“La vida está llena de sorpresas. La leucemia me está enseñando más de lo que me ha quitado. Lo que me hace funcionar cada día es saber que formo parte de la vida. Por eso la sonrío y la abrazo... Ha despertado en mí grandes dosis de solidaridad…. Hay que disfrutar el día a día y cada momento porque es único, cada día es único e irrepetible… Cada revés, cada retroceso en la enfermedad, me hace más fuerte en lugar de rendirme. La muerte forma parte de la vida, por lo que no hay que temerla, sino amarla"






irreconciliables… ¿Podrá auxiliarnos el dinero en el momento de la muerte?... hemos sido creados para establecer con Dios un diálogo de amor en el que Dios se nos da por completo y nosotros respondemos acogiendo y promoviendo su designio para la creación. Cuando asumimos plenamente esta verdad, cesan los «agobios», pues entendemos que Dios vela por nosotros con mayor solicitud que la madre que amamanta al hijo de sus entrañas, y nos llenamos de confianza y de paz”

