14 de marzo de 2024.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
Toño Flores es un católico mexicano, autor de un librito-testimonio estremecedor titulado ¿Perdonarías al asesino de tu hijo? Escucharlo hablar, ver su sonrisa y voz tranquila, abre el corazón al poder del perdón.
Camino Católico.- Davide Barbieri era un despojo para el mundo, una persona que no debe ser vista. Traficante de drogas, ladrón y finalmente también adicto a la heroína nadie creía en él hasta que una persona mayor le encontró viviendo en la calle y le dijo que había alguien que le quería. Años después Davide pudo salir de este mundo gracias a un potente encuentro con Dios, se casó, es padre de seis hijos, y es él ahora el que ayuda a los jóvenes a salir de la adicción utilizando a Cristo como la mejor medicina posible.
Este italiano nacido en un pequeño pueblo cercano a Turín recuerda no haber tenido una infancia feliz. “Mis padres no estaban muy unidos. Mi padre apoyaba al Partido Comunista y mi madre sufrió una depresión crónica toda su vida”, afirma en una entrevista en el programa Cambio de Agujas de Euk Mamie.
Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News de la catequesis traducida al español y de la síntesis que el Papa ha hecho en nuestro idioma
* «Los invito a todos a proseguir con empeño el itinerario cuaresmal, dispuestos a realizar gestos de solidaridad cristiana allí donde la Providencia os llame a trabajar. Y, por favor, perseveremos en la oración ferviente por quienes sufren las terribles consecuencias de la guerra. Hoy me trajeron un rosario y el Evangelio de un joven soldado que murió en el frente: Rezaba con esto. ¡Muchos jóvenes, muchos jóvenes van a morir! Oremos al Señor para que nos dé la gracia de superar esta locura de la guerra que siempre es una derrota»
Evangelio: San Juan 5, 17-30:
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».
Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.
Jesús tomó la palabra y les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo del hombre da vida al que quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio. para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.
En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.
Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No os sorprenda, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.
Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».
Evangelio: San Juan 5, 1-3. 5-16:
Se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.
Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
«¿Quieres quedar sano?».
El enfermo le contestó:
«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».
Jesús le dice:
«Levántate, toma tu camilla y echa a andar».
Y al instante el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».
Él les contestó:
«El que me ha curado es quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar».
Ellos le preguntaron:
«¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado.
Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
«Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.
Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.
Evangelio: San Juan 4, 43-54:
En aquel tiempo, salió Jesús de Samaria para Galilea. Jesús mismo había hecho esta afirmación:
«Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
«Si no veis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
«Señor, baja antes de que se muera mi niño».
Jesús le contesta:
«Anda, tu hijo vive».
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
«Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre».
El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia.
Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.
Video del testimonio de sor Fabiola en el Rosario de las 11 pm
A.L.M. / Camino Católico.- La hermana Fabiola es Misionera Clarisa del Santísimo Sacramento y explica en su testimonio en el Rosario de las 11 pm como el Señor la llamó a la vocación después que ella abandonara la fe porque no entendía como si Dios es tan bueno y poderoso por qué no erradica el mal del mundo. Fabiola es mexicana de nacimiento, actualmente se encuentra en la ciudad de México. Lleva ya diez años dentro de la congregación y cuatro años de votos. “Dios siempre ha sido misterioso pero a la vez amoroso y misericordioso”.