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viernes, 19 de junio de 2026

Jesús Cabello, cantautor católico al que la Virgen sanó de una leucemia: «Tuve un encuentro con Jesucristo impresionante y supe que está vivo y que tengo una misión»

Jesús Cabello interpretando una de sus canciones / Foto: Instagram de Jesús Cabello

* «A los 4 años ocurrió el milagro. En julio me hicieron una analítica de rutina y nos fuimos de vacaciones a la playa. Dos días después, el hospital llamó a mis padres diciendo que los resultados habían salido muy mal y que debían regresar de inmediato. Mi madre cuenta que, hasta ese momento, su oración había sido de reproche. Pero en ese instante de desesperación, cambió su forma de orar y dijo: ‘Mira, Señor, acepto tu voluntad, pero si sobrevive, te lo entrego’. De camino a Córdoba, pasaron por la aldea de Almonte, donde está la Virgen del Rocío. Allí mi madre se puso de rodillas ante el sagrario y la Virgen, y repitió su promesa»

En el vídeo, el cantautor Jesús Cabello cuenta su testimonio de vida en la Catedral de Córdoba ante el obispo de la diócesis y más de mil jóvenes de los colegios religiosos de la provincia en octubre de 2018

Camino Católico.- Hay historias que permiten percibir el amor de Dios de forma casi tangible, especialmente cuando, en medio del dolor, aparece una luz que transforma todo alrededor.

Así sucedió en la vida de Jesús Cabello, un músico español que apenas con 18 meses de nacido le detectaron una leucemia linfoblástica y un linfoma leucemizado. Esta noticia marcaría un antes y un después.

En 1985, se sometió a un tratamiento en Europa que, en ese momento, era experimental y no había sido probado en niños. Él mismo relata que varios de sus compañeros sufrieron reacciones severas e incluso algunos fallecieron años después. Sin embargo, aunque recibió el mismo medicamento, no perdió el cabello ni la vitalidad.

Jesús Cabello cuando era pequeño / Foto: Cortesía de Jesús Cabello

A pesar de ello, el tratamiento no era suficiente para su condición, por lo que los médicos sugirieron un trasplante de médula. Su hermano era el único posible donante, pero tenía apenas 10 años, así que la familia decidió no asumir ese riesgo.

El milagro que cambió su historia

“A los 4 años ocurrió el milagro. En julio me hicieron una analítica de rutina y nos fuimos de vacaciones a la playa. Dos días después, el hospital llamó a mis padres diciendo que los resultados habían salido muy mal y que debían regresar de inmediato. Mi madre cuenta que, hasta ese momento, su oración había sido de reproche. Pero en ese instante de desesperación, cambió su forma de orar y dijo: ‘Mira, Señor, acepto tu voluntad, pero si sobrevive, te lo entrego’. De camino a Córdoba, pasaron por la aldea de Almonte, donde está la Virgen del Rocío. Allí mi madre se puso de rodillas ante el sagrario y la Virgen, y repitió su promesa”, explica a Aleteia.

Cuando llegaron al hospital, tres horas más tarde, le repitieron los estudios. Esta vez, el resultado fue sorprendente: la enfermedad prácticamente había desaparecido: “En los análisis aparece que la enfermedad está remitiendo. Años después, a los ocho años me quitaron un linfoma en el cuello que no habían visto hasta entonces y estuve cuatro años viviendo con ello más sano que una pera”.

Años después, cuando tenía ocho años, su madre notó una protuberancia en su cuello mientras lo peinaba. Acudieron al médico de inmediato, donde le extirparon un linfoma del tamaño de una cereza que había permanecido enquistado durante todo ese tiempo. A partir de ahí, su recuperación fue inmediata.

Jesús confiesa que, al haber vivido con esta enfermedad desde tan pequeño, nunca percibió algo fuera de lo normal. Incluso llegó a pensar que todos los niños pasaban por estudios médicos similares. No fue sino hasta que su hermana mayor le contó la verdad que comenzó a cuestionarse su propia historia:

“¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué otros compañeros del hospital han muerto? Al hacerte esas preguntas, terminas encontrándote con Dios”.

El papel de su mamá ha sido clave para hacer crecer su fe y la relación con Dios: “Recuerdo que mi madre me enseñó las oraciones más básicas. Con apenas diez años me invitaba a acudir a Misa solo. Supongo que lo hacía con el objetivo de que madurara mi relación personal con Dios. Me iba una hora antes, cuando todavía no había nadie. Me colocaba siempre en el segundo banco de una nave lateral y me sentía muy bien. Pensaba en mis cosas y hacía un repaso de todo lo que puede preocupar a un nene de esa edad. Nunca me sentí solo, al contrario. Estaba súper a gusto. Alguna vez se me acercó el párroco a preguntarme si me pasaba algo o tenía problemas en casa, pero yo le respondía que no con cara de sorpresa. Luego llegaba la Misa de la que me enteraba más bien poco, pero en la consagración siempre me latía el corazón muy fuerte. Volvía a casa con la sensación de haberme hartado de hablar con alguien. Ahora me sorprendo de todo aquello y le pongo nombre a tanto misterio que me atraía poderosamente. Esos ecos todavía resuenan hoy en mi corazón”.

Y subraya que "es curioso que, a pesar de haber tenido una experiencia de oración tan prematura, mi hermano Pedro me ayudó a encauzar todo aquello y me enseñó la Oración de la Iglesia cuando apenas empezaba la universidad.  Ya no me funcionaba ir de salvaje por la vida (ríe). Aquello me permitió hacer oración con la Palabra de Dios. Durante esos años de noviazgo con Paloma, la oración encendió luces en nuestro camino y llegamos a conclusiones preciosas que nos salvaron de caer en una vida sin sabor".

Jesús Cabello con su esposa, Paloma, en la pasada Semana Santa 2026 / Foto: Instagram de Jesús Cabello

El encuentro que le dio sentido a todo

Por esos mismos años, comenzó a tocar la guitarra mientras su hermano le enseñaba algunas canciones. Aunque reconoce que al inicio no cantaba bien, la música despertó en él una alegría profunda.

Asistía a Misa con regularidad y, a los 17 años, participó en unos ejercicios espirituales que marcarían su vida. El 18 de agosto de 2001, mientras oraba en un jardín, rompió en llanto al experimentar un abrazo, un calor y un amor que nunca antes había sentido. En ese momento comprendió el rumbo de su vida: “no quería nada que no fuera Jesucristo. Sentí un abrazo que me cambió la vida. Tuve un encuentro con Jesucristo impresionante y supe que está vivo y que tengo una misión. El cantante cristiano debe tener una historia con Dios, una relación constante de acercamiento y perseverancia. De lo contrario, podemos cantar como los ángeles pero no llegaremos al corazón de los que nos oyen. Dios sólo es el que puede cambiar las vidas, no un músico. Si quieren hacer música católica, aprendan a hacer oración”.

Durante esos mismos ejercicios, recibió el don de la inspiración y comenzó a escribir canciones que expresaban lo que llevaba dentro. Grababa estas composiciones en CDs para amigos y familiares, pero pronto notó que comenzaban a difundirse con rapidez.

Jesús Cabello en el tiempo después que tuviera su encuentro con Cristo. A la izquierda, cantando y, a la derecha, con su novio y hoy esposa, Paloma / Foto: Cortesía de Jesús Cabello

Al año siguiente, regresó planteándose la vocación sacerdotal, influido también por el camino de su hermano, que se había ido al sacerdocio. Sin embargo, fue ahí donde conoció a Paloma, quien se convertiría en su esposa. Tras siete años de noviazgo, se casaron en esa misma casa de espiritualidad en La Zubia (Granada), porque —como él mismo dice— “allí conocimos a Dios y nos conocimos nosotros”.

"Con la oración encuentro sentido a lo que estoy viviendo"

“La oración propicia un encuentro real con Jesús que nos enamora, no nos hace santos de un día para otro y conocemos la medida del Amor que nos cautiva. La oración no es un momento de relax ni de mindfulness. La oración es una relación de amor real que va ordenando el corazón sin desanimarnos, poco a poco, y a través de la cual entendemos qué sentido tiene nuestra existencia. Nunca he sentido la necesidad de orar solamente cuando la vida golpea fuerte, aunque reconozco que en estos momentos es absolutamente fundamental. Independientemente de cómo esté, necesito sentarme para hablar y escuchar. Sí es cierto que cuanto más rezo siento que no actúo yo, sino que voy en volandas. El fruto de todo lo que hacemos se multiplica”.

Y luego puntualiza cómo lo hace ante su paternidad: "A partir de ser padre y de enrolarnos en la frenética rutina, no dispongo de tanto tiempo diario para orar. Muchos sacerdotes me han dicho que una manta de retales también calienta, que aproveche los pequeños momentos que pueda; pero confieso que no es lo mismo. Cuando llega el fin de semana busco 'mi ratito' como un desesperado".

Jesús Cabello comparte cómo reza: “Me gusta orar recién levantado, sentado en la cama. Un sacerdote me explicó una vez que cuando oramos nuestro corazón es como una cebolla: hay que ir quitando capas. Al principio, siempre es complicado centrarse y los proyectos inmediatos se estrellan en la cabeza como kamikazes. También las preocupaciones que nos despistan. La Oración de la Iglesia, los Laudes en este caso, me ayudan a ir entrando en actitud de escucha. Después de la lectura breve empieza ‘el diálogo’. No dejo de sorprenderme cuando llego a esos problemas aparentemente irresolubles y soy testigo de que se van disolviendo hasta quedar en casi nada. Cuando consigo llegar más al centro de la ‘cebolla’, encuentro el sentido de lo que estoy viviendo, incluso contradiciendo lo que minutos antes defendía como una posible solución. Alguien me orienta con una paciencia tremenda. La sensación final siempre es de agradecimiento. Me quedo nuevo”.   

Y luego argumenta por qué recomienda la oración: “En 2007 comencé un grupo de oración de jóvenes en mi parroquia. Fui uniendo cabos a circunstancias que me iba encontrando y acabamos cerca de cuarenta preparando oraciones en una pequeña sala de la parroquia. No era nada extraordinario. Se adecentaba una sala, cantábamos, leíamos el Evangelio de ese domingo y compartíamos lo que nos había inspirado. Poco más, pero algunos se emocionaban y lloraban con verdadera necesidad. Durante ese curso académico fue un éxito rotundo. Yo aluciné; no me ha vuelto a pasar. Soy testigo de todo el bien que hizo en unos y otros, y todavía lo recordamos con asombro. ¡Hasta salió un cura de ahí! Quizás en la Iglesia le prestamos demasiada atención a la formación. Tenemos mogollón de horas de catequesis en las parroquias, además de los sacramentos; pero apenas hay encuentros de oración donde puedan reunirse en comunidad laicos con toda clase de circunstancias para abrir el corazón con la Palabra de Dios. Debemos acercar a la gente a Jesús. No podemos empezar la casa por el tejado”.

Y añade: “Orar con música supone acercarse al silencio donde Dios habla. La música no es un fin, sino un medio. A mí me pasa. A veces he cantado alguna canción y he sentido la necesidad de callar y escuchar después. En ocasiones, los aplausos de los conciertos no ayudan a que el mensaje de una canción cale dentro, repose y dé fruto, sino que lo espanta. No es lo mismo servirse de la música en una Adoración que en un concierto. Lo primero adquiere todo el sentido, pero insisto en que la música es solo un medio”.

Una fe sostenida por la Virgen

Jesús también compartió un momento especialmente doloroso en su vida matrimonial. En 2010, él y su esposa atravesaron un aborto. Tiempo después, su esposa comenzó a acudir con frecuencia a una iglesia con adoración al Santísimo, donde solía detenerse ante la imagen de la Virgen de Guadalupe para rezarle “de madre a madre”.

Poco tiempo después, quedó embarazada nuevamente. Su hijo nació el 12 de diciembre de 2012, justamente el día de la Virgen de Guadalupe. Desde entonces, esta advocación ocupa un lugar muy especial en su familia.

Una vocación que se vive en lo cotidiano

La música es una parte esencial de su vocación, aunque no la única. También es maestro de literatura para jóvenes y padre de familia. Aunque ha tenido la oportunidad de presentarse en países como Panamá, Estados Unidos, Italia o Polonia, compartiendo escenario con músicos de talla internacional, ha comprendido que el don recibido implica también una responsabilidad.

“En 2017 me propusieron mudarme a Estados Unidos para vivir de la música, con todas las facilidades, pero dije que no. Por mi forma de ser, no podría vivir solo de los focos, los aplausos y los viajes, desarraigándome de mi familia. Necesito tener los pies en el suelo, y la rutina del día a día con mis alumnos me aporta muchísimo”.

Jesús-Cabello en una de sus interpretaciones / Foto: Instagram de Jesús Cabello

Jesús vive tres vocaciones que se integran y dan forma a la persona que es hoy. Busca compartir aquello que ha recibido:

“Cuando canto o pongo al servicio mis talentos, siento una profunda misericordia. Siento que tengo una deuda con Dios, porque me ha regalado dos vidas (al nacer y al sanarme), algo que otros compañeros no tuvieron. La música y los conciertos son solo una forma de corresponder, aunque sea mínimamente, a lo que Dios ha hecho por mí”.

Jesús Cabello en plena actuación / Foto: Cortesía de Jesús Cabello

Así, testimonios como este muestran cómo Dios toca el corazón de quienes se abren a Él y los acompaña en sus dones. Jesús adelantó que su nuevo disco saldrá el 17 de junio, en el que busca narrar todo lo que Dios ha hecho en su vida, convirtiéndolo en alabanza. “Estamos aquí de paso y, como decía San Felipe Neri: ‘Yo prefiero el paraíso’”.

La oración que recomienda: “La letanías de la humildad”

A la hora de recomendar una oración, Jesús afirma que hay muchas que le han ayudado. «En la universidad conocí las Letanías de la humildad del cardenal Merry del Val y me hicieron mucho bien. No es fácil subirse a un escenario y tener el corazón en su sitio. Creo que a cualquier joven católico le vendría muy bien en este tiempo selfie que nos ha tocado vivir». Así ser rezan:

Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón parecido al tuyo.

Del deseo de ser alabado, líbrame, Señor

del deseo de ser honrado, líbrame, Señor

del deseo de ser aplaudido, líbrame, Señor…

Concédeme, Señor, el deseo de que otros sean más amados que yo,

de que otros sean más estimados que yo,

de que otros crezcan susciten mejor opinión de la gente y yo disminuya…

De ser desconocido y pobre, Señor, me alegraré…

Dios mío, no soy más que polvo y ceniza…

martes, 2 de septiembre de 2025

Héctor García Phoenix, cantautor católico, se alejó de Dios y tocó fondo: «Fui a un retiro y descubrí que Jesús existe y, suceda lo que suceda en mi vida, no quiero alejarme de Él»

 

Héctor García Phoenix

* «Dios te mete en problemas fuertes, porque el estar con Dios es un luchar todos los días. Pero es peregrinar por la santidad a la que todos estamos llamados. Y lo único de que tengo certeza es que de la mano de Dios voy a encontrar la mejor respuesta. Buscamos a Dios con la mente. Y hay que acercarse a Él con el corazón. Es esencial ir con el corazón abierto para que Dios pueda entrar. Hay que pedirle, y dejarle, que nos dé la oportunidad de conocerle, y a la Virgen decirle: ‘no te conozco pero dame la oportunidad de comprobar que tú eres la Madre de Dios’, aconseja. Y de paso nos recuerda que “Dios nunca rechaza a quien quiere conocer a su Madre»

Camino Católico.-   Héctor García Phoenix, cantautor católico, nació en Tamazula, Jalisco, México, y a la edad de 19 años se fue a los Estados Unidos. En ese entonces vivía alejado de Dios, no entendía la importancia de Dios en la vida de un ser humano, hasta que tocó fondo. Vivió un retiro y fue para él la experiencia más grande que ha tenido en su vida al comprobar que Dios existe, y desde entonces su trabajo ha sido descubrir quién es Jesús. Por medio de la música, trata de evangelizar dejando atrás un pasado alejado de Dios. Cuenta su testimonio de conversión en un  vídeo de Mater Mundi TV.

De adolescente rezaba el Rosario a la fuerza y se cansó

Ahora está en camino, “y mi vida está cambiando mucho. Dios es la mejor opción que podemos tener, la mejor manera de vivir el sufrimiento y las alegrías de esta vida”, dice en la entrevista conducida por Matilde Latorre.

Casado y padre de 3 hijos, de pequeño vivió una religiosidad popular. Nada de ir a misa salvo alguna ocasión excepcional, como su primera Comunión, la Confirmación, la boda de su hermano y poco más. De muy pequeño también alcanza a recordar que cada 12 de diciembre le vestían y cargaba con saquitos de azúcar o frijol para las peregrinaciones que arrancaban desde el centro del pueblo y terminaban en un templo cercano que se llama Santuario de la Virgen de Guadalupe. 

Fue su abuela quien empezó a introducirle en el rezo del Santo Rosario. “Lo rezaba a la fuerza. Primero que si un día a la semana. Me quedaba dormido. Después me aumentó a dos días, después a tres días y después ¡todos los días! Hasta que un día me enfadé, me cansé y buscaba la forma de llegar tarde a casa para evitar a mi abuela y al Rosario”. Aquello le avergonzaba. “Era un adolescente y no quería que me asociaran con eso de rezar, quería que me vieran como un chico normal”, asegura.

Adicciones y vacío, música  e interpelación a Dios sobre su existencia

Héctor se fue a vivir un tiempo a Estados Unidos. Allí empieza a caer en adicciones y un modo de vida de confusión. “Empecé a sentir ese vacío que como humanos no entendemos y tratamos de llenar de las más diferentes maneras”. En búsqueda de una salida, se cruzaron en el camino mormones, evangélicos… Gente que “hablaba de Dios, pero criticaban mi fe. Y, aunque fuera una fe poco devota, no me gustaba que atacaran mi fe, una fe que ni conocían”, lamenta. 


Héctor García Phoenix con su familia

“Me regalaron un disco y creo que fue por ahí por donde empezó Dios a remover mi vida. Aquellas canciones me hicieron acabar llorando a gritos y preguntar: no sé quién eres, pero si existes ayúdame. No quiero ser esto que soy“.

A insistencia de su esposa, acudió poco después a un retiro donde sucedió algo que no esperaba. En aquel retiro descubrió que Jesús existe. “Existe y, aunque no lo conozca, suceda lo que suceda en mi vida, no quiero alejarme de Él”, decidió Héctor allí. “Definitivamente encontré el tesoro escondido y no lo quisiera perder jamás. Aunque no soy santo y cometo muchos errores, definitivamente quiero vivir el resto de mi vida de la mano de Cristo”.

Me sentía especial por sentir a Cristo, pero eso también se convierte en una responsabilidad. No es que creyera que mi misión era convertir a la gente, pero sí hablarles de Dios. “Eso ya de primeras provoca que te etiqueten y que te rechacen. Mucha gente se aleja de ti, incluso en tu propia familia, en tu matrimonio”, admite Héctor.

Las persecuciones, las dificultades, las luchas, son parte de la vida cristiana. Y tenemos que reconocernos imperfectos, apunta el cantautor. “Dios te mete en problemas fuertes, porque el estar con Dios es un luchar todos los días. Pero es peregrinar por la santidad a la que todos estamos llamados. Y lo único de que tengo certeza es que de la mano de Dios voy a encontrar la mejor respuesta”, afirma con determinación.

A Cristo de la mano de la Guadalupana

Su abuela falleció al poco tiempo de que Héctor regresa a México. Unos 10 años después, vivió una experiencia espiritual que relata en el video. “Si me creen o no, eso no me importa. Yo sé lo que vi”, dice Héctor. “Vi a mi abuela vestida de blanco, descalza y radiante”. “Y allí también vi una Mujer, con una misma túnica blanca y con un manto azul, de un color azul que no existe en la tierra, y que resplandecía”. Tomó de la mano a su abuela y ambas desaparecieron.


Héctor García Phoenix con dos de sus hijos

Cuando Héctor empezó de nuevo a ir a misa, se encontró con una imagen de la Virgen a la que reconoció: “Esa fue la Mujer que yo vi”.

El cantautor advierte que “buscamos a Dios con la mente. Y hay que acercarse a Él con el corazón. Es esencial ir con el corazón abierto para que Dios pueda entrar. Hay que pedirle, y dejarle, que nos dé la oportunidad de conocerle, y a la Virgen decirle: no te conozco pero dame la oportunidad de comprobar que tú eres la Madre de Dios”, aconseja. Y de paso nos recuerda que “Dios nunca rechaza a quien quiere conocer a su Madre”.

Héctor García se considera un converso en camino, que quiere transmitir que “soy una persona transparente” y que asume que su “peregrinar es parte de la lucha por la santidad a la que todos estamos llamados”.

Otro aspecto que para el cantante mexicano es importante sin duda es su familia conformada por él, su esposa y sus tres hijos. Tratan de vivir cerca de Dios de la mejor manera posible y el ser una persona devota lo ha cambiado definitivamente para bien, pues antes no le dolía el pecado, pero ahora, al conocer su fe y estar enamorado de Cristo, caer en pecado es algo doloroso para él y lo transmite a los suyos.

“Ahora me duele muchísimo cuando caigo en pecado. Hoy oro más y me abandonó en Dios pero sin dejar de caminar, porque al final todo a su tiempo se acomoda”.


Héctor García Phoenix

Nueve discos

Quien escucha la música de Héctor García se lleva una gran sorpresa. La mezcla de ritmos y letras captan enseguida la atención, suenan distinto y cada canto tiene su particularidad. Como cantautor, la inspiración no le llega solo de la imaginación, sino de cada emoción, recuerdo y vivencia. Con una familia sostenida por Cristo y una misión que cada día alimenta y comparte, este mexicano radicado Arizona, Estados Unidos, está “loco por Cristo”.

Gracias a la música son muchos los escenarios y las experiencias por las que ha pasado y, poco a poco, con ayuda de muchas personas, no todas involucradas con la fe, ha crecido como cantautor, mejorando constantemente sus producciones de ritmos variados, con especial gusto por la banda, buscando siempre hacer el bien. Compaginado con esto, está su programa de streaming “Locos por Cristo”, en el que presenta entrevistas, testimonios, vivencias de fe y por supuesto, música, que puede verse en su canal de Youtube.

“Bueno, si soy sincero, ni yo sé cómo hago para hacer este trabajo. Lo único que he hecho son dos cosas, como decía San Agustín, orar como si todo dependiera de Dios y trabajar como si todo dependiera de mí. Y sobre todo soñar, le dejo todos mis sueños a Dios, en sus manos, y me dejo sorprender por Él. Por momentos no es fácil, pero Dios pone los medios para hacerlo llevadero”.

Para Héctor, quien no se cansa de perseverar, estar “loco por Cristo” es estar dispuesto a hacer lo necesario para que otros conozcan a Cristo, sin importar lo que diga la gente, incluidos los mismos cristianos.

Su estilo musical, desplegado en nueve discos, no está definido, lo mismo puede incluir mariachi, estilo sierreño, norteño, banda, tropical, cumbia y hasta un toque de picardía. Héctor se define a sí mismo como un cantante loco, sin límites ni estilos exclusivos.

Los planes de Héctor son seguir trabajando por sus sueños, pero el más importante, dice, “es llegar hasta el último día de mi vida enamorado de Dios. En todo lo demás dejo que Dios siga marcando el camino, aunque en momentos duele, te desespera, pero también te alegra”.

domingo, 7 de agosto de 2022

Trenors, un grupo de pop lírico de 4 católicos que triunfa: «Dios es nuestro gran “Manager”, nuestro refugio. Siempre estamos conectados con Él, y Él nos da aliento»


* «Nuestros maestros de canto nos decían siempre: “Esas voces no son de ustedes; es un don que Dios les dio a ustedes para transmitirlo al mundo”. Y eso es lo que tratamos de hacer, enfocarnos en Dios y cantarle a la humanidad. Y si toda la humanidad estuviera enfocada en eso, tendríamos un mundo mejor»

* «Los sueños se consiguen con fe, con esperanza y siempre, siempre confiando en Dios. Dios es el gran “Manager” de todos»


miércoles, 22 de diciembre de 2021

Pablo Sanz, profesor, futbolista profesional y cantautor: «Vivir enamorado de Dios queriendo ser santo marca mi vida y San José, a quien canto, puede enseñarme»


 * «Fue con 15 años, en unas convivencias, cuando me encontré con Dios. Ese mismo verano empecé a conocerle en mis primeros Ejercicios Espirituales y desde ese momento descubrí a un Dios con quien podía hablar, a quién podía querer y dejarme querer, un Dios que tenía algo que decirme en mi día a día. A los 20 años me consagré a Dios en los Cruzados de Santa María, un Instituto Secular. Respondí a la llamada que Dios me hizo aquel verano consagrándome a Él. Y ahí sigo, tratando de enamorarme cada día más de Dios, redescubriendo su infinita misericordia para conmigo»

Vídeo-testimonio de Pablo Sanz, emitido por 13 TV el 8 de diciembre, la Inmaculada Concepción, día en que concluía el año de San José, a quien ha dedicado una canción, que estrena en directo en el programa Iglesia al día. Pablo cuenta su deseo de aprender de San José para crecer en santidad y en su relación con Dios y con los demás

* «En esta búsqueda constante de la Santidad en medio del mundo, en las actividades cotidianas me pierdo constantemente. Me veo muy limitado como para responder a la llamada de Dios y muchas veces eso me desanima. El orgullo domina mi vida tantas veces…y casi siempre bajo capa de bien. Ahí es donde está el reto de mi relación con Dios, cambiar la mirada, dejar de mirar mi respuesta y mirar su llamada, dejar de mirar cómo amo a Dios y mirar más cómo Él me ama. Dejar de querer “hacer” y empezar a dejarme “hacer”. Es un juego de confianza, de fe, porque aun conociendo mi pequeñez Dios cuenta conmigo. Si Dios es así conmigo, también lo quiere ser con todo el mundo. Su Amor está esperando a todo el mundo»

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viernes, 28 de mayo de 2021

Jack Terzian, cantautor, fue víctima del bullying escolar, buscó sentido a su vida, fue a adorar a Cristo y «encontré paz, libertad y perdón. Dios cambió mi corazón»

 


* «Quiero mostrar a la gente quiénes son: creados por Dios. Una vez que uno mismo tiene esa comprensión, entonces puede dar forma a la cultura que le rodea. La Eucaristía es la prioridad número uno de mi vida. El alimento que proporciona abre las puertas al conocimiento y a la paz. Nos da energía en este mundo para vivir a plenitud nuestra existencia»

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martes, 3 de marzo de 2015

Kiki Troia músico y cantante católico: “Me motiva a cantar un profundo amor a Dios”

“Lo más importante en la música no es querer vender más discos y estar en las mejores radios, sino componer y compartir lo que está en nuestro corazón. Ser sinceros, ser francos es la mejor manera de llegar al corazón del otro. Intento que mi música más allá de que hable de Dios sea una música a través de la cual Dios hable”