* Los médicos habían advertido que «si no acababa con ella la enfermedad lo haría el tratamiento», explica su hijo Ramón Carballás Feijóo
* Cuando la médico auscultó a María del Carmen antes de comunicarle el proceso oncológico de quimioterapia, no se podía creer que no hubiera ni rastro de la enfermedad. El cáncer había desaparecido por completo. Desde el punto de vista médico fue un hecho absolutamente extraordinario y sin explicación. Cuando María del Carmen recibió la noticia, acertó a preguntar a la doctora entre lágrimas: «¿Puede ser un milagro?». «Yo no creo en los milagros, pero sí», le contestó la médico
* Cuando la médico auscultó a María del Carmen antes de comunicarle el proceso oncológico de quimioterapia, no se podía creer que no hubiera ni rastro de la enfermedad. El cáncer había desaparecido por completo. Desde el punto de vista médico fue un hecho absolutamente extraordinario y sin explicación. Cuando María del Carmen recibió la noticia, acertó a preguntar a la doctora entre lágrimas: «¿Puede ser un milagro?». «Yo no creo en los milagros, pero sí», le contestó la médico




“El Señor golpea con la cruz la deformidad de nuestra soberbia y de nuestro egoísmo esculpiendo en nosotros la belleza incomparable del rostro de Cristo, humilde, manso y entregado por todos… El creyente, negándose a sí mismo, deja que la cruz perfore la dura coraza de su orgullo y su autoafirmación para que emerjan los «ríos de agua viva», el Espíritu Santo que regará la aridez de su alma con la unción del conocimiento profundo del Señor, llenándolo todo del «suave olor de Cristo»”