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jueves, 12 de septiembre de 2024

Papa Francisco en homilía en Singapur, 12-9-2024: «En la Virgen María vemos el amor del Padre manifestado en la ternura de una madre, que todo lo comprende y perdona, que nunca nos abandona»

* «¿Cuál es el edificio más hermoso, el tesoro más precioso, la inversión más rentable a los ojos de Dios? Somos nosotros, somos todos nosotros, hijos amados de un mismo Padre, llamados a su vez a difundir el amor»

    

Vídeo de la transmisión en directo de Vatican News, traducido al español, con la homilía del Papa 

* «El amor que Dios nos muestra, y que a su vez nos invita a practicar, actúa de este modo: responde generosamente a las necesidades de los pobres, se caracteriza por la piedad hacia los que sufren, está dispuesto a ofrecer hospitalidad, es fiel en los momentos difíciles, está siempre dispuesto a perdonar, a esperar» 


12 de septiembre de 2024.- (Camino Católico)  El Papa Francisco celebra la última misa de su 45° Viaje Apostólico a Asia y Oceanía en el Estadio Nacional “Sport Hub” de Singapur desbordante de fieles, según las autoridades locales han estado presentes más de 50.000 personas. El Papa invita a reconocer que «sin amor no somos nada» y a abrazar a los hermanos y hermanas encontrados en el camino. 

Y en día que se celebra la memoria litúrgica del Santísimo Nombre de María pone como modelo a la Virgen: “En María, vemos el amor del Padre manifestado en una de las formas más bellas y totales: la de la ternura ―¡no olvidemos la ternura!― la ternura de una madre, que todo lo comprende y lo perdona todo, y que nunca nos abandona. Por eso nos encomendamos a ella”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la homilía del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Viaje apostólico a Singapur

SANTA MISA


HOMILÍA DEL SANTO PADRE


Estadio Nacional en el «Singapore Sports Hub»

Jueves, 12 de septiembre de 2024

«El conocimiento llena de orgullo, mientras que el amor edifica» (1 Co 8,1). San Pablo dirige estas palabras a los hermanos y hermanas de la comunidad cristiana de Corinto —que era una comunidad rica de múltiples carismas (cf. 1 Co 1,4-5)— a la cual el mismo Apóstol, en sus cartas, con frecuencia recomienda cultivar la comunión en la caridad.

Escuchamos estas mismas palabras mientras agradecemos juntos al Señor por la Iglesia de Singapur, que también es rica de dones, está viva, en crecimiento y en diálogo constructivo con las distintas confesiones y religiones con las que comparte esta maravillosa tierra.


Precisamente por esto, quisiera comentar las mismas palabras, inspirándome en la belleza de esta ciudad y en las grandes y osadas arquitecturas que contribuyen a hacerla tan famosa y fascinante, comenzando por el impresionante complejo del Estadio Nacional en el que nos encontramos. Y quisiera hacerlo recordando que, en última instancia, incluso en el origen de estas imponentes construcciones — como en el de cualquier otro proyecto que deja una huella positiva en este mundo—, no está en primer lugar, como muchos piensan, el dinero, ni la técnica, ni siquiera la ingeniería —todos medios útiles, muy útiles—, sino en definitiva está el
amor, “el amor que construye”.

Quizás alguno pudiera pensar que se trata de una afirmación ingenua, pero si lo reflexionamos detenidamente, no es así. De hecho, no existe una obra buena detrás de la cual no haya, tal vez, personas brillantes, fuertes, ricas, creativas, aunque sean siempre mujeres y hombres frágiles, como nosotros, para los cuales sin el amor no hay vida, ni impulso, ni razón para actuar, ni fuerza para construir.


Queridos hermanos y hermanas, si algo bueno existe y permanece en este mundo, es sólo porque, en múltiples y variadas circunstancias, el amor ha prevalecido sobre el odio, la solidaridad sobre la indiferencia, la generosidad sobre el egoísmo. Si no fuera por eso, aquí nadie habría podido hacer crecer una metrópolis tan grande, los arquitectos no habrían hecho proyectos, los obreros no habrían trabajado y nada se habría podido realizar.

Así pues, lo que nosotros vemos es un signo, y detrás de cada una de las obras que tenemos ante nosotros hay muchas historias de amor por descubrir. Historias de hombres y mujeres unidos entre sí en una comunidad; de ciudadanos comprometidos con su país; de madres y padres preocupados por sus familias; de profesionales y trabajadores de todo tipo y grado, implicados sinceramente en sus diversos roles y tareas. Y es bueno que aprendamos a interpretar estas historias, escritas en las fachadas de nuestras casas y en los trazados de nuestras calles, y a transmitir su memoria, para recordarnos que nada que sea perdurable nace y crece sin amor.


A veces sucede que la grandeza y la imponencia de nuestros proyectos pueden hacernos olvidar esto, engañándonos al pensar que podemos ser los autores de nosotros mismos, de nuestra riqueza, de nuestro bienestar, de nuestra felicidad; sin embargo, al final la vida acaba siempre por devolvernos a la única realidad, la de que
sin amor no somos nada.

La fe, pues, nos confirma y nos ilumina aún más sobre esta certeza, porque nos dice que en la raíz de nuestra capacidad de amar y de ser amados está Dios mismo, que con corazón de Padre nos deseó y nos llamó a la existencia de modo totalmente gratuito (cf. 1 Co 8,6) y que, de manera igualmente gratuita, nos ha redimido y liberado del pecado y de la muerte, mediante la muerte y resurrección de su Hijo Unigénito. En Él, en Jesús, está el origen y el cumplimiento de todo lo que somos y lo que podemos llegar a ser.


Así, en nuestro amor vemos un reflejo del amor de Dios, como afirmó san Juan Pablo II con ocasión de su visita a esta tierra, añadiendo una frase importante, a saber, que “por eso el amor se caracteriza por un profundo respeto a todos los hombres, independientemente de su raza, de su credo o de cualquier aspecto que les pudiera hacer diferentes de nosotros” (cf.
Homilía de la Santa Misa en el Estadio Nacional de Singapur, 20 noviembre 1986).

Hermanos y hermanas, estas son unas palabras importantes para nosotros porque, más allá de lo maravillados que nos sentimos ante las obras creadas por el hombre, nos recuerda que hay una maravilla todavía más grande, que hay que abrazar con admiración y respeto aún mayores. Se trata de los hermanos y hermanas que encontramos cada día en nuestro camino, sin preferencias ni diferencias. Testimonio de ello lo dan la sociedad y la Iglesia de Singapur, étnicamente tan diversas y, sin embargo, tan unidas y solidarias.


¿Cuál es el edificio más hermoso, el tesoro más precioso, la inversión más rentable a los ojos de Dios? Somos nosotros, somos todos nosotros, hijos amados de un mismo Padre (cf.
Lc 6,36), llamados a su vez a difundir el amor. De ello nos hablan las lecturas de esta Santa Misa que desde distintos puntos de vista describen la misma realidad, es decir, que la caridad es dulce al respetar la vulnerabilidad de los débiles (cf. 1 Co 8,13), es providente al conocer y acompañar a los que se sienten inseguros en el camino de la vida (cf. Sal 138), es magnánima y benevolente al perdonar más allá de todo cálculo y medida (cf. Lc 6,27-38).

El amor que Dios nos muestra, y que a su vez nos invita a practicar, actúa de este modo: “responde generosamente a las necesidades de los pobres, se caracteriza por la piedad hacia los que sufren, está dispuesto a ofrecer hospitalidad, es fiel en los momentos difíciles, está siempre dispuesto a perdonar, a esperar”, perdonar y esperar hasta el punto “de corresponder con una bendición a una blasfemia, esta es la esencia del Evangelio” (cf. S. Juan Pablo II, Homilía de la Santa Misa en el Estadio Nacional de Singapur, 20 noviembre 1986).

Esto lo podemos constatar en numerosos santos, hombres y mujeres conquistados por el Dios de la misericordia, hasta el punto de convertirse en su reflejo, en su eco, en su imagen viva. Y quisiera, para terminar, mencionar a dos de ellos.


La primera es María, cuyo Dulce Nombre celebramos hoy. ¡A cuántas personas su apoyo y su presencia han dado y siguen dando esperanza!, ¡en cuántos labios su nombre ha aparecido y aparece en momentos de alegría y también de dolor! Y esto sucede porque en ella, en María, vemos el amor del Padre manifestado en una de las formas más bellas y totales: la de la ternura ―¡no olvidemos la ternura!― la ternura de una madre, que todo lo comprende y lo perdona todo, y que nunca nos abandona. Por eso nos encomendamos a ella.

El segundo es un santo muy querido en esta tierra, que encontró aquí hospitalidad muchas veces durante sus viajes misioneros. Hablo de san Francisco Javier, que fue recibido en esta tierra en numerosas ocasiones, la última de ellas el 21 de julio de 1552.


De él nos ha quedado una hermosa carta dirigida a san Ignacio y a los primeros compañeros, en la que expresa su deseo de ir a todas las universidades de su tiempo «dando voces, como hombre que tiene perdido el juicio, […] a los que tienen más letras que voluntad», para que se sientan impulsados a hacerse misioneros por amor a sus hermanos, diciendo desde el fondo de su corazón: «“Señor, aquí estoy, ¿qué quieres que yo haga?”» (Carta desde Cochín, enero de 1544).

También nosotros podríamos hacer nuestras estas palabras, siguiendo su ejemplo y el de María: “Señor, aquí estoy, ¿qué quieres que haga?”. Que estas palabras nos acompañen no sólo en estos días, sino siempre, como un compromiso constante de escuchar y responder con prontitud a las invitaciones al amor y a la justicia, invitaciones que también hoy nos siguen llegando desde la infinita caridad de Dios.


Francisco



Foto: Vatican Media, 12-9-2024

Santa Misa, presidida por el Papa Francisco, de hoy, jueves, el Santísimo Nombre de María, en Singapur, 12-9-2024


Foto: Vatican Media, 12-9-2024


12 de septiembre de 2024.- (Camino Católico) Cantos, aplausos y mucho barullo, así han recibido los más de 50.000 fieles al Papa Francisco en el Estadio Nacional “Sport Hub” de Singapur donde el Pontífice ha presidido hoy la Santa Misa de hoy, el día que se celebra la memoria litúrgica del Santísimo Nombre de María, la última que celebrará en este extenso Viaje Apostólico que le ha llevado anteriormente a Indonesia, Papúa Nueva Guinea y Timor Oriental. En su homilía, el Santo Padre ha subrayado que “en la Virgen María vemos el amor del Padre manifestado en la ternura de una madre, que todo lo comprende y perdona, que nunca nos abandona. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha toda la celebración.

Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Misa de hoy, jueves, el Santísimo Nombre de María, 12-9-2024


12 de septiembre de 2024.- (Camino Católico) Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Santa Misa de hoy, jueves de la 23ª semana de Tiempo Ordinario, el Santísimo Nombre de María, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, jueves, el Santísimo Nombre de María, 12-9-2024

12 de septiembre de 2024.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, jueves de la 23ª semana de Tiempo Ordinario, el Santísimo Nombre de María, presidida por el P. Heliodoro Mira, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Palabra de Vida 12/9/2024: «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso» / Por P. Jesús Higueras


Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 12 de septiembre de 2024, jueves de la 23ª semana de Tiempo Ordinario, el Santísimo Nombre de María, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Lucas 6, 27-38:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian.

Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo.

Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.

Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos.

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 12-9-2024


12 de septiembre de 2024.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Oración al Santísimo Nombre de María invocando su protección / Por P. Carlos García Malo



* «Qué dulce es tu nombre María y cómo se estremecen de emoción los labios al pronunciarlo, como el arcángel Gabriel en la anunciación… Que mirándote en cualquier imagen o advocación al pronunciar el dulce nombre de María sintamos tu manto protector que nos cobija y abraza con la «dulzura y ternura» que sólo una madre sabe dar»

Camino Católico.-  Cada 12 de septiembre la Iglesia celebra el Santísimo Nombre de la Madre de Dios que San Lucas señala en su Evangelio para veneración de todos los cristianos: “el nombre de la virgen era María” (Lc. 1, 27).

En el libro “El secreto admirable del Santísimo Rosario” (p. 68), San Luis María Grignion de Montfort cuenta que la Virgen, llevando sobre el pecho la salutación angélica escrita en letras de oro, se le apareció a Santa Matilde y le dijo:

“El nombre de María, que significa Señora de la luz, indica que Dios me colmó de sabiduría y luz, como astros brillantes, para iluminar los cielos y la tierra”.

Invoquemos el Santísimo Nombre de María pidiendo su protección:


María, nombre sencillo y completo a la vez.

«Excelsa» pensaron tus Padres Joaquín y Ana pues intuyeron algo divino en el regalo que Dios les otorgó al tenerte por hija.

«Amada de Dios», pues en ti se volcó todo el amor trinitario al gestarse en tu vientre el fruto que trajo la redención, Jesús.

Qué dulce es tu nombre María y cómo se estremecen de emoción los labios al pronunciarlo, como el arcángel Gabriel en la anunciación.

Felicidades, Madre de la humanidad herida.

Que mirándote en cualquier imagen o advocación al pronunciar el dulce nombre de María sintamos tu manto protector que nos cobija y abraza con la «dulzura y ternura» que sólo una madre sabe dar.

Santa María. Ruega por nosotros.

             P. Carlos García Malo

«Yo creo, adoro, espero y te amo. Y te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman» / Por P. Carlos García Malo

 


miércoles, 11 de septiembre de 2024

Carlos Manero era corredor de bolsa, su novia murió súbitamente, cayó en un abismo de tristeza y vicios, pero fue a Medjugorje donde la Virgen le habló y ahora le sirve


Carlos Manero fue a Medjugorje donde la Virgen le habló y ahora le sirve

* «La monja Jene Rally, de 70 años, por la noche me preguntó qué me pasaba. Le conté todo envuelto en llanto. Me invitó a ir a la Adoración al Santísimo. Llegamos, me hinqué como ella me lo indicó, empecé a llorar sin parar, pidiéndole perdón a Jesús por lo que había hecho. Yo no quería estar en este lugar, pensaba en por qué me quitaron a mi novia y recordé lo que Vicka nos había dicho. Y reconozco con pena que dije a la Virgen: ‘No es cierto, tú no estás en este lugar. Si me equivoco, dime ahora mismo por qué tu Hijo me quitó a mi novia’… En ese momento aún tenía los ojos cerrados, empecé a escuchar una voz dulce y llena de amor en los oídos y en mi corazón tan que me decía: `Carlos, Carlitos, quiero pedirte que nunca más le vuelvas a preguntar a mi hijo Jesús por qué te quitó a tu novia. Eres muy injusto cuando preguntas por qué te la quitó. No has querido aceptar su voluntad y Él no se equivoca. Es Dios, sabe proveer y sabe en qué momento va a mandar algo en tu vida, y nunca lo ha hecho ni lo hará para lastimarte, lo ha hecho para tu bien eterno. Carlitos, a partir de hoy, donde quiera que vayas y hables de mí, quiero que les enseñes lo que te estoy enseñando esta noche. Enséñales a todos a partir de hoy que no es por que murió tu novia sino el para qué’»

Carlos Manero cuenta su testimonio al canal Mundo Católico y el trágico suceso que le convertiría en un auténtico apóstol de la Virgen María

Camino Católico.-  A sus 30 años, ocupado de sus finanzas y de los preparativos de su boda con Angélica, Carlos Manero no tenía tiempo para ‘malgastarlo’ en Dios y en el prójimo, menos porque se hallaba entregado a su labor como corredor de bolsa, representando a compañías trasnacionales en la Bolsa Mexicana de Valores. Pero un día, en cuestión de un segundo, vio derrumbarse ante sí aquella vida de bonanza.

Era febrero de 1992 y estaba preparando la boda y el curso prematrimonial con su prometida Angélica. La recuerda como «el instrumento» que usó Dios para llevarle de vuelta a la fe y siempre que podía le invitaba a ir a misa y a rezar el rosario. Con motivo del reciente estreno de Medjugorje. La película en México, Carlos ha contado al canal Mundo Católico el trágico suceso que le convertiría en un auténtico apóstol de la Virgen María.

Desesperación con la muerte súbita de su novia

El 28 de febrero de 1992, quedaban solo  tres semanas para su boda, Carlos y su novia concluían sus cursos prematrimoniales, y cuando el sacerdote les entregaba la constancia para que pudieran anunciar las amonestaciones, sucedió algo que acabó con los planes: Angélica comenzó a sentirse mal. De pronto, le dijo a Carlos que no podría haber boda. «En ese momento, entendí la mano izquierda de Jesús. La estaba abrazando cuando tuvo un paro respiratorio y cardíaco. Cayó desplomada y murió al final del curso prematrimonial», relata.

Carlos estaba en shock. Ya en el hospital tras intentar reanimarla sin éxito, le invitaron a visitar la capilla, donde estaba expuesto el Santísimo: «Me acerqué al altar, escupí al Santísimo y le preguntaba llorando: `¿Por qué me quitaste a mi novia?´».

Aquella reacción y la muerte de su prometida le marcarían de por vida. Comenzó a recibir medicación psiquiátrica para intentar mantenerse «en pie» y a beber y solo pensaba en morirse.

Lo demás fue para Carlos un constante hundimiento en un abismo de tristeza. “Organizar el funeral, ir a recoger las invitaciones, devolver los regalos que nos habían adelantado. Todo me destrozaba. Pronto caí en el vicio y otros comportamientos nocivos. Y no había nada que detuviera mi caída”, recuerda.

Su madre, desesperada cuidando a su marido con Alzheimer y preocupada por su hijo, le dio un ultimátum:  Se le arrodilló y le pidió que saliera ya de esa tristeza; le habló de un lugar de Europa, Medjugorje donde, decían, la Virgen María se manifestaba y sanaba gente y que ella sanaría sus heridas. “Me prometió conseguir dinero y pagarme un viaje de un mes a aquel lugar para que pudiera dejar atrás mi dolor”, cuenta a Desde la fe.

Para Carlos, la idea de las manifestaciones de la Virgen no le resultó atractiva, pero sí la de irse de viaje un mes. Y así, en compañía de 50 peregrinos norteamericanos, viajó al sitio indicado: Medjugorje en Bosnia-Herzegovina.

La religiosa que lo ayudó

Carlos llegó a Medjugorje poco después de que comenzase la guerra de Bosnia, en 1992, inscrito en un grupo de peregrinos norteamericanos  y entre ellos iba una monja llamada Jene Rally, que no hablaba español, sin poder casi comunicarse, a quien Carlos le ayudó a cargar las maletas, pues a sus 70 años se le dificultaba hacerlo por ella misma. Eso estrechó la relación entre ambos. e.

Recuerda que al llegar pudo conocer a una de las videntes de Medjugorje, Vicka Ivanković, que le relató uno de los mensajes pronunciados por la Virgen en las apariciones: «Hijos cuando ustedes están en adoración, quiero que sepan que yo bajo del cielo y me arrodillo junto a ustedes ante el Santísimo sacramento del altar».C


Carlos Manero

Tras escuchar a Vicka, Carlos optó por irse a su habitación, donde estuvo llorando todo el día por Angélica, y reclamándole a Cristo su muerte. “Nadie me extrañó –platica–, salvo la madre Jene Rally. Por la noche fue preguntarme qué me pasaba. Le conté todo envuelto en llanto. Me invitó a ir a la Adoración al Santísimo. Llegamos, me hinqué como ella me lo indicó, empecé a llorar sin parar, pidiéndole perdón a Jesús por lo que había hecho. Yo no quería estar en este lugar, pensaba en por qué me quitaron a mi novia y recordé lo que Vicka nos había dicho. Y reconozco con pena que dije a la Virgen: ‘No es cierto, tú no estás en este lugar. Si me equivoco, dime ahora mismo por qué tu Hijo me quitó a mi novia’”.

La respuesta de la Virgen María

Tras tanto dolor, Carlos vivió el momento más dulce de su existencia. Refiere que “en ese momento aún tenía los ojos cerrados, empecé a escuchar una voz dulce y llena de amor en los oídos y en mi corazón tan que me decía: `Carlos, Carlitos, quiero pedirte que nunca más le vuelvas a preguntar a mi hijo Jesús por qué te quitó a tu novia. Eres muy injusto cuando preguntas por qué te la quitó. No has querido aceptar su voluntad y Él no se equivoca. Es Dios, sabe proveer y sabe en qué momento va a mandar algo en tu vida, y nunca lo ha hecho ni lo hará para lastimarte, lo ha hecho para tu bien eterno´».

Cuando abrió los ojos, «estaba llorando de alegría» y se giró preguntándose por qué la monja que le acompañaba también lloraba. Cuando volvió a cerrar los ojos, escuchó de nuevo la voz de la Virgen: «Carlitos, a partir de hoy, donde quiera que vayas y hables de mí, quiero que les enseñes lo que te estoy enseñando esta noche. Enséñales a todos a partir de hoy que no es por que murió tu novia sino el para qué«.

Abrió los ojos espantado, y en ese momento la madre Jene Rally lo abrazó y le preguntó: «Carlos, ¿escuchaste a la Gospa? La Virgen te habló y yo la escuché en un perfecto inglés y tú en un perfecto español. ¡Le preguntaste el por qué y ella te dijo que no es el por qué sino el para qué. También lo escuché!».“¿Escuchaste lo que te dijo la Virgen?”. Era cerca de la medianoche. Fueron en busca de un teléfono para que Carlos se comunicara a México con su madre y le relatara lo acontecido.

“‘Mamá, escuché la voz de María”, le dijo. Pero fue cuando Jene Rally le explicó a su madre, que ella le creyó.

La virgen le hace crear el canal de televisión Mariavisión

Entonces lo entendió todo y buscó la mejor forma para cambiar de vida. Tras hablar con el obispado mexicano, se fue al seminario durante dos meses, renunció a su puesto de trabajo y le prohibieron hablar de lo ocurrido en Medjugorje durante tres años.

Poco después, volvió a Medjugorje y recibió una nueva misión: «La Gospa quiere encargarte un proyecto. Quiere que comiences un canal de televisión».

Manero no dio crédito cuando vio los acuerdos y contratos a falta de su firma. Se los presentó a la Conferencia Episcopal Mexicana y a su entonces vicepresidente, Manuel Pérez Gil y a Ramón Gaudines. Pocos días después falleció el obispo de Aguascalientes, con quien tenía relación, profetizándole el día que comenzaría el proyecto.

Y así sucedió. El 1 de noviembre de 1993 vio la luz Claravisión, actualmente Maríavisión, con un programa llamado Principios, que actualmente se dirige a casi cien millones de espectadores en todo el mundo. Al mismo tiempo presentaron la Fundación Medjugorje 2000, presidida por el mismo Manero, que ha dado la vuelta al mundo dando conferencias sobre Medjugorje en más de 27 países.


Carlos Manero en Medjugoirje, en 2013, con la vidente Vicka Ivanković, que hablaba a un grupo de peregrinos mexicanos, y a quien él traducía

«La Gospa lo hizo todo. Nosotros solo fuimos instrumentos. Ya son 30 años trabajando para María, a través de la Fundación hemos llevado a 107 grupos y 8170 peregrinos de varios países y pagado el viaje a 420 sacerdotes», explica.

Desde entonces, su vida dedicada a la fe, a la Adoración y a la Virgen no ha tenido descanso. También ha sufrido «represalias» por ello: sin saberlo, se casó con una integrante de una secta satánica que secuestró a su único hijo durante ocho años y, de nuevo en Medjugorje, le preguntó a Vicka por qué pudo sucederle algo así.

«Satanás está enfadado contigo y la conversión de tantas personas. Fue sobre tu hijo para que renegarás de Dios y no volvieras a hablar de Medjugorje», le respondió la vidente.

Junto con la ayuda de Vicka, del nuncio de Benedicto XVI en México y el sacerdote Carlos Piña, localizaron y rescataron a su hijo en Chihuahua (México), en lo que ha sido «una vida de aventuras y golpes».

Desde entonces, Carlos es un auténtico apóstol de «la Gospa» y ha asistido cientos de veces a Medjugorje como organizador de grupos de miles de peregrinos.

La Iglesia católica no ha confirmado la autenticidad de las apariciones de Medjugorge, pero permite el acompañamiento pastoral para su comunidad parroquial y los turistas que acuden en peregrinación a ese lugar.

Javier Salazar, buscaba el cambio revolucionario social en Ecuador, fue torturado, pero se convirtió a Cristo y defiende la vida


Camino Católico.- Javier Salazar es de Ecuador, fue militante en un movimiento de izquierda revolucionario buscando el cambio social. Fue torturado por sus creencias, pero a raíz de la enfermedad de su esposa Amparo Medina, -también militante de la izquierda radical, pro-abortista, que trabajaba para el Fondo de Población de las Naciones Unidas y se convirtió y se hizo presidente de la Red Pro Vida de Ecuador-,empiezan unos cambios drásticos y se ponen en marcha para defender la vida. Explica el testimonio de transformación de su vida en el programa “Cambio de Agujas” de H.M. televisión.