Sobre el histórico acuerdo de hace dos días en Cuba que marcará profundamente la realidad de Colombia con el fin de las hostilidades, el Papa dijo: «Estoy feliz de esta noticia, que me llegó ayer. ¡Más de 50 años de guerra, de guerrilla, mucha sangre derramada! Fue una bella noticia, espero que los países que trabajaron para hacer la paz sean garantes, den la garantía para que esto siga adelante»


“El Señor golpea con la cruz la deformidad de nuestra soberbia y de nuestro egoísmo esculpiendo en nosotros la belleza incomparable del rostro de Cristo, humilde, manso y entregado por todos… El creyente, negándose a sí mismo, deja que la cruz perfore la dura coraza de su orgullo y su autoafirmación para que emerjan los «ríos de agua viva», el Espíritu Santo que regará la aridez de su alma con la unción del conocimiento profundo del Señor, llenándolo todo del «suave olor de Cristo»”

