella comparte la victoria de su Hijo a quien ha sido dado «todo poder en el cielo y en la tierra».

Y, finalmente, aparece «coronada con doce estrellas». Doce es el número que representa al pueblo de Dios: doce fueron los hijos de Jacob que engendraron a las doce tribus de Israel, y doce fueron los Apóstoles del Señor, cuyo ministerio engendró a la Iglesia, el nuevo pueblo de Dios. Esta visión nos dice, pues, que, asociada a la Virgen, compartiendo su gloria y su victoria, está la Iglesia. Y es que desde que Jesús nos dio a María por Madre al pie de la Cruz, María y la Iglesia son para siempre indisociables.

«Apareció otra señal en el cielo: Un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra.»

El libro del Apocalipsis narra la historia de la humanidad como un combate entre el bien y el mal desarrollando la profecía de Gn 3,15, donde Dios dice a la serpiente: «Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo; él te herirá en la cabeza, pero tú sólo herirás su talón». Se nos ha presentado primero a la protagonista –María  y su linaje–, y ahora se nos presenta al antagonista –la serpiente– como «un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas». 

El color rojo representa su poderosa acción destructiva ávida de sangre y de muerte. Los números siete y diez representan respectivamente perfección y multitud. Las siete cabezas nos hablan, pues, de la perfección de la inteligencia satánica y de la diversidad de agentes a través de los que actúa. El cuerno es un símbolo del poder y de la fuerza con que el toro embiste y arrastra todo lo que se le pone por delante. Así, los diez cuernos representan la multitud de poderes por medio de los cuales Satanás hiere y aflige a la humanidad: la guerra, el hambre, la injusticia social, los imperialismos, el materialismo, las ideologías... Finalmente las siete diademas representan la finísima capacidad de seducción del Maligno a través de riquezas, fama, honores, lujos, placeres...

Con toda esta inteligencia, poder y capacidad de seducción, Satanás hiere eficazmente el talón del linaje de la Mujer, arrojando sobre la tierra un tercio de las estrellas del cielo: son los miembros de la Iglesia que se han dejado seducir y han sido arrastrados nuevamente a una vida mundana.

«El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar a luz, dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera. Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios.»

Este «varón destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos» es, lógicamente, Jesucristo, el hijo de María, «Rey de reyes y Señor de señores».

Estos versículos constituyen una brevísima síntesis del Misterio Pascual: Toda la vida de Jesucristo transcurre bajo una constante amenaza de muerte que culmina en la Cruz, donde parece, efectivamente, que ha sido devorado por las fuerzas del mal. Pero en su Resurrección y Ascensión al cielo, es arrebatado y llevado junto al trono de Dios.

Hay algo, sin embargo, que parece que no cuadra, porque la Mujer que da a luz a Jesucristo debería ser la Virgen en su existencia terrena y no la Virgen ya asunta al cielo. Y es que lo que aquí se está representando es a la Iglesia que, congregada entorno a María y bajo la amenaza de Satanás, renueva el Misterio Pascual en la celebración de la Eucaristía, uniéndose a la Pasión del Señor para compartir su victoria sobre el pecado y las fuerzas del mal que hace posible una vida nueva en santidad y justicia.

«La mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar reservado por Dios. Se oyó una gran voz en el cielo: “Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo”.»

El desierto representa esta nueva vida austera y esforzada que ha roto con las seducciones del mundo para consagrarse por entero a Dios. En esta vida, escondida y despreciable a los ojos del mundo, se manifiesta el poder del Reino de Dios y el ser humano recupera su salud y su armonía.


La fiesta de hoy, por tanto, nos recuerda que por la fe y el bautismo hemos recibido una vida celestial; que formamos parte de la corona de la Virgen Asunta al cielo; que esta vida es una vida separada del mundo y de sus pasiones y llena del poder y de la victoria de Jesucristo, pero que es también una vida amenazada por el poder formidable de las fuerzas del mal que quieren precipitarnos nuevamente sobre la tierra. Y que para permanecer victoriosos en la corona de María tenemos que renovar continuamente nuestra unión a Cristo por la oración y la celebración de los sacramentos.

Que la Virgen Asunta al cielo a quien hoy invocamos con tanta devoción, interceda por nosotros para que nos mantengamos siempre firmemente unidos a ella y podamos así alcanzar un día la gloria en que ella habita.


P. José María Prats

Evangelio:


En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo:


«Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!».


Y dijo María: 


«Proclama mi alma la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como había anunciado a nuestros padres- en favor de Abraham y de su linaje por los siglos». 


María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.

San Lucas 1, 39-56

«Santa María, Asunta al cielo, ruega por nosotros y llévanos siempre hacia tu Hijo Jesús» / Por P. Carlos García Malo

 


Karina y Joaquín: «Nos separamos a los 8 años de casados, recibimos la nulidad, pero al conocer al Señor todo cambió y nos volvimos a casar: nuestra roca es Jesús y nuestra relación es nueva, porque Dios nos hizo nuevos»


Karina y Joaquín se volvieron a casar, después de haber obtenido la nulidad matrimonial, porque la gracia de Dios actuó en sus vidas / Foto: Cortesía de Karina y Joaquín

* «Oramos y le entregamos la decisión a Dios, y Él hizo un milagro. Joaquín dice que se le quitó una venda de los ojos. Entendimos que Dios no quería que dejáramos la familia que Él había formado. Fue un nuevo sí, pero no fue fácil. Tuvimos que sanar, hacer mucha terapia, tener muchos encuentros personales con Dios. Tuvimos que morir a lo que fuimos, para que Él pudiera hacernos nuevos… Se necesita fe. Se necesita estar dispuestos a trabajar, a mirar hacia adentro, a dejarse moldear por Dios. La restauración es real, pero no sucede sin decisión, sin humildad y sin proceso. Sabemos que si lo amamos a Él, Él nos da el amor para amarnos entre nosotros» 

Camino Católico.- Joaquín y Karina comenzaron su camino como esposos desde muy jóvenes; ella tenía 20 y él 24. Tras ocho años juntos decidieron separarse y comenzar el trámite de su nulidad matrimonial.

Karina cuenta a Majo Frias en Aleteia que, aunque al tomar la decisión de casarse había mucho amor y amistad, también había heridas muy profundas que no sabían que tenían, pero que necesitaban ser sanadas.

“Nos escondíamos detrás de la diversión y del alcohol. No teníamos idea de lo que significaba realmente el compromiso del matrimonio. Al llegar los problemas, no teníamos herramientas para enfrentarlos. No nos conocíamos a nosotros mismos, ni sabíamos por qué reaccionábamos de ciertas formas”.

Pronto se toparon con una realidad: no estaban listos para un amor maduro, ni para el compromiso que conlleva el matrimonio.

“Nuestras heridas no trabajadas comenzaron a chocar, y sin una relación viva con Dios, sin ese trabajo personal, simplemente no pudimos sostenernos. Fue necesario detenernos y que todo se rompiera para volver a construir”. 

Karina y Joaquín con su hija / Foto: Cortesía de Karina y Joaquín

Tras un tiempo, y con una hija de ocho años, tomaron la decisión de separarse, manteniendo una relación de cuidado y respeto, aún cuando cada uno rehízo su vida con nuevas parejas.

Un encuentro con el Amor para aprender a amarse entre sí

Llegó entonces el momento que lo cambió todo. Conocieron al Señor.

“Al conocer al Señor, todo cambió. Dejamos nuestras relaciones porque queríamos vivir en gracia. Joaquín no quería regresar en ese momento, así que se inició el proceso de nulidad matrimonial”.

Sin embargo, al llegar a firmar su nulidad, tuvieron un encuentro poderoso con el Espíritu Santo.

“Oramos y le entregamos la decisión a Dios, y Él hizo un milagro. Joaquín dice que se le quitó una venda de los ojos. Entendimos que Dios no quería que dejáramos la familia que Él había formado. Fue un nuevo sí, pero no fue fácil. Tuvimos que sanar, hacer mucha terapia, tener muchos encuentros personales con Dios. Tuvimos que morir a lo que fuimos, para que Él pudiera hacernos nuevos”.

Karina reconoce que el proceso fue difícil, pues el enemigo usaba esos miedos y heridas para llenarlos de dudas, para hacerles creer que las cosas no cambiarían y que, de volver a elegirse, la historia se repetiría. “En mi caso, yo ya venía rota, con una depresión profunda aunque aparentaba estar bien. Cuando tuve un encuentro con el amor verdadero —el amor que es Dios— entendí que nunca había sabido amar porque nunca lo había conocido a Él. Al conocerlo, pude ver a Joaquín con Sus ojos, y empezar a amarlo como Él lo amaba”.

Guiados por Dios, decidieron volver a casarse, con Jesús en el centro.

Hoy su vida matrimonial es completamente diferente. “Sabemos que si lo amamos a Él, Él nos da el amor para amarnos entre nosotros”.

“Ahora no buscamos que el otro llene nuestros vacíos. Ante cualquier problema, vamos primero a Dios. Nuestra roca es Jesús, por eso nuestra relación es nueva. Dios nos hizo nuevos. No hay vuelta atrás a la antigua versión de nosotros”.

En su día a día buscan activamente el bien del otro, su crecimiento y desarrollo para que lleguen a convertirse en lo que Dios soñó y cumplan su propósito de vida. “Queremos ser ese faro, ese apoyo en los momentos difíciles, esa persona sana, que sostiene desde el amor, y no desde la necesidad”.

Ya no se trata solo de “nosotros”, aseguran, “sino de amar tanto al otro que anhelas que florezca, que cumpla su llamado. Y todo eso solo es posible porque el amor viene de Dios”.

Crisis como oportunidad para ser transformados por Dios

Desde esta experiencia, Karina enfatiza en que, si bien el matrimonio es de dos, el trabajo interior y la relación con Dios son personales, y sin estos aspectos individuales, la relación puede fracturarse.

“Si no hay un encuentro profundo con Él, si no se sanan las heridas internas con Su luz, es muy difícil sostener una relación sana y verdadera”.

“Las heridas más peligrosas son las heridas de la infancia no sanadas, porque las proyectamos en la relación. Esperamos que el otro las cure, pero eso solo puede hacerlo Dios. Si no las trabajamos, terminamos cargando al otro con algo que no le corresponde”, advierte Karina.

Y reconoce también que hacer un espacio para el divorcio, para otras personas, vicios o ídolos como el trabajo, divide al corazón y abre una puerta de entrada al enemigo.

Karina y Joaquín en el momento de volverse a casar después de haber firmado la nulidad / Foto: Cortesía de Karina y Joaquín

Karina y Joaquín volvieron a celebrar su matrimonio y animan a otras parejas en crisis a buscar un encuentro profundo con Dios, a buscar ayuda profesional y no perder la esperanza.

“Queremos decirles, desde nuestra experiencia, que sí hay luz al final del túnel. Aunque en este momento todo se sienta oscuro, aunque parezca que ya no hay salida, la hay. Pero se necesita valentía. Se necesita fe. Se necesita estar dispuestos a trabajar, a mirar hacia adentro, a dejarse moldear por Dios. La restauración es real, pero no sucede sin decisión, sin humildad y sin proceso.

Y si solo uno de los dos cree en la restauración, con uno basta. Uno que ore. Uno que se rinda. Uno que sane desde la raíz. Uno que busque a Dios con todo el corazón. Porque ese ejemplo transforma. Ese ejemplo arrastra. Ese ejemplo puede ser la chispa que despierte algo nuevo en el otro. El cambio no se impone, se inspira”.

Ambos enfatizan en que la crisis, más que un final, es una oportunidad, pues el punto de quiebre es el lugar perfecto para que Dios reconstruya desde cero.

“La crisis puede ser una puerta de salida o una puerta de entrada a una nueva historia, a una sanación más profunda de la que jamás imaginamos. Si la tomamos como camino, puede ser el inicio de algo muchísimo más bello de lo que fue antes. Pero tenemos que caminar juntos”.

Además, aconsejan: “En medio de la tormenta, no olviden lo bueno que han vivido. Es fácil ver lo negativo cuando todo duele, pero hagan memoria del amor que los unió. Escríbanlo, recen con eso y pídanle a Jesús que les muestre el camino. No se trata de volver solo por costumbre o necesidad; se trata de permitir que Dios haga nuevo ese matrimonio, que lo limpie, que lo purifique y lo eleve”.

Tras todo este camino, concluyen que "Dios es un Dios que cumple sus promesas y que hace todo nuevo, pero tenemos que dejarnos ser moldeados por El".

San Maximiliano Kolbe - Película de dibujos animados


Camino Católico.- La vida de San Maximiliano Kolbe, contada para niños de la serie “Mi familia católica” de EWTN.

Documental: ¿Quién es San Maximiliano María Kolbe?


Camino Católico.- Los Siervos del Hogar de la Madre han producido este documental sobre la vida de S. Maximiliano María Kolbe en H.M. Televisión, una figura grandiosa en el catolicismo del siglo XX. Kolbe fue un hombre de un celo apostólico extraordinario, un precursor en el uso de los medios de comunicación social para la transmisión del Evangelio y que consumó su vida con el testimonio del amor más grande: ser mártir de la caridad en Auschwitz.


El manantial de todo su dinamismo fue su amor apasionado a la Madre de Dios. Es conocido como «el loco de la Inmaculada». En medio de muchas dificultades exteriores, limitado físicamente por la tuberculosis, trabajó con pasión por la extensión del Evangelio.


Estuvo como misionero en Japón, y sus publicaciones llegaron a la India, a China, incluso a Arabia. Fundó en Polonia una ciudad para la Inmaculada: Niepokalanow. S. Maximiliano María es un ejemplo vivo de la generosidad apasionada en la entrega a Dios que puede suscitar la devoción a María, cuando es auténtica. Ser posesión de la Inmaculada era su ideal. Ella le llevó al don completo de sí mismo, a ser imitador perfecto de Jesucristo: nadie tiene amor más grande que aquel que da la vida por sus amigos.


Entrevistas que aparecen en el documental:

• P. Rafaelle di Muro O.F.M conv. — Asistente General de la Milicia de la Inmaculada (Roma).

• P. Francisco Nahoe O.F.M, conv. — Prior del Convento de Reno, Nevada (EEUU).

• D. Javier Paredes — Catedrático de Historia, Universidad de Alcalá de Henares

• P. Félix López S.H.M– Siervos del Hogar de la Madre.


Música : Dexter Britain

José Ricardo González del Alba, artista sacro: «Yo oro, hablo con Dios, le pido al Espíritu Santo su inspiración y siempre pinto rezando el rosario para que sea Él quien actúe a través de mis manos»

José Ricardo González, en su taller “Ars et Venustas” en Jinotepe antes de su viaje a España / Foto: Instagram de José Ricardo González del Alba 

* «El talento lo considero como un regalo que se me dio y que en cualquier momento Dios, si así lo quiere, me lo puede quitar. En el mundo del arte, como en muchas ramas profesionales, el tema de la humildad es muy importante, como ser humano y como cristiano. Yo considero que un artista humilde es el que triunfa, y un artista humilde es el que más fácil escucha la voz de Dios»

 Camino Católico.- Estar más cerca de Dios, aprender de los santos, ejercitar la humildad, animar a otros en su camino de fe, ayudar a la Iglesia de Nicaragua, expresar sus valores cristianos… todo esto es lo que el arte sacro significa para José Ricardo, un joven artista que reside en España.

José Ricardo González del Alba  no procede de una familia de artistas. Tampoco creció en talleres de arte. Para él, la pintura comenzó dibujando en el preescolar. Sin embargo, como él mismo lo describe, Dios tocó su vida con el talento y sensibilidad que le regaló.

Hoy es especialista en plateado, dorado y policromía y estudiante de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla. Sus obras se encuentran tanto en Nicaragua, su país de origen, como en España, y ha tenido la oportunidad de pintar carteles para la Semana Santa de Madrid. 

Pero González del Alba también es escultor. Su obra más grande es una Virgen con el niño de tamaño natural, que será bendecida en 2027 para exponerse en la Iglesia de Coria del Río, en Sevilla.

José Ricardo González del Alba modelando / Foto: Cortesía de José Ricardo González del Alba - Aleteia 


Una oportunidad surgida de la prueba

“Todo ha surgido, en mi vida, a través de dolores agridulces”, comenta a Majo Frias en Aleteia. Al no pasar el examen de admisión a la universidad, vivió un momento de mucha angustia. “Éramos de familia muy sencilla, mis padres habían muerto y evidentemente tenía que salir adelante, ser el orgullo de esa memoria de mis padres; y para mí fue una decepción. Pero el Señor me dio el regalo de poder sentarme y empezar a pintar”.

Así fue como José Ricardo pudo dedicar un año entero a la pintura, una pasión y un talento que siempre lo habían acompañado pero que nunca había ocupado la totalidad de su tiempo.

Años después, dejó atrás el aprendizaje autodidacta y se encuentra en Sevilla, España, donde ha tenido la oportunidad de aprender de sus profesores -en especial de Jesús Romanov-y compañeros en la Escuela de Arte de Sevilla. Al ver el camino recorrido y la admiración que provoca su trabajo, González del Alba tiene una cosa clara: su talento es un regalo de Dios que lo invita a mantenerse humilde cada día.

“Lo considero como un regalo que se me dio y que en cualquier momento Dios, si así lo quiere, me lo puede quitar. En el mundo del arte, como en muchas ramas profesionales, el tema de la humildad es muy importante, como ser humano y como cristiano. Yo considero que un artista humilde es el que triunfa, y un artista humilde es el que más fácil escucha la voz de Dios”.

Para González del Alba, ponerse frente a un lienzo en blanco es “un retiro espiritual” pues es un proceso que va acompañado de mucha oración y cercanía con Dios. Este elemento, para él, es igual de importante que los pigmentos y pinceles.

“Yo oro, hablo con Dios, le pido al Espíritu Santo su inspiración y siempre pinto rezando el rosario para que sea Él quien actúe a través de mis manos”.

José Ricardo González del Alba creando / Foto: Cortesía de José Ricardo González del Alba - Aleteia 

“El lienzo es la conexión entre Dios y el hombre. Cuando yo pinto, pienso que muchas personas van a poner ahí sus plegarias, su fe; y esto es algo que significa mucho”.

Esta experiencia de constante oración al momento de pintar no solo ha transformado su corazón y fortalecido su vida espiritual, sino que le ha permitido conocer más sobre la Iglesia y los santos. “Cuando pinto a un santo, conozco su vida”, admite.

¿Por qué arte sacro?

Desde muy pequeño, su madre sembró en él un amor hacia Dios que lo ha acompañado siempre. Por ello, su arte es una manera de expresar sus valores cristianos. “El arte sacro tiene sentido en mi vida. No es para vanagloriarme a mí, porque los aplausos no son para mí, sino para Dios; además, es para que la gente realmente encuentre esa cercanía a Dios por medio de un lienzo”. 

Divina Pastora de las Almas. Imagen modelada por José Ricardo González del Alba en terracota policromada que recoge el espíritu devocional y la sensibilidad artística de Sevilla / Foto: Cortesía de José Ricardo González del Alba - Aleteia 

“Nicaragua necesita del arte y nosotros necesitamos de la fe”

Además de ayudar a los demás en su camino de fe, José Ricardo busca que sus obras aporten algo a su país, Nicaragua, que a pesar de atravesar momentos complicados, mantiene su fe y esperanza.

Dos de sus pinturas -una Inmaculada Concepción y una Stella Maris-  plasman la espiritualidad y devoción mariana de su país. Ambas fueron pintadas para Mons. Rolando Álvarez, un hombre que González del Alba admira y define como “un hombre de mucha fe, de mucho silencio espiritual y diálogo con Dios”.

Aunque sus estudios superiores en dorado, plateado y policromía ya terminaron -y ahora está por comenzar a estudiar restauración y conservación de patrimonio histórico en la Facultad de Bellas Artes-  el sueño de este joven artista es regresar a su país para enriquecerlo con lo que ha aprendido.

Inmaculada Concepción de José Ricardo González del Alba en terracota policromada que recoge el espíritu devocional y la sensibilidad artística de Sevilla / Foto: Cortesía de José Ricardo González del Alba - Aleteia 

“Estando en Nicaragua, uno de mis sueños era estudiar arte, formarme académicamente, profesionalizarme y ser un aporte para Nicaragua, un aporte a los jóvenes. Es triste para mí estar en un país tan rico en el arte como lo es en España, sin estar con muchos jóvenes nicaragüenses que quisieran estar aquí”.

Y continúa: “Todo lo que llegue a aprender aquí es para Nicaragua. Cuando yo regrese a Nicaragua, mi sueño es hacer el taller de arte sacro más grande en el país, y yo sé que lo voy a cumplir. Lo voy a cumplir para los jóvenes artistas, para que existan espacios artísticos religiosos; pero también para que genere trabajos y para aportar a la Iglesia de Nicaragua. Yo creo que en ese momento lo vamos a necesitar mucho como Iglesia”.

Homilía del P. Pedro Luis López y lecturas de la Misa de hoy, viernes, San Maximiliano María Kolbe, 14-8-2026

14 de agosto de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Pedro Luis López y lecturas de la Santa Misa de hoy, viernes de la 19ª semana del Tiempo Ordinario, San Maximiliano María Kolbe, presbítero y mártir, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid. 

Santa Misa de hoy, viernes, San Maximiliano María Kolbe, 14-8-2026

14 de agosto de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, viernes de la 19ª semana del Tiempo Ordinario, San Maximiliano María Kolbe, presbítero y mártir, presidida por el P. Pedro Luis López, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Dolorosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 14-8-2026

14 de agosto de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Dolorosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, viernes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.