30 de mayo de 2024.- (Camino Católico) Alocución de Mons. Francisco Cerro Chaves, Arzobispo de Toledo, y bendición con el Santísimo en la procesión del Corpus de Toledo en la plaza de Zocodover, emitida por 13 TV .
Evangelio: San Marcos 10, 46-52:
En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:
«Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí».
Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más:
«Hijo de David, ten compasión de mí».
Jesús se detuvo y dijo:
«Llamadlo».
Llamaron al ciego, diciéndole:
«Ánimo, levántate, que te llama».
Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
Jesús le dijo:
«¿Qué quieres que te haga?».
El ciego le contestó:
«“Rabbuni”, que recobre la vista».
Jesús le dijo:
«Anda, tu fe te ha curado».
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.
Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News de la catequesis traducida al español y de la síntesis que el Papa ha hecho en nuestro idioma
* «Mis pensamientos van a la atormentada Ucrania, el otro día recibí a niños y niñas que sufrieron quemaduras, perdieron las piernas en la guerra. La guerra siempre es cruel. Estos niños tienen que empezar a caminar, a moverse con brazos artificiales. Han perdido sus sonrisas, es muy malo, muy triste, cuando un niño pierde su sonrisa. Recemos por los niños ucranianos. No olvidemos Palestina, Israel, que tanto sufren. ¡Que termine la guerra!»
Evangelio: San Marcos 10, 32-45:
En aquel tiempo, los discípulos iban subiendo por el camino hacía Jerusalén y Jesús iba delante de ellos; ellos estaban sorprendidos y los que lo seguían tenían miedo. Él tomó aparte otra vez a los Doce y empezó a decirles lo que le iba a suceder:
– «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará».
Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron:
– «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir».
Les preguntó:
– «¿Qué queréis que haga por vosotros?».
Contestaron:
– «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda».
Jesús replicó:
– «No sabéis lo que pedís, ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber, o bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?».
Contestaron:
– «Podemos».
Jesús les dijo:
– «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mi concederlo, sino que es para quienes está reservado».
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.
Jesús, llamándolos, les dijo:
– «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos».
* «Al drama que viven las personas forzadas a abandonar su tierra huyendo de guerras o de la pobreza, se une muchas veces el sentimiento de desarraigo, de no saber a dónde se pertenece. Los cristianos no podemos compartir esta mentalidad. El que acoge a un migrante, acoge a Cristo»
28 de mayo de 2024.- (Camino Católico) “Oremos para que los migrantes que huyen de las guerras o del hambre, obligados a viajes llenos de peligro y violencia, encuentren aceptación y nuevas oportunidades en la vida”, pide el Santo Padre en el “Video del Papa” para el mes de junio del 2024.
El Pontífice explica que “debemos promover una cultura social y política que proteja los derechos y la dignidad del migrante. Y que los promueva en sus posibilidades de desarrollo. Y que los integre. A un migrante hay que acompañarlo, promoverlo e integrarlo”. El texto completo de las palabras de Francisco en “el Video del Papa” es el siguiente:
Queridos hermanos y hermanas quisiera que en este mes oremos por los que huyen de su país.
Al drama que viven las personas forzadas a abandonar su tierra huyendo de guerras o de la pobreza, se une muchas veces el sentimiento de desarraigo, de no saber a dónde se pertenece.
Además, en algunos países de llegada, los migrantes son vistos con alarma, con miedo.
Aparece entonces el fantasma de los muros: muros en la tierra que separan a las familias y muros en el corazón.
Los cristianos no podemos compartir esta mentalidad. El que acoge a un migrante, acoge a Cristo.
Debemos promover una cultura social y política que proteja los derechos y la dignidad del migrante. Y que los promueva en sus posibilidades de desarrollo. Y que los integre.
A un migrante hay que acompañarlo, promoverlo e integrarlo.
Oremos para que los migrantes que huyen de las guerras o del hambre, obligados a viajes llenos de peligro y violencia, encuentren aceptación y nuevas oportunidades en la vida.
Francisco
Evangelio: San Marcos 10, 28-31:
En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús:
«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».
Jesús dijo:
«En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más – casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones – y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros».
Camino Católico.- María José Hernández tenía solo diez años cuando sufrió lo que podríamos llamar su primera crisis de fe, abandonó la Iglesia, pero fue a partir de la etapa universitaria cuando comenzó a sumergirse en las diversas disciplinas de la Nueva Era, como el reiki y la angeología, y de manera especial el yoga, que siguió practicando al terminar la carrera, para llenar su vacío interior, pese a que la vida parecía sonreírle, ascendía en el trabajo y el dinero nunca fue una preocupación. Aunque se expuso a riesgos muy graves, la Virgen nunca la dejó sola, y en los momentos de peligro, María José siempre acudía a Ella.