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sábado, 10 de octubre de 2026

Vanesa Prieto, actriz, marcada por abusos en su infancia fue expulsada de los Testigos de Jehová: «A veces Dios viene a buscarnos a los lugares más insospechados y soy católica»


Vanesa Prieto es de Barcelona pero vive en París y tuvo su encuentro con Dios al conocer a su Oliver, su pareja / Foto: Facebook de Vanesa Prieto

* «Salí de los Testigos de Jehová hecha polvo. No me alejé de Dios por completo. Siempre he sido una persona espiritual y creo en un Dios que da sentido a todo. Tal vez por eso, ahí empezó para mí una etapa de mucha búsqueda. Me interesaba por el hinduismo, frecuentaba ciertas terapias o quería conocer el New Age. El catolicismo no entraba para nada en mis planes. Conocí a Olivier, quien al poco se convirtió en mi pareja. Era católico y estaba haciendo los ejercicios espirituales ignacianos. Poco a poco noté cómo el catolicismo empezaba a resonar en mi interior y sabía que, de algún modo, era un encuentro natural con la fe de mis ancestros, antes de abandonar su religión. En la vigilia pascual de 2019, el 20 de abril, recibí en la misma ceremonia el bautismo, la comunión y la confirmación. En 2021 recibí otro sacramento, el del matrimonio, al casarme con Olivier»

Camino Católico.-  Vanesa Prieto es una actriz franco-española que trabaja en todos los géneros. Interpretó el papel principal en Joyce (2018) de Martin Ziegler, se distinguió en Historia de un alma, una obra sobre Santa Teresa de Lisieux, y aparecerá en la serie de Netflix GIGN en julio. Actualmente, presenta In-secte, un monólogo que explora, con humor y tragedia, los mecanismos de manipulación a través del viaje de una niña que crece en una secta. Esta obra resuena con su propia historia.

Vanesa Prieto pasó su infancia con los Testigos de Jehová y los abandonó a los 19 años. Fue una experiencia dolorosa, y quiso ofrecer una perspectiva externa, a veces "un poco absurda", para concienciar al público sobre los mecanismos de manipulación. Dios le salió a su encuentro en sus inquietudes espirituales y fue bautizada en 2019 y en un taller de lectura de los textos de Teresa de Lisieux conoció en profundidad a la santa que fue transformando su vida. 

La historia de búsqueda y prueba de Vanesa Prieto comienza mucho antes de su nacimiento hace cerca de 40 años. Evoca a sus raíces más íntimas, cuando las familias de los que serían sus padres cambiaron por completo su vida: “Siendo ambos adolescentes en Barcelona, los abuelos y padres de ambos se convirtieron en bloque del catolicismo, que vivían más como algo tradicional y no tan vivencial, a una nueva fe, la de los Testigos de Jehová. Desde entonces, toda nuestra familia pertenece a lo que yo hoy no dudo en calificar de secta”.

Y es que la primera parte de su vida, la infancia y la adolescencia, “estuvo marcada por abusos de todo tipo, tanto emocionales como físicos. Crecí en un ambiente en el que, desde muy temprano, supe que Dios no podía estar ahí… Notaba que algo esencial no funcionaba, no estaba bien. Eran demasiadas las contradicciones entre el mensaje que se predicaba y las acciones que lo llevaban a la práctica”.

Años muy dolorosos

Fueron años muy dolorosos en los que sentía “la presión de ser muy buena a ojos de los demás para que mi entorno estuviera orgulloso de mí”. Y todo mientras sufría desgarros muy profundos, como saber de la existencia de dos hermanos suyos que fallecieron antes de nacer ella “casi por casualidad… Cuando preguntaba por ellos, apenas tenía respuestas. Mis padres no hablaban de ellos, era un tabú grandísimo. Lo que conozco es porque mis otros hermanos o abuelos en algún momento decían cosas sobre ese tema. Los dos nacieron con una enfermedad cardiaca congénita. Más allá de las circunstancias, lo que me entristece mucho es que no se hable de ellos, que no se les rememore, como si no hubieran existido”.

Vanesa Prieto en plena interpretación este año 2026 / Foto: Facebook de Vanesa Prieto

Además, ella misma fue víctima de abusos de distinto tipo por parte de quienes debían ser sus principales protectores. Una mirada retrospectiva de esa época lleva a Vanesa a lamentar con mucha tristeza el papel de su madre: “Era una mujer que siempre miró exclusivamente por mi padre, quien muchas veces actuaba con gran dureza contra sus hijos. No sé si fue por miedo o por sumisión, pero nunca nos protegió”.

Algo que se puso de manifiesto en el momento más complicado de esos años: “Cuando naces Testigo de Jehová, lo habitual es recibir el bautismo en la adolescencia. Cuando uno decide aceptarlo, lo hace con todas sus consecuencias y sabe que ya no hay salida posible de esa vida, salvo que se acepte romper radicalmente con todo. Es lo que me ocurrió… Yo me había bautizado por responsabilidad hacia la familia, pero atravesaba un período de cierta rebeldía. Tenía mis amigos fuera de ese ambiente y quería vivir mi vida, lo que generaba una gran tensión en mi casa. Hasta que todo se rompió”.

La expulsión

De pronto, un día su madre descubrió algo que la golpeó: “Supo que estaba con un chico y habíamos tenido relaciones. Sin dudarlo, me denunció ante la asamblea de ancianos y me sometieron a juicio. Yo reconocí que, a sus ojos, lo que había hecho era un pecado, pero no me podía engañar a mí misma y aclaré que, no solo no me arrepentía de nada, sino que no quería seguir formando parte de los Testigos de Jehová. El juicio acabó con mi condena y mi expulsión de la comunidad”.

“Cuando me echaron de la secta –continúa–, me fui de casa de mis padres y me independicé. Unos años después, cuando tenía 22, me casé con un chico. Después, nos divorciamos y, con 24, empecé a formarme y a trabajar como actriz.

Me vine a París con 30 años. Durante los primeros años después de la ruptura familiar intenté seguir teniendo un contacto razonable con ellos. Les llamaba y acudía a verlos muy de vez en cuando. Hace unos años me di cuenta de que el movimiento solo iba de mí hacia ellos. Les llamaba, pero, si no lo hacía yo, ellos nunca me contactaban. Fui consciente de que podía estar viva o muerta y para ellos no tenía ninguna importancia, así que dejé de llamarlos. Desde entonces, el contacto es prácticamente nulo. Como mucho, un mensaje de texto alguna vez”.

Con todo, pese a que “salí de esa experiencia hecha polvo”, de algún modo “no me alejé de Dios por completo. Siempre he sido una persona espiritual y creo en un Dios que da sentido a todo. Tal vez por eso, ahí empezó para mí una etapa de mucha búsqueda. Me interesaba por el hinduismo, frecuentaba ciertas terapias o quería conocer el New Age. Me movía con mucha libertad e inquietud en distintos ambientes, pero nunca quería comprometerme con nada. El solo concepto de jerarquía o la presencia de sacerdotes me echaba para atrás, me repelía en lo más profundo. No quería formar parte de nada y, según empezaba a conocer algo, en seguida veía en ello el eco de una secta”.

Vanesa Prieto, actriz, ante uno de los carteles de una de sus representaciones en marzo de 2026 / Foto: Facebook de Vanesa Prieto

Camino de sanación

Fue un “camino de sanación que tenía que hacer en solitario, fiel a mí misma”. En este sentido, “el catolicismo no entraba para nada en mis planes. Veía demasiados puntos en común con los Testigos de Jehová y lo rechazaba. Y eso que, en el tiempo en el que aún pertenecía a la secta, en parte por rebeldía y en otra porque me sentía bien, me gustaba entrar a las iglesias vacías y sentarme un rato en sus bancos. Era una sensación extraña, pues era algo que no me estaba permitido y, sin embargo, me daba una gran sensación de paz”.

Entonces, en 2018, sucedió algo que lo volvió a cambiar todo: “Conocí a Olivier, quien al poco se convirtió en mi pareja. Era católico y estaba haciendo los ejercicios espirituales ignacianos. Cuando me hablaba de estas cosas, yo era muy reacia y lo veía carca. Se abría y me explicaba cómo era su fe, ¡y hasta me invitaba a ir a misa con él! Me daba algo de miedo todo eso, pero, al mismo tiempo, me sorprendía porque con él todo era distinto. Veía coherencia entre lo que decía y hacía. Sin ser un camino ni mucho menos perfecto, le veía feliz, demostraba que era algo natural a él y que le hacía mejor. Además, en un ambiente de mucha libertad, participamos juntos en iniciativas ecuménicas, conocimos varios carismas y valoré la diversidad del mundo católico”.

Fue así como consiguió romper con sus prejuicios y se decidió a dar un paso muy importante: “Poco a poco noté cómo el catolicismo empezaba a resonar en mi interior y sabía que, de algún modo, era un encuentro natural con la fe de mis ancestros, antes de abandonar su religión. No le dije nada a casi nadie, pues quería que fuera algo propio e íntimo, pero decidí inscribirme en una catequesis para conocer profundamente la fe católica. En ese momento lo hice por probar, por darle una oportunidad a esa experiencia, pero sin saber si la completaría hasta el final o no”.

Bautismo, comunión y confirmación

Ese tiempo de formación en un ambiente parroquial, acompañada por un matrimonio “cuyo testimonio personal de coherencia también fue clave”, desembocó en un día inolvidable para ella: “En la vigilia pascual de 2019, el 20 de abril, recibí en la misma ceremonia el bautismo, la comunión y la confirmación. y en 2021 recibí otro sacramento, el del matrimonio, al casarme con Olivier”.

Fue entonces, después de bautizarse cuando conoció a Santa Teresa de Lisieux. "Buscaba una actividad relacionada con mi espiritualidad cristiana, y mi ahora esposo me habló de un taller de lectura de los textos de Santa Teresa de Lisieux en la iglesia de Saint-Leu-Saint-Gilles en París", recuerda. Durante la pandemia de Covid, que paralizó el mundo, trabajó con el director y montó la obra Historia de un alma, que se representó en iglesias parisinas. “Fue una puesta en escena muy sencilla, pero muy bonita y a mí me permitió estrechar aún más en mi vida la relación con la fe”.

"Así conocí a Teresa de Lisieux, y siempre ha estado presente en mi vida. A menudo le confío mis inquietudes, comparto mis proyectos con ella porque ¡ella también era actriz!". Santa Teresa de Lisieux escribió, en efecto, ocho obras de teatro, antes llamadas recreaciones piadosas. Dos de ellas están dedicadas a Santa Juana de Arco, a quien ella misma interpretó.

Santa Teresita de Lisieux interpretando a Juana de Arco / Foto: Office Central de Lisieux

"Lo que más me inspira de Teresa es su increíble seguridad en sí misma, su asombro ante las cosas y su capacidad de soltar. Aprendo mucho de ella porque yo suelo intentar controlarlo todo", afirma Vanesa Prieto.

Una nueva vida en la que Vanesa continúa caminando en la fe: “He completado dos años de formación en Teología. Lo he hecho por conocer más cosas cada día y porque lo que más me fascina del catolicismo es que, al abrir mi alma, tengo muchas más preguntas que respuestas. Y eso es apasionante”.

Dinamismo espiritual

Con todo, si se tiene que quedar con unos instantes que simbolicen este complejo camino, el primero es el que se dio hace tres años, al principio de esta nueva etapa: “Fue una ceremonia en Notre Dame poco antes del incendio. Fue un momento de gran belleza, reflejo del dinamismo espiritual que se percibe en ciertos ambientes de la ciudad. Aquí la llaman la ‘llamada decisiva’. Éramos unas 800 personas y para mí tuvo un significado muy emotivo, pues era la ceremonia previa al bautismo”.

El recorrido vital de Vanesa ha estado marcado por el dolor tanto como por la aspiración a la belleza y el deseo de jamás dejar de ser ella misma. Y siempre con un gran mar de fondo: la búsqueda espiritual. Porque, como concluye, “a veces Dios viene a buscarnos a los lugares más insospechados”.

viernes, 5 de septiembre de 2025

Marlène Goulard, actriz y artista: «Desde muy pequeña tuve un gran deseo de Dios, pero al estudiar viví sin Él, tuve un novio tóxico y Cristo vino a salvarme»


Marlène Goulard, en una entrevista de KTV sobre su vida de fe

* «Si uno siente la ausencia de Dios, ese deseo de presencia implica que no está ausente del todo, y aunque aparentemente no pase nada durante el tiempo de oración, el día quedará iluminado» 

Camino Católico.- Para empezar, habría que pedir disculpas a Marlène Goulard por poner la expresión "carmelita" entre comillas, pues lo es de pleno derecho de la tercera orden de la reforma de Santa Teresa de Jesús. Pero no es monja, sino una artista muy versátil que ha destacado en tres campos: en el cine como actriz y directora de cortos, en la música con instrumentos de cuerda y en el teatro como realizadora.

Un temprano deseo de Dios

Nació en 1991 y desde muy niña mostró una sensibilidad especial hacia el arte. Empezó a trabajar como adolescente en cine y televisión, al tiempo que concluía el bachillerato. Se formó como actriz con actores de la Comédie Française, como violinista con grandes maestros como Renaud Capuçon y Didier Lockwood,  solista de jazz quien le enseñó el arte de la improvisación. Atraída por la composición, es autora asimismo de numerosas partituras y ha ofrecido algunos conciertos.


Marlène Goulard, vestida de época en una de las películas en las que ha participado.

La de Marlène no es solo una historia de éxito profesional, es también una historia de fe, que ella misma contó en el programa Un Coeur qui écoute [Un Corazón que escucha], que dirige Cyril Lepeigneux en KTV y sintetiza y traduce el testimonio C.L. en Religión en Libertad.  



Nació en un hogar de artistas donde se le hablaba de Dios, de Cristo y de la Virgen María: "Desde muy pequeña tuve un gran deseo de Dios", que le llevaba a llorar por no poder comulgar ni ir a misa tantas veces como quería. Tanto, que a los 14 años quiso ser religiosa y se inscribió en un retiro de discernimiento donde le aconsejaron -con buen criterio, comprende ella ahora- terminar antes el bachillerato.


La religión del trabajo, un novio tóxico...

Lo hizo y luego comenzó sus estudios de interpretación y música, pero le absorbían tanto que la religión pasó a un segundo plano. Se perdía misas dominicales, pero no por diversión sino por trabajo y agotamiento: "Trabajábamos siete días a la semana, así que el domingo dormía. En el teatro donde yo estaba, la religión era el teatro mismo, ¡había ocupado el lugar de Dios!".


Le llovían los proyectos, pero ella veía una disonancia entre todo aquello que le proponían y su fe cristiana: "Era difícil vivir, porque me sentía en un lugar equivocado y no sabía qué hacer". Sus padres intentaban animarla a volver a misa dándole autores espirituales, pero ella prefería otras lecturas.


A los veinte años se enamoró de un joven manipulador que llegó a producirle alguna "crisis de angustia", con lo que perdió diez kilos. Pero…


"Cristo vino a salvarme", confiesa. Hizo un retiro espiritual de cinco días del cual salió con una determinación: "Ser auténticamente yo misma, ya fuese en una relación amorosa o en las relaciones profesionales". 


Rompió con su novio después de un año pero, sobre todo, cambió su perspectiva de las cosas y abandonó "una visión un poco ilusoria de la vida": "Tuve que sacrificar mis sueños", dice. Los cambió por cosas más reales y  por ser fiel a la "sed de Verdad" que había experimentado desde niña.


Considera importante aquella etapa de alejamiento, porque pudo experimentar lo que es "una vida sin Dios, una vida donde se busca la salvación en uno mismo o en Dios".


En aquella época sus padres frecuentaban la orden carmelita seglar, y fue así como ella empezó a hacerlo también y a conocer y vivir la espiritualidad teresiana.


El giro que dio a su vida no le ha impedido realizar su vocación artística primigenia, cuajada en creaciones con las que busca también "anunciar la Buena Nueva" con el lenguaje del arte escénico.


  • 'Le songe [El sueño]', un corto dirigido e interpretado por Marlène Goulard


Consejos de vida espiritual


De hecho, en su propio testimonio ofrece inadvertidamente diversos buenos consejos para la vida espiritual.


  • "Un cristiano aislado es un cristiano en peligro", señala recordando el bien que le hizo juntarse con personas que compartían su fe y de las que su novio la había apartado.

  • Reservar media hora diaria a la oración, una costumbre que aprendió en el ámbito carmelita. A veces Dios puede parecer ausente, pero hay que perseverar porque "si uno siente la ausencia de Dios, ese deseo de presencia implica que no está ausente del todo, y aunque aparentemente no pase nada durante el tiempo de oración, el día quedará iluminado".


  • Cuando la sequedad en la oración persiste, Marlène acude al Rosario. El cual ha sido para ella, en algún periodo de su vida en el que luchó contra el insomnio, un método para no perder ese valioso tiempo. Su truco fue aprenderse el Padrenuestro y el Avemaría en seis idiomas: "Eso me ayuda a rezar porque pienso en cada palabra con mayor atención, ya no es una oración automática".


  • Por último, tiene un consejo para quien quiere encontrar a Dios, pero no sabe por dónde empezar: "El deseo de conocer a Dios ya es conocerle un poco. Así que le invitaría a sentarse, hablarle y escuchar. Como haría con un amigo, simplemente".

jueves, 18 de julio de 2024

Elena de Tellitu, actriz, modelo y conductora de TV mexicana: «A este mundo le interesa tu cuerpo y a Dios tu alma, y de nada te sirve ganar el mundo entero si te pierdes a ti mismo»

 


*  «Qué belleza la verdadera libertad cuando Cristo te hace libre; yo lo grito. No soy adicta ni a una pastilla, ni al alcohol, ni a un alimento; no soy adicta ni a un hombre. Mi única “droga” es el Amor de Dios. Dios dio la vida por ti en la cruz para que sepas lo valioso, lo maravilloso que eres para Él»

*  «Vivo mi fe intensamente. Pienso, y después Dios me lo confirma. Tibio nada. O frío o caliente. O estás o no estás. Sí soy bastante radical, pero es que Jesús es radical; y si Él es nuestro ejemplo, no hay de otra. La Misa es mi alimento. Cuando yo tuve mi encuentro con Dios también corrí, corrí y me tuvieron que “amarrar” como unos seis meses porque era tanta mi emoción que yo se lo quería contar a todo el mundo: que el perfecto Amor, que Dios estaba vivo, que Jesús había resucitado. En vano sería nuestra fe si Jesucristo no hubiera resucitado. Y cuando estás en esta búsqueda, y no te quieres conformar con lo que el mundo te ofrece, te das cuenta de que debe haber algo más. Pero con tus ojos naturales no lo vas a ver sino con los ojos de la fe, y la fe la encontrarás escuchando las promesas de Dios,  y las promesas de Dios las encuentras en el Evangelio. “¡Adelante! ¡Sigue avanzando! Ya sé que no Me puedes ver, pero Yo no fallo”. ¿Y cómo aplico todo esto a mi vida? Sin pesarlo, sin pensarlo. Siendo dócil a las inspiraciones del Espíritu Santo. A veces no te das ni cuenta de lo que estás hablando porque simplemente es una convicción. Soy una mujer de convicciones firmes, y sé que esto me ha cerrado puertas; pero si estás en búsqueda de la verdad después ya no te vas a conformar»


sábado, 14 de octubre de 2023

Peggy Deleray: «Con la gracia del Espíritu Santo escuché que como actriz debía testimoniar a Dios, dedicar mi vida a Él y consagrarme en las Carmelitas Seglares»      


*
 «En 2018 descubrí que no había recibido el sacramento de la confirmación. En efecto, resulta que la profesión de fe había sido una prioridad en la parroquia de mi infancia. No me sorprendió que el Espíritu Santo quisiera purificarme y guiarme con este nuevo nacimiento. Por tanto, recibo este sacramento en la catedral de Notre-Dame-de-Paris. Maravilloso recuerdo, porque cuando el arzobispo puso su mano sobre mi hombro, escuché esta voz interior: ‘Siempre estaré contigo’.  Recibí la unción del Señor, que me hizo sentir todo el amor de Dios» 

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viernes, 14 de mayo de 2021

Brenda García, actriz, doble de riesgo en Hollywood: «Hay que estar atentos a las inspiraciones del Espíritu Santo para compartir el amor de Dios cuando Él nos invita a hacerlo»

 


* «Desde pequeña siempre tuve en mí el deseo de amar y de servir a mi prójimo. Sin embargo, hace más de 5 años que estuve en un noviazgo pensaba que el amor perfecto se encontraba en otra persona. Fue cuando nos separamos que supe que el único amor (perfecto) que llena nuestros corazones viene solamente de Dios. El amor de Él es infinito y nos lleva al cielo. Si recibimos y aceptamos esta verdad todo cambia para nuestra bien.  Desde entonces es que no he parado de perseguir al Amor de los amores, al Rey de reyes. ¡No me arrepiento por nada! Cuando pasé por esa separación me sentí deprimida y sin ganas de hacer nada por los demás. Fue entonces que me di cuenta de que el servicio a otros es el camino a la felicidad, a Dios. Es el dar la vida por los demás donde verdaderamente nos encontraremos en paz y en gozo. ¡Gloria a Dios por darnos tanta luz en medio de nuestras dificultades!»

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jueves, 11 de febrero de 2021

Joelle Maryn, modelo y actriz, alejada de Dios por un drama familiar tuvo una experiencia mística: «Admití mi quiebra, mi necesidad de Cristo. Le pedí que me salvara y volviera a mi vida»


 * «Después de confesarme sentí el poder sanador del amor de Dios tan profundamente que no pude guardarme estas buenas noticias sólo para mí, quería que todos conocieran el amor de nuestro Padre celestial y experimentaran Su amor y piedad como yo. Comparto mi historia y el poder sanador del amor de Dios con jóvenes y adultos, con un foco en la vida sacramental de la Iglesia, nuestra verdadera identidad como hijos amados de Dios, y la oración»

Camino Católico.-  «Pasé muchos años como actriz, modelo y empresaria. Si me hubieran dicho que acabaría como oradora y evangelizadora católica nunca les hubiera creído», comenta Joelle Maryn en su Facebook. «Hoy cada día le pido a Jesús que me salve y esté conmigo; una de mis oraciones preferidas es ‘quédate conmigo, Señor’, del padre Pío».

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miércoles, 20 de septiembre de 2017

La actriz Emma Rigby vuelve a la Iglesia al asistir a un retiro espiritual tras un «tiempo oscuro» en Hollywood: «Dios me ama»

* «Estoy ahora contenta por mi fe. Es una experiencia muy bonita porque es saber que Dios siempre está a mi lado y eso es lo que quiero… He cometido muchos errores pero a Dios no le importa. Él me perdona, me creó y sólo quiere lo mejor para mí… Esta es la forma que he elegido para vivir mi vida ahora. Para mí, el único que me importa y a la que respondo ahora es Dios»

jueves, 12 de mayo de 2016

Keenan Kampa, joven, católica y provida, triunfó en el ballet ruso y llega con fuerza a Hollywood: «Si algo no es hermoso o que pueda ir con Dios, no vale la pena»

Intenta ir a misa a diario, frecuenta la adoración eucarística, y apunta en una libreta sus preocupaciones personales y profesionales para poder aplicar el consejo que le dio su madre, Kate: «Siempre que tengas un problema, ponlo en manos de la Santísima Virgen, y ella lo resolverá por ti»

martes, 5 de agosto de 2014

Millie Stegmann, actriz de telenovelas: «Me consagré al Señor y a la Virgen en Salta porque se me reveló el amor de Dios»

«Por primera vez en mi vida me sentí amada y a partir de ese sentimiento, me transformó a mí y me está enseñando a amar desde el momento en el que trato de ser mejor, o sacándome cosas mías que no me hacían bien. Entonces, esas cosas se van purificando y si pasa eso es gracias a Dios porque sola no podría realizar ese trabajo»

martes, 26 de noviembre de 2013

Ángela Carrasco, actriz y cantante: “Nadie me ha demostrado en la vida el amor que me tiene como me lo ha demostrado Dios”

Interpretó a la Magdalena de Jesucristo Superstar, y desde hace tiempo habla de Dios, vida y familia en la televisión. Este mes de noviembre ha dado testimonio provida en «Tu cara me suena» de Antena 3

“El respeto a muchas de las cosas que hoy me hacen caminar por la vida y decir ‘no’ cuando por hacerlas me podría ir maravillosamente bien es por esa enseñanza de mis padres y profesores. Me crié en un ambiente en el que había una espiritualidad y un amor a la familia y un amor a Dios, y lo digo así con todas las palabras porque así lo he sentido y lo sigo haciendo”