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viernes, 11 de octubre de 2024

Margaret Fellker cayó en depresión tras perder a su hijo, pero la Eucaristía le llevó a ayudar a jóvenes en necesidad: «Estoy sorprendida de la bendición de Dios, porque recibí de Él lo que permitió avanzar»


Margaret Fellker, fundadora de David’s Educational Opportunity Fund. - Foto: Cortesía de IEC2024

* «En la capilla del Santísimo vi pintadas en la pared las palabras que me hicieron saber que pertenecía a ese lugar. Desde entonces, las llevo siempre en mi mente y corazón: 'Venid a mí, los que estáis fatigados y angustiados, y yo os aliviaré'»

Camino Católico.-  En medio de la depresión y la desesperanza tras la pérdida de su hijo David en las montañas de Ecuador, Margaret Fellker, fundadora de la ONG caritativa David’s Educational Opportunity Fund, encontró el amor redentor de Dios y despertó en su corazón la misión de ayudar a jóvenes en situación de pobreza.

Originaria de Madison, Wisconsin (Estados Unidos), el viaje de fe de Margaret marcado por la tragedia y un encuentro con Jesús Eucaristía, se transformó en una poderosa fuente de inspiración para muchos en Quito, Ecuador, al desarrollar junto a su esposo una ONG dedicada a apoyar a estudiantes talentosos que enfrentan dificultades económicas.

La pérdida de David

“David era, es y siempre será nuestro único hijo, nacido en 1981. Siempre fue una buena aventura ser su mamá: empezó a leer a la edad de 2 años; era actor adolescente en un teatro de Shakespeare y luego en teatro de improvisación”, cuenta Margaret en una reciente entrevista concedida a ACI Prensa.

Margaret recuerda que, desde joven, su hijo demostró una notable pasión por explorar el mundo y conectar con diversas culturas. A la edad de 17 años, David fue un estudiante de intercambio en Hungría. Su deseo de aprender y experimentar la vida en el extranjero lo llevó a África, donde pasó un mes en Ghana. No se detuvo allí; a la misma edad, comenzó a hacer voluntariado en un barrio hispanohablante en Chicago, donde también comenzó a aprender español.

A lo largo de su vida, David llegó a hablar con fluidez cuatro idiomas: inglés, español, húngaro y alemán. Este amor por el aprendizaje y la conexión lo llevó a Ecuador, donde, como estudiante universitario, decidió pasar un semestre de intercambio en la Pontificia Universidad Católica de Ecuador desde febrero hasta junio de 2002.


Jóvenes ecuatorianos que reciben ayuda de David’s Educational Opportunity Fund. - Foto: Cortesía de David’s Educational Opportunity Fund

La vida de David se apagó repentinamente cuando desapareció cerca de la ciudad ecuatoriana de Zamora en 2002, un suceso que dejó a su madre en un profundo duelo. Ella tuvo que viajar a Ecuador para buscar a su hijo, cuyo paradero es desconocido hasta el día de hoy. Su cuerpo nunca fue encontrado.

“Me encontré solita en Zamora, hospedándome con una familia bondadosa y saliendo cada día con varios policías en la búsqueda de pistas que nos pudieran revelar algo acerca de David”, relata.

La Eucaristía como fuente de consuelo y un nuevo llamado

En esos días oscuros, Margaret encontró refugio en la iglesia local, donde la capilla del Santísimo se convirtió en su lugar de consuelo. “Vi pintadas en la pared las palabras que me hicieron saber que pertenecía a ese lugar. Desde entonces, las llevo siempre en mi mente y corazón: 'Venid a mí, los que estáis fatigados y angustiados, y yo os aliviaré'”, comparte, recordando las palabras de Cristo que la acompañaron en su dolor.

Lo que comenzó como una búsqueda desesperada se convirtió en una revelación de amor. “Recibí un don totalmente inesperado, creativo, de la infinita imaginación divina: una capacidad mucho más amplia que nunca, para amar a cada persona que me extendió la mano en esa situación tan mala”, expresa.

Margaret Fellker - Foto: David’s Educational Opportunity Fund

Esta experiencia transformó su perspectiva sobre el sufrimiento. “Era como un maná y recibí justo lo necesario cada día, cada mañana”, agrega, enfatizando cómo el amor la ayudó a conectarse con aquellos que también sufrían.

Margaret no sólo reflexionó sobre su propia pérdida, sino que también se abrió a las historias de los demás. “Podía acercarme a las otras personas con ese amor, escuchando sus historias con mucho interés. No pude quedarme en mí misma con mi dolor”, insiste.

La fundación de David’s Educational Opportunity Fund

Su camino hacia la sanación la llevó a fundar el David’s Educational Opportunity Fund, dedicado ofrecer apoyo financiero, educativo y emocional a estudiantes de secundaria y universitarios de familias de escasos recursos en Quito. Su objetivo es proporcionar un acompañamiento integral y constante para que estos jóvenes puedan completar su educación y desarrollar plenamente sus talentos, habilidades de liderazgo y cualidades de carácter.  

Margaret Fellker y los estudiantes ecuatorianos que forman parte del David’s Educational Opportunity Fund. - Foto: David’s Educational Opportunity Fund

“Fueron dos cosas las que me hicieron inevitable regresar a Ecuador con mi esposo Mike y nuestra hija Rachel en 2003: la bondad de todos que me habían ayudado, y la belleza que había visto. Así que empezamos con una señorita, Gaby Lima, que quería estudiar Ingeniería Ambiental. Luego otra, Verónica Guamba, que quería ser maestra de la educación temprana”, explica.  

A lo largo de los años, la organización ha crecido significativamente, y ha apoyado a 24 estudiantes actualmente graduados y 16 estudiantes en curso. “Nuestro trabajo es la alegría mía y de mi esposo, y nos llena la vida con lo que todos necesitamos: un propósito que nos llena la vida con sentido”, subraya.

Finalmente, Margaret reflexiona sobre su viaje, reconociendo que no quiere “que Dios sepa o crea que estoy satisfecha”, sino que desea seguir sirviendo a los jóvenes más necesitados. “Siempre he quedado atónita, sorprendida de la bendición de Dios, porque recibí de Él lo que permitió avanzar”, concluye.

Meghan Drye vio morir ahogado a su hijo de 7 años por el huracán Helene: «En sus últimos momentos no gritaba por mí, estaba gritando: ‘Jesús. Jesús, sálvame, Jesús, te escucho, Jesús, te estoy llamando’»

Meghan Drye que sobrevivió al huracán Helene junto a su hijo Micah que falleció clamando a Jesucristo / Foto: Captura de vídeo de Fox Weather

* «Mi hijo clamó al único Dios Todopoderoso, y creo que en ese momento fue rescatado y se convirtió en mi héroe, y pienso que todos ellos me sostuvieron en ese momento. Él era el más inteligente, valiente, lleno de esperanza, un gran amigo, un gran hijo, no podría haber pedido un mejor hijo, y fue tan feliz hasta el final cuando estaba gritando por Jesús, y en ese momento creo que encontró la alegría»

Camino Católico.- En medio del dolor, la mamá de Micah, un niño de 7 años que falleció por el huracán Helene, narró el gran testimonio de fe que dejó su pequeño y las últimas palabras que dedicó a Jesús antes de su muerte.

En una entrevista con Fox Weather, Meghan Drye, madre del pequeño héroe, señaló que su hijo no la llamó a ella en sus últimos minutos, sino que dirigió sus oraciones a Jesús.

“Sabes, estoy tan orgullosa de mi hijo porque en sus últimos momentos no estaba gritando por mí, estaba gritando, ‘Jesús. Jesús, sálvame, Jesús, te escucho, Jesús, te estoy llamando’”.


Micah jugando en su casa / Foto: Captura de vídeo de Fox Weather

El Huracán Helene de categoría 4, el segundo más mortífero en impactar Estados Unidos en los últimos 50 años, tocó tierra en la costa del Golfo de México el 27 de septiembre y se dirigió rápidamente a Carolina del Norte.

El ciclón ha dejado más de 200 personas fallecidas en todo el país, incluyendo más de 100 víctimas en Carolina del Norte.

Para salvarse de las inundaciones, Micah, su madre y los padres de ella, abuelos del niño, se refugiaron en el techo de su vivienda en Asheville (Carolina del Norte). Sin embargo, la casa no resistió el impacto del agua y se derrumbó.

Así quedó de inundada la ca de Meghan Drye que sobrevivió al huracán Helene, pero que vio fallecer a su hijo Micah y a sus padres, abuelos del niño / Foto: Captura de vídeo de Fox Weather

Meghan quedó atrapada en el agua, teniendo que luchar por 5 horas para mantenerse en la superficie, hasta que los rescatadores pudieron auxiliarla. Sin embargo, Micah y sus abuelos no lograron sobrevivir.

El cuerpo del pequeño de 7 años fue hallado a más de 400 metros de su casa.

Meghan explica que su pequeño siempre quiso ser un superhéroe y ahora se ha convertido en uno, en su héroe.

“Su mayor sueño, todo lo que él quería ser, era ser un superhéroe, ese era su objetivo en la vida, y en su lugar, se convirtió en mi héroe. Porque él alcanzó algo más allá de lo terrenal, más allá de lo humano, más allá de lo que creo que incluso los adultos buscarían. Mi hijo clamó al único Dios Todopoderoso, y creo que en ese momento fue rescatado y se convirtió en mi héroe, y pienso que todos ellos me sostuvieron en ese momento.

Él era el más inteligente, valiente, lleno de esperanza, un gran amigo, un gran hijo, no podría haber pedido un mejor hijo, y fue tan feliz hasta el final cuando estaba gritando por Jesús, y en ese momento creo que encontró la alegría”.

Las palabras de la madre de Micah tocaron el corazón de la presentadora, que no pudo contener las lágrimas.

“Lo principal que saco del dolor es el apoyo de todas las oraciones que he recibido. Y creo que toda la cadena de oraciones que he sentido es lo que me ha sostenido, lo que me mantiene unida en este momento. Porque si dependiera de mí, no podría hacerlo. Familia, unidad, muchas, muchas personas apoyando, orando, enviando su apoyo”, reflexiona Meghan.

Micah en un momento de alegría / Foto: Captura de vídeo de Fox Weather

Por su parte, ella también atribuye al altísimo que pudiera salvarse después de luchar cinco horas en el agua: "En medio del caos, lo único que oí fue a Dios diciéndome que me quedara quieta y dejara de luchar contra el agua. Era Él, en medio de mis oraciones que me decía que me quedara quieta y que dejara que el agua me llevara a donde necesitaba ser rescatada. Cuando me solté, escuché una voz que decía: 'No luches contra el agua' y entonces terminé entre las dos persona que me recataron".

Los padres de Meghan Drye, abuelos de Micah también murieron en la inundación y ella dijo que se siente “triste y destrozada”. Ella hizo la entrevista en la Fox acompañada por una de sus hermanas, Heather Kephart, quien rindió homenaje a sus padres.

“Nuestros padres, como todo el mundo, no eran perfectos, pero desde que aprendimos a hablar con nuestro leve acento sureño, nos enseñaron versículos de la Biblia”, dice Kephart.

Micah junto a sus abuelos que también fallecieron por el huracán Helene / Foto: Captura de vídeo de Fox Weather

“Mi papá tenía un gran trozo de cartón; y por cada versículo bíblico que memorizábamos, él nos daba una estrella. Ya sabes, las antiguas estrellas de papel de aluminio. Ni siquiera sé si las hacen ahora, pero nos daban una por cada versículo. Y esos versículos hasta el día de hoy están en nuestros corazones y en nuestras mentes. Y… no querrían hacer nada más en este momento que honrar y glorificar al Señor Jesucristo”, afirma la hermana de Meghan. 

Ambas hermanas recitaron juntas el versículo bíblico favorito de su padre, Miqueas 6:8, una versión del cual dice: “Oh hombre mortal, ¿qué es bueno y qué exige de ti el Señor, sino solamente practicar la justicia, amar la bondad y andar humildemente con tu Dios?”

Meghan asegura que su hijo Micah recibió el nombre del profeta Miqueas del Antiguo Testamento en honor al amor de su padre por ese versículo. Cuando se le pregunta qué quiere que otras personas entiendan sobre su tragedia, Meghan responde que “creo que mis padres y mi hijo se están gozándose con Dios: Quiero que recuerden que hay alegría más allá del dolor”, concluye.

Vídeo en inglés a Meghan Drye en la Fox Weather en el cuenta su testimonio ante la muerte de su hijo y de sus padres


La presentadora de la Fox Weather no pudo contener las lágrimas ante las palabras de Meghan Drye cuando contaba como murió Micah

Thiago Santana: «Quise ser feliz sin Dios y sin comprender su voluntad para mi vida. Me alejé de Él, pero Él nunca se alejó de mí; mi hermana murió de cáncer y Cristo me llamó a ser sacerdote»


  Thiago Santana pronto será ordenado sacerdote

* «Trabajaba por la mañana y después iba a la universidad. Llegaba a casa a las diez y media de la noche. Estaba muy ocupado en perseguir mi sueño, y todo lo reducía a una vida cómoda, divertirme y entregarme a los placeres de la vida… Fue un proceso lento y lleno de dificultades, comenzar una nueva vida en Cristo exige muchas renuncias: abandonar hábitos y pensamientos contrarios a los de Cristo, perder ciertas amistades que no aceptan esta búsqueda de la santidad, entre otras… Fui a una peregrinación a Fátima y Cuando volví a casa, dejé el trabajo, los estudios y las citas, y me fui a hacer una experiencia en la comunidad de los Siervos del Corazón Inmaculado de María»

Camino Católico.- Thiago Santana dos Santos nació en Aracaju el 14 de marzo de 1995 en una familia católica. A pesar de haberse apartado de la fe en su juventud, después de un largo camino lleno de pruebas para volver a Dios, hoy está muy cerca de recibir la ordenación diaconal, el paso previo para ser sacerdote. Recientemente ha completado sus estudios de Bachillerato en Teología gracias a la Fundación CARF que también apoya a diversas congregaciones como los Siervos del Corazón Inmaculado de María a la que pertenece este joven. 

Sobre la existencia de Dios

«Nací en una familia católica y desde pequeño mis padres me transmitieron los valores cristianos de la mejor manera que pudieron», dice Thiago en su testimonio de conversión y vocación que cuenta en el portal de la Fundación CARF.

«Cuando era pequeño, mi madre y mis dos hermanas mayores nos llevaban a Misa todos los domingos. Recuerdo que durante un tiempo rezábamos el rosario todos los días antes de cenar: cada uno cogíamos un rosario, encendíamos una vela a los pies de una imagen de la Virgen y toda la familia nos sentábamos alrededor», reconoce.

«Nuestra fe era sencilla y no sé cuánto rezaba realmente, porque recuerdo que entre avemaría y avemaría me ponía a jugar con el rosario, y sólo paraba cuando mi padre me llamaba la atención. Por simple que fuera, al menos tenía un poco de fe», se sincera.

Creer en la adolescencia

Cuando llegó a la adolescencia, empezó a discutir la necesidad de ir a Misa. Lo hacía más por pereza que por dudas sobre su significado. Empezó a dejar de ir los domingos, en contra de los deseos de su madre, que le seguía insistiendo para que fuera. El rezo del rosario en familia había sido abandonado por todos, a excepción de su madre que lo rezaba con frecuencia.


Thiago Santana abandono la fe en su adolescencia, pero Dios no se alejó de Él

«En cuanto a la fe, desde la adolescencia hasta los veinte años sólo me quedaba el nombre de cristiano católico, un tímido afecto por Jesús y otro más fuerte por María. Aunque me había preparado para la Primera Comunión a los ocho años y para el sacramento de la Confirmación a los catorce, no tenía vida de oración y ni siquiera asistía a los sacramentos», afirma Thiago.

«Hasta los veinte años, sólo me había confesado dos veces: antes de la primera comunión y antes de la confirmación», relata. Su relación con Dios se hizo cada vez más lejana, hasta llegó a creer que la fe no era más que una consecuencia cultural, que no tenía ninguna relación con una verdad salvadora. 

Una vida fácil y cómoda, pero sin Dios

Aunque la vida interior de Thiago estaba muy alejada de Dios, le iba muy bien en los estudios y el trabajo. Terminó el colegio sin demasiadas dificultades, y estudió AdE (Administración de Empresas) en una universidad pública.

Consiguió prácticas en un hospital privado, donde le contrataron. Le gustaba su carrera y el trabajo que hacía. «Trabajé duro para conseguir todo aquello, con mucha dedicación y honradez. Trabajaba por la mañana y después iba a la universidad. Llegaba a casa a las diez y media de la noche. Estaba muy ocupado en perseguir mi sueño, y todo lo reducía a una vida cómoda, divertirme y entregarme a los placeres de la vida», relata Thiago.

«Empecé a preguntarme si Dios existía realmente o si no era más que una construcción humana. Estas ideas no son extrañas ni originales hoy en día. Sé que sólo soy hijo de una generación con poca educación para reflexionar y poca formación cristiana», reflexiona el joven.

Llamados a algo mucho más grande

Por muy bueno que sea todo esto, el sentido de nuestra vida no puede reducirse solo al trabajo y a los placeres terrenales. Estamos llamados a algo mucho más grande de lo que este mundo puede ofrecernos.

Nuestros corazones piden mucho más que los placeres de este mundo. «Lo que critico de mi comportamiento es que quise ser feliz sin Dios y sin comprender cuál es su voluntad para mi vida. Me alejé de Él, pero Él nunca se alejó de mí; me olvidé de Él, pero Él nunca se olvidó de mí».

Una prueba dura

«El valor del oro se prueba en el fuego, y el valor de los hombres en el horno del sufrimiento».

La hermana mayor de Thiago, casada desde hacía dos años, esperaba su primer hijo, motivo de gran alegría para toda la familia. Unos meses después de nacer su sobrino, su hermana empezó a sentir fuertes dolores en la parte baja de la espalda y, tras algunas pruebas, los médicos pensaron que se trataba de un simple cálculo renal y que debían operarla sin complicaciones. 

Durante la operación, el médico observó una coloración diferente en el hígado y tomó una muestra para hacerle una biopsia. Mientras no llegaba el resultado de la biopsia, el dolor continuaba y se realizaron otras pruebas, pero los médicos no llegaban a ninguna conclusión. Fue entonces cuando llegó el resultado de la biopsia: su hermana tenía cáncer y ya estaba haciendo metástasis.

Los médicos empezaron a profundizar para intentar ayudar en todo lo que pudieran, pero sabían que la enfermedad ya estaba en una fase muy avanzada. Desde el punto de vista médico, poco se podía hacer, salvo darle todo el tiempo posible. 

El amor de Dios y a la devoción a María Santísima

Esta situación dio un vuelco a la vida de Thiago. Su fe se reavivó, porque era la única solución para la curación de su hermana. «Toda la familia, amigos y conocidos rezábamos por ella, no nos quedaba otra», nos cuenta. Su hermana, que tenía veintisiete años y un hijo de pocos meses, murió cinco meses después de que se descubriera el cáncer. 

En esos cinco meses, entre hospitalizaciones, tratamientos incómodos, dolor físico y el dolor de estar lejos de su hijo, la hermana de Thiago se abrió al amor de Dios y a la devoción a María Santísima.

Thiago Santana con su familia

Volvió a rezar el Rosario cada día, meditaba el Evangelio casi todos los días, se replanteaba toda su vida, hablaba de Jesús a los que venían a visitarla y, cuando el dolor se lo permitía, estaba alegre y celebraba, sobre todo cuando le llevaban a su hijo a visitarla.

«Un día la tristeza se había apoderado de su corazón, no tenía muchas fuerzas para luchar, mi madre tomó su biblia y le leyó el evangelio del día, después de unos minutos en silencio, levantó la cabeza y le dijo: "a partir de ahora voy a ser feliz". Al día siguiente fue a encontrarse con Dios», nos cuenta.

Un reencuentro con la fe

Tras la pérdida de su hermana, Thiago no tenía fuerza de voluntad para perseguir sus sueños, porque habían perdido su sentido. «La muerte de un ser querido nos hace replantearnos nuestra propia vida».

En la Misa celebrada un mes después de su muerte, le invitaron a participar en un encuentro organizado por los jóvenes de la parroquia. Aunque era muy reacio y estaba convencido de que no se quedaría mucho tiempo, decidió participar. Aquel encuentro fue realmente especial.

Se habló del amor de Dios y de su invitación a todos a vivir con Él. Era lo que necesitaba para empezar de nuevo. Empezó a ir a las reuniones que se hacían los sábados y poco a poco se fue abriendo más y más a la fe.

Comenzó a ir a Misa los domingos y a redescubrir la belleza de la fe. «Fue un proceso lento y lleno de dificultades, comenzar una nueva vida en Cristo exige muchas renuncias: abandonar hábitos y pensamientos contrarios a los de Cristo, perder ciertas amistades que no aceptan esta búsqueda de la santidad, entre otras» cuenta.


Thiago Santana con pequeños de su familia

Un torneo de voleibol que cambiaría su vida

A los dos años de este camino de fe, conoció a los Siervos del Corazón Inmaculado de María. Fue a través de un torneo de voleibol entre parroquias organizado por ellos. El torneo tuvo lugar en la comunidad de los Siervos y duró todo el día. 

Para Thiago, ver a sacerdotes tan jóvenes en medio de gente joven, charlando, jugando y divirtiéndose, era una novedad. «Una de las cosas que más me llamó la atención fue el hábito que vestían. La alegría que transmitían era contagiosa» nos cuenta. «Aquel día, recuerdo que durante la pausa para comer, aproveché para confesarme. El sacerdote que me confesó me invitó a participar en sus reuniones de jóvenes y decidí unirme». 

Esta decisión también estuvo motivada por el hecho de que en aquel momento salía con una chica que participaba en los retiros organizados por la comunidad. Como ella estaba interesada y Thiago tenía una buena impresión de aquellos religiosos, decidieron empezar a asistir a las reuniones.

Un viaje a Fátima para discernir

Poco a poco, se fue interesando cada vez más por el carisma de la Familia del Corazón Inmaculado de María, movimiento eclesial al que pertenecen los Siervos. «Su forma de rezar, su devoción a María y al Santo Rosario, su adoración a la Eucaristía, su alegría de estar con Dios a pesar de las dificultades, el espíritu de familia que se transmitía, todo eso me atraía cada vez más», relata Thiago.

Llegó al punto en que no podía pensar en otra cosa que no fuera la vida que llevaban aquellos religiosos, su entrega total a Dios y a su misión. Por mucho que le gustaran su trabajo y sus estudios, y que su relación de pareja fuera bien, su corazón le pedía algo más.

«Me sentía muy atraído por la vida religiosa, pero tenía miedo de abandonarlo todo y vivir esa experiencia. Me reuní varias veces con el sacerdote que me seguía espiritualmente y me hizo una oferta: una peregrinación a Fátima».

A regañadientes, decidió aceptar la propuesta. Fue una de las experiencias más importantes de su vida, pues conoció la historia de las apariciones de Fátima y cómo vivían los pastorcitos. La sencillez y la grandeza con la que aquellos niños amaban a Jesús y a María, y se entregaban por la conversión de los pecadores, le sirvieron de ejemplo y de valor para decidirse a dejarlo todo y ver si la consagración era o no el camino adecuado para él. «Cuando volví a casa, dejé el trabajo, los estudios y las citas, y me fui a hacer una experiencia en la comunidad de los Siervos».


Thiago Santana con la Virgen María

Una vocación de sacerdote

Ya han pasado siete años desde su experiencia; hace tres profesó los votos de pobreza, castidad y obediencia, y ahora se prepara para la profesión perpetua y el sacerdocio. 

Llegó a Italia en 2018 para comenzar su formación y discernimiento para la vida consagrada. En los dos primeros años del itinerario formativo, llamado postulantado, estudió Filosofía, también en la Universidad de la Santa Cruz. 

Más tarde fue a Toscana para hacer el noviciado. Este último es un período de formación carismática y a la vida consagrada con una duración de un año que los prepara para la profesión religiosa y la emisión de los votos de pobreza, castidad y obediencia. 

Después de la profesión regresó a Roma y comenzó los estudios de Teología, además de la formación interna del instituto, y ahora acaba de terminar la formación teológica con el Bachillerato en Teología, dando paso finalmente a la ordenación sacerdotal.

Muy agradecido a los benefactores

Quiere compartir con los benefactores de la Fundación CARF que «todo este camino de formación, toda esta gran obra, sin vuestra ayuda, difícilmente podría llevarse a cabo. Gracias a los benefactores, yo y mis hermanos hemos podido tener acceso a una enseñanza de calidad y en un ambiente sano, lo que es esencial para seguir el camino trazado por Cristo y transmitido por la Iglesia». 

Agradece vuestro «sí» a ser instrumento de la divina providencia y hacer posible esta obra de Dios en sus vidas. «Dios les ha llamado a ser un canal de gracia, colaborando al crecimiento de los miembros de la Iglesia y consecuentemente a la edificación del Cuerpo Místico de Cristo. Y qué gran honor ¡ser elegido por Dios para esta noble misión!», nos cuenta. 

Cada día pone a todos los benefactores en sus oraciones, pidiéndole a Dios que les recompense con muchas gracias en esta vida terrena, para que perseveren en el camino de la santidad, y con la vida eterna contemplar la «visión beatífica de la Santísima Trinidad, poniendo también sus vidas y la de sus familias bajo el manto de María Santísima para que interceda sin cesar por ellos». 

Decálogo para alcanzar vivir en serenidad escrito por San Juan XXIII

 


Satanás quiere destruir al hombre, pero los arcángeles luchan y nos defienden / Por Arturo López

Camino Católico.-  La meditación la realiza Arturo López Martos, casado y padre de dos hijos, miembro de la Comunidad Familia, Evangelio y Vida, quien medita sobre el objetivo permanente de Satanás que presenta las cosas como buenas para destruir al hombre, pero los arcángeles, enviados y servidores de Dios, luchan y nos defienden si invocamos su ayuda, para acogernos a la victoria salvífica de Jesucristo.

Arturo López también participa de las reuniones de plegaria del grupo de oración Familia, Evangelio y Vida de la Parroquia de la Inmaculada Concepción de Vilanova i la Geltrú, Barcelona, España, donde ha sido grabada en directo esta enseñanza, el lunes, 29 de septiembre de 2014.

Juan XXIII: El Papa de la paz, película de TV del año 2002

Año: 2002  –  Duración: 180 min. – País: Italia

Dirección: Giorgio Capitani

Guion: Massimo Cerofolini, Francesco Scardamaglia (Historia: Giancarlo Zizola)

Música: Marco Frisina – Fotografía: Luigi Kuveiller

Reparto: Ed Asner, Massimo Ghini, Claude Rich, Michael Mendl, Franco Interlenghi, Sydne Rome, Jacques Sernas, Roberto Accornero, Paolo Gasparini

Productora: Coproducción Italia-Alemania

Género: Drama | Biográfico. Religión. Telefilm

Sinopsis:

En 1958, tras la muerte de Pío XII, el anciano Cardenal Angelo Roncalli, Patriarca de Venecia, viaja a Roma para participar en el cónclave que debe elegir al nuevo Papa, cónclave dominado por toda clase de maniobras políticas. En efecto, una vez en el Vaticano, Roncalli asiste atónito al enconado enfrentamiento entre las distintas facciones eclesiásticas. Durante el cónclave se van desvelando aspectos extraordinarios del pasado del viejo cardenal: su apoyo espiritual y económico a un grupo de trabajadores en huelga, cuando todavía era un joven sacerdote; su ayuda a los cristianos ortodoxos de Bulgaria, cuando estuvo destinado en ese país; sus hábiles negociaciones con el embajador nazi de Estambul para salvar un tren de prisioneros judíos, cuando era diplomático del Vaticano en Turquía; sus finas dotes diplomáticas para evitar que De Gaulle repudiase a treinta obispos que habían apoyado el régimen de Vichy. Hubo que llegar a la undécima votación para que hubiera «fumata bianca»: el elegido, contra todo pronóstico, fue Roncalli, que tomó el nombre de Juan XXIII.


Misterios Dolorosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 11-10-2024

11 de octubre de 2024.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Dolorosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy viernes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Demos gracias a Dios 🙏🙏🙏 porque Inés, bebé de cinco meses, ha sido operada del corazón y tras varios día en la UCI hoy ha sido trasladada a planta ante la recuperación satisfactoria

 


Homilía del P. Carmelo Donoso y lecturas de la Misa de hoy, viernes, santa María Soledad Torres Acosta, 11-10-2024

11 de octubre de 2024.- (Camino Católico) Homilía del P. Carmelo Donoso y lecturas de la Santa Misa de hoy, viernes de la 27ª semana de Tiempo Ordinario, santa María Soledad Torres Acosta, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, viernes, santa María Soledad Torres Acosta, 11-10-2024

11 de octubre de 2024.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, viernes de la 27ª semana de Tiempo Ordinario, santa María Soledad Torres Acosta, presidida por el P. Carmelo Donoso, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.