18 de julio de 2022.- (Camino Católico) Homilía del P. Carlos Martínez Oliveras y lecturas de la Santa Misa de hoy, lunes de la 16ª semana de Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
Evangelio: San Mateo 12, 38-42:
En aquel tiempo, algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús:
«Maestro, queremos ver un milagro tuyo».
Él les contestó:
«Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pero no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo; pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.
Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón».
Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus
* «Expreso nuevamente mi cercanía al pueblo de Sri Lanka. Exhorto a todas las partes a buscar una solución pacífica a la crisis actual, a favor, en particular, de los más pobres, respetando los derechos de todos. Me uno a los jefes religiosos en el implorar a todos que se abstengan de toda forma de violencia e inicien un proceso de diálogo por el bien común. Y estoy siempre cerca también de la martirizada población ucraniana, golpeada cada día por una lluvia de misiles. ¿Cómo es posible no entender que la guerra crea solo destrucción y muerte, alejando a los pueblos, matando la verdad y el diálogo? Rezo y espero que todos los actores internacionales realmente trabajen duro para reanudar las negociaciones, no para alimentar la insensatez de la guerra»
Evangelio: San Lucas 10, 38-42:
En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo:
«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».
Pero el Señor le contestó:
«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; sólo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».
Camino Católico.- “Me vi perdido y creí en Dios. Probé que Dios tomara las riendas de mi vida y Dios lo hizo, se manifestó de muchas formas, no tanto sobrenaturales, sino en los acontecimientos de mi vida, las voces interiores, la presencia de su Palabra, los ejemplos de los santos, la enseñanza de la doctrina,… y a través de eso conocí más al Señor y lo que el Señor quería de mí”. El cantante mexicano de música pop Alexander Acha comparte con Aleteia–El Observador de la Actualidad su testimonio de vida y la confianza que tiene en Dios y en la Virgen.
El vídeo del testimonio de los padres de Abigail y del Arzobispo Jorge Alberto Cavazos, que acercó la Virgen a la niña, de como se ha vivido el milagro
* Mons. Jorge Alberto Cavazos, Arzobispo de San Luis Potosí: «La situación de esa niña no fue sino un milagro, pasar de una situación a otra, sin explicación médica. Eso es decir Dios existe, ahí está la prueba. No le quitemos nada. Qué bonito que Dios quiera conceder sus favores y nos reanima con este milagro, prácticamente para iniciar los festejos de los 400 años del primer milagro, que también se obró en una niña»
Evangelio: San Mateo 12, 14-21:
En aquel tiempo, al salir de la sinagoga, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús.
Pero Jesús se enteró, se marchó de allí, y muchos le siguieron.
Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran.
Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, en quien me complazco. Sobre él pondré mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, nadie escuchará su voz por las calles.
La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no lo apagará, hasta llevar el derecho a la victoria; en su nombre esperarán las naciones».