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domingo, 8 de diciembre de 2024

José Carlos González-Hurtado: «La ciencia demuestra que existe un Dios personal que cuida de su creación»


José Carlos González-Hurtado dice que “si el universo no es ni eterno ni infinito, necesariamente tiene que tener un principio”

* «La teoría del Big Bang lo que viene a decir es que el universo no es eterno, porque tiene un principio. Hace 13.700 millones de años (13.700.000.000), el universo tuvo un principio. Lo que implica que toda la materia, el tiempo y el espacio estaban comprimidos en un solo punto, que es lo que se llama la singularidad. En ese punto se creó todo: la materia, el espacio y el tiempo. Eso, necesariamente, nos dice que tiene que haber un algo, un alguien, eso que llamamos Dios, que no era ni espacial, ni temporal, ni material, que fue el que creó la materia, el espacio y el tiempo. La teoría del Big Bang deja al ateísmo con brocha y sin escalera, porque no tiene una explicación de cómo se creó el universo. Pero es que, además, sabemos que el universo también tendrá un final, con lo cual no solo no es eterno, sino que tampoco es infinito»

Vídeo de ACdP en el que José Carlos González-Hurtado es entrevistado

* «El Proyecto Genoma Humano terminó en 2004, prácticamente anteayer. Y también demuestra que el ADN del ser humano es un lenguaje, y detrás de cada lenguaje hay necesariamente una inteligencia. Para no ser yo quien lo diga, el director del Proyecto Genoma Humano era un señor que se llamaba Francis Collins, que es quizá el biólogo más importante actualmente vivo. Cuando empezó el proyecto, en 1990, era ateo. A mitad del proyecto se convirtió en teísta, y vino a decir: «He descubierto que tiene que haber Alguien que haya diseñado esto, porque hay un lenguaje». Al final del proyecto se bautizó y ahora forma parte del Consejo Asesor Científico del Papa. Es decir, que cuánta más ciencia, más Dios»

Camino Católico.- Su libro Nuevas evidencias científicas de la existencia de Dios (Voz de Papel) se ha convertido en un éxito inesperado, que le ha llevado a protagonizar numerosos vídeos virales y a ser entrevistado en canales que nada tienen que ver con la religión. Y no es casual, porque José Carlos González-Hurtado ha aplicado el mismo rigor y capacidad divulgativa en sus páginas, que las que le llevaron a la cima de una gran empresa internacional… que dejó para introducir en España el canal católico EWTN. Una solidez argumental que despliega en esta entrevista de José Antonio Méndez para el último número de La Antorcha, la revista gratuita editada por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP).

— Ha escrito Nuevas evidencias científicas de la existencia de Dios (Voz de papel) y en un año, se ha convertido en un auténtico superventas. En pleno siglo XXI: ciencia y fe, ¿son incompatibles?

—La ciencia y la fe nunca han sido incompatibles. Eso es un mito. Y como casi todos los mitos, es un mito interesado. Hay gente que está detrás de esa idea, un grupo de ateos que nos han intentado hacer creer que la ciencia está contrapuesta a Dios. Y también, probablemente, hay una «persona», el Maligno, que es quien quiere que nos alejemos de Dios y es la que instiga eso. Pero lo cierto es que, si nunca han sido ciencia y fe contradictorios, en los últimos cincuenta años hay evidencias suficientes como para decir que pensar lo contrario es, por lo menos, temerario.

— ¿Por qué es razonable creer en la existencia de Dios?

— Responderé al margen de las pruebas filosóficas que siempre llevaron a Dios. Porque cualquier persona que comprenda realmente cualquiera de las cinco vías de santo Tomás, no puede sino llegar a la conclusión de que existe Dios. Pero lo que la ciencia viene a demostrar, porque hay evidencias, y lo que la filosofía viene a demostrar o deja en evidencia, es que existe eso que llamamos Dios creador. Contrariamente a lo que muchos católicos creen, que Dios existe no es solo una verdad de fe. La propia Iglesia, en el número 36 del Catecismo, dice que se puede llegar al conocimiento cierto de la existencia de un Dios creador solo a través de la razón.

— Entonces, ¿qué le añade la fe a la razón?

— Fe es creer que Jesucristo es Dios. Fe es creer que hay un Dios uno, y tres personas a la vez. Pero creer en Dios creador no es necesariamente una verdad de fe; es una verdad que se puede alcanzar a través de la razón y de la ciencia. En los últimos cincuenta años, la cosmología, la física, las matemáticas, la biología y la química llevan necesariamente a la existencia de Dios. Es lo que yo llamo las nuevas cinco vías.


José Carlos González-Hurtado asegura que "creer en Dios creador no es necesariamente una verdad de fe; es una verdad que se puede alcanzar a través de la razón y de la ciencia"

— ¿Y cuáles son esas evidencias que hacen que sea más razonable creer en la existencia de Dios, que afirmar que Dios no existe?

— Vamos por partes. En física y en cosmología hay dos posibilidades: o el universo es eterno e infinito, o el universo no es eterno ni infinito. No hay otras posibilidades: o es eterno o no lo es. O es infinito o no lo es. Si el universo es eterno e infinito, no supone un problema para los que somos creyentes, pero tampoco supone un problema para el que es ateo, porque un universo eterno e infinito podría no necesitar a Dios. Es decir, la materia eterna podría no necesitar a Dios. Esa era la teoría prevalente hasta mediados del siglo pasado: lo que se llama el universo en estado estacionario. Pero a mediados del siglo pasado llega un astrónomo y físico belga, el padre Lemaître, sacerdote católico, y propone una teoría, que después se ha comprobado suficientemente como para ser parte del modelo cosmológico estándar, que es la que llamamos teoría del Big Bang.

— Se habla mucho de esto, pero ¿qué es exactamente la teoría del Big Bang?

— Lo que viene a decir es que el universo no es eterno, porque tiene un principio. Hace 13.700 millones de años (13.700.000.000), el universo tuvo un principio. Lo que implica que toda la materia, el tiempo y el espacio estaban comprimidos en un solo punto, que es lo que se llama la singularidad. En ese punto se creó todo: la materia, el espacio y el tiempo. Eso, necesariamente, nos dice que tiene que haber un algo, un alguien, eso que llamamos Dios, que no era ni espacial, ni temporal, ni material, que fue el que creó la materia, el espacio y el tiempo. La teoría del Big Bang deja al ateísmo con brocha y sin escalera, porque no tiene una explicación de cómo se creó el universo. Pero es que, además, sabemos que el universo también tendrá un final, con lo cual no solo no es eterno, sino que tampoco es infinito.

— Si el Big Bang habla del inicio, la segunda ley de la termodinámica habla de ese final del universo…

— Y fue otro católico, Boltzmann, quien desarrolló la segunda ley de la termodinámica, que predice que el universo material tal como lo conocemos tendrá «una muerte térmica». Esto también deja al ateísmo desarbolado, porque si el universo no es ni eterno ni infinito, necesariamente tiene que tener un principio.

José Carlos González-Hurtado junto a la portada de su libro

— Ya vemos cómo la física y la cosmología evidencian a Dios. Pero ¿desde las matemáticas?

— Hay otro señor, que se llama Hilbert, que a principios del siglo pasado propone la negación de los infinitos actuales, que viene a demostrar que el universo tampoco es infinito, porque desde la matemática lo que dice es que un infinito actual no puede existir. Si el universo fuera infinito, sería un infinito actual. Matemáticamente, demuestra que eso no puede existir, con lo cual, una vez más, la matemática dice lo mismo que la física y la cosmología. También está Gödel, un austríaco que probablemente es el matemático más importante de la historia de la humanidad, que propone los teoremas de incompletitud. Y a mí me sorprende que la gente no los conozca.

— Es que no son especialmente sencillos…

— Es verdad que son muy complicados, pero la conclusión necesaria de los teoremas de incompletitud de Gödel es que Dios tiene que existir, porque si Dios no existe, la aritmética, y, por tanto, la matemática, y, por tanto, la ciencia, no serían consistentes ni comprensibles. Gödel demuestra desde el punto de vista matemático que necesitamos a Dios para la consistencia de la ciencia.

— Más allá del cosmos, ¿se puede llegar a Dios a través del cuerpo humano?

— Sí. Porque después de la física, la cosmología y las matemáticas, están la genética y la biología. El Proyecto Genoma Humano terminó en 2004, prácticamente anteayer. Y también demuestra que el ADN del ser humano es un lenguaje, y detrás de cada lenguaje hay necesariamente una inteligencia. Para no ser yo quien lo diga, el director del Proyecto Genoma Humano era un señor que se llamaba Francis Collins, que es quizá el biólogo más importante actualmente vivo. Cuando empezó el proyecto, en 1990, era ateo. A mitad del proyecto se convirtió en teísta, y vino a decir: «He descubierto que tiene que haber Alguien que haya diseñado esto, porque hay un lenguaje». Al final del proyecto se bautizó y ahora forma parte del Consejo Asesor Científico del Papa. Es decir, que cuánta más ciencia, más Dios. Como decía Heisenberg, que también era el padre de la física cuántica, uno de los físicos más importantes que haya existido y un hombre muy religioso, el primer sorbo de la copa de las Ciencias Naturales te convertirá en ateo, pero al final del vaso, está Dios esperándote.

— Entonces, dentro del mundo científico, ¿quiénes son ateos?

— La gente que no ha estudiado mucho de ciencia o que no la ha practicado. En la sociedad científica norteamericana más importante preguntaron en qué creían los científicos. La inmensa mayoría son teístas o religiosos. El único sector de científicos que no son mayoritariamente teístas son los de más de setenta años, que además no han practicado ciencia: aquel que estudió química y luego se dedicó a aeromodelismo, o cosas así. Este tipo es el que tiende a no creer en Dios. Porque cuanta más ciencia, más Dios.

— No obstante, esto puede conducir a la idea de un Dios relojero, que pone en marcha el mundo y después se desentiende de él. ¿Es igual de razonable creer que el Creador no se desentiende de su obra?

— Yo diferencio tres niveles: uno es el deísmo, que, es decir: existe un Dios, ha creado el universo y se ha desentendido de él. Luego está el teísmo, que es creer en un Dios personal. Que sea un Dios personal no es que sea un Dios antropomórfico, con forma humana, sino, como decía Boecio, que tiene una inteligencia individual de naturaleza racional. Es decir, es un Dios con el que nos podemos relacionar. Y luego está la creencia religiosa: Dios se ha encarnado, es Jesucristo y ha venido aquí a salvarnos.

— ¿Qué es lo que nos asegura la ciencia?

— Las dos primeras cosas: existe un Dios personal, que cuida de su creación. La ciencia demuestra que existe un ser inteligente, omnisciente, que no es temporal, ni espacial, ni material, y que cuida de la creación, porque en cada momento de estos 13.700.000.000 de años en el que se ha dado una tesitura en que podía desbaratarlo todo, intervino para que no lo hiciera.

— ¿A qué se refiere?

— A que lo lógico y lo más probable es que el Big Bang hubiera terminado mal, en lo que se llama el Big Crunch. Hay más de doscientas leyes y constantes físicas que, si hubieran variado milimétricamente, ni tú ni yo estaríamos aquí. El universo no habría sido creado. ¿Por qué la velocidad de la luz es trescientos mil kilómetros por segundo en vacío? Porque es una constante. Si no fuera una constante, si no fuera esa velocidad, no estaríamos aquí. Pero lo cierto es que no hay ninguna razón para que eso sea así. Las constantes de la física son observables, no deducibles: se observan, pero no se pueden deducir. La constante cosmológica está afinada a ciento veinte dígitos. Esto significa ciento veinte veces 0,00000... y, al final, ciento treinta y ocho. Si esa constante cosmológica no fuera afinada a ciento veinte dígitos, sino ciento diecinueve o ciento dieciocho, y no fuera ciento treinta y ocho, sino ciento treinta y cuatro o ciento treinta y siete, el universo habría colapsado y no estaríamos aquí. Nadie en física piensa que la constante cosmológica está ahí por casualidad. Es imposible. Y no se deduce de nada. Esto es lo es importante.


José Carlos González-Hurtado afirma que "si quieres que tu hijo salve su alma, tienes que darle razones por las que creer"

— Hablemos de los multiversos, esa teoría tan en boga por Internet que dice que el nuestro es uno entre miles de universos posibles, que no tienen ninguna conexión con nosotros y de los que no sabemos nada…

— Eso es. Unos dicen que habría dos mil universos, otros dicen que doscientos mil… Pero es que eso no es una teoría científica. Como dijo en 2021 Polkinghorne, que es el físico británico más importante de este siglo XXI, eso no es ciencia: es metafísica, en el mejor de los casos. El tipo que ideó esa teoría era un ateo, que sufrió mucho en la vida y murió a los 51 años, alcoholizado, y que tenía un deseo de trascendencia. Pero claro, siendo ateo, decía: «si muero, dejo de existir, porque soy solo materia». E ideó un: «Bueno, yo voy a aparecer en otro multiverso». Es un señor que se llamaba Hugh Everett, que propuso esa teoría a Niels Bohr, premio Nobel, y Niels Bohr se rió de él y dijo, literalmente, que Everett era un idiota. Es una teoría muy buena para películas, pero no es ciencia. Solo existe un universo y es este universo.

— Así que, aunque esté de moda, ¿es anticientífica?

— La teoría del multiverso se ha inventado como un escapismo, para huir de la necesidad de que este universo afinado haya sido creado por Dios. Hay un señor que se llama Roger Penrose, que es Premio Nobel de Física del año 2020, que hace el cálculo de cuantos universos tendrían que existir para tener un universo como este. Y es de uno elevado a diez, elevado a diez, elevado a ciento veintitrés. Es un número tan inmenso que es imposible de calcular. Hubo un candidato al Nobel, Fred Hoyle, que decía que si metes en un hangar todas las piezas desmontadas de un Boeing 747, y viene un tornado, y el tornado ensambla todas las piezas de modo que el Boeing 747 esté dispuesto a despegar sobre el mismo tornado, las probabilidades de que eso ocurra son mucho mayores que las de tener un universo como el nuestro. Lo estadísticamente probable es que nuestro universo no existiera. Lo estadísticamente probable es que ningún universo hubiera creado vida. Y, sin embargo, aquí estamos.

— ¿Por qué es tan necesario insistir en la razonabilidad de la existencia de Dios?

— Esto es un dato del Pew Research, que trata de los millennials, pero que afecta igual a la generación Z y a los boomers. Sorprendentemente, la principal razón por la que los jóvenes abandonan la práctica religiosa, en un 82 %, no es porque estén en contra de tal dogma, porque el Papa les caiga mal, o porque su párroco sea malo. Lo que dice el 82 % es que piensa que ciencia y Dios están enfrentados. Lo vuelvo a decir: la principal razón para el 82 % de los jóvenes que abandonan la fe es que la ciencia desdice a Dios. Y lo irónico es que nunca ha habido tantas pruebas como ahora. Además, más de un 60 %, dice: «si tú quieres que yo crea, dame pruebas». Por eso, cuando mis amigos católicos me dicen que no hace falta probar que Dios existe, les digo que sí es necesario.

— Así que las pruebas, o los indicios científicos, son también un modo de evangelizar…

— Si quieres que tu hijo salve su alma, tienes que darle razones por las que creer. Y, de hecho, el Catecismo las llama «pruebas» en el número 31. Tú llámalo evidencias, llámalo guías, o como quieras, pero dáselas. Porque si lo que te están pidiendo es eso, entonces la principal razón por la que la gente se aleja de la práctica religiosa es por un error inmenso. Nadie quiere parecer tonto, y por alguna extraña razón, se ha dado esa idea, también intencionada, de que creer en Dios es de tontos. Por eso hay que recordar que más del 95% de los premios Nobel de Ciencias en los últimos cien años eran teístas o religiosos, es decir, menos del 5% de los premios Nobel de Ciencias, Física, Química, Fisiología y Medicina eran ateos o agnósticos. En los Nobel de Literatura de los últimos cien años, el 35 % eran agnósticos o ateos. Lo digo de broma, pero ser ateo es de letras, no de ciencias. Y desde luego, creer en Dios, es mucho más razonable que ser ateo.

miércoles, 28 de agosto de 2024

Albert iba a misa por ver a una chica y una homilía le impactó: «Me compadecí de ese Jesús, en un grupo oraron por mí y dije: ‘Jesús, ellos están en tu corazón, quisiera ir ahí’»

 


* «Yo me puse de rodillas y de golpe, ¡paf!, empecé a llorar. No sé por qué me puse a llorar, pero creo que es lo que llaman efusión del Espíritu Santo. Lloré, lloré y luego me avergoncé de haber llorado. Yo me dije: escucha, ¡están proclamando lo que yo estoy viviendo en mi corazón! Yo temblaba, lloraba, sentía un gran deseo de Dios. he seguido explorando Su corazón y verdaderamente he sentido el amor de Jesús»

 Camino Católico.- La pasión de Albert fue siempre el baloncesto. Fue su deporte favorito mientras estaba en la escuela. Cuando terminó la enseñanza secundaria y empezó a trabajar, fue también en un colegio. Allí le formaron como entrenador. Se pasaba los sábados y los domingos enteros en la cancha, mañana y tarde.

Los domingos veía gente que iba a rezar. «Algunos me preguntaban: y tú, ¿por qué no rezas? Yo respondía: ‘Ellos hacen una cosa, yo hago otra’. No me hacía problema», explica a Découvrir Dieu.

Algún día tendré que casarme…

Y así iba transcurriendo su vida, hasta que un día Albert reflexionó sobre su futuro personal: «Pensé que algún día tendría que casarme, y para eso tendría que buscar una chica con quien casarme».

Conoció una chica que le gustaba, pero había un problema: «Le pregunté qué podríamos hacer para vernos regularmente. ‘A mis padres no les gusta mucho que salga de casa’, me dijo, solo podremos vernos en misa‘».

Albert tenía claras sus prioridades, así que lo tuvo claro: «Dejé de hacer deporte los domingos y empecé a ir a misa«.

Homilías largas pero fructíferas

«Me fastidiaban bastante las homilías del sacerdote porque retrasaban el momento de poder verla después de misa», confiesa: «Pero, al mismo tiempo, en las homilías el sacerdote -recuerdo que era un sacerdote tradicionalista- decía que Dios sufría mucho por la ingratitud de los hombres, a quienes amaba sin ser correspondido en ese amor. Y empecé a compadecerme de ese Jesús«.

Sorprendido por este repentino interés por las cosas de Dios, pidió consejo a una de las personas que había conocido en esta vida nueva suya de frecuentar la iglesia: «Me dijo: Albert, un cristiano aislado está en peligro de muerte. Busca un grupo de oración«.

Le gustó que no le animase un espíritu sectario y no intentase atraerle al suyo: «Pensé que iba a decir ‘Ven con nosotros, ven con nosotros…’. Pero, con toda sencillez, me dijo: ‘Hay al menos una decena de grupos de oración en esta ciudad'».

Albert buscó, eligió y acudió a uno de ellos: «Cuando llego, veo que la gente reza cerrando los ojos y que, cuando van a hacer la adoración, apoyan la frente en el suelo. Pensé: ¡son como musulmanes! Pero al mismo tiempo, en su mirada yo encontraba algo más profundo. Entonces les dije: ¿podéis rezar por mí? Yo quería realmente ser como ellos. Veía que vivían cosas que yo no había visto ahí fuera. Y me dijeron: sí, rezaremos por ti».

«Yo me puse de rodillas», continúa, «y dije: Jesús, ellos están en tu corazón, yo quisiera ir ahí. Y de golpe, ¡paf!, empecé a llorar. No sé por qué me puse a llorar, pero creo que es lo que llaman efusión del Espíritu Santo. Lloré, lloré y luego me avergoncé de haber llorado».

Un pasaje de Daniel, norma de vida

Seguidamente, en el grupo leyeron un pasaje de la Biblia, del libro de Daniel, que Albert selecciona en su teléfono móvil para leerlo a cámara: «No temas. Desde el primer día que te dedicaste a intentar comprender y a humillarte ante tu Dios, tus palabras han sido escuchadas, y yo he venido a causa de ellas» (Dan 10, 12).

«Yo me dije: escucha, ¡están proclamando lo que yo estoy viviendo en mi corazón! Yo temblaba, lloraba, sentía un gran deseo de Dios», concluye su narración de aquel día: «Luego dijeron el Avemaría y al final la responsable de grupo ensalzó aquellas palabras tan bellas».

Albert se hizo un propósito: «Esas palabras tienen que ser la luz de mis pasos. Y la verdad es que desde ese momento he seguido explorando Su corazón y verdaderamente he sentido el amor de Jesús».

«Quisiera amar mejor a Jesús», finaliza, y para hacerlo toma ejemplo de su pasión, el deporte, aunque en este caso no del baloncesto, sino del fútbol: «En los grupos de oración que desde entonces he frecuentado hay gente que se queja de que le han hecho daño, de que no pueden continuar… Yo me fijo más bien en cómo a los futbolistas les hacen daño, pero se levantan y continúan hasta el final del partido. Pues bien, ¡eso es lo que yo estoy viviendo… hasta que finalice mi partido!».

miércoles, 17 de mayo de 2023

viernes, 18 de febrero de 2022

Jean-David fue a un festival católico para pasar el rato y aburrido pidió una prueba a Dios de su existencia: «Descubrí que Jesús me perdonaba todo lo que yo había hecho»

 


* «Dios, posiblemente existas, me digo a mí mismo que quizás existes. En ese caso, muéstrame algo de forma concreta, porque no comprendo nada de mi vida… No sé cómo explicarlo. Sentí primeramente un calor enorme que venía sobre mí e inmediatamente después una mezcla de alegría y de tristeza. Empecé a llorar y me tapé la cara con un folleto porque me daba vergüenza. Descubrí, sobre todo, que Jesús me amaba. Que era un amigo que me decía: puedes contar conmigo»

El vídeo-testimonio de Jean-David en Découvrir Dieu 

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domingo, 12 de diciembre de 2021

Santiago Carbonell: «Me convencí que Dios no existía, sentía un gran vacío y le pedía que si había alguien arriba, me ayudara. Cristo me atrajo hacía Él y soy sacerdote»

 


* «Estaba en la Universidad, con mis amigos, mi novia… Se abrió una pequeña grieta en mi corazón. Fui a Misa los domingos, buscaba cosas por Internet de Dios y de los santos… »

* «Una carta de Santo Tomás Moro me hizo comprender que Dios quiere para mí lo mejor. Se fue abriendo paso, rompí con mi pareja, lo pasé mal pero con hambre de rezar y unirme a Dios. Descubrí la Misa diaria. Fui creciendo una tranquilidad en mí. Dios me iba atrayendo a él. Me decidí a estudiar Teología por si Dios me llamaba al sacerdocio. Me sentía una marioneta de Dios. Fue una locura. Sentí mucha tranquilidad, una especie de inquietud de que Dios me acogía con cariño y me llevaba a Él»

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lunes, 22 de noviembre de 2021

Gabrielle: «Era atea, buscaba la Verdad, vi una oración a Jesús y la recé. Comprendí que Dios existía, que era Amor y que me amaba. Confesé, hice la Comunión y fui confirmada»

 


* «Cuando se conoce el amor de Cristo solo hay una cosa que nos invade, y yo quería hacer lo mismo que Él, yo quería entregarme, yo quería amarle. Cristo para mí es una persona, es Jesús que entro en mi vida cuando yo sentí muy fuerte esa presencia de amor. Es también mi Salvador, porque me sacó de todos los callejones sin salida en donde estaba metida, en los que había caído. Por todo ello le digo: gracias. Ahora que conozco la Verdad, soy muy feliz»

Camino Católico.  Gabrielle era atea, pero buscaba la Verdad y, de forma tímida pero sincera, pidió a Dios ayuda. Lo que sucedió lo explica ella misma en el programa Découvrir Dieu de KTO

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jueves, 5 de agosto de 2021

Héctor Carabantes Piñón, 30 años de cura: «A los 13 años dejé de creer en Dios, fui líder sindical comunista y quería ser sacerdote para demostrar que Dios no existía»


 * «Hacía como diez años que yo no creía en Dios cuando mi mamá me invitó a Misa. Me impactó una muchacha que leyó la primera lectura: Isaías 49, 14-16. No enseguida me la aprendí por la muchacha, sino que la muchacha me llamó la atención, y era aquella lectura de ‘el Señor ya no me quiere, el Señor me ha abandonado’. ‘¿Acaso hay una madre que abandone al hijo de sus entrañas o una madre que abandone al hijo que estén amamantando sus pechos? Pues aunque hubiera una mujer así, Yo jamás te olvidaré’. Se me quedó eso y, afortunadamente, tenía un amigo que aún vive, pastor protestante de los pentecostales; y le pregunté, y me empezó a hablar, pero no me satisfizo. Yo estaba aferrado a que Dios no existía, pero quería encontrar algo que me dejara satisfecho: que yo pudiera decir “sí existe” o “no existe”. Y por eso entré al Seminario»

* «Ahora para mí ser un comunista, en el buen sentido de la palabra, es seguir los pasos de Cristo, seguir la Cruz de Cristo. Alguien me llamó, en la escuela de Cuernavaca, ‘el padre que pasó de comunista a sacerdote’. Y ciertamente yo cambié la hoz y el martillo por la Cruz de Cristo. Para mí ser comunista es seguir el camino de Cristo. Todos por igual. Ahora, a mis 30 años de sacerdote y a mis 58 años de edad, ciertamente me siento muy privilegiado por Dios, muy “chiqueado”. Dios existe porque yo existo. A lo mejor mi manera de ser, mi manera de expresarme, mi manera de sentirme seguro de mí mismo no es por mi persona, sino porque soy hijo de Dios. Porque así Dios me ha determinado: ser su hijo»

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martes, 13 de julio de 2021

Ella, creyente, para casarse con Jean-Luc le pidió que se planteara la existencia de Dios: «Viví un encuentro personal con Jesús al decir: ‘Todo te lo entrego, ¡Ayúdame!’»

 


* «Cambié mi mirada sobre mí mismo y sentí la mirada de Jesús, la mirada de Alguien que me ama. Una vez que experimenté el amor de Dios, conseguí amarme a pesar de mis debilidades, de mis cobardías, de mis oscuridades, de mis suciedades. Pude mirarlas como Jesús las mira y ver también lo que hay de bueno en mí y en los demás»

El vídeo-testimonio de Jean-Luc en Découvrir Dieu puede verse con los subtítulos en español entrando en subtítulos C, acto seguido en la ruedecita de la derecha de configuración, luego en subtítulos, después en traducir automáticamente y eligiendo el español

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martes, 24 de diciembre de 2019

¿Jesús era vegetariano? Responde el padre Mario Arroyo a una senadora animalista

Camino Católico.- ¿Jesús era vegetariano? La polémica afirmación de una senadora animalista mexicana ha levantado controversia y un sacerdote ha salido al paso con la verdad. La senadora Jesusa Rodríguez, del partido Morena, del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, criticó el 8 de diciembre la muerte de animales para las comidas de celebración de Navidad y aseguró que Jesucristo fue un “famoso vegetariano”. Rodríguez, a favor de la legalización del aborto y la marihuana en México, ha defendido en el pasado una “lucha feminista” para los animales, y dijo que “todos somos iguales, todas somos iguales. Las vacas, las puercas, las burras, todas las hembras somos iguales y tenemos que tener igual respeto e iguales derechos”. En un video publicado en su canal Teología para Millenials, el P. Mario Arroyo, doctor en Filosofía por la Universidad de la Santa Cruz de Roma y catedrático de la Universidad Panamericana en Ciudad de México, asegura que “no se dejen engañar, Jesús no era vegano”.
Si bien reconoce que “bastante gente” piensa así, el P. Arroyo subrayó que “no hay ningún fundamento par a afirmar que Jesús fuese vegetariano”. El sacerdote mexicano dice que se sorprendió al conocer de las declaraciones de la senadora de Morena, pues él “llevaba años de leer la Sagrada Escritura, de haber estudiado teología, de leer todos los días el Evangelio y primera noticia de que Jesús es vegetariano”.
“Comprendo la causa animalista y la gran sensibilidad que hay sobre todo para evitarle sufrimientos inútiles y sobre todo la crueldad contra ellos”, indica, pero asegura que “no hay trazos realmente de que Jesús haya sido vegetariano”. “Sería bastante extraño, porque Él celebraba la cena de Pascua todos los años, y en la cena de Pascua se come un cordero. Es verdad que va acompañado de hierbas amargas, pero se come un cordero”.
Además en esa época, recordó, “no estaba esa sensibilidad de respeto por los animales”. Para el P. Arroyo es “importante quitar esa proyección equivocada, se le llama anacronismo: proyectar una sensibilidad de nuestro tiempo a una realidad de hace 2000 años”.
“Ciertamente, y sí hay fundamento bíblico para decirlo, Dios nos invita a respetar la naturaleza, a cuidarla. Y entonces cualquier género de crueldad con los animales constituye una ofensa a Dios”, argumenta.
“Pero también es verdad que Dios nos dio el mundo para que lo administráramos. No para que lo destruyéramos, no para que nos lo acabáramos, sino para que lo conserváramos, lo desarrolláramos y lo transmitiéramos mejorado a la siguiente generación. En ese sentido, el comer animales nos viene bien a la salud según parece, dentro de cierta medida”.
El sacerdote mexicano finalmente hace un llamado “a cuidar a los animales, a preocuparnos por ellos, tenerles cariño. Muchas veces nos acompañan, remedian nuestra soledad. Pero no se dejen engañar, Jesús no era vegano”.