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martes, 15 de septiembre de 2026

Andrés Carrión hundido en las drogas y la santería quería suicidarse y acabó en la cárcel: «La misericordia de Dios es infinita y su voz ha estado conmigo porque he tenido conciencia de pecado; el miedo al infierno me salvó»


Andrés Carrión dice que "en la cárcel descubrí que el regalo más grande que Dios nos ha dado es la libertad, no tiene precio. Por eso Dios nunca se mete en nuestra libertad"

* «Empecé a pegar puñetazos en el suelo de esa celda del aeropuerto en la que me retuvieron, y a decir, en adelante 'hazlo Tú, Señor, guíame, ayúdame'. Fui llevado a una prisión preventiva. Allí los lunes se juntaban para hacer una liturgia diaria de las lecturas de la misa, daban un pequeño eco, y también rezábamos el Rosario. Me agarré muy fuerte a esa liturgia, a esa pequeña celebración que hacíamos. Un día, me llaman, salgo y veo a un sacerdote que había preguntado por mí. Mi padre había entrado en contacto con catequistas del Camino Neocatecumenal en Brasil y empezaron a mover todo para que pudiese tener algún tipo de ayuda. Ese sacerdote me confesó, me dio una palabra. Allí descubrí que el regalo más grande que Dios nos ha dado es la libertad, no tiene precio. Por eso Dios nunca se mete en nuestra libertad. El sufrimiento era terrible, dormía con ratas»

Vídeo de El Rosario de las 11 PM en el que Andrés Carrión cuenta su testimonio

* «Mi fuerza residía en la Biblia y en el Rosario, rezaba, intentaba evangelizar a mis compañeros de celda, encima en un ambiente donde estaba lleno de protestantismo.Entonces, volví a salir de permiso y conocí a una chica de allí, del Camino. Esta chica se involucró mucho conmigo. A medida que pasaba el tiempo con esta chica, en mi corazón nacía un fuego cada vez más fuerte (...). Si algún día quiero algo con esta chica tengo que dejar la droga definitivamente. De un día para otro dejé la droga. Si no hace Dios esto es imposible, me quedaban tres meses para poder salir y, de repente,  me dieron la libertad (...). Yo le digo a la gente que si Dios no existe yo no tendría que estar aquí, es imposible humanamente, por todo lo que he pasado. (...). Soy muy feliz, tengo una familia maravillosa que no me merezco, que no me la he ganado y, por tanto, sé que viene de Dios»

Camino Católico.- Andrés Carrión es español, tiene 36 años, está casado y tiene cuatro hijos. Del Camino Neocatecumenal, su historia es realmente de película. De una dura infancia en una familia desestructurada, pasó a la cleptomanía, a consumir drogas, posteriormente al tráfico de drogas, a la santería... hasta que el encuentro con Dios en la cárcel le devolvió la paz, y a conocer a la que hoy es su mujer. Acaba de contar su testimonio en  El Rosario de las 11 PM. Esta es su historia contada en primera persona con los fragmentos esenciales que relata en el vídeo: 

Nací en una familia cristiana, al uso, pero un poco desestructurada. Mi madre me tuvo con 17 años. Fue por accidente, no digo que fuera un hijo 'no querido' pero sí 'no deseado'. Mi vida, desde los primeros días, no fue nada fácil. Mi madre tuvo anorexia de joven y estuvo a punto de morir. Fue un milagro que siguiera viva. Entonces, mis abuelos maternos fueron los que me sustentaron y me criaron.

Vivía en un barrio de la zona sur de Móstoles, en Madrid. Un barrio normal y corriente en el que se ven muchas cosas. Desde bien pequeñito empecé a jugar con ciertas cosas, empecé a robar en los bazares chinos (...). Eso, poco a poco, me llevó a dar más pasos. Con 8 años di mi primera calada a un cigarrillo (...). Yo tenía una carencia muy grande de madre y de padre, y la buscaba llenar en la calle. Lo que fueron hurtos pequeños sin importancia empezaron a ser un poquito más grandes.

Esto me creó una adicción que se llama cleptomanía. Todo lo que veía lo tenía que robar, sentía que lo necesitaba, tenía que robarlo, incluso hasta a mis amigos. Con nueve o diez años ya no era feliz, y no era feliz porque, en realidad, mi corazón ansiaba lo que veía en mis amigos, que tenían padre y madre en casa. Yo no sé lo que es llegar a mi casa y decir 'hola, mamá', y 'hola, papá'. Mi vida fue un ir y venir".

Me llevaron a un colegio que me generó mucha violencia. Tenía muchos problemas en la escuela. No sentía esa paz, esa felicidad, esa tranquilidad. Estaba harto de volver con mi madre, luego con mi padre, otra vez con mi abuela. Con doce o trece años empecé a tocar los porros y me generó una adicción desde bien joven, hasta el punto de que no podía vivir sin ello. Con trece o catorce años yo ya no podía vivir sin una piedra de hachís en el bolsillo.

Tenía la adicción al chocolate, al hachís... y, con esa edad, no tenía ingresos, con lo cual solo tenía una opción, que era gastar lo que me daban de paga. Pero, como mi consumo diario era muchísimo, eso me llevaba a robar constantemente, a robar a mi familia, a mi madre... a mi abuela le he robado muchísimo, no puedo decir la cantidad de cosas de casa que le quitaba para venderlas. El día que me levantaba y no tenía una piedra de hachís en el bolsillo del pantalón me generaba una ansiedad...

Andrés Carrión asegura que "a mí Dios nunca me ha dejado ni siquiera un segundo, siempre ha estado conmigo, a pesar de todo el sufrimiento que tenía desde pequeño"

Esto me llevó un punto de querer quitarme la vida, con 15 años ya no quería vivir más, era un completo infeliz. Pero mi padre había vuelto a retomar contacto conmigo, gracias a la Iglesia y en concreto al Camino Neocatecumenal, porque él también tuvo una juventud muy complicada por la droga. Sus catequistas le invitaron a recuperar esa paternidad que había perdido. Entonces me empezó a llevar a la Iglesia. Con nueve o diez años yo participaba de las eucaristías con la comunidad de mi padre, veía en la Iglesia algo que me llamaba mucho la atención, sentía, y vivía, una paz, y una felicidad.

A mí Dios nunca me ha dejado ni siquiera un segundo, siempre ha estado conmigo, a pesar de todo el sufrimiento que tenía desde pequeño. Yo tenía una doble vida, cuando iba con mi padre a la Iglesia me iba calando poco a poco, y, con 15 años, me invitaron a hacer las catequesis del Camino. Estaba feliz de estar ahí pero, al mismo tiempo, la calle, el mundo lo tenía tan dentro de mí que no podía soltarlo solo. Me acuerdo de que iba a las celebraciones con una piedra de hachís en el bolsillo, comulgaba con una piedra de chocolate en el bolsillo. Muchas veces he comulgado en pecado mortal. Estaba totalmente absorbido en el mundo de la delincuencia.

Empiezas por una cosa simple y luego pasas a otras drogas, a ver la cocaína, el cristal, drogas sintéticas... Me pasaba noches enteras en Madrid de fiesta drogándome. Hasta que un día, acabé tirado inconsciente en una calle. Había consumido tantos tipos de drogas que no sé por qué no me llegó a pasar algo más. Llegué a desarrollar un trastorno de doble personalidad, en la Iglesia era una persona y fuera otra totalmente diferente.

La droga te genera mucha violencia interna y mi abuela me amenazaba con no dejarme entrar en casa. Un día cumplió su promesa y, gracias a Dios, acabé en la calle. Con 20 años me ofrecieron ganar un dinero fácil, era para hacer un transporte de drogas. Estaba sumido en tantos problemas, y tenía tanta ansia de dinero, que lo acepté sin ningún problema. Era hacer un viaje a Venezuela con todos los gastos pagados, me montaron en un avión y me llevaron para allá. Aquí empieza a torcerse la cosa. Me acuerdo de que me recibió una chica, con la cual tuve una relación personal bastante fuerte.

Ella me dijo que no lo hiciera, porque me iban a meter en la cárcel 15 años. Vi un ángel de Dios que me avisaba, aunque tengo que decir que esta chica es un milagro, porque iba a ganar dinero conmigo, no es que fuese una persona de bien, formaba parte de este negocio. Le hice caso en todo momento, la voz de Dios siempre estuvo conmigo. Siempre he tenido esa conciencia de pecado. Decidí no hacerlo y eso generó un problema grande, estamos hablando de traficantes, de cosas muy serias, hay mucho dinero envuelto. Entonces tuvimos que inventar un accidente de tráfico, que me había roto el fémur y que no podía volar. Cogimos a un maquillador profesional que me maquilló, que me vendó la pierna. Pero el chico, desde España, estaba interesado en venir a ver mi estado.

El tiempo se iba alargando y el chico seguía insistiendo en que iba a venir. Entonces decidí quedarme durante un tiempo en Venezuela. Mis padres pusieron una denuncia por desaparición, y, a los dos meses, les llamé y les dije que estaba allí.


Andrés Carrión reflexiona que "volví a la iglesia, mi comunidad seguía rezando por mí, es muy importante tener una comunidad que rece por ti, porque la vida no sabe las vueltas que te puede dar"

Esta amiga, que en teoría era amiga, participaba de una cosa que se llama la santería. Yo he llegado a participar de un rito satánico, te hacen lavados con gallos, cortan la cabeza de los gallos y te limpian. He llegado a hablar incluso con demonios, he llegado a ver cómo mi propia amiga era poseída delante de mí. De la nada más absoluta era poseída por un espíritu que entre tres personas no éramos capaz de sostenerla. Luego me llevaron a hablar con un demonio, con una persona que había sido poseída por el demonio, que hablaba una lengua muy rara, era un lenguaje muy extraño, que yo no entendía, lógicamente.

Estuve nueve meses, hasta que llegó un punto en el que ya tenía que volver a España. La vuelta era muy complicada, me esperaba gente... Durante los primeros días me escondía entre los coches. No podía hacer vida normal, no podía salir a la calle, y una vez, por casualidad, uno de mis mejores amigos me vio y vino a mi casa, y, durante un tiempo, me mantuvo en secreto, me llevaba en coche a otro sitio donde seguía consumiendo droga. Seguía en esa vida de la drogadicción.

Un día me dijo que tenía que plantar cara y decir que estaba aquí, y quedamos con esa persona que llevaba el tema del narcotráfico. Fui pensando que iba a morir, literalmente, ellos no sabían que lo del accidente era un montaje. Yo pensaba que sí lo sabían y que querían cogerme para pagar las consecuencias. Para mi sorpresa, después de un rato largo hablando con esta persona, me dijo que a mí no me iba a pasar nada, pero que la otra chica iba a morir. Entonces la avisé, me dijeron que no lo hiciera, pero cómo iba a quedarme callado, si esta chica a mí me salvó de estar muerto. Ella cometió el error y habló con ellos, y entonces me tacharon de chivato. Me pusieron una cantidad económica que tenía que pagar, yo no tenía dinero y me obligaban a robar, me llevaban a centros comerciales y me obligaban a robar para ir pagando esa deuda. 

Entonces volví a la iglesia, mi comunidad seguía rezando por mí, es muy importante tener una comunidad que rece por ti, porque la vida no sabe las vueltas que te puede dar (...). Intenté hacer una nueva vida, pero la calle seguía tirándome. Hasta que con 22 años me volvieron a ofrecer otro transporte de droga, en ese momento estaba en la miseria más absoluta, vivía en la calle. Mi abuela ya no me abría las puertas de su casa. Ocupaba pisos de nueva construcción, para poder pasar la noche allí y, a la mañana siguiente, me iba a un hospital público, me aseaba, y volvía a la vida en el barrio a seguir fumando porros.

Había caído en la cocaína, había gastado mucho dinero. En dos meses, unos 6000 euros, que eran de mi abuelo, él me dejó un dinero para poder montar un pequeño negocio, pero lo acabé malgastando en droga. Me llegué a quedar en 50 kg, esquelético perdido, no comía, solo consumía, fue terrible. Intenté volver a la Iglesia. Dios siempre está abierto a la conversión de quien se arrepiente y soy testigo de ello.

Durante estos años tuve un intento de suicidio, cogí un cuchillo... como yo no sabía lo que era ser feliz, para mí quitarme la vida no era un problema. El problema era que tenía esa voz de Dios, y una vez  escuché que el que se suicida tiene unas papeletas muy grandes para ir al infierno. Está claro que la misericordia de Dios es infinita. Ese miedo a ir al infierno a mí me ha salvado.


Andrés Carrión al salir de permiso de la cárcel conoció a la que hoy es su esposa

Me llegaron a ofrecer este segundo viaje y no me lo pensé ni siquiera un minuto, mi vida estaba tan destruida, estaba en la calle, no tenía nada que perder. Partí para Perú y allí estuve un mes y medio, viviendo en un hotel, drogándome, esperando el momento para hacer el viaje y volver a mi casa. Con la buena intención de que con ese dinero iba a recomenzar una nueva vida, pero eso era mentira. Aquí empieza la verdadera historia de conversión.

En Brasil, en la fila del avión, sacaron la cocaína y un policía me dijo que la cárcel iba a ser mi casa durante los próximos 4 años. Fue un punto de inflexión muy grande, el mayor de mis problemas era que había vivido toda mi vida haciendo mi voluntad. Empecé a pegar puñetazos en el suelo de esa celda del aeropuerto en la que me retuvieron, y a decir, en adelante 'hazlo Tú, Señor, guíame, ayúdame'. Fui llevado a una prisión preventiva. Allí los lunes se juntaban para hacer una liturgia diaria de las lecturas de la misa, daban un pequeño eco, y también rezábamos el Rosario. Me agarré muy fuerte a esa liturgia, a esa pequeña celebración que hacíamos. 

Un día, me llaman, salgo y veo a un sacerdote que había preguntado por mí. Mi padre había entrado en contacto con catequistas del Camino Neocatecumenal en Brasil y empezaron a mover todo para que pudiese tener algún tipo de ayuda. Ese sacerdote me confesó, me dio una palabra y vino unas tres o cuatro veces a verme (...). Fui condenado a cinco años y medio, pero la condena se me redujo a un año y once meses (...). Allí descubrí que el regalo más grande que Dios nos ha dado es la libertad, no tiene precio. Por eso Dios nunca se mete en nuestra libertad. El sufrimiento era terrible, dormía con ratas.

Tuve un permiso en la cárcel de una semana, pero volver por tus propios pies a la cárcel no fue nada fácil, caí en una depresión (...). Mi fuerza residía en la Biblia y en el Rosario, rezaba, intentaba evangelizar a mis compañeros de celda, encima en un ambiente donde estaba lleno de protestantismo. Todas las semanas se hacía un culto obligatorio, tan obligatorio que si no asistía te pegaban una paliza. Cuando participaba de esos cultos lo que hacía era rezar el Rosario. Mi cuerpo estaba preso pero mi espíritu estaba libre. 

Entonces, volví a salir de permiso y conocí a una chica de allí, del Camino. Esta chica se involucró mucho conmigo y me llevaba a varios sitios, me invitó a su casa a comer. Intentó hacérmelo lo más agradable posible. A medida que pasaba el tiempo con esta chica, en mi corazón nacía un fuego cada vez más fuerte (...). Si algún día quiero algo con esta chica tengo que dejar la droga definitivamente. De un día para otro dejé la droga.

Si no hace Dios esto es imposible, me quedaban tres meses para poder salir y, de repente,  me dieron la libertad (...). Yo le digo a la gente que si Dios no existe yo no tendría que estar aquí, es imposible humanamente, por todo lo que he pasado. (...). Soy muy feliz, tengo una familia maravillosa que no me merezco, que no me la he ganado y, por tanto, sé que viene de Dios. Espero que pueda haber ayudado a alguien, la Iglesia está para ayuda.

Andrés Carrión

Ségolène: «No creía en Dios pero quería saber si existe; conocí al hombre de mi vida y al casarme decidimos buscar a Dios y en un monasterio experimenté que existe, me ama y me cuida cada día»

Ségolène no creía en Dios, pero sí quería saber si existía o no y estaba dispuesta a aceptar iniciativas para saberlo / Foto: Découvrir Dieu

* «Y así, a partir de esa experiencia, mi vida cambió. Empecé a rezar y dije: ‘Escucha, Señor, ya que existes, tengo una amiga que no puede tener hijos: si queda embarazada, te prometo que me confirmaré’. Y, efectivamente, un mes después, me encontré con esta amiga que se me acercó y me dijo: ‘¡Shhh… estoy embarazada de un mes y medio!’. ¡Y yo llevaba un mes y medio en ese monasterio! Me sentí completamente abrumada. Pensé: ‘¡Ay, caramba! ¡Tengo que confirmarme!’. Así que emprendí el camino de la confirmación. Y me confirmé. Y recibí muchísimos dones del Señor. Y desde entonces, mi vida ha cambiado por completo»

Camino Católico.-  Al ver a tantas parejas separarse a su alrededor, Ségolène decidió prepararse seriamente para su boda y se unió a un grupo de preparación matrimonial en una iglesia. Al final, le dijeron que para casarse por la Iglesia, uno debe transmitir la fe a sus hijos. Así que ella y su esposo se casaron y decidieron buscar a Dios… Cuenta su historia de conversión a Découvrir Dieu:

Ségolène quedó transformada cuando conoció que Dios existe y que hay vida eterna

«Sé que hoy tenemos vida eterna, llena de amor; Confío en Dios, le entrego todo y eso me da una fuerza inmensa para seguir adelante y superar las pruebas»

Me llamo Ségolène. De niña, adolescente y joven profesional, no creía en Dios, aunque, paradójicamente, quería saber si existía: es algo muy profundo en mí. Quería saber si hay algo después de la muerte, si Dios existe. Así que crecí sin creer en Dios.

Y cuando llegó el momento de casarme, cuando conocí al hombre de mi vida y tuve que comprometerme, había tantas parejas separándose a nuestro alrededor, en nuestro círculo más cercano. Y, la verdad, me asusté: me di cuenta de que el matrimonio era un compromiso enorme. Y sentí la necesidad de prepararme.

Así que busqué cursos de preparación matrimonial en internet y encontré uno ofrecido por la Iglesia. Mi prometido y yo hicimos este curso, que fue increíblemente interesante y muy completo. Estábamos muy agradecidos por todo lo que aprendimos: antropología humana, cuestiones filosóficas. Sin embargo, al final, nos dijeron que si queríamos casarnos por la iglesia, teníamos que transmitir la fe a nuestros hijos. Y yo no tenía fe.

Así que decidimos buscar a Dios. Nos casamos por la iglesia y luego empezamos nuestra búsqueda. Un día nos mudamos a Lyon y nos unimos a un pequeño grupo de debate que reflexionaba sobre Dios: qué significa ser cristiano en el trabajo, por ejemplo. El sacerdote que dirigía el grupo tuvo la brillante idea de llevarnos a pasar un fin de semana en un monasterio. Así que pensamos: "Vale, vamos. No pasa nada por tomarnos un respiro".

Llegué al monasterio y, para mi sorpresa, en el grupo había una chica que se decía cristiana y que era insoportable. Y yo pensaba: "¿Qué es esto? ¿Así es ser cristiano? Si es así, ¡no estoy de acuerdo en absoluto!". Así que estaba muy disgustada. Resulta que hay celebraciones litúrgicas en los monasterios. Así que fui. Allí estaban los monjes cantando: me conmovió profundamente el canto de los monjes y la atmósfera de paz. Y de repente, me sentí envuelta por un amor abrumador, como si alguien me abrazara con mucha fuerza. Me sentí amada profundamente, de pies a cabeza: las palabras no bastan para expresar lo que experimenté. Y me sorprendió muchísimo.

Después, pensé que tal vez lo había soñado un poco, que tal vez fue el entorno lo que me hizo sentir así. Pero, de hecho, volvió a suceder varias veces. Y, a la sexta vez, lo entendí. Dije: "Está bien, Dios, existes. Y además, ¡me amas! Eres un Dios de amor, un Dios que ama".

Y así, a partir de esa experiencia, mi vida cambió. Empecé a rezar y dije: «Escucha, Señor, ya que existes, tengo una amiga que no puede tener hijos: si queda embarazada, te prometo que me confirmaré». Y, efectivamente, un mes después, me encontré con esta amiga que se me acercó y me dijo: «¡Shhh… estoy embarazada de un mes y medio!». ¡Y yo llevaba un mes y medio en ese monasterio!


Me sentí completamente abrumada. Pensé: «¡Ay, caramba! ¡Tengo que confirmarme!». Así que emprendí el camino de la confirmación. Y me confirmé. Y recibí muchísimos dones del Señor. Y desde entonces, mi vida ha cambiado por completo: sé que Dios existe. Así que respondí a esa pregunta que me hacía de pequeña: ¿Existe Dios? Sí, hoy tengo la certeza de que Dios existe y, además, de que me ama y me cuida cada día.

Y luego estaba esa cuestión, sobre todo, de la existencia, de la vida después de la muerte, que realmente me inquietaba cuando era adolescente, cuando era joven profesional. Y sé que hoy tenemos vida eterna, llena de amor. Confío en Dios, le entrego todo y, de hecho, eso me da una fuerza inmensa para seguir adelante y superar las pruebas.

Ségolène

Vídeo en francés de Découvrir Dieu en el que Ségolène cuenta su testimonio


Homilía del P. José Blanco y lecturas de la Misa de hoy, martes, Nuestra Señora de los Dolores, 15-9-2026

15 de septiembre de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. José Blanco y lecturas de la Santa Misa de hoy, martes de la 24ª semana del Tiempo Ordinario, Nuestra Señora de los Dolores, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid. 

Santa Misa de hoy, martes, Nuestra Señora de los Dolores, 15-9-2026

15 de septiembre de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, martes de la 24ª semana del Tiempo Ordinario, Nuestra Señora de los Dolores, presidida por el P. José Blanco, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Dolorosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 15-9-2026

15 de septiembre de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Dolorosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, martes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero. 

Palabra de Vida 15/9/2026: «A ti misma una espada te traspasará el alma» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 15 de septiembre de 2026, martes de la 24ª semana del Tiempo Ordinario, Nuestra Señora de los Dolores, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Lucas 2, 33-35:

En aquel tiempo, el padre de Jesús y su madre estaban admirados de lo que se decía de Él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre:

 «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -¡y a ti misma una espada te traspasará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones».




Adoración Eucarística con el P. Mateo Camota en la Basílica de la Concepción de Madrid, 15-9-2026

15 de septiembre de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. Mateo Camota, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Oración a Nuestra Señora de los Dolores para ofrecer nuestros sufrimientos y unirlos a la cruz de Cristo / Por P. Carlos García Malo


* «Madre, que en el via crucis de Cristo viste también los sufrimientos de todos tus hijos a lo largo de todos los tiempos; ayúdanos a cargar nuestras cruces, tú que eres el consuelo de los afligidos y el auxilio de cuantos acuden a ti»

P. Carlos García Malo / Camino Católico.- Un día después de la Fiesta de la Exaltación de la Cruz, la Iglesia conmemora a Nuestra Señora de los Dolores. Esta devoción viene desde muy antiguo y fue en 1814 que el Papa Pío VII estableció esta celebración para el 15 de septiembre.

Se hace memoria hoy de la presencia de la Virgen María, que de pie junto a la cruz de Jesús, su Hijo, estuvo íntima y fielmente asociada a su pasión salvadora. Fue la nueva Eva, que por su admirable obediencia contribuyó a la vida, al contrario de lo que hizo la primera mujer, que por su desobediencia trajo la muerte.

En esta oración invocando a Nuestra Señora de los Dolores pedimos su intercesión para ofrecer nuestros sufrimientos y unirlos a la cruz de Cristo, como hizo ella, para que den frutos de vida eterna:


Virgen Dolorosa que acompañaste a tu hijo  Jesús en su pasión sin separarte de él y sin huir de ningún sufrimiento.

A ti, a la que una espada atravesó el alma al ser testigo de tanta maldad y crueldad injusta.

Madre, que en el vía crucis de Cristo viste también los sufrimientos de todos tus hijos a lo largo de todos los tiempos; ayúdanos a cargar nuestras cruces, tú que eres el consuelo de los afligidos y el auxilio de cuantos acuden a ti.

Madre, no nos dejes solos y que al sentirte a nuestro lado como lo estuviste a los pies de la Cruz, valoremos que el sufrimiento ofrecido por amor nunca muere sino que genera, unidos a la Cruz de Cristo, frutos de vida eterna.

Amén.

Virgen Dolorosa. Ruega por nosotros.

P. Carlos García Malo

Que Nuestra Señora de los Dolores nos acerque siempre a su Hijo Jesús y nos conceda un corazón humilde, fuerte y lleno de esperanza / Por P. Carlos García Malo

 


Oración a Nuestra Señora de los Dolores y a la Santa Cruz / Por P. Carlos García Malo


P. Carlos García Malo / Camino Católico.-  Por dos veces durante el año, la Iglesia conmemora los dolores de la Santísima Virgen que es el de la Semana de la Pasión y también hoy, 15 de septiembre Nuestra Señora de los Dolores.

Ayer día 14 se celebró la Exaltación de la Santa Cruz “en la que se muere para vivir; para vivir en Dios y con Dios, para vivir en la verdad, en la libertad y en el amor, para vivir eternamente”, como dijo alguna vez San Juan Pablo II. María vivió los dolores de la Pasión de Cristo pero a la vez el gozo de la salvación de la humanidad entera.

En la vida de los santos se narra que San Antonio Abad, al ser atacado por terribles tentaciones del demonio, hacía la señal de la cruz y el enemigo huía. Desde ese tiempo, se dice, que se hizo costumbre el hacer la señal de la cruz para librarse de males.

Otro hecho de lo poderoso y sagrado de este signo lo mostró la Santísima Virgen María, quien al aparecerse por primera vez a Santa Bernardita y al ver que la niña quiso santiguarse, nuestra Señora se persignó muy despacio para enseñarle que es necesario hacerlo calmadamente y con más devoción.

Oremos a Nuestra Señora de los Dolores Santa Cruz para que interceda por nosotros en los momentos difíciles y de cruz de nuestra vida y exaltemos la Cruz de Cristo por su gloriosa victoria sobre el maligno:


…Y a ti una espada te atravesará el alma.

Frase escandalosa dirigida a la Madre de Dios y no por eso menos certera.

Dolores de María que le acompañaron cual pasión de la Virgen: nacimiento de Jesús en un pesebre sin poder darle la hospitalidad que se merece al Hijo de Dios; huida a Egipto huyendo de un martirio prematuro que aún no era su tiempo; el niño perdido en el templo sin saber durante tres jornadas dónde estaba el salvador del mundo; habladurías malintencionadas en Nazaret por los milagros y enseñanzas de Jesús… y la pasión de Cristo que es también tu pasión, madre.

No te privaste de ningún sufrimiento y acompañaste a tu Hijo hasta los pies de la cruz. 

Madre, permítenos hoy ser tu consuelo y apoyo.

Ser hijos buenos que busquen con la oración del Santo Rosario amortiguar tu dolor y el desprecio de los hombres por las cosas del Cielo.

Santísima Virgen de los Dolores. Ruega por nosotros.

**********


Cruz de Cristo, leño bendito tintado de la sangre del Redentor.

Madero Santo donde el Malvado encuentra su derrota definitiva.

Con orgullo y agradecimiento tantos cristianos adornan sus cuellos y te llevan siendo testigos de la victoria del Amor frente al odio y el pecado.

Oh, Cruz gloriosa que no desmerezcamos tus méritos y ayúdanos a cargarte cuando nos visites.

Te alabamos, oh Cristo, y te bendecimos.

Que por tu santa Cruz redimiste el mundo.

Amén. 

P. Carlos García Malo

lunes, 14 de septiembre de 2026

Homilía del P. Carmelo Donoso y lecturas de la Misa de hoy, lunes, Exaltación de la Santa Cruz, 14-9-2026

14 de septiembre de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Carmelo Donoso y lecturas de la Santa Misa de hoy, lunes de la 24ª semana del Tiempo Ordinario, Exaltación de la Santa Cruz, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid. 

Santa Misa de hoy, lunes, Exaltación de la Santa Cruz, 14-9-2026

14 de septiembre de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, lunes de la 24ª semana del Tiempo Ordinario, Exaltación de la Santa Cruz, presidida por el P. Carmelo Donoso, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Gozosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 14-9-2026

14 de septiembre de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gozosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, lunes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.