“Yo les hare una confidencia personal. En la noche, antes de ir a la cama, yo rezo esta breve oración: “Señor, si quieres, puedes purificarme”. Y rezo cinco “Padre Nuestros”, uno por cada llaga de Jesús, porque Jesús nos ha purificado con sus llagas. Pero si esto lo hago yo, pueden hacerlo también ustedes, en su casa, y decir: “Señor, si quieres, puedes purificarme” y pensar en las llagas de Jesús y decir un “Padre Nuestro” por cada una. Y Jesús nos escucha siempre”
Vídeo fragmento de la catequesis de la audiencia general del momento que el Santo Padre enseña a rezar la oración que él hace antes de dormir

“El Señor golpea con la cruz la deformidad de nuestra soberbia y de nuestro egoísmo esculpiendo en nosotros la belleza incomparable del rostro de Cristo, humilde, manso y entregado por todos… El creyente, negándose a sí mismo, deja que la cruz perfore la dura coraza de su orgullo y su autoafirmación para que emerjan los «ríos de agua viva», el Espíritu Santo que regará la aridez de su alma con la unción del conocimiento profundo del Señor, llenándolo todo del «suave olor de Cristo»”

