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domingo, 30 de noviembre de 2025

Oraciones a San Andrés, apóstol, ante problemas y dificultades y por los cuidadores de enfermos para que tengan fortaleza para amar

Camino Católico.- Cada 30 de noviembre se celebra la fiesta de San Andrés Apóstol, hermano de San Pedro y patrono de la Iglesia Ortodoxa.

El primero en ser convocado

San Andrés nació en Betsaida. Fue primero discípulo de Juan el Bautista y luego siguió a Jesús. Por intermedio de él, Pedro, su hermano, conoció al Señor.

Dice al respecto San Juan Crisóstomo:

“Andrés, después de permanecer con Jesús y de aprender de Él muchas cosas, no escondió el tesoro para sí solo, sino que corrió presuroso en busca de su hermano, para hacerle partícipe de su descubrimiento. Fíjate en lo que dice a su hermano: Hemos encontrado al Mesías que significa Cristo… Son las palabras de un alma que desea ardientemente la venida del Señor, que espera al que vendrá del cielo, que exulta de gozo cuando se ha manifestado y que se apresura a comunicar a los demás tan excelsa noticia”.

En los Evangelios, Andrés es mencionado varias veces. Por ejemplo, es él quien escucha decir a Felipe que hay unos griegos que quieren conocer al Señor, y decide acompañarlo para presentarlos a Jesús.

Andrés también protagoniza el episodio del milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Es él quien lleva ante Jesús al muchacho que tenía los cinco panes y los dos peces.

Ministerio apostólico y patronazgos: la Cruz de San Andrés

La tradición señala que el Apóstol San Andrés, después de Pentecostés, fue a predicar la Buena Nueva entre los griegos y, de acuerdo a ciertos relatos, habría llegado hasta Kiev (Ucrania) en el ejercicio de su predicación.

Se le considera el fundador de la Iglesia en Constantinopla -hoy, Estambul, Turquía-. Son precisamente los herederos del cristianismo oriental quienes lo llaman “Protocletos”, que en griego quiere decir “el primer llamado”.

El Apóstol murió crucificado en Acaya (Grecia). De acuerdo a la tradición, fue puesto sobre una cruz en forma de una “X”. De aquí surge la llamada “cruz aspada”, conocida popularmente como la “Cruz de San Andrés”.

Esta cruz sigue formando parte de la simbología occidental, como es posible notar en estandartes y banderas nacionales, siendo la de Escocia uno de los casos más emblemáticos.

Por la unidad de los que creen en Cristo

El Papa Francisco, en noviembre de 2014, tuvo un encuentro con Bartolomé, Patriarca de Constantinopla, cabeza de la Iglesia Ortodoxa y sucesor de San Andrés. Los patriarcas ortodoxos se consideran sucesores de San Andrés de manera semejante a como los Papas señalan ser sucesores de Pedro.

Aquel encuentro marcó un hito en la larga historia de acercamientos entre cristianos ortodoxos y católicos, involucrados en la tarea de reconstruir la unidad del Pueblo de Dios perdida por el Gran Cisma (1054).

Uno de los momentos más emotivos de aquella histórica visita papal tuvo lugar en las vísperas de la Fiesta de San Andrés, cuando el Papa Francisco le pidió la bendición a Bartolomé e inclinó la cabeza para recibirla.

El Patriarca, quien en varias oportunidades llamó a Francisco "hermano", lo bendijo y lo besó en la cabeza.

Invoquemos con las siguientes oraciones la intercesión de San Andrés, apóstol, ante problemas y dificultades y por los cuidadores de enfermos para que tengan fortaleza para amar.

Oración ante problemas y dificultades

Oh Glorioso apóstol san Andrés, que recibiste la llamada y seguiste al Cordero de Dios dejando de ser pescador de peces para ser por siempre pescador de hombres y tuviste el privilegio de ser el primer discípulo de Jesús.

Tú que aprendiste de Él lo que es el amor hacia los demás escuchaste su Palabra y presenciaste sus obras y milagros y después de recibir al Espíritu Santo, en forma de lengua de fuego, junto a María Santísima y los demás Apóstoles te dedicaste a predicar valientemente el Evangelio y obraste numerosos prodigios y milagros.

Tú que tuviste la suerte de vivir con Cristo en familia, te pido lleves mis peticiones al Divino Maestro para que envíe bendiciones a mi hogar que ahora pasa por serios problemas y necesidades. 

San Andrés, lleno de fidelidad hasta la muerte, que fuiste atado a una cruz donde padeciste por tres días y desde ella seguías hablando a la gente del Buen Jesús, te ruego me otorgues tu protección y por la Santa Cruz de Nuestro Señor te pido me ayudes en mis problemas, en mis tristezas, intercede ante el trono de su Divina Majestad y ruega para que mi petición sea escuchada y respondida y pueda obtener la ayuda especial que necesito en: (decir la petición ante la dificultad o problema que tengamos). 

San Andrés, no tardes en interceder por mis peticiones y pide a Jesús, verdadero Dios y todo caridad, que aplique su mano bienhechora sobre mi familia y remedie todos los males que nos aquejan, que nos llene de amor, salud, paz y abundancia. 

También te pido me enseñes a seguir a Jesucristo, y que tu ejemplo me sirva para hacer buenas obras y no apartarme de los caminos que conducen al Cielo. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

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Oración por los cuidadores de enfermos para que tengan fortaleza para amar

Santo Hermano Andrés, día tras día, acogiste con amor y compasión a las personas que acudían a ti para compartir su sufrimiento.

Has conocido el cansancio de esas largas horas dedicadas al servicio de los demás.

Quién mejor que tú podría comprender el cansancio de las mujeres y los hombres que se entregan día tras día al servicio de un ser querido afectado por la enfermedad.

Quién mejor que tú podría compartir el sufrimiento de los enfermos y su alegría por tener cerca a alguien dispuesto a ayudarles día tras día.

Tú, que eres el patrón de los cuidadores, ayúdanos a tener cada día la fuerza de amar a las personas que cuidamos y la alegría de acoger su amor.

Contigo, llevamos nuestras alegrías y nuestros sufrimientos a los pies del Señor.

Contigo, nos encomendamos a San José y a la Virgen María.

Contigo, nos dirigimos a Dios, nuestro Padre, fuente de toda gracia y bondad.

Amén.

Como un amanecer suave, el tiempo de Adviento nos recuerda que Dios nunca deja de venir a nuestro encuentro/ Por P. Carlos García Malo

 


sábado, 29 de noviembre de 2025

Carmen Cordón, hija de Publio Cordón, asesinado por el GRAPO: «Me aparté de la fe, pero un amanecer Dios me encontró y su voz resonó en mí, solo dijo: 'te quiero'; supe que Él me ha hecho y que me amaba»

Carmen Cordón, empresaria, hija del secuestrado Publio Cordón, comunicadora, cuenta cómo Dios la sorprendió y transformó

* «Entendí que todas las cosas que me han pasado fueron las cosas exactas y necesarias para que mi vida llegara ahí, que nada escapa de su consciencia. Sentí que yo debía ser pura bondad y atenderle. Cambié. Ya no me distraigo con ruido, con lo superfluo. Busco en cada circunstancia ser quien Dios puso en el mundo. Cuando no le atiendo, me siento perdida y angustiada… Aplico su mandato de bondad esencial en mis empresas, en mi familia, en cualquiera que se cruce en mi camino, con valentía y sin ningún miedo a las consecuencias, porque es su plan. En su amor, en su fuerza, yo descanso» 

Camino Católico.- En el Desayuno de Oración organizado en España por la Asociación Católica de Propagandistas, el martes 11 de noviembre, en un pabellón temporal de la Universidad San Pablo CEU, clausurado por el Arzobispo de Madrid, Cardenal José Cobo, ha impactado a los asistentes el testimonio de conversión de Carmen Cordón, hija de Publio Cordón, secuestrado y asesinado en 1995 por la banda terrorista GRAPO, antigua alumna del CEU, que dirige la cadena hotelera Hidden Hotels.

"¿Cuánto hay de libre albedrío y cuánto de destino? Mi vida es una pluma al viento", empezó. Recordó que su hermano murió joven y que secuestraron a su padre. El cuerpo sigue sin recuperarse ni localizarse. "Vivimos dolor, impotencia, miedo por la maldad humana. Hubo gobernantes con cortinas de humo", enumeró. Vivió "fracasos personales". La antigua empresa familiar se hundió. Cuando tuvo su hijo, oró a la Virgen María ante un problema, y no escuchó respuesta: Le recé, le imploré y lloré desconsolada, y solo encontré silencio. Y la verdad que dejé de esperar respuestas del cielo y me aparté de la práctica de la fe. ¡Tome el control! Parapeté mi vida a base de rigor, de esfuerzo, de constancia y comencé de cero junto a Ignacio, mi marido, que se mantenía firme a mi lado ante este temporal”.

Se volcó en su familia y en el trabajo, "con rigor, esfuerzo". Apoyada en su marido, logró éxito empresarial y social, una empresa pujante. "Tenía dinero, éxito... pero no era feliz. Nada me satisfacía. Leía con avidez teorías cuánticas, filosofía, yoga, meditaciones, hacía silencios. Quería entender esa maldad que nunca entendí. El estudio de la ciencia le llevó de nuevo a la búsqueda de Dios. Leí a Francis Collins, el genetista: investigando el ADN, él descubrió a Dios, decía".

Carmen Cordón, empresaria, hija del secuestrado Publio Cordón, comunicadora, vivió un encuentro místico con Dios que la llevó a ponerlo en el centro de su vida

Y sucedió lo inesperado, lo imprevisto: Dios fue quien dio el paso. "Un amanecer, Dios me encontró a mí. Fue la experiencia más abrumadora, más desgarradora de mi existencia. Sin aviso, sin mística y sin preparación. Su presencia era más real que nada de todo lo que en ese momento me rodeaba. Irrumpió en mi alma. Sentí su mirada directa a mi corazón. (...) Tanto que me sentía avergonzada", describió. Los asistentes al desayuno oyeron la descripción de una experiencia mística de manual. 

"Me sentí abrumada. Me latía el corazón a mil. Su voz resonó en mí. Y solo dijo: 'te quiero'. Y volvió mi mundo del revés. Supe que Él me ha hecho, que soy su obra. Entendí que Él me amaba, así tal y como soy, insignificante e imperfecta. Entendí que todas las cosas que me han pasado fueron las cosas exactas y necesarias para que mi vida llegara ahí, que nada escapa de su consciencia. Sentí que yo debía ser pura bondad y atenderle. Cambié. Ya no me distraigo con ruido, con lo superfluo. Busco en cada circunstancia ser quien Él puso en el mundo. Cuando no le atiendo, me siento perdida y angustiada".

 Hoy, a pesar de que hay circunstancias terribles, como el hecho de que el cadáver de su padre sigue sin ser localizado, Carmen Cordón pone a Dios en el centro de su vida: “Aplico su mandato de bondad esencial en mis empresas, en mi familia, en cualquiera que se cruce en mi camino, con valentía y sin ningún miedo a las consecuencias, porque es su plan. En su amor, en su fuerza, yo descanso. Es amor a raudales, es como una energía nuclear, atómica, que atrae el amor y la simpatía de otros. ¡Soy amada -todos los somos- por El Más Grande! La vida es ahora poesía. Soy una pluma en Su viento".

Homilía del P. José Aurelio Martín y lecturas de la Misa de hoy, sábado de la 34ª semana del Tiempo Ordinario, 29-11-2025

29 de noviembre de 2025.- (Camino Católico) Homilía del P. José Aurelio Martín Jiménez y lecturas de la Santa Misa de hoy, sábado de la 34ª semana del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, sábado de la 34ª semana del Tiempo Ordinario, 29-11-2025

29 de noviembre de 2025.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, sábado de la 34ª semana del Tiempo Ordinario, presidida por el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Gozosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 29-11-2025

29 de noviembre de 2025.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gozosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy, sábado, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero. 

Palabra de Vida 29/11/2025: «Estad despiertos, para que podáis escapar de todo lo que está por suceder» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 29 de noviembre de 2025, sábado de la 34ª semana de Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Lucas 21, 34-36:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.

Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».

Misterios Gozosos del Santo Rosario en la Parroquia Asunción de Nuestra Señora, Torrelodones, 29-11-2025

29 de noviembre de 2025.- (Camino Católico) Misterios Gozosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, sábado, en la parroquia Asunción de Nuestra Señora, Torrelodones, emitido por 13 TV.

En la forma circular de la corona de Adviento contemplamos el amor eterno de Dios, sin principio ni fin, que abraza nuestra vida y la sostiene/ Por P. Carlos García Malo

 


viernes, 28 de noviembre de 2025

Papa León XIV al conmemorar los 1700 años del Concilio de Nicea: «Los cristianos corren el riesgo de reducir a Jesucristo a un líder carismático, una tergiversación que conduce a la tristeza y la confusión»

* «Pero si Dios no se hizo hombre, ¿cómo pueden los mortales participar de su vida inmortal? Esto estaba en juego en Nicea y está en juego hoy: la fe en el Dios que, en Jesucristo, se hizo como nosotros para hacernos llegar «a participar de la naturaleza divina» (2 P 1,4; cf. S. Ireneo, Adversus haereses, 3, 19; S. Atanasio, De Incarnatione, 54, 3)»

    

Vídeo de la transmisión en directo de Vatican News, traducido al español, con toda la alocución del Papa 

* «Todos estamos invitados a superar el escándalo de las divisiones que, lamentablemente, aún existen y a alimentar el deseo de unidad por el que el Señor Jesús rezó y dio su vida. Cuanto más reconciliados estemos, tanto más podremos los cristianos dar un testimonio creíble del Evangelio de Jesucristo, que es anuncio de esperanza para todos, mensaje de paz y de fraternidad universal que trasciende las fronteras de nuestras comunidades y naciones… El uso de la religión para justificar la guerra y la violencia, como cualquier forma de fundamentalismo y fanatismo, debe ser rechazado con firmeza, mientras que los caminos a seguir son los del encuentro fraternal, el diálogo y la colaboración»


 28 de noviembre de 2025.- (Camino Católico)   “El 1700 aniversario del Primer Concilio de Nicea es una valiosa ocasión para preguntarnos quién es Jesucristo en la vida de las mujeres y los hombres de hoy” ha expresado el Papa frente a 28 representantes de otras confesiones cristianas de oriente y occidente en en sus palabras después del evangelio, en un encuentro de oración ecuménica, a la vez que ha recordado que “los cristianos corren el riesgo de reducir a Jesucristo a una especie de líder carismático o superhombre, una tergiversación que al final conduce a la tristeza y la confusión”.

También el Papa invita a superar el escándalo de las divisiones que, lamentablemente, aún existen y a alimentar el deseo de unidad por el que el Señor Jesús rezó y dio su vida: “Cuanto más reconciliados estemos, tanto más podremos los cristianos dar un testimonio creíble del Evangelio de Jesucristo, que es anuncio de esperanza para todos, mensaje de paz y de fraternidad universal que trasciende las fronteras de nuestras comunidades y naciones”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha toda la alocución del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:


VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD LEÓN XIV

A TÜRKIYE Y A LÍBANO

CON PEREGRINACIÓN A İZNIK (TÜRKIYE)

CON MOTIVO DEL 1700° ANIVERSARIO DEL PRIMER CONCILIO DE NICEA

(27 de noviembre - 2 de diciembre de 2025)

ENCUENTRO ECUMÉNICO DE ORACIÓN

CERCA DE LAS EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS DE LA ANTIGUA BASÍLICA DE SAN NEÓFITO

PALABRAS DEL SANTO PADRE 

İznik 

Viernes, 28 de noviembre de 2025

Queridos hermanos y hermanas:

En una época dramática en muchos aspectos, en la que las personas se ven sometidas a innumerables amenazas a su propia dignidad, el 1700 aniversario del Primer Concilio de Nicea es una valiosa ocasión para preguntarnos quién es Jesucristo en la vida de las mujeres y los hombres de hoy, quién es para cada uno de nosotros.

  

Esta pregunta interpela de manera particular a los cristianos, que corren el riesgo de reducir a Jesucristo a una especie de líder carismático o superhombre, una tergiversación que al final conduce a la tristeza y la confusión (cf. Homilía S. Misa “Pro Ecclesia”, 9 mayo 2025). Al negar la divinidad de Cristo, Arrio lo redujo a un simple intermediario entre Dios y los seres humanos, ignorando la realidad de la Encarnación, de modo que lo divino y lo humano quedaron irremediablemente separados. Pero si Dios no se hizo hombre, ¿cómo pueden los mortales participar de su vida inmortal? Esto estaba en juego en Nicea y está en juego hoy: la fe en el Dios que, en Jesucristo, se hizo como nosotros para hacernos llegar «a participar de la naturaleza divina» (2 P 1,4; cf. S. Ireneo, Adversus haereses, 3, 19; S. Atanasio, De Incarnatione, 54, 3).

Esta confesión de fe cristológica es de fundamental importancia en el camino que los cristianos están recorriendo hacia la plena comunión: de hecho, es compartida por todas las Iglesias y comunidades cristianas del mundo, incluidas aquellas que, por diversas razones, no utilizan el Credo Niceno-Constantinopolitano en sus liturgias. En efecto, la fe «en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos [...] de la misma naturaleza del Padre» (Credo Niceno) es un vínculo profundo que ya une a todos los cristianos. En este sentido, citando a san Agustín, también en el ámbito ecuménico podemos decir que “aunque somos muchos cristianos, en el único Cristo somos uno” (cf. Comentario al Salmo 127). Partiendo de la conciencia de que ya estamos unidos por este profundo vínculo, a través de un camino de adhesión cada vez más total a la Palabra de Dios revelada en Jesucristo y bajo la guía del Espíritu Santo, en el amor recíproco y en el diálogo, todos estamos invitados a superar el escándalo de las divisiones que, lamentablemente, aún existen y a alimentar el deseo de unidad por el que el Señor Jesús rezó y dio su vida. Cuanto más reconciliados estemos, tanto más podremos los cristianos dar un testimonio creíble del Evangelio de Jesucristo, que es anuncio de esperanza para todos, mensaje de paz y de fraternidad universal que trasciende las fronteras de nuestras comunidades y naciones (cf. Francisco, Discurso a los participantes en la Sesión Plenaria del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, 6 mayo 2022).

La reconciliación es hoy un llamamiento que surge de toda la humanidad afligida por los conflictos y la violencia. El deseo de plena comunión entre todos los creyentes en Jesucristo va siempre acompañado de la búsqueda de la fraternidad entre todos los seres humanos. En el Credo Niceno profesamos nuestra fe «en un solo Dios Padre»; sin embargo, no sería posible invocar a Dios como Padre si nos negáramos a reconocer como hermanos y hermanas a los demás hombres y mujeres, también ellos creados a imagen de Dios (cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decl. Nostra aetate, 5). Existe una hermandad universal, independientemente de la etnia, la nacionalidad, la religión o la opinión. Las religiones, por su naturaleza, son depositarias de esta verdad y deberían animar a las personas, a los grupos humanos y a los pueblos a reconocerla y practicarla (cf. Discurso Encuentro Internacional por la Paz, 28 octubre 2025). El uso de la religión para justificar la guerra y la violencia, como cualquier forma de fundamentalismo y fanatismo, debe ser rechazado con firmeza, mientras que los caminos a seguir son los del encuentro fraternal, el diálogo y la colaboración.

Estoy profundamente agradecido a Su Santidad Bartolomé, quien, con gran sabiduría y clarividencia, ha decidido conmemorar juntos el 1700 aniversario del Concilio de Nicea precisamente en el lugar donde se llevó a cabo. Asimismo, agradezco sinceramente a los Jefes de las Iglesias y a los Representantes de las Comuniones Cristianas Mundiales que han aceptado la invitación a participar en este evento. Que Dios Padre, omnipotente y misericordioso, escuche la ferviente oración que le dirigimos hoy y conceda que este importante aniversario dé abundantes frutos de reconciliación, unidad y paz.

PAPA LEÓN XIV







Fotos: Vatican Media, 28-11-2025

Papa León XIV en homilía, 28-11-2025: «Al mirar con los ojos de Dios descubrimos que Él ha escogido el camino de la pequeñez para descender en medio de nosotros y este es el estilo que estamos llamados a testimoniar»

* «Esta lógica de la pequeñez es la verdadera fuerza de la Iglesia. En efecto, esta fuerza no reside ni en sus recursos ni en sus estructuras, ni los frutos de su misión derivan del consenso numérico, de la potencia económica o de la relevancia social. La Iglesia, al contrario, vive de la luz del Cordero y, reunida en torno a Él, es impulsada por el poder del Espíritu Santo en los caminos del mundo. En esta misión, la Iglesia está llamada de nuevo a confiar en la promesa del Señor: ‘No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino’ (Lc 12,32). Al respecto, recordemos estas palabras del Papa Francisco: ‘En una comunidad cristiana donde los fieles, los sacerdotes, los obispos, no toman este camino de la pequeñez, no hay futuro, […] el Reino de Dios brota en lo pequeño, siempre en lo pequeño’ (Homilía en Santa Marta, 3 diciembre 2019)» 

    

Vídeo de la transmisión en directo de Vatican News, traducido al español, con la homilía del Papa León XIV 

* «Hay, sin embargo, otro desafío, que definiría como un ‘regreso del arrianismo’, presente en la cultura actual y a veces hasta en los propios creyentes, cuando se ve a Jesús con admiración humana, incluso aún con espíritu religioso, pero sin considerarlo realmente como el Dios vivo y verdadero presente entre nosotros. Su ser Dios, Señor de la historia, viene de esta manera oscurecido y nos limitamos a considerarlo un personaje histórico, un maestro sabio, un profeta que ha luchado por la justicia, pero nada más. Nicea nos lo recuerda: Cristo Jesús no es un personaje del pasado, es el Hijo de Dios presente entre nosotros que guía la historia hacia el futuro que Dios nos ha prometido» 

28 de noviembre de 2025.- (Camino Católico“Cuando miramos con los ojos de Dios, descubrimos que Él ha escogido el camino de la pequeñez para descender en medio de nosotros. Este es el estilo del Señor, que estamos llamados a testimoniar”, ha subrayado el Papa León XIV en su homilía de la liturgia de la Palabra que ha celebrado en la Catedral del Espíritu Santo, en el corazón de Estambul, ante obispos, sacerdotes, religiosos y agentes de pastoral. A ellos les ha ofrecido una profunda reflexión sobre las raíces de la fe cristiana, el papel de las pequeñas comunidades y los desafíos teológicos y pastorales del presente. 

El Pontífice ha subrayado tres frentes pastorales decisivos para la Iglesia en Turquia: Diálogo ecuménico e interreligioso, esencial en un país puente entre culturas; Transmisión de la fe en un contexto donde el cristianismo es minoritario; Servicio a migrantes y refugiados, cuya presencia masiva convierte a Türkiye en una frontera humanitaria global. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la homilía del Papa, cuyo texto íntegro es el siguiente:


VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD LEÓN XIV A TURQUÍA Y EL LÍBANO

CON PEREGRINACIÓN A İZNIK (TURQUÍA)

CON MOTIVO DEL 1700 ANIVERSARIO DEL PRIMER CONCILIO DE NICEA

(27 de noviembre - 2 de diciembre de 2025)

ENCUENTRO DE ORACIÓN

CON OBISPOS, SACERDOTES, DIÁCONOS, CONSAGRADOS Y AGENTES PASTORALES

HOMILÍA DEL SANTO PADRE

Catedral del Espíritu Santo (Estambul)

Viernes, 28 de noviembre de 2025

Excelencias Reverendísimas,

queridos sacerdotes, religiosas y religiosos,

agentes de pastoral, hermanos y hermanas todos:

Es una gran alegría encontrarme aquí en medio de ustedes. Agradezco al Señor que me concede, en mi primer viaje apostólico, visitar esta “tierra sagrada” que es Türkiye, en la cual la historia de Israel encuentra el cristianismo naciente; el Antiguo y el Nuevo Testamento se abrazan, y se escriben las páginas de numerosos Concilios.

La fe que nos une tiene raíces lejanas. En efecto, obediente a la llamada de Dios, nuestro padre Abraham se pone en camino desde Ur de los caldeos y después, desde la región de Jarán al sur de la actual Türkiye, Abraham partió hacia la Tierra prometida (cf. Gn 12,1). En la plenitud de los tiempos, después de la muerte y resurrección de Jesús, también sus discípulos se dirigieron hacia Anatolia y Antioquía —donde posteriormente fue obispo san Ignacio— y fueron llamados “cristianos” por primera vez (cf. Hch 11,26). Desde esa ciudad, san Pablo inició algunos de sus viajes apostólicos, fundando muchas comunidades. Y es precisamente en la costa de la península de Anatolia, en Éfeso, donde, según algunas fuentes antiguas, habría residido y fallecido el evangelista Juan, discípulo amado del Señor (cf. S. Ireneo, Contra los herejes, III, 3, 4; Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica V, 24, 3).

Además, recordamos con admiración el gran pasado bizantino, el impulso misionero de la Iglesia de Constantinopla y la difusión del cristianismo en todo el Levante. Aún hoy, en Türkiye viven numerosas comunidades cristianas de rito oriental, como armenios, sirios y caldeos, así como las de rito latino. El Patriarcado Ecuménico sigue siendo un punto de referencia tanto para sus fieles griegos como para los que pertenecen a otras denominaciones ortodoxas.

Queridos hermanos, también ustedes han sido engendrados de la riqueza de esta larga historia. Hoy son ustedes la comunidad llamada a cultivar la semilla de la fe que, desde Abraham, los Apóstoles y los Padres de la Iglesia, nos ha sido transmitida. La historia que nos antecede no es simplemente para recordar y después archivar en un pasado glorioso, mientras observamos resignados cómo la Iglesia católica se ha reducido numéricamente. Al contrario, estamos invitados a adoptar la mirada evangélica, iluminada por el Espíritu Santo.

Y cuando miramos con los ojos de Dios, descubrimos que Él ha escogido el camino de la pequeñez para descender en medio de nosotros. Este es el estilo del Señor que todos estamos llamados a testimoniar; los profetas anunciaron la promesa de Dios acerca de un pequeño germen que brotará (cf. Is 11,1), y Jesús elogia a los pequeños que confían en Él (cf. Mc 10,13-16), afirmando que el Reino de Dios no se impone llamando la atención (cf. Lc 17,20-21), sino que se desarrolla como la más pequeña de todas las semillas plantadas en la tierra (cf. Mc 4,31).

Esta lógica de la pequeñez es la verdadera fuerza de la Iglesia. En efecto, esta fuerza no reside ni en sus recursos ni en sus estructuras, ni los frutos de su misión derivan del consenso numérico, de la potencia económica o de la relevancia social. La Iglesia, al contrario, vive de la luz del Cordero y, reunida en torno a Él, es impulsada por el poder del Espíritu Santo en los caminos del mundo. En esta misión, la Iglesia está llamada a confiar constantemente en la promesa del Señor: «No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino» (Lc 12,32). Al respecto, recordemos estas palabras del Papa Francisco: «En una comunidad cristiana donde los fieles, los sacerdotes, los obispos, no toman este camino de la pequeñez, no hay futuro, […] el Reino de Dios brota en lo pequeño, siempre en lo pequeño» (Homilía en Santa Marta, 3 diciembre 2019).

La Iglesia que vive en Türkiye es una pequeña comunidad que, no obstante, permanece fecunda como semilla y levadura del Reino. Por eso, los animo a cultivar una actitud espiritual de esperanza confiada, fundada en la fe y en la unión con Dios. Es necesario, ciertamente, dar testimonio del Evangelio con alegría y mirar hacia el futuro con esperanza. Algunos rasgos de esta esperanza ya están presentes, pidamos entonces al Señor que los sepamos reconocer y cultivar; otros, quizá, tengan que ser expresados por nosotros de manera creativa, perseverando en la fe y en el testimonio.

Entre los signos prometedores más hermosos, me vienen a la mente los muchos jóvenes que tocan a las puertas de la Iglesia católica, trayendo consigo sus preguntas y sus inquietudes. A tal propósito, los exhorto a continuar con el riguroso trabajo pastoral que llevan a cabo. Del mismo modo, los invito a escuchar y acompañar a los jóvenes y también a atender aquellas áreas en las cuales la Iglesia en Türkiye está llamada a trabajar, de modo particular: el diálogo ecuménico e interreligioso, la transmisión de la fe a la población local, y el servicio pastoral a los migrantes y refugiados.

Este último aspecto amerita una reflexión. La presencia tan significativa de los migrantes y refugiados en este país, en efecto, supone para la Iglesia el desafío de acoger y servir a aquellos que se encuentran entre los más vulnerables. Al mismo tiempo, esta Iglesia está formada por extranjeros y, de hecho, muchos de ustedes —sacerdotes, religiosas, agentes de pastoral— proceden de otras tierras; esto requiere de su parte un compromiso especial con la inculturación; que la lengua, los usos y las costumbres de Türkiye se conviertan cada vez más en los suyos. La comunicación del Evangelio pasa, de hecho, por esta inculturación.

No quiero olvidar, además, que en esta tierra se celebraron los primeros ocho concilios ecuménicos. Este año se cumple el 1700 aniversario del Primer Concilio de Nicea, «cimiento en el camino de la Iglesia y de la humanidad entera» (Francisco, Discurso a la Comisión Teológica Internacional, 28 noviembre 2024), un acontecimiento siempre actual que nos plantea algunos retos que me gustaría mencionar.

El primero se trata de la importancia de acoger la esencia de la fe y del ser cristianos. En torno al Símbolo de la fe, la Iglesia de Nicea encontró la unidad (cf. Spes non confundit. Bula de convocación del Jubileo Ordinario del Año 2025, n. 17). Por lo tanto, no se trata sólo de una fórmula doctrinal, sino de la invitación a buscar siempre, incluso dentro de las distintas percepciones, espiritualidades y culturas, la unidad y la esencialidad de la fe cristiana entorno a la centralidad de Cristo y a la Tradición de la Iglesia. Nicea nos invita, aún hoy, a reflexionar sobre esto: ¿quién es Jesús para nosotros?, ¿qué significa, en su núcleo esencial, ser cristianos? El Símbolo de la fe, profesado de modo unánime y común, se vuelve de esta manera criterio para discernir, brújula orientadora, eje sobre el cual deben girar nuestro creer y nuestro actuar. A propósito del nexo entre la fe y las obras, quiero agradecer a las organizaciones internacionales, de modo especial a Caritas Internationalis y a Kirche in Not, por el apoyo a las actividades caritativas de la Iglesia y, sobre todo, por la ayuda prestada a las víctimas del terremoto de 2023.

El segundo desafío consiste en la urgencia de redescubrir en Cristo el rostro de Dios Padre. Nicea afirma la divinidad de Jesús y su igualdad con el Padre. En Jesús, nosotros encontramos el verdadero rostro de Dios y su palabra acerca de la humanidad y de la historia. Esta verdad pone constantemente en crisis nuestras representaciones de Dios cuando no corresponden a lo que Jesús nos ha revelado y nos invita a un constante discernimiento crítico sobre las formas de nuestra fe, de nuestra oración, de nuestra vida pastoral y, en general, de nuestra espiritualidad. Hay, sin embargo, otro desafío, que definiría como un “regreso del arrianismo”, presente en la cultura actual y a veces hasta en los propios creyentes, cuando se ve a Jesús con admiración humana, incluso aún con espíritu religioso, pero sin considerarlo realmente como el Dios vivo y verdadero presente entre nosotros. Su ser Dios, Señor de la historia, viene de esta manera oscurecido y nos limitamos a considerarlo un personaje histórico, un maestro sabio, un profeta que ha luchado por la justicia, pero nada más. Nicea nos lo recuerda: Cristo Jesús no es un personaje del pasado, es el Hijo de Dios presente entre nosotros que guía la historia hacia el futuro que Dios nos ha prometido.

Por último, el tercer desafío, la mediación de la fe y el desarrollo de la doctrina. En un contexto cultural completo, el Símbolo de Nicea logró mediar la esencia de la fe a través de las categorías culturales y filosóficas de la época. No obstante, pocos decenios después, en el primer Concilio de Constantinopla, vemos que se profundizó y amplió, y precisamente gracias a esa profundización de la doctrina se llegó a una nueva fórmula: el Símbolo Niceno-Constantinopolitano, que comúnmente profesamos en nuestras celebraciones dominicales.

En esto aprendemos una gran lección. Siempre es necesario mediar la fe cristiana en los lenguajes y categorías del contexto en el que vivimos, como lo hicieron los Padres en Nicea y en los otros concilios. Al mismo tiempo, debemos distinguir el núcleo de la fe de las fórmulas y formas históricas que lo expresan, las cuales siempre son parciales y provisorias, y pueden cambiar a medida que profundizamos en la doctrina. Recordemos que el nuevo Doctor de la Iglesia, san John Henry Newman, insiste en el desarrollo de la doctrina cristiana, porque no es una idea abstracta y estática, sino que refleja el misterio mismo de Cristo. Se trata, por tanto, del desarrollo interno de un organismo vivo, que saca a la luz y explica mejor el núcleo fundamental de la fe.

Queridos hermanos, antes de saludarlos, quisiera recordarles la figura, para ustedes tan querida, de san Juan XXIII, que ha amado y servido a este pueblo, afirmando: “Me gusta repetir lo que siento en el corazón: Yo amo a los turcos, aprecio las cualidades naturales de este pueblo” (cf. Diario del alma, 234). Y observando desde la ventana de la casa de los jesuitas a los pescadores del Bósforo, trabajando entre las barcas y las redes, escribió: «El espectáculo me emociona. La otra noche, hacia la una, llovía a cántaros, pero los pescadores estaban allí, impávidos en su ruda tarea […] Imitar a los pescadores del Bósforo, trabajar día y noche con las lámparas encendidas, cada uno en su propia barca, a las órdenes de los jefes espirituales: ese es nuestro grave y santo deber» (Diario del alma, 235).

Deseo que sean animados por esta pasión, que conserven la alegría de la fe, trabajando como pescadores intrépidos en la barca del Señor. Que María Santísima, la Theotokos, interceda por ustedes y los cuide. Gracias.

PAPA LEÓN XIV














Fotos: Vatican Media, 28-11-2025