Camino Católico

Mi foto
Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida poniendo en el centro a Jesucristo.

Elige tu idioma

Síguenos en el canal de Camino Católico en WhatsApp para no perderte nada pinchando en la imagen:

Mostrando entradas con la etiqueta hijos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hijos. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de agosto de 2026

Magda en una confesión volvió al Señor que obró milagrosamente para que pudiera tener 4 hijos por intercesión del Beato Honorato de Biała: «Antes de conocer a Dios, vivía con miedo; he aprendido a confiarle todo»

Magda, su esposo Zenón y sus cuatro hijos / Foto: Archivo Własne - Aleteia

* «En el hospital, mientras lloraba y estaba aterrorizada, una enfermera me preguntó si podía rezar por mi. Fue entonces cuando Dios nos ayudó. Una paz inmensa me invadió. Comprendí que Dios estaba con nosotros. Esta confianza me trae una paz profunda. Sé que Dios siempre vela por nosotros»

Camino Católico.- Durante su primer embarazo, los médicos le dijeron a Magdalena que una grave enfermedad genética representaba un riesgo mortal tanto para ella como para su bebé. También le aconsejaron que no volviera a embarazarse. Sin embargo, más de veinte años después, Magda es madre de cuatro hijos.

Consagrada a la Virgen María desde niña por su madre, Magda creció en la fe en Polonia. En su adolescencia, la lectura de un libro sobre las almas del purgatorio impactó profundamente su vida espiritual. Sin embargo, durante la secundaria y luego en la universidad, se fue alejando gradualmente de la Iglesia y los sacramentos, atraída por las fiestas con sus amigos. Durante este tiempo, su familia continuó orando por ella y por su conversión, hasta que un día, su parroquia recibió una imagen del Señor de la Misericordia. Al verla, Magda sintió de repente el deseo de confesarse. Así fue como regresó a la fe. 

Durante la Jornada Mundial de la Juventud en Roma en el año 2000, se dio cuenta de que se podía amar la música rock, como ella, y aun así vivir la fe plenamente. Entonces se unió al movimiento Renovación en el Espíritu Santo, asistió a varios retiros y pronto conoció a Zenón, un joven creyente apasionado por la música, de quien se enamoró y con quien se casó en 2003.

Un diagnóstico impactante y la ayuda del beato Honorato de Biała Podlaska

Magda quedó embarazada de su primer hijo. Pero apenas ocho semanas después, un fuerte dolor en la pierna izquierda reveló una trombosis masiva. Los médicos descubrieron entonces que padecía trombofilia hereditaria grave. El diagnóstico fue alarmante: tanto un parto natural como una cesárea presentaban grandes riesgos para la madre y el bebé.

“En el hospital, mientras lloraba y estaba aterrorizada, una enfermera me preguntó si podía rezar por mi. Fue entonces cuando Dios nos ayudó. Una paz inmensa me invadió. Comprendí que Dios estaba con nosotros", recuerda a Dorota Niedźwiecka en Aleteia. La enfermera también le dio una oración por su hijo, que recitó durante todo su embarazo.



Magda y su esposo Zenón / Foto: Archivo Własne - Aleteia

En su octavo mes de embarazo, un amigo jesuita le aconsejó que encomendara a su hija al beato Honorato de Biała Podlaska en su festividad. Este frailencontrarmee capuchino polaco luchó por la independencia de Polonia en el siglo XIX y fundó 27 congregaciones y comunidades religiosas que trabajaron para preservar la fe y ayudar a los perseguidos. El beato también se distinguió como un eficaz intercesor en las dificultades familiares. Magda comenzó entonces a rezarle junto a su esposo y, contra todo pronóstico, el parto transcurrió sin mayores complicaciones. Su hija, Ania, nació sana.

Una nueva prueba y una recuperación inesperada

Los médicos recomendaron esperar antes de considerar otro embarazo. La pareja entonces consideró la adopción. Pero antes incluso de iniciar el proceso, Magda descubrió que estaba embarazada de nuevo. "Nos enteramos en un día simbólico: Nochebuena. Comprendimos que este hijo tan deseado era un regalo de Dios", relata Magda. En su octavo mes, Magda comenzó a sentir dolores de espalda y de costado. Mientras buscaba un lugar tranquilo para rezar, entró en una iglesia capuchina y se encontró cara a cara con el retrato del Beato Honorato de Biała Podlaska. Lo interpretó como una señal providencial y le encomendó a su hijo y el parto una vez más. Dos meses después, su hijo Stas nació sin complicaciones.

Un mes después de dar a luz, Magda supo que la enfermedad aún la aquejaba. También padecía otra enfermedad genética: espondilitis anquilosante. El dolor era a veces tan intenso que ya no podía cargar a sus hijos. Durante el día, su madre los cuidaba, y por la noche, su esposo. Decidió ofrecer este sufrimiento a Dios en oración. Unos meses más tarde, recibió otro diagnóstico: osteoporosis avanzada. "Tenía miedo. Me preguntaba qué iba a pasar después", relata.

Seis meses después de este diagnóstico, durante una misa de sanación oficiada por una figura carismática, escuchó las palabras: "Magdalena está curada de osteoporosis". Convencida de que era ella, se sometió a más pruebas. Los resultados demostraron inequívocamente que la osteoporosis había desaparecido. Los médicos incluso repitieron las pruebas para confirmar lo que apenas podían creer. Para Magda y su esposo, esta curación fue una invitación a intentar tener un tercer hijo. Desde el comienzo de este tercer embarazo, lo encomendaron una vez más al Beato Honorato.

Un accidente providencial y una entrega total a Dios

Unos meses después, Magda sufrió un accidente de coche. El accidente le provocó un parto prematuro y salvó la vida de su bebé. Los médicos descubrieron un nudo grande en el cordón umbilical. Unos días después, podría haberse apretado por completo y su bebé podría no haber sobrevivido. Pero el pequeño Antos nació sano y salvo, y Magda organizó una misa de acción de gracias. Descubrió que se celebraba el día de la festividad del beato Honorato. Magda sonrió: "Lo vi como una confirmación de que él seguía velando por nosotros", confesó.



Magda y su familia / Foto: Archivo Własne -
Aleteia

Poco después, la pareja encontró la casa de sus sueños, por la que habían orado durante mucho tiempo. Fue en esta época cuando nació su cuarto hijo, Krzysiu. Mientras tanto, a pesar del empeoramiento del dolor articular, Magda conoció a un médico que la ayudó a adoptar un estilo de vida más saludable y eso la ayudó a recuperar su vida. Pudo retomar su trabajo como psicóloga y, junto con su esposo, se involucró activamente en la vida de la Iglesia. Hoy, dirige dos grupos de oración para el rezo del rosario.

Al reflexionar sobre su camino, Magda encuentra un hilo conductor: la presencia fiel de Dios a su lado y la constante intercesión del beato Honorato. "Antes de encontrarme con Dios, vivía con un miedo inmenso. Hoy, a pesar de las dificultades, he aprendido a confiarle todo. Esta confianza me trae una paz profunda. Sé que Dios siempre vela por nosotros".

martes, 7 de julio de 2026

Irene Alonso, madre de 12 hijos: «Si yo no tuviera a Dios en mi vida, sería imposible que sostuviera la familia; vivo descansando en la gracia y solo hay que dejarse llevar, dar tu sí, pequeñito, y con eso el Señor hace maravillas»


Irene Alonso contando su testimonio de fe y vida familiar

* «El día que estábamos enterrando a mi hija Nazaret fui muy consciente del regalo que suponen los hijos y de la poca ascendencia que tenemos sobre ellos. Los hijos no son más que un préstamo y cuidarlos es un privilegio. La muerte de Nazaret fue el primer paso hacia una fe madura, ya que hasta entonces había vivido de la fe heredada de mis padres. Israel, mi marido, lo tuvo claro desde el principio y decía: ‘Nuestra misión con nuestros hijos es que lleguen al cielo, y con Nazaret ya lo hemos conseguido’»

Vídeo del testimonio de Irene Alonso, madre de 12 hijos, en el programa 'Ecclesia es domingo' de 13 TV

Camino Católico.-  En la familia de Irene Alonso, madre de 12 hijos, la fe es el motor principal. "Si yo no tuviera a Dios en mi vida, sería imposible que sostuviera la familia que sostengo", ha confesado. Para ella, cuando se vive "descansando en la gracia, solo hay que dejarse llevar, dar tu sí, pequeñito, y con eso el Señor hace maravillas". Conocida en redes sociales como 'Soy una madre normal', esta madre de 12 hijos comparte el día a día de su familia con más de 200.000 seguidores para luchar contra los prejuicios. En una entrevista en 'Ecclesia es domingo' de 13 TV, Alonso se alinea con el mensaje del Papa León XIV a los jóvenes: no tener miedo al matrimonio.

Mientras que 8 de cada 10 jóvenes españoles consideran que formar una familia es más difícil que nunca, según el último barómetro de The Family Watch. Irene Alonso ha afirmado que entiende el temor de los jóvenes, ya que "el mundo nos empuja a pensar que la felicidad está en la autorrealización", mientras que "la familia es todo lo contrario, es el dejar de ser yo para que sean los demás". Según ella, este principio responde más al Evangelio que a la corriente actual, y aunque el Evangelio "a veces da miedo", al vivirlo se descubre que "solo así se puede ser feliz".

Irene Alonso y su familia hace unos días

La pérdida que afianzó su fe

Uno de los momentos clave en su vida fue la muerte de su cuarta hija, Nazaret, que falleció recién nacida. "El día que estábamos enterrando a mi hija fui muy consciente del regalo que suponen los hijos y de la poca ascendencia que tenemos sobre ellos", ha explicado. Para Alonso, los hijos "no son más que un préstamo" y cuidarlos es un "privilegio".

La muerte de Nazaret supuso un "punto de inflexión" en su vida y fue el "primer paso hacia una fe madura, ya que hasta entonces había vivido de la fe heredada de mis padres”. Su marido, Israel, lo tuvo claro desde el principio: "Nuestra misión con nuestros hijos es que lleguen al cielo, y con Nazaret ya lo hemos conseguido". Irene Alonso siente que su hija, que tenía síndrome de Down, es una "intercesora maravillosa" y asegura que "un hijo en el cielo es como garantía de que nos ganamos el cielo".

El matrimonio, cimiento del hogar

Irene Alonso insiste en que cuidar la relación de pareja es fundamental, ya que "el matrimonio es el cimiento del hogar". Ha advertido del peligro de que los hijos pasen a ser el centro, pues cuando estos se van, los cónyuges pueden encontrarse con "un desconocido después de 20 años de matrimonio", algo que le parece "durísimo".

Irene Alonso con su esposo Israel

Para ella, la conclusión es clara: "Cuidar del matrimonio es cuidar de los hijos". Sostiene que "todo el tiempo que inviertas en mejorar tu matrimonio, lo estás invirtiendo en mejorar la vida de tus hijos", porque ellos repetirán los patrones que ven en casa. Si ven un matrimonio sólido, buscarán lo mismo para sus futuras familias.

Recientemente, Alonso ha hecho un descubrimiento que ha cambiado su forma de ver su vida: "He descubierto que mi vocación no es al matrimonio y a la maternidad, que mi vocación es a ser la esposa de mi marido, específicamente, y a ser la madre de mis hijos". Considera que su historia está "muy bien diseñada" y que en su marido está el "complemento perfecto" para ella.

jueves, 20 de febrero de 2025

Antonio y Cristina, matrimonio, sin fe, fueron al cine a ver «Medjugorje» por un testimonio con drogas porque su hija era adicta: «Ella dejó la cocaína y el Señor nos arregló el matrimonio»


Antonio y Cristina, después de ver la película «Medjugorje», empezaron a rezar por su hija

Camino Católico.- Antonio y Cristina son un matrimonio español que llevan más de 30 años casados. Han pasado circunstancias duras en la familia por los problemas de adicción de una hija y el desamor entre los esposos. Ellos no tenían interés en temas religiosos… hasta que les sucedió algo asombroso con la película Medjugorje, estrenada en cines en 2021. Lo han contado a Borja Martínez-Echevarría, que fue uno de los directores, en un vídeo de la Asociación Lanza y Pablo J Ginés en Cari Filii hace una amplia síntesis del testimonio. Esta es su historia.

Vídeo de Asociación Lanza en el que Antonio y Cristina cuentan su testimonio

Una relación alejada de Dios

Cristina es la tercera de cinco hermanos. Iban todos a misa «obligados hasta los 14 años, edad en la que mi padre nos liberaba de ir». Y los cinco dejaron de acudir a misa así. «Cuando conocí a Antonio, con 19 años, me sorprendió mucho que él sí iba a misa. Y me gustó. Por un lado me sorprendía, me extrañaba, pero me parecía que si iba a misa tenía que ser un buen chico y mis padres también se alegraron un montón, aunque ellos ya no eran practicantes».

«Yo era un buen chico», admite Antonio. En su casa todos habían ido a misa, y cuando algunos hermanos dejaron de hacerlo, él perseveró en la práctica con sus padres. La vida de fe en la familia consistía en la misa del domingo y rezar algún padrenuestro al viajar en coche, sin más profundización, ni grupos de fe ni cercanía a sacerdotes.

Una vez casados, Cristina respetó al principio que Antonio acudiera a su misa dominical. Pero con el tiempo ella lo fue aceptando menos: en su opinión siempre había algo más importante que hacer. Así él empezó a saltarse misas.

Hijas y máscara de «familia perfecta»

Les costó tener hijos. Acudieron a varios tratamientos. «Eran de estimulación a la ovulación, había una frontera que no queríamos pasar, que era la de la fecundación in vitro». Quedó embarazada de lo que parecían sixtillizos, aunque dos resultaron óvulos huecos, otro embrión no tenía latido y otro más falleció en el tercer trimestre. Al final, nacieron dos mellizas el día que cumplían 7 años de matrimonio. Más adelante, sin tratamiento ninguno, tuvieron otra hija más.

«Nos pusimos la máscara de de familia perfecta. Tres niñas preciosas, buena casa, buen coche, buenos trabajos...» Pero él trabaja sin parar, también los sábados y las mañanas del domingo. Del poco tiempo de estar en casa, Antonio intentaba dedicar parte a su misa de domingo, algo que molestaba a Cristina. «Para mí, un objetivo de mi vida era conseguir que mi marido dejara de ir a misa«, reconoce.

A los 15 años, una de las mellizas, que siempre fue más rebelde, empezó a consumir drogas y a dormir fuera de casa. Además, el matrimonio se iba distanciando, parecía que sólo les unía ya la preocupación por su hija. Él tardó en presentar sus problemas a Dios. Pero en cierto momento llegó a pedir a la Virgen que protegiera a su familia, aunque «creo que por rutina más que por fe».

Preguntas sobre la muerte, atascada en la Nueva Era

Pasados unos años, al morir la madre de Cristina, ella empezó a hacerse preguntas por la vida después de la muerte. Leyó libros sobre experiencias cercanas a la muerte, y luego se fue interesando en el mundo de las terapias alternativas. Durante 9 años, explica, se volcó en todo lo relacionado con la Nueva Era, el reiki, las «constelaciones familiares», «o sea absolutamente todo, porque, además, cada vez que conocía alguna terapia nueva conocía a alguien que me hablaba de otra maravillosa». Pero, a la vez, cada vez estaba más centrada en sí misma y más alejada de su esposo y sus hijas.

Un día fue con su hija, «que estaba drogada en una casa de okupas», a una señora que en teoría hacía terapias sanadoras imponiendo las manos, pero sin experimentar nada. «¿Tú has sentido algo?», preguntó a la chica. «Nada», dijo su hija. Cristina se puso a llorar, hundida, y su hija, asombrada, le dijo: «Mamá, ¿quieres dejar ya de buscar fuera lo que tienes dentro?» A la madre le impresionó la firmeza con la que hablaba. Decidió dejar el mundo de la Nueva Era, pero aún no pensaba en Dios ni la Iglesia.

 Antonio y Cristina iniciaron el camino de vuelta a la fe por su hija

Al cine, a ver Medjugorje… por las drogas

Pasado un tiempo, las hermanas de Cristina le hablaron de la película Medjugorje. Lo que la convenció para ir a verla es que le dijeron que había testimonios de personas metidas en drogas. Cristina y Antonio fueron al cine a verla. Al principio, a ella no le enganchó. «Iglesia por aquí, Rosario por allá, pero ¿quién reza hoy el Rosario?» Pero veía que Antonio parecía seguir la película con interés.

Y ahí, en el cine, Cristina dice que recibió «tres mensajes muy potentes», «eran como ideas que se me plantaban en la cabeza».

El primer mensaje era: «este es el camino para mí»; «recuerdo que ahí pensé: la Iglesia es la única y verdadera».

El segundo mensaje, «muy duro, muy contundente, con una firmeza impresionante», decía: «empieza de una vez a rezar por tu hija»; efectivamente, la chica tenía 21 años y su madre nunca había rezado por ella ni por nadie.

El tercer mensaje: «dile a tu padre que rece por tu hija»… pero ¡el padre de Cristina ni rezaba ni creía ni aguantaba a la chica!

Rezar juntos el Rosario por su hija

Cristina pasó llorando el final de la película. No consiguió explicar mucho a Antonio, pero ella empezó a rezar por su hija, a escondidas, en la cama de noche. Del Rosario sabía que era un padrenuestro y 10 avemarías. Tardó tres días en superar su vergüenza y pedir a su marido que le enseñara a rezar. Fue su primer rosario juntos, y lo hicieron por su hija.

Antonio había visto a Cristina metida en muchas cosas absurdas de la New Age. Pero su apuesta sorprendente por el Rosario le gustaba mucho más. Rezando juntos recordó la fe de su infancia y juventud, cuando lo rezaba con su familia.

Antonio y Cristina fueron a un retiro y Cristo renovó su matrimonio y hoy viven una luna de miel

Cristina recuerda que durante unos diez días vivió «como en una nube» y le parecía ver señales de Dios por doquier. Empezó a buscar testimonios en YouTube de gente con una conversión fuerte. Aprendió de la posibilidad de pedir una cadena de oración por whatsapp y escribieron una petición y la enviaron a todos sus conocidos creyentes y practicantes. La cadena se extendió por toda España, grupos de oración en distintas ciudades rezaban por su hija.

Un par de días después, la chica aceptó ingresar en un centro de tratamiento (que ella siempre evitaba). Después supieron que la joven había dejado la cocaína de golpe, de forma radical y sin terapia «y lo más increíble sin síndrome de abstinencia. Ella decía: ‘mamá, yo no he dejado las drogas, ellas me han dejado a mí».

Emaús: encuentro con Jesús, sanación del matrimonio

Poco tiempo después, el matrimonio supo de los Retiros de Emaús. Cristina fue primero, y allí tuvo «un encuentro personal con Jesús, en el que Jesús me dio una colleja importante pero pero yo salí totalmente impactada». Le pidió a Antonio que fuera al retiro. Él empezaba a notar un acercamiento a su esposa, de quien llevaba tantos años distante.

Fue a su propio Emaús. Desvelado por la noche, ante un crucifijo, oró, y Dios le dijo: «Tú no has venido aquí por tu hija, tú has venido aquí por tu matrimonio». Otro asistente al retiro abrió la Biblia para él, por un pasaje revelador: «Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre». Antonio salió de ese retiro enamorado de nuevo de su esposa. «Han pasado 3 años y no ha pasado un día en que no siga enamorándome cada vez más. El Señor nos arregló el matrimonio, vivimos una luna de miel ahora«.

En estos años su hija pequeña «tuvo una conversión muy bonita». El padre de Cristina, que rezó por su nieta, ahora reza por más peticiones. El matrimonio habla de su fe con sus parientes creyentes. Entre ellos hay una relación cordial y esperan ir a Medjugorje a dar gracias a la Virgen por el cambio en su vida.

Borja Martínez-Echevarría, su interlocutor, que fue uno de los directores e impulsores de la película Medjugorje, expresa su alegría por este fruto de la película que ha podido conocer y constatar. «Esto es para ir al cielo y vernos allí el mayor número posible», dicen.

martes, 19 de noviembre de 2024

Troy y Christy King tienen 18 hijos, varios adoptados: «Nuestra fe católica es la base para todo lo que hacemos: La oración y la confianza en Dios verdaderamente entran en juego»

Los King son una familia con 18 hijos en la que la fe es el centro de su vida

* «Cuando tenemos que tomar una decisión nos aseguramos de que nuestros hijos sepan que nuestra fe es la brújula que utilizamos para hacer nuestras elecciones. Cuando los niños nos ven rezar juntos o leer libros para aprender más acerca de nuestra fe se convierte en una prioridad para ellos también. Incorporamos la oración y nuestra fe durante toda la semana. Rezamos antes de cada comida, cada vez que entramos en el coche, y rezamos constantemente el Rosario juntos como familia. Nos encanta también rezar con los amigos»

Camino Católico.-  Por donde van llaman la atención. Son un testimonio andante porque no es nada común ver a una familia de 18 hijos, pero ellos quieren aprovechar su situación para evangelizar y mostrar el amor de Dios manifestado en la familia."Nuestra fe católica es la que nos define”, afirman los King, un matrimonio con una familia inmensa en Estados Unidos.

Abiertos a la vida

Troy y Christy King son un caso excepcional pues cumplen 27 años de matrimonio y tienen 18 hijos. Aunque este número es gracias en parte a que esta apertura a la vida la han tenido también a través de la adopción, pues más de la mitad llegaron a casa una vez ya nacidos.

Troy, dentista infantil en Florida, cuenta que “estar abierto a la vida ha tomado un nuevo significado para mí desde que adoptamos nuestro primer hijo. Dios nos ha empujado no sólo a dar la bienvenida a cualquier embarazo con el que seamos bendecidos sino también a ciertas situaciones de adopción”. Por ello, no han dudado en adoptar por ejemplo a un niño con parálisis cerebral.

La fe ha sido un elemento esencial a la hora de crear una familia así de gigante. “En mi experiencia, aquí es donde la oración y la confianza en Dios verdaderamente entran en juego. Cuando nuestra puerta está abierta a la vida, ya sea a través del embarazo o la adopción, nuestras preocupaciones son muy pequeñas”, cuenta Christy, madre de estos 18 hijos.

En su opinión, esta elección de vida “nos ha llevado a algunas  bendiciones enormes que probablemente habríamos rechazado si fuera por nosotros. Aparte de algunos bebés prematuros, nuestro primer problema de salud grave vino con nuestro décimo hijo. Nació con parálisis y no sabían que la tenía cuando la adoptaron y “ha sido una bendición para toda nuestra comunidad”.

“Mientras es incapaz de caminar sin su andador, ella asiste a la escuela con los otros niños e incluso ‘corre’ en el equipo de atletismo. Muchos de sus compañeros, incluyendo a nuestros propios hijos, no crecerán sintiéndose incómodos con alguien con necesidades especiales porque han llegado a experimentar su normalidad de primera mano. Dios, obviamente, sabía lo que podíamos soportar mucho mejor que nosotros”, añade.

Ser catequistas y maestros de nuestros hijos

La fe en la familia no es algo accesorio sino la piedra angular. En declaraciones al National Catholic Register, Troy afirma que “la forma más importante de incorporar la fe en la vida de los niños es tomar en serio nuestra responsabilidad de ser los principales catequistas y maestros de nuestros hijos”.

Incidiendo en este aspecto, Christy añade que “mientras que nuestro gran número de hijos es lo que inicialmente atrae la atención de la gente, lo que realmente nos define es nuestra fe católica. Es la música de fondo que suena mientras vivimos nuestras vidas cotidianas”.

El sacerdote es uno más en la familia King

Oración diaria en familia

Llevado a la práctica, esta madre explica que “incorporamos la oración y nuestra fe durante toda la semana. Rezamos antes de cada comida, cada vez que entramos en el coche, y rezamos constantemente el Rosario juntos como familia. Nos encanta también rezar con los amigos”.

Que la fe sea el motor de los padres repercute claramente en los hijos. El ejemplo es el primer paso para que los pequeños sepan discernir lo importante de lo accesible. “Cuando tenemos que tomar una decisión nos aseguramos de que nuestros hijos sepan que nuestra fe es la brújula que utilizamos para hacer nuestras elecciones. Cuando los niños nos ven rezar juntos o leer libros para aprender más acerca de nuestra fe se convierte en una prioridad para ellos también. Nuestra fe católica es la base para todo lo que hacemos”, explica Christy.

Además, este matrimonio da cuatro consejos prácticos a los padres que quieran tener una familia católica y que a ellos les han resultado muy útiles:

1. Poner al cónyuge en primer lugar

Una de los principales problemas que se dan en las familias cuando llegan los niños es dejar al marido o a la mujer como algo secundario para así centrarse en los pequeños. “Desde hace años Troy y yo salimos una vez por semana. En una ocasión, uno de los chicos estaba decepcionado porque quería venir con nosotros. Le preguntó a Troy: ‘¿Por qué siempre sales con mamá?’ Él respondió: ‘Un día todos vosotros os iréis y yo estaré aquí con ella. Necesito saber que todavía le gusto’. Ahora, cada vez que los niños nos miran darnos un abrazo o un beso siempre sonríen. Cuando discutimos, ellos no son felices. No hay nada que dé a nuestros hijos mayor confianza y paz que el conocimiento de que sus padres se aman”.

2. Menos pantallas y más juegos

Contando su experiencia como padres, Troy recuerda que hace ya varios años “incorporamos el domingo sin pantallas” y ha sido una experiencia fantástica. Los niños juegan a juegos de mesa, salen y se ensucian, nadan, construyen castillos, leen, juegan a la pelota…Y adivina qué, rara vez dicen que se aburren los domingos”, cuenta el padre de familia.

3. Contestar siempre con la verdad

La madre también incide en otro punto importante que han experimentado en sus propias carnes como padres. “Si sus hijos os hacen una pregunta, contestad con sinceridad. Uno de mis hijos pequeños me preguntó lo que quería decir la palabra ‘sexo’. Me horroricé y quise saber dónde oyó eso y qué pensaba que significaba. Podría haberle dado una respuesta con evasivas pero en su lugar decidí contarle la verdad de una manera que fuera apropiada para su edad. ¿Por qué? Ella ya estaba recibiendo información de sus compañeros, y si ella no puede acudir a mí habría ido a otra fuente que podría haberle dado otra explicación nada exacta ni moral. Quería que tuviera la seguridad de que si ella venía a mí le daría una respuesta sincera”.

4. La importancia del orden

Los niños necesitan saber que existe un orden y unas prioridades, esta es una clave muy importante para la familia pues Dios hizo del caos el orden. El padre considera que este aspecto es muy importante: “mantener el orden en la vida: Dios, la familia, el trabajo. Mantener el orden; mantener la fe”.

“Comienza con el fin en mente: El cielo. Nuestros niños saben desde pequeñitos que estamos tratando de señalar en esa dirección”, concluye Troy.

sábado, 4 de marzo de 2023

Valentine y su esposo perdieron a sus 2 hijas bebés por una enfermedad desconocida: «Sólo Dios puede escucharnos, recibirnos, sanar nuestras heridas. No he sido decepcionada»


Valentine con dos niños colombianos, que adoptó años después cuando Dios le dio la gracia de aceptar esta nueva fecundidad a ella y a su esposo
* «Recé: ‘Señor, acepto lo que me está pasando, pero no me dejes de tu mano. Mi dolor es insondable, por eso quiero que llenes mi vida de alegría sin límites’. Cuando estamos inmersos en una gran prueba, hay una soledad abrumadora, independientemente de la presencia y la ternura del entorno. Ahora bien, esta soledad puede abrir un espacio de intimidad con Dios»

Leer más...