"Los católicos tenían de hecho buenas razones para sus creencias. Encontré lo que la Iglesia Católica ha enseñado sobre la presencia real de Cristo en la Eucaristía desde los primeros días del cristianismo, que Jesús estableció un orden jerárquico para salvaguardar la Iglesia y que Pedro fue el primer Papa. Estas revelaciones, con otras muchas, me golpearon como una marea"





* «Pedimos a la gente que rezara. Y también nos rodeamos de personas que tiraran de nosotros para arriba. La respuesta de la Iglesia fue impresionante. Pasamos de tener miedo y angustia a ilusionarnos muchísimo por la vida que venía. ¡A disfrutar del embarazo! Y no era porque los amigos que nos acompañaban nos pusieran una venda en los ojos. Al revés, nos centraron frente a la verdad. Nos ayudaron a vivir con ilusión la posibilidad de que nuestro hijo se fuera al cielo, que al final es la misión para la que un padre está creado. Nos ayudaron a vivir orgullosísimos e ilusionados el minuto presente»





