Camino Católico

Mi foto
Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida poniendo en el centro a Jesucristo.

Elige tu idioma

Síguenos en el canal de Camino Católico en WhatsApp para no perderte nada pinchando en la imagen:

jueves, 1 de octubre de 2026

Papa León XIV en el Rosario con mil niños, 1-10- 2026: «Os queremos, Jesús y María, os pedimos la paz para todos los niños del mundo, especialmente para aquellos que viven donde hay guerra, en tantos países de la tierra»

* «Esta noche y a lo largo de estos días, no estamos solos en nuestras oraciones. En todo el mundo, un millón de niños están rezando con nosotros. ¡Un millón! Imaginen: cincuenta millones de «Avemarías» que se elevan al Cielo desde todos los rincones y en todos los idiomas de la tierra pidiendo la paz; oraciones que se unen como un único e inmenso Rosario, abrazando y uniendo a todos los continentes, razas y naciones del planeta»

      

Vídeo de la transmisión en directo de Vatican News en español, con la meditación del Papa 

1 de octubre de 2026.- (Camino Católico) “Os queremos, Jesús y María, y esta noche os pedimos un regalo especial: la paz para todos los niños del mundo, especialmente para aquellos que viven donde hay guerra, en tantos países de la tierra”. Es la petición previa que ha hecho el Papa León XIV en una meditación, para subrayar el motivo por los que se reunían a rezar los misterios luminosos del Santo Rosario junto a mil niños en la Gruta de Lourdes en los Jardines Vaticanos.



Tras expresar una calurosa bienvenida a las 1300 personas presentes, reconoce su alegría al estar reunido con los infantes “para estar junto a con las dos personas que nos aman más que nadie (…) El Señor Jesús y su madre, María” y recuerda a los asistentes que no se encontraban en oración solos, sino que, alrededor del mundo, un millón de niños están rezando con ellos, con una sola intención: pedir la paz. “Piensen: cincuenta millones de Ave María que se elevan al Cielo desde todas partes y en todas las lenguas de la tierra”.


La iniciativa “Un millón de niños rezan el rosario”, que nació del corazón de la fundación “Ayuda a la Iglesia que sufre” en comunión con el Día Mundial del Rosario, fue presentada al Santo Padre desde la Gruta de Lourdes por su eminencia, el cardenal Kurt Koch, quien resaltó que se trata de una oportunidad para orar junto a los más pequeños “por la unidad, la reconciliación y la paz”.



Así mismo, destaca que la actividad se llevará a cabo desde el 1 hasta el 7 de octubre en las parroquias, familias y escuelas alrededor del mundo, siempre la misma oración con una sola intención: “las lenguas y las distancias son diferentes, pero única es la esperanza que nos une”. En el vídeo de Vatican News  se escucha y visualiza toda la meditación del Papa, cuyo texto íntegro es el siguiente:

REZO DEL ROSARIO POR LA PAZ CON LOS NIÑOS

MEDITACIÓN DEL SANTO PADRE LEÓN XIV

Gruta de Lourdes en los Jardines Vaticanos

Jueves, 1 de octubre de 2026

¡Buenas tardes a todos! ¡Buenas tardes y bienvenidos!

Agradezco a Su Eminencia el Cardenal Koch su saludo, y a la Fundación «Ayuda a la Iglesia Necesitada» por promover esta iniciativa y por la gran labor que realiza. Agradezco a todos los presentes que estén aquí; especialmente a vosotros, niños, junto con vuestros padres y demás familiares, a los sacerdotes y a todos los que os acompañan.

¡Me alegra mucho estar con vosotros! Y decidme, jóvenes: ¿estáis contentos? ¿Estáis contentos de estar aquí? [¡Sí!]

Me alegra oír eso. Sobre todo porque esta tarde nos hemos reunido para estar con las dos personas que más nos quieren. ¿Sabéis quiénes son? [Responden: Jesús] Jesús y ¿quién más? [María] Y María. El Señor Jesús y su madre María, que nunca nos dejan solos y que siempre están cerca de nosotros.

Nosotros también los queremos, ¿verdad? [¡Sí!] ¿Lo decimos? Intentémoslo. Repitamos juntos: TE QUIERO, JESÚS [repiten]. TE QUIERO, MARÍA [repiten].

Sí, os queremos, Jesús y María, y esta noche os pedimos un regalo especial: la paz para todos los niños del mundo, especialmente para aquellos que viven donde hay guerra, en tantos países de la tierra.

Lo hacemos a través de la oración del Santo Rosario, una oración sencilla que todos pueden rezar. Ya hemos hecho el gesto de ofrecer flores, un signo de amor. Dentro de poco encenderemos unas velas y reflexionaremos sobre Jesús en momentos clave de su vida: momentos en los que llevó luz y paz a tantas personas: cuando fue bautizado en el río Jordán, cuando convirtió el agua en vino en las bodas de Caná, cuando proclamó su Reino, cuando reveló su gloria en el monte Tabor y cuando, en el Cenáculo durante la Última Cena, nos dio la Eucaristía. Son momentos en los que nos concedió dones maravillosos —dones que nunca debemos olvidar— y por eso queremos darle las gracias. Hagámoslo juntos, una vez más. Digamos todos: ¡Gracias, Jesús! [repiten]. Y pidámosle con confianza, todos unidos: ¡Danos la paz! [repiten]

Y quiero decirles una última cosa: esta noche y a lo largo de estos días, no estamos solos en nuestras oraciones. En todo el mundo, un millón de niños están rezando con nosotros. ¡Un millón! Imaginen: cincuenta millones de «Avemarías» que se elevan al Cielo desde todos los rincones y en todos los idiomas de la tierra pidiendo la paz; oraciones que se unen como un único e inmenso Rosario, abrazando y uniendo a todos los continentes, razas y naciones del planeta.

Así que, queridos niños, hoy rezamos junto a todos estos amigos. Y al hacerlo, nos comprometemos también a ser buenos y a portarnos bien —en casa, en la escuela, en la catequesis, con nuestros padres y con todos, incluso cuando jugamos y hacemos deporte—, porque la oración debe ir siempre acompañada de buenas obras y actos de amor. ¡Así es como crece la paz!

Gracias a todos de nuevo por estar aquí. Y ahora, recemos.

Papa León XIV

Fotos: Vatican Media, 1-10-2026

Rezo del Santo Rosario por la paz con el Papa León XIV y los niños, 1-10-2026


Foto: Vatican Media, 1-10-2026


1 de octubre de 2026.- (Camino Católico)  Antes de meditar los misterios luminosos junto a mil niños en la Gruta de Lourdes en los Jardines Vaticanos, el Papa León ha manifestado en una meditación la petición por la cual se han reunido a recitar el Santo Rosario: “os queremos, Jesús y María, y esta noche os pedimos un regalo especial: la paz para todos los niños del mundo, especialmente para aquellos que viven donde hay guerra, en tantos países de la tierra”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha toda la oración del Santo Rosario.


Reza con el Papa León XIV en octubre de 2026: «Para acoger e integrar el cuidado de la salud mental»

Foto: “Reza con el Papa”, 1-10-2026

* «Te pedimos, Señor, por quienes cuidan: profesionales, familiares, voluntarios, hombres y mujeres que con paciencia y amor tienden puentes de comprensión y consuelo. Dales fortaleza y compasión para sostener»

1 de octubre de 2026.- (Camino Católico) “Envía tu Espíritu sobre nosotros, para que aprendamos a acoger e integrar el cuidado de la salud mental en la vida y en la misión de nuestras comunidades y de toda la Iglesia, y así lleguemos a ser un signo vivo de tu misericordia, que nunca abandona y siempre restaura”, ora el Papa León XIV en su vídeo “Reza con el Papa” del mes de octubre de 2026. El texto íntegro de la oración del Santo Padre es el siguiente:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.


Dios de la vida,

Tú conoces lo más íntimo de nuestro corazón,

las luces y sombras que nos habitan,

las heridas silenciosas que a veces nadie ve.


Hoy te presentamos a nuestros hermanos y hermanas

que enfrentan dificultades en su salud mental,

que sufren en soledad con ansiedad, depresión o cualquier otra enfermedad mental.

Tú los llamas por su nombre, con ternura,

y en Ti encuentran dignidad y esperanza.


Perdónanos por las veces que hemos mirado hacia otro lado,

alimentando el estigma y la discriminación

hacia las personas con enfermedades mentales.

Haz que tu Iglesia sea casa abierta,

espacio seguro donde todos tengan lugar,

comunidad que acompaña y no descarta,

que escucha sin juzgar y se acerca sin miedo.


Te pedimos, Señor, por quienes cuidan:

profesionales, familiares, voluntarios,

hombres y mujeres que con paciencia y amor

tienden puentes de comprensión y consuelo.

Dales fortaleza y compasión para sostener.


Envía tu Espíritu sobre nosotros,

para que aprendamos a acoger e integrar el cuidado de la salud mental

en la vida y en la misión de nuestras comunidades y de toda la Iglesia,

y así lleguemos a ser un signo vivo de tu misericordia,

que nunca abandona y siempre restaura.

Amén. 

Papa León XIV

Lizzetta Escalante: «Me alejé de Dios, pero ante una operación en la que podía morir oré: ‘Señor, todavía no te conozco lo suficiente como para vivir una eternidad contigo, no me lleves aún, déjame conocerte’»


Lizzetta Escalante evangelizando en Youtube 

* «El médico nos dijo tras la operación: ‘¿Ven esa herida aquí, que está como quemada? Eso lo debía hacer yo. Cuando el ovario salió, ya estaba cerrado, por eso no te moriste. Yo no creo en Dios, pero debo admitir que este no fui yo» 

Camino Católico.-   Solo tenemos una cosa asegurada en la vida: la muerte. Es un tema del que muchas personas temen hablar, incluso entre católicos. Pero es importante conversar sobre ello para tener una buena preparación hasta el fin de nuestras vidas. "Le dijo Jesús: 'Yo soy la resurrección (y la vida). El que cree en mí, aunque muera, vivirá'" (Jn 11, 25).

Lizzetta Escalante, laica consagrada de votos privados, evangelizadora y dirigente del apostolado Ruah, cuenta la historia de su conversión a Yohana Rodríguez en Aleteia; un momento en el que estuvo cerca la muerte.

Lizzetta Escalante / Foto: Cortesía de Lizzeta Escalante

Conociendo a Cristo

A pesar de que le presentaron a Jesús desde la infancia, ella no sentía la cercanía de un Dios amoroso, por lo que su acercamiento a las enseñanzas de la Iglesia no fue más allá de la preparación a los sacramentos. Así que ella, al no encontrar ejemplo en las personas o pensar que la Iglesia era un negocio (porque le cobraron una Misa de difunto), decidió alejarse y atacar la religión.

Lizzetta Escalante / Foto: Cortesía de Lizzeta Escalante

Un día, su madre le insistió asistir a una adoración:

“Me obligó a ponerme de rodillas delante del Santísimo, con una frase que me mató; '¿cómo es posible que yo tenga una hija de carne, con un corazón de piedra?'” 

Ese comentario le afectó porque, aunque ella era muy altruista, se dio cuenta de que nada de lo que hacía era por Dios. Estaba en una etapa de “encontronazos con Dios; no entendía cuál era el sentido de creer en Él”.

Al poco tiempo se fue a Estados Unidos, en lo que discernía cuál iba a ser su profesión. Al estar allá, se dio cuenta de que sentía una soledad y vacío tremendo que la llevó a una crisis existencial. 

Cuando regresó a su hogar, se dio cuenta de que sus amigas habían cambiado porque meses antes habían vivido un retiro espiritual. Se sentía tan fuera de lugar que, cuando le ofrecieron irse de misiones, aceptó.

Fue a esas misiones solo por seguirles la corriente, pero esta experiencia marcó el inicio de su nueva vida. Se encontró con un Dios tan grande que le enseñó la pobreza espiritual en la que estaba viviendo. Fue un encuentro muy profundo. Quien la conocía antes no podía creer lo que presenciaba. Comenzó a asistir a Misa, a dirección espiritual y formación. “Fue una radicalidad que no vino de mí, definitivamente, pero yo no entendía nada, fue una gracia”, comenta.

Lizzetta Escalante orando en Youtube 

Un paso cerca de la muerte

Una noche del 2012, mientras estudiaba para sus exámenes de la universidad, sintió un fuerte dolor en la pared abdominal.

“Me doblaba del dolor y me dieron muchas ganas de ir al baño. Y escuché en mi conciencia, un mandato muy fuerte, que yo creo que fue mi ángel de la guarda; ahora que vayas al baño, despierta tu mamá y que te acompañe. 

La desperté y cuando entramos al baño, me desmayé. Ella me agarró, y si mi mamá no hubiera estado, nadie en mi casa se entera y me hubiera desangrado”.

Lizzetta tuvo una rotura de quiste ovárico que causó un fuerte sangrado. Al llegar al hospital, el doctor la revisó y le dijo que tenía una peritonitis y que debían operar de urgencia. Y aunque todo se veía alarmante, ella sintió una paz y fortaleza, proveniente del Espíritu Santo.

El doctor le aseguró que este era un procedimiento que había realizado en muchas ocasiones y Liz preguntó: “¿cuántas han salido vivas”. Él respondió “varias”. Fue ahí cuando a Liz le cayó el peso de la situación; podía fallecer. Mientras hacía efecto la anestesia, hizo esta oración:

“Señor, yo todavía no te conozco lo suficiente como para vivir una eternidad contigo, no me lleves aún, déjame conocerte. Te prometo que si me das otra oportunidad, te voy a conocer”.

Ella era consciente de que vería a Dios, y le daba alegría; pero al mismo tiempo, le daba vergüenza porque ella sabía que desperdició su vida al no conocerlo. 

Lizzetta Escalante / Foto Cortesía de Lizzeta Escalante

Dios le permitió salir con éxito de la cirugía, pero lo que más le sorprendió fue cuando el doctor les enseñó un bote que contenía el ovario, y les dijo:

“¿Ven esa herida aquí, que está como quemada? Eso lo debía hacer yo. Cuando el ovario salió, ya estaba cerrado, por eso no te moriste (...) Yo no creo en Dios, pero debo admitir que este no fui yo”.

Fue una gran impresión para Lizzetta. Una curación que no tenía explicación. Los meses siguientes estuvo en recuperación y, en cuanto sintió mejoría, se dedicó al apostolado. Trabajó con niños diagnosticados con cáncer que le enseñaron una gran sensibilidad y un nuevo pensamiento:

“Yo no sé cuándo me voy a morir y no vivo con miedo a la muerte. Señor, te quiero conocer a tal grado, que cuando estemos juntos, no haya necesidad ni siquiera de que me cuentes de ti”.

Su vida se convirtió en una constante oración. Si antes se esforzaba en su vida de fe, ahora era mucho más dedicada. Sentía un llamado de Dios, de conocerlo más, de fortalecer la relación. Experimentó cómo Dios hablaba a su corazón. 

Ver la muerte de forma cristiana

Ella vive con una visión de la muerte cristiana, en donde hay paz, confianza y abandono en Dios. Convence a su mamá y amigas de que hay que dejarlo todo en manos de Dios, pues Él decidirá en qué momento está planeado el encuentro; y, al mismo tiempo, les recuerda que es bueno que desde este momento se preparen, conscientemente, de lo que mostrará al Señor cuando llegue el juicio.

Lizzetta Escalante con un grupo ejerciendo su ministerio / Foto Cortesía de Lizzeta Escalante

“La muerte le da sentido a la vida cristiana. Un cristiano que no espera la muerte como algo anhelado, ¿a qué se está preparando? Esta vida es para disfrutar y prepararse, para morir”.

Liz mencionó que es importante hablar con Jesús, tener una comunicación directa a través de la oración. No podemos esperar escuchar a Dios si no somos capaces de tener un encuentro con Él en nuestra vida diaria. 

Pero también es necesario recibir formación sobre nuestra fe; esta debe ser una de nuestras prioridades, porque quien no se interesa en su religión, “se está perdiendo de su mapa de cómo ser fiel”. Y la fidelidad es la puerta a la plenitud; aunque no siempre es fácil seguir el camino de Cristo, es lo único que nos llenará. El cielo ya está aquí si te lo propones.

"Esa experiencia de estar delante de Él, y no llegar con las manos vacías, es lo que más me tiene ilusionada, y por eso, me he consagrado".

Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Misa de hoy, jueves, santa Teresa del Niño Jesús, 1-10-2026

1 de octubre de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Santa Misa de hoy, jueves de la 26ª semana del Tiempo Ordinario, santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid. 

Santa Misa de hoy, jueves, santa Teresa del Niño Jesús, 1-10-2026

1 de octubre de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, jueves de la 26ª semana del Tiempo Ordinario, santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia, presidida por el P. Heliodoro Mira, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Luminosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 1-10-2026

1 de octubre de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Luminosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, jueves, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 1/10/2026: «Descansará sobre ellos vuestra paz» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 1 de octubre de 2026, jueves de la 26ª semana del Tiempo Ordinario, santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

 

Evangelio: San Lucas 10, 1-12:

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.

Y les decía:

«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envié obreros a su mies.

¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa». Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.

Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa.

Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: «El reino de Dios ha llegado a vosotros».

Pero si entráis en una ciudad y no os reciban, saliendo a sus plazas, decid: «Hasta el polvo de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que el reino de Dios ha llegado».

Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad».

Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 1-10-2026

1 de octubre de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Oración a Santa Teresita del Niño Jesús para pedir su intercesión en cualquier necesidad y la gracia de la pureza de la mente y el corazón


Camino Católico.- Cada 1 de octubre celebramos a Santa Teresa del Niño Jesús, Doctora de la Iglesia y patrona de las misiones. Nació en la ciudad francesa de Alençon, el 2 de enero de 1873, sus padres ejemplares eran Luis Martin y Acelia María Guerin, ambos santos.

Teresa era la última de cinco hermanas - había tenido dos hermanos más, pero ambos habían fallecido - Tuvo una infancia muy feliz. Sentía gran admiración por sus padres: «No podría explicar lo mucho que amaba a papá, decía Teresa, todo en él me suscitaba admiración». Cuando sólo tenía cinco años, su madre murió, y se truncó bruscamente su felicidad de la infancia. Desde entonces, pesaría sobre ella una continua sombra de tristeza, a pesar de que la vida familiar siguió transcurriendo con mucho amor. Es educada por sus hermanas, especialmente por la segunda; y por su gran padre, quien supo inculcar una ternura materna y paterna a la vez. Con él aprendió a amar la naturaleza, a rezar y a amar y socorrer a los pobres. 

Cuando tenía nueve años, su hermana, que era para ella «su segunda mamá», entró como carmelita en el monasterio de la ciudad. Nuevamente Teresa sufrió mucho, pero, en su sufrimiento, adquirió la certeza de que ella también estaba llamada al Carmelo.

Durante su infancia siempre destacó por su gran capacidad para ser «especialmente» consecuente entre las cosas que creía o afirmaba y las decisiones que tomaba en la vida, en cualquier campo. Por ejemplo, si su padre desde lo alto de una escalera le decía: «Apártate, porque si me caigo te aplasto», ella se arrimaba a la escalera porque así, «si mi papá muere no tendré el dolor de verlo morir, sino que moriré con él»; o cuando se preparaba para la confesión, se preguntaba si «debía decir al sacerdote que lo amaba con todo el corazón, puesto que iba a hablar con el Señor, en la persona de él».

Cuando sólo tenía quince años, estaba convencida de su vocación: quería ir al Carmelo. Pero al ser menor de edad no se lo permitían. Entonces decidió peregrinar a Roma y pedírselo allí al Papa. Le rogó que le diera permiso para entrar en el Carmelo; el le dijo: «Entraréis, si Dios lo quiere. Tenía ‹dice Teresa‹ una expresión tan penetrante y convincente que se me grabó en el corazón».

En el Carmelo vivió dos misterios: la infancia de Jesús y su pasión. Por ello, solicitó llamarse sor Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz. Se ofreció a Dios como su instrumento. Trataba de renunciar a imaginar y pretender que la vida cristiana consistiera en una serie de grandes empresas, y de recorrer de buena gana y con buen ánimo «el camino del niño que se duerme sin miedo en los brazos de su padre».

A los 23 años enfermó de tuberculosis; murió un año más tarde en brazos de sus hermanas del Carmelo. En los últimos tiempos, mantuvo correspondencia con dos padres misioneros, uno de ellos enviado a Canadá, y el otro a China, y les acompañó constantemente con sus oraciones. Por eso, Pío XII quiso asociarla, en 1927, a san Francisco Javier como patrona de las misiones.  

En 1925 el Papa Pío XI la canonizó, y en 1927 la proclama después patrona universal de las misiones. La llamó «la estrella de mi pontificado», y definió como «un huracán de gloria» el movimiento universal de afecto y devoción que acompañó a esta joven carmelita.

En los últimos tiempos, mantuvo correspondencia con dos padres misioneros, uno de ellos enviado a Canadá, y el otro a China, y les acompañó constantemente con sus oraciones. Por eso, Pío XI quiso asociarla, en 1927, a san Francisco Javier como patrona de las misiones.

Proclamada "Doctora de la Iglesia" por el Papa Juan Pablo II el 19 de Octubre de 1997 (Día de las misiones). «Siempre he deseado, afirmó en su autobiografía Teresa de Lisieux, ser una santa, pero, por desgracia, siempre he constatado, cuando me he parangonado a los santos, que entre ellos y yo hay la misma diferencia que hay entre una montaña, cuya cima se pierde en el cielo, y el grano de arena pisoteado por los pies de los que pasan. En vez de desanimarme, me he dicho: el buen Dios no puede inspirar deseos irrealizables, por eso puedo, a pesar de mi pequeñez, aspirar a la santidad; llegar a ser más grande me es imposible, he de soportarme tal y como soy, con todas mis imperfecciones; sin embargo, quiero buscar el medio de ir al Cielo por un camino bien derecho, muy breve, un pequeño camino completamente nuevo. Quisiera yo también encontrar un ascensor para elevarme hasta Jesús, porque soy demasiado pequeña para subir la dura escalera de la perfección».

Recemos a Santa Teresita del Niño Jesús pidiendo su intercesión en cualquier necesidad y la gracia de la pureza de la mente y el corazón, con esta oración:

¡Santa Teresa del Niño Jesús! Durante tu corta vida en la tierra llegaste a ser espejo de pureza angélica, de amor fuerte como la muerte y de total abandono en manos de Dios. Ahora que gozas de las recompensas de tus virtudes, vuelve hacia mí tus ojos de misericordia, pues yo pongo toda mi confianza en ti.

Obtenme la gracia de guardar mi mente y corazón limpios como los tuyos, y que aborrezca sinceramente cuanto pueda de alguna manera empeñar la gloriosa virtud de la pureza, tan querida de nuestro Señor.

Encantadora rosa y reinecita, recuerda tus promesas de que jamás dejarías sin atender ninguna petición que te hiciera, que enviarías una lluvia de rosas y vendrías a la tierra para hacer el bien.

Con la confianza que me inspira tu poder ante el Sagrado Corazón imploro tu intercesión en mi provecho y me concedas esta gracia que yo tanto deseo (Mencione lo que desea).

Santa "Teresita", recuerda tu promesa de "hacer bien en la tierra" y que enviarías "lluvia de rosas" sobre quienes te invoquen. Obtenme de Dios las gracias que quiero de su infinita bondad. Que yo experimente el poder de tus oraciones en cualquier necesidad.

Consuélame en todas las amarguras de la vida presente, en especial cuando me llegue la hora de la muerte, para que yo sea digno de tener parte en la felicidad eterna de que tú disfrutas en el cielo. Amén.

Padre celestial, por medio de Santa Teresa del Niño Jesús, quieres recordar al mundo el amor misericordioso que llena tu Corazón y que pongamos en Él nuestra confianza como los niños en sus padres. Humildemente te damos gracias por haber coronado de tanta gloria a tu hija Teresa, siempre fiel, y por haberle dado el admirable poder de acercar a ti día tras día innumerables almas que te alaben eternamente.

¡Oh Señor! Tú dijiste: "Si no.....vuelven a ser como niños no podrán entrar en el Reino de los Cielos" (Mt 18,3). Concédenos, te rogamos, seguir las huellas de tu virgen Teresa con humildad y pureza de intención para que podamos alcanzar los premios eternos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.



Leamos la Palabra de Dios para encontrar en ella luz para nuestro camino y consuelo para nuestro corazón / Por P. Carlos García Malo