1 de enero de 2023.- (Camino Católico).- Celebración de la Santa Misa de hoy, domingo, solemnidad de Santa María, Madre de Dios, presidida por el P. Javier Martín FM., emitida por Magníficat TV,
Evangelio: San Lucas 2, 16-21:
En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacía Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto; conforme a lo que se les había dicho.
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
Video completo de Vatican News de la homilía del Papa traducida al español
* «La bondad es un antídoto contra algunas patologías de nuestras sociedades: contra la crueldad, que desgraciadamente puede introducirse como un veneno en el corazón e intoxicar las relaciones; contra la ansiedad distraída y el frenesí que nos hacen centrarnos en nosotros mismos y cerrarnos a los demás (cf. ibid., 224). Estas «enfermedades» de nuestra vida cotidiana nos vuelven agresivos e incapaces de pedir «permiso», o «perdón», o simplemente decir «gracias». Las 3 palabras humanas de la convivencia, permiso, perdón, gracias. Con estas 3 palabras se va adelante, hacia la paz, en la amistad humana. Son las palabras de la bondad: permiso, perdón y gracias. Nos hace bien pensar si no logramos vivirlo en nuestra vida, permiso, perdón, gracias»
Ante esas “enfermedades” que nos hacen “agresivos”, el Papa invita a utilizar las “palabras humanas de la convivencia”, que son: permiso, perdón y gracias. “Con estas tres palabras se va hacia adelante en la paz, en la amistad humana”. Asimismo, el Papa Francisco destacó el legado del Papa Emérito Benedicto XVI y agradeció a Dios “por haberlo donado a la Iglesia y al mundo”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha toda la celebración litúrgica traducida al español.
Al concluir el Te Deum, Francisco ha visitado el pesebre colocado en la Plaza de San Pedro mientras que la banda de la Guardia Suiza Pontificia entonaba música navideña. El Santo Padre ha sido trasladado en silla de ruedas y ha saludado y bendecido a numerosos fieles.
Este año, las figuras de la representación de la Natividad del Niño Jesús son de madera y fueron realizadas en el norte de Italia.
El director de la Sala de Prensa del Vaticano, Matteo Bruni, acaba de anunciar ante los periodistas que el funeral del Papa emérito Benedicto XVI, será el jueves, 5 de enero, a partir de las 9:30 y será presidido por el Papa Francisco. Ha confirmado además que La capilla ardiente será en la Basílica de San Pedro a partir del lunes, 2 de enero, por la mañana, cuando el cuerpo de Benedicto XVI será expuesto para ser honrado por los fieles que quieran pasar a darle un último adiós.
Según avanzó Bruni, Benedicto XVI dejó como última voluntad que su funeral fuera «lo más sencillo posible. Solemne pero sobrio». También explicó que en el momento del fallecimiento Benedicto XVI se encontraba con su fiel secretario, monseñor George Ganswein, y con las cuatro mujeres del movimiento «Memores Domini » que le han atendido los casi 10 años en los que vivió en el monasterio Mater Ecclesiae, en los jardines vaticanos, pues hacían turnos para no dejarle solo ni un momento.
Desde hacía ya varios días el estado de salud del Papa emérito había ido empeorando debido al avance de la edad, tal y como había informado la Oficina de Prensa actualizando la evolución de la situación.
El propio Papa Francisco había querido compartir públicamente la noticia sobre el empeoramiento del estado de salud de su predecesor al final de la última audiencia general del año, el pasado 28 de diciembre, cuando invitó a rezar por el Papa emérito, «muy enfermo», para que el Señor le consuele y le sostenga «en este testimonio de amor a la Iglesia hasta el final». Y en todos los continentes se multiplicaron inmediatamente las iniciativas de oración con mensajes de solidaridad y cercanía también desde el mundo no eclesial.
Evangelio: San Juan 1, 1-18:
En el principio existía el Verbo y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no la conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.
Evangelio: San Mateo 2, 13-15. 19-23:
Cuando se retiraron los magos, el ángel del señor se apareció en sueños a José y le dijo:
«Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».
José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta:
«De Egipto llamé a mi hijo».
Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo:
«Levántate, coge al niño y a su madre y vuelve a la tierra de Israel, porque han muerto los que atacaban contra la vida del niño».
Se levantó, tomó al niño y a su madre y volvió a la tierra de Israel.
Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes tuvo miedo de ir allá. Y avisado en sueños se retiró a Galilea y se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo dicho por medio de los profetas, que se llamaría nazareno.